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Las mujeres y los niños primero

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El acto por el aniversario de Chilecito terminó con la represión a mujeres y niños, integrantes de las asambleas riojanas que reclamaban contra la minería a cielo abierto. Su delito fue querer participar, como lo suelen hacer, con remeras que decían “El Famatina no se toca”. Los políticos, las multinacionales, y una aparición relacionada con el traficante de armas Monzer Al Kassar.

La intención de unos 30 asambleístas riojanos de participar pacíficamente en el desfile por el 294º aniversario de Chilecito, vestidos con remeras cuya leyenda es “El Famatina no se toca” recibió como respuesta la represión desencadenada por la policía provincial que terminó con la detención de siete mujeres, algunas con sus hijos, niños tironeados (a los pequeños hijos de Miguel Arca y Laura Santillán, 8 y 5 años, la policía quiso quitarles las remeras que decían “La sed de oro nos dejará sin agua”) y una señora de 60 años, Elma Cortez, tuvo que ser hospitalizada tras los empujones policiales, víctima de un cuadro cardíaco. Una señora y su bebé fueron víctimas de los gases policiales, y varias de las mujeres detenidas además de golpeadas fueron floridamente insultadas por las denominadas fuerzas del orden. La acción policial provocó que el público saliera en defensa de los asambleístas, y el desfile terminó suspendiéndose.
Los indios y el gobernador
El diario Chilecito revela que el gobernador Luis Beder Herrera manifestó que los asambleístas “son unos indios” e informa: “Fuentes confidentes capitalinas informaron que, además de otras expresiones irreproducibles, el gobernador se dirigió a sus funcionarios capitalinos afirmando en forma despectiva que fue él quien dio la orden de retirar a los ‘manifestantes’.”
Esta versión indigenista del conflicto es novedosa. Los vecinos de Famatina, Chilecito, y varios pueblos que rodean al cerro Famatina, hace ya casi dos años que llevan adelante el piquete más alto del mundo, en Peñas Negras, lo cual provocó –al menos por ahora- el retiro de la minera canadiense Barrick Gold del campamento que tenía instalado para iniciar sus actividades.
Debe recordarse que Beder Herrera era vicegobernador y tuvo una feroz interna en 2007 contra el entonces gobernador, el menemista Ángel Mazza, que a su vez fue el funcionario que propició las leyes mineras durante la recordada gestión presidencial de su comprovinciano Carlos Menem. El enfrentamiento hizo que Beder apoyara la lucha de los asambleístas, y promoviera una ley provincial que prohibió la minería a cielo abierto. Renunciado Mazza, y tras ganar las elecciones dada su alianza con el kirchnerismo, Beder derogó la ley que él mismo había impulsado.
Ese es el marco en el que se produjo el acto. Los asambleístas se preguntan en un reciente comunicado si la reacción no habrá tenido que ver con la denuncia que realizaron sobre la presencia de un empresario relacionado con el traficante de armas sirio Monzer Al Kassar.
El comisario laxante
“Cuando me llevaron detenida me metieron en una celda, apareció un comisario de Chilecito, de apellido Luna, y me dijo que éramos unos cagadores que bien merecido teníamos que nos hicieran cagar por haber querido arruinar el acto del gobernador” contó a lavaca Carina Díaz Moreno, profesora de Educación física y vecina de Famatina.
“Nosotros queríamos manifestarnos mostrando y compartiendo los frutos de la tierra” cuenta Carina. “Habíamos llevado frutas como un modo de brindar con la gente de Chilecito, y había por supuesto manifestantes de la propia ciudad”. La intención de participar del desfile, cosa que los asambleístas suelen hacer para pasar frente al palco para manifestar su oposición a la minería a cielo abierto en la provincia, fue inmediatamente repelida por la policía.
El uso del micrófono
Gabriela Romano, también docente de Formación Cívica y Ciudadana de Chilecito: “La policía no quiso escuchar razones y cuando la señora Delma pidió que no la empujaran fue peor, la zamarrearon y por eso debió ser internada. Otra asambleísta, Jenny Luján, estaba sacando fotos y también se la llevaron presa”.
Horas después todos los detenidos fueron liberados. A Delma le dieron el alta dos días después.
Gabriela considera que “es muy destacable que la gente, al advertir la situación, comenzó a hacer un cerco alrededor nuestro para evitar que la policía nos alcanzase”. Un alumno de Gabriela y su padre impidieron que ella fuese la octava detenida. “Beder seguía con su discurso en tono cada vez más fuerte para que la gente no se diera cuenta de los gritos de los que estaban denunciando que la policía estaba reprimiendo a los vecinos. El gobernador al final bajó del palco y directamente se escapó”.
El veto Barrick Gold
Para Gabriela “lo que ha quedado demostrado una vez más es que no hay licencia social para este tipo de proyectos mineros que atentan contra recursos naturales y amenazan con la contaminación de las nacientes de los ríos, afectando además a los glaciares”.
La ley de defensa de los glaciares –aprobada por el parlamento- fue sin embargo vetada por la propia presidenta de la Nación, Cristina Fernández. “Nosotros esperamos que a la Presidenta no le pase como en Salta, que recién reaccionó cuando ocurrió la tragedia y ahí firmó la Ley de Bosques. Nosotros venimos juntando firmas a través de la Unión de Asambleas Ciudadanas para que la ley entre en vigencia”.
El presidente del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Indusrtrial), ingeniero Enrique Martínez, ya había bautizado al rechazo presidencial a la ley de protección de los glaciares como “el veto de la Barrick Gold”. Hay glaciares tanto en FAmatina, dond ela Barrick no pudo operar justamente por el rechazo de la sociedad, pero también en San Juan, territorio donde el kirchnerista José Luis Gioja fue más veloz que los que intentaron oponerse a los proyectos provinciales como Veladero, o binacionales como Pascua Lama,
“No hay duda de que el veto es producto del lobby de las mineras” dice la asambleísta Romano. Los asambleístas riojanos, también puede recordarse, impidieron durante estos años en varias oportunidades el paso de camiones que se dirigían desde las sedes de Barrick Gold en San Juan hacia la mina Bajo Alumbrera, en Catamarca (uno de cuyos directivos, Julián Rooney, está siendo procesado por la justicia federal por el delito de contaminación).
De Al Kassar a La Rioja
Las asambleas riojanas denunciaron además en un comunicado que se supo de la presencia enla zona del Famatina de Miguel Enrique Solanis, un salteño que según las asambleas posee 19 concesiones mineras en Tucumán y según sus propias declaraciones a los medios en el año 2001, es dueño de 24 mil hectáreas en La Rioja. Dice el comunicado de las Asambleas Ciudadanas Riojanas: “Solanis aparece mencionado en un Informe del año 2002 de la Comisión Especial Investigadora de Hechos Ilícitos Viculados al Lavado de Dinero de la Cámara de Diputados de la Nación, presidida por entonces por Elisa Carrió, e integrada entre otros por la actual impulsora de la mega minería, la presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, el hoy segundo de su marido Néstor Kirchner en el PJ nacional, Daniel Scioli, y la actual ministra ex ARI, Graciela Ocaña”.
”Según este Informe parlamentario, en Junio de 2000 Monzer Al Kassar se había enterado de las posibilidades económicas de reservas mineras de oro ubicadas en la provincia de Tucumán, Argentina, cuyas concesiones pertenecían a este señor, Miguel Enrique Solanis”.
En aquél año, se constituye una sociedad entre la empresa británica Imperial Consolidated Co, Monzer Al Kassar y el señor Solanis. Monzer Al Kassar recibió un adelanto de U$S 4.000.000. – en efectivo y U$S 8.500.000 en avales que le dio Imperial Consolidated (IC) sobre un Banco de Granada. Algo en la operatoria no funcionó correctamente debido a que aparentemente, Monzer Al Kassar le había exigido a IC tener todos los poderes sobre la empresa. Los dueños de IC se habrían negado a esto, alegando que estaban representando a personajes de mucha importancia y eso les obligaba a retener todo el control sobre la empresa. Esta operación rondaría los U$S 400.000.000. Los servicios de informaciones del CESID de España y el Mossad de Israel, sospechan que podría llegar a ser una operación encubierta de venta de armas entre Bin Laden y Monzer Al Kassar en la cual estarían usando como pantalla esta supuesta compra de minas de oro en Argentina, a través del señor Solanis”.
El comunicado finaliza preguntándose qué hace Solanis en Famatina y qué vinculaciones tiene con el gobierno provincial, temas sobre los que aún no hay respuesta. Informan, además: “Sigilosamente, la mega minería enmascarada en cursos de capacitación docente, manuales escolares, viajes de estudio a emprendimientos mineros, acuerdos de investigaciones universitarias, cooperativas de pirquineros, etc, va planeando asentarse en nuestras comunidades, para intentar captar adherentes vía capacitación y promesas de empleo y de paso tratar de ir fragmentando la férrea concientización comunitaria en repudio al saqueo y la contaminación y en defensa de la autodeterminación popular sobre el destino de sus Bienes Comunes”.
El sábado 21 unos 1.500 vecinos se reunieron en Chilecito para repudiar la represión ocurrida durante el acto del 19. En Peñas Negras, cerca de Famatina, continúa el corte de ruta que está impidiendo la instalación de Barrick Gold. Nadie sabe cuál será la próxima sorpresa de esta historia.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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