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Un gol al ángulo: fútbol y amparo contra el tarifazo

Con la calle como estadio y el Ministerio de Energía de tribuna, la primera acción pública de la Multisectorial disputó la #CopaAranguren en pleno microcentro porteño. También se anunció la presentación de un amparo colectivo para frenar el aumento indiscriminado de tarifas que pone en peligro la fuente laboral de miles de personas en todo el país.

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Con la calle como estadio y el Ministerio de Energía de tribuna, la primera acción pública de la Multisectorial disputó la #CopaAranguren en pleno microcentro porteño. También se anunció la presentación de un amparo colectivo para frenar el aumento indiscriminado de tarifas que pone en peligro la fuente laboral de miles de personas en todo el país.

Un gol al ángulo: fútbol y amparo contra el tarifazo
María Eva Lossada, presidenta del Hotel Bauen -preocupada por la suba de tarifas que llevó la luz de uno de los bastiones de las empresas recuperadas de 40 mil a más de 300 mil pesos- está parada frente a un arco de fútbol, mientras grita indicaciones a sus compañeras en pleno ataque. No hay césped ni línea de cal, sino cemento y policías. Tampoco hay luces ni tribunas, sino la sede del Ministerio de Energía y Minería, en Paseo Colón e Yrigoyen, pleno microcentro porteño.
La cancha improvisada es también la sede de la primera acción pública de la Multisectorial contra el tarifazo, formada hace casi dos semanas en el Bauen, donde una asamblea abierta de 200 trabajadoras y trabajadores de cooperativas, fábricas y empresas recuperadas, clubes de barrio, pymes, comercios, centros culturales, sindicatos, centros de jubilados, bibliotecas y asociaciones de consumidores votó la presentación de un amparo colectivo para la Ciudad de Buenos Aires y la realización de la #CopaAranguren, que llegó a ser tendencia en Twitter en estos tiempos hollywoodenses de monasterios, bolsos y offshores.
Los trofeos fueron igual de creativos: un sol de noche, una linterna y una orden de compra por 500 pesos para velas. “Es una manera de protestar apelando a la ironía, pero la verdad es que estamos en una situación de crisis”, dice María Eva. “En cualquier momento cerramos nuestra fuente de trabajo porque no tenemos cómo sostenerla. Las cooperativas se sostienen con los recursos que se van generando: o pagamos a los compañeros los retiros o cerramos porque no podemos pagar la luz. Nos vino la factura con un aumento de más del 600 por ciento. Lo mismo en gas. Por eso estamos acá: decimos no. Por más que quisiéramos pagar, no podemos. Es así de simple. Porque también están los compañeros que tienen familia y no pueden llevar el pan a la casa. Recién ahora terminamos de pagar los retiros. Es bastante grave. Entonces, estamos acá porque queremos que se tome conciencia”.
La conciencia, en esta tarde futbolera, llega a puro gol.

La tarifa confiscatoria

La situación alarmante de todos los actores que componen la multisectorial está generando movilizaciones, protestas y medidas judiciales en todos los puntos del país. En Capital salieron a la calle la semana pasada, marcharon hasta el Ministerio de Energía. Allí consiguieron la conformación de una mesa de trabajo y la garantía del subsecretario de Coordinación de Política Tarifaria, Andrés Chambouleyron, de que no hubiera cortes de. Debían reunirse esta semana para discutir un nuevo cuadro tarifario, pero el gobierno la postergó para el martes que viene.
A su vez, un informe del Centro de Documentación de Empresas Recuperadas de la UBA -coordinado por el antropólogo social Andrés Ruggeri- presentado en el Bauen el martes, resume el estado del movimiento autogestivo hoy. “Planificada o no, la política (hacia el sector) parece ser un ataque por varias vías, sin que aparezca -en lo posible- el gobierno directamente, siempre con la justificación ideológica basada en la “inversión” y la “eficiencia” en términos de mercado”, concluye el estudio. “Para eso además de las señales de tolerancia a los empresarios vaciadores y hacia los jueces para avanzar sobre las ERT existentes y posibles, el desguace de las pocas herramientas estatales para apoyo, los ataques directos a través de los vetos, se apunta al ahogo económico junto al resto de la economía productiva” .

Amparo colectivo

Luego de la #CopaAranguren, se realizó una conferencia, en la cual el abogado de la Federación Argentina de Cooperativas y Trabajadores Autogestionados (Facta), Ataliva Dinani, anunció la presentación de un amparo colectivo para los sectores afectados en la Ciudad de Buenos Aires, que quedó radicado en el Juzgado Contencioso y Administrativo Federal N°12, a cargo de la doctora Marra Giménez. “Entre los lineamientos, en primer lugar, cuestionamos la falta de la convocatoria a una audiencia pública para discutir las tarifas, tal como lo fija la ley. El gobierno pretende usar una audiencia convocada en 2005, 11 años atrás, para justificar un aumento que va del 1.000 por ciento, en caso de comercios, al 400 por ciento, en otros sectores”.
La medida judicial también cuestiona la falta de protección del derecho al trabajo, ya que los aumentos pone a las trabajadoras y los trabajadores ante la “disyuntiva de pagar la luz o de llevar algo de comida a sus casas”. En tercer lugar, se planteó el “carácter confiscatorio” sobre los retiros de las personas que trabajan en cooperativas de trabajo, medianas empresas, clubes de barrio y centros de cultura. “Son organizaciones que no tienen un fin de lucro, sino que nutren en un fin cultural a los distintos barrios de la Capital, pero que ven una política de gobierno que cambia el paradigma en el cual el servicio es considerado una mercancía más, como si la luz fuera un lujo y no un derecho social que tienen todos los ciudadanos”.

La verdad de la locura

“Uhhh”, se grita en la calle, y el grito suena expectante. La pelota rueda, sortea divertida las piernas y las motos de los policías que separan la cancha del tránsito, y se mete debajo de un colectivo. Un voluntario de las cooperativas curtidoras corre a buscarla, haciendo señas a los automovilistas, y reanuda el partido desde el lateral. El juego no es brusco, teniendo en cuenta el contexto, pero cada gol se grita con el alma .
“Esta actividad es la muestra de la unidad de todos los sectores”, sintetiza Cristian Font, de la Unidad Nacional de Clubes de Barrio, compuesta por 2 mil clubes afiliados sin pagar cuota social. En el país hay más de 20 mil. “Tenemos un gobierno nacional que busca sectorizarnos y darnos soluciones por separado, que, además, son insuficientes. Esta es la respuesta: estamos todos juntos contra el tarifazo que nos llevó puesto a todos”.
¿Cómo están hoy los clubes de barrio? “El cuadro es una situación casi de knock out: clubes que están iniciando el cese de actividades, que han bajado la térmica, a los que le han cortado el servicio de gas y que si tenían una pileta no están haciendo más natación, porque les dicen que, por tener pilera, no son prioritario para la tarifa social. Pero los funcionarios no saben que tienen una cuota mínima, que prestan esas piletas para que otras instituciones puedan usarla gratuitamente, incluso la escuela pública. El 80 por ciento de los chicos que concurren a nuestras instalaciones está becado, y la verdad es que teníamos todas las herramientas para que fuera un buen año: teníamos una ley, 300 millones en el presupuesto nacional, pero este gobierno nos contestó con un tarifazo, un ajuste, que nos está llevando al cierre de puertas”.
Apoyado contra una columna, con la mirada clavada en el partido, está Francisco Manteca Martínez, de la cooperativa Textiles Pigue, donde el gas pasó de 30 mil a 200 mil pesos. “Nosotros tenemos en claro que acá hay una política que tiene un enemigo para los trabajadores: este gobierno. Todas estas actividades unen, incluso a varias corrientes o a las distintas maneras de pensar de cada cooperativa, aunque no podemos equivocarnos en términos de lo central: acá hay un ajuste, hay devaluación, hay inflación, hay apertura de las importaciones y ellos le dicen sinceramiento. La verdad es que es una locura”.
¿Esa locura provoca tener que pensar estrategias? “Hay un enemigo. Nada de juntarse por el espanto: nos juntamos porque somos compañeros. En estos 12 años se han visto montones de este tipo de movilizaciones, con más o menos fuerza, pero lo que no hemos podido nunca lograr, y eso es un déficit, es una articulación verdadera de la producción y la comercialización entre los productos y los trabajadores de la economía social. Para eso tenemos que capacitarnos y seguir creciendo, porque nuestras producciones tienen que ser de calidad”.

La cosa intrépida

El torneo termina y María Eva suelta un grito cuando le otorgan a sus compañeras el sol de noche como premio. Es una lámpara puesta arriba de un trofeo. Misma descripción para la linterna. La orden de compra es una suerte de cheque enorme al estilo Susana Giménez.
Fabiana Solano, de Construyendo Cultura (uno de los espacios que integran Cultura Unida, que realizó hace unas semanas un apagón cultural en varios centros porteños), habla con la linterna en sus manos: “El premio está buenísimo, la circunstancia no. En los centros han llegado facturas con un aumento del 1.000 por ciento. Es muy difícil mantener actos regulares, sobre todo porque muchos trabajan más de noche que de día, y es cuando más se prende la luz. Es muy difícil mantenerlo, porque se sostiene con esfuerzo de todos. Y muchos espacios no tienen fines de lucro, ni hacen actividades que puedan recaudar para mantenerse”.
Fabiana deja una pista de época. “Muchas de los centros y de estos espacios que vemos hoy nacieron de la crisis del 2001, y tienen esa cosa intrépida de salir a buscar las cosas a la calle. Hoy es un día importante porque empieza a visibilizarse la Multisectorial que se comenzó a conformar en el Bauen. Y está bueno como espacio colectiva, teniendo en cuenta que todas las actividades se ven afectadas por las subas de tarifas. El premio es una excusa para estar acá”.

Fotos: Julieta Colomer/lavaca

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema?

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nanny Pelazzini/lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




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Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




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Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




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Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




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Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




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Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




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Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




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Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




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Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

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POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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