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Lo que hay para ver, para embellecer los ojos

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Con distintas formas de abordar duras realidades, Ojo de Pombero y Beya Durmiente se animan a escarbar en la violencia hacia los cuerpos. Inspirada en la leyenda guaraní del ser petiso y peludo que habita las zonas rurales del noroeste del país, Ojo de Pombero indaga en la dimensión del mito en la rutina cotidiana. Beya Durmiente —basada en la novela breve Le viste la cara a Dios, de Gabriela Cabezón Cámara— expone la soledad de una chica al borde de su existencia y su desdoblamiento para poder soportar lo insportable. La obra de danza SE/ES, construida a partir de la lectura del libro Agua Viva, de Clarice Lispector, relata en la corporalidad la transformación mediante movimientos e imágenes de ensueño.

Ojo de Pombero

Foto: Facu Suárez

Una historia que es leyenda. Un relato fantástico que se torna verosímil y con notable eficacia desata un eco infitinto. La fascinación y el espanto. Este ser fabuloso convertido en mito —incluido en la renombrada película de Armando Bo “Embrujada”, con la inolvidable Coca Sarli— continúa dando qué hablar en el territorio donde se hicieron populares sus andanzas. Encarna quizás las mil y una razones para explicar lo que no puede decirse, por vergüenza o por miedo. Abrazar la esencia del misterio no implica el deseo de resolverlo. Este duende mitológico guaraní atrajo la atención del actor y dramaturgo Toto Castiñeiras e inspiró esta obra.

Ojo de Pombero nos sumerge en una atmósfera campestre, un ambiente festivo por momentos, de jovencitas con ilusión y vestidos para el encanto. Una madre sostenida por la furia del pasado que se vuelve una sombra al acecho. ¿Cómo quebrar ese hechizo funesto que es realidad hecha carne? Mariela Acosta, Julieta Laso, Mariano Torre, Luciana Buschi y Toto Castiñeiras son les intérpretes que nos harán reir a carcajadas y también agitarán la inquietud. El actor, clown, dramaturgo y director Toto Castiñeiras afirma: “Este animal, duende, enano, con los pies al revés me pareció una imagen atractiva para la escena. Muchas veces el Pombero es simplemente el trabajador de los cañaverales con un sombrero de paja, para nada deforme. Dentro de estas dualidades, también me llamaba la atención que es un ser del bien o un ser del mal. Si los trabajadores del campo le dejan tabaco o vino, se porta bien y ayuda en la cosecha. Y en el mundo de lo femenino, existe la amenaza del silbido, las niñas tienen que quedarse en casa a la hora de la siesta porque si escuchan el silbido, ejerce una fuerza hipnótica, son capturadas, abusadas, incluso asesinadas por este ser maligno”. Cuenta que hay muchas anécdotas de personas que aseguran que sus hijas fueron abusadas por el Pombero, “en un encubrimiento a través de lo mágico y el uso del mito para tapar o manipular eventos de violencia

Desde 2004 Toto Castiñeiras integra el Cirque du Soleil y realiza largas giras. Durante la pandemia,  convocó al elenco de Ojo de Pombero  y por el parate general pudo trabajar con personas con las que no lo había logrado antes por falta de tiempo. En cuanto a sus actividades en el circo y en el teatro, afirma que “la escena es una sola. Vivimos separando las cosas, la danza del teatro, la canción de la actuación. No encuentro una diferencia entre ninguno de mis trabajos. Soy yo trabajando”.  A Gurisa y Voraz y melancólico Castiñeiras suma Ojo de Pombero, a las que define como “tres romanceros rurales, no son registros de mitos sino romanceros atravesados por mitos. La metáfora es quizás que este personaje podría llegar a estar escondido en cualquier mirada y en el momento indicado salir a devorar, a abusar, lo que fuera, como un ser que vive en lo oscuro de la pupila de los individuos”.

Teatro Picadero, Enrique Santos Discépolo 1857, CABA

Jueves 21.30

@teatroelpicadero

@ojo.de.pomberto

@toto.castineiras

Beya Durmiente

Foto: Nahiara Espíndola

Cuando el dolor es intolerable, ante el menor resquicio existente, el afán de supervivencia, el infalible impulso vital, huyen disparados hacia la posible salvación. No importa si es un invento de la mente o un espejismo repentino. Allá iremos sin dudarlo, inmediatamente, a buscar un pedacito de cielo en medio de tanto infierno. Beya Durmiente eleva sus alas para iniciar el vuelo, pero el espanto se cuela por su piel y por sus venas y la arrastra a la cloaca que se transformó en su hogar. Basada en Le viste la cara a Dios de la escritora Gabriela Cabezón Cámara, Beya Durmiente (Dj Beya) es un espectáculo performático-musical. Carla Crespo, la actriz y dj en escena, relata, interpreta, musicaliza y ruge este texto escrito en segunda persona.

La directora, Victoria Roland, —actriz, dramaturga y docente—leyó la novela de Cabezón Cámara en un taller literario, quedó fascinada con el texto y sintió la necesidad de ponerle voz. La combinación de actuación y musicalización por parte de Carla brinda la sensación de ese desdoblamiento de Beya en la novela.  Victoria: “La sacaba del lugar de víctima, que no es el lugar que queríamos mostrar sino de una luchadora, una sobreviviente, una superhéroe, en la novela dice, que será Houdini o Kill Bill”. 

Contar esta historia es un gran desafío: “Lo que ella relata es imposible de representar. La potencia está en que son las palabras las que te traen esas imágenes y a la vez te van armando como una película. Los elementos para contar esta historia tenían que volverla una experiencia física y sensorial, diferente a la de la novela porque claramente el teatro y la literatura son disciplinas distintas. El show tiene también esa voluntad de exorcizar y purgar esos roles que nos han sido asignados a las mujeres”. Los recursos musicales de Carla Crespo tienen un rol fundamental, “la música electrónica te hace vibrar la piel”, dice Victoria. La grabación de su voz, su amplifiación y repetición es justamente lo que a Beya le urge: hacerse oír, que su voz retumbe hasta aturdir.

Teatro Margarita Xirgu, Chacabuco 875, CABA

Última función: Domingo 21 de noviembre, 19 hs

@xirgu.untref

@beyadurmiente

@vicoroland

@soycarlacrespo

SE/ES

Foto: Paola Evelina

Siento entonces que estoy en las proximidades de fuentes, lagunas y cascadas, todas de aguas abundantes. Y yo libre

Clarice Lispector, Agua Viva

En un clima onírico, una profunda transformación sucede frente a nuestros ojos. Los sonidos, las imágenes proyectadas sobre el piso, el cuerpo danzante atravesando la metamorfosis y una voz que susurra. Ángela Babuin  es la bailarina, coreógrafa y performer que interpreta esta obra de la cual es directora junto al filósofo y dramaturgo Francesco Callegaro. Angela es italiana y hace cinco años que vive en la Argentina. “La necesidad de la creación nació con el deseo de marcar un cambio de vida tan radical como fue mi llegada a la Argentina. Vivir acá me hizo encontrar con otro cuerpo, otro movimiento, otras ganas y empecé una búsqueda coreográfica”.

Con la asistencia de la intérprete, coreógrafa y dramaturga Catalina Briski, el artista visual Marcos Lovisatti, el guitarrista Paolo Spaccamonti, el diseñador de sonidos Javier Bustos y en la voz en off la actriz Karina Antonelli, SE/ES fue tomando forma. Cuenta Ángela que leyó el libro Agua viva, de la escritora Clarice Lispector y encontró allí una relación con la situación que estaba atravesando. “Me impactó su visión del ´acto´ artístico, manifestada por la fuerza misma de sus palabras, como expresión vital de una voluntad orgánica y misteriosa, que brota desde el presente. Pensamos la danza y más ampliamente el arte de la misma manera”.  Mediante una lectura compartida con les integrantxs del equipo pusieron en escena ese proceso de transformación que sucede a través de los movimientos y las imágenes, “como en el libro a través de la escritura pero también de la pintura, a la cual Lispector alude a menudo”.

La plasticidad y expresividad del cuerpo de Ángela es notable y se evidencia en el transcurso de la obra. Empezó a estudiar danza a los seis años, se formó en Italia en ballet, danza jazz y danza contemporánea. A los 18 se mudó a París y se diplomó en danza contemporánea y danza terapia.  ¿Cuál es la esencia de la obra? “SE/ES muestra el universo intimo y personal, laberíntico y desgarrado de una mujer que ya no es una mujer, sino una fuerza vital que irrumpe y perfora los límites del género y hasta de lo humano, para excavar el lugar indecible de su libertad animal”.  

Aérea Teatro, Bartolomé Mitre 4272, CABA

Domingos 21 y 28 de noviembre, 20.30 hs

@aerea_teatro

@sees.specttacolo

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7ma marcha contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, y una pregunta que es bandera: ¿Dónde está Tehuel?

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En vísperas de una nueva marcha que exigirá el fin de los crímenes de odio y políticas efectivas para una comunidad históricamente vulnerada, lavaca habló con la fiscal del caso que sigue la desaparición del joven trans Tehuel de La Torre. Por qué está caratulada como homicidio agravado por odio, aun sin haber encontrado el cuerpo. En qué está la búsqueda. Qué (no) dijeron los acusados. El juicio sin fecha. El pedido de información al RENAPER. Los nuevos indicios. Los rastrillajes. La falta de apoyo del gobierno. Estas son sus respuestas:

Mañana, 28 de junio, cuando se marche desde Plaza de Mayo al Congreso por séptima vez contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, Tehuel de la Torre llevará 474 desaparecido.

La última vez que se lo vio con vida fue el 11 de marzo de 2021, hace más de un año, cuando salió de su casa en San Vicente, provincia de Buenos Aires, a las 7 de la tarde, para encontrarse con Luis Alberto Ramos (37 años) quien, presuntamente, le había propuesto un trabajo de mozo para un evento.

Tehuel nunca volvió y Ramos está detenido junto a Oscar Alfredo Montes (46 años), quien se sospecha que el día de la desaparición estuvo también junto al joven. Una selfie encontrada en el celular de Montes avala esta hipótesis.

Recién ocho meses después de la desaparición, en noviembre de 2021, cuando encontraron una mancha de sangre en la pared de la casa de Ramos, la fiscal Karina Guyot, de la UFIJ-San Vicente pidió el cambio de carátula a “homicidio agravado por odio a la orientación sexual e identidad de género”.  Cuatro meses después, en marzo de este año, el juez de Garantías N°8 de La Plata, Martín Rizzo, pidió la elevación a juicio. 

Cuando Rizzo resolvió la elevación a juicio también resolvió desdoblar el expediente para que la búsqueda continúe. “La causa principal fue elevada a juicio. Y lo que tengo es el desdoble de la búsqueda”, dice a lavaca la fiscal Guyot. “En el desdoble de la búsqueda estamos pidiendo información al Registro Nacional de las Personas (RENAPER), para que nos informen en toda la provincia qué datos hay de gente desaparecida que sean NN. Estamos con oficios con ese tema, para ver si podemos hacer cotejos de ADN con esas personas que no han sido identificadas por nadie”. 

¿Cree que se puede encontrar el cuerpo de esa manera?

Yo lo estoy buscando, si lo voy a encontrar o no ojalá lo supiera. La búsqueda no se va a desactivar hasta que no aparezca, hasta que no aparezca va a estar abierta esa causa, por tiempo indefinido. Dios quiera que podamos encontrar algo, es el deseo. Hay dos situaciones: por un lado la búsqueda de la verdad y la justicia, que es lo que se pretende con la causa elevada a juicio, y la búsqueda del cuerpo. Si lo vamos a encontrar yo no lo puedo garantizar, depende de lo que hayan hecho los imputados con el cuerpo, que no lo dijeron. 

Durante meses se negaron a declarar, ¿lo hicieron?

La primera vez se negaron a declarar, la segunda declararon pero por supuesto que nada dijeron al respecto. 

¿Están elevados a juicio por homicidio aun sin cuerpo?

Por supuesto. Homicidio agravado por odio. 

¿Hay fecha para el juicio?

No, termina la etapa de instrucción y pasa a la etapa intermedia, el fiscal de juicio ahora tiene que prepararlo. No puedo dar fecha porque la desconozco. 

¿Y en la causa de la búsqueda además del pedido de información al RENAPER, qué más se está haciendo?

Hay varias cuestiones, no podemos comentar todo. Estuvimos haciendo nuevos rastrillajes en sectores más pequeños porque se habían hecho en lugares muy amplios, estamos sectorizando la zona, porque es muy grande y de descampados. Estamos profundizando sectorizado. 

Con lo que se hizo, ¿hay nuevos indicios?

Quedó pendiente una información que surgió de la causa que detectó la antena del teléfono en cercanía a la casa de Ramos. Y estamos trabajando sobre eso, que fue la noche que desapareció Tehuel. Fue entre las 4 y las 6 de la mañana, la antena detecta el teléfono de Ramos. 

¿Se sabe a quién llamo?

No hubo una llamada, hubo apertura de antena, en una zona donde no se acostumbraba a abrir el teléfono de Ramos, menos a esa ahora. 

¿Y en esa zona se hicieron rastrillajes?

Ya los hicimos y ahora los estamos profundizando más sectorizado. Yo tengo que agotar todos los recursos y hago lo que me gustaría que hagan si fuera un familiar mio: que sigan buscando. 

¿Es posible la desaparición durante más de un año sin complicidades territoriales? ¿Sin entramados en el barrio que lo permita?

Hay cosas que no puedo comentar. 

¿Se está recibiendo apoyo del Gobierno provincial en la búsqueda?

Si me pedis opinión te diría que no: en el rastrillaje último vinieron menos personas de las que esperaba, como los últimos rastrillajes. Esperaba más participación del Ministerio de Seguridad y la verdad es que es bastante escueto, más allá de que sigue en pie lo de la recompensa. Se debería enfatizar un poco más en la recompensa y en la búsqueda.

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Darío y Maxi: 20 años es todo (video)

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Se cumple este 26 de junio el vigésimo aniversario del asesinato de Darío Santillán (foto de portada, tenía 21 años) y Maximiliano Kostecki (22), producto de la represión oficial del gobierno encabezado por Eduardo Duhalde al creciente movimiento de trabajadores desocupados: los piqueteros.

Aquel oscuro día, las organizaciones movilizadas reclamaban no solo planes sociales (se exigía pasar de 150 a 300 pesos) sino que reivindicaban el apoyo para sus propios proyectos en los barrios: productivos, educativos y de salud. Por eso en ese momento no se hablaba de “planes sociales” sino de “planes de trabajo”.

En muchos sectores del movimiento piquetero (y Santillán era un claro referente), lo que se buscaba lograr era generar una situación de autonomía para evitar la cooptación –por parte del Estado y/o partidos políticos– de esa potencia social que planteaba el trabajo y el cambio social como foco de sus reivindicaciones. Ya no eran el peronismo ni el sindicalismo ni la izquierda quienes expresaban los reclamos, sino un sector social por nadie tenido en cuenta, que intentaba encontrar su propio camino, su propia voz.

La responsabilidad política por los homicidios sigue sin juzgarse, pese a que (o debido a que) incluye nombres como Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Atanasof (ex jefe de gabinete) y todo un oscuro entramado de funcionarios y –como es habitual– servicios de inteligencia.

Los dos condenados a perpetua fueron los autores materiales de los homicidios, los policías Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta. Aquel 26 J hubo además cientos de detenidos y heridos con balas de goma, y 32 heridos con balas de plomo que por casualidad no llegaron a elevar la nómina de muertes.    

Aquellos crímenes, las cooptaciones que finalmente han sido obvias, la inercia de un sistema laboral cada vez más precarizador y expulsivo, el desempleo, la desigualdad, la masificación del asistencialismo, entre otras ciénagas, le han ido dando forma, cristalización y a veces descomposición, al actual escenario.

A 20 años de esa tragedia habrá actos en el lugar del crimen (la antigua estación Avellaneda del Roca) el sábado desde las 10.30, con el objetivo de reclamar justicia completa: el juzgamiento de los responsables políticos. El domingo realizará grupos encolumnados en la izquierda harán su propio acto.

Pero el propio sábado por la tarde, en la vigilia habitual antes de cada 26 J, el director Patricio Escobar hará una presentación de media hora de lo que será la segunda parte de su notable documental La crisis causó 2 nuevas muertes. En esta secuela Escobar busca describir el tema de las responsabilidades políticas, y logró entrevistar a Eduardo Duhalde (ex presidente), Felipe Solá (entonces gobernador bonaerense), Juan José Álvarez (ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos) y Jorge Matzkin (era Ministro del Interior).

Como antecedente, y para quien quiera conocer o recordar la realidad de lo ocurrido, volvemos a incluir La crisis causó 2 nuevas muertes, que refleja no solo los sucesos, sino también las trampas a las que está sometida una sociedad que se presume democrática por parte de los llamados “medios de comunicación” que en realidad (y el 26 J fue un fiel reflejo) se han convertido sistemáticamente en plataformas de operaciones políticas, económicas y de inteligencia. El título del documental es el mismo del diario Clarín aquella vez, cuando culpaba a “la crisis” (como han aprendido a hacerlo diferentes gobiernos) por desastres y crímenes cometidos por personas y sistemas institucionales concretos.

Para ver La crisis causó 2 nuevas muertes:

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Dai, la jugadora eterna

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En este perfil especial que es parte de una cobertura colaborativa de tres medios cooperativos, el Club Atlético Lilán de Laprida recuerda -y extraña- a la joven que apareció muerta en una comisaría de la ciudad, a la espera de conocer la verdad de qué pasó. Sus compañeras de equipo y el entrenador relatan anécdotas de afuera y adentro de la cancha que reflejan, acaso, lo mismo: «Ponía mucha garra y sacrificio”.

Segunda entrega de la cobertura colaborativa entre Perycia, Revista Cítrica y LAVACA.

Por Bernardita Castearena

Fotos: Mauro Arias

El día después de cada partido, el tendal de la casa de las Arias-Abregú estaba todo ocupado con las camisetas albirrojas del equipo de fútbol femenino del Club Atlético Lilán de Laprida. Incluso cuando el lavarropas estaba roto, Daiana Soledad ponía música en el parlante del living y se dedicaba a cepillar durante horas las medias de cada jugadora para recuperar el blanco que tenían antes de entrar a la cancha.

 —Si hay que seguir lavándolas, vamos a hacerlo nosotras por ella —dice Morena. 

De las once jugadoras del plantel, tres son hermanas de Daiana Soledad: Morena, Sheila y Kiara. Hasta el día en que perdieron a “La Sole”, como ellas la nombran, cada sábado a la noche empezaban los preparativos para el encuentro del día siguiente.

Lilán es uno de los clubes más grandes de Laprida, una ciudad de 12.000 habitantes ubicada en el centro-sur de la provincia de Buenos Aires. Fundado en 1936, hoy se dan clases de fútbol, hockey, cestoball, tenis, natación, patín y pádel. 

“¿Quién va a alentarnos ahora?” se preguntan desde el domingo en el que Daiana Soledad Abregú murió en el calabozo de la Estación de Policía Comunal en condiciones que todavía se investigan. La versión oficial aportada por la policía habla de suicidio, pero la familia, les abogades y los organismos de derechos humanos creen que puede haber sido víctima de violencia institucional. 

Desde el martes posterior a la muerte, día por medio, familiares, amigues y vecines se movilizan por el centro de Laprida para pedir justicia.

Jugadora en todos los frentes

Como desde la cantina visitante del Club Atlético Lilán no se pueden ver los partidos, Daiana Soledad convencía a sus compañeras durante toda la semana para que la dejaran atender la local. Un tiempo atrás, las chicas del equipo de fútbol femenino se habían organizado para tener responsabilidades en el club, y ella se encargaba de todo. Un día pidió prestada una máquina de coser y la devolvió con un bolso para guardar todas las camisetas del fútbol femenino que había hecho con sus propias manos.

En las fotos aparece Daiana Soledad con un equipo que le sobra por todos lados: ni el talle más chico podía ajustar su cuerpo flaquito y sus “patas de tero”. Los botines esperaban antes de cada partido en uno de los primeros estantes de la repisa donde los utileros del club tienen ordenado por talle el calzado que les jugadores donan a la institución cuando les van quedando chicos. Nadie sabe de quién eran los que ella usaba, pero probablemente los botines 35 de una edición limitada de Messi, con tres nudos en uno de los cordones, antes habían hecho feliz a un niño de las inferiores del club. 

“Las dos calzábamos lo mismo”, dice Morena, que cuenta una anécdota por cada lugar del club que recorre: “Ella era nuestra fan número uno, va a costar mucho no escucharla cada vez que salimos a la cancha”.

Gritaba cuando un conocido jugaba en primera, cuando creía que los árbitros cobraban algo mal, se escapaba de la cantina para alentar y volver. Arengaba al grito de “¡VAMOS LILÁN, CARAJO!” antes de salir a la cancha. 

Era la que más alentaba, y la tribuna empezaba a gritar detrás de ella. 

El último partido

Cuando el entrenador vio que no corría ninguna pelota y que de a ratos se tocaba las piernas, la sacó. A fines del 2021, Daiana se fracturó la rótula después de haber chocado contra otra jugadora y, aunque un yeso le inmovilizó la pierna, no paró: se subía a la tribuna para ver a las compañeras, dejaba que la levantaran a upa cuando ganaban, atendía la cantina mientras el resto le escondía las muletas. Esta vez le dolía la otra, la que todavía tenía sana. 

Por primera vez, ese 29 de mayo, aceptó el cambio sin quejarse y se comprometió a descansar para poder recuperarse bien antes de volver a jugar. Cuando el resto de las chicas terminaron y no había nada más para hacer en el club, cruzó como podía las dos cuadras que separan su casa de la cancha de Lilán, agarró la bici y fue a que la revisaran. 

Por cada minuto que esperaba en la guardia del Hospital Pedro Sancholuz, la rodilla se le hinchaba y le dolía cada vez más, hasta que en un momento encaró para el consultorio y obligó al médico a que la atendiera antes que al resto de la gente. El día siguiente lo pasó tirada en el sillón riéndose con su familia de cómo el médico de guardia la había tratado de hinchapelotas por no esperar su turno.

 —Ella era muy espontánea, si te tenía que decir algo, te lo decía. Y si tomaba una decisión, la ejecutaba —dice Inés, a quien Dai había apodado Tilín. Ahora, desde el vestuario visitante, se acuerda de las tardes que pasaron riéndose al sol y de la cantidad de temas que podían charlar en los 60 km que separan Laprida de General La Madrid cada vez que viajaban en colectivo. 

“Hacete unos mates, Tilín”, era la frase ritual cuando terminaban de jugar un partido.

Jugaron por ella

Cuando Agustín “Peye” Harismendi cumplió años, recibió una remera de parte del plantel con una dedicatoria de Dai que decía: “Gracias por enseñarme a patear”. El profesor se hizo cargo del equipo a principios de 2021, pero la conoció recién en mayo, cuando faltaba una jugadora para completar el plantel y Morena la animó para que se acercara a entrenar. Antes de formar parte del equipo, Dai pasaba tardes enteras jugando con sus hermanas en la plaza. 

Los primeros días se iba enojada de todos los entrenamientos porque le pegaba a la pelota con toda su fuerza y no podía levantarla del piso. Agustín le caía bien, y él lo sabía. Entonces le enseñó a jugar con las dimensiones de una cancha, y le puso la camiseta número 8 para que pudiera correr de un lado al otro durante todo el partido: “Dai no era de las más grandotas ni de las más fuertes físicamente, pero tenía mucha garra, mostraba la pasión por el club con sacrificio”, dice Peye, como lo apodan las jugadoras.

El día después de recibir la noticia, Agustín se acercó a la casa de la familia de Daiana Soledad para darles un presente y le dijo a las tres hermanas que decidieran a lo largo de la semana si iban a querer jugar o no en la fecha siguiente. Todavía no saben si jugar fue la mejor opción, pero lo hicieron, y con el ánimo por el piso perdieron contra Club Atlético Platense de Laprida por 3 a 0. 

“Ese domingo fue bravísimo, pero jugamos porque era un partido que ella estaba esperando”, dicen sus compañeras. Durante toda la jornada, todas las categorías de Lilán se sacaron la foto previa al partido con una bandera que decía “Es imposible no estar triste…su ausencia duele!! Pero tu recuerdo nos hará sonreír. Dai Presente”. Esa bandera ahora forma parte de la colección de trapos que todos los domingos dan la vuelta al alambrado del club. 

El caso

Daiana Soledad Abregú llegó a la comisaría de Laprida en las primeras horas del domingo 5 de junio por una contravención en la vía pública. Doce horas después, cerca de las seis de la tarde, dos oficiales tocaron la puerta de la casa de su familia diciendo que la joven de 26 años se había suicidado. A partir de ahí, una serie de sucesos hicieron que la familia empezara a sospechar que la policía escondía algo. 

La autopsia confirmó que Daiana murió por asfixia mecánica, pero eso no significa que solamente pueda haberse ahorcado. 

La Comisión Provincial por la Memoria intervino como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura y pidió que la causa se investigue exhaustivamente, teniendo en cuenta que Daiana murió mientras estaba al cuidado de la Policía Bonaerense en una comisaría que no estaba habilitada para recibir detenides en sus calabozos. 

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La última Mu: Tenete fe

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