Nota
Viajecomoelorto.blogspot.com
¿Cuánta gente entra en un vagón? ¿En qué se parecen Silvia Süller, Fidel Castro y los nuevos trenes? Varios blogs se han transformado en un punto de encuentro de usuarios maltratados por los servicios públicos. Investigaciones y videos para denunciar y lograr que las cosas cambien.
Candelaria Schamun tiene 26 años, es raza blogger, estudia creatividad publicitaria, y viaja en transporte público. La combinación química de tales elementos dio como resultado la explosiva creación del blog Viajé como el orto (www.viajecomoelorto.blogspot.com) un sitio de Internet con informaciones y denuncias que se propone “cambiar nuestra realidad”.
Daniela Hacker se lanzó con otro blog, Noticias de consumo, que no sólo habla de los transportes sino también de telefonía, atención al cliente, subas de tarifas, discriminación a discapacitados.
Tal vez estén marcando una tendencia: el uso del blog como punto de encuentro entre usuarios, sufridores y/o masoquistas, sometidos a esas empresas de servicios públicos que maltratan a la sociedad que las subsidia. Daniela explica: “En principio, un blog es una página web, pero no una cualquiera, es la web 2.0, la web social, y la herramienta más interesante que nos brinda es que desde un blog se pueden tejer alianzas». La idea de web 2.0 es que no se trata sólo de un lugar de lectura, sino también de escritura e intercambios. Los blogs constituyen una especie de mano a mano virtual, en un ida y vuelta informativo, y en muchos casos ya son, de hecho, un nuevo concepto de medio de comunicación.
Subterráneos Cromañón
¿Y qué se puede hacer desde un blog? Como siempre, el tema no es sólo el soporte sino la creatividad y la intención de quien lo maneja. Candelaria, detrás de su computadora portátil empieza a disparar las imágenes y textos de un power point, de su tercer informe sobre el estado del transporte público, en particular los subterráneos, realizado con la ayuda de ingenieros, los propios trabajadores del subte y bomberos.
Algunas ideas: «Si llega a haber un incendio, al ser subterráneo, el túnel funcionaría como chimenea. En muy poco tiempo, el fuego rebotaría contra las paredes, bajaría y en cinco minutos ocurriría una desgracia», explica. Su trabajo no se quedó en señalar el peligro sino que fue más allá e investigó para ver de qué manera se podría evitar una tragedia de esas características: «Tendría que haber bocas para la salida de ese humo y también turbinas de una potencia fuerte que lo expulsaran rápidamente hacia afuera por esas bocas. Hoy existen unas turbinas que lo único que hacen es reavivar el fuego. Pero por dar sólo un ejemplo, una de esas bocas en la línea A fue tapada cuando asfaltaron la calle», dice. Agrega otro detalle: «Para colmo los planos de evacuación del subte son poco claros, no sirven para resolver un problema en milésimas de segundo».
Existe un video que se puede ver en Youtube.com sobre cómo se podría haber evitado la masacre de Cromañón: entre lo elementos que hubiesen hecho falta, figuran las bocas de salida de las que habla Candelaria: «Es verdad que salen plata, pero si las hubiesen puesto en Cromañón no se hubieran muerto 200 chicos. O sea, esto es serio».
The wall y Tiempos modernos
El blog de Daniela difunde alertas sobre las diversas cáscaras de banana que las empresas dejan delante de los usuarios: las trampas de la telefonía celular, los hipermercados, los sistemas de salud, los estacionamientos.
Se reproduce, por ejemplo, el ranking de los bancos más denunciados por los clientes, encabezado por el Banco HSBC con el 11,3% de los reclamos, seguido por el Santander Río y BBVA Banco Francés con el 10%, y el tercer puesto es para el Banco Provincia.
Daniela y Candelaria linkean sus respectivos blogs y sumaron también al de Julián de Sa Souza, autor de Como vacas ( www.comovacas.blogspot.com) para crear BUC (Blogs de usuarios y consumidores) una especie de red de tratamiento de todos estos temas.
Como vacas muestra videos de Pink Floyd (The Wall) o de Carlitos Chaplin (uno de ellos pertenece a la célebre Tiempos Modernos, y comienza con una manada de cerdos, empalmada con la multitud que entra a un subterráneo neoyorquino). La creación de BUC, busca, dice Daniela “potenciar todo lo que estamos haciendo para que las cosas se conozcan y podamos cambiarlas”.
En la búsqueda de que las cosas se conozcan los bloggers se topan con cuestiones asombrosas. Candelaria descubrió lo siguiente: «Algunos subtes son chinos, y tienen el cartel que indica dónde está el matafuegos escrito en chino». ¿Será un rasgo de amplitud cultural, o la promoción de algún subtepass con diccionario español-chino incluido? El dilema queda planteado.
Quiénes son los discapacitados
El informe de Candelaria, a partir de su blog y de sus constantes investigaciones, sigue con los hallazgos subterráneos. Da cuenta de la falta de iluminación apropiada en caso de un corte o incendio, la falta de señales (por ejemplo, los carteles que indican las salidas de emergencia están a dos metros de altura cuando en un incendio la gente debe avanzar agachada). Un capítulo irritante es el que hace referencia a las personas con capacidades reducidas. «En el subte hay 69 estaciones. Sólo en 7 hay ascensores», revela. Y sigue: «Hay una ley que dice que para los discapacitados no tienen que haber barreras arquitectónicas para entrar a ningún lado».
La joven blogger muestra fotos que ha ido obteniendo en sus recorridas: “Esta es la obra de Callao en donde el ascensor ya tendría que estar terminado hace dos años, el de la estación Uruguay lo mismo”. Gracias a este tipo de investigaciones y al apoyo de los lectores –algunos posteos del blog llegan a tener cuarenta comentarios- Candelaria logró que se inaugurara el ascensor de la estación Catedral.
«Hace un tiempo hubo varias denuncias sobre la falta de mantenimiento. Y la empresa decía que era sabotaje. Sinceramente el que toma subte, el que toma tren o colectivo sabe que no es sabotaje» dice mostrando una foto impactante de un techo que cuelga, a punto de caer, en la estación Constitución. Luego vienen más fotos de estaciones inundadas, de techos que se caen a pedazos. La contrapartida es el informe del blog de los subsidios mensuales que el Estado paga a las empresas de trenes y subtes:
Ferrocentral: $ 2 millones
Ferrovías: $ 6 millones
UGOFE: $ 7. 900.000
Metrovías: $ 12.400.000
Roca: $ 12.500.000
TBA: $ 14 millones
Belgrano Sur: $5.600.000
Total mensual de subsidios: $60.900.000
El hecho de que en los trenes argentinos mucha gente viaje en los techos deberá ser incluido en alguna muestra de pintoresquismo en la vía.
Los trenes, Fidel y Silvia Süller
En el blog Viajé como el orto se narra la compra de nuevos trenes eléctricos portugueses para el ex Roca. Se reproduce una nota elogiosa del periódico Clarín. Pero los nuevos trenes presentan una curiosidad: fueron fabricados en 1956 y 1957. El blog recuerda que en esos años, hace medio siglo, Fidel y el Che desembarcaban en Cuba, y nacía Silvia Süller, definida allí como “mediática”: esta combinación puede parecer disparatada, pero nada supera a los nuevos trenes portugueses.
Otro de los temas que Candelaria intentó descubrir es el de la cantidad de pasajeros que pueden ingresar a un transporte. Para tener un dato concreto, la joven decidió ir a la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte) a preguntar cuánta gente puede entrar en un subte. La respuesta fue inolvidable: «Hasta que se cierren las puertas», le contestaron.
Julián de Como vacas, explica que abrió su blog porque tenía mucha bronca: «Para mí otro problema es que el periodismo no se ha ocupado del transporte público», dice. Denuncia que hay un periodismo de escritorio que espera sentado a que las noticias le lleguen. La definición es de una exactitud asombrosa: «Creo que hay dinero en juego en los medios de comunicación para que no se publiquen estas cosas pero que también hay periodistas que no salen de la redacción porque nadie puede desconocer la situación del tren, ni la del subte».
Para Julián, “lo que empezó a pasar desde que nosotros abrimos nuestros blogs fue que muchos medios de comunicación se empezaron a contactar para que les contemos cómo es viajar en tren, en subte…es raro”. Daniela: “¿Puede ser que resulte tan común que el transporte público ande mal, que por eso haya dejado de ser noticia? Julián niega: «Creo que la agenda de la sociedad no es la misma que la de los medios de comunicación, a la sociedad le pasan unas cosas y los medios cuentan otras». Los chicos preparan stickers que pegan en los transportes públicos y entregan a los pasajeros. Tienen la idea de poder organizar un paro de usuarios. No se sabe cuál será el resultado pero mientras tanto, pegar un sticker que dice viajé como el orto hace que las empresas sepan que hay gente dispuesta a no ser rebaño. El viaje recién empieza.
Nota
MU 215: Sin chamuyo



Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va
Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.
Por Francisco Pandolfi

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema
Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.
Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país.
Por Sergio Ciancaglini

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio
La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.
Por Lucas Pedulla

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden
La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.
Por Claudia Acuña

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película
Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.
Por María del Carmen Varela

Un biodrama del presente: Puta madre
La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.
Por Evangelina Bucari

La Cogolla: Flor de cultivo
Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.
por María del Carmen Varela

Desentendimiento: Fingir demencia
Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del Más Acá: Parlantes
Por Carlos Melone
Nota
MU 214: Mujer maravilla

Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz
Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.
Por Francisco Pandolfi

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich
El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.
Por Lucas Pedulla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez
“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.
Por Evangelina Buccari

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina
La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.
Por Bernardina Rosini

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión
¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.
Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta
Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.
Por Sergio Ciancaglini

El trava power: Las Simbióticas
Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.
Por María del Carmen Varela

Ser de luz: Nina Suárez
Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.
Por Franco Ciancaglini

Crónicas del más acá: GPS
Por Carlos Melone
Nota
La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.
Por Bernardina Rosini
El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.
Lo que no se puede creer
Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.
Varones
Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org
«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.
Dónde está Delicia
Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.
Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.
Justicia sin apellido
Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»
Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.
La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org
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