Sigamos en contacto

Nota

Agroecología: la red humana que crece más allá de las “redes sociales”

Publicada

el

Este lunes ocurrieron al menos dos cosas insólitas: colapsaron durante horas ciertas redes llamadas “sociales” y al mismo tiempo brotó una red humana que se tejió de modo a la vez presencial y virtual con un libro como nexo: allí se habló de producción, de alimentación, de nuevos caminos, de creatividad, de economía, de transiciones, transformaciones y re-evoluciones.

La presentación de Agroecología – El futuro llegó, reunió al público en MU-Trinchera Boutique, presencialmente y a través de la pantalla, con figuras que han construido experiencias agroecológicas que ya son emblemáticas: Irmina Kleiner y Remo Vénica (Granja Naturaleza Viva, de Guadalupe Norte, Santa Fe), Rubén Gutiérrez, Rosalía Pellegrini, Celeste Gasper, Anahí y Ruth Paco (Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra- UTT), Marcelo Schwerdt, Norman Brest y Cecilia Agner (Guaminí), Clara Alberdi  (Coronel Suárez), Mabel Vesco, Carlolina Sgarbi, Paz Passone y Soledad Varela (Lincoln), Rubén Kika Kneeteman, (Programa de Alimentación Sana, Segura y Soberana del Municipio de Gualeguaychú), el doctor Martín Roberto Piaggio (por la Municipalidad de Gualeguaychú), el ingeniero agrónomo Damián Pettovello (Lincoln) y su colega Facundo Alvira (Trenque Lauquen) del proyecto Tekoporá, Patricia Domínguez (también de Trenque Lauquen), Amadeo Riva (también ingeniero agrónomo y responsable del campo La Primavera, Bolivar). Estuvo también Pablo Aristide, de la Fundación Heinrich Böll que trabajó junto a la Cooperativa lavaca para la primera edición del libro, y no alcanzaron a estar por razones familiares y de viajes Juan Kiehr (La Aurora, en Benito Juàrez), el ingeniero agrónomo Eduardo Cerdá (gran impulsor y asesor de proyectos y actual Director Nacional de Agroecología, en viaje a Catamarca en el momento del encuentro) y el  intendente de Gualeguaychú, Martín Esteban Piaggio.

El periodista de la revista MU, de lavaca.org y autor del libro, Sergio Ciancaglini, planteó al encuentro más que como una presentación del trabajo, como un homenaje a las personas que llevan adelante la agroecología en el país. Las historias relatadas en el libro (compuesto por dos volúmenes, uno de textos –El viaje- y otro de fotos –El paisaje- con las imágenes de Ignacio Yuchark, Martina Perosa y Lina Etchesuri) son el símbolo de una tendencia en  crecimiento exponencial, destacó el autor, que al llevar adelante esas experiencias están haciendo un aporte crucial desde el punto de vista productivo, ambiental, alimenticio, cultural, económico y muchas más perspectivas que fueron surgiendo a lo largo de las intervenciones.

Comentó luego el ingeniero Pettovello: “Fue una alegría estar con un grupo tan espectacular, es casi imposible de pensar en poder estar con las personas que se encontraron allí”. El encuentro surgió de la idea del diseñador del libro y de la revista MU, Sebastián Smok, de reunir lo presencial con lo virtual, como viene haciendo lavaca en su Diplomado en Periodismo y Comunicación Ambiental, con el agregado de transmitirlo para la gente que no podía acercarse a Riobamba 143. Pese al colapso de las empresas del señor Zuckerberg, la presentación pudo realizarse y superar ese aislamiento social que tal vez confirma que el Covid 19 no es la única pandemia del presente.

2025: liberar al país de agrotóxicos

Algunos conceptos:

Irmina Kleiner contó parte de la historia de Naturaleza Viva. “Los grande expertos nos decían: ‘lo que hace ustedes no va andar’. Era hace más de 30 años. Pero nosotros estábamos felices sintiéndonos protagonistas, trabajando a favor de la vida, en contraposición a otro modelo que contamina agua, suelo, cultivos y alimentos, enfermando también a los animales y a las personas”. Contó cómo fueron poniéndose en contacto con otras experiencias continentales, y se abrieron a visitantes y pasantes como un modo de difundir el trabajo agroecológico.

“Este viaje del libro fue uniendo todas estas experiencias y me encantó como se fue hilando profundo, encontrando las motivaciones económicas y filosóficas de estos proyectos. Ahora que tenemos este viaje del libro ya recorrido, creo que ya nadie se debe sentir solo en este andar. Vamos a ir encontrando los grandes temas que nos quedan pendientes a resolver, el hambre en la Argentina y en el mundo, de qué manera podeos aportar a solucionar eso. Cómo sostener y cultivar una tierra cada vez más fértil. El acceso a la tierra de quienes quieren producir y transformar los alimentos primarios, y el tema de la comercializacón. El cambio climático, y de qué manera construir estos nuevos paradigmas desde la agroecología con una visión social, sostenible, del mundo productivo en el medio rural”.  

Remo Vénica consideró que el libro es una especie de semilla. “Al tocar y plantear las experiencias maravillosas que están creciendo en Argentina nos permite ir a una idea: que en el 2025 Argentina esté libre de agrotóxicos”. Explicó lo problemático de seguir con el modelo actual. “El libro va a abrir más la posibilidad del debate y la discusión, y hay que ver cómo consolidar el crecimiento enorme de campesinas, campesinos, que están despertando hacia un nuevo amanecer”. Planteó que el gran debate pendiente es cómo seguir construyendo una nueva ruralidad argentina a partir de lo que consideró una “revolución” a partir de las comunidades, transformadas en experiencias productivas alimenticias. Postuló a la agroecología como “un horizonte de transformación social ambiental y política”.

En el libro además se relata la historia de cómo Irmina y Remo huyeron de la dictadura en los años 70, escondiéndose en la selva durante cuatro años, donde tuvieron dos hijos, aprendieron a sobrevivir, e incorporaron una notable lectura sobre la naturaleza y su significado. Hablan también en el volumen sobre los cambios en lo que se postulaba como “toma del poder” y sobre el concepto de re-evolución, entre muchas otras cosas.

Marcelo Schwerdt intervino desde Guaminí, donde los productores entusiasmados por Eduardo Cerdá hicieron un viaje similar al del libro conociendo Naturaleza Viva “y nos rompió la cabeza”. Destacó la acción de generar trabajo, ambiente sano, alimentos locales. “Lo que muchos dicen en los discursos, aquí se construye. Hablo de la soberanía alimentaria, metiendo las manos en la tierra”.  Guaminí fue de los municipios incorporados a la RENAMA (Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología),  que ya reúne cerca de100 mil hectáreas cultivadas y más de200 productores. ”A la vez proponemos leyes nacionales y provinciales para que haya más herramientas que favorezcan la agroecología, que está demostrando que es cierto: el futuro llegó”.

Clara Alberdi, de Coronel Suárez, destacó la idea romper la soledad: “Y además la necesidad de cultivar de otra manera tiene que ver con un cambio de mentalidad, de la manera de vincularnos entre las personas, con los animales y las plantas, Es un camino de sanación. Restaurar el amor como paradigma, apoyarnos, ayudarnos, contenernos. En Guaminí es algo que nos une permanentemente. Y te lleva a otras transiciones: ser mujer en el ámbito rural es todo un desafío, y me llevó a militar muy fuertemente el feminismo. Y dejar de ser crueles con los animales, y ver cómo seguimos”.

Norman Brest y Cecilia Agner, también desde Guaminí, compartieron el radical cambio de vida que decidieron al abandonar la ciudad y sus trabajos relacionados con industrias contaminantes, historia también detallada en el libro.

Mabel Vesco, de Lincoln, contó de qué modo dejaron d utilizar fertilizantes y agroquímicos. “Es algo maravilloso, ojalá puedan visitarnos también”. Paz Passone, técnica del INTA destacó cómo el grupo de Lincoln fue contagiando a toda la región y a otros equipos técnicos. Otra vecina, tambera de la zona, Carolina Sgarbi, describió la formación del grupo de Lincoln junto a Pablo Argilla y Daniela Rumi, entre tantos que hoy son un caso emblemático de las transiciones agroecológicas.

De Bayer a la agroecología

El ingeniero agrónomo Damián Pettoverllo contó que fue parte del sistema de agronegocios, hasta uno de sus últimos trabajos desarrollando los productos y esquemas de aplicación de multinacionales como Bayer. Describió “un mundo hipócrita y careta donde nos ganamos mucho respeto por hacer cosas que hoy puedo decir que no estaban bien”. Trabajaba en el desarrollo externo de producto y evaluaba a los pesticidas que salían al mercado.

Relató su crisis personal al comenzar a percibir que el vínculo y el amor por la naturaleza por el cual había querido estudiar Agronomía, chocaba con una práctica “con la que estaba haciendo todo lo posible por destruirla y dañarla”. Reconoció que el sistema le ofreció dinero, el materialismo “tan enfermizo al que nos lleva la sociedad”. El libro describe cómo Damián vivió su propia transición y con su amigo y colega Facundo Alvira, descubrieron lo agroecológico y se volcaron a ese enfoque productivo a través del proyecto Tekoporá.

Rescató de la agroecología sus aristas sociales, ambientales, “y algo que es muy fuerte, que es recuperar toda nuestra cultura, aprender, escuchar, leer, todo tiene implicancia política no  partidaria, sino por la ética. Otra diferencia con el agronegocio es el tema del individualismo. Acá nos motiva el amor, la cooperación, la sinergia”. Otro aspecto: “Es muy importante el rol de los consumidores. estamos con un sistema inmune totalmente deteriorado”. Así Daián relacionó la macroeconomía con los efectos en la salud del modo actual de producción.

Desde Trenque Lauquen, Patricia Domínguez contó las acciones del grupo Vecinxs Autocovocadxs por la Salud Ambiental. “Hay una perversión del modelo que enferma, convivimos con la enfermedad de nuestros cuerpos. Y ayer mismo veíamos un avión fumigador sobrevolándonos y pulverizando”. Sus padres fueron los primeros que señalaron los efectos de contaminación gracias al alerta de los árboles: se estaban muriendo los paraísos. Se aclaró en la charla que no se trata de una metáfora sino del signo de lo que después Trenque Lauquen vivió como contaminación de sus aguas y de la salud humana.

Facundo Alvira planteó, entre tantas, la cuestión de la falta de nutrientes en los alimentos, y más tarde destacó la falta de apoyo concreto del Estado a los proyectos agroecológicos que postulan nuevos estilos productivos.

Amadeo Riva, del campo La Primavera, de Bolivar, reconoció que entró a lo agroecológico “porque no me cerraban los números”. Conoció a Eduardo Cerdá y comenzó su transición. “En un campo de 1.200 hectáreas usaba de 9 a 13.000 litros de glifosato por año, pero hoy ya casi no estoy usando” informó sobre un proceso gradual en los últimos cinco años. “Entré por una cuestión de bolsillo, pero uno no se da cuenta cómo se termina transformando uno. Empecé a mirar la vida de otra manera. El horizonte que me estaba aplastando, se me hizo infinito. Es algo que me trajo energía de dedsafío, de búsqueda. Volví a pensar, antes era todo recetas, ahora es creatividad, observación. Otros productores alrededor mío decían que estaba perdido, que iba para atrás. La gente de a poco empezó a imitarme. Y mucha gente quiere venir a ver qué estoy haciendo para ver si pueden reproducir eso”. Sobre el libro utilizó una palabra: “fenomenal”.

Rubén Kneeteman es mucho más conocido como Kika. Planteó desde Gualeguaychú lo relacionado con el Programa de Alimentación Sana, Segura y Soberana (PASS), consideró que la alimentación es el gran punto de contacto entre sectores rurales y urbanos. “El alimento es lo que nos une y es la solución a muchos problemas sociales y ambientales”. Destacó el placer que le generó leer sobre las experiencias agroecológicas, entre las que figura la propia Gualeguaychú. Postuló una hipótesis: “Si comiéramos sano, seríamos buenos tipos. Somos jodidos porque comemos mierda. No hay posibilidad de producir bien, comercializar justo y ser jodidos. Si comiésemos de otra manera tendríamos otros políticos, otros comerciantes y hasta otros banqueros. Y este libro también es una forma de alimentarse de otra manera”.  

Rosalía Pellegrini, una de las fundadoras de la UTT: “Mi historia de llegada a la agroecología tiene que ver con cuánto horizonte de vida podés tener en un asentamiento donde solo comés polenta y fideos. Llegamos pensando que el acceso a la tierra y la producción de alimentos es la posibilidad de que muchos sectores excluidos tengan una vida digna. Por eso lo enlazamos con el buen vivir. La agreocología tiene algo fabuloso: no es solo dejar de producir con agrotóxicos, reconstruir los suelos y el ambiente, sino también plantear un horizonte social, político y de justicia para los que menos tienen. Trabajo digno, igualdad de género, nuevas relaciones sociales, y todo lo que se ha venido mencionando hasta aquí”. Advirtió que simultáneamente “el mundo colapsa, cada vez hay más pobreza, la crisis económica y alimentaria es cada vez mayor y un puñado de corporaciones se enriquecen cada vez más” frente a lo cual reivindicó lo agroecológico como norte político para un esquema que incluya la justicia social.  

Anahí (19 años), Ruth (17) y Celeste (19) relataron la experiencia del COTEPO (Consultorio Técnico Popular de la UTT) creado bajo el criterio de la enseñanza entre campesinos para difundir lo agroecológico, a partir de cómo obtener bioinsumos con elementos muy sencillos que permiten dejar de utilizar fertilizantes y pesticidas químicos, logrando a su vez una regeneración absoluta de los suelos para que vuelvan a producir frutas y verduras sanas. Organizan talleres para que participen otros jóvenes y familias que deciden hacer la transición a la agroecología. Rubén Gutiérrez, también de la UTT, dijo: “Estamos demostrando que en el campo hay futuro. Conocí a mi compañera Maritsa, me enamoré de ella y me enamoré del campo, ella me explicó cómo se podía producir de otra manera. Yo defendía usar agrotóxicos, pero ella me hizo entender y aprendí todo de nuevo. No solo es un modelo de producción sino un estilo de vida” dijo, sumándose al sueño que Remo planteó al comienzo de la charla: llegar a un 2025 con un país sin agrotóxicos. Otro desafío tras la presentación del libro, mientras la agroecología sigue creciendo.

Nota

Informe de Periodistas Argentinas, en el Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer: más de la mitad fue víctima

Publicada

el

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la colectiva Periodistas Argentinas dio a conocer los resultados de la encuesta Equidad en Medios de Comunicación realizada este año.

Lo que permiten ver las 213 respuestas recibidas es el altísimo nivel de violencia simbólica y concreta que las periodistas vienen soportando históricamente en el ejercicio de la profesión.

El dato es alarmante: El 54,5% sufrió violencia en su ámbito laboral, mientras que un 9,9% dijo no estar segura.

Fuente: Periodistas Argentinas

Desde la colectiva entonces se brindó la posibilidad a quienes sufrieron violencia o no estaban seguras de sí la situación podía definirse como de violencia, a contar su experiencia.

“Las siguientes son algunas de las respuestas textuales expresadas por las periodistas que participaron de la Encuesta Equidad en Medios de Comunicación, realizada por Periodistas Argentinas entre agosto y septiembre de 2021”, expresaron en un comunicado y detallaron:

Periodistas Argentinas impulsó activamente la Ley de Equidad en Medios de Comunicación como una herramienta eficaz en pos de la erradicación de las violencias. La ley fue aprobada la madrugada del 10 de junio, bajo una enorme presión de empresas periodísticas que buscaban trabarla.

En la encuesta un apartado de preguntas es sobre la normativa. El 64,8% dijo conocer los principales puntos de la ley. Entre los principales derechos que la ley garantiza se identifican como prioritarios: la equiparación salarial, equidad en espacios de decisión y poder, y protocolos para prevenir y contener la violencia de género en el ámbito laboral.

A la luz de los resultados hoy presentados, queda clara la urgencia de que se haya convertido en Ley para construir un ejercicio del periodismo libre de violencias.

Seguir leyendo

#NiUnaMás

A la calle por Lucía y por todas: movilización ante el Senado bonaerense para el Nunca Más de los femicidios impunes

Publicada

el

Este martes 23 de noviembre, desde las 11 horas, la familia de Lucía Pérez, la Campaña Nacional Somos Lucía, organizaciones sociales y sindicatos se movilizarán ante el Senado Bonaerense en La Plata y en todo el país para exigir la condena a los jueces que dejaron impune el femicidio de la joven marplatense y, a la luz de ese caso, reclamar el fin de la impunidad para los femicidios, medidas concretas para evitarlos y una reforma judicial que incorpore la perspectiva de las víctimas. Lo que se juzga y lo que se juega, la previa a una movilización que pretende dar vuelta la historia, y lo que dice la familia y las mujeres que acompañarán desde distintas organizaciones: «Si hay una reforma posible va a ser con nosotras, las mujeres organizadas”.

“Hoy te recordamos, nos acordamos de vos como todos los días. Con esa sensación en el pecho, sabiendo que hoy en día nos falta una más. Una compañera que hoy no está a nuestro lado. Nos la arrebataron como el viento arranca las hojas de los árboles. Pero vos creaste raíces y con tu lucha llegó la primavera. Sos esa pequeña llama que encendió un movimiento enorme que hoy en día lleva tu nombre en sus banderas. Marta y Guillermo llevan la voz de tu memoria y atrás de ellos acompañamos. En silencio o con un grito que surge del fondo de nuestra alma. Tu nombre nos acompaña y nosotras acompañamos tu nombre. Lucía Pérez seguís presente en todas nosotras. Hoy y siempre, te recordamos”

La poesía le llega a Marta, mamá de Lucía Pérez, mientras corta y pega carteles con la cara de su hija y la palabra justicia en letras negras. Se lee también: “5 años de impunidad”. Guillermo, papá de Lucía, hace el mate. Están en La Plata, donde esperan el comienzo del el juicio político a los jueces que pretendieron dejar impune el femicidio de su hija.

La poesía les llega desde Mar del Plata. Se las mandan chicas que van ahora al colegio donde iba Lucía, lo cual representa el primer cambio. Pero la poesía la escribió Anni Kapitanchuk, una joven de otro colegio también marplatense. Marta se emociona: “Son semillas que van creciendo y que aunque algunos no quieran estas luchas continúan. Por más que se quiera tapar el sol con las manos, el sol se va a correr, y se va a ver. No nos van a parar: esto va a salir”, asegura en la previa del 23 de noviembre, día en que convocan a movilizarse frente al Senado bonaerense para hacer presión sobre el tribunal que deberá juzgar a los jueces por el fallo misógino de Lucía Pérez.

Lo que se juega es si el jury va a archivo, o avanza.

Por eso, lo que se juega en esa jornada es, de nuevo, la posibilidad de un cambio para siempre y para todas.

La diferencia es la calle.

La previa

Entonces: este martes 23 de noviembre se define si comienza el juicio político a los jueces que pretendieron dejar impune el femicidio de Lucía Pérez. En el Senado Bonaerense, a las 11 horas, los jueces Juan Facundo Gómez Urso y Pablo Viñas comenzarán a ser juzgados por “negligencia, incumplimiento del cargo y parcialidad manifiesta”. El juez Aldo Carnevale logró evadir el proceso porque fue beneficiado por el gobierno de María Eugenia Vidal con la jubilación anticipada.

Fueron esos tres jueces, quienes conformaban el Tribunal Oral Criminal n° 1 de Mar del Plata, los que absolvieron a Matías Farías, Juan Pablo Offidiani y Alejandro Maciel del abuso sexual seguido de femicidio de Lucía Pérez, una joven de 16 años.

Fue la familia de Lucía, y una red de organizaciones que la acompañan, quienes denunciaron el accionar de los magistrados, las fallas en la investigación, la misoginia de las interpretaciones y la revictmización durante el proceso, y logró no solo que ese fallo se cayera sino que los jueces que lo firmaron tengan que dar explicaciones.

La audiencia se seguirá desde la calle porque no es pública. Adentro, el Jurado de Enjuiciamiento presidido por la doctora Hilda Kogan, vicepresidenta de la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires, se pronunciará respecto de la acusación que fue hecha por el procurador bonaerense, la Comisión Bicameral, el defensor del pueblo y la familia de Lucía. Si la admiten tendrán que suspender a los jueces y fijar fecha para que inicie el juicio.

La convocatoria a acompañar la audiencia está llamada a las 9 horas, en la calle 7 entre 51 y 53, en La Plata. De 11 a 12 horas se convoca a un paro y a una Jornada Nacional de Lucha por Lucía Pérez. Hasta allí llegarán familias sobrevivientes de femicidios de distintos puntos de la provincia –desde Mar del Plata sale una combi con familiares-, y organizaciones sociales, sindicales y territoriales. Desde todo el país además se acompañarán las acciones en redes con el #SomosLucía.

“Este fin de semana para algunos es largo, para nosotros es de trabajo”, dice a lavaca Marta mientras prepara carteles, convoca y contesta mensajes. “Es importante la calle y hacer todo lo que estamos haciendo, y más, porque lo que se decide es si el jury progresa o se termina ahí”.

El juicio político, o jury, tiene como finalidad juzgar conductas de magistrados a los que se les atribuye incumplimientos graves en sus funciones y que puede derivar en la destitución.

Explica Marta: “El jury es político pero a ellos se los está juzgando por la sentencia. En este caso lo que se va a juzgar es la sentencia que ellos dieron, porque ellos son jueces, y más allá de que tengan una mirada que podemos estar o no de acuerdo, tienen que tener una mirada jurídica. No la tuvieron, y encima el agravante de que Lucía era menor. Eso tiene que ser un peso para este jurado: estamos hablando de una mujer y de una menor”.

Guillermo, papá de Lucía, suma: “Hemos luchado mucho por esto y quiero que las cosas salgan bien. A estos tipos los tenemos que sacar, no pueden estar haciendo el desastre que están haciendo. Hasta el 23 estarán en Tribunales: espero que el 24 ya no”.

La familia de Lucía analiza lo que significa este proceso en Mar del Plata, donde los magistrados ocupan cargos de poder y decisión. “Va a ser un antes y un después”, no duda Marta. “Va a ser un cambio en la justicia. Están mirando. Por ejemplo la destitución del juez de Tucumán (Juan Francisco Pisa), están mirando eso también. Nos ha costado 3 años este jury, y que todo salga bien es a favor de la calle, de toda la sociedad, es para quienes menos tienen y para quienes más necesitan tener justicia. Pero tenemos que redoblar la apuesta, hasta que la justicia exista”.

Lo que se juzga

La abogada Cristina Montserrat Hendrickse, acompaña a la familia de Lucía Pérez en el pedido de destitución de los jueces. Explica: “lo que se está juzgando es la conducta de los jueces en tanto que no aplicaron la perspectiva de género que se integra en los tratados de Derechos Humanos incorporaron a la Constitución. Y también su falta de imparcialidad, han sido parciales”.

¿Por qué se los acusa de esto?

En eso ha sido coincidente la Cámara de Casación Penal en su decisión que fue confirmada por la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires en tanto entendieron que ellos decidieron con prejuicios de género, con estereotipos prejuiciosos respecto de la buena víctima, juzgando a la víctima y no juzgando los hechos que fueron traídos a su conocimiento. Aquí su parcialidad estuvo afectada por estos prejuicios. Entonces se los juzga por no aplicar el derecho, y por haber sido parciales.

¿Qué significa un proceso así para el Poder Judicial?

De admitirse las acusaciones y seguir el proceso sería una señal muy sana para el Poder Judicial. Se le estaría diciendo a todos los jueces que la aplicación de la perspectiva de género contemplada en los tratados de Derechos Humanos, en la Convención para eliminar todas las formas de violencia contra la mujer, y en tratados como la Convención de Belém do Pará, es el derecho que tienen que aplicar, no pueden apartarse de la ley a su gusto. Y si sus convicciones chocan contra las leyes que tienen que aplicar, entonces se tienen que apartar.

Es por abajo

“No estamos más dispuestas a aceptar que la justicia no solo nos abandone y no nos cuide, sino que encima falle en contra nuestra”, dice a lavaca Clarisa Gambera, Directora del Departamento de Género y Diversidad ATE Nacional, organización sindical que convoca a parar y movilizar en el inicio del jury. “Es muy importante estar en la calle. Llegamos hasta acá con esta articulación enorme de pedido de justicia que desde un primer momento pudo poner toda la fuerza en la calle para pedir justicia. Y en ese sentido esto es un paso enorme hacia la reforma judicial feminista, un paso que tiene que ver con la experiencia concreta de tener fuerza en la calle y organizada para lograr aquello que enunciamos. Si hay una reforma posible va a ser con nosotras, las mujeres organizadas”.

Otro de los gremios que se suma a la convocatoria es el de trabajadores y trabajadoras del subte. “Entendemos que representa un momento histórico, finalmente un poco de reparación después de una enorme cadena de violencias e impunidad es llevadas a cabo por parte de la justicia patriarcal. Y se hace realidad por la resistencia colectiva”, explica Karina Nicoletta, Secretaria de Género Asociación Gremial de Trabajadorxs del Subte y el Premetro.

Desde la CTA-A convocan a movilizar a La Plata y en otros puntos del país a sumarse de 11 a 12 horas al paro en cada lugar de trabajo, con la foto de Lucía. ¿Por qué? Responde Silvia León, secretaria de género de la Central: “Porque es un logro inmenso que la familia de Lucía con todo el movimiento feminista hemos logrado: llevar al jury a estos dos jueces que dejaron impunes y libres a los femicidas. Para nosotras como Central de trabajadores y trabajadoras es una inmensa jornada. También frente al 25 de noviembre estamos planteando que haya una reforma democrática y feminista que ponga freno a la situación de violencia que seguimos sufriendo las mujeres y diversidades”.

Debora Bertone es Secretaria de Género de la Asociación Judicial Bonaerense, sindicato que nuclea a las trabajadoras y trabajadores judiciales de la provincia de Buenos Aires, y desde donde convocan también a parar y acompañar la audiencia. “Es muy importante esta jornada porque venimos dando esta pelea, como trabajadoras, desde adentro del poder judicial”. Por eso para ellas la convocatoria es una manera más de decirle basta a la cadena de injusticias. Agrega: “Creemos además que las conquista y derechos se ganan en la calle, por eso ahí estaremos”.

A la calle se suma también CICOP, un gremio que representa a les profesionales de la salud de la Provincia de Buenos Aires. Valeria Bonetto, Secretaria de Género del gremio, sintetiza así el por qué: “Estos jueces fueron inoperantes y misóginos. Convocamos porque exigimos una justicia con perspectiva de género y de derechos humanos. No queremos más jueces que dejen impunes a femicidas”.

Seguir leyendo

Nota

Lucas González, el crack fusilado

Publicada

el

Lucas González, de 17 años, fue asesinado por la Policía de la Ciudad tras recibir varios disparos el miércoles por parte de tres efectivos de civil. Ayer, mientras el joven futbolista del Club Barracas luchaba por su vida, la fuerza de seguridad porteña celebraba su quinto aniversario de creación con diferentes actos: cinco años de violencia institucional impune. Quién era Lucas, y qué representa la violencia policial exacerbada contra los jóvenes que se juegan la vida.

Por Facundo Lo Duca. Fotos de Sergio Pisani y Agustina Salinas

Cobertura colaborativa junto a revista cítrica

Toca la pelota cortita, al ras de la cancha, y corre. Lucas González, de 17 años, sabe que en el medio no puede quedarse quieto. El despliegue es importante. Puede dormir la pelota con la suela derecha, aunque le llegue repiqueteando o aguantar la estocada del rival en la línea con el cuerpo tenso, pero saber moverse puede marcarle una diferencia. Entonces avanza: su remera roja y blanca del Club Barracas Central se ondula, el arco contrario se agranda. Avanzar. Como si no importara todo lo demás. Así jugaba y vivía Lucas González.

El miércoles por la mañana, tras terminar su entrenamiento en la sexta división del Club Barracas Central, Lucas y otros tres futbolistas regresaban a sus hogares en un mismo auto. Cuando pasaron por un kiosco, frenaron a comprar un jugo. De pronto, un coche con tres personas se detuvo a su lado. Eran policías metropolitanos de civil ─identificados luego como Juan José Nieva, Fabián Andrés López y Gabriel Alejandro Isass─, quienes les exigieron que se detengan, apuntándoles con un arma. Ante el miedo, los jóvenes aceleraron. Los efectivos respondieron a la fuga con disparos. Uno de ellos impactó directo en la cabeza de Lucas, quien fue trasladado al Hospital General de Agudos Dr. José María Penna. Los otros tres adolescentes fueron detenidos sin ninguna razón y pasaron la noche en un centro de menores. Lucas murió ayer. El mismo día que la Policía de la Ciudad celebró cinco años de su creación con diferentes actos.

“Era un jugadorazo y muy buena persona”, dice Hugo Barras, compañero de equipo de Lucas desde la comisaria vecinal 4D de Barracas. Familiares y amigos del joven se acercaron hasta acá el mismo día de su muerte para reclamar justicia con un mensaje unisonó: basta de gatillo fácil.

David Menéndez, que lleva una bandera de reclamo contra la violencia institucional, también compartió cancha y vestuario con González en el Club Barracas: “Era muy alegre y un buen compañero. Como jugador, un crack. Se comía el medio”, cuenta. Cuando el miércoles por la tarde se enteró lo que le había ocurrido a Lucas a través de las noticias, en donde lo apuntaban como un presunto ladrón que escapó de la Policía, se quedó helado. “Fue muy feo escuchar todo eso de él. Somos pibes que entrenamos y jugamos al fútbol. Nada más. No puede ser que se digan esas cosas. Me duele mucho”, dice.

Los padres y madres de compañeros de equipo del joven también se acercaron a la comisaría. “Pienso que es una más de las tantas muertes de gatillo fácil que sucedieron durante el macrismo y de Larreta ahora. Lucas era un divino, buen compañero, con sentido del humor y solidario”, cuenta Mariel.

“Tenía buen despliegue en la cancha. Buen pie. Todos lo querían. Se sacrificaba mucho por jugar. Viajaba bastante para entrenar y era un pibe muy sano”, dice Sergio, fotógrafo y padre de Camilo, también jugador de la sexta del conjunto de Barracas. “Estamos muy tristes por este asesinato, producto del gatillo fácil y la impunidad. Fue a sangre fría. En ese lugar que hay cámaras, de pronto ahora no las hay o no funcionan. La policía de la ciudad es fascista. Hoy había efectivos por todo el barrio: militarizaron Barracas”.

Juan José Nieva, Fabián Andrés López y Gabriel Alejandro Isass, policías de la Ciudad.

Durante la mañana del jueves, mientras Lucas agonizaba en el Hospital El Cruce, la Policía porteña festejaba su quinto aniversario de creación. Guillermo Madero, director del Comité de Seguridad del Futbol en la ciudad, encabezó un acto en una comisaría donde confesó “orgullo” por esta fuerza de seguridad. A la noche, incluso, había una gala en el Colón para honrar a su labor en Capital.

Los tres efectivos que asesinaron a Lucas formaban parte de la brigada de investigaciones de la Comisaría Vecinal 4D de Barracas, cuyos integrantes patrullan la ciudad vestidos con ropa de civil y en automóviles sin identificación.

En sus declaraciones, apuntaron a los futbolistas como presuntos ladrones que intentaron agredirlos. En las últimas horas, están siendo investigados y fueron pasados a disposición por el ministro de seguridad porteño, Marcelo D´Alessandro.

Entre enero de 2017 y diciembre de 2020, el CELS registró 98 personas muertas a manos de agentes de la Policía de la Ciudad y al menos 23 casos entrarían dentro de la clasificación de casos de gatillo fácil. Cabe resaltar, entre sus víctimas, la desaparición de Arshak Karhanyan joven perteneciente a esa misma fuerza y que fue visto por última vez en 2019, tras conversar con otro agente. Actualmente hay varios efectivos implicados en ese caso, cumpliendo funciones con total normalidad.

¿Feliz aniversario?

Seguir leyendo

La última MU: El poder a la imaginación

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente.

0:00
0:00