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Seres libres. La historia de Luana llevada al cine

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La vida de la primera niña trans en recibir el DNI con nombre autopercibido se verá en la pantalla grande, con Eleonora Wexler y Juan Palomino, entre otrxs. Quién interpreta a Luana, por qué, y cómo es el proceso del film, relatado por su madre. El presente de la niña que ya tiene 14 años: la escuela, el cuerpo, las decisiones. Los dilemas cotidianos, el trabajo de una asociación y todo lo que falta cambiar para vivir sin prejuicios. ¿Qué vienen a decirnos las infancias trans? Por María del Carmen Varela.

Seres libres. La historia de Luana llevada al cine
Gabriela Mansilla. Foto: Lina Etchesuri

A fines de octubre el cine argentino sumará un estreno. Y ese film contará una historia que no pertenece a la ficción sino que refleja los años de vida de una preadolescente que hoy tiene 14 años, va a segundo año de la secundaria, tiene el pelo muy largo y le gusta patinar. Se llama Luana y es el nombre que ella misma eligió a sus cuatro años. La historia es conocida a través de los medios por ser la primera niña trans en el mundo en recibir el DNI con su nombre autopercibido en 2013, luego de sancionada la Ley de Identidad de Género. 

Su madre, Gabriela Mansilla, escribió el libro Yo nena, yo princesa –que es la frase que Luana le dijo en su media lengua a los dos años y fue el contundente manifiesto con el que describió su identidad– y le siguió Mariposas libres. Luego vendrían otros, Las mariposas también sueñan, Infancias desobedientes, Cuerpos que incomodan y Sin alas,  editados por la Asociación Infancias Libres, fundada y presidida por la propia Gabriela. Una obra de teatro, Princesa del futuro, dirigida por Paula Cancela e interpretada por el actor Manuel Fanego, también contaba sobre Luana: con vestuario fucsia, Fanego se desplazaba en patines luminosos sobre el escenario y el día del estreno llegaron micros cargados de niñes de Infancias Libres, incluida Luana, por supuesto.  Y en la película El laberinto de las lunas de la directora rosarina Lucrecia Mastrángelo, en la que participa la artista Susy Shock, aparecen animados, también, los dibujos de Luana. 

El rol de la princesa

Desde octubre del año pasado hay un equipo trabajando en la película Yo nena, yo princesa, guionada y dirigida por Federico Palazzo. Gabriela colaboró en el guión, tuvo infinidad de charlas por Zoom, presenciales, visitas a su casa, conoció a los actores y actrices y entre elles a Eleonora Wexler, quien la interpreta en el film; quien encarna el rol del papá de Luana y Elías, Juan Palomino. “Yo veía a Eleonora en La banda del Golden Rocket, a Palomino lo veía en Como vos y yo, a Esteban Prol en Montaña Rusa y que en boca de estas personas esté el nombre de mi hija es muy emocionante”, afirma Gabriela, sentada en un banco del jardín de un centro cultural a metros de la estación San Antonio de Padua del tren Sarmiento, donde llegó en la bicicleta que le prestó su madre porque le robaron la suya hace pocos días.  

Cuenta que ya vio la película en una función privada: “Desde la primera imagen empecé a llorar. Es muy fuerte que haya llegado al cine la historia de Luana, que digan su nombre”. Una de sus inquietudes era quién interpretaría a Luana, por eso interrogó: ¿Y si es una nena trans quien haga de Luana? La respuesta fue que preferentemente tenía que ser una nena que supiera actuar y estuviera familiarizada con las cámaras. Más tarde el director retomó la sugerencia y Gabriela enfatizó: ¿Quién va a poder interpretar a una niña trans mejor que otra niña trans? Habló con la mamá y el papá de Isabella, una nena trans de Infancias Libres para ver si estaban de acuerdo, ya que la había escuchado decir que quería ser “actora”. El argumento era irrebatible: “Isabella ya sabe quién es Luana, es su amiga. Compartimos jornadas, cumpleaños, no hay que explicarle a quién va a interpretar y además es la primera vez que sucede esto en el mundo. Tienen que ocupar un lugar, les corresponde, es su derecho: esto es histórico. Isabella enamoró a todo el mundo. También había que explicarle que le iban a poner una peluca porque Luana en ese momento tenía el pelo corto. Todes acompañamos a la familia de Isabella”. 

Luana, por su parte, participó en una escena de patinaje: “Está contenta, le hubiera encantado participar en más escenas, pero íbamos cuando podíamos”. Gabriela no quiere spoilear pero advierte que hay un cruce muy significativo en ese momento del film entre su hija e Isabella. Adolescentes y una nena trans de Infancias Libres, Azul, y la patinadora trans Alexa Pettone hicieron sus actuaciones en Yo nena, yo princesa. 

La película se estrena el 28 de octubre, un día después del cumpleaños de Gabriela. Las expectativas son muchas: “Que ayude a eliminar los prejuicios, a revisarse. Mi equipo de Infancias Libres y mi familia me cuidaron mucho… Yo volvía llorando de la filmación, fue como vivir nuevamente algunas situaciones. Así como escribí el libro sin esperar nada, cuando me hablaron de la pelicula pensé: yo no puedo llegar con el libro en un bolsito a todos lados. Si esto es masivo, si lo ven, si llega a un montón de gente, mejor, que circule, que haga lo suyo, que ayude a modificar la actitud. Yo quiero que mi hija tenga una vida digna”. 

En el film aparece una muñeca rosa de pelo de lana por pedido de Luana: es su muñeca real. 

Están los autitos y un tucán de peluche de su mellizo Elías, que también aparece en la película y en el documental sobre la filmación, por decisión propia.

También por decisión propia, Luana decidió no hablar para esta nota.

Seres libres. La historia de Luana llevada al cine
Luana en el teatro de MU Trinchera Boutique, con la actriz Sofía Diéguez, en la funcón de Margarita, una sirena más allá del mar. Foto: Martina Perosa

¿Qué pasa con el cuerpo?

Luana y Elías están cursando la secundaria, cambiaron de escuela justo antes de la pandemia y en este momento concurren cada dos semanas. En la escuela anterior,  Gabriela supo que una mamá estaba juntando firmas para que el colegio echara a Luana. “La voz de la niñez travesti trans está juzgada todavía en la sociedad. Es un hilo muy delgado y yo aprendo mucho de Luana: en estos años hemos construido esta personalidad que Luana tiene. Los comentarios en las notas periodísticas son muy del odio, no podés dejar que la niña o el niño reciba toda esa violencia. Si la mirada fuera distinta y hoy en los medios de comunicación el respeto fuera otro y no les miraran como a los monos del circo, o hubiese otra clase de contención, o la sociedad fuese menos violenta, bien, pero hoy eso no está garantizado”.

Gabriela se acostumbró a revisar todos los contenidos y tareas, ya que cada tanto aparecen afirmaciones tales como “el pene es masculino”. Cuenta: “Igual tienen la amabilidad de bajarlo del classroom. La escuela en la que está hoy Luana tiene una capacidad para escuchar enorme, las puertas las tengo siempre abiertas, comunicación directa, pero hay que estar detrás. Tengo que estar revisando, pero yo no tendría que hacer ese trabajo, lo tiene que hacer el Ministerio de Educación. Si hay un texto que a mí se me pasa es una violencia que Luana recibe y se sigue educando al resto para que la violenten”. 

A sus 14 años y en plena pubertad, “Luana está en una etapa en la que no se parece al resto de las niñas entonces incomoda más: cuesta mucho ser la única nena trans del curso”, cuenta su mamá. 

A esta edad o incluso antes, Luana podría optar por acceder a los bloqueos, pero no le interesan. 

¿Qué son? 

Gabriela explica que hasta los 16 años no es posible tener intervención hormonal, pero sí puede recibir un bloqueo del desarrollo. En el caso de las nenas trans, se le atrofian los testículos, el pene deja de crecer y en el caso de los niños trans, se les corta la menstruación, no les crecen las mamas. “Pero todo eso no es mágico, tiene consecuencias en el cuerpo y en la salud emocional, psicológica, porque el mensaje es que tu cuerpo está mal. Descalcifica los huesos, en dos años consecutivos de bloquearse con inyecciones, se vuelven estériles ¿Cuál es el precio de ese cuerpo que nunca va a dejar de ser un cuerpo trans? Esta nena se ama desde que tiene 4 años, entonces cuando llega a los 12 que tiene que tomar la decisión, me dijo: Yo no lo quiero porque no voy a ser yo. Ella tiene que crecer y desarrollar. Me crece la barba, me dice. Sí, hija, a todas las niñas trans les crece la barba; y la nuez, sÍ, porque sos una nena trans. Eso sería natural si no estuvieran mirándola todo el tiempo, o ella mirando al resto de las nenas, que no tienen barba, o que venga un profesor y diga la barba es de hombres. Todo tiene que modificarse a su alrededor porque si no, no van a poder sobrevivir. Si mañana se levanta y me dice mamá quiero los bloqueos, bueno, vamos al hospital a buscarlos. No es algo que yo se lo prohíba: es algo que ella ha podido razonar porque su contexto fue de cuidado”.  

Gabriela ha recibido agesiones en  las redes por su postura frente a la posibilidad de aplicar los bloqueos, por eso aclara que lo charló largamente con Luana, quien al menos en este momento no está dispuesta a realizarlos. “La sociedad exige que se reproduzca el modelo; quieren nenas que se parezcan a las nenas, varones que se parezcan a los varones. Cuando tenés 20 años, tenés otra capacidad para reflexionar. Quizá tuviste tu primera relación sexual y podés decir qué te gusta y qué no,  pero  no podés condenar la vida a una niñez. Encima, muchas veces, terminan decidiendo su padre, su madre, que tampoco quieren una hija travesti. En esta sociedad, ¿cómo una chica trans puede experimentar con su cuerpo si las violan, si las matan, si están para ser prostituidas? El acto revolucionario es poder explorarte, conocerte, amarte, tocarte. Si vos primero no experimentás tu deseo, ¿quién te va a desear? ¿cómo vas a entender el deseo del otre?”. 

Seres libres. La historia de Luana llevada al cine
El grupo de niñez trans que llegó a MU con papás y mamás de la Asociación Civil Infancias Libres. Foto: Martina Perosa

El hartazgo y lo que vuela

Desde que Luana a sus cuatro años eligió su nombre y de la mano de su mamá y su hermano fue al colegio con pollera y hebillita, Gabriela asumió una postura política concreta para construir un nuevo camino no solo para su hija, sino para todas las niñeces trans. Fundó la Asociación Civil Infancias Libres hace cinco años. Es incansable, apasionada de lo que hace: en cada charla, conferencia, vivo de instagram y entrevista, lo da todo. 

Su objetivo: que sus hijes sean felices. 

Sabe que eso no solo depende –solamente– de elles mismes sino que la escuela, la familia, les amigues, el barrio, la sociedad, también tienen que ofrecer su compromiso. Pone cuerpo, cabeza y sensibilidad, pero también confiesa: “Estoy harta. Estoy sobreexigida, me encantaria que otras personas hagan lo que yo estoy haciendo, me estoy encargando de lo que el Estado no se encarga y es imposible que una sola persona lo haga. Es algo titánico, es una epopeya, no se puede medir, pero se llevó la mitad de mi salud. Tengo mi equipo de laburo que son otras mamás, pero estamos estalladas todas, son diez años, es mucho, yo estoy delegando trabajo. Ya me queda poca paciencia y me han puesto en un lugar de docente: estoy en un lugar que elijo pero se me piden todas las respuestas, se me juzga. Me piden les estudiantes, quienes hacen las tesis, quienes quieren entrevistas, quienes quieren un vivo, porque es la idealización de la madre. Si hay algo que odio es que me digan madre leona. Tenés que poderlo todo. Aprendí a decir no quiero desde el hartazgo, a decir basta. No soy solo madre, también me quiero sentar a tomar una birra”. 

Gabriela establece así la diferencia entre “una madre romantizada y una madre política”. 

Las “tías” Susy Shock y Marlene Wayar forman parte del contexto amoroso que resalta Gabriela. Su abrazo está siempre disponible. Y también su consejo: “Cuando alguien te diga travesti como un insulto, que vos sepas que es tu identidad y que le digas decí algo que no sepa, no me puede ofender que me digan lo que soy. Nunca te disfraces de algo que no sos para que te quieran”, recuerda Gabriela que Susy le dijo a Luana. 

La niñez trans viene a impregnar al mundo con un perfume nuevo, resquebraja los cimientos de una construcción añeja que ya demostró que es un fracaso, como dice Susy. 

En Infancias Libres, cuenta Gabriela, se habla sin eufemismos de machismo, capitalismo, de la  sociedad patriarcal: “La familia heterosexual es un fracaso, es donde les niñes sufren la mayor cantidad de abusos, violaciones. Y eso parece que no lo vemos”. 

¿Qué vienen a decirnos las infancias trans? 

Gabriela lo sabe bien: “La niñez trans irrumpe, sucede, no es esperada, deseada, buscada. Viene a patearte absolutamente todo y patea con tanta fuerza que te desestabiliza. La niñez trans viene a volar todo por el aire”. 

Entonces, a volar.

Derechos Humanos

A 40 años de la sentencia: ¿Qué significa hoy el Juicio a las Juntas?

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Este martes 9 de diciembre se cumplen 40 años de la lectura de la sentencia del Juicio a las Juntas Militares. Habrá un acto en la Corte Suprema de homenaje a los jueces Carlos Arslanián, Ricardo Gil Lavedra, Guillermo Ledesma y Jorge Valerga Aráoz (fallecieron los otros dos integrantes de aquella Cámara Federal: Andrés D’Alessio y Jorge Torlasco).

Testigo privilegiado de muchas de las audiencias por su cobertura para el diario La Razón, Sergio Ciancaglini, actual periodista de MU y coautor del libro Nada más que la verdad (junto a Martín Granovsky) repasa escenas, revelaciones y el contexto de una experiencia inédita en el mundo en la que por primera vez se juzgó un crimen masivo cometido desde el Estado por una dictadura.

Los testigos, los alegatos, las sorpresas, la ubicación de la locura y de la cordura. Los gestos de Videla, Massera y Viola. Los testimonios de las mujeres sobre los ataques y violaciones que sufrieron. El antisemitismo militar. El peso desde el cual los médicos calculaban que era factible torturar. El sitio de lo impensable, y la proyección de aquella historia pensando en los derechos humanos del presente.

Por Sergio Ciancaglini

A 40 años de la sentencia: ¿Qué significa hoy el Juicio a las Juntas?
Los militares en 1985, de pie ante los jueces. Fotos gentileza de Telam y Fondo Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. Archivo Memoria Abierta.
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Actualidad

Sin pan y a puro circo: la represión a jubilados para tapar otra derrota en el Congreso

La marcha pacífica de jubilados y jubiladas volvió a ser reprimida por la Policía de la Ciudad para impedir que llegara hasta la avenida Corrientes. La Comisión Provincial por la Memoria confirmó cuatro detenciones (entre ellas, un jubilado) que la justicia convalidó y cuatro personas heridas. Una fue una jubilada a quien los propios manifestantes […]

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La marcha pacífica de jubilados y jubiladas volvió a ser reprimida por la Policía de la Ciudad para impedir que llegara hasta la avenida Corrientes. La Comisión Provincial por la Memoria confirmó cuatro detenciones (entre ellas, un jubilado) que la justicia convalidó y cuatro personas heridas. Una fue una jubilada a quien los propios manifestantes salvaron de que los uniformados la pasaran por arriba. En medio del narcogate de Espert, quien pidió licencia en Diputados por “motivos personales”, las imágenes volvieron a exhibir la debilidad del Gobierno, golpeando a personas con la mínima que no llegan a fin de mes, mientras sufría otra derrota en la Cámara baja, que aprobó con 140 votos afirmativos la ley que limita el uso de los DNU por parte de Milei.

Por Francisco Pandolfi y Lucas Pedulla.

Fotos: Juan Valeiro.

Un jubilado de setenta y tantos eleva un cartel bien alto con sus dos manos. 

“Pan y circo”, dice. 

Pero el “pan” y la “y” están tachados, porque en este miércoles, como en esta época, lo que falta de pan sobra de circo. El triste espectáculo lo ofrece una vez más la policía, hoy particularmente la de la Ciudad, que desplegó un cordón sobre Callao, casi a la altura de Sarmiento, para evitar que la pacífica movilización de jubilados y jubiladas llegara hasta la avenida Corrientes. Detrás de los escudos, aparecieron los runrunes de la motorizada para atemorizar. Y envalentonados, los escudos avanzaron contra todo lo que se moviera, con una estrategia perversa: cada tanto, los policías abrían el cordón y de atrás salían otros uniformados que, al estilo piraña, cazaban a la persona que tenían enfrente. Algunos zafaron a último milímetro. 

Pero los oficiales detuvieron a cuatro: el jubilado Víctor Amarilla, el fotógrafo Fabricio Fisher, un joven llamado Cristian Zacarías Valderrama Godoy, y otro hombre llamado Osvaldo Mancilla.

Las detenciones de Cristian Zacarías y del fotógrafo Fabricio Fisher. La policía detuvo al periodista mientras estaba de espaldas. Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

En esa avanzada, una jubilada llamada María Rosa Ojeda cayó al suelo por los golpes y fue la rápida intervención de los manifestantes, del Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA), y de otros rescatistas los que la ayudaron. “Gracias a todos ellos la policía no me pasó por encima”, dijo. Su única arma era un bastón con la bandera de argentina.

Como en otros miércoles de represión, la estrategia pareciera buscar que estas imágenes opaquen aquellas otras que evidencian el momento de debilidad que atraviesa el Gobierno. Hoy no sólo el diputado José Luis Espert, acusado de recibir dinero de Federico «Fred» Machado, empresario extraditado a Estados Unidos por una causa narco, se tomó licencia alegando “motivos personales”, sino que la Cámara baja sancionó, por 140 votos a favor, 80 negativos y 17 abstenciones, la ley que limita el uso de los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) por parte del Presidente. El gobierno anunció un clásico ya de esta gestión: el veto.

Por ahora, el proyecto avanza hacia el Senado.

Sin pan y a puro circo: la represión a jubilados para tapar otra derrota en el Congreso

Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

El poco pan

La calle preveía este golpe, y por eso durante este miércoles se cantó:

“Si no hay aumento, 

consiganló, 

del 3% 

que Karina se robó”. 

Ese tema fue el hit del inicio de la jornada de este miércoles, aunque hilando fino carece de verdad absoluta, porque las jubilaciones de octubre sí registraron un aumento: el 1,88%, que llevó el haber mínimo a $326.298,38. Sumado al bono de 70 mil, la mínima trepó a $396 mil. “Es un valor irrisorio. Seguimos sumergidos en una vida que no es justa y el gobierno no afloja un mango, es tremendo cómo vivimos”, cuenta Mario, que no hay miércoles donde no diga presente. “Nos hipotecan el presente y el futuro también, cerrando acuerdos con el FMI que nos impone cómo vivir, y no es más que pan para hoy y hambre para mañana, aunque el pan para hoy te lo debo”. 

Victoria tiene 64 años y es del barrio porteño de Villa Urquiza. Cuenta que desde hace 10 meses no puede pagar las expensas. Y que por eso el consorcio le inició un juicio. Cuenta que otra vecina, de 80, está en la misma. Cuenta que es insulina dependiente pero que ya no la compra porque no tiene con qué. Cuenta que su edificio es 100% eléctrico y que de luz le vienen alrededor de 140 mil pesos, más de un tercio de su jubilación. Cuenta que está comiendo una vez por día y que su “dieta” es “mate, mate y mate”. Vuelve a sonreír cuando cuenta que tiene 3 hijos y 4 nietos y cuando dice que va a resistir: “Hasta cuando pueda”. 

Sin pan y a puro circo: la represión a jubilados para tapar otra derrota en el Congreso

A María Rosa la salvó la gente de que la policía la pasara por arriba. Foto: Juan Valeiro para lavaca.org

El mucho circo

Desde temprano hubo señales de que la represión policial estaba al caer. A diferencia de los miércoles anteriores, la Policía no cortó la avenida Rivadavia a la altura de Callao. Tampoco cortó el tránsito, lo que permitió que los jubilados y las jubiladas cortaran la calle para hacer semaforazos. Después de media hora, cuando la policía empezó a desviar el tránsito y la calle quedó desolada, comenzó la marcha, pero en vez de rodear la Plaza de los Dos Congresos como es habitual, caminó por Callao en dirección a Corrientes, hasta metros de la calle Sarmiento, donde se erigió un cordón policial y empezó a avanzar contra las y los manifestantes. 

Desde atrás, irrumpieron con violencia dos cuerpos en moto: el GAM (Grupo de Acción Motorizada) y el USyD (Unidad de Saturación y Detención), pegando con bastones e insultando a quienes estaban en la calle. “Vinieron a pegarme directamente, mi pareja me quiso ayudar y lo detuvieron a él, que no estaba haciendo nada”, cuenta Lucas, el compañero de Cristian Zacarías, uno de los detenidos.

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Cercaron el lugar una centena de efectivos de la policía porteña, que no permitieron a la prensa acercarse ni estar en la vereda registrando la escena. 

“¿Alguien me puede decir si la detención fue convalidada”, pregunta Lucas al pelotón policial. 

Silencio. 

“¿Me pueden decir sí o no?”. 

Silencio.  

Un comerciante mira y vocifera: “¿Sabés lo que hicieron a la vuelta? Subieron a la vereda con las motos”.

Otro se acerca y pregunta: “¿A quién tienen detenido acá, al Chapo Guzmán?”

“No”, le responde seco un periodista: “A un pibe y a un jubilado”.

La Comisión Provincial por la Memoria confirmó las cuatro detenciones (fue aprehendida una quinta persona y derivada al SAME para su atención) y cuatro personas heridas. El despliegue incluyó la presencia también de Policía Federal, Prefectura y Gendarmería detrás del Congreso mientras el despliegue represivo fue «comandado por agentes de infantería de la Policía de la Ciudad». El organismo observó que después de semanas donde el operativo disponía el vallado completo, en los últimos miércoles el dispositivo dejó abierta una vía de circulación que es la que eligen las fuerzas para avanzar contra los manifestantes.

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También se hizo presente Fabián Grillo, papá de Pablo, que sufrió esa represión el 12 de marzo, en esta misma plaza, y continúa su rehabilitación en el Hospital Rocca. “Su evolución es positiva”, comunicó la familia. El fotorreportero está empezando a comer papilla con ayuda, continúa con sonda como alimento principal, se sienta y se levanta con asistencia y le están administrando medicación para que esté más reactivo. “Seguimos para adelante, lento, pero a paso firme”, dicen familiares y amigos. El martes, la jueza María Servini procesó al gendarme Héctor Guerrero por el disparo. El domingo se cumplirán siete meses y lo recordarán con un festival. 

Pablo Caballero mira toda esta disposición surrealista desde un costado. Tiene 76 años y cuatro carteles pegados sobre un cuadrado de cartón tan grande que va desde el piso del Congreso hasta su cintura:

  • “Roba, endeuda, estafa, paga y cobra coimas. CoiMEA y nos dice MEAdos. Miente, se contradice, vocifera, insulta, violenta, empobrece, fuga, concentra. ¿Para qué lo queremos? No queremos, ¡basta! Votemos otra cosa”.
  • “El 3% de la coimeada más el 7% del chorro generan 450% de sobreprecios de medicamentos”.
  • El tercer cartel enumera todo lo que “mata” la desfinanciación: ARSAT, INAI, CAREM, CONICET, ENERC, Gaumont, INCAA, Banco Nación, Aerolíneas, Hidrovía, agua, gas, litio, tierras raras, petróleo, educación. Una enumeración del saqueo.

El cuarto cartel lo explica Pablo: “Cobro la jubilación mínima, que equivale al 4% de lo que cobran los que deciden lo que tenemos que cobrar, que son 10 millones de pesos. No tiene sentido. Por eso, hay que ir a votar en octubre”.

Pablo mira al cielo, como una imploración: «¡Y que se vayan!».

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Artes

Un festival para celebrar el freno al vaciamiento del teatro

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La revista Llegás lanza la 8ª edición de su tradicional encuentro artístico, que incluye 35 obras a mitad de precio y algunas gratuitas. Del 31 de agosto al 12 de septiembre habrá espectáculos de teatro, danza, circo, música y magia en 15 salas de la Ciudad de Buenos Aires. El festival llega con una victoria bajo el brazo: este jueves el Senado rechazó el decreto 345/25 que pretendía desguazar el Instituto Nacional del Teatro.

Por María del Carmen Varela.

«La lucha continúa», vitorearon este jueves desde la escena teatral, una vez derogado el decreto 345/25 impulsado por el gobierno nacional para vaciar el Instituto Nacional del Teatro (INT).

En ese plan colectivo de continuar la resistencia, la revista Llegás, que ya lleva más de dos décadas visibilizando e impulsando la escena local, organiza la 8ª edición de su Festival de teatro, que en esta ocasión tendrá 35 obras a mitad de precio y algunas gratuitas, en 15 salas de la Ciudad de Buenos Aires. Del 31 de agosto al 12 de septiembre, más de 250 artistas escénicos se encontrarán con el público para compartir espectáculos de teatro, danza, circo, música y magia.

El encuentro de apertura se llevará a cabo en Factoría Club Social el domingo 31 de agosto a las 18. Una hora antes arrancarán las primeras dos obras que inauguran el festival: Evitácora, con dramaturgia de Ana Alvarado, la interpretación de Carolina Tejeda y Leonardo Volpedo y la dirección de Caro Ruy y Javier Swedsky, así como Las Cautivas, en el Teatro Metropolitan, de Mariano Tenconi Blanco, con Lorena Vega y Laura Paredes. La fiesta de cierre será en el Circuito Cultural JJ el viernes 12 de septiembre a las 20. En esta oportunidad se convocó a elencos y salas de teatro independiente, oficial y comercial.

Esta comunión artística impulsada por Llegás se da en un contexto de preocupación por el avance del gobierno nacional contra todo el ámbito de la cultura. La derogación del decreto 345/25 es un bálsamo para la escena teatral, porque sin el funcionamiento natural del INT corren serio riesgo la permanencia de muchas salas de teatro independiente en todo el país. Luego de su tratamiento en Diputados, el Senado rechazó el decreto por amplia mayoría: 57 rechazos, 13 votos afirmativos y una abstención.

“Realizar un festival es continuar con el aporte a la producción de eventos culturales desde diversos puntos de vista, ya que todos los hacedores de Llegás pertenecemos a diferentes disciplinas artísticas. A lo largo de nuestros 21 años mantenemos la gratuidad de nuestro medio de comunicación, una señal de identidad del festival que mantiene el espíritu de nuestra revista y fomenta el intercambio con las compañías teatrales”, cuenta Ricardo Tamburrano, director de la revista y quien junto a la bailarina y coreógrafa Melina Seldes organizan Llegás.

Más información y compra de entradas: www.festival-llegas.com.ar

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