Nota
Lo que hay para ver: teatro independiente en la sala, y también bajo las estrellas

Las artes escénicas pueden ocurrir en distintos espacios, ya sea en una sala teatral como en una vidriera, en la calle, una plaza o un parque. Son infinitas las posibilidades de darle lugar a la belleza y así sellar el pacto entre intérpretes y espectadorxs. También pueden suceder en el tradicional horario nocturno o en la mañana de un domingo. Hoy te contamos sobre cuatro obras que recorren diferentes atmósferas. La catarsis de la carcajada cuando se vuelve insostenible la congoja. La soledad del ídolo que ya no es funcional a los planes del consumo y se vuelve un producto descartable. El universo de los ciegxs y un cuestionamiento: ¿quiénes son lxs que no ven? Y un relato conmovedor sobre un joven en el día de su cumpleaños, los vínculos que se tejen en torno a lo que se pretende invisibilizar, la aceptación no como pasaje a la frustración sino como salida al encuentro de otras realidades posibles.
Los siete gatos de una vida

Se asoman mirando compungides, inconsolables. Una mujer llora con desesperación. Sospechamos que alguien ha abandonado este mundo y elles destilan toda su aflicción por quien acaba de partir,como si buscaran extirpar la pena del cuerpo con inmediatez para continuar con la procesión de sus vidas. Hay gestos que reflejan un dramatismo desmesurado y provocan que las comisuras de los labios se extiendan progresivamente hacia arriba. La fatalidad se pasa de rosca y transmuta en una secuencia descabellada que lleva a moverse en el asiento con cierta incomodidad porque no despierta pena sino carcajada. Este grupo adorablemente desquiciado nos remite con su vaivén emocional a algún film tragicómico italiano, somos culposos espectadorxs que no buscamos reirnos de la desgracia ajena, pero no podemos evitarlo. También invoca el clima de cualquier película de Kusturica, donde lo disparatado es muy bien acompañado por los acordes de la música balcánica. Lo que suena en vivo —guitarra, piano y trombón— enfatiza el devenir de cada momento de esta obra de teatro físico compuesta por siete escenas.
Dicen que los gatos tienen siete vidas. ¿Y nosotres cuántas vidas transitamos en una sola vida? Un cuerpo que respira, puede ser solo eso o puede ser la intención permanente de desafiar a la adversidad con el poderoso estallido de la risa.
Con idea y dirección de la intérprete, coreógrafa, dramaturga, directora y docente Catalina Briski, Los siete gatos de una vida empezó a gestarse en el verano de 2018, “Comencé a escribir sobre siete muertes, creo que ciertos duelos personales empezaron a volverse imágenes palpables. Se me armaban siete cuadros en principio, hubo bocetos, maquetas, imágenes. Trabajamos con los ejes: lo que está vivo, lo que está muerto y lo muerto dejó de tener esa connotación de algo que simplemente no respira. Lo muerto puede ser el olvido, lo alienado, lo que ya no se ama, lo que ya no se desea”.
¿Qué elementos actuaron como disparadores? “El cuerpo como un medio poético que desde sus múltiples formas y estados nos acerca a relatos, se asoma a sentidos y siempre estamos afirmando algo entre lo absurdo, lo siniestro y lo poético. Esos conceptos nos acompañan”. La obra desencadena múltiples reacciones “Preguntarnos qué está pasando con la vulnerabilidad, mostrarnos frágiles con la muerte, el miedo a morir, sembrar preguntas es algo vital para todes. Hay momentos que pueden despertar tristeza, melancolia y puede haber momentos de extrema ridiculez que pueden generar risa y otros estados. Es un momento de goce, de catarsis, de expresión y de encuentro. Todo el ritual del teatro queremos que sea de mirar, observarnos y jugar un rato.”.
Teatro del Perro, Bonpland 800, CABA
Estreno sábado 9 de octubre
Sábados de octubre y noviembre, 21 hs
@teatrodelperro
@catabriski
La Meca

Milton Alí la pegó. Es conocido como la “estrella de Mataderos”, canta cumbia y la rompe con su banda La Meca. Sus fans lo idolatran y parece tenerlo todo, pero como ya sabemos, la fama es puro cuento, un mar de espuma que en algunas ocasiones puede tocar fondo. La nueva obra con dramaturgia, dirección y actuación de Mariana Bustinza, es un musical, es una historia que nos resuena en el pecho, es el relato del ídolo sin freno, sin brazos en los que sostenerse cuando la adversidad pega dos cachetazos.
La interpretación de Mariana como el líder cumbiero merece ponerse de pie al término de la obra. El vestuario, la forma de hablar, la gesticulación le otorga absoluta verosimilitud al personaje. Mariana ya viene transitando la dirección de obras que indagan sobre les que solemos denominar “marginales”: Menea para mí, Lo que quieren las guachas y Gorila. La Meca continúa en esa temática. “Está también dentro del universo del barrio pero toca el tema del éxito y de cómo puede llegar a influir en alguien vulnerable. Además está el tema de la adicción y de la soledad. Y el contrapunto de los momentos de recitales. El proceso de La Meca, fue primero de escritura, la empecé a escribir en el 2017 y la terminé en el 2020. Luego Facundo Salas hizo la composición de las canciones, a medida que íbamos ensayando. En un principio hubo dos actores varones y con el tiempo sentí que tenía que hacerla yo. Una especie de llamado interior”, cuenta Mariana.
La obra tiene a la música como otra gran protagonista. Al ingresar a la sala, ya estamos escuchando una cumbia. Cada vez que canta, Milton nos arenga a acompañarlo con las palmas. Mariana está más que familiarizada con lo musical: creó Cumbicus, una banda en la que es cantante y compositora. “Me encanta la música, me gusta que el teatro tenga música. Por lo menos el que hago yo, siento que completa un todo que en mÍ funciona y me interpela. Hay momentos de coreografías, música y canciones en vivo. En esos casos la narración avanza de la misma manera pero con lenguaje diferente”.
La Meca es el nombre de la banda que convirtió a Milton en un fenómeno, al menos por un tiempo. Es un lugar donde llegar para alcanzar los sueños, aunque quizás en algún momento se derrumbe y haga falta buscar otra meca, otros sueños. ¿Qué despierta Milton en cada espectadorx? Mariana sostiene: “Todas las personas tenemos la capacidad de dejar de lado los prejuicios, pero para eso hay que hacer un trabajo de conocimiento. Y ese conocimiento puede derivar en comprensión. Un prejuicio es una valoración a priori desconsiderando el contexto y experiencia de ese otro que se juzga. El teatro, el arte en general, es una herramienta de unión”.
Teatro El Extranjero, Valentín Gómez 3378, CABA
Domingos 20.30 hs
@teatroelextranjero
@cumbibustinza
Fragmentos de oscuridad, los caprichosos objetos del destino

La cita es en la noche de un sábado en Lacarra y Remedios, sobre una de las veredas del Parque Avellaneda. El director del grupo de teatro callejero La Runfla, Héctor Alvarellos, nos da la bienvenida a la nueva creación de este grupo que está cumpliendo 30 años de vida escénica y cuya morada es el espacio cultural La Casita de la Selva, en el pasaje La Selva, a pocas cuadras del parque. Los personajes de la obra se nos acercan sosteniendo lámparas en la oscuridad de la noche. Quien nos invita a seguirle es la que viste de blanco, con su cara de calavera y sus dedos de hueso. Con cierta tensión, vamos detrás de ella en peregrinación silenciosa atravesando el parque hasta llegar a un espacio donde conviven tierra, pasto y grandes árboles. Hay aves de colorido plumaje subidas a las ramas de los árboles, a las estatuas que ocupan el parque y desde ahí nos observan.
Un grupo de ciegxs está a la deriva, deambulan en la oscuridad permanente portando grandes ramas con las que tantean la superficie. El guía no aparece y no saben cómo regresar. Entrecierren los ojos y abran sus oídos, nos susurran antes de sumergirnos en otros pequeños mundos. Tres escenas diferentes y en simultáneo acontecen en distintos escenarios naturales. Uno de ellos incluye palabras del poeta Federico García Lorca: Nunca jamás se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la gran revolución. La revolución de la que hablaba Lorca tiene que ver con un suceso específico: la desaparición del hambre.
Reflexiona Alvarellos: “En casi todas nuestras obras abordamos el tema del poder en sus diversas formas, pero ¿qué contar? ¿qué hablar hoy en este mundo tan caótico?, ¿tiene sentido nuestro teatro frente a realidades tan crudas?, nos preguntamos. Y en ese pensar, nos encontramos con un futuro tan oscuro que no nos permite ver, estamos ciegos frente a los objetos del destino que nos generan miedos e incertidumbre. Y al querer reconocernos nos damos cuenta: Estamos juntos pero no sabemos nada los unos de los otros”. Fragmentos de oscuridad estaba próxima al estreno cuando estalló la pandemia, luego hicieron funciones en febrero y marzo de este año, hasta que nuevamente hubo restricciones.
Retomar la actividad teatral es una alegría para el grupo que, por cercanía, elige el Parque Avellaneda para hacer sus irrupciones al aire libre. Muchas obras han realizado a lo largo de tres décadas, entre ellas El Gran Funeral estrenada en diciembre de 2001 en el Antiguo Natatorio del parque, el mismo día en que se decretaba estado de sitio. “Convertir al transeúnte en un espectador” es el desafio del teatro callejero. “Lo más importante es generar un hecho extra cotidiano que llame la atención, aunque en muchos casos es difícil hacerlo con personas que están metidas dentro de su celu o que se dirigen a un lugar con mucho apuro”. En esta ocasión, las coordenadas del encuentro se pautan antes, para presenciar juntes la función a la gorra, bajo la luz de la luna.
Parque Avellaneda, Lacarra y Remedios, CABA
Sábados 21 hs
Reservas: 11 7360-0176
@larunfla_teatro
@mtyc.parqueavellaneda
Mi hijo solo camina un poco más lento

Estrenada en 2014, Mi hijo solo camina un poco más lento, es de esas obras imprescindibles, que no pierden vigencia y como los clásicos, se vuelven entrañables. Conservan el horario poco habitual para el teatro —domingos las 11.30 de la mañana— que era el momento en que podían juntarse los actores y actrices para ensayar, y decidieron probar si funcionaba. El actor y curador del primer Festival Internacional de Dramaturgia Europa + América, Matías Umpierrez le propuso dirigir esta obra a Guillermo Cacace. En el Festival habían participado diez obras extranjeras dirigidas e interpretadas por directorxs, actrices y actores argentines, entre ellas estaba Mi hijo solo camina un poco más lento, del dramaturgo croata Ivor Martinic. En ese momento, Cacace desistió porque no podía asumir ese compromiso. Umpierrez le rogó que leyera la obra, la leyó, se conmovió y por supuesto, dijo que sí.
La obra transcurre el día en que Branco cumple 25 años. Tiene una enfermedad que no se nombra durante la obra y que lo mantiene en silla de ruedas. Una madre que niega la dolorosa realidad, un padre huidizo, una hermana que se siente culpable de su felicidad, una abuela que desea que ojalá se enamore y le hace confesiones que nadie más conoce; una tía desopilante que enmascara lo que siente con cataratas de palabras y una simpática joven que pretende mucho más que su amistad.
¿Por qué conmueve tanto la obra? Su director, Guillermo Cacace, responde: “Tenemos muchas hipótesis acerca de qué pasa con la obra, pero lo que podemos decir es que nos conmueve mucho hacerla. Que eso irradie, contagie e invite es algo que pertenece a lo que no se puede poner en palabras. Siempre digo que amé a todas mis obras, pero con ésta fuimos correspondidos. Y si hubiera pasado que del otro lado no nos amaban, no íbamos a dejar de amarla”. La actriz Paula Fernández Mbarak, que interpreta a Mía, la mamá de Branco arriesga: “En la obra están todos los vínculos posibles de los seres humanos. Habla de cuestiones existenciales, hace preguntas en las que no hace falta estar en esta situación concreta para cuestionárselas. Habla de cosas que por algún lado te pegan”.
Imperdible oportunidad para verla por primera vez o reincidir con esta obra que como dice su director: “Afirma que algo se puede. Hay que soltar un poco, poder andar en la diferencia. Tal vez son fantasías mías, pero quiero creer que la gente viene porque quiere creer eso”.
Teatro Picadero, Enrique Santos Discépolo 1857, CABA
Domingos 11.30 hs
Hasta el 24/10
@teatroelpicadero
@guillermo_cacace
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone
INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL
Temporada de femicidios

Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)
Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.
Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.
Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.
No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.
Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.
Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.
El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.
Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.
Ley de explotación laboral
Conste en actas

lavaca.org
Fotos: Lina Etchesuri y Tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 12 del mediodía el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) hizo su ingreso a la Plaza de los Dos Congresos con una columna poderosa con mix de gremios de la CTA y los más combativos de la CGT.
A las 12:50 se fueron.

El Congreso desde la plaza. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
En ese momento las columnas de movimientos sociales –Libres del Sur, Movimiento Evita, UTEP, MTE– se adelantaron para ocupar el lugar, sobre Yrigoyen pasando Solís, frente al vallado.
A las 13:40 las banderas del Evita comenzaron el éxodo.
En ese momento comenzaron a oírse más los megáfonos de los partidos de izquierda que se agolpaban sobre Rivadavia, casi esquina Callao, frente al vallado.

La izquierda llegó y se fue, para esquivar a los clásicos Encapuchados con Mochilas Nuevas. Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org
A las 14 irrumpió la banda Cuatro Encapuchados con Mochilas Nuevas que no formaban parte de la movilización. Tiraron unas piedras, quemaron unos cartones.
A las 14:07 el camión hidrante empezó a rociar todo lo que tenía delante.
A las 14:11, los partidos y las organizaciones de izquierda comenzaron la retirada.
A las 15 sólo quedaba un pequeño grupo, algunos jubilados y mucha –mucha– policía, que no dejaba transitar ni a vecinas del barrio que iban a comprar remedios.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.orgi
A las 17 la plaza estaba desolada, a excepción de un pequeñísimo grupo cantando Ska-P.
“Somos los obreros, la base de este juego
en el que siempre pierde el mismo.
Un juego bien pensado en el que nos tienen callados
y te joden si no quieres jugar. Baila hermano el vals del obrero.”

Memorias de la Ley Banelco. Esta vez las transferencias se realizaron con éxito. Foto: tadeo Bourbon /lavaca.org
A las 22.35 el proyecto de explotación laboral se convirtió en ley.
Hasta Dios tuvo un mal día: fue este.
PD) La Comisión Provincial por la Memoria (CPM) contabilizó 122 personas heridas y cuatro detenidas, la gran mayoría reprimida cuando se manifestaba en el Obelisco, a las 10.30 de la mañana, contra los despedidos de la fábrica de neumáticos FATE.

Al irse la gente, nuestra fotógrafa Lina Etchesuri saca fotos de los volantes. Abajo el resultado.

Foto: Lina Etchesuri /lavaca.org

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