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¿Hacia dónde se dirige el mundo?

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Este texto es un extracto de la Lakdawala Memoria Lecture, pronunciada en Delhi, por Chomsky. Casi una clase magistral, donde traza su análisis del mundo luego de la invasión a Afganistán.

El nuevo milenio ha comenzado con dos crímenes monstruosos: los atentados terroristas del 11 de septiembre y la respuesta a los mismos, que a buen seguro se ha cobrado un número mucho mayor de víctimas inocentes. Las atrocidades del 11 de septiembre se han considerado un acontecimiento histórico, y es cierto. Pero deberíamos dejar claro por qué.Esos crímenes representan quizá el más devastador tributo humano instantáneo jamás pagado, a no ser en la guerra. La palabra ‘instantáneo’ no debería pasarse por alto; es triste, pero cierto, que los crímenes no son en absoluto infrecuentes en los anales de una violencia que se acerca mucho a la guerra. Las consecuencias son una de sus innumerables ilustraciones. La razón por la que ‘el mundo nunca será igual’ tras el 11 de septiembre, usando la frase ahora tan en boga, es otra.

La dimensión de la catástrofe que ya ha tenido lugar en Afganistán, y lo que puede venir a continuación, sólo se puede suponer. Pero sí conocemos las proyecciones en las que se basan las decisiones políticas, y a partir de éstas podemos entender un poco la pregunta de hacia dónde se dirige el mundo. La respuesta es que avanza por sendas muy trilladas. Incluso antes del 11 de septiembre, millones de afganos se mantenían -apenas- gracias a la ayuda alimentaria internacional. El 16 de septiembre, el New York Times informó de que Washington había ‘exigido la eliminación de los convoyes que suministran buena parte de los alimentos y otros bienes a la población civil afgana’. No se detectó ninguna reacción en EE UU o Europa a la exigencia de que una enorme cantidad de desposeídos fuesen sometidos al hambre y a una muerte lenta. En las semanas siguientes, el principal periódico del mundo informó de que ‘la amenaza de ataques militares ha obligado a evacuar a los trabajadores de las organizaciones de ayuda internacional y ha paralizado los programas de ayuda’; los refugiados que llegaban a Pakistán, ‘tras un duro viaje desde Afganistán, describen escenas de desesperación y miedo en su país, mientras la amenaza de ataques militares dirigidos por EE UU convierten la miseria que padecen desde hace tiempo en una potencial catástrofe’. ‘El país pendía de una cuerda de salvación’, dijo un voluntario evacuado, ‘y acabamos de cortarla’.

El programa de alimentación mundial de Naciones Unidas, así como otras asociaciones, lograron hacer algunos envíos de alimentos a comienzos de octubre, pero, tras el bombardeo, se vieron obligados a suspenderlos para reanudarlos más tarde a un ritmo mucho más lento, mientras los organismos de ayuda condenaban ‘sin paliativos’ los lanzamientos aéreos de ayuda estadounidenses, ‘herramientas propagandísticas’ apenas disimuladas. El New York Times informó, sin comentarios, de que se preveía que el número de afganos necesitados de ayuda alimentaria aumentaría en un 50% como resultado del bombardeo, hasta llegar a 7,5 millones de personas. En otras palabras, la civilización occidental basa sus planes en la suposición de que pueden provocar la muerte de varios millones de civiles inocentes: no talibanes, sino sus víctimas. El mismo día, el líder de la civilización occidental volvió a rechazar con desdén las ofertas de negociación hechas por los talibanes y su petición de que les dieran pruebas creíbles que sustentasen las exigencias de capitulación. Su postura se consideró justa y adecuada, quizá incluso heroica. El relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación rogó a EE UU que acabara el bombardeo, que estaba ‘poniendo en peligro la vida de millones de civiles’, y renovó el llamamiento de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Mary Robinson, que advirtió de que se gestaba una catástrofe como la de Ruanda. Ambos llamamientos fueron rechazados, como los de los principales organismos de ayuda humanitaria. Y prácticamente no recibieron cobertura informativa.

La FAO había advertido a finales de septiembre de que más de siete millones de personas podrían morir de hambre a no ser que se renovase inmediatamente el envío de ayuda y se pusiese fin a la amenaza de acciones militares. Una vez iniciado el bombardeo, la FAO avisó de que se iba a producir una catástrofe humana todavía más grave, de que el bombardeo había interrumpido la siembra que proporciona el 80% de las provisiones de grano al país, de forma que los efectos el año próximo serán todavía más graves. Tampoco se publicó.

Estos llamamientos no hechos públicos coincidieron con el Día Mundial de la Alimentación, del que también se hizo caso omiso, como de la acusación del relator especial de la ONU de que los ricos y poderosos tienen los medios, pero no la voluntad, de superar este ‘genocidio silencioso’.

Los bombardeos aéreos han convertido las ciudades en ‘ciudades fantasma’, informaba la prensa, y han destruido las fuentes de energía eléctrica y de agua, una forma de guerra biológica. Se informó de que el 70% de la población había huido de Kandahar y Herat, la mayoría al campo, donde, en tiempos normales, entre 10 y 12 personas mueren o quedan lisiadas cada día por las minas. Esas condiciones son ahora mucho peores. Se han suspendido las operaciones de desactivación de minas de la ONU y las armas estadounidenses que no han explotado se suman a la tortura, especialmente la mortal metralla de las bombas de fragmentación, mucho más difíciles de eliminar.

Si nos fiamos de los precedentes, sabemos que nunca se conocerá, ni se investigará, el destino de estos desgraciados. Eso es algo que se reserva para las consecuencias de los crímenes imputables a enemigos oficiales. En tales casos, la investigación toma en consideración adecuadamente no sólo a los que han muerto inmediatamente, sino al número infinitamente mayor de los víctimas de las políticas que se condenan. En caso de investigarse, los criterios para nuestros crímenes son completamente diferentes. Los efectos de los actos criminales no se tienen en cuenta. Suceda lo que suceda en Afganistán, si se investiga, se culpará a cualquier cosa -la sequía, los talibanes- menos a los que consciente y deliberadamente han perpetrado unos crímenes que sabían que iban a causar una matanza masiva de inocentes.

Sólo quienes desconocen la historia contemporánea pueden sorprenderse de ello. Al fin y al cabo, las víctimas no son más que ‘tribus incivilizadas’, como dijo desdeñosamente Winston Churchill de los afganos y los kurdos cuando pretendía, hace 80 años, usar gas venenoso para inspirarles un ‘vivo terror’. Y tampoco en este caso sabremos mucho de las consecuencias. Hace diez años, Gran Bretaña tuvo la iniciativa de instaurar un ‘gobierno abierto’. Su primer acto fue eliminar del archivo público todos los informes sobre el uso de gas venenoso contra las tribus incivilizadas. Si hay que ‘exterminar a la población indígena’, que así sea, declaró el ministro de la Guerra francés al anunciar, a mediados del siglo XIX, lo que se estaba haciendo, y no por última vez, en Argelia. Es así de fácil. Lo que sucede ahora en Afganistán es clásico, forma parte de la historia contemporánea. Es normal que suscite poco interés o preocupación, y que incluso no sea noticia.

Los crímenes del 11 de septiembre son, de hecho, un punto de inflexión histórico, y no por su magnitud, sino por su objetivo. Es la primera vez, desde que los británicos quemaron Washington en 1814, que EE UU ha sido atacado, o incluso amenazado, en territorio nacional. No debería ser necesario revisar lo que les ha sucedido a los que se cruzaron en su camino o les desobedecieron en los siglos transcurridos desde entonces. El número de víctimas es enorme. Por primera vez, las armas han apuntado en sentido opuesto. Es un cambio histórico.

Lo mismo se puede decir, de manera más dramática, de Europa, que ha sufrido destrucción asesina, pero por guerras internas. Mientras tanto, las potencias europeas conquistaban buena parte del mundo de manera no muy cortés. Con raras y limitadas excepciones, no fueron atacadas por sus víctima
s extranjeras. El Congo no atacó ni devastó Bélgica, ni las Indias Orientales, Holanda, ni Argelia, Francia. La lista es larga, y los crímenes, horrendos. No sorprende, pues, que Europa se horrorizase ante las atrocidades terroristas del 11 de septiembre.

Pero, si bien éstas señalan un cambio drástico en los asuntos mundiales, la respuesta no representa cambio alguno. Los líderes estadounidenses y de otros países han señalado correctamente que enfrentarse al monstruo terrorista no es una tarea a corto plazo, sino de larga duración. Por tanto, deberíamos considerar atentamente las medidas a tomar para mitigar lo que se ha denominado, en las altas instancias, ‘el maligno azote del terrorismo’, una plaga extendida por ‘depravados que se oponen a la civilización’ en ‘una vuelta a la barbarie en plena edad contemporánea’.

Deberíamos comenzar por identificar la plaga y a los elementos depravados que están haciendo que el mundo vuelva a la barbarie. La acusación no es nueva. Las frases que acabo de citar son del presidente Reagan y su secretario de Estado, Shultz. El Gobierno de Reagan llegó al poder hace 20 años y proclamó que la lucha contra el terrorismo internacional sería el elemento central de la política exterior estadounidense. Respondieron a la plaga organizando campañas de terrorismo internacional de una escala y violencia sin precedentes, que provocaron incluso que el Tribunal de Justicia Internacional condenara a Estados Unidos por ‘uso indebido de la fuerza’ y que una resolución del Consejo de Seguridad hiciera un llamamiento a todos los países a observar el derecho internacional, resolución vetada por EE UU, que votó también en solitario con Israel (y en un caso, El Salvador) contra resoluciones similares de la Asamblea General. La orden emitida por el Tribunal Superior de Justicia de que se pusiese fin al terrorismo internacional y se pagasen sustanciales indemnizaciones fue rechazada con desdén en todo el espectro de opinión; los votos de la ONU prácticamente no recibieron cobertura informativa. Washington reaccionó multiplicando las guerras económicas y terroristas. También dio órdenes oficiales a las tropas mercenarias de que atacasen ‘objetivos fáciles’ -objetivos civiles indefensos- y evitasen el combate, algo que podían hacer gracias a que EE UU controlaba el espacio aéreo y proporcionaba un complejo equipo de comunicación al ejército terrorista que atacaba desde los países vecinos.

Esas órdenes se consideraban legítimas siempre que cumpliesen criterios pragmáticos. Un importante analista, Michael Kinsley, considerado el portavoz de la izquierda en el debate general, sostuvo que no bastaba con rechazar las justificaciones del Departamento de Estado acerca de los ataques terroristas a ‘objetivos fáciles’: ‘Una política sensata debe soportar la prueba del análisis de costes y beneficios’, escribió, un análisis de ‘la cantidad de sangre y miseria que se va a producir, así como las probabilidades de que allí emerja la democracia’ (‘democracia’ tal como la entienden las élites occidentales, una interpretación que los países de la región ilustran muy bien).

Se da por sentado que se tiene derecho a realizar el análisis y emprender el proyecto si se aprueban los exámenes. Y se aprobaron. Cuando Nicaragua cayó por fin ante el asalto de la superpotencia, los expertos de todo el abanico de opinión respetable aplaudieron el éxito de los métodos adoptados para ‘hundir la economía y llevar a cabo una guerra a través de intermediarios hasta que los exhaustos nativos depongan al Gobierno que se desea derrocar’, con un coste ‘mínimo’ para nosotros, dejar a las víctimas ‘con puentes destruidos, centrales eléctricas saboteadas y explotaciones agrícolas arruinadas’, proporcionando así al candidato estadounidense ‘una posibilidad de ganar’: poniendo fin al ‘empobrecimiento del pueblo nicaragüense’ (Time). Estamos ‘unidos en el gozo’ por este resultado, proclamó el New York Times, orgulloso de esta ‘victoria del juego limpio estadounidense’, según un titular del periódico.

El mundo civilizado volvió a sentirse ‘unido en el gozo’ hace unas semanas cuando el candidato de EE UU ganó las elecciones en Nicaragua después de que Washington advirtiera seriamente sobre lo que pasaría si no ganaba. The Washington Post explicó que el ganador ‘había basado su campaña en recordar al electorado las dificultades económicas y militares de la era sandinista’, es decir, la guerra terrorista y la estrangulación económica fomentadas por EE UU y que devastaron el país.

Entretanto, el presidente nos instruyó sobre la única ‘ley universal’: todas las variedades de terror y asesinato ‘son malignas’ (a no ser, claro, que nosotros seamos los causantes).

Las actitudes que prevalecen en Occidente respecto al terrorismo se revelan con gran claridad en la reacción provocada por el nombramiento de John Negroponte como embajador ante la ONU para dirigir la ‘guerra contra el terrorismo’. El currículo de Negroponte incluye su servicio como ‘procónsul’ en Honduras en los años ochenta, donde fue supervisor local de la campaña terrorista internacional por la que el Tribunal Internacional de Justicia y el Consejo de Seguridad condenaron a su Gobierno. No se detecta ninguna reacción. Hasta Jonathan Swift se quedaría sin habla.

Menciono el caso de Nicaragua sólo porque no es polémico, dadas las sentencias emitidas por los más altos organismos internacionales. Es decir, no es polémico entre aquellos que están mínimamente comprometidos con los derechos humanos y las leyes internacionales. Podemos calcular el tamaño de dicha categoría determinando con qué frecuencia se mencionan siquiera estas cuestiones elementales. Y a partir de este sencillo ejercicio se pueden sacar sombrías conclusiones sobre lo que se nos avecina si los centros de poder de ideología existentes se salen con la suya.

El caso nicaragüense dista mucho de ser el más extremo. Sólo en la era Reagan, terroristas de Estado patrocinados por EE UU dejaron en Centroamérica cientos de miles de cadáveres torturados y mutilados, millones de lisiados y huérfanos y cuatro países en ruinas. En los mismos años, las depredaciones surafricanas respaldadas por Occidente causaron un millón y medio de muertos y daños por valor de 60.000 millones de dólares. Por no hablar del oeste y el sureste asiáticos, de Suramérica o de tantos otros lugares. Y no fue una década especial.

Es un grave error analítico describir el terrorismo como un ‘arma de los débiles’, como se suele hacer. En la práctica, el terrorismo es la violencia que Ellos cometen contra Nosotros, independientemente de quién sea ese Nosotros. Sería difícil encontrar una excepción histórica. Y, dado que los poderosos determinan qué es historia y qué no lo es, lo que pasa los filtros es el terrorismo de los débiles contra los fuertes y sus clientes.

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Los dilemas de San Cayetano

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Trabajo, fe y peronismo. Planes, pan, paz, tierra, Dios, techo, los evangélicos. Los problemas de querer hacer en esta época, las esperanzas y una agenda para ampliar derechos en esta nueva marcha que fue de Liniers a Plaza de Mayo.

Son las ocho de la mañana, es domingo y Carolina Capristo vende espigas con estampitas de San Cayetano a 100 pesos en el paso a nivel de estación de Liniers, sobre Rivadavia. El sábado trabajó hasta las ocho de la noche, se fue a su casa de Ciudadela –del otro lado de la General Paz, la avenida que divide como portal el conurbano de la CABA–,volvió temprano, y a comparación de lo que vio en la iglesia en otros años suelta un diagnóstico:

-No hay gente. Se perdió la fe. Se hicieron todos evangélicos.

Frente suyo se están acomodando tres cuadras de columnas con banderas de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), Barrios de Pie, Movimiento Evita, Frente Social 17 de Octubre, Frente Popular Darío Santillán, Federación Nacional Campesina, Unión de Trabajadorxs de la Economía Popular (UTEP), CTA.

Frente suyo, como hace seis años, está por comenzar la movilización por Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo que, 15 kilómetros más tarde, cerrará con un acto en Plaza de Mayo.

Carolina, sin embargo, conserva la fe. “Yo era empleada, trabajé en una tienda de ropa de cuero por 15 años, y con Macri fueron cerrando todos los negocios. Me dijeron que le haga juicio pero cómo le voy a hacer juicio al patrón si se fue a la quiebra. Quedamos hundidos y encima después tuvimos la pandemia, que fue mundial. Por eso, no es que la crisis es sólo argentina; y estamos saliendo a flote, aunque se venga el dólar a 300 o llegue a 500”.

Eso sí es fe.

La marcha comienza.

Buscar el peso

Carolina corrige: “Se le tiene fe a Dios y al peronismo. El peronismo nunca va a dejar al pobre a un lado, nunca nos va a escupir en la cara, ¿escuchaste?”.

¿Siente que también al peronismo se le está escapando esa fe? “A mí no”, retruca.

¿Pero qué percibe en general?

El peronismo tiene que ser unido. Lo dijo Perón: lo peor para un peronista es otro peronista que se le ponga en contra. Lo que hizo Máximo (Kirchner) que dejó su banca no me gustó: tu mamá eligió a Alberto, llegaron de nuevo y tenemos que estar unidos. A mí Massa no me gusta, pero tengo que seguir apoyando porque yo los voté.

¿No teme el regreso de ese proceso que hundió su anterior trabajo?

-No tengo miedo ahora. Yo caí en una crisis depresiva en la era Macri. Sabía que mi trabajo iba a la quiebra y yo era una de las empleadas que iba al frente por la camiseta. Me enfermé, estuve ocho meses psiquiátrica, con médico privado porque la clínica de OSECAC (la obra social de empleados de Comercio) es malísima. Y estoy de pie. Ni en la pandemia me agarró depresión. En cuatro casas de familia llegué a trabajar. Se puede.

Cobra un Potenciar Trabajo (en agosto, por un bono de $11.000, percibió $33.770) y está agradecida. “Con eso metí 20 en la tarjeta porque tengo metido un calefón eléctrico, pude hacer arreglos en mi casa de a poquito, y siempre trabajando: siempre busco el peso para que mi hijo, que tiene 14, vea que mamá sale a flote”, dice.

Lo agradece y da su punto de vista sobre la discusión planes-trabajo: “Por mí que me den más trabajo, que pueda hacer algo más por la comunidad, que me llamen para más trabajo social”.

-¿Trabajo, fe y peronismo sería su plataforma?

-Exacto.

Política crónica

A lo largo de la marcha se irán repitiendo algunas de las consignas más urgentes, como incremento del Salario Mínimo, Vital y Móvil (el monto percibido en el Potenciar equivale al 50% del salario mínimo), generación de fuentes de trabajo dignas y Salario Básico Universal. Por allí se ve al secretario general de ATE, Hugo Cachorro Godoy, caminando junto a Juan Grabois. También al secretario de Economía Social, Emilio Pérsico. Por la calle marcha también otro integrante de ese núcleo al que se suele llamar «Los Cayetanos», el subsecretario de Políticas de Integración y Formación del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Menéndez, a su vez coordinador nacional de Barrios de Pie.

“Hay una variable que hoy no se analiza que es el proceso de desestabilización de los sectores concentrados”, apunta como contexto de la movilización. “Hay una búsqueda de condicionar y extorsionar muy nítida a través de la debilidad de nuestro gobierno, de una dependencia clara de los sectores que traen dólares a la Argentina, concentrados en la exportación de granos. Sin duda la pelea es porque no nos lleven puestos con un proceso devaluatorio que significaría un salto enorme en términos de pobreza”.

Foto: Hernán Vitenberg

Entre los movimientos sociales también hay una discusión respecto de la salida por abajo de esa crisis: planes, trabajo, salario universal, con miradas contrapuestas. “Tenemos claro que hay un fracaso de la política social en el último tiempo que tiene que ver con la idea de plan social. Fracasó la idea básica que tenía que ver con subsidiar a aquel que está por fuera del mercado del trabajo hasta que pueda volver a integrarse al mercado. La experiencia de los últimos 25 años, con procesos de crecimiento en el medio, da cuenta que no se amplió la masa formal, entonces la idea de un subsidio temporal terminó siendo la de un subsidio crónico”.

Menéndez plantea como hipótesis un camino de inversión productiva: “Hay un hartazgo que se construyó, sobre todo en sectores medios, respecto a la idea de subsidiar al que no trabaja. Por eso hay que poner en valor la inversión productiva. En la actual coyuntura es importante construir respuestas que no estigmaticen la política social, porque ese es el paso previo para achicarla o desmantelarla. Hay que tener una política inteligente capaz de valorizarla”.

Operaciones y preocupaciones

Sara tiene 35 años, es referente de la CCC en la localidad de Virrey del Pino, en La Matanza, y camina de la mano con su bella hija Aimé. Lxs integrantes de la CCC tienen una pechera con el rostro de Freddy Mariño, histórico miembro de la organización, que murió en abril de este año. A los reclamos que se escuchan en la marcha, Sara además suma la criminalización a las organizaciones sociales: la CCC fue acusada de forzar a sus integrantes a aportar un porcentaje de lo que perciben desde el Potenciar Trabajo, y sufrieron allanamientos en 23 merenderos por una causa que se inició en tiempos del macrismo.

“Son todas mentiras y eso está quedando en evidencia: nuestros compañeros hacen un aporte voluntario porque así sostenemos a la organización para poder salir día a día”, explica. “Hoy los planes los necesitamos porque es la única salida para los desocupados que tenemos. Nosotros íbamos a no quedarnos en los planes, sino a generar trabajo genuino a través de cooperativas. Sobre todo pensando también en los jóvenes, que son una camada que quedó por fuera del trabajo en blanco: no los toman en ningún lado por no tener experiencia laboral. Pero hoy la situación está complicada. Por eso salimos a pedir techo, tierra y trabajo”.

Tania tiene 42 años y trabaja en una cooperativa del Frente Agrario del Movimiento Evita en el barrio 9 de abril, en Esteban Echeverría. “¿Qué me aporta la cooperativa? Trabajo y la posibilidad de ayudar al compañero”, responde. Trabaja en el rubro textil y en panificado, y de lunes a lunes está en un merendero que da de comer a 300 familias por día: “La sensación es de satisfacción por poder ayudar, pero también duele mucho”.

Por ese trabajo, también le duele cuando escucha por los medios cómo estigmatizan a las organizaciones: “Sería bueno que no pongan a todos en la misma bolsa. Lo que recibimos, lo merecemos”.

Nurit tiene 30 años y en la marcha del año pasado estaba embarazada: hoy, sobre sus brazos, lleva a Santiago, su hijo de 9 meses que ahora duerme con fuerte compromiso. Milita en el MTE en el acompañamiento de cinco centros barriales de Vientos de Libertad en los barrios porteños de Parque Patricios, Chacarita, Once, Barracas y la 31. Y subraya como urgente un Salario Universal: “Es un contexto crítico. Para nosotros el Potenciar es una política de trabajo dentro de la organización: las personas que lo cobran, trabajan, y te puedo asegurar que mucho más que aquellas personas que hablan por los medios de estas cuestiones. Y el Salario Universal es un ingreso mínimo que permita salir de la indigencia a quienes hoy no pueden llevar el pan arriba de su mesa. Discutir el hambre es una foto de cómo estamos hoy”.

Los centros de Vientos de Libertad son un crudo espejo de la actual situación: “Cuanto peor es el contexto, más trabajo tenemos. El nivel de complejidad que estamos recibiendo es dramático: se nota la degradación del tejido social en momento de crisis, porque hay compañeros y compañeras cada vez más complicados en relación al consumo, a la violencia, y a la violencia de género. La demanda es mucha”.

Y otro indicador: “Cada vez recibimos más gente sin techo. Y lo que se ve son los niveles de desidia estatal y abandono, porque los que llegan a nuestros espacios tuvieron antes un millón de derechos vulnerados. Los compañeros, hoy, están llegando devastados”.

Una agenda

El acto en Plaza de Mayo fue multitudinario. Las organizaciones leyeron un documento en el que detallaron varios puntos para recalcar: “Queremos aprovechar esta ocasión para visibilizar nuestro trabajo y romper el mito de que vivimos de un plan. Hace ya mucho tiempo que convertimos esos planes en trabajo genuino. En unidades productivas de costura, construcción, reciclado, integración urbana. En empresas recuperadas, agricultura familiar, campesina e indígena, en grupos comunitarios de cuidado, educación, deporte, recuperación de adicciones y reinserción de liberados. Hemos hecho miles de kilómetros de veredas, desagües, cloacas, tendidos eléctricos. Hemos recuperado miles de toneladas de plástico, de papel cartón, vidrio, metales. Miles de campera, calzado. Kit sanitarios y escolares. Hemos construido miles de viviendas, polideportivos. Hemos producido toneladas de fruta y alimentos para nuestro pueblo. Hemos alimentado barrios enteros durante la pandemia”.

Eso, destacan, es trabajo y es genuino: “No falta trabajo, nos faltan derechos laborales”.

Y expusieron una serie de puntos, en el marco de una Ley General de Tierra, Techo y Trabajo, que exigen al Congreso tratar de forma “urgente”:

  1. Ampliación de derechos: salario universal y desarrollo de la economía popular. Creación de Ministerio de la Economía Popular. Monotributo productivo. Fondo fiduciario para la promoción del crédito y la economía popular. Compras gubernamentales.
  2. Acceso a la tierra y protección de zonas estratégicas de soberanía alimentaria.
  3. Espacios sociocomunitarios y productivos. Tareas de cuidado y promotoras de género. Reconocimiento de trabajadora de cuidado y promotoras de género. Acompañamiento para víctimas de violencia en barrios. Educación cooperativa y gestión social cooperativa.
  4. Gestión integral de envases y reciclado social.
  5. Protección de humedales: inventario nacional y uso sustentable. Fondo nacional.
  6. Pueblos originarios. Prórroga de la ley 27160. Cronograma de finalización de relevamiento territorial indígena.
  7. Pesca artesanal. Registro nacional de pesca artesanal. Terminales pesqueras de proximidad. Permisos simplificados.
  8. Barrios populares. Prórroga de prohibición de desalojo. Plan nacional de viviendas populares y loteo social.
  9. Empresas recuperadas. Utilidad pública del proceso de recuperación de empresas por sus trabajadores. Proceso de expropiación de unidades inscriptas en RENACER.
  10. Emergencia en adicciones. Ampliación presupuestaria para casas comunitarias y convivenciales. Pauta publicitaria para prevención de adicciones.

Previo a dar la palabra a referentes de las organizaciones, cierran: “No al ajuste”.

La plaza aplaude.

Tal como dicen, en contextos con anuncios macroeconómicos inciertos y consecuencias aún más oscuras, esa agenda marca un camino: por abajo. Nurit, con su hijo de 9 meses en brazos, cierra entonces qué significa San Cayetano: “En un contexto difícil y desafiante, necesitamos motivos para juntar esperanza”.

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Informe América: dictamen del INADI establece que hubo violencia machista

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El Informe América fue elaborado por el colectivo Periodistas Argentinas en relación a la violencia laboral ejercida en el Grupo América hacia trabajadoras y trabajadores. A raíz de la presentación en distintos organismos del Estado, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo, dictaminó que el periodista Antonio Laje tuvo conductas “violentas”, “cínicas” y “perversas” y que la conducción de dicho grupo de medios tuvo una actitud “reaccionaria, anacrónica y a todas luces ineficientes”. Los principales puntos y las recomendaciones del organismo.

El Informe América se presentó el diciembre pasado en la Sala II del Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación para dar cuenta de un sistema y un modus operandi que se viene desarrollando a lo largo del tiempo en el multimedio Grupo América. 

El documento se presentó luego oficialmente en distintos organismos estatales: la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral del Ministerio de Trabajo de la Nación, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), la Defensoría del Público y el Ente Nacional de Comunicación (ENACOM). Además se entregaron copias al Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y al Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (SatSaid).

Luego de una investigación la Dirección de Asistencia a la Víctima del INADI, a cargo de Demián Zayat, emitió un dictamen técnico de opinión que confirma “la conducta violenta de género del Sr. Laje y la complicidad o aquiescencia de las autoridades y dueños del multimedios en el cual se desempeña”.

Esta situación fue denunciada por Periodistas Argentinas cuando enfatizó que no se trataba de una sola persona sino de una situación sistemática que se viene desarrollando a lo largo del tiempo.

El dictamen sostiene que se identifica “un modus operandi generalizado en el ámbito de los medios masivos de comunicación: el machismo imperante en ellos, materializado en el acoso, abuso, maltrato, intimidación y descrédito profesional al que son sometidas las mujeres”. Además remarca que ”mientras la violencia de género gana lugar y relevancia en los medios” son los propios medios  en donde “se perpetúan y reproducen conductas machistas contra las trabajadoras”. 

Sobre el modus operandi detallado en el Informe América, el INADI entiende que “dicha práctica tiene un aspecto cínico y otro perverso”. Y detalla cada uno: 

  • “El costado cínico reside en el principal argumento de defensa esgrimido generalmente por las personas acusadas, argumento que endilga a la vorágine de ‘la exigencia profesional’ la responsabilidad por ‘algún exceso’”. 
  • Respecto al costado perverso: “Anida en que los maltratos y abusos denunciados generalmente implican el desastre para la denunciante, su descrédito profesional, persecución o despido, que generalmente incluye también caer en una suerte de lista de vetados que impide trabajar en otros programas o medios del grupo en cuestión o, en casos graves, incluso en cualquier otro medio del país. Este rasgo ruin, montado sobre el temor e incertidumbre que genera la posibilidad de perder el empleo, es el que precisamente habilita su propia existencia y continuidad”. 

Además en el documento emitido hoy por parte del organismo se sostiene que «Laje se victimizó y denunció una “operación” para destruirlo. Más allá del egotismo del Sr. Laje, que al parecer se considera lo suficientemente importante e influyente como para que se instalen operaciones en su contra, con sólo apreciar las declaraciones de las mujeres implicadas, sus tareas y sobre todo las consecuencias que tuvieron en sus trabajos, basta para descartar la falsa ‘operación’ argüida por Laje»

Otra definición: “La defensa del Sr. Laje consistió en definir a esta situación no como maltrato, sino como exigencia. Más allá del nombre que le quiera poner, los hechos encuadran sin lugar a dudas en todas las definiciones de violencia

contra la mujer que establece la normativa internacional y nacional». 

Respecto al papel y responsabilidad de los dueños y autoridades del Grupo América el organismo remarca que “su actitud ante la situación resultó reaccionaria, anacrónica y a todas luces insuficiente. En relación a su intervención en este expediente, si bien puede entenderse el derecho a la defensa que toda persona física y jurídica tiene, la actitud aséptica y tecnicista evidencia en las presentes actuaciones un desinterés absoluto por la violencia engendrada contra las mujeres en el medio que presiden”. 

Subraya el INADI que “en el afán de defender a su conductor deja a la empresa en una posición de absoluta complicidad con los graves hechos denunciados y de espaldas a una realidad (el empoderamiento de las mujeres para terminar de una vez con prácticas y conductas violentas contra ellas) que no va a detenerse por más caso omiso que quiera hacerse. Con su actitud la empresa, además, revictimiza a las mujeres implicadas, ya que la inacción respecto a lo ocurrido, aún ante la presentación de denuncias formales, reafirma la postura tomada al despedir a las trabajadoras que no se sometían a los abusos de Laje, o al permitir su persecución y acoso laboral, sin garantizar los más elementales derechos laborales”. 

Como organismo estatal que actúa contra toda forma de discriminación, el INADI estableció en el dictamen una serie de recomendaciones con el fin de prevenir y reparar las acciones denunciadas. Las recomendaciones son: 

  • “Arbitrar los medios necesarios de manera inmediata para evitar la continuidad de conductas denunciadas, sin que se adopten represalias contra las víctimas y denunciantes”. 
  • “Establecer capacitaciones sobre violencia de género a fines de evitarlas en el futuro y lograr un estándar aceptable en cuanto a los derechos de la mujer”. 
  • “Establecer segmentos sobre derechos de la mujer para sacar al aire en el programa de las noticias de la mañana”. 
  • “Aprobar y poner en práctica, de un modo conjunto con los representantes sindicales, un protocolo para prevenir y sancionar la violencia de género, de acuerdo a lo establecido por el Convenio 190 de la OIT, y crear un área de género para prevenir este tipo de conductas que deberá tener intervención en la investigación que se lleve adelante en las denuncias de este tipo”. 
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No te quedes en casa: teatro, música y un stand up mágico

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Música, humor y teatro para espantar las penas y una suerte de stand up de la magia. Una agenda para ver, escuchar, sentir y divertirse más allá de las pantallas. El arte real y presencial para confirmar en la práctica que la maravilla es posible.

Andrea Bazán y su música para espantar las penas

¿Por qué ir a ver este espectáculo? Porque Andrea Bazán es una cantautora maravillosa, porque estarán también Caro Bonilllo y Solana Biderman, porque Susy Shock andará por allí y tal vez algo se cante, porque el clima de calidez se puede acompañar con buena comida y bebida, y porque la entrada es a la olla (ex gorra): a voluntad de las personas que deciden pasar este gran rato.

Este viernes MU Trinchera Boutique será nido del ciclo que se lleva a cabo una vez por mes. Andrea presentará Pa’ despenar, su primer disco solista, que reúne catorce canciones y un poema que vienen surcando distintas geografías desde hace tiempo, planteando el despenar como acto de resistencia. Estará en la Trinchera su hermana, Susy Shock, quien la impulsó y produjo el disco.  “Susy es mi primera referente”. En el disco Andrea le dedicó a Susy un tema, Mana, que dice: “Juntas en las andanzas, suceden brotes, vida de serenata, rompes vos mis amarras, canta voz hermanada”. 

¿Por qué despenar? Andrea admite que el tema debe haber nacido de algún desamor de momento. Pa’ despenar recorrió varias gargantas y guitarras y hoy regresa a quien le dio vida. “Soy de creer que la música sana. Conmigo lo hizo. Por eso no tiene que ver con la tristeza, de sacar penas, sino con una manera de ayudar a que resistamos. Habla del río, del cauce y de volver siempre, de volver a una misma: eso despena cualquier cosa”. 

MU Trinchera Boutique, Riobamba 143

Viernes 5 de agosto, 21 hs

Reservas: www.lavaca.org/trinchera

Entrada a la olla

@andrea_bazan

@caro_bonillo

@solanabiderman

@mu.trinchera

Shamrock

Un símbolo irlandés: shamrock es el trébol de tres hojas, un buen augurio para la cultura celta. En esta obra escrita en verso e impregnada por la comedia, Mary llega a Buenos Aires desde Irlanda para casarse con Dido, también irlandés ya afincado en estas tierras. Mary huye de la hambruna en su país por la cual miles de personas escaparon entre 1845 y comienzos del 1900.

La joven encuentra apenas llega un panorama desalentador: su prometido está flechado por una argentina que trabaja en el Hotel de los Inmigrantes y hará todo lo posible por salir airoso del embrollo. En un país extraño, con el corazón roto y sus sueños cayendo en picada, Mary intenta recomponerse.

Esta obra comenzó a germinar en un taller de dramaturgia dictado por Ariel Barchilón al que asistía la actriz y dramaturga Brenda Howlin en 2013. Ante la consigna de escribir una escena en verso, en la cabeza de Brenda se encendió la imagen: “La de una irlandesa que viene a encontrarse con su prometido fluyó con mucha naturalidad”.

Ese imaginario de barcos, inmigrantes, puertos, encuentros y desencuentros siempre estuvo presente para Brenda, descendiente de irlandeses por rama paterna y de italianos por rama materna. Después de un tiempo de elaboración, en 2018 tuvo la versión final. Convocó al actor, director y docente Nano Zyssholtz y a las actrices Carolina Setton, Justina Grande y a los actores Alejandro Gigena y Pablo Kusnetzoff. “Siempre me imaginé la obra en tono de comedia y clown. Si bien los personajes padecen algunas de las cosas que les van pasando,a mi me gusta el registro de la comedia y sentía que Nano era ideal para trabajar esta obra. Las actrices y actores también fueron proponiendo”.  Nano se sintió idenrificado con la temática elegida por Brenda: “Lo primero que me sedujo fue el combo obra escrita en verso mas la temática de inmigración. Yo también soy descendiente de inmigrantes (en mi caso de Polonia) y me parecía que llevar esa historia al teatro y en clave de humor era una manera de conectar con mi propia historia”.

Brenda tenía en claro que quería escribir una comedia y una vez embarcada en la hechura de la obra, puso el foco en explorar los mandatos que  recibían las mujeres en esa época. “En tiempos en los que había que salvarse, ya sea de la crisis económica, como en el caso de los irlandeses, o de la guerra como en el caso de los italianos, tenían que huir de su país natal, buscar un nuevo lugar para vivir y venían a la Argentina donde estaba la promesa de encontrar trabajo y tierras. ¿Qué hubiera pasado si una de esas mujeres se hubiera plantado y dicho: y si no quiero todo eso que supuestamente tengo que hacer?  ¿Qué pasa si una mujer no pone el eje ahí sino en otra cosa? Ella tiene un emprendimiento con  una amiga, les va bien. Me interesbaa una protagonista femenna cuyo objetivo no sea el amor, armar una familia, sino el desarrollo personal, la emancipación,  la busqueda de la independencia”.

El humor asoma de principio a fin. La obra tiene momentos desopilantes, que las actrices, actores, dramaturga y director fueron puliendo en cada ensayo: Mary y Rita (la novia argentina de Dido) protagonizan una escena que parece del mejor cine mudo. Ale Gigena despliega un gran trabajo corporal y Pablo Kusnetzoff apela a su oficio de mago para añadir la sorpresa.  Shamrock es un trébol de buen augurio para ir al teatro.

Teatro Beckett, Guardia Vieja 3556, CABA

Viernes 21 hs

@brendahowlin

@nanosisol

@carosetton

@pablo_kusnetzoff

@alechichena

@jusgrande

@teatrobeckett

Magia & Sushi, el increíble show de Nico Gentile

Como cada segundo jueves de mes,  Nico Gentile  estará a cargo del ciclo de magia que provoca asombro, aplausos y un interrogante que se repite una y otra vez: ¿Cómo lo hizo? La respuesta es muy simple: hace magia. El ritual se produce en un espacio —Riobamba 143— que fuera el Bazar de Magia del mítico mago inglés David Bamberg, más conocido como Fu Manchú, al decidir que solo quería vivir en Argentina. Gentile es el encargado de tomar la posta luego de que el lugar fuera ferretería y local partidario, para teñir de magia nuevamente al local que el próximo 18 de agosto cumplirá cinco años bautizado como MU Trinchera Boutique, la casa de la Cooperativa lavaca.

Nico ofrecerá primero un show de “magia de cerca” en la sala Trinchera, el desafío de hacer lo imposible delante de nuestras narices. Luego, escaleras arriba y en la sala Boutique, con la vidriera de fondo, el show completo, con una actuación imperdible. Además se podrá degustar el mejor sushi de la zona, hecho por una familia oriental que cada mes lo prepara especialmente para este evento. Además de vinos y etcéteras, como bebida de la casa, la propuesta es el kefir que combina sabor y salud, y se está convirtiendo en otra aparición inesperada en estas noches de magia.

MU Trinchera Boutique

Riobamba 143, CABA

Jueves 11 de agosto

Reservas: www.lavaca.org/trinchera

Entrada a la olla

@magonicogentile

@mu.trinchera

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La última Mu: La voz originaria

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