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Chosmky: «Trato de ser una persona decente»

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Entrevista publicada por el diario español El Mundo donde asoma el perfil humano de Chomsky. Es de fines del 2001, en plena actitud crítica sobre su posición acerca del atentado del 11 de setiembre.

Encima del Rebecca’s Café, en el segundo piso de un edificio esculpido en rojo, recibe un gran recordatorio de Bertrand Russell: «Tres pasiones, simples pero abrumadoramente fuertes, han gobernado mi vida: el anhelo de amor, la búsqueda del conocimiento, y una insoportable pena por los seres humanos a los que les toca sufrir». Rumiando las palabras del aristocrático filósofo inglés vislumbra una, de reojo, a un hombre vestido con jersey azul pardo, pantalón de pana verde y zapatos blancos de deporte. Son 72 años de edad, y apenas 50 de cuerpo delgado y fibroso, los que arrastra Noam Chomsky, uno de los mayores pensadores del siglo.

Fue complicado romper el hielo con el famoso lingüista, toca-conciencias de la sociedad norteamericana desde que en los turbulentos 60 abandonó una plácida existencia de investigación académica y de familia para darse al activismo político.

Empezó con la guerra de Vietnam, por la que sentía el mismo disgusto que el nonagenario Russell. «Podría vivir cinco veces de nuevo, y no tendría tiempo suficiente para atender las numerosísimas peticiones que recibo para dar conferencias por todo Estados Unidos. Donde no se me conoce es en la prensa elitista. Pero eso tiene sentido. ¿Sabe usted de algún país, a lo largo de la Historia, en el que a la gente crítica con el sistema de poder se le concedan privilegios?», afirmó, cuando una sugirió que en España los más jóvenes podrían no conocerlo demasiado bien.

«Es una ley universal. Los sistemas de poder intentan protegerse. Lo hacen de forma natural. Le pondré un ejemplo. Recientemente estuve dando una conferencia en la Escuela de Periodismo de Columbia, de donde sale la gente que luego ocupa los puestos editoriales en periódicos como el New York Times. Una vez que llegan a esos sitios, no mencionan mi nombre», añadió en un inglés norteamericano rapidísimo.

En este edén que es el MIT (Massachusetts Institute of Technology), una de los mejores universidades de Estados Unidos, la situación empeoró al confesar una su paso por la escuela maldita. El golpe de suerte lo trajo Joseph Stieglitz, principal y dimisionario economista del Banco Mundial. Ambos, ¡por fin!, coincidimos en los motivos de su retirada: «Tarde o temprano ganará el Premio Nobel de Economía. (Nota de la redacción: Stigiltz ganó, efectivamente, el Premio Nobel ese año). El ha escrito sobre los devastadores efectos de la imposición del modelo de mercado en diferentes partes del mundo, como por ejemplo Europa del Este, que fue transformado en un sistema parecido al colonial».

Pero de ahí pasó a explicar, sin solución de continuidad, el origen perverso de la Red: «Los países occidentales mantienen Estados poderosos con un alto nivel de proteccionismo. Casi cualquier componente dinámico de sus economías, incluida la famosa Nueva Economía, viene del sector estatal. Piense en Internet, ¿de dónde viene? De sitios como éste [el MIT fue fundado por el Pentágono]. De ahí viene mi salario. El Gobierno nos paga para producir ciencia y tecnología que, si funciona, acabará en los bolsillos de alguna gran corporación. Internet formó parte del sector público al menos 30 años. Hace sólo unos años que se le entregó a las corporaciones privadas, y ésa es la base de la famosa economía de mercado. Mire donde mire, hay un enorme sector estatal que obliga al público a asumir los riesgos y a pagar el coste y que, si funciona, se lo entrega al poder privado. Esa es una razón fundamental para entender por qué el Primer y el Tercer Mundo se han distanciado tanto».

La riada continuó: «La caída del Muro de Berlín provocó la desaparición de los países no alineados. Cuando el mundo lo regían dos gángsters, había sitio para los no-alineados, pero cuando sólo un gángster manda en el mundo, se acabó. Por eso, desde 1989 nadie presta atención alguna al Sur. Fíjese en la ayuda exterior, ha desaparecido prácticamente, por lo menos en Estados Unidos. ¿A quién le importa el Sur? En el mes de abril se celebraron dos grandes encuentros de los no alineados, el G77. ¿A quién le importa? Al fin y al cabo sólo representan al 80% de la población mundial. Nadie informó de sus declaraciones porque a nadie le importa. Se informa sólo de los ricos y de los privilegiados porque son como nosotros».

Era ésta la respuesta que esperaba obtener al preguntar por la cumbre del G8 en Okinawa. Pronto quedó claro que para tener la opción de preguntar, había que interrumpir sin misericordia a un hombre acostumbrado, como él dijo al principio, a dictar conferencias. Con dos ejes: la globalización y la nefasta influencia del mundo acaudalado y occidental sobre el resto del planeta.

-Francis Fukuyama cree que el movimiento antiglobalizador, representado por usted aquí, por Ignacio Ramonet en Europa, y por los manifestantes de Seattle y Washington, es una vuelta al socialismo puro.

-No estoy de acuerdo. No es un regreso de nada. Son movimientos populares que nunca han parado, y que siguen creciendo y ocupándose de más y más cosas. Los manifestantes que usted menciona están muy bien, son gente estupenda, pero no están haciendo nada. El trabajo se está llevando a cabo gracias al esfuerzo educativo de activistas locales en todas partes del mundo. Porque se habla de la maravillosa Nueva Economía, pero lo cierto es que las tasas de crecimiento están bajando desde mediados de los 70.

-Desde 1992 se han creado 20 millones de puestos de trabajo en Estados Unidos.

-Eso le encanta oírlo a la gente rica de Europa, porque la gente rica de Estados Unidos se está beneficiando y quieren que eso pase en Europa también. Pero fíjese en el crecimiento global de Estados Unidos y de Europa y cómo se está distribuyendo: está recayendo sobre un sector muy pequeño de la población. La mayoría tiene más o menos los mismos ingresos que hace 20 años. Los salarios se han estancado o declinado para la mayoría. Eso no tiene precedente en los últimos 20 años. Y en los últimos tres años, el crecimientose ha situado en los niveles de los años 50 y 60. Una familia media en los EEUU trabaja ahora más que hace 20 años para ganar lo mismo. Aquí se trabajan más horas que en ningún otro lugar del mundo. Más que en Japón, y desde luego más que en España.

-El presidente del Gobierno español, José María Aznar, y su homólogo británico, Tony Blair, son grandes defensores de ese modelo de economía norteamericana.

-Claro, los ricos y los privilegiados. También en el Tercer Mundo quieren ser como en Nueva York, Londres y París. El sistema europeo ha sido más humano que el norteamericano, y eso tiene que acabarse, les dicen. Pues yo digo que eso es propaganda fraudulenta: no es verdad que tengamos que seguir el camino norteamericano o perecer. Pero eso no lo dice la gente que escribe artículos en los grandes periódicos.

-Tanto Estados Unidos como Europa están viviendo una etapa de crecimiento económico. La sensación es la contraria.

-Porque, le digo, los que contamos las cosas, como usted y como yo, estamos en un nivel de salario estupendo. Donde yo vivo estamos muy bien, y nos va mejor que antes. Es la misma gente que usted se encuentra en los restaurantes, en las fiestas, la que escribe los artículos. Si el trabajador medio en Estados Unidos está empleando muchas más horas que hace 20 años para poner la comida encima de la mesa, eso no tiene interés. ¿A quién le importa?

A Boston, lo que él llama «la Atenas de América», llegó Abraham Noam Chomsky a los 27 años, hijo de judíos emigrados de Rusia. Había nacido y crecido en Filadelfia, donde a los 18 meses ya asistía a una escuela especial. A los 29 años publicó Estructuras sintácticas, libro en el que expuso su teoría de la gramática generativa transformacional, según la cual el lenguaje es una facultad humana innata y la finalidad de la lingüística es establecer la gramática universal. Por la lingüística le llegó la fama.

Pero en su atiborr
ado despacho, el E-39-219, prima la política. Aquí está, entre las fotos de su mujer, sus tres hijos y cuatro nietos, el mundo que le interesa, ése que incluye a los desheredados de Timor Oriental, de la selva Lacandona o de Sierra Leona. «El efecto de Europa en Africa ha sido devastador», señala. «Y a finales de la II Guerra Mundial, cuando EEUU estaba más o menos a cargo del mundo, entre los planes del Departamento de Estado en 1948, estaba el hacerse con todos aquellos lugares en los que los rivales pintaran algo, ya fuera Latinoamérica, Oriente Medio o el sureste asiático. Cuando le llegó el turno a Africa, George Kennan, que era el jefe del departamento de planificación, dijo que EEUU no tenía ningún interés particular, así que «se la daremos a los europeos para que la exploten». Esas fueron sus palabras».

Más de tres décadas después, encuentra en Colombia el motivo para movilizarse como lo hizo en Vietnam. «El año pasado, Colombia sustituyó a Turquía al convertirse en el principal país receptor de armas norteamericanas. Hasta entonces, Turquía estaba llevando a cabo una asesina represión de sus propios ciudadanos, los kurdos, mató a miles de ellos, destruyó 35.000 aldeas, creó más de un millón de refugiados. Todo esto dentro de la OTAN y con armas norteamericanas. En Turquía ya se ha conseguido controlar a la insurgencia kurda.

Por supuesto, cometiendo más atrocidades que Milosevic en Kosovo. Pero en Colombia todavía no ha funcionado. Allí todavía hay una insurgencia que no ha podido ser suprimida a base de violencia y terror».

«El Departamento de Estado sabe también que la guerra contra las drogas en Colombia es una excusa para acabar con un movimiento insurgente, que es la guerrilla, y que está intentanto cambiar las cosas dentro del país. Y en ese país hay mucho que cambiar», continúa. «Como en toda Latinoamérica, que todavía sufre el legado de los españoles: una pequeña elite muy rica y una inmensa mayoría de la población sumida en la pobreza. En Colombia es todavía peor. Eso llama a la violencia y a la búsqueda del cambio. Cuando hay deseo de cambio, los EEUU intervienen e intentan acabar con esos llamamientos de cambio. Eso es lo que está pasando en Colombia. Y el año que viene será peor».

-¿No se cansa de su papel de agorero?

-Todo lo contrario. La mayoría de la gente no está contenta con la forma en que funcionan las cosas, y les encanta venir a hablar de sus problemas, de su situación. Desde luego, yo no estoy arruinando la fiesta de ellos. Pero arruinar la fiesta de los poderosos y de los privilegiados, eso es maravilloso. Ellos no quieren que se les moleste mientras celebran su fiesta, y por eso quieren mantenerlos fuera. No hay nada sorprendente sobre esto.

-¿No es cierto que este mundo es mejor que el de hace 45 años, cuando llegó aquí?

-En muchos aspectos, sí. Pero recuerde que no nos regalaron nada, que todo se ganó luchando. Los años 60 tuvieron un efecto civilizador en toda la sociedad. Si se fija en los cambios acaecidos en Estados Unidos y en otras partes del mundo, muchos son consecuencia del activismo y de las protestas de los 60. El movimiento de derechos humanos, el feminista, el medioambiental, el de solidaridad con el Tercer Mundo, todos vienen directos de los años 60. Nacieron como consecuencia de la lucha. Si no lo hubiésemos hecho, estaríamos viviendo en la esclavitud.

-¿Por qué se niega a ser un privilegiado?

-Mírese al espejo de vez en cuando y piense si es capaz de soportar lo que ve. Si puede, entonces algo está mal con usted. Parte de la corrupción del poder y del dinero es lo que te impide mirar en el espejo. Vuelvo a los Evangelios, es muy simple, es la Historia de la Humanidad: pretender que no se ve lo que ocurre alrededor. La gente se rebela, y por eso las cosas mejoran. Si quieres participar en esa lucha, tienes la posibilidad. Si eres privilegiado, tienes todavía más oportunidades de hacerlo.

-¿Es usted muy religioso?

-No, en absoluto. Soy una persona corriente. Se trata de intentar ser un ser humano decente. Imagínese que va caminando por la calle y ve a un niño sentado en la esquina, en harapos, con un trozo de pan en la mano, y usted tiene hambre. Mira alrededor y ve que no hay ningún policía. ¿Le quitaría usted el pan a ese niño? Si alguien hiciera eso, sería un lunático patológico. Pues eso es lo que hacemos todo el tiempo en el mundo. E intentamos no verlo. Yo le digo: véalo y no lo ignore.

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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