Nota
Viajecomoelorto.blogspot.com
¿Cuánta gente entra en un vagón? ¿En qué se parecen Silvia Süller, Fidel Castro y los nuevos trenes? Varios blogs se han transformado en un punto de encuentro de usuarios maltratados por los servicios públicos. Investigaciones y videos para denunciar y lograr que las cosas cambien.
Candelaria Schamun tiene 26 años, es raza blogger, estudia creatividad publicitaria, y viaja en transporte público. La combinación química de tales elementos dio como resultado la explosiva creación del blog Viajé como el orto (www.viajecomoelorto.blogspot.com) un sitio de Internet con informaciones y denuncias que se propone “cambiar nuestra realidad”.
Daniela Hacker se lanzó con otro blog, Noticias de consumo, que no sólo habla de los transportes sino también de telefonía, atención al cliente, subas de tarifas, discriminación a discapacitados.
Tal vez estén marcando una tendencia: el uso del blog como punto de encuentro entre usuarios, sufridores y/o masoquistas, sometidos a esas empresas de servicios públicos que maltratan a la sociedad que las subsidia. Daniela explica: “En principio, un blog es una página web, pero no una cualquiera, es la web 2.0, la web social, y la herramienta más interesante que nos brinda es que desde un blog se pueden tejer alianzas». La idea de web 2.0 es que no se trata sólo de un lugar de lectura, sino también de escritura e intercambios. Los blogs constituyen una especie de mano a mano virtual, en un ida y vuelta informativo, y en muchos casos ya son, de hecho, un nuevo concepto de medio de comunicación.
Subterráneos Cromañón
¿Y qué se puede hacer desde un blog? Como siempre, el tema no es sólo el soporte sino la creatividad y la intención de quien lo maneja. Candelaria, detrás de su computadora portátil empieza a disparar las imágenes y textos de un power point, de su tercer informe sobre el estado del transporte público, en particular los subterráneos, realizado con la ayuda de ingenieros, los propios trabajadores del subte y bomberos.
Algunas ideas: «Si llega a haber un incendio, al ser subterráneo, el túnel funcionaría como chimenea. En muy poco tiempo, el fuego rebotaría contra las paredes, bajaría y en cinco minutos ocurriría una desgracia», explica. Su trabajo no se quedó en señalar el peligro sino que fue más allá e investigó para ver de qué manera se podría evitar una tragedia de esas características: «Tendría que haber bocas para la salida de ese humo y también turbinas de una potencia fuerte que lo expulsaran rápidamente hacia afuera por esas bocas. Hoy existen unas turbinas que lo único que hacen es reavivar el fuego. Pero por dar sólo un ejemplo, una de esas bocas en la línea A fue tapada cuando asfaltaron la calle», dice. Agrega otro detalle: «Para colmo los planos de evacuación del subte son poco claros, no sirven para resolver un problema en milésimas de segundo».
Existe un video que se puede ver en Youtube.com sobre cómo se podría haber evitado la masacre de Cromañón: entre lo elementos que hubiesen hecho falta, figuran las bocas de salida de las que habla Candelaria: «Es verdad que salen plata, pero si las hubiesen puesto en Cromañón no se hubieran muerto 200 chicos. O sea, esto es serio».
The wall y Tiempos modernos
El blog de Daniela difunde alertas sobre las diversas cáscaras de banana que las empresas dejan delante de los usuarios: las trampas de la telefonía celular, los hipermercados, los sistemas de salud, los estacionamientos.
Se reproduce, por ejemplo, el ranking de los bancos más denunciados por los clientes, encabezado por el Banco HSBC con el 11,3% de los reclamos, seguido por el Santander Río y BBVA Banco Francés con el 10%, y el tercer puesto es para el Banco Provincia.
Daniela y Candelaria linkean sus respectivos blogs y sumaron también al de Julián de Sa Souza, autor de Como vacas ( www.comovacas.blogspot.com) para crear BUC (Blogs de usuarios y consumidores) una especie de red de tratamiento de todos estos temas.
Como vacas muestra videos de Pink Floyd (The Wall) o de Carlitos Chaplin (uno de ellos pertenece a la célebre Tiempos Modernos, y comienza con una manada de cerdos, empalmada con la multitud que entra a un subterráneo neoyorquino). La creación de BUC, busca, dice Daniela “potenciar todo lo que estamos haciendo para que las cosas se conozcan y podamos cambiarlas”.
En la búsqueda de que las cosas se conozcan los bloggers se topan con cuestiones asombrosas. Candelaria descubrió lo siguiente: «Algunos subtes son chinos, y tienen el cartel que indica dónde está el matafuegos escrito en chino». ¿Será un rasgo de amplitud cultural, o la promoción de algún subtepass con diccionario español-chino incluido? El dilema queda planteado.
Quiénes son los discapacitados
El informe de Candelaria, a partir de su blog y de sus constantes investigaciones, sigue con los hallazgos subterráneos. Da cuenta de la falta de iluminación apropiada en caso de un corte o incendio, la falta de señales (por ejemplo, los carteles que indican las salidas de emergencia están a dos metros de altura cuando en un incendio la gente debe avanzar agachada). Un capítulo irritante es el que hace referencia a las personas con capacidades reducidas. «En el subte hay 69 estaciones. Sólo en 7 hay ascensores», revela. Y sigue: «Hay una ley que dice que para los discapacitados no tienen que haber barreras arquitectónicas para entrar a ningún lado».
La joven blogger muestra fotos que ha ido obteniendo en sus recorridas: “Esta es la obra de Callao en donde el ascensor ya tendría que estar terminado hace dos años, el de la estación Uruguay lo mismo”. Gracias a este tipo de investigaciones y al apoyo de los lectores –algunos posteos del blog llegan a tener cuarenta comentarios- Candelaria logró que se inaugurara el ascensor de la estación Catedral.
«Hace un tiempo hubo varias denuncias sobre la falta de mantenimiento. Y la empresa decía que era sabotaje. Sinceramente el que toma subte, el que toma tren o colectivo sabe que no es sabotaje» dice mostrando una foto impactante de un techo que cuelga, a punto de caer, en la estación Constitución. Luego vienen más fotos de estaciones inundadas, de techos que se caen a pedazos. La contrapartida es el informe del blog de los subsidios mensuales que el Estado paga a las empresas de trenes y subtes:
Ferrocentral: $ 2 millones
Ferrovías: $ 6 millones
UGOFE: $ 7. 900.000
Metrovías: $ 12.400.000
Roca: $ 12.500.000
TBA: $ 14 millones
Belgrano Sur: $5.600.000
Total mensual de subsidios: $60.900.000
El hecho de que en los trenes argentinos mucha gente viaje en los techos deberá ser incluido en alguna muestra de pintoresquismo en la vía.
Los trenes, Fidel y Silvia Süller
En el blog Viajé como el orto se narra la compra de nuevos trenes eléctricos portugueses para el ex Roca. Se reproduce una nota elogiosa del periódico Clarín. Pero los nuevos trenes presentan una curiosidad: fueron fabricados en 1956 y 1957. El blog recuerda que en esos años, hace medio siglo, Fidel y el Che desembarcaban en Cuba, y nacía Silvia Süller, definida allí como “mediática”: esta combinación puede parecer disparatada, pero nada supera a los nuevos trenes portugueses.
Otro de los temas que Candelaria intentó descubrir es el de la cantidad de pasajeros que pueden ingresar a un transporte. Para tener un dato concreto, la joven decidió ir a la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte) a preguntar cuánta gente puede entrar en un subte. La respuesta fue inolvidable: «Hasta que se cierren las puertas», le contestaron.
Julián de Como vacas, explica que abrió su blog porque tenía mucha bronca: «Para mí otro problema es que el periodismo no se ha ocupado del transporte público», dice. Denuncia que hay un periodismo de escritorio que espera sentado a que las noticias le lleguen. La definición es de una exactitud asombrosa: «Creo que hay dinero en juego en los medios de comunicación para que no se publiquen estas cosas pero que también hay periodistas que no salen de la redacción porque nadie puede desconocer la situación del tren, ni la del subte».
Para Julián, “lo que empezó a pasar desde que nosotros abrimos nuestros blogs fue que muchos medios de comunicación se empezaron a contactar para que les contemos cómo es viajar en tren, en subte…es raro”. Daniela: “¿Puede ser que resulte tan común que el transporte público ande mal, que por eso haya dejado de ser noticia? Julián niega: «Creo que la agenda de la sociedad no es la misma que la de los medios de comunicación, a la sociedad le pasan unas cosas y los medios cuentan otras». Los chicos preparan stickers que pegan en los transportes públicos y entregan a los pasajeros. Tienen la idea de poder organizar un paro de usuarios. No se sabe cuál será el resultado pero mientras tanto, pegar un sticker que dice viajé como el orto hace que las empresas sepan que hay gente dispuesta a no ser rebaño. El viaje recién empieza.
Protesta social
Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse.
Por Lucas Pedulla Fotos Juan Valeiro/lavaca.org
A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.
–Si no trabajo, no como.
Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:
–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?
La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.
–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión.
–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.
Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor.
A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.
–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja.

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?
Luis es crítico:
–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”.
La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.
¿Qué espera?
–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo.
¿Hay opción B?
–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come.
Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.
Revista Mu
MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo


Ley de Tierras y después: Cambio de tema
Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.
Por Claudia Acuña

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre
Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Atanor condenada por contaminación: La odisea
Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.
Por Lucas Pedulla
Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org

Agroecología en Misiones: El libro de la selva
Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?
Por Francisco Pandolfi
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto
Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.
Por Sergio Ciancaglini
Fotos: Juan Valeiro

Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura
A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.
Por Evangelina Bucari

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder
¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

Zoe Hochbaum: Comerse el mundo
Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.
Por María del Carmen Varela
Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur
por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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