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Chomsky: “Porque los Estados Unidos no quieren la democracia, sino el caos en Iraq”

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Por Noam Chomsky. Publicado por The Guardian en febrero del 2003 este reportaje en donde solo hay una pregunta, refleja la caracterización de Chomsky sobre la guerra, analizando el contexto mundial y local del Imperio.

Publicado por The Guardian en febrero del 2003 este reportaje en donde solo hay una pregunta, refleja la caracterización de Chomsky sobre la guerra, analizando el contexto mundial y local del Imperio.

Noam Chomsky: Las manifestaciones [por la paz] fueron otro indicador de un fenómeno muy destacable. Por todo el mundo y en Estados Unidos existe una oposición a la inminente guerra a un nivel sin precedentes en la historia estadounidense y europea en cuanto a su amplitud y a los sectores de la población que engloba.

Nunca antes, que yo sepa, ha existido una oposición tan masiva a una guerra antes de que ni siquiera hubiese empezado. Y cuanto más nos acercamos a la región, mayor parece ser la oposición. En Turquía las encuestas indican cerca de un 90% de oposición, en Europa ésta es bastante amplia, y en EE.UU. los datos que vemos en las encuestas son sin embargo bastante engañosos porque no tienen en cuenta otro factor que diferencia a EE.UU. del resto del mundo. Este es el único país donde Sadam Hussein no sólo es criticado y despreciado sino además temido. Desde septiembre las encuestas han mostrado que aproximadamente un 60-70% de la población piensa literalmente que Sadam Hussein representa un peligro inminente para su supervivencia.

De hecho no hay razón objetiva por la cual EE.UU. debería tener más miedo de Sadam que, digamos, los Kuwaitíes, pero existe un motivo -este consiste en que desde septiembre se ha producido un redoble de la propaganda que intenta hacer creer a la gente que Sadam no sólo es una persona terrible sino que además va a venir a por nosotros mañana si no le detenemos hoy. Y eso llega a la gente. De modo que para comprender la oposición actual a la guerra en EE.UU. debemos extraer ese factor, el factor del miedo irracional creado por la propaganda masiva. Si lo hacemos creo que encontraremos que la oposición es muy similar a la del resto del mundo.

Lo que no se destaca en la cobertura de la prensa es que simplemente no existe precedente, o nada parecido a un precedente, para tal oposición pública a una guerra. Y ésta se extiende mucho más allá, no es sólo una oposición a la guerra, es una falta de confianza en los líderes. Quizá hayan visto un estudio publicado por el Foro Económico Mundial hace un par de días que analiza la confianza en los líderes, la más baja es la que se refiere a los líderes estadounidenses. Sólo tienen la confianza de poco más que la cuarta parte de la población y creo que eso refleja la preocupación por la temeridad, la violencia y las amenazas que se desprenden de las acciones y los planes de la actual administración.

Estas cuestiones deberían ser centrales. Hasta en Estados Unidos hay una impresionante oposición a la guerra y una correspondiente disminución de la confianza en los líderes que la están conduciendo. Esto se viene desarrollando desde hace un tiempo pero está alcanzando ahora un estado inusual, y , volviendo a las manifestaciones del fin de semana, nunca antes había ocurrido. Si lo comparamos con la guerra del Vietnam, el estado actual de la guerra de Irak se corresponde aproximadamente con el de 1961, esto es, antes del comienzo de la guerra, en 1962, cuando EE.UU. bombardeó Vietnam del Sur y condujo a millones de personas a campos de concentración, a la guerra química y demás. Pero no hubo protesta. De hecho la protesta fue tan pequeña que poca gente lo recuerda.

Las protestas no comenzaron a desarrollarse hasta varios años más tarde cuando extensas zonas del sur de Vietnam fueron sometidas a bombardeos de saturación con aviones B-52, había cientos de miles de tropas allí y cientos de miles habían sido asesinados. Incluso después de esto, cuando las protestas finalmente se desarrollaron en EE.UU. y Europa, éstas se centraron casi siempre en una cuestión colateral -el bombardeo del norte de Vietnam fue indudablemente un crimen, aunque fue mucho más intenso en el sur, que siempre fue el objetivo de EE.UU., y seguía siéndolo.

Esto también es reconocido, incidentalmente, por el gobierno. Cuando cualquier administración toma posesión lo primero que hace es llevar a cabo una valoración de la situación a nivel mundial – “¿Cual es el estado del mundo?”- por parte de los servicios de inteligencia. Esta información es secreta y sale a la luz unos 30 ó 40 años más tarde cuando es desclasificada. Pero cuando llegó la primera administración Bush en 1989, partes de su informe de inteligencia fueron filtradas, y son muy reveladoras sobre lo que ocurrió precisamente respecto a estas cuestiones en los 10 años siguientes.

Las partes que fueron filtradas hablaban de enfrentamientos militares con enemigos mucho más débiles, reconociendo que éstos eran los únicos a los que estábamos dispuestos a enfrentarnos, los únicos que queríamos que existieran. De tal modo que en enfrentamientos con enemigos mucho más débiles Estados Unidos debe ganar “con decisión y rapidez” porque de otro modo el apoyo popular se erosionará, ya que se considera que este es muy frágil. No es como en los años sesenta, cuando el gobierno podía librar una guerra larga y brutal durante años y años destruyendo prácticamente un país sin protesta alguna. Ahora no, ahora tienen que ganar. Tienen que aterrorizar a la población para que sientan que hay una gran amenaza para su existencia y llevar a cabo una victoria milagrosa, contundente y rápida sobre el enorme enemigo y después pasar al siguiente.

Recordemos que las personas que llevan ahora las riendas en Washington son en su mayor parte Reaganianos reciclados, que básicamente están reviviendo el guión de los años ochenta -para utilizar una analogía adecuada-. En los años 80 impusieron programas domésticos muy dañinos para la población en general y que fueron muy impopulares. La gente se opuso a la mayoría de sus programas domésticos y la manera como consiguieron implantarlos fue manteniendo a la población en un continuo estado de pánico.

Así que un año fue una base aérea en Granada que los rusos querían usar para bombardear los Estados Unidos. Suena ridículo pero esa fue la mentira de la propaganda y funcionó.

Nicaragua estaba a “dos días de marcha de Tejas” -un puñal apuntando al corazón de Tejas-, para utilizar la frase de Hitler. De nuevo podría creerse que la gente se moriría de risa. Pero no fue así. Este argumento fue utilizado continuamente para asustarnos -Nicaragua quizá nos conquiste en su camino hacia la conquista del hemisferio-. Se declaró una emergencia nacional por la amenaza que representaba Nicaragua para la seguridad nacional. Que si asesinos a sueldo libios rondaban las calles de Washington para matar a nuestro líder – que si narco-terroristas hispanos-. Una cosa tras otra fue urdida para mantener a la población en un permanente estado de miedo mientras llevaban a cabo sus mayores guerras terroristas.

Recordemos que la misma gente declaró en 1981 una guerra contra el terror que se convertiría en el núcleo central de la política exterior estadounidense enfocada fundamentalmente en Centroamérica. Llevaron a cabo una guerra contra el terror en América Central donde acabaron matando a unas 200.000 personas y dejando cuatro países devastados. Desde 1990, cuando EE.UU. se hizo con ellos de nuevo, se han hundido más aún en una profunda pobreza. Ahora están haciendo lo mismo por los mismos motivos -están llevando a cabo programas domésticos a los que la población se opone contundentemente porque les perjudica.

Pero las aventuras internacionales, la invención de enemigos que están a punto de destruirnos, no son nuevas, nos son familiares. No lo inventaron ellos, otros han hecho lo mismo a lo largo de la historia. Pero se han convertido en maestros de este arte y lo están volviendo a hacer ahora.

No quiero sugerir que no tengan motivos para querer tomar el poder en Irak. Por supuesto que los tienen, motivos muy antiguos que todo el mundo conoce. Controlar Irak pondrá a EE.UU. en una posición muy poderosa par
a extender su dominio sobre las mayores reservas energéticas del mundo. No es una razón pequeña.

Pero fijémonos en el momento concreto. Es realmente chocante que la avalancha de propaganda comenzara en septiembre -¿qué ocurrió en septiembre? Fue cuando comenzó la campaña para el congreso y estaba claro que los republicanos no iban a ganar dejando que dominaran los asuntos sociales y económicos. Hubieran sido arrollados. Tenían que hacer exactamente lo mismo que hicieron en los ochenta; sustituirlos por asuntos de seguridad y en el caso de una amenaza a la seguridad la gente tenderá a cerrar filas en torno al presidente -una figura fuerte que nos protegerá de horribles peligros.

La dirección más probable que esto tomará [después de una guerra con Irak] será Irán, y posiblemente Siria. Corea del Norte es un caso diferente. Lo que están demostrando al mundo con gran claridad es que si quieres impedir una agresión estadounidense, más te vale tener armas de destrucción masiva (ADM), o una amenaza de terrorismo creíble. Ninguna otra cosa les detendrá -no les pararán fuerzas convencionales. Esa es una lección terrible, pero es exactamente la que se está enseñando.

Durante años, expertos de los medios de comunicación convencionales han estado destacando que EE.UU. causa la proliferación armamentística con sus aventuras ya que los demás no pueden protegerse si no es con ADM o la amenaza del terror. Kenneth Waltz es uno de los que subrayaba esto recientemente. Pero hace años, incluso antes de la administración Bush, comentaristas de primera línea como Samuel Huntington de Foreign Affairs, la principal revista del establishment, destacaban que Estados Unidos estaba siguiendo un curso peligroso. Huntington hablaba sobre la administración Clinton pero apuntaba que, para gran parte del mundo, EE.UU. es considerado ya como un estado criminal y el mayor peligro para su existencia. De hecho una de las cosas sorprendentes sobre la actual oposición a la guerra, repito sin precedentes, es la amplitud con la que se extiende por todo el espectro político. Las dos mayores publicaciones sobre política exterior, Foreign Affairs y Foreign Policy acaban de publicar en sus ediciones más recientes artículos muy críticos de distinguidas figuras de los medios de comunicación mayoritarios oponiéndose al recurso de la guerra en este caso.

La American Academy of Arts and Sciences rara vez se posiciona en asuntos de actualidad controvertidos y acaba de publicar un largo monográfico de su comité de seguridad internacional sobre este tema, en el que da una descripción de lo más cordial de la posición de la administración Bush para después desmontarla línea a línea entrando en terreno resbaladizo -mucho más de lo que me hubiera gustado- pero consiguiéndolo con éxito.

Existe mucho miedo y preocupación por este aventurismo, al que un analista llamaba “tontas fantasías de sillón”. Mi preocupación es más bien “¿cómo va a afectar a los iraquíes?” y “¿cómo va a afectar a la región?” pero estas preocupaciones son del tipo “¿cómo nos va a afectar a nosotros?”.

Matthew Tempest: Se volverá contra ellos mismos la propaganda si no se establece la democracia en Irak después de la “liberación”?

Chomsky: Tiene razón al llamarlo propaganda. Si esta es una de las finalidades de la guerra, ¿por qué entonces no lo dicen?, ¿por qué están engañando al resto del mundo?, ¿qué sentido tienen entonces los inspectores de la ONU? De acuerdo con esta propaganda todo lo que estamos diciendo en público es pura farsa -no nos importan las armas de destrucción masiva, no nos importa el desarme, tenemos otro objetivo en mente que no os decimos y que consiste, de repente, en que vamos a llevar la democracia a Irak por medio de la guerra. Pues bien, si este es el objetivo dejemos de mentir sobre ello y pongámosle fin a toda la farsa de las inspecciones y demás, y digamos simplemente que ahora estamos en una cruzada para llevar la democracia a países que sufren bajo gobiernos tiranos. De hecho esta es una cruzada tradicional, es lo que hay detrás de los horrores de las guerras coloniales y sus equivalentes modernos, y nosotros tenemos un historial muy rico mostrando cómo funciona esto. No es algo nuevo en la historia.

En este caso particular no se puede predecir qué pasará una vez comience la guerra. En el peor de los casos quizá ocurra lo que las agencias de inteligencia y las organizaciones de ayuda predicen -esto es, un aumento del terrorismo como disuasión o venganza, y para el pueblo iraquí, que apenas supera el límite de la supervivencia, podría significar la catástrofe humanitaria sobre la que las organizaciones de ayuda y la ONU nos han estado advirtiendo.

Por otro lado es posible que ocurra lo que los halcones de Washington esperan -una victoria rápida, ausencia de combates que comentar, imposición de un nuevo régimen, con una fachada democrática y asegurarse de que EE.UU. tenga grandes bases militares en Irak así como el control efectivo del petróleo.

Las posibilidades de que consientan algo parecido a una democracia real son mínimas. Hay grandes impedimentos en su camino -impedimentos que motivaron que Bush nº1 se opusiera a las rebeliones de 1991 que podían haber derrocado a Sadam Hussein. Al fin y al cabo, podía haber sido derrocado entonces si EE.UU. no hubiera autorizado a Sadam a aplastar las rebeliones.

Un problema importante es que prácticamente el 60% de la población es chiíta. Si hay algún tipo de gobierno democrático, ellos tendrán algún tipo de voz, de hecho la voz mayoritaria respecto a cuál ha de ser el gobierno. No son pro-iraníes pero lo más probable es que la mayoría chiíta se uniera al resto de la región intentando mejorar las relaciones con Irán y reducir el nivel general de tensión en la región reintegrando a Irán en ella. Ha habido movimientos en ese sentido entre los estados árabes y la mayoría chiíta en Irak probablemente lo haría. Eso es lo último que quiere EE.UU. Irán es el próximo objetivo.

No quiere una mejora de las relaciones. Es más, si la mayoría chiíta obtiene por primera vez una verdadera voz en el gobierno, la minoría kurda querrá algo similar. Y querrá la realización de sus justas demandas de un mayor grado de autonomía en las regiones del norte. Turquía no va a tolerar eso. Turquía ya tiene miles de tropas en el norte de Irak básicamente para prevenir una evolución de ese tipo. Si hay movimiento hacia Kirkuk, considerada por ellos como su capital, Turquía se moverá para bloquearlo y EE.UU. le apoyará con toda seguridad igual que le apoyó en sus masivas atrocidades contra los kurdos en las regiones del sudeste durante los años noventa. Lo que al final tendremos será, o bien una dictadura militar con una fachada democrática, como por ejemplo un parlamento que vota mientras el ejército lleva las riendas entre bastidores -no sería nada nuevo-, o bien la entrega del poder a las manos de alguien como la minoría Sunni, quien ya lo tuvo en el pasado.

Nadie puede predecir nada de esto. Lo que ocurrirá cuando se empieza una guerra no se sabe. La CIA no puede predecirlo, Rumsfeld no puede predecirlo, nadie puede. Podría ocurrir cualquiera de estas cosas. Por eso la gente cuerda reniega del uso de la violencia a menos que existan razones abrumadoras para ello, los peligros son simplemente demasiado grandes. Sin embargo sorprende que ni Bush ni Blair presenten algo parecido a esto como su objetivo a lograr con la guerra. ¿Acaso han acudido al consejo de seguridad y han propuesto una resolución para llevar la democracia a Irak mediante el uso de la fuerza? Por supuesto que no. Porque saben que se reirían de ellos.

Bush y su administración dijeron ya en noviembre al consejo de seguridad abierta y directamente que la ONU será “relevante” si nos otorga la autoridad para hacer lo que queramos, para usar la fuerza si queremos, y si la ONU no lo hace será irrelevante. No podía ser más claro.

Dijeron que ya
tenemos la autoridad para hacer lo que queramos, o venís a respaldar esa autorización o sois irrelevantes. No podía haber una forma más clara y explícita de informar al mundo de que no nos importa lo que piense, haremos lo que queramos. Esta es una de las principales razones por las que la autoridad de los líderes estadounidenses se ha hundido según la encuesta del Foro Económico Mundial.

Otros países probablemente participarán en la guerra de Estados Unidos, pero lo harán por miedo.

Título original: Chomsky On The Anti War Movement
Autor: Matthew Tempest y Noam Chomsky
Origen: The Guardian, 4 de febrero de 2003
Traducido por Juan Aballe y revisado por Mateu Llas

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La Ronda en la mirada de Lucía Prieto

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Sexta entrega del registro colaborativo de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, realizada por la fotógrafa Lucía Prieto. Toda la producción será entregada a ambas organizaciones de Madres y al Archivo Histórico Nacional. Invitamos a quienes tengan registros de las rondas realizadas estos 40 años a que los envíen por mail a [email protected] para sumarlos a estos archivos. Esta iniciativa es totalmente autogestiva.

Cuando Alejandra López y Claudia Acuña me propusieron hacer este registro pensé  en el concepto de ronda, en la perfección del circulo, en lo mandálico de la continuidad, que no se distingue dónde termina y dónde comienza otra vez. Pensé en los jueves a lo largo de los años, en lo infinito, en la necesidad de lo grupal para que su movimiento sea fluido, en la potencia de lo colectivo. Las madres convirtieron la orden de circular en una astuta rebeldía infinita, que como todo lo que conlleva movimiento, es también transformadora. 

Fue, entonces, la idea de continuidad y de legado la que me hizo construir mi relato en el diálogo entre la juventud y las madres.

Entre esxs jóvenes están NIETES que así ,en inclusivo, se definen cómo la tercera generación en lucha: “Somos nietes de los 70 e hijes de la lucha de los 90“. Nacieron desde la necesidad de mantener viva la memoria y como las madres, entendieron que la fuerza de la resistencia reside en lo colectivo.

La Ronda en la mirada de Lucía Prieto

Sobre Lucía Prieto

Nací en 1984 en la ciudad de Buenos Aires, pero crecí y me crié en el Oeste del conurbano

bonaerense. Desde 2004 resido y trabajo en CABA. Me dedico a la fotografía hace más de 12

años y, aunque mi formación fue primariamente autodidacta, tuve la suerte de encontrarme con muchxs  maestrxs en el camino. Mis ejes de trabajo y mis intereses se centran en los feminismos, los derechos humanos y las problemáticas socioambientales.

La Ronda en la mirada de Lucía Prieto
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Memoria, verdad, justicia y Norita

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Partidaria de los besos y los abrazos, reivindica la sonrisa como principal bandera de lucha. Cumplió 94 años este 22 de marzo y hace siempre que puede la ronda de Madres de Plaza de Mayo, hoy ya en silla de ruedas. Vida, obra y endorfinas de una mujer que ha acompañado a fábricas recuperadas, pueblos originarios, comunidades afectadas por el extractivismo, jóvenes y mujeres en situaciones de violencia, todo como una continuidad en la defensa de los derechos humanos. El clítoris, el cannabis y las autodefiniciones. Esperando el 24 de marzo, compartimos esta nota y retrato, publicada originalmente en la revista MU 138 (2019, todavía tiempos macristas). El movimiento, la calle, y lo que ella piensa (y hace) frente a la historia y los futuros posibles.

Texto: Sergio Ciancaglini

Nora revisa su cartera en la que lleva el pañuelo blanco, el verde, crema de cannabis medicinal, una lata de sardinas y la agenda en la que anota sus hiperactividades cotidianas, entre otros secretos. Está también su DNI: 0.019.538. Ríe: “Fui de las primeras en la cola para sacarlo. El otro día, por un trámite, los empleados de un banco me dijeron que la máquina no podía interpretar un número tan bajo”.
Estamos en la sede de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora. Envolvemos las masitas que no alcanzamos a engullir y que se incorporan a la cartera de Nora para llevárselas a una amiga. Luego guarda un par de carpetas, limpia la mesa de papelitos y me pide que cierre las persianas y puertas del balcón que da sobre Piedras al 100, Buenos Aires. Ya tiene el llavero en la mano esta señora que no puede ser interpretada por las máquinas. Chequea que esté todo ordenado. Empieza a apagar las luces que iluminan salones, oficinas y paredes atiborradas de recuerdos de las Madres, homenajes, reconocimientos, diplomas y tres imágenes: Azucena De Vincenti, Mary Bianco y Esther Careaga: sus apellidos de casadas pero sobre todo, el de sus hijos e hijas. Fueron las madres secuestradas en diciembre de 1977 en un operativo organizado por la ESMA, que culminó con 12 desapariciones incluyendo a dos religiosas francesas.

Memoria, verdad, justicia y Norita

El saludo de Nora en una de las marchas actuales, con la foto de su hijo, la bandera de los 30.000 detenidos-desaparecidos, y el acompañamiento de una nueva generación.


Nora se pone el ponchito de barracán, agarra la cartera, el bastón, y cumple con el rito según el cual el último –la última- apaga la luz. Y cierra la puerta con llave.
La escena podría parecer un tanto melancólica, pero es al revés.
Al cerrar esa puerta, da media vuelta y abre un mundo.
Nora se transforma en Norita, que en lugar de ser un diminutivo resulta un aumentativo, una clave, un código de acción.
Sale Nora de Madres y entra Norita a la calle, las plazas, las ciudades, los pueblos, las rutas, las fábricas, la naturaleza, los conflictos.
Entra a sus verdaderos lugares de acción: lo público, los espacios donde ocurren las cosas, o donde las cosas se manifiestan escapando de los encierros y del silencio.
Lo mismo sucede cada vez que sale de su casa en Castelar, llena de muñecas, libros, plantas y recuerdos, se toma un micro hasta la estación (evita los taxis y es ajena a las aplicaciones uberísticas), luego el tren Sarmiento, luego el subte A o lo que haya que abordar para ir a donde quiere ir.
Su estrategia consiste en intentar estar donde haya injusticias, violencias, crímenes, abusos, discriminaciones, psicopatías estatales o privadas y otras desventuras nacionales que son del orden de lo clásico: nunca pasan de moda.
Logra materializar ese acompañamiento con una eficiencia casi incomprensible. Ana María Careaga (desaparecida a los 16 años estando embarazada e hija de aquella madre secuestrada en la iglesia) cuenta que una vez le dijeron al sacerdote pasionista Carlos Sarracini que Nora parece Dios, porque está en todas partes. El cura no se mosqueó con la comparación y subió la apuesta: “Sí, pero a Nora se la ve”.
“Cuando dicen esas cosas me estremecen –corcovea Nora–, me da un poco de vergüenza. Siento que son como abrazos para darme fuerza, pero no me generan soberbia ni nada. Lo que digo es sencillo. Si no es para pelear contra la injusticia, los organismos de derechos humanos, ¿para qué estamos?”.

Memoria, verdad, justicia y Norita

Sobre la magia y el clítoris

Plaza de Mayo, jueves, 15.30.
Las Madres están partidas desde 1986, pero allí están. Girando siempre en sentido inverso al de las agujas del reloj, como para recuperar el tiempo perdido por tanta muerte, cada uno de los dos grupos (Asociación y Línea Fundadora) en el extremo opuesto de ese círculo alrededor de la Pirámide de Mayo que culmina con una estatua que representa a la Libertad. La libertad está inmóvil, mientras la memoria, la verdad y la justicia rondan alrededor.
Bajo una placa descansan las cenizas de Azucena Villaflor de De Vincenti, quien junto a las otras dos madres desaparecidas fue arrojada viva por los militares desde un avión al mar. La marea luego devolvió los cuerpos a la costa de Santa Teresita en enero de 1978.
En Línea Fundadora la única madre que ronda hoy -y sin bastón- es Nora, acompañada por unas 80 personas. El grupo crece de golpe porque se agregan como un borbotón unos 40 guardapolvos blancos de chicas y chicos de una primaria de Lugano que la rodean y marchan junto a ella con la bandera en la que se lee “30.000 detenidos desaparecidos. ¡Presentes!”.
Llora y ríe Norita porque al ver a los chicos se le agitaron la emoción y la alegría, lloran también las maestras y varios que disimulan. Los chicos la miran asombrados. Tres vueltas más tarde, ella se acerca a un micrófono con parlante. Este jueves habla de:
La impunidad estatal y judicial alrededor del atentado a la AMIA.
El proyecto de “servicio cívico voluntario” de Gendarmería para niños (editorializa diciendo: “Qué bestias”).
Recuerda junto a Beverly Keene, de Diálogo 2000, que la solitaria Madre de Ledesma (Jujuy) Olga Arédez, denunció en 2001 la creación de una policía infantil (niños uniformados que eran instruidos con armas de juguete). Y que en 2012 el gobierno de Cristina Kirchner ordenó cerrar 74 cuerpos de Gendarmes Infantiles en 17 provincias, que reunían a más de 6.879 niños.
De paso mencionan que Olga –que reclamó toda la vida por las desapariciones ocurridas durante el apagón en Libertador General San Martín- murió en 2005 por la contaminación de bagazo producida por Ingenio Ledesma. “Para abaratar costos no ponían los filtros en las chimeneas, y eso la intoxicó”, explica Nora.

Memoria, verdad, justicia y Norita


Denuncia cómo le prohibieron a su compañera de Madres LF, Vera Jarach, quien además es sobreviviente del Holocausto, dar una charla en el Colegio Nacional de San Isidro (“a lo mejor prefieren que vayan los de Gendarmería a dar clases de derechos humanos”).
Habla sobre una de sus obsesiones, el Hospital Posadas y la situación de sus trabajadores y pacientes (“el Estado achica y achica, es lo único que hace: hay que ir a acompañarlos”).
Informa que trabajadores de la textil Sport Tech, que estuvieron en la ronda y ocuparon durante dos años la fábrica quebrada en defensa de sus puestos de trabajo fueron autorizados como cooperativa, por el juez Horacio Robledo, a hacerse cargo de la empresa.
Presenta a gremialistas de Fabricaciones Militares (“no les tengan miedo, nada que ver con los milicos, son divinos”) movilizados contra los despidos y el achicamiento.
Recibe a Sergio Martínez, uno de los fundadores de El Algarrobo, asamblea de Andalgalá que con su movilización logró frenar la instalación del proyecto megaminero a cielo abierto Agua Rica. Sergio cuenta: “Hace poco cumplimos 500 marchas, cada sábado, reivindicando los derechos humanos, territoriales, a la salud y a la vida”.
Anticipa Norita el lanzamiento de una campaña para denunciar la deuda externa (y eterna) “porque hay gente que se queja en la verdulería, pero no entiende que lo que le pasa es consecuencia de que se están llevando los dólares y las riquezas, y cada dólar se paga con hambre en nuestro país”.

Memoria, verdad, justicia y Norita


Repudia por enésima vez la ilegal detención de Milagro Sala desde enero de 2016 (“no le encuentran nada y la someten a tortura psicológica las 24 horas del día”).
El tono de Nora es tan serio como lo sugieren los temas de los que está hablando; dice que el gobierno es “negacionista, inmoral y ladrón”, y oscila entre esas definiciones y el relato de lo que está sintiendo. “Hoy no hay buenas noticias para dar”, le dice a la gente que la escucha. “La buena noticia fueron esos chiquitos que vinieron de Lugano”.
Agrega: “No nos volvamos locos. Cada día me acuesto pensando ¿qué mal van a hacernos mañana? Es como que con cada acción, con cada decisión, quieren humillar. No lo logran, porque nos tienen que resbalar las cosas que dicen y hacen”.
La mujer y la gente se miran. “Siento que esta Plaza es mágica. Me siento feliz aquí. Me da pudor decirlo, con tantos desastres que pasan, pero es lo que siento viendo que tantas personas vienen, se encuentran, se abrazan, se reconocen”.
En ese momento repite tres veces: “30.000 detenidos desaparecidos y desaparecidas” y todos contestan “¡Presente!”. Y luego: “Ahora y siempre”. Nora, separando bien las sílabas, pronuncia tres veces la siguiente palabra: “Ven-ce-re-mos”.
Caminando hacia su bar favorito sobre Avenida de Mayo, para tomar un café que es parte del ritual de los jueves, quiere decirme algo sobre la magia, pero la detiene un grupo de chicas para saludarla y un joven, uniendo las palmas de las manos, pronuncia: “Gracias por existir”. Dice ella que jamás la cuestionaron ni la increparon por la calle. “Una sola vez, en una marcha por Cromañón, había un tipo muy borracho que me dijo de todo. Pero me había confundido con Estela de Carlotto. Que nos confundiera ya te muestra lo borracho que estaba”.
Otro grupo la reconoce, la saluda y le pide fotos. En los últimos tiempos cuando está en confianza Nora propone sonreír a la cámara diciendo “clítoris” en lugar de “whisky”.
Sigue la caminata y ella no pierde el hilo de lo que quería contar: “La magia no nace porque sí. La tenés que crear con tu espíritu. El espíritu de ver el lado bueno de la vida. Si no hacés magia con lo que te pasa, es imposible sentir que lo que hacés está bien, que te genera alegría. Sentir que no estás entre los mafiosos”.

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Comerse un pasaje

La primera vez de las Madres en Plaza de Mayo fue el sábado 30 de abril de 1977. El 15 había desaparecido Gustavo Cortiñas, el hijo mayor de Nora, secuestrado en la estación Castelar cuando iba a tomar el tren a las 8.45 rumbo a su trabajo en la Comisión de Valores. Militaba en la Juventud Peronista. Flaco, sonriente, bigote setentista, pelo largo.
En la casa de Nora hay una foto en la que se lo ve mirando a los chicos de la Villa 31, en la que militó con el padre Carlos Mugica. “Tiene un gesto que me parece dolorido y comprometido con lo que está viendo. Pero fijate los chiquitos, son iguales a los que ves hoy en las villas”. Se queda pensando: “Nuestros hijos luchaban por la justicia social. Pero hoy la brecha entre ricos y pobres es todavía mayor que cuando se tomó esta foto”.
Para esa mujer que había tenido que amoldarse al rol de ama de casa y profesora de alta costura, la desaparición del hijo representó el fin de muchas cosas. “Fue dejar la casa y salir a buscarlo. Y fue para todas igual. Mujeres comunes que no éramos de la academia, ni de los grupos de pensamiento. Pero hoy entiendo que ahí ya fuimos feministas. Ahí empezamos a romper”.
Aquel sábado inicial había pocos paseantes en Plaza de Mayo. Y 14 mujeres. Azucena propuso entonces ir los viernes. Nora, mientras tanto, buscaba en comisarías, en juzgados, hasta que empezó a ver a otras mujeres haciendo lo mismo, marcadas por la misma desesperación, que le contaron de las reuniones en la Plaza. Nora se sumó a la tercera. “Una madre muy católica y muy supersticiosa dijo que el viernes era mala suerte, día de brujas. Otra dijo que los lunes era día de lavar y limpiar. Quedó el jueves”. Acordaron las 15.30, salida de los bancos, el mayor tránsito de público en la zona. Las Madres nacieron para no ser parte de otros organismos ni partidos políticos. No tenían oficina: la crearon en la Plaza, sin techo ni puertas ni ventanas, para verse, intercambiar información, y hacerse ver. La policía dijo “circulen”, y jamás dejaron de hacerlo. En octubre de ese 1977 nacerían los pañuelos blancos, como modo de reconocerse entre la multitud durante una marcha a Luján: en realidad eran los pañales de tela (no existían los descartables) que guardaban para sus nietos, convertidos en un símbolo histórico de los derechos humanos.
Relata Nora que los varones y esposos no intervenían porque el horario era de trabajo. “Pasaba otra cosa. Al ver a los milicos algunos padres decían ‘yo le dije a mi hijo que no se metiera’ y cosas así. Entonces eso no servía. Las madres no hacíamos esas cosas”. Confrontaban. El lugar común indica que el dolor enceguece, pero Nora es de las que piensan distinto: “El dolor nos hizo ver. Nos fortaleció, y nos ayudó a ser claras”.
Empezó a entender algunas charlas que había tenido con su hijo: “Una vez me dijo: ‘¿Sabés que te pasa, mamá? Te falta calle’. Aprendí, ahora me pasé de calle” reconoce. “Más que en los libros, la concientización está en la calle. Esto significa moverse siempre. Y no pensar dos veces”.
Recuerda que fue varias veces presa con las Madres. “Una vez, los policías pararon un micro, bajaron a toda la gente y nos llevaron. En la comisaría teníamos dos variantes: pagar 30 centavos, o pasar 5 días de cárcel por escándalo en la vía pública. Había madres que decían “métanme presa, así me llevan con mi hijo”. Pero los tipos querían que pagásemos. Cuando me tocó, le di 60 centavos. ‘No señora, le dije 30’ me dijo, y le contesté: cóbrese lo de la semana que viene”.
Otra de esas detenciones ocurrió un día antes de un viaje que Nora debía hacer a Brasil con la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, María Isabel Chicha Mariani. “Esa vez nos llevaban en patrulleros. Abrí la puerta y me quise tirar, pero el policía me agarró. Si no, me mataba; era la desesperación por escaparme. De golpe me di cuenta de que tenía el pasaje a Brasil. Yo creía que era algo clandestino, que si descubrían eso no sé qué iba a pasar y entonces lo agarré, lo fui rompiendo en pedacitos, y me lo comí”. El viaje finalmente se hizo, en plena digestión del pasaje, con Nora y Chicha intentando denunciar lo que se vivía y se moría en el país.
Moverse, salir, romper, confrontar, escandalizar, chocaba con la noción de familia tradicional y hogareña, y con su marido Carlos. “Los viajes, las marchas, las búsquedas. Y él tenía una cosa de celos. Hubo algunas veces que pensamos separarnos. Murió en 1994. Creo que no hubiera soportado todo lo que hago ahora. Pero bueno: la desaparición de Gustavo había sido un cambio total. Me largué a hacer lo que tenía que hacer. Y eso fue no volver atrás nunca más”.

Del Mundial al cannabis

Nora recuerda que usaban la parte del Café Tortoni que da a Rivadavia, durante el Mundial 78, para encontrarse con jugadores (“creo que eran holandeses, no recuerdo los nombres”) y periodistas extranjeros. O lo que vivió su querida Mirta Baravalle: “El marido estaba muy mal con la desaparición de la hija (Ana) y no podía creer que parecía que no pasaba nada mientras en el país había desaparecidos. El día de la final que ganó Argentina, después del partido se puso peor y se murió de un infarto mientras todo el mundo seguía festejando”.
Las Madres son un símbolo de muchas cosas, empezando por la valentía. Resulta casi de ficción imaginarlas plantadas en la Plaza frente a la Casa Rosada tomada por Videla & afines, infiltradas por Astiz y la ESMA, ignoradas y silenciadas, o en el mejor de los casos tratadas como “madres locas” por los diarios que se atrevían a mencionarlas. Nora agregó algo a su currículum disruptivo: en 1978 fue hasta la Mansión Seré, centro clandestino de detención y torturas, simulando ser una interesada en comprar el lugar para instalar un hogar de ancianos.
“No era que buscaba a mi hijo ahí, pero sabía que había gente. Entré al predio y hablaba en voz alta. No sé qué quería: hacer ruido. Que si había alguien supiera que había gente afuera. Un milico dijo ‘despachen a la señora’ pero yo seguía diciendo que me mandaban de la Municipalidad o cualquier cosa, y vi una canilla con manguera al lado de una ventanita que se ve que daba a un sótano, donde estaban los desaparecidos. Cuando se recuperó como Centro de Memoria, contaron que me habían escuchado, sin saber quién era”.
El alegre caos que es cada conversación con Nora, ahora en su casa, cambia de rumbo porque va a preparar café. Desde que cumplió 82 años le divierte decir que es mínima, vital y móvil.
Mínima: nunca escondió la edad, pero se niega a revelar cuánto mide. “Ni a mis nietos se los digo”. En el jardín hay una pequeña piscina de dos metros de largo y uno de profundidad. Nora guiña un ojo: “Me meto con salvavidas”.
Vital: parece inagotable, aunque no lo es. Sufrió hace dos años un ínfimo ACV. “Hablé dos horas después de eso en un acto, y parada. Ni yo lo puedo creer. Pero es un compromiso con nuestros hijos y nuestras hijas. No es un sacrificio para nada. Cada día es estar donde hay una injusticia”.
Móvil: sus idas y vueltas a Castelar en micros, trenes y subtes son una especie de gesta cotidiana en la cual la casi nonagenaria dama va a veces arrastrada por la multitud. “El otro día bajaba del tren. En el medio del gentío un chico que iba a subir me vio, tenía un chocolate, me dijo ‘gracias por todo lo que hacés’, me lo dio y subió. Me quedé en el andén con el chocolate llorando de emoción. Ni sé el nombre. Solo sé que era un chico del oeste”.
Hace dos años un golpe en el empeine le repercutió en un fuerte dolor de rodilla, y los médicos le dijeron algo fantasmal: tenía que dejar de marchar. Problema de meniscos. “Te imaginás, yo lo que tengo son menisquitos”. Por eso fue al debate en el Senado sobre el aborto seguro legal y gratuito en silla de ruedas. La actual vicepresidenta Gabriela Michetti la saludó educadamente al verla, y más tarde ordenó que le prohibieran el ingreso al recinto, por lo que Nora vio el debate por televisión en el despacho de Pino Solanas.
“El año pasado me regalaron la crema de cannabis y me la empecé a poner en la pierna. De a poquito, te diría que en un mes o dos, dejó de dolerme totalmente, y pude volver a caminar con bastón primero, y cada vez mejor”. Del pronóstico de inmovilidad Nora pasó a abandonar la silla de ruedas, el bastón parece cada vez más un adorno, y no deja de estar en todas partes. “Ahora en vez de bombones me regalan cannabis”. En el jardín, además de la santa rita, las azaleas y los potus, crecen dos robustas plantas de marihuana.

Feminismo, grieta y hambre

Tiene docenas de muñecas que le han regalado, varias son Noritas con pañuelo blanco y hay una con pañuelo verde. Muestra una remera con una frase que ha hecho célebre: “Ser feminista es una cosa bárbara”. El lema forma parte del Norita Fútbol Club (Las Noritas) equipo femenino que participa en la Liga Nosotras Jugamos. En la delantera de Las Noritas juega su nieta Lucía. “Y yo pedí que me den la 10”, explica la abuela, que además está asombrada porque ha sido llamada a dar una charla por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
¿Qué es lo peor que vivió, además de la desaparición de Gustavo? “La desaparición de las tres madres. Veías que los militares no se saciaban ni con los miles que se habían llevado”.
¿Lo mejor? “La resistencia de la gente, de los pueblos. Si no fuera por la resistencia pacífica y prudente que tiene este pueblo ya estaríamos con las patas de los norteamericanos acá adentro. Hay espacios que parecen pequeños pero que van frenando, sin saberlo, los avances de la derecha”.
Reconoce que fue un dolor también la separación de Madres, en 1986. “Algunas nunca dejamos de sentir que no tendría que haber ocurrido. Pero había mucha diferencia sobre las metodologías y nosotras, en Línea Fundadora, queríamos ser horizontales e independientes”. No quiere hablar demasiado sobre las diferencias en la propia Línea Fundadora. “Lo que reivindico es esa independencia, la mirada crítica. En el anterior gobierno creían que la crítica era mala leche, y eso no es cierto. Yo reconozco que lo que se hizo con el tema de derechos humanos fue histórico. No pensábamos que íbamos a ver a los genocidas juzgados. Pero eso no quiere decir que una se calle cuando hay cosas como el apoyo al modelo extractivo, o poner a (César) Milani al frente del Ejército”, explica, críticas que hizo extensivas a la Ley Antiterrorista, el pago de deuda externa, la tragedia de Once, el INDEC, el Proyecto X, y toda área atacada por políticas oficiales, el modelo científico con Lino Barañao al frente, el modelo sojero, la minería a cielo abierto, la violencia institucional, la discriminación a los pueblos originarios, entre muchos etcéteras que hicieron que no fuera ella de las participantes en los actos emitidos por cadena nacional. “Nuestra función es otra desde siempre: es ser independientes de los partidos y del Estado”.
Cuenta que su nieto Damián, el hijo de Gustavo, fue siempre partidario de la gestión kirchnerista. “Pero yo decidí que no voy a perder amigos, familiares ni ideales por la política partidista. Entonces hablábamos de cualquier otra cosa. Pero desde que está este gobierno sí que volvimos a hablar de política”, dice riéndose.
Sobre lo electoral: “Estoy mirando. No decidí qué hacer”. Una pista: en una de las últimas elecciones Nora fue con un marcador. Tomó una boleta y escribió: 30.000 detenidos desaparecidos. No al extractivismo. No a la persecución a las comunidades indígenas. No a la deuda externa impagable, inmoral y odiosa. “Lo puse en el sobre y voté. Me lo habrán anulado. No importa, saben que estuve ahí”, cuenta. “Y digo sí a la justicia, a la verdad, a la memoria, a la resistencia, a los juicios hasta que se condene al último genocida y a la recuperación de la identidad de todos los jóvenes que fueron niños apropiados por el terrorismo de Estado”.
En el área de derechos humanos cree que la gran cuenta pendiente es que se conozcan los archivos militares. “Es una burla que no los entreguen. Registraban todo, hay pruebas, y eso permitiría saber qué ocurrió con cada persona desaparecida. Pero es una decisión política que ningún gobierno quiso tomar”.
¿Cuál es su principal preocupación hoy? “El hambre. Estamos cada vez peor. Más hambre, pobreza, desocupación. Es una época de destrucción. Pero no tenemos que dejar que nos llegue el odio. Hay que resistir, pero no tenemos que perder la sonrisa, que nos hace fuertes: es lo mejor que podemos tener”.
Está perpleja Norita porque su biznieta Camila, 9 años, le dijo que los besos y los abrazos contagian gérmenes. “Pero el abrazo y las caricias estimulan las endorfinas que son lo que dan ganas de vivir. Cuando alguien está enfermo, lo acariciás, le das la mano y eso es terapéutico por las endorfinas. Así que en eso sí que tengo partido: soy partidaria de los besos y los abrazos”.

La ley

Las Madres son cada vez menos. “El año pasado murieron cuatro. Las sentimos mucho”. ¿Cómo imaginar las cosas cuando ya no queden Madres? “Yo no me imagino nada. Nunca digo que esto va a ser así o asá Lo que creo es que siempre hubo etapas con determinadas personas que vivieron y luego murieron. Es la ley de la historia, y de la vida. Ojalá nunca más tenga que haber Madres porque hay genocidios y represiones. Pero en nuestro caso, de algún modo estaremos en la Plaza. Y entonces habrá que ver qué es lo que nace” dice sin miedo y sin nostalgia, haciendo bailar esa sonrisa alimentada en la calle con abrazos y resistencia, besos y valentía, magia y endorfinas.

Memoria, verdad, justicia y Norita
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La Ronda, en la mirada de Nora Lezano

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Sexta entrega del registro colaborativo de la ronda de las Madres de Plaza de Mayo. Esta cobertura, realizada por Nora Lezano, corresponde al ritual del jueves 14 de marzo.

La Ronda es una iniciativa autogestiva coordinada por la editora Claudia Acuña y la fotógrafa Alejandra López. Todas las semanas, unx fotografx registra la ceremonia de circular alrededor de la Pirámide de Mayo, que se sostiene hace más de 40 años.

Todo el material colaborativo será entregado a ambas organizaciones de Madres y al Archivo Histórico Nacional. Invitamos a quienes tengan registros de las rondas realizadas a que los envíen por mail a [email protected] para sumarlos a estos archivos.

“Nunca había estado en una Ronda.

Le pedí a una amiga que me acompañara. Sentí que se jugaba por un lado algo emotivo inmenso y por el otro el miedo a lo incontrolable. Jamás hago fotos en la calle justamente porque adentro de un estudio puedo controlar todo. Antes de salir para la Plaza dejé en mi casa un llanto espeso. El día estaba nublado. Ese llanto tenía la exigencia de haberme comprometido a resolver algo desde un lugar del que no estoy acostumbrada pero también el nerviosismo de saber que iba a vivir una experiencia de la que iba a salir profundamente atravesada”.

“Y así fue que me hice parte de esa ceremonia, fluyendo en círculos con mi cámara, acompañando esa fuerza indestructible del sostener. Donde nada importaba más que SER esa RONDA”.

Sobre Nora Lezano

Fotógrafa y artista visual.

Comienza a desarrollar su trabajo en la década de los 90. Sus retratos de músicos constituyen una parte representativa de su obra.

De 1992 a 2008 trabajó como fotógrafa institucional del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En los años 2000 y 2001 la Secretaría de Cultura y Comunicación de la Nación le encargó las coberturas de los ciclos “Argentina en vivo 1 y 2”, el “Festival Internacional de Jazz”,  la “1era. Semana Argentina en Madrid”, “La historia en su lugar” y “Música clásica en los caminos del vino”.

Trabajó como fotógrafa, directora, iluminadora y videasta para proyectos performáticos, de artes visuales y cinematográficos.

Publicó en forma independiente el libro Sin sueño se duerme también y Communitas (Planeta) -en coautoría con E. García Wehbi-.

FAN, la retrospectiva de sus años en el rock, se presentó desde el 2015 a la actualidad, en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario, el Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata, el Museo Boggio de Chivilcoy, la Biblioteca del Congreso Nacional, la Casa de la Cultura de Entre Ríos; el Centro Cultural San José, de Olavarría,  el Museo de Bellas Artes de La Plata, el Espacio Contemporáneo de Arte Eliana Molinelli de Mendoza, la Planta Alta de la Estación Belgrano, en Santa Fe y en la Universidad Nacional de Quilmes.

Junto a las fotógrafas Andy Cherniavsky e Hilda Lizarazu, en el Palais de Glace, presentó la muestra LOS ÁNGELES DE CHARLY, una celebración a la obra de Charly García.

INVENTARIO, que incluyó una serie de objetos, fotografías y material fílmico y sonoro del archivo personal de la artista, además de una performance, se presentó en la Bienal de Performance 2019.

Desde 1996 sus fotos ilustran el suplemento RADAR del diario Página/12 y desde el año 2015 realiza las fotos de los calendarios de la Fundación Viva la Vida por el Bienestar Animal.

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