Nota
Paro nacional de ATE: qué hay más allá del ajuste
La medida de fuerza convocada por la Asociación de Trabajadores del Estado concluyó con una movilización de miles de personas a Plaza de Mayo con una consigna única: “Reincorporación de todos los despedidos”. Sólo en enero hubo más de 6.600 despidos: el 58 por ciento corresponde al sector público. Muchos de ellos denunciaron en la calle la radiografía de este momento político: precariedad laboral, ataque a la organización gremial, permanencias pacíficas y caravanas kilométricas para frenar las cesantías. “No sobra nadie”, dijo la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, en la cabeza de la caravana que confluyó a sindicatos de la CTA Autónoma, movimientos sociales y algunos partidos políticos. Fue la antesala a la movilización convocada por Camioneros para el 21 de febrero. Qué es lo que está en juego.
“No va a parar / no va a parar / la rebelión del es-ta-tal”, canta una mujer en Plaza de Mayo. De frente, una marea de 15 mil personas viene marchando desde Avenida de Mayo y 9 de Julio con una columna encabezada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), la CTA Autónoma, organizaciones sociales y la Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, con una bandera clara:
- «Reincorporación de todos los despedidos»

Foto: Nacho Yuchark
El sindicato ATE convocó a un paro nacional y movilización por la crudeza de las cesantías que abrieron un 2018 movido, pero que en una Plaza de Mayo vallada por obras se advierte como la continuidad del cierre de un 2017 con represión y aprobación de la reforma previsional en Congreso. El contexto lo aporta el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA): sólo en enero hubo 6639 despidos. El 58 por ciento (3878 trabajadores) corresponde al ámbito público. La medida de fuerza –que en CABA contó con una movilización a Plaza de Mayo- se replicó por todo el país: desde el escenario informaron que unas 300 mil personas participaron de las acciones a escala federal.
Historias de despedida
En la Ciudad, por Avenida de Mayo, avanza una columna de trabajadorxs del Hospital Posadas. Son 122 despidos, muchos con más de 15 años de trayectoria. Una de ellas es Patricia Ávila, 19 años en el Hospital, técnica: trabajaba en fraccionamiento en el sector Farmacia. Dice que no hay explicación. Que es una tristeza, una angustia que permanecen. Que diecinueve años es mucho. Que tiene tres hijos.
Cuenta que echaron 14 personas de ese sector. A Karina Galván, 16 años en el Posadas, que hoy camina a su lado por Avenida de Mayo, nunca le avisaron que no seguiría trabajando. Cuenta que cuando pasó todo esto recién salía de vacaciones. Que estaba en su casa y le llegaron más de 100 mensajes para decirle que estaba afuera, en la calle, junto a otros 121 compañeros y compañeras.

Foto: Nacho Yuchark
Se frota los ojos con sus manos. “Después de toda una vida ahí”, dice. “Somos gente que trabaja: cada uno de nosotros aporta un poquito para toda la gente que viene a atenderse. Estuve ocho años en laboratorio de magistrales, trabajé en servicio de esterilización y ahora estaba en la sección de monodosis: preparaba la indicación médica para los pacientes que pasaban por el Hospital. Pero me echaron por la precariedad de mi contrato. Nunca nadie me avisó: yo voy a reincorporarme en la fecha y hora que me corresponde”.
Contra la organización
La columna llega a la Plaza y la primera que habla es Nora Cortiñas. “Todos y todas son imprescindibles. Acá no sobra nadie en ningún puesto. Venceremos”.
Por la calle, mientras, desfilan banderas de ATE, Barrios de Pie, la CCC, Partido Obrero, Frente Darío Santillán, PTS, MST, IS. También hay obreros del Sindicato de Curtidores y trabajadores de Neumáticos. Desde el escenario, el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Azucareros del Ingenio Ledesma, Rafael Vargas, enumera otros focos de conflicto:
- Ingenio Tabacal (Salta): 180 despidos.
- Ingenio La Esperanza (Salta): 320.
- Ingenio San Isidro (Salta): 700.
- Ingenio Ledesma (Jujuy): 30.
Vargas anuncia que el lunes realizarán una “caravana azucarera” en el norte del país desde Hipólito Yrigoyen a Campo Santo. Recorrerán 200 kilómetros. “No vamos a aceptar las políticas de ajuste ni del Estado ni de ningún lado”, advierte.
Desde la calle se constenta con un canto único: “Paro paro paro: paro general”.

Foto: Nacho Yuchark
Desde la calle, también, Gustavo Montebero, delegado de ATE en el Servicio Nacional de Seguridad Agroalimentaria (SENASA) en la provincia de Buenos Aires, cuenta que 130 de los despidos en enero son de ese organismo. “Ocurrieron en diciembre. Son trabajadores de Chaco, Formosa, Entre Ríos, Salta, Santa Fe, Córdoba. Estamos exigiendo su reincorporación y que el SENASA deje de tercerizar funciones en privados. Hoy está ocurriendo eso en todo lo que es control, inspección y certificación de productos de origen cárnico y vegeral. Algunos de los despidos debían controlar que no ingrese el HLB, una peste que afecte a los cítricos: en Entre Ríos ya se detectaron dos focos. Otro ejemplo: la Sociedad Rural nos está exigiendo que funcionemos en sus dependencias y está delegando funciones propias del organismo a entes agropecuarios”.

Foto: Nacho Yuchark
Otro de los oradores desde el escenario es Cristian Gordillo, secretario general adjunto de ATE Río Turbio: Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) confirmó 200 despidos. “Venimos de 3000 kilómetros, desde las minas de carcón, para visibilizar que damos valor a los pueblos, al transporte, a la energía, a la electricidad. Estos despidos lo único que lograron fue encender la mecha de la resistencia. En unidad y en organización vamos a poder hacer que esta lucha salga adelante”.
La marcha que se viene
En ese momento, todos los oradores confirman la presencia en marcha del 21 de febrero, convocada por Camioneros y a la que se suman gremios de la CGT, la CTA de los Trabajadores y movimientos sociales. También anuncian que este sábado, en el Hospital Posadas, habrá una asamblea para buscar la confluencia de todos los sectores en conflicto por despidos y amenazas.
Uno de ellos es el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que desde el 26 de enero mantienen una permanencia pacífica en el predio sobre General Paz por 258 despidos: el 42 por ciento son mujeres. Una de ellas, Andrea Aquino, 15 años en el servicio de atención al público, se enteró cuando le depositaron la indemnización. “Nunca me llegó el telegrama. Tampoco me informaron los superiores. Nadie dijo nada”.

Foto: Nacho Yuchark
-¿Qué significa esta nueva ola de despidos?
-Lo que pasó en el INTI, por ejemplo, fue un desagüe, un ataque directo a la organización gremial. También un acto de discriminación: de los 258 despidos hay 194 afiliados a ATE. Echaron también a delegados no reconocidos: sólo reconocieron a 25. Esto va más allá del mero ajuste. Quieren cerrar el INTI. No les importa. Se lo quieren dar a una empresa de España. Vienen por todo y no van a parar. Queremos ser reincorporados. Estamos en lucha en un acampe permanente hace ya 19 días. No nos van a parar, no nos van a ganar y no nos van a vencer.
Desde la calle, nuevamente, se escucha el eco de un canto: “Paro general”.










Foto: Nacho Yuchark
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
Nota
MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles
Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.
Por Claudia Acuña

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords
En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.
Por Evangelina Bucari

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos
Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.
Por Lucas Pedulla

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo
Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.
Por Sergio Ciancaglini

Alerta verde: MU en Misiones
Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.
Por Francisco Pandolfi

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer
Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.
Por Anabel Pomar

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse
Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.
Por María del Carmen Varela

Monte Hermosa: Josefina Lamarre
Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.
Por María del Carmen Varela

Biblias.
Por Carlos Melone
- Derechos HumanosHace 4 semanas
«Digan clítoris»
- Datos de la crisisHace 6 días
Una filtración revela quiénes son los miembros de la sociedad secreta fundada por Peter Thiel
- #NiUnaMásHace 3 semanas
La escena del crimen
- #NiUnaMásHace 3 semanas
Mujeres mapuche: la resurgencia
- El Indio SolariHace 3 semanas
Parece que los dioses mueren






























