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Sonamos!

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Se lanzó el proyecto, nomás. Sonar Tevé es impulsado por la FAMI (Federación de Músicos Independientes) y representado por la UMI (Unión de Músicos Independientes). El ECUNHI recibió el miércoles a diversos artistas y periodistas del arte para empujar (y celebrar) un proyecto avanzado sobre el primer canal público de música nacional: SonarTV.

Sonamos!Los rumores hablan de que el proyecto estaría aprobado por la RTA SE (Radio y Televisión Argentina), la empresa pública que administra los medios estatales. De ser así, SonarTV vendría a completar la grilla de canales estatales culturales que empezó con el deporte, la ciencia, los niños y el cine, siempre fuera de las lógicas de mercado. Así lo explica Diego Boris, presidente de la FAMI, a punto de empezar la conferencia y en charla con lavaca: «La idea es que el arte le discuta al mercado los sistemas de producción, distribución y difusión. Que no sea un canal tipo MTV, sino que además de videoclips, tenga documentales con historias, contenidos sobre educación musical, reportajes, se cubran los festivales de distintas provincias, etc.»
Sacudida por el Efecto Cromañón, la escena musical porteña encontró en la UMI un espacio de contención e intercambio de voces. Así, se organizaron festivales en plena calle con cientos de bandas. También, desde que se creó en 2001, da asesoramiento técnico sobre la producción y difusión de material discográfico para los artistas; entabla convenios y acerca precios accesibles. En ese marco, han logrado poner en estado parlamentario una Ley de la Música (financiamiento que consiguió el diputado Claudio Lozano y firmaron varios del Frente para la Victoria), que intenta hacer estatal lo que la UMI viene atajando hasta entonces. Cuenta Boris: «Es una ley que intenta hacer cuestión de estado el tema de la producción, distribución y difusión de la música nacional. La idea es que tenga alguna etapa subsidiada, no toda, porque la UMI es una herramienta que genera convenios pero no tiene acceso a fondos».

Sonamos!

Entre otros: Miguel Cantilo, Teresa Parodi, Víctor Heredia, El Mono de Kapanga, Raúl Carnota, Miguel Grimberg, Guillermo Tello, Christian Aldana y Diego Boris


Son éstas las discusiones que permitieron, a su vez, soñar con un canal público y estatal de la música. La Ley de Medios también ha permitido reconfigurar el panorama: «Como participamos en la Coalición por la Radiodifusión Democrática, y conocer de cerca los contenidos de la Ley, sabíamos cómo se iba a implementar la televisión digital terrestre. Desde ahí empezamos a trabajar la idea de que la música es un arte y merece un espacio para difundirse fuera de la lógica del mercado, que tiene que ver con el lucro y la comercialización». El encuentro del miércoles, además del lanzamiento del proyecto, tuvo como propuesta comenzar a formar grupos de trabajo que organicen las ideas y sueños. Hasta ahora, el proyecto tiene representantes en al menos 9 de las provincias argentinas (recordemos que la FAMI es una organización de alcance nacional). Boris: «Eso asegura que el proyecto no quede atado al quehacer de una gestión; la idea es que se genere un Consejo asesor que pueda debatir los contenidos musicales que debería tener un canal público de música». ¿Algunas ideas, hasta ahora? Diego se emociona: «Además de lo que ya conté, nos imaginamos especiales del origen del cuarteto contado por la Mona Jiménez, o el de la cumbia por Pablo Lescano. La idea es darle a la música la posibilidad de difundir su contenido más profundo, el transformador, el social, y también un espacio de difusión de las propias experiencias genuinas».
Construyendo independencia
Aquí debajo, compartimos una charla inédita entre lavaca y Cristian Aldana y Esteban Agatiello, músicos y presidente y miembros de la UMI, respectivamente, que explican qué significa ser músico independiente, amplían sobre la Ley de la Música, cuentan de la UMI y hablan de cómo es estar del otro lado de la balanza del mercado.
Cristian Aldana y Esteban Agatiello son músicos independientes. Así se definen y así se sienten. Cristian, cantante y guitarrista de El Otro Yo, y Esteban, tecladista de Richter, participaron activamente en la derogación de la «ley del ejecutante musical» promovida por el Sindicato Argentino de Músicos (SADEM) y como contrapartida, proponen la «ley nacional de la música», que está en el Senado esperando ser aprobada antes de que termine el año. Ambos pertenecen a la Unión de Músicos Independientes (UMI), que cuenta con 4500 socios,  y en sus roles de presidente y secretario buscan mejorar las condiciones de la actividad musical e impulsar la autogestión. En esta entrevista intentamos encontrar respuestas a varios interrogantes relacionados con la idea de ser un músico independiente. ¿De qué depende ser independiente en el contexto actual? ¿Independiente de qué? ¿De las grandes compañías discográficas, de un manager inescrupuloso, de  las distribuidoras, de no caer en la lógica del mercado? ¿Es ficción incompatible o un escenario posible si se obtienen las herramientas necesarias? ¿Qué cambia con la nueva ley?
La ley
El proyecto de ley de la música que elaboró un numeroso grupo de artistas durante cuatro años apostó por el método colectivo, como la mejor forma de democratizar las voluntades y que todos pudieran dar su opinión con el objetivo de reivindicar la profesión. La ley del ejecutante musical, promulgada en 2005, es del año 1958 y ya no representaba la realidad de lo que pasaba en la Argentina: «Es de antes del ingreso del rock al país y tampoco representaba a las orquestas de tango de ese momento», aclara Esteban. La ley apuntaba a los músicos que trabajan en relación de dependencia, que en la actualidad son una minoría. Y entre otras cosas llamativas, proponía un «examen de idoneidad» para poder acceder a una matrícula, pagar una cuota de $100 anuales y cobrar los shows a través del sindicato de músicos. «Se iba a armar una caja recaudadora. El SADEM no nos representa porque la mayoría de los que están en la comisión directiva no son músicos, no daba respuesta a las necesidades que tenemos. Nos juntamos más de 1500 músicos en el Bauen para rezongar por esta ley y ahí nos pusimos de acuerdo en que había que derogarla, logramos hacer una reunión en la Casa Rosada con el presidente en ese momento, que era Néstor Kirchner, pidió disculpas porque pensaba que esa ley nos iba a ayudar y nosotros nos comprometimos a empezar a trabajar por una nueva. Fue un momento histórico. A partir de ahí se organizaron grupos de trabajo y todos podían participar» relata Aldana. Armaron un borrador y como uno de los principales puntos de la ley, decidieron que era una buena idea incluir la creación del Instituto Nacional de la Música, la posibilidad de difusión de eventos, vales por horas de grabación, masterización, diseño de arte, impresión de gráfica promocional y poder contar con más presupuesto para distribuir entre mayor cantidad de músicos.
¿Qué repercusión tuvieron de los medios más tradicionales, el sindicato,  las compañías discográficas, lo que constituye la industria de la música?
CA: Nosotros siempre trabajamos por la positiva. Necesitamos una ley, y seguramente la industria también, que nos dé posibilidades de hacer música en la Argentina, desde lo que es en vivo hasta la forma de producir, y siempre buscamos poder juntarnos con todos para poder enriquecernos. Abrimos la puerta y la mayoría participó, la leyeron, hicieron comentarios, se habló con todos, con SADAIC, CAPIF, con empresarios teatrales, la ley abre la puerta para que todos participen. Se le mandó la ley a un montón de músicos conocidos, todos la apoyan. No va a resolver la totalidad de los problemas pero va a ser una mejora y el trabajo colectivo fue a favor de la música y no «en contra de», lo hicimos desde un lugar de amor a la música.
De alguna forma se enfrentaron a un modelo que puede considerarse hegemónico y trataron de imponer una realidad distinta. ¿Alguien los cuestionó?
CA: La verdad es que no pasó, no lo pensamos desde ese lugar. Nosotros, como UMI, asesoramos en cuanto a derecho de autor, de intérprete, de director fonográfico, tener registrado el nombre de la banda, para registrar las canciones, pasar las planillas de shows, cómo hacer para autogestionarse.
EA: Todo eso no es menor porque esa información muchas veces se transforma en dinero, cuando tocás en un show, cuando salís en una radio. No importa lo que cobres, pero eso te legitima ante vos mismo como músico y ante la sociedad, le podés decir a tu mamá: «mirá, cobré». Cuando sos músico te dicen «sí, pero de qué trabajás». Es encontrarte con otra realidad que te cambia la mirada. No queremos ser un gremio, ni una sociedad de gestión colectiva, lo que hay que hacer es que las instituciones que ya existen funcionen perfecto, no es que no queremos que haya un sindicato, está bien que haya uno que defienda a los músicos del Colón, por ejemplo, pero también queremos generar herramientas para otra realidad que termina siendo mayoría. Es mucha la música que se edita y se vende en estas condiciones que no van por el lado tradicional de la disquería y sin embargo representan una porción importante del mercado. Creemos que cada uno tiene su lugar y para nosotros ese lugar es la independencia y damos herramientas desde ahí para que después los músicos puedan utilizar al resto de las asociaciones en beneficio propio.
La UMI y los desafíos de producir en común
Cristian Aldana, junto a su banda El Otro Yo sabe bien de qué se trata ser un músico practicante de la autogestión. En sus comienzos, en el año 1988, tenían en claro que la escena del rock nacional no estaba interesada en la música que ellos proponían y Aldana salía con su mochila a distribuir los discos en las disquerías, cobraba, recuperaban lo invertido, volvían a grabar y hasta crearon su propio sello: Besótico Records. Desde la UMI, viene trabajando a favor de los artistas de la música desde 2001.
¿Cuáles son los beneficios que  tienen los socios de la Unión de Músicos Independientes?
CA: En estos años la UMI logro convenios con imprentas, fábricas de dvd, diseño web, diseño de tapa, prensa, cuerdas, arreglo de equipos, hasta con un psicólogo de músicos, con estudios de grabación. Se están fabricando 60 nuevos títulos autogestionados por mes, de todos los estilos. La UMI no es intermediaria sino que damos las herramientas para que el músico ejecute todo por sí mismo, brindamos la información para generar un nuevo modelo de músico. En los primeros años de existencia de la UMI, el concepto de autogestión era visto como «off», al costado del mercado, se lo desvalorizaba en relación a estar con un sello. Ahora creemos que la autogestión en la Argentina triunfó porque son más de 4500 bandas, más de 3000 discos que se editaron desde los convenios de la UMI.
EA: No es el camino que nos queda sino el que elegimos. Antes de que existiera la UMI muy pocas bandas fabricaban sus discos. El mercado cambió, antes el disco era una cosa y ahora, a partir de la tecnología, eso se modificó, sin embargo se fabrican más discos que antes.
El principal objetivo a corto plazo es la aprobación de la ley, para eso se están reuniendo con los senadores de los distintos partidos para ponerlos al tanto de que la intención es crear cultura desde la música. En el ámbito local, en 2009 se aprobó la ley de concertación musical, ley de emergencia para dar respuesta a las condiciones de los shows musicales en la ciudad de Buenos Aires, que fueron modificándose en el contexto post Cromañón. Después de la tragedia el Gobierno de la Ciudad clausuró varios locales y eso entorpeció la posibilidad de tocar en vivo. Mediante una convocatoria virtual se juntaron más de mil músicos en la puerta de la jefatura del gobierno porteño para reclamar por nuevas condiciones. Para poder reglamentar la ley y ponerla en práctica, obtuvieron el compromiso del ministro de cultura Hernán Lombardi de crear un presupuesto antes de que finalice este año para que los lugares de música en vivo puedan acondicionar sus instalaciones y las bandas o solistas no tengan que pagar sonido y luces para poder tocar, «que es como ir a tomar un café a un bar y que  te cobren el alquiler de la máquina de café».
Y también aspiran a perseverar y transmitir el camino de la autogestión a la que Aldana define como «tener libertad para poder buscar tu forma de expresión y no estar condicionado por el mercado».  La independencia no es tarea fácil, es el arte de combinar los propios recursos de una manera autónoma. Todo un desafío.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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