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Parazo docente: masiva movilización por la educación pública

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Unas 70 mil personas marcharon desde el Congreso hasta el Ministerio de Educación en lo que fue la primera jornada del paro de 48 horas decretado por las cinco federaciones docentes. Reclaman desde la apertura de la paritaria nacional hasta la infraestructura de las escuelas. Voces, fotos y carteles del primer round de esta semana caliente.
El hombre sube al subte en la estación Pasco de la línea A y apenas se le escucharán algunos acordes perdidos entre los guardapolvos y carteles que viajan en el vagón, porque prefiere hablar:
-Hoy es un gran día y está bien que así sea: hay que salir. Por ustedes, maestros.
El hombre es aplaudido y comienza a tocar una canción que el aviso por altoparlantes de la estación Congreso tapa y entonces una marea humana desciende.
Son todas maestras, son todos maestros.
Se saludan y de a poco empiezan una entonación que repetirán durante una jornada indisimulable: “Unidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode”. La marea se dirige hacia la escalera mecánica y, en cuestión de segundos, la calle queda poblada.


Un cartel advierte: “Estamos en clase de derecho”.
Y así será:  una enorme columna unirá en cuestión de horas el Congreso y el Ministerio de Educación en el marco del Paro Nacional de 48 horas convocado de forma unánime por las cinco federaciones docentes y la adhesión de los sindicatos de base de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires. La intención del Gobierno nacional de no abrir la paritaria federal, las declaraciones del ministro de Educación, Esteban Bullrich – quien dijo, entre otras cosas, que el problema es que los maestros “trabajan cuatro horas”, el pedido de la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal de sumar voluntarios si los gremios bonaerenses no aceptan el aumento del 18 por ciento, las chicanas del Presidente Mauricio Macri y las amenazas de muerte a la familia de titular de SUTEBA, Roberto Baradel, fueron algunos de los hechos que sumaron a la explosión de una movilización que las organizaciones calcularon en 70 mil docentes.
Desde el acto, la secretaria general de la Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA), Sonia Alesso, subrayó: “No nos arrodillamos: no tenemos miedo”.

Parazo docente: masiva movilización por la educación pública

Fotos: Nacho Yuchark

Aprendiendo en la calle

Sobre Avenida Rivadavia una niña con guardapolvo se tapa el rostro para poner en primer plano un cartel: “Si cree usted que la educación es cara, pruebe con la ignorancia. Ley 26.075. Paritaria Nacional Docente!”. Otra muestra su cara y un papelito en el que escribió: “Hoy aprendo”.

Silvia Chapapietra, maestra y directora de la Escuela 49 de Banfield, provincia de Buenos Aires, está por empezar a marchar. Dice que además de lo salarial hay puntos que no son de reconocimiento, porque la información está sesgada. “El salario es paupérrimo y no alcanza, porque el básico de un maestro hoy es de $3.878 y el inicial lo tiene asegurado sólo un maestro que tiene un cargo y aun así no llega a las 10 mil pesos si no tiene antigüedad. Partamos que sin sustento para poder reproducir la fuerza de trabajo no podemos salir a ningún lado. Pero no estamos sólo por los salarios: un segundo punto son las infraestructuras de las escuelas que, por lo menos en Provincia, dan vergüenza. Es triste que los niños más carenciados tengan que ir a esas escuelas”.
Otro punto es la comida. “Publicitan que nos dan cereales y carne, pero invito a cualquier funcionario a que le dé esa dieta a sus hijos. Realmente creo que si no nos movilizamos no vamos a presionar a nuestros dirigentes para tener un plan de lucha. Los maestros compramos la tiza, pintamos las escuelas, pagamos las fotocopias. Las escuelas donde los papás pueden pagar la cooperadora tienen cortinas, cartulinas, pero las otras quedan en la miseria total”.
¿Cuántas horas trabajan? “Mucho laburo no se ve. Además pareciera que somos apostolados porque nuestro trabajo extra y no pago está como institucionalizado: preparamos los materiales, la didáctica, imprimimos, leemos hasta altas horas. Hoy no tenés nada público si querés capacitarte, porque lo que tenés que hacerlo en tu casa y en base a tus tiempos y tus formas”.
Parazo docente: masiva movilización por la educación pública

“Estamos peor”

Silvia dice que durante el último año no llegó ninguno de los libros que llegaban antes. “Ojo: no estoy haciendo partidismo, no me interesa. Sólo describo. Las netbooks de Conectar Igualdad se bloquearon hace un año y nunca vinieron a destrabarlas. No llegan partidas para ninguna cosa. Antes no habíamos llegado a algo extraordinario, pero era una base para seguir exigiendo. Ahora es nada. La gobernadora Vidal nos tiene que decir dónde está el plan de vacunación, porque hasta 2015 los equipos de salid de los municipios y Nación vacunaban niños de 6 y 11 años. El año pasado no fue nadie. Nosotras sabemos y por eso podemos hablar de lo micro y de lo macro: estamos peor”.
Algunos carteles alertan:

  • “Es el Gobierno el que obliga al paro por no cumplir la ley, no los sindicatos”.
  • “Todo paro es político”.
  • “#NoQuieroSerVoluntaria”.
  • “Educar es liberar, nunca someter. Yo soy educación pública”.
  • “Docente y sostén de hogar”.
  • «Carlos Fuentealba presente».
  • “A Macri las únicas clases que le importan son las altas”.
  • “La educación se defiende”.

Cómo se produce la violencia

Marcela, maestra de primer grado de la Escuela 10 del distrito 14 de la Ciudad: “Cuando el Estado desvaloriza la educación como está pasando genera violencia. Entonces marcho porque yo soy una trabajadora por la paz y no puedo permitir que desde el Estado se genere violencia. Muy bien con los voluntarios, hay muchas áreas que necesitan completarse, y de hecho yo soy voluntaria en muchas áreas: en mi escuela hago de psicóloga, de médica, de trabajadora social. Y no me preparé para nada de esto, tuve que tomar recursos de otros lados para poder sostener a las familias que vienen con alguna esperanza, o llorando, o con golpes, porque el Estado no da respuestas”.
Otro argumento contra las cuatro horas. “Yo trabajo ocho horas, llego a casa y tengo que preparar material, tengo que tener reuniones con gente que me ayude a trabajar las problemáticas sociales que vemos porque los profesorados no te preparan. Sólo te dan algunas didácticas pero no te preparan para abrazar a una madre porque viene golpeada, a acompañarla en la denuncia, a decirle dónde hay que acudir. No te preparan para los chicos que vienen los lunes y se duermen en primer grado porque tienen hambre. Todo eso implica sentarme a leer y buscar estrategias”.
¿Por qué piensa que ocurre ese desinterés? “No es desinterés, esto es intencional: un país que no se educa es un país esclavo toda la vida. Un país que no es educado no puede pensar, reflexionar. El mensaje es muy perverso».
Parazo docente: masiva movilización por la educación pública

El abrazo

Uno de los momentos más emotivos ocurre cuando la columna pasó frente al Hotel BAUEN, empresa recuperada por sus trabajadorxs desde 2003. En la última semana se conoció que la jueza comercial Paula Hualde dispuso el desalojo para el 17 de abril (era el 14, pero lo corrió ya que ese día cae en Semana Santa) luego del veto a la ley expropiación del Presidente Macri. El hotel convoca a organizaciones y movimientos este jueves a las 18 para pensar qué acciones tomar. Las trabajadoras, mientras, vitorean desde el balcón la manifestación docente.
Desde la calle sube una ovación y un canto: “El BAUEN no se va”.
Parazo docente: masiva movilización por la educación pública

Lo que duele

Por las calles también marchan docentes de todo el país. Uno de ellos es Javier Ruiz, docente de Educación Física de la escuela 4418 de Embarcación, Salta: “Vinimos en apoyo a la educación pública, gratuita y de calidad”. Otro es David Toledo, secretario general de la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales (ATEP): “Nosotros venimos de acordar a nivel provincial un aumento de salario del 32% que estira el salario mínimo por 15 horas cátedra a 14 mil pesos. Venimos solidariamente y con muchas preocupaciones para exigir la convocatoria a la paritaria nacional. No es sólo por lo salarial sino para dejar clara la obligación de la Nación de asistir con planes, proyectos y recursos del Estado a las jurisdicciones provinciales. Vemos con mucha preocupación algunas acciones de este Gobierno, en muchos casos antidemocráticas”.
Angie, preceptora de la escuela 1 en Constitución: “Soy preceptora hace más de 20 años. Estamos enojados. Nos sentimos ninguneados, desprestigiados. En lo particular hasta siento un abandono de la sociedad a la educación pública. Me pegó mal los ofrecimientos para voluntario, que se suma al mito de los tres meses de vacaciones y a las cuatro horas de laburo. Duele. Es una mezcla de todo: bronca, enojo, dolor, pero también amor con nuestros chicos, con quienes compartimos cada día nuestro rol dentro de la escuela. Ponemos el cuerpo en cada chico: cada uno es una situación, un conflicto, una alegría, un deseo, pero los edificios los tenemos súper abandonados. Desde que está el macrismo en Capital fue un vapuleo y una agresión constante. Mucha desprotección”.
Parazo docente: masiva movilización por la educación pública

El orgullo

Un hombre aplaude emocionado hasta las lágrimas en la esquina de Callao y Corrientes. No es docente. A su lado tiene apiladas cajas de Coca Cola y vasos de plástico. Es vendedor.
Se llama Alberto. ¿Por qué aplaude? “Siempre vengo a las marchas. Hoy vine porque tengo hijos y quiero que ellos tengan un buen futuro. Yo no lo tuve: nunca fui a la escuela. Y me emociona ver esto por todos los compañeros que están luchando por algo tan bueno como la educación en cada chico. Me pone muy orgulloso poder estar en la calle para pelear y reclamar lo que nos corresponde. Fue una falta de respeto cómo se trató a los docentes estás últimas semanas, este último mes. Cómo estuvieron mintiéndoles. Pero creo que todos juntos vamos a poder salir. Si el pueblo sale a la calle, lo vamos a lograr”.
Alberto sabe de lo que habla: esta semana continúa con la movilización del martes 7 de la CGT y las CTA, y se completa el miércoles 8 con el Paro Internacional de Mujeres.
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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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