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Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida

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HIJOS y organizaciones de derechos humanos marcharon a la casa del ex integrante de Batallón 601 Alfredo Omar Feito, condenado por detenciones y torturas y con prisión domiciliaria desde agosto de este año. El nuevo contexto de los escraches, el sentido político y la reacción de los vecinos. Crónica, entrevistas y fotoreportaje.
Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida
Volvieron las acciones contra la impunidad en el barrio de Floresta: los H.I.J.O.S, acompañados por treinta agrupaciones de Derechos Humanos, sobrevivientes, amigos y vecinos que se iban sumando marcharon diez cuadras bailando, gritando y cantando para marcar que Alfredo Omar Feito volvió a su casa. Esas cuadras son las que unen el Ex Centro Clandestino  de Detención El Olimpo  con la casa donde Feito cumple arresto domiciliario desde agosto de este año. Los integrantes de H.I.J.O.S demostraron con este escrache los pocos metros que hoy separan la casa donde vive Feito del lugar donde torturó y asesinó.
La acción, en verdad, comenzó una semana antes. En una mesa en una esquina del barrio, los miembros de H.I.J.O.S repartieron volantes con la cara de Feito y la descripción que días después iban a leer frente a su casa:
Alfredo Omar Feito, alias “Cacho”, fue integrante del Batallón 601. En 2012 fue condenado a 18 y 10 años de prisión por delitos de lesa humanidad. Está condenado a 18 años de prisión por la causa ABOII y 10 años por la Contraofensiva. Estuvo prófugo hasta 2007. Participó de secuestros, torturas y desapariciones en los centros Olimpo y el Banco. Actualmente todavía está siendo juzgado por la causa ABOIII.
Así invitaron a los vecinos al Escrache y  comenzaron a sembrar su objetivo central: construir condena social. Uno de los participantes cuenta que las reacciones fueron variadas pero en mayor medida, a diferencia de las mesas de 1995, recibieron apoyo. También dice que los sorprendió la cantidad de adolescentes que estaban vivos durante la última dictadura militar, pero que estaban ahí presentes.
A las 18:30, más de 50 personas llegan y se abrazan en el resignificado espacio de memoria que queda en Av Olivera y R. Falcón. La columna se forma atrás de un gran cartel de letras rojas y negras que dice: “El único lugar para un genocida es la cárcel” y  camina acompañada en todo momento por bombos, platillos y vientos de una murga porteña.
«Venga vecino a escrachar. La condena social la construimos entre todos», dice un joven, desde el sonido del camión que va por delante de la movilización, y se le quiebra la voz. La mayor parte de los que caminan llevan una remera blanca, roja y negra que exige juicio y castigo. Algunos la llevan puesta, otros como bandera mientras cantan: «Alerta, alerta los vecinos/ al lado de su casa está viviendo un asesino».
A medida que la movilización se acerca a la casa del genocida, otro joven instala carteles amarillos,  similares a los de señalización de peligro, en los postes de luz que dicen: A 200 mts Alfredo Omar Feito Genocida.
Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida
Acción y reacción
Diego trabaja en una rotisería a dos cuadras de la casa de Feito, y dice mientras aplaude y sonríe: “Me agarra trabajando pero acompaño siempre lo que hacen los H.I.J.O.S. No quiero un genocida cerca”. Con su delantal y gorro blanco, se puso a aplaudir en medio de la calle.
Alejandra y Maxi atienden la pizzería del barrio y dicen no saber que vivía un ex represor cerca; toman varios volantes para repartir y dicen: “Estamos de acuerdo con que se lo escrache”.
Una mujer que vive en la casa pegada a la Feito, sale a la puerta y llora mientras mira la columna de gente pasar. Ella si bien no quiere dar ni su nombre ni  hablar mucho dice: “No puedo creerlo. Mis hijos son amigos de los suyos”.
De pronto un vecino tiene una reacción en contra: hace un bollo el volante que le pusieron sobre su auto.
Al llegar, la casa de Feito estaba custodiada por una gran cantidad de policías que marcaban el límite que no se podía pasar. A pesar de eso, las acciones de escrache fueron varias. Hubo gritos de “asesino”, insultos varios y canciones como: “A donde vayan los iremos a buscar”. Se pintó con stencil en letras bien grandes y amarillas: Aquí vive un genocida, con una flecha que apunta directo a la puerta.
Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida
Se realizó una performance: fue el festejo de cumpleaños de 70 de Feito, en el que tres personas vestidas de presos le regalaban una torta de tres pisos y globos. Los tres disfrazados llevaban las máscaras con la cara de los jueces que  le otorgaron a Alfredo Omar Feito la domiciliaria en 2016: Rodrigo Giménez Uriburu, Ariel Lijo y Jorge Alberto Tassara. Así, el escrache toca también a los miembros de la justicia y nos advierte quiénes son.
Si hay domiciliaria, hay escrache
Isabel Cerruti militó en Montoneros, estuvo detenida y es una de las que declaró en los juicios contra “Cacho” por torturas. Hoy es una de las referentes que impulsó la jornada que escrachó a Feito. Isabel nos dice lo que significa hacer un Escrache hoy: “El Escrache es concientizar en los barrios y señalar a los responsables del genocidio. Hoy, por un lado, es un hecho de alegría porque vinimos muchos. Por otro lado, lo que está pasando en el país hace que esto sea importante no sólo para los que vivimos esa época más de cerca. Esto demuestra que todos somos víctimas de la dictadura porque de alguna manera u otra las consecuencias las seguimos viviendo todos, no sólo los sobrevivientes. Lo lamentable  de volver a los Escraches de los 90  es que era una década donde reinaba la impunidad del indulto. Y la lucha para reinstalar el tema en la justicia de múltiples maneras fue enorme tanto en 2003, en 2004 como en 2006″.
Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida
Sigue: “Desde antes del  ’83 que yo y mis compañeros estamos declarando. No es solamente un esfuerzo enorme de los sobrevivientes sino de los familiares. Hay gente muy grande esperando justicia o esperando a sus nietos y que también siguen declarando. Es un deber moral y ético que tuvimos y tenemos no sólo con los desparecidos sino con la sociedad. Nosotros no nos sentimos víctimas por eso. Sin embargo, somos transformados en víctimas en el tribunal porque después de todo este proceso de declaraciones ellos vuelven no estar presos”, dice Isabel sobre la enorme injusticia que significan las domiciliarias a los culpables por crímenes de lesa humanidad y agrega, en cuanto a la forma de acción originada por los H.I.J.OS: “Nos apoyamos mucho en esta forma de construcción y lucha de los H.I.J.O. S. Ellos nos impulsan con sus herramientas y su inmensa creatividad. Lo que hacemos hoy es manifestar nuestro repudio frente a la decisión de unos jueces que no respetaron nuestra lucha y alentaron la impunidad. Esto nos retrotrae a una época donde la justicia la buscábamos en la calle junto con H.I.J.O.S. porque si no había justicia había que condenarlos socialmente. Hoy es un primer paso pero vamos a seguir porque si no hay justicia, hay escrache”.
Por último, desde el micrófono un hombre lee mientras se le quiebra la voz: “Nosotros también te trajimos un regalo. Son los testimonios de las víctimas. Son los testimonios que te condenan como genocida. Y te los trajimos hasta acá para que el barrio se entere de quién sos y quién fuiste”. Allí, desde los parlantes, se escuchan distintas voces de hombres y mujeres que relatan lo que “Cacho” les hizo junto a otros hombres en la época más oscura de nuestro país. La gente escucha en silencio, se emociona, se abraza y una vez que termina vuelve a cantar.
Así, dejando ese conmovedor mensaje, las agrupaciones y vecinos se retiran juntos hacia el espacio de memoria donde construyen junto al barrio la condena social.
Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida Si no hay justicia, hay escrache: HIJOS y organizaciones contra la domiciliaria de un genocida

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Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

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Gabriel González, 45 años, pintor, fue asesinado por personal de la Policía de la Ciudad el jueves navideño en el barrio de Lugano, en un nuevo caso de gatillo fácil que además fue registrado por las cámaras de los vecinos. Gabriel intentó intervenir cuando la policía le estaba pegando a uno de sus hijos. Estaba sin remera, descalzo, desarmado. Lo fusilaron a corta distancia, las imágenes que aquí reproducimos están disponibles y se observa perfectamente quién le disparó. En el barrio sostienen que hubo violencia policial, además, sobre algunos de los testigos, para que hagan el silencio necesario para permitir la impunidad del y los autores.

En la foto de portada se ve a la derecha a Gabriel en el momento en el que es impactado por los disparos policiales.

Además de su trabajo como pintor, Gabriel se dedicó especialmente a la contención de jóvenes con consumos problemáticos. Presentamos la información publicada por el diario Tiempo Argentino, integrante junto a lavaca de la Unión de Medios Autogestivos, un símbolo y una realidad sobre la violencia institucional de estos tiempos.  

Amigos, allegados y vecinos de Gabriel González, el muchacho de 45 años que murió en medio de una violenta represión de la Policía de la Ciudad, ocurrida en Navidad en Villa Lugano, marcharon en reclamo de justicia. La familia aseguró que fue asesinado a mansalva y denuncia un nuevo caso de gatillo fácil. 

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Las lágrimas de Nelly, la viuda de Gabriel González. (Foto: Gentileza Pablo Lecaros)

Nelly, la viuda de Gabriel, aún habla de su marido en tiempo presente. En diálogo con la prensa que se movilizó hasta Cruz y Escalada, en Lugano, donde se concentró la movilización, expresó: “Hace más de 25 años que comparto con él, que vivo con él, que la luchamos, salimos a laburar todos los santos días. Tanto él como yo, salimos a trabajar para tener las cosas que tenemos y lo que pudimos construir. La peleó siempre. No es una mala persona. No se merecía morir de esa forma. Quiero justicia por la vida de Gabriel”. 

La mujer recordó que llegó a la escena del crimen cuando a su pareja “ya le habían pegado. Tenía toda la cara ensangrentada. En todo momento traté de pararlo y que no le sigan pegando, porque lo estaban lastimando. Escuchaba cómo lo incitaban a pelear con ellos. Todo el tiempo lo incitaban a pelear. Él estaba enojado y ellos eran cada vez más. Le dieron un tiro muy de cerca”. Nelly también recibió heridas en las piernas y en los brazos. 

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Entre sollozos, la viuda pidió a sus vecinos que no la dejen sola. “Luchemos. No es la primera vez que pasa algo así. Ellos vienen a matar, no vienen a apaciguar las cosas, a tranquilizar, sea lo que sea que esté pasando. Al amigo de él lo cagaron a palos, lo llevaron a la comisaría y le dijeron que no diga nada”. 

La mujer se refiere al amigo de Gabriel que en los videos, donde quedó registrada toda la secuencia, se advierte que intenta calmar a la policía. Gerardo, el hermano de la víctima, también mencionó “al muchacho que se llevaron preso, lo golpearon y lo amenazaron que lo iban a matar, le dijeron que conocían a su familia y a su casa. Para que no declare”.

Según pudieron reconstruir, el amigo de Gabriel fue liberado de la Comisaría 8A a eso de las 5 de la madrugada de este viernes. “Le aflojaron todos los dientes, le pegaron en las costillas entre el policía que disparó y había otro peladito. Todo para encubrir la cagada que se mandaron ellos”.

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Por su parte, la abogada de la familia, Romina Ávila, precisó que “cuando le tiran a Gabriel, le tiran estando totalmente desarmado, indefenso y a una distancia prudencial del personal. Esto quiere decir que en ese momento no estaba agrediendo al personal. Tampoco se puede argumentar que hubo un exceso en legítima defensa, es lo que nosotros llamamos gatillo fácil”.

La asesora de la familia señaló en Radio Con Vos que esperan los resultados de la autopsia y las pericias, cuyos análisis preliminares deberían estar para este sábado. “Está documentado que quien dispara es un policía que bajó del patrullero. Tenemos su rostro, imagen por imagen. Ahora a pedido de la justicia, la Policía de la Ciudad, debería identificarlo”, esgrimió.

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Gabriel era pintor y solía contener a los chicos del barrio que padecen consumo problemático. De hecho, comenzó con esa tarea social tras un contexto de abuso de drogas por parte de su hijo. “Era una persona humilde, hijo de migrantes, muy pujante, una persona que trabajaba y en ocasiones como esta, un festejo popular, participaba. Lo grave de su conducta ayer fue salir a la vereda a compartir con los amigos, sus vecinos. Es común eso acá. Los encuentros se comparten por más que a ellos no les gusten. Es parte de la cultura”, analizó la abogada. 

“Acompañaba a chicos con consumo, porque con su hijo dio una larga lucha por esa misma situación”, añadió Ávila, quien concluyó: “La Policía de la Ciudad sigue deambulando y caminando por acá. Son los mismos policías de la Comisaría Vecinal 8A que ayer estaban tomándole declaración a sus mismos compañeros que horas antes habían ido a herir de muerte a GabrielConviven con nosotros y el miedo es grande y está”

Respecto a la autopsia, la mujer indicó que los restos fueron trasladados este viernes a las 8 a la morgue judicial y que los resultados «van a ser sumamente clarificadores de lo que creemos y que sostenemos como teoría del caso, que para nosotros se trató de un hecho de violencia institucional. Que no tuvo ningún tipo de defensa, ni exceso en legítima defensa por parte del personal policial».

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

“Mi primo asesinado por la policía era un chico trabajador, nacido acá en el barrio, en la Villa 20. Era papá de Dante y Ángel de 21 y 25 años. Re familiero. En cumpleaños o reuniones familiares él siempre estaba en la parrilla haciendo el asado. Le encantaba compartir, era fanático de la pesca, un arquerazo del equipo del barrio que hace poco salió campeón. Cariñoso, amable, sencillo, solidario. Gabriel era muy valiente, no le tenía miedo a nada”, dijo a Tiempo Oscar Villaverde, primo de Gabriel y docente de la Escuela Técnica N° 13, Ingeniero José L. Delpini de Villa Lugano.

Fue el propio Oscar quien publicó en las redes en la tarde noche de ayer el asesinato de su primo: “Hoy en un forcejeo con la policía tras defender a su hijo asesinaron a quemarropas a mi primo Gabriel González e hirieron de bala a su mujer”.

El video filmado por un vecino dejó en evidencia el asesinato a quemarropa denunciado por quienes fueron testigos del brutal crimen. Se lo ve Gabriel sin remera, defendiéndose de los golpes contra media docena de efectivos policiales que lo golpean sin piedad.

De golpe, uno de ellos saca su escopeta y le dispara. La muerte fue instantánea y uno de los disparos hirió a la compañera de vida del asesinado y a otros vecinos que observaban con asombro la brutalidad policial.

https://twitter.com/mapadelapolicia/status/2004682374236569608?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2004682374236569608%7Ctwgr%5Eac1d97fec004d4b6f43c539db126fd40cbc95cf4%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.tiempoar.com.ar%2Fta_article%2Fgatillo-facil-en-lugano-no-es-la-primera-vez-que-pasa-algo-asi-ellos-vienen-a-matar-no-vienen-a-apaciguar-las-cosas%2F

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Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

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El gendarme Héctor Guerrero será procesado por el ataque que hirió gravemente en la cabeza al  Pablo Grillo el 12 de marzo pasado (la foto de portada muestra a Pablo durante su recuperación, que aún continúa). La Sala II de la Cámara Federal porteña ratificó la decisión de la jueza María Servini que había sido apelada por el acusado. Además, pidieron investigar las posibles responsabilidades de quienes estuvieron a cargo del operativo. Presentamos aquí la información del diario Tiempo Argentino, uno de los integrantes de la Unión de Medios Autogestivos.

La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas producidas al fotógrafo Pablo Grillo y por el abuso de armas en otras cinco oportunidades durante la manifestación de los jubilados del 12 de marzo pasado.

Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

El gendarme Héctor Guerrero el día de su declaración ante la jueza María Servini.

El fallo de la Cámara lleva las firmas de los jueces Eduardo Farah, Martín Irurzun y Roberto Boico. En su voto, Boico además, exigió que se profundice la investigación por las eventuales responsabilidades de las autoridades a cargo del operativo.

La situación del gendarme Guerrero había llegado a la cámara de apelaciones luego de un planteo de la defensa del acusado en la que pidió revocar el procesamiento como presunto autor del disparo con una pistola lanza gases contra Pablo Grillo, quien sufrió heridas gravísimas durante la represión policial a aquella protesta de jubilados en el centro porteño.

El planteo de la defensa se produjo en el contexto de varias resoluciones judiciales polémicas que se dieron durante en la semana posterior al triunfo electoral de La Libertad Avanza (LLA), que tuvieron como principales beneficiarios a Mauricio Macri y Javier Milei, y como principales perjudicados a Cristina Kirchner y Guillermo Moreno. Sin embargo, el oportunismo no funcionó y este viernes los tres camaristas le dio un revés al gendarme al entender que el acusado debe ir a juicio.

Guerrero, asistido por los abogados Martín Sarubbi y Claudio Nuncija, solicitó revertir el procesamiento que oportunamente había sido dictado por la jueza federal María Servini. La defensa sostuvo que no está acreditado que el gendarme haya sido el autor del disparo y afirmó que su conducta se ajustó a los protocolos vigentes para el uso de armas lanzagases.

En tanto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que interviene como querellante, respaldó la resolución de Servini y la validez de las medidas de prueba, entre ellas el relevamiento en el lugar del hecho, un informe balístico de la Policía de la Ciudad y la reconstrucción denominada “Mapa de la Policía”, elaborada por realizadores audiovisuales y peritos forenses.

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MU 210: La batalla final

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MU 210: La batalla final

El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?



Las notas de esta edición:

MU 210: La batalla final

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez

¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña


MU 210: La batalla final

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano

¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla



MU 210: La batalla final

Carla Soggiu: La impunidad avanza

Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi



MU 210: La batalla final

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy

¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Crónicas del más acá: Al trote

POR CARLOS MELONE



MU 210: La batalla final

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas

La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel

Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Sin protección: Ley contra el Acoso y después

Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari



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Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes

Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel



MU 210: La batalla final

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa

A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo


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