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Represión en la República de Cromagnon: Matanza de jóvenes a manos del Estado y el mercado

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Reaparecieron cuatro palabras: Que se vayan todos. Un local llamado República de Cromangnon se convirtió el 30 de diciembre en la tumba de 182 jóvenes y niños, sin contar 800 heridos, miles de chicos psicológicamente schockeados por lo que les tocó vivir, y una sociedad herida en el alma. Los empresarios del local habían vendido el triple de entradas autorizadas para maximizar sus ganancias. Maximizaron la muerte. Además, clausuraron las puertas para evitar que alguien entrara sin pagar, convirtiendo al lugar en una trampa de fuego y gases venenosos. El gobierno de la Ciudad fue cómplice de todo esto, pero su peor cara es la de deslindar responsabilidades. Los familiares y amigos de los muertos marcharon cantando: “¿Dónde está/ Kirchner dónde está?” e insultando profusamente al empresario Omar Chabán y -fundamentalmente- al jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra.

“Se va a acabar, esa costumbre de matar” cantaban saltando unos chicos con remeras de Callejeros y La Renga.

“Andate Ibarra, la puta que te parió” precisaba el resto de la movilización.

Era una marcha rara, a contramano por Rivadavia, supuestamente la avenida más larga del mundo. Adelante iba el trueno de una docena de motoqueros que agitaban sus cascos cantando: “se siente, se siente, los pibes están presentes”.

Cuando la marcha comenzaba, en Once, la gente detectó la presencia de Juan Carlos Blumberg, a quien el diario Clarín califica como “referente social en materia de seguridad” (no consta si el autor de tal hallazgo es el rosarino Roberto Fontanarrosa). Blumberg fue insultado y algunos jóvenes se trenzaron a golpes con sus guardaespaldas. Todos se escondieron en el hotel Star, que tuvo que a su vez ser custodiado por la policía. Blumberg adujo que lo habían invitado padres de las víctimas, cosa que no pudo confirmarse.

Los motoqueros llevaban en una de las motos a Aurora Cividino, sobreviviente de la cacería en Puente Pueyrredón que el 26 de junio de 2002 terminó con las vidas de otros jóvenes: Maximiliano Kostecki y Darío Santillán. Al acercarse a Congreso los motoqueros, Aurora y el resto entonaron, como en 2001:


– “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”.

Todos somos callejeros

Mirando al Congreso los manifestantes (eran unas seis cuadras colmadas) gritaron además: “Asesinos” e “Hijos de puta”, lo que demostraría que en este grupo, al menos, la opinión sobre la clase política es idéntica a la de siempre. Una letra del conjunto Callejeros, justamente, hubiera venido al caso:

Y siempre las mismas caras
y siempre el mismo dolor.
El hombre llora con ganas
y solo, le grita a Dios:
“Ojalá se los lleve el viento
y no vuelvan más”

En las cebras de cruce peatonal, en las paredes, sobre las publicidades, chicas y chicos pintaban: “Justicia para nuestros callejeros”.

La marcha tuvo como distintivo las remeras rockeras, algunos peinados raros, muchísimos adolescentes, chicas y chicos de no más de 14 ó 15 años, metiéndose con mirada clara y desconfiada en el extraño universo que los mayores les estamos dejando. Calzado ganador: zapatillas de lona blanca marca Topper, que muchos padres y madres de adolescentes habrán sabido oler, y que los chicos saben cuidar como símbolo de identidad.

Marcha rara. Mucha gente, mucha, iba llorando. Algunos con sus cartelitos escritos a mano, con una foto, un nombre:

“Lucas Pérez, 12 años, tu familia te ama”.

“Jacquie Santillán”.

“Guido Musante”.

“Pablo y Carol, víctimas de la masacre”.

Las pancartas eran llevadas por las lágrimas. La marcha tuvo momentos de silencio.

Esos momentos eran los más insoportables.

Argentina, Cromagnon

“Ibarra, Chabán, la tienen que pagar” fue otro de los cantos. La gente se movilizaba con desconfianza hacia los supuestos periodistas, luego se entendería con cuánto acierto.

Otro letrero sencillo, escrito bajo quién sabe qué niveles de dolor: “Nuestros hijos pasaron por el infierno. Ahora están con Dios en el cielo”.

Nuevamente el silencio insoportable. Una chica de unos 15 años iba con sus bellísimos ojos verdes derrotados por el llanto. El alivio de unas consignas: “Atención, atención, no los mató el incendio los mató la corrupción”.

En la misma línea, uno de los más entonados:

– “Escuchenló, escuchenló, ni la bengala, ni el rocanrol, a nuestros pibes los mató la corrupción”.

Un chico iba con una bandera de Callejeros: “Ese miedo a estar mejor”. Le pregunto de qué canción es. El nombre del tema parece un editorial sobre ciertas apariencias políticas: “Tan perfecto que asusta”.

La Argentina política, en muchos sentidos, es la República de Cromagnon.

– Sus autoridades tienen discurso pomposamente “moderno” y hasta progresista, que choca con sus actos e intereses concretos.

– No logran ocultar cierta inutilidad, o negligencia casi criminal.

– Si es necesario, se fugan, o se mantienen alejados de los conflictos dándose por desentendidos.

– Hay una asombrosa tendencia a cometer las mismas torpezas, brutalidades y crímenes las veces que sea necesario.

– La vida vale poco y nada. La de los jóvenes, cotiza un poco menos todavía.

– A los chicos se los considera básicamente como un ejército de consumo. Se los acorrala en un puro presente, sin futuro.

– La mezcla de negocio opaco, corrupción y mafia es la que suele orientar las principales decisiones.

Tan perfecto que asusta.

Kirchner, Ibarra y la culpa

Frente a la jefatura de gobierno, custodiada por una veintena de policías, la gente cantó: “Yo sabía que a los asesinos los cuida la policía”. Además se gritó “Asesinos” mirando a los uniformados. Mucha gente golpeaba cacerolas o tachos.

En Plaza de Mayo hubo un primer encontronazo con los medios. Había un móvil de Crónica TV que impedía el paso del público hacia la plaza. Recién cuando la gente empezó a empujar el vehículo, el conductor aceptó moverlo. “Manga de hijos de puta, se creen que la gente tiene que ir por donde ellos quieren” dijo un joven de remera roja, en lo que resultó otro inesperado acierto sobre la actitud de muchos de los llamados medios de comunicación.

Allí, con la Casa Rosada al frente, custodiada por vallas azules desde mitad de la Plaza de Mayo, volvió a surgir: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. Y además: “¿Dónde está, Kirchner dónde está?” gritaba una señora.

“En El Calafate está”, le dijo otra. “Es increíble. Los chicos que se salvaron sienten culpa por estar vivos. Kirchner e Ibarra, en cambio, no sienten culpa”.

“Olé olá, si no hay justicia qué quilombo se va a armar” pasó a ser el nuevo canto. Un cartel: “Nos mataron a Pato, hoy venimos del cementerio. Justicia para nuestros chicos”. Otro: “Justicia para nuestras almas perdidas”.

Sobre el vallado azul se instalaron chicos con velas y carteles. Uno tenía la remera de Los Ratones Paranoicos, y una bandera: “Jóvenes de La Matanza x Justicia”. La gente cantó: “Kirchner-Ibarra, el pueblo da la espalda”, y todo el mundo, en efecto, dio la espalda a la Casa Rosada.

“Salta salta, pequeña langosta, Chabán, Ibarra y Kirchner son la misma bosta”, cantaron

Un joven, pero no tanto, se trepó parcialmente a la Pirámide de Mayo con un megáfono, y comenzó a arengar al público con un discurso claramente de partido de izquierda. El chico de Los Ratones empezó a gritar: “Sos un político hijo de puta, bajate de ahí que nadie te llamó, mandate mudar”. Los abucheos e insultos convencieron al señor del megáfono a dejar en paz a la Pirámide y a sus congéneres.

Se reunieron los familiares junto a una camioneta con parlantes. Habló primero la tía de Sergio Escobar: “No fue un accidente. Fue una masacre. Que renuncien todos los culpables. Los chicos iban a divertirse. Tienen derecho a divertirse. Ni si quiera están los políticos para decirnos ‘la acompaño en el sentimiento’. Que se vayan todos”.

Otra mujer tomó el micrófono llorando: “Soy la mamá de Sebastián Fernández. Justicia, justicia, justicia. Nada más. La Tierra es el Infierno”.

Los fotógrafos y periodistas arrinconaban a los familiares que empezaron a pedir que se alejaran. “No busquen acá una primicia” les informaron.

La hermana de Mariano Benítez fue más profética aún: “Que todo esto sea sin violencia, para que no nos agarren. Acá no solo los dejaron morir -dijo, y se le partió la voz- dejaron que se pudran los cuerpos. Yo no quiero que se vayan. Quiero que los metan presos”.

“Mi hermanito es André Funes. Dijo ‘es’ porque no murió. Es nuestro solcito. Justicia, más que nunca, justicia”.

Es un dato de la realidad, a esta altura, que para buena parte de la sociedad Argentina, la justicia es una especie de utopía extravagante.

“Yo no tengo fe en este gobierno hijo de puta” dijo la hermana de Rubén Belzunce. “Vamos a enterrarlos junto a los nuestros para que les den explicaciones”.

Apareció ante el micrófono un hombre que dijo llamarse José Soto, quien dio comienzo a una proclama -mezcla de delirio y psicopatía- contra los padres de las víctimas “que dejan a los chicos sin ayuda”, y contra el rock en general. Los silbidos cortaron lo que no pareció ser otra cosa que una provocación.

Hubo otro incidente con un fotógrafo que seguía empujando y molestando a los familiares. En ese horno que era la Plaza de Mayo, en ese ambiente caldeado, la discusión con el reportero subió de tono y los familiares decidieron retirarse. Otro triunfo de los medios.

Los que estaban sobre las vallas azules cantaron: “Eo, Eo, esto es para los chicos que nos miran desde el cielo”, encendiendo velas y mirando, efectivamente, hacia la noche azul y estrellada. Uno de los chicos, ¿15 años? tiraba besos al cielo con la vela en alto, tocándose con la otra mano el corazón, y llorando.

Adriana, mamá de Fernando (15 años) contaba que su hijo se salvó de milagro pero que ella estará junto a sus compañeras: “En las dos horas que estuve buscando a mi hijo, sin saber qué le había pasado, vos podés creerme o no, pero te juro que en lo único que pensaba era de qué manera iba a matarme si él no aparecía vivo. Lo único”.

Siguió diciendo: “Ibarra se preocupa mucho por el cinturón de seguridad para salvar vidas, pero aquí no hace lo más sencillo. Decir: señores, les pido perdón a todos, y renuncio. Acá no hubo negligencia, hubo criminalidad”.

Un diagnóstico: “La gente les tiene miedo, porque son chicos. Yo te reconozco que a veces son contestadores, se enojan con una. Pero son puro corazón. Mirá la cantidad de chicos que lo único que hicieron fue ayudar a salir a los otros. Mi hijo se quedó esperando a un amigo que no salía, y mientras tanto no paraba de sacar gente. Cuando salió el amigo, sangraba de la nariz y mi hijo lo acompañó al hospital. Son re rockeros y no nos quieren ver ni cerca, pero el chico iba llorando porque no encontraba a su mamá”.

Adriana cuenta una hipótesis: “A los que van a los recitales los revisan para que no lleven bengalas, para que después la compren adentro”. Uno de los chicos que la está escuchando, aclara que el 26 de diciembre había habido un incendio en el lugar, fueron los bomberos, lo apagaron, y todo siguió igual. “La culpa no es de la bengala”.

En diálogo con lavaca Adriana cuenta que alguien del Partido Obrero les dijo a las madres: Si ustedes no se organizan con nosotros, se van a quedar solas. “Y le contestamos: entonces, nos vamos a quedar solas, no te hagás ningún problema. Yo los conozco de lejos, porque de chica milité. Cuando un tipo en vez de caminar en la marcha va caminando hacia atrás, mirando a la gente y haciendo gestos para que cante, ya lo tenés calado. Mirá, el que nos hizo la advertencia es ese de remera azul” dice señalando hacia un joven pero no tanto, que movía los brazos como un director frente a su coro.

“Le pregunté para qué vinieron, si nadie los llamó. Y me dijo: para organizar. Así, con esa idea, rompieron todas las asambleas en las que entraron”.

La represión

La desconcentración volvió a reunir a mucha gente frente a la jefatura de Gobierno porteña, pero los padres y madres ya se habían retirado. Allí estaban los policías. Un grupo muy pequeño de manifestantes les tiraba botellas de plástico. De pronto se armó un remolino y alguien gritó: “¡Está armado!” Se trataba de un policía, en la entrada al edificio sobre Bolívar y Diagonal Norte. Allí se dirigieron varios de estos manifestantes, y comenzaron a arrojar piedras contra la puerta, con estuidado oficio. Detalle técnico: no usaban las zapatillas de lona sucia, u ojotas como muchas de las chicas y chicos rockeros (para hablar de los manifestantes más espontáneos, no tan expertos ni tan organizados) sino marcas más poderosas de zapatillas de cuero.

La mayoría de rockeros empezó a alejarse, los chicos les avisaban a las chicas, y la cosa quedó en una típica agresión de un grupo contra la policía. Por la vereda de Rivadavia de la Plaza, se asomaron carros de asalto e hidrantes que marcharon velozmente hacia la manifestación.

Todo el mundo corrió, y frente a la jefatura de Gobierno la gente empezó a arrojar objetos a las denominadas fuerzas del orden, que hicieron funcionar el camión hidrante con un líquido azul que manchó los trajes de más de un movilero.

Los manifestantes encendieron basura más adelante, los camiones siguieron avanzando. Todos iban rumbo a la 9 de Julio pero los rockeros ya se habían ido tras el grupo de padres, veloces en sus zapatillas de lona. En la Embajada del Café, sobre Avenida de Mayo, los parroquianos salieron a insultar a los policías, que los observaban sonriendo sobradoramente.

En ese momento un grupo de jóvenes de remera y jeans que podían haber pasado por manifestantes, surgido quién sabe de dónde, se abalanzó sobre alguien en la vereda de enfrente. Lo llevaron una cuadra agarrado de las piernas y el cabello. Así lo depositaron en un vehículo policial, y salieron corriendo hacia delante.

Esos policías de civil habían estado infiltrados en la marcha todo el tiempo. Al verlos juntos, con esas caras, esos tamaños y esas zapatillas, resultaban evidentes, pero en medio de la marcha eran invisibles. Al 800, en una panchería, se abalanzaron sobre un chico de rulos que empezó a gritar: “¡Díganles que yo estaba comiendo!”. El dueño del local se puso como loco: “Es un cliente mío, estaba cenando desde hace una hora, no hizo nada, y lo llevaron. Se llama Gustavo. ¿Cómo pueden ser tan mal paridos?”

Una chica morocha que le gritó “boludos” a los policías corrió igual suerte.

Los carros de asalto seguían a los manifestantes. Otros vehículos aparecieron desde el otro lado de Avenida de Mayo, a contramano, y otros desde el Obelisco. Habían preparado una trampa perfecta con epicentro en la Avenida Nueve de Julio, donde la tenaza se cerraría sobre la movilización. Pero los manifestantes habían sido demasiado rápidos. Ya no estaban. De todos modos la información sobre la medianoche consignaba quince detenciones, que tal vez hayan sido igual de arbitrarias.

Quince. Como en la Legislatura, en julio pasado.

Los camiones policiales, incluso el que seguía lanzando espásticamente un chorrito de pis azul, y los policías, se quedaron mirándose los unos a los otros. Los periodistas también.

Todos, un poco desconcertados.

La gente, como suele ocurrir, estaba en otra parte.

El jueves el grupo Callejeros convoca a otra marcha, a las 18 desde el Congreso. “Ünicas consignas: llevar una vela, marchar en paz y no llevar banderas de ningún partido político”.

Habrá que ver, hasta entonces, cómo sobrelleva cada uno la compañía a veces insoportable del silencio.

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Molinetazo

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Estación Once durante la tarde, antes del discurso de Javier Milei de apertura del año legislativo. Las voces, los saltos, los cantos, la policía, lo que no se ve y lo que sí.   

Texto Claudia Acuña

De a quince, de a veinte, de a tres, y en ese modo inquietante de los Pájaros de Hitchcok, el hall de la estación de Once se fue poblando de jóvenes muy jóvenes y veteranos muy veteranos hasta colmar el pasillo central. Allí, con la mirada clavada en el acceso a los andenes, cantando y bailando, esperaron.

Los muy jóvenes tenían ojos de colores hechos de cartón pintado con ingenioso arte y los muy veteranos, banderas escritas con pincel. Unas voces reclamaban boleto estudiantil; otras la propiedad social de los medios de transporte. Todas festejaban la performance de la Universidad de las Artes, usina de los ojitos de cartón que se reparten mientras bailan:

“Veo, veo

Qué ves

Un pueblo

Que sí la ve”.

Molinetazo

Foto: Marita Costa

Mientras una radio entrevista al Pollo Sobrero –referente de la lista bordo de trabajadores ferroviarios– otros micrófonos y cámaras registran a otros dirigentes: Daniel Solano. Nicolás del Caño, Celeste Fierro, Vanina Biassi, todos del Frente de Izquierda, cuya presencia monopólica es mérito de las ausencias. En tanto, Jubilados Insurgentes sostienen con firmeza una enorme bandera que cruza el hall central de la estación, y que despierta el aplauso de militantes y viajantes.

Molinetazo

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

Lo importante, sin embargo, estaba en otro lado y era otra cosa.

Poca policía uniformada, mucha de civil, disfrazada con éxito diverso, más las fuerzas habituales encargadas del control de los pasajes, reforzada: ese era el grupo encargado de custodiar que no suceda lo que finalmente pasó.

Molinetazo

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

En Once fue a las 17.45.

Los minutos previos no tuvieron calma, sino miedo. Se lo veía hasta en los rincones y se lo olía en todas las caras.

Hasta que terminó.

La revolución medía un metro y medio, era binarie y llegó desde los bordes.

Saltó como lo que es: una bengala.

Sonrió como lo que es: un pichón del conurbano.

Finalmente, se presentó con las astillas del naufragio: con la e, con la educación pública, con el arte.

Molinetazo

Foto: Marita Costa

“Soy elle, estudio en la escuela N° 22 de Morón, me interesa la música”.

No fue la primera persona en saltar el molinete, porque justamente de eso se trató este salto: de lo colectivo, que da alas.

Lo que sucedió luego fue rápido: los molinetes se levantaron, los muy jóvenes y los muy veteranos festejaron, y en ruidosa columna atravesaron la ciudad sin policías, sin protocolo y sin miedo.

Son 10 cuadras hasta la frontera con la irrealidad que es el Congreso: 5.000 policías (un Boca –River concentra poco más de 1.200, así que calculen la fragilidad que demuestra con tal operativo este presidente), desfile militar sin público porque la militarización de la zona impide el paso de personas, valla que tienen colgadas banderas que proclaman “Milei Presidente” (¿sobras de la campaña electoral?) y un pasillo por el que pasarán solamente los simpatizantes contratados.

Una dirigente de izquierda me explicará que el ministro de Seguridad porteño está a cargo de Once y que el Congreso, de la ministra de Nación. Encuentra en esta interna la lógica de esta ilógica situación.

Quizá se trata simplemente de la habilidad del círculo presidencial para trazar con ese cuadrado un escenario de comunicación, mientras en el resto de la realidad sucede otra cosa.

Quizá.

Faltan aún tres horas para el show presidencial y muchas más para saber su efecto, así que el piquete que diseñó la ministra Bullrich para aislar ese cuadrado de ciudad está aún despoblado, fantasmal, incierto.

Molinetazo

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

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165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”

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165 trabajadores y trabajadoras de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fueron despedidos ayer sin ningún tipo de explicación. Muchas de ellas son personas con discapacidad. Ocurre luego de que el propio Presidente se burlara a través de retuits de las personas con síndrome de down. Este jueves desde las 12 hs. hubo una movilización en la sede del barrio de Núñez para visibilizar el tema y pedir la reincorporación. Compartimos los testimonios de dos de las trabajadoras despedidas, una de ellas ciega y otra con un bebé y en tratamiento psiquiátrico.

Fotos y testimonios: Juan Valeiro

Más de 165 personas que trabajaban en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fueron despedidas ayer mediante el sistema de administración estatal GDE. 16 de ellas son personas con discapacidad, algunas cuentan con más de 20 años de antigüedad, entre las despedidas hay mujeres embarazadas, y también fueron echados delegados sindicales. Por eso hoy cientos de personas se acercaron a la sede que el organismo tiene en Núñez, y la decoraron con una bandera grande que simboliza el comienzo de una lucha: “No al Ajuste en Discapacidad”.

Convocados por los gremios ATE y UPCN, trabajadorxs, familiares y personas con distintos tipos de discapacidades que habitan el espacio semana a semana realizaron una breve caminata por el interior del predio donde acuden para realizar distintos tratamientos rehabilitatorios.

La marcha culminó frente al edificio principal donde se le otorgó la palabra a docentes, acompañantes y distintas personas con discapacidad que se vieron afectadas por los despidos y otras que resaltaron la importancia de este espacio. El acto culminó cuando se leyó el comunicado que UPCN le envió a Diego Spagnuolo, director de la Agencia Nacional de Discapacidad, quien hoy se ausentó a su trabajo.

Guadalupe Bargiela, 22 años, estudia Derecho, es no vidente y desde hace 4 años que trabajaba en la Agencia. Fue despedida ayer, notificada por GDE a las 16 horas, aunque ya sabía que estaba “en una lista negra”. Cuenta: “Me enteré de mi despido porque me llamó mi jefe para avisarme que estaba en una lista negra, y después me notificaron por GDE vía administrativa. Lo cual me parece excelente porque es lo que estaba esperando: una notificación formal. Pero nunca me avisó una persona de Recursos Humanos, sabiendo que tienen mis contactos para hacerlo”.

165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”
Fotos: Juan Valeiro

Guadalupe empezó trabajando en el Programa de Juventudes de la Agencia y luego comenzó a hacer trabajo administrativo, “respondiendo mails a personas con discapacidad, sobre todo en pensiones”. Cumplía tareas todos los días.

¿Por qué la despidieron? No hay un argumento. Yo cobré enero, pero a fines de febrero me dijeron que no había presupuesto. Digo, entonces, que el argumento es que somos personas con discapacidad, que el Presidente piensa que somos inútiles, que el Presidente pone la cara de un gobernador con rasgos de una persona con Síndrome de Down como un insulto. Es una expresión clara de disca-odio, de disforia hacia el colectivo de personas con discapacidad. Quieren cerrar el INADI que defendió en su mayoría a personas con discapacidad, quieren vaciar la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), pensando y argumentado que las personas con discapacidad no servimos. Las personas con discapacidad venimos de un modelo donde éramos personas a curar o a matar. Y quieren volver a ese modelo. No solamente Milei y sus políticas están avasallando los derechos de todo el pueblo sino también de las personas con discapacidad que somos parte del pueblo. Que somos migrantes, somos LGBT, además de personas disca somos laburantes. Yo soy de Moreno, conurbano profundo, y la realidad es que yo no sé si consigo otro laburo. Una persona sin discapacidad puede ser Uber, puede hacer changas, puede limpiar, lo que fuera. Yo no. Entonces yo si no trabajo en una oficina, o en Discapacidad o dando talleres, o lo que fuera, no trabajo. Y la verdad que yo alquilo, tengo que morfar, cambia mi situación de vida. Cambia mucho mi situación de vida por más que haya gente que me puede ayudar. No corresponde a mi derecho tener que pedirles a otras personas que me ayuden. Creo que las personas con discapacidad somos personas de derecho y hoy más que nunca tenemos que estar en la calle. Tenemos que estar en la calle porque este gobierno no va a parar si no ve al pueblo en las calles. Tenemos que estar organizadas y teniendo un plan de lucha. Porque las personas con disca (discapacidad) no solamente somos prestaciones o terapias a cubrir, porque van a bajar mucho las terapias, las pensiones, si no hay empleados que resuelvan esas cuestiones. Entonces digo: no solamente somos prestaciones y pensiones, somos también sujetos políticos. La discapacidad es una identidad política. Creo que para una sociedad que nos educa para la discapacidad puertas adentro, percibirse como persona con discapacidad, reconocerse como persona disca, es una identidad política y es una respuesta política.

¿Hay más compañeres con discapacidad despedides?
Sí. Hubieron 165 despedidos, 16 personas con CUD (Certificado Único de Discapacidad), muchas a punto de jubilarse, muchos con cuestiones de riesgo, muchas con licencia y una o dos personas embarazadas.

¿Qué sentiste cuando te enteraste de tu despido?
Yo laburo en discapacidad hace un tiempo largo, y ya sabía que iba a pasar esto. Porque Milei venía diciendo lo que iba a hacer en campaña. Yo ya sabía que iba a pasar. Me la desayuné, lloré un rato, me dolió la cabeza, pero ya lo dicen las Madres de Plaza de Mayo, ¿no? “Hoy lloramos, mañana luchamos”. Así que creo que hay que seguir la lucha, hay que seguir la pelea, llorando, abrazándonos con los compañeros, pero hay que seguir la pelea. Ya lo decía el Indio: el que abandona no tiene premio. Arriba los que luchan.

Carolina Pizarno tiene 18 años de antigüedad en ANDIS. También fue despedida. “Y no me dieron ninguna explicación, me mandaron una nota por GDE y fui echada así. Sin ninguna explicación. Y vine hasta acá sola, antes de que llegue el gremio, para hablar con alguien, hable con una secretaria y no me atendieron. Y hablé bien, con todo el respeto. Hablé que tengo un hijo, que tengo un alquiler, es un bebé, estoy sola y no me dan bola”.

165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”
Fotos: Juan Valeiro

¿De qué trabajabas?

-Estaba en Pensiones. Y ahora estaba de licencia con ataques de pánico y estoy medicada, por eso también es mi preocupación.

¿Y por qué creés que está pasando esto?

-Están recortando. Y no saben a quién, dan al boleo. Porque también a un delegado de UPCN no lo pueden echar y lo echaron. Así que fue al boleo. A la delegada que acompaña a las personas con discapacidad también: es algo de no creer. No tienen empatía, no tienen corazón.

Para aquellos que no conocen, ¿de qué se trata este espacio donde estamos hoy?

-Acá hay recreación, hay piletas, los discapacitados vienen según su discapacidad y damos todo para que cada uno tenga su espacio para hacer todo. Y cerraron muchas sedes acá adentro. No hay profesores de natación, no hay nada. Sacaron a todos. Entonces los chicos están sin hacer rehabilitación.

¿Cómo te informaron de tu despido?
-Me mandaron una nota por mail y me dijeron que me fije en el GDE. La nota decía: “Carolina: no perteneces más a la agencia de discapacidad a partir del 27 de febrero”. Es decir que hoy no cobro más. 18 años de laburo, y hoy no cobro más. ¿Cómo hago con mi alquiler, con mis cosas? ¿Con mi hijo, chiquitito? Estoy arruinada.

¿Nunca hubo una persona que se comunique con vos?
-Nunca, nada. No me dieron una explicación y se esconden. Y hoy Diego (Spagnuolo, titular de ANDIS) no vino, así que bueno… Nadie da la cara.

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UVA: para poner en acción tus proyectos

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Universidad de Lavaca

Creación y Autogestión de medios

Periodismo y Comunicación Socio Ambiental

Escritura Periodística

Fotografía

Teatro 

Desde hace veinte años nuestra Cooperativa desarrolla la UVA (Universidad de lavaca) propuesta de comunicación y cultura que se plantea el desafío de crear pensamiento, movimiento, y de brindar herramientas para que cada uno de sus talleres, seminarios y diplomados sean espacios de construcción personal y colectiva. Cada una de esas propuestas abarca de marzo a julio en la primera mitad del año.

La cursada puede ser presencial (en Riobamba 143, CABA) o virtual, un sábado por mes, con seguimiento online entre cada encuentro para intercambio de materiales, trabajos, ideas y experiencias. Y para potenciar trabajos, proyectos y sueños.

Ya están abiertas las inscripciones 2024.

Para más información, escribinos a [email protected]

UVA: para poner en acción tus proyectos

Diplomado en Periodismo y Comunicación Ambiental Dr. Andrés Carrasco

El primer sábados de cada mes, de 14 a 17.30 hs

Coordinador: Sergio Ciancaglini

La búsqueda: generar estudio, reflexión y acción con respecto a uno de los temas centrales de la época: Naturaleza, sociedad, derechos humanos, modelos económicos, impactos ecológicos y sociales, paradigmas de pensamiento para encarar el presente.

Relaciones con la producción, la cultura, los derechos humanos y el futuro.

Además, nos proponemos que el Diplomado resulte un lugar para crear y fortalecer espacios de contacto e intercambio entre las comunidades, la ciencia, las organizaciones sociales, los ámbitos de estudio, la producción y la comunicación.

Participan en cada edición: Myriam Gorban, Water Pengue, Soledad Barruti, Santiago Sarandon, Irmina Kleiner, Remo Vénica, Asamblea No a la Mina (Chubut), Alicia Massarini, Damián Verzeñassi, El Reciclador Urbano, Eduardo Cerdá, Asamblea Popular por el Agua de Mendoza, RENAMA (Red Nacional de Municipios que fomentan la Agroecología), UTT (Unión de Trabajadoras y Trabajadores de la Tierra), Marcos Filardi, Observatorio Petrolero Sur, Asambleas por un Mar Libre de Petroleras, entre otros y otras. 

Algunos de los temas: Naturaleza, Sociedad y Derechos Humanos, Ciencia, ambiente y política, Agronegocios y modelo productivo, Agroecologíca, Nuevas formas de organización social, Nuevos paradigmas de pensamiento, Minería y modelo extractivo, Soberanía alimentaria y cómo todo eso se relaciona con la comunicación, el presente y el futuro.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Seminario de Escritura Periodística

Segundos sábados de cada mes, de 12 a 14 hs

Profesores a cargo: Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Un espacio de entrenamiento en escritura y redacción periodística en una época de abismos. Estudio, reflexión y acción para hacer periodismo en territorio. El acontecimiento como producción en medio del caos. La sensibilidad como valor en tiempos de inteligencia artificial. El movimiento y la pregunta para la descripción y el testimonio. Un laboratorio para hacer trinchera, mientras también escuchamos a quienes nos formaron.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Fotografía y Periodismo

Terceros sábados de cada mes, de 14 a 17,30 hs

Profesores a cargo: Lina Etchesuri y Lucas Pedulla

Un espacio de reflexión, producción y entrenamiento. Un laboratorio sobre las prácticas actuales de la comunicación a través de la producción de imágenes y textos, donde vas a poder desarrollar la mirada propia en un espacio colectivo. Un lugar de preguntas para abrir al pensamiento crítico sobre qué implica la comunicación y la imagen hoy. Y, también, poner a disposición qué herramientas de fotografía nos ayudan para hacer periodismo, y qué técnicas periodísticas nos ayudan a hacer fotografía.

Seguimiento para orientación, envío de materiales, intercambio de trabajos y ejercicios.

Dirigido a fotógrafes, profesionales de los medios de comunicación y no; estudiantes de las carreras vinculadas con la imagen, la fotografía y los medios; y sobre todo, a cualquier persona sensible que le interese transitar esta experiencia de mirar y escribir acerca de la época.

Módulo 1 – Territorio

Poner el cuerpo en la producción de imagen y periodismo. La complejidad y los vínculos. Quiénes son nuestras fuentes. Las imágenes que faltan.

Módulo 2 – Sensibilidad

Qué veo, qué siento, qué escucho. Mirar y escribir con los pies. La piel como primera instancia de comunicación. Entrenamientos para salir del algoritmo.
Modos de mirar: expandir horizontes y cruzar las fronteras del fotoperiodismo hoy. Experiencias artísticas como forma de comunicación.

Módulo 3 – Tiempo

Salir del like para hacer periodismo y la importancia de la producción y el seguimiento en el tiempo.
Explorar distintas herramientas y lenguajes visuales. 
El tiempo en el hacer y la potencia de las imágenes en proyectos de largo aliento.
Imágenes y memoria.

Módulo 4 – Caja de Herramientas

Compartir experiencias y distintos formatos para poder desarrollar crónicas, investigaciones y proyectos visuales y periodísticos.
Lo estético, lo conceptual, lo técnico de las imágenes y las posibilidades de los nuevos soportes.
Adentrarnos en la edición fotográfica como parte de la narrativa periodística.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Diplomado en Medios y Autogestión

Cuartos sábados de cada mes, de 14 a 17.30 hs

Profesores a cargo: Claudia Acuña y Lucas Pedulla

Un espacio de formación sobre las actuales prácticas sociales de comunicación y un útero de gestación de nuevos proyectos. ¿Cómo se hace? ¿A partir de qué recursos se puede crear otra forma de comunicación? ¿Qué experiencias nos permiten reflexionar sobre sus límites y desafíos? ¿Con qué lenguaje se expresa lo nuevo? ¿Qué ideas nos ayudan a explorar, en lugar de repetir viejos modelos? ¿Y cómo llevarlas concretamente a la práctica para que funcionen y sean sustentables en el tiempo?

Las cuestiones

¿Cómo se hace?
¿A partir de qué recursos se puede crear otra forma de comunicación?
¿Qué experiencias nos permiten reflexionar sobre sus límites y desafíos?
¿Con qué lenguaje se expresa lo nuevo?
¿Qué ideas nos ayudan a explorar, en lugar de repetir viejos modelos?
¿Y cómo llevarlas concretamente a la práctica para que funcionen y sean sustentables en el tiempo?

Módulos

1) Gestión de Medios
Los elementos prácticos e indispensables para concretar y sostener proyectos de comunicación. Gestión, administración, costos, legislaciones, recursos, herramientas.

2) Clínica de Experiencias – Lenguajes periodísticos y expresión
El contacto con quienes lo lograron. Aciertos, errores, exploraciones. La evaluación de los proyectos y las pistas para combinar métodos, intuiciones, sistemas y sueños. En tiempos vertiginosos de cambios culturales, políticos, sociales, productivos y civilizatorios, ¿cómo pensar y actuar? Ideas y prácticas que, más que conclusiones, proponen aperturas.

UVA: para poner en acción tus proyectos

Teatro

La Escuela de Teatro La Zancada, un grupo de profesionales que trabaja hace más de seis años en la producción, investigación y difusión de la actividad teatral, propone estas disciplinas:

Entrenamiento y Actuación

Creación y Montaje

Creación de Unipersonales

Humor, entrenamiento cómico

Crónicas, relatos y ficciones

Laboratorio de Objetos

Para más información, mandá un mensaje al 11 3650-1677

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