Nota
Menos revistas, más lectores y una Ley de fomento: los resultados del 5° censo de AReCIA
El quinto censo de la Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina (AReCIA) remarca la contracción del sector gráfico autogestivo ante la falta de una legislación que proteja y fomente las publicaciones ante la desregulación del mercado y distribución y papel: la cantidad de revistas censadas cayó un 9 por ciento. Sin embargo, la cantidad de lectorxs aumentó: la comunicación cultural autogestiva, que alberga a más de 1000 trabajadoras y trabajadores, recibe 5 millones de lecturas mensuales. Esa es la principal fortaleza y fuente de financiamiento de las publicaciones, que además refuerza un circuito productivo que aporta a la industria gráfica regional más de 4 millones de pesos mensuales. Por qué necesitamos una ley nacional de fomento de la edición gráfica y digital autogestiva.
La Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina (AReCIA) realiza hace cinco años un censo que se convierte en la radiografía del sector gráfico independiente del país. Esa información permite contar con una fuente de información de primera mano sobre las condiciones de producción, distribución y recursos humanos entramados en la edición y comercialización de publicaciones digitales e impresas.
El informe permite así trazar líneas de trabajo hacia el interior de la organización y proponer iniciativas con el sector público y privado para fortalecer, desde una producción y construcción colectiva, la publicación de revistas culturales e independientes. Tal como AReCIA viene denunciando hace años, la falta de un marco normativo que proteja, promocione y fomente al sector frente a la desregulación del mercado y la pasividad del Estado redunda en una contracción que significa cierre de revistas y menos fuentes de trabajo.
Esto es: una herida contra la pluralidad de voces y la libertad de expresión.
Aquí los principales datos del censo 2016, que compartimos para su libre descarga y difusión.
Revistas
El censo 2016 registró 162 revistas asociadas a AReCIA, un 9% menos que el año anterior y una caída acumulada del 28% desde 2014: ese año fueron 213 las revistas censadas. “Como advertimos desde hace años, por la falta de una legislación que proteja y fomente al sector y la desregulación del mercado de distribución y papel -que favorece la concentración empresaria- las revistas culturales están en emergencia”, afirma la asociación en sus resultados. “Más editores se han visto obligados a abandonar su tarea de comunicación cultural. La crisis económica atravesada este año continúa complicado la situación”.
AReCIA ha reiterado estas denuncias durante 2016 ante el Relator de Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a la Defensoría del Público. A su vez, la Coalición por la Comunicación Democrática incorporó las reivindicaciones y problemas del sector gráfico y digital en sus “21 puntos». Desde 2013, AReCIA impulsa una ley nacional que reconozca, proteja y fomente al sector gráfico autogestivo en todo el país, que ya suma varios capítulos con proyectos sancionados y/o en tratamiendo a nivel local, como veremos luego.
Lo digital
Según el censo, la mayoría de las revistas culturales utilizan tanto el soporte papel como la web para su publicación. Año a año se ha registrado un aumento del uso del soporte digital: de las 162 revistas censadas este año, sólo el 29% utilizan el papel como único soporte. En ese sentido, es la primera vez que un censo de AReCIA registra un mayor uso único del soporte digital por sobre el papel. En números totales:
- 66% de los editores utilizan papel.
- El 70,9% tiene plataformas digitales.
- A su vez, el 67,8% de las revistas que son gráficas y digitales al mismo tiempo, produce material que es exclusivo para su formato web.
“Una comparación interanual nos permite pensar que una de las razones por las que por primera vez el uso de la plataforma digital supere al papel se debe a una estrategia de sobreviviencia frente a dos problemáticas largamente denunciadas por AReCIA: los aumentos sostenidos en los costos de impresión y la concentración en el mercado de distribución”, esgrime la Asociación. “A comparación del panorama del sector en 2015, si bien se mantuvo estable el grupo que utiliza sólo papel, la tendencia indica la migración a lo digital”.
Las 115 webs censadas tienen un promedio de 35.469 visitas mensuales por revista. Si se observan sólo las publicaciones que tienen actualización diaria (35%), el promedio asciende a 85.300. En casi el 60% de los casos las redes sociales son el principal origen de las visitas. El segundo origen de visitas está en los buscadores (25,2%) seguido por el tráfico directo (13,9%) y muy detrás el servicio de mailing (2,6%).
El censo registró que el 80% de las revistas nacidas a partir de 2011 recurren al soporte digital. “En esta tendencia hacia lo digital, la comprensión por parte de los editores de estar viviendo una nueva época para la comunicación se hace evidente en la apertura de canales de difusión e interacción con sus lectores a través de las redes sociales. El 90,7% de las publicaciones cuenta con un usuario de Facebook, mientras que el 58% tienen un usuario de Twitter”.
Lo impreso
El 42,1% de las 107 revistas impresas censadas elige hacerlo de forma mensual. En tanto, el 19,6% son bimestrales y el 14% trimestrales. Las semestrales son las que siguen (12%), mientras que las semanales y quincenales, siguen siendo la elección prohibitiva para los editores frente a los altos costos de producción. El precio promedio es de 52,7 pesos y, en ese sentido, el censo subraya un aumento del precio de tapa del casi 27% respecto al censo anterior, que implica un acumulado del 95% en comparación de 2014. “El aumento el último año es menor a la inflación general. Esto evidencia que los editores en un contexto de crisis debieron absorber los efectos de la corrida de precios y la devaluación para preservar a sus lectores, quienes ya venían acompañando el aumento de precio de años anteriores”.
El promedio de tirada de las revistas censadas es de 3143 ejemplares por edición.
Distribución
AReCIA es una asociación federal y trabaja con revistas culturales de todo el país, y el análisis del censo permite ver la participación de distintas regiones en su conformación.
- El 78,4% de las revistas están en ciudades de más de 200 mil habitantes.
- La representación de la región CABA aumenta año tras año sobre el resto de las publicaciones. En 2016, el 54% de las revistas censadas son de Capital Federal.
- La zona metropolitana (Conurbano y La Plata) representa el 16% a las publicaciones censadas. Sumadas a las de CABA representan el 70% del total. Es decir, 7 de cada 10 revistas se editan en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
- El resto del país representa casi el 30%. La mitad corresponde a la región Centro, que representa el 14%. Esa región nuclea a otros grandes conglomerados urbanos como Córdoba, Rosario, Mar del Plata, Paraná o Bahía Blanca.
“La falta de legislación y políticas de fomento en todos los niveles -nacional, provincial y municipal- hace más difícil la situación en el llamado ´interior del país´ y en particular en las zonas sin centros urbanos que permitan a los editores generar redes solidarias entre editores, organizaciones sociales y la comunidad de lectores, que favorecen la sustentabilidad de los proyectos”, expresa el censo. “Las redes creadas entre las revistas de cada región cumplen un rol importante en la sostenibilidad de los proyectos existentes. Por eso, desde 2014, AReCIA promocionó con la creación de nodos y agrupamientos regionales”.
En ese sentido, durante 2016 AReCIA realizó un recorrido por ferias del libro de todo el país a través de un programa respaldado en parte por el Ministerio de Cultura, discontinuado hacia fin de año. “Los editores de revistas impresas utilizan un gran abanico de modalidades de distribución para poner en circulación sus publicaciones. Los circuitos tradicionales -kioscos de diarios y revistas (43,9%) y librerías (35,5%)- se muestran como las opciones menos predominantes”. Los principales: distribución en mano y en centros culturales.
“Esto no es casual: AReCIA lleva años denunciando la desregulación del sistema de distribución de kioscos y revistas (mediante el Decreto 1025/2011)”, afirma la Asociación. “El Sindicato de Canillitas ha denunciado que el 50% de los recorridos de distribución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ya son controlados por Clarín y La Nación”.
Asociatividad
“La debilidad del sector frente a la burocracia estatal y la ausencia de políticas de fomento, se refleja año tras año en la figura jurídica y fiscal con la que los editores encaran sus proyectos”, sostiene el informe acerca de la figura asociativa de las revistas culturales. “Actualmente el 69,1% es monotributista o autónomo. Es una situación de larga data: el primer informe (octubre de 2012) registraba un 64% de monotributistas”.
El censo destaca un “cambio significativo” en la asociatividad respecto al censo 2015 con un incremento de las cooperativas en un 20%: pasaron de representar el 8,4 al 10,5% del sector. A su vez, destaca: “De las 112 revistas registradas con la forma monotributista/autónoma, 38 señalan que en el proyecto trabajan 5 o más personas. Es decir: la tercera parte de los colectivos editores organizados como monotributistas conforman ´potenciales cooperativas´”.
El informe subraya que la no formalización en cooperativas por parte de las revistas, en parte, es producto de “los requisitos burocráticos y económicos” que rigen para la conformación de este tipo de entidades. “Si la concreción de esos trámites, proyectada como una línea de trabajo de AReCIA, encontrara respaldo en políticas de Estado, en 2017 las cooperativas podrían pasar a representar el 34% de la asociación y los monotributistas caerían al 45%”.
Publicidad
De las 162 revistas censadas, el 75% tiene pauta privada, pública o ambas. Sólo el 7% trabaja con una agencia de publicidad, mientras que en más del 66% son integrantes de la publicación quienes comercializan la pauta. En las revistas impresas, ésta ocupa en promedio el 20,9% de la edición. Entre las webs hay variaciones: seis de cada diez tienen banners simples. Casi un 10% usan el sistema Google AdSense. Otro 10% cuenta con formatos publicitarios Rich media, manejados -en general- por las agencias de publicidad para marcas comerciales y multinacionales.
Tres de cada diez revistas censadas accede a pauta del Estado Nacional. “Es el resultado de las negociaciones directas que AReCIA llevó adelante desde 2013 con las gestiones del gobierno nacional”, destaca el censo. El acuerdo de 2016 se logró en junio y se extiende hasta diciembre: el monto recibido en el primer semestre representó sólo el 0,057% de la pauta distribuida por el Gobierno en ese período.
¿Qué quiere decir?
“Según la información difundida por la Secretaría de Medios de la Nación, desde el 10 de diciembre de 2015 al 21 de junio de 2016, el Estado otorgó pauta por 801.972.408 pesos. El reparto favorece claramente a los sectores concentrados de las empresas mediáticas. De acuerdo a la información oficial, el Grupo Clarín fue el más beneficiado con el 17,9% de la pauta. Es decir, 350 veces lo recibido por las revistas independientes”.
Sólo el 17,6% de las revistas de las provincias (exceptuando CABA) tienen pautas a nivel local/municipal. En el Municipio de Morón existe una ordenanza sancionada, que asegura el 4% de la pauta local al sector sin fines de lucro. Sin embargo, desde la asunción del intendente Ramiro Tagliaferro (Cambiemos), el cumplimiento de la normativa quedó paralizado. En tanto, el nodo Rosario de AReCIA impulsa una ordenanza en el Concejo Deliberante local que contempla la asignación del 5% de la pauta oficial a revistas culturales. El mismo porcentaje establece uno de los artículos de la Ley Cascioli de Promoción y Fomento a las revistas culturales de CABA presentada en la Legislatura porteña.
Juntxs somos más
Las revistas censadas en 2016 dan trabajo a 1044 personas. El promedio de fuente de trabajo por revista es de 6 personas. Pese a la contracción del sector y las dificultades censadas frente a la desregulación del mercado gráfico, este dato se mantiene estable respecto a años anteriores y marca un núcleo de estabilidad por proyecto.
Las revistas impresas editan un promedio mensual de casi 250 mil ejemplares, que si se toma como referencia el readership estándar para el sector (4 personas) alcanza a casi 1 millón de lectores y lectoras mensuales. Sumado a la lectura de las webs, la comunicación cultural autogestiva tiene cada mes 5 millones de lectores.
Es decir, las revistas culturales y autogestivas son leídas por el 12 por ciento del país.
Sólo ese dato permite poner de relieve quiénes sostienen las fuente de trabajo autogestivo.
Ustedes.
El informe completo: quinto-informe-arecia
Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
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La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
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Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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