Nota
El futuro llegó. Jóvenes, asambleas y comunidades, contra el extractivismo
Megagranjas porcinas, megaminería contaminante, aplicación masiva de agrotóxicos, quema de humedales. Enfermedades, pérdida de biodiversidad, inundaciones, contaminación. Democracia, participación, movilización, organización. Los temas cruciales del presente emergen por abajo y se hacen sentir a través de jóvenes que no hablan solo del cambio climático, sino del cambio de sistema. En los territorios, las asambleas siguen encarnando esa otra forma de pensar la política, el poder y la producción. Miradas sobre lo que se ve fuera de las agendas mediáticas y políticas, para contagiar la acción en tiempos de cambio. Por Sergio Ciancaglini.

Existe una cantidad de gente que hace cosas extravagantes.
Una dama participa en una de las más impresionantes movilizaciones pospandemia y, frente a la Casa Rosada, opina sobre la instalación de megagranjas porcinas, en forma descriptiva: “Todo esto es… no sé. Es una mierda”. Tiene 11 años. A su lado pasa una joven con una sonrisa soleada y un cartón pintado a mano: “Compostemos al capitalismo”. He visto cómo comunidades de muchos lugares del país se organizan en asambleas autoconvocadas, considerando que delegar su voluntad en quienes gobiernan, y esperar sentadas que las cosas se resuelvan es un buen comienzo para la psicosis.
Vi una asamblea contra la leucemia, vi chicos a los que les faltaba la mitad del cráneo. Y censos para detectar enfermedades provocadas por el medio ambiente, organizados no por el Estado ni las universidades sino por peluquerías barriales.
En Famatina vi estrellas latiendo –más que titilando– sobre personas que rechazaron a empresas mineras apoyadas (las empresas) por el progresismo gubernamental. Ahora en Nonogasta proponen nuevos sistemas productivos que remedien los suelos contaminados, cosa que no le escuché a laboratorio alguno. Vi cómo otra pequeña comunidad, Malvinas Argentinas, echó a Monsanto de Córdoba, o Loncopué, en Neuquén, a mineras chinas y canadienses. O Andalgalá, marchando cada sábado de la historia. En Congreso pasa un grupo sub-20 parloteando tras el barbijo, con un cartón pintado de verde: “Cambiá el sistema, no el clima”.
Estuve en Mendoza donde toda una provincia salió a las rutas y generó una especie de magia política: los legisladores que habían votado por una ley minera, una semana después levantaron el brazo en contra de la misma ley para evitar el incendio social. Chubut sigue ardiendo por lo mismo. Recorrí unos territorios en los que la gente anda oliendo la tierra, para detectar si está viva y liberada de tóxicos y así producir cultivos y alimentos sanos. Vi una bandera en la Comarca Andina que planteaba: “El poder está en nosotros”. Unas chiquilinas llevan una pancarta que reformula una antigua utopía: “Justicia ambiental es justicia social”, porque creen –como pasa con ciertos pueblos que no son trending topic en las redes– que lo humano y la naturaleza no deben amputarse mutuamente, como me lo explicaron los mapuches. Veo una verdulería que vende productos agroecológicos, con gente que hace cola bajo la sugerente hipótesis de que comer saludable es el primer paso para estar saludable. Hablo con alguien que postula la soberanía ambiental, y me dice: “Hay que democratizar la democracia, con la participación real de la gente”.
Tal vez la vitalidad de la idea de democracia ha sido vacunada por un sistema representativo que no siempre se entiende bien a quién representa. Hay mujeres enfermas y envenenadas, ellas y sus hijos, no por un asesino serial sino por un modelo productivo técnicamente fundado en el simple arte de matar, a través del uso masivo de biocidas; mujeres que se organizan y democratizan la democracia frente al silencio oficial, mediático y de las corporaciones.
He visto científicos que buscan conjugar su oficio con otra profesión inhóspita: la dignidad, mientras en la marcha multitudinaria un veinteañero rodeado de aullidos de aprobación asegura que “la lucha contra la crisis climática y ecológica es una lucha por la defensa y promoción de los derechos humanos. Es una lucha por la preservación de los territorios. Es una lucha por la defensa de la soberanía nacional, de los derechos de los pueblos originarios, en defensa de los intereses de América Latina contra el colonialismo extractivista y saqueador”.
La secuencia de extrañas actitudes podría seguir al infinito y más allá y no responde a ninguna teoría, doctrina, partido ni conspiración. Se trata de personas mal catalogadas como “comunes y corrientes” (error: nadie es común ni corriente), de edades para todos los gustos o disgustos, que se mueven ante amenazas prácticas que les resultan muy obvias. El extractivismo no es solo para ellas el ejercicio de corporaciones que vampirizan riquezas, sino una cultura que sienten que les extrae pedazos de su vida, de su potencialidad, de su presente y su futuro.
Tal vez no experimenten una “toma de conciencia” como un supuesto clímax de la racionalidad, sino algo que ellas mismas me han descripto más bien como un despertar que las conecta con la realidad. O un contagio: no todo es Covid en el mundo, y hay contagios que despabilan, que inspiran. O tal vez sea una sensibilización, un dolor o una desesperación que tantas veces son las que –más que la conciencia o los formateos teóricos– nos hacen ver de golpe las cosas como son.
Esas personas que veo por todas partes, cometen un gesto creativo: muestran y demuestran que las cosas pueden ser, pensarse y hacerse de otro modo. No representan un consenso. Al revés: cuestionan los consensos hechos de resignación, depresión, falta de ideas y exceso de obediencia debida. No se someten a una relación de dependencia mental. No parecen ubicarse según la geometría bipolar a izquierda, menos todavía a derecha. Tampoco se sienten piezas de un mecano, sino parte de ecosistemas multidimensionales, naturales y humanos que funcionan según otras lógicas y otras pulsaciones que las agitadas por los supuestos mercados, las autopercibidas ideologías, los exmedios de comunicación y los panelistas televisivos.
No son la mayoría, pero son quienes expresan lo nuevo. Y con tanta potencia, que los gobiernos perciben los nuevos aires e instalan ministerios y secretarías medioambientales, las empresas dicen que son sostenibles, y todos se muestran compungidos y verdosos ante la crisis climática que ellos mismos ayudan a llevar al modo catástrofe.
Se trata de personas y comunidades que no están a favor de la causa ambiental: son la causa ambiental. No son espectadores ni comentaristas, sino que sienten que su propio protagonismo es el que puede transformar las cosas. No parecen creer que la democracia real se ejerza un domingo cada dos o cuatro años, sino que la toman como una cuestión cotidiana, como una movilización personal y a la vez colectiva, intentando que la vida funcione.
Todo esto es tan incomprensible como la actitud de las mujeres (que no representaban el consenso) que empezaron a decir basta al sometimiento, y con el tiempo (nos) han puesto las mediocridades del mundo masculino patas arriba. O de quienes rompen las ideas de identidad y binarismo para abrirse a la diversidad. Veo gente que con su existencia plantea una grieta del pensamiento biológico: en lugar de los anacronismos del éxito del más fuerte, de creer que la vida consiste en imponerse y matar, perciben que la única garantía para que la vida funcione es la de la cooperación, la convivencia, nuevamente lo diverso. Perciben la causa de los problemas, en lugar de la moda de improvisar sobre las consecuencias. Son otros modos, más libres, de entender las relaciones humanas, la alimentación, la producción, y la posibilidad de futuro. Y de saber quiénes son los enemigos de ese potencial: no solo personas, gobiernos, mercados o mafias, sino también dinámicas de destrucción que se traducen en calentamiento global, desempleo, empobrecimiento, migraciones patéticas, guerras que son siempre derrotas, pandemias, desertificación, falta de agua, desprecio por la vida de los demás, extinción y otros hallazgos sistémicos.
Estas personas y comunidades simbolizan nuevas energías para salir de la descomposición, o para compostarla, para reciclar el sufrimiento y la incertidumbre. Tal vez la juventud lo tenga mejor incorporado, como una genética de la defensa propia. Son el clima de un cambio, de otra clase de espíritu, de cultura, de alegría, pero sobre todo de otra clase de acciones que rompen la esterilidad del presente.
El tictac sigue funcionando. Y muchas personas comunes y corrientes abren los ojos: no se resignan a quedase en modo espera para ver cómo termina esta historia.
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI
Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.
Nota
MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.

Pablo Grillo: Salvar la vida
¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA

El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”
Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA

El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión
Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA

Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI

En movimiento: Movilizaciones 2026
Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.

Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura
Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI

Carta abierta: Masacre planificada 2026
Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI

Politizate: La Kalo
Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI

No podrán: Luciana Jury
Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA
Cabo suelto: Crónicas del más acá
Carlos Melone

Derechos HumanosHace 20 horasLa historia de las Madres de Plaza de Mayo: Érase una vez 14 mujeres…

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