Sigamos en contacto

CABA

Villa Elisa, Entre Ríos: Sembrando futuro

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

Una investigación del Hospital Italiano financiada por el Instituto del Cáncer indaga sobre el modelo social y productivo que llevó a la muerte de dos jóvenes en Entre Ríos. La sospecha de agrotóxicos, el factor suicidios y la semilla de la agroecología.▶ FRANCO CIANCAGLINI
Esta es la historia de dos jóvenes que se fueron. De un hospital que llegó. De un hombre que viaja por la Argentina sembrando nuevas ideas. Y de un pueblo dispuesto a escucharlas.
Son las 9 de la mañana y en el Centro Cultural de la Municipalidad de Villa Elisa ya están todos sentados y conversando. Hay mujeres, niños, bomberos voluntarios, ingenieros agrónomos, médicas; está Cacho de la funeraria, Marta del Hogar Rural Camino a la Integración, Alba de Asociación de Lucha contra el Cáncer y Ceferino, que mantiene la huerta del hospital. Está el intendente Leandro Arrizalgaba, dando vueltas con su hijo en hombros, y Martín Baccon, encargado de la Municipalidad de organizar junto al Hospital esta actividad difundida como Construyendo Más Salud para Villa Elisa.
Para entender qué hacen estas personas un viernes cualquiera aquí hay que rebobinar dos años atrás, e incluso desandar los 270 kilómetros que separan a la ciudad entrerriana de la Capital Federal, una y otra vez.

Un pueblo

Primer hecho inédito: dos jóvenes de la ciudad de Villa Elisa, Entre Ríos, se internan en el Hospital Italiano de Buenos Aires con muy poco tiempo de diferencia entre 2014 y 2015. Tienen 25 y 27 años, un diagnóstico de cáncer terminal, con sus familias desesperadas que reclaman investigar qué pasó.
La casualidad era llamativa, y la ciudad tenía antecedentes: un estudio realizado por expertos de la Universidad Nacional de Entre Ríos en el año 2009 determinó que en el período 2002-2006 la primera causa de muerte en Villa Elisa fue el cáncer.
Ciudades enterrianas como Basavilbaso y San Salvador, donde también la universidad provincial había realizado estudios sobre la contaminación con agrotóxicos en tierra, agua y aire, arrojaban algunos indicios sobre los motivos.
La investigación de la Uner sobre Villa Elisa también había identificado varios factores de riesgo ambiental, entre ellos fumigaciones aéreas y uso de agroquímicos, pero no logró atribuir la prevalencia de cáncer a ningún factor en particular. Ahí quedó
Villa Elisa es una ciudad verde, cuidada celosamente por habitantes que ubican su descendencia en las montañas piamontesas de Italia. Conocida por sus termas y cercana a las famosas Colón y Concordia, recibe turismo casi todo el año. A diferencia de muchos parajes rurales asediados por agrotóxicos, la ciudad entrerriana se acomoda así en una clase media con buen pasar económico, y cada vez menos contacto con la tierra.
Lo que no se ve desde la plaza central que une la iglesia y la municipalidad son las 10 mil de hectáreas que rodean esa ciudad de 11 mil habitantes, que hacen de Villa Elisa una isla inmersa en un océano verde.

Un hospital

Por pedido de los médicos que asistieron a los jóvenes internados con cáncer, el servicio de Clínica Médica del Hospital Italiano le solicitó intervención al Departamento de Investigación del Hospital, dando pie al segundo hecho inédito: un hospital privado porteño asumía la tarea de investigar las causas
de muerte en una localidad entrerriana. Dos casos de jóvenes en la misma época y en la misma zona rompían la lógica estadística y generaban una obvia, pero no frecuente, actitud científica: investigar.
La coordinadora del Area de Salud Poblacional del Departamento del Hospital, Silvana Figar, recuerda a MU: “Con los dos chicos internados se planteó la duda de si había más riesgo en una ciudad rural de tener cáncer”. Silvana habla en medio de máquinas excavadoras y obreros que pasan con carretillas que simbolizan un hospital que no para de crecer. Es el contexto de una dinámica: la de un hospital privado que recibe cada vez más pacientes, combinación que borronea la frontera entre lo privado y lo público.
Silvana agrega: “Yo no soy médica privada, soy médica. El país le ha dado la oportunidad a médicos formados en la universidad pública de estar acá. No es que nadie quiere hacer más plata, sino que se está invirtiendo en construir áreas de conocimiento y de saber. Por eso es la idea de poner al servicio de este tema el área de Epidemiología”.

La investigación

El Área de Investigación en Salud Poblacional mudó sus oficinas a un espacio más amplio, y fue sumando cómplices en el área de investigación. El caso de Villa Elisa no es el primero que los encuentra trabajando en territorio: el equipo de Figar es también pionero en la acción de erradicación de criaderos de mosquitos en barrios vulnerables y no vulnerables de la Ciudad durante la temporada de dengue. Silvana cuenta el derrotero: “Empezamos trabajando con enfermedades crónicas – obesidad, hipertensión, diabetes- pero luego aparecieron los riesgos ambientales. En ese sentido se viene trabajando descacharreo y reciclado, y también empezamos a ver que estamos en un país que tiene 30 años de modelo de agroquímicos”.
Tercer hecho inédito: el Instituto del Cáncer, organismo estatal, aprobó el estudio del equipo de Epidemiología del Italiano que, a diferencia de muchas investigaciones, no contemplaba estudios de suelo, tierra ni agua. La propuesta fue realizar una investigación científica, cualitativa e interdisciplinaria con participación de los habitantes de Villa Elisa. Dice Silvana “Hay que comprender que la salud no depende de los médicos, y sí de un enfoque interdisciplinario. Ramón Carrillo decía que el mejor plan de salud es agua potable y cloacas. Es un determinante social. En zonas vulnerables, encontrás diarreas vinculadas a la mala calidad del agua. De nada me sirve a mí entender detalles de esa diarrea, si no entiendo que hay un determinante no médico, social, que influye en la salud. La idea fue abordar esos determinantes sociales en conjunto con la misma gente de Villa Elisa”.
El estudio que encaró el equipo de investigación del Hospital Italiano plantea desde su nombre un nuevo concepto: investigación- acción participativa. “Esta metodología no busca un único factor causal sino que asume la complejidad de las relaciones entre factores, y permite obtener conocimiento contextual que facilita las acciones a tomar”, explica la investigadora. Dicho de otra manera: “Los problemas complejos necesitan inteligencia múltiple. Si vamos a pensar en el contexto o hacernos preguntas, no tiene que venir alguien de afuera. Tiene que ser una cuestión colectiva. Entendiendo que las preguntas van saliendo en función de lo que uno va pudiendo ver, desde adentro”.
Este cambio de eje en la investigación llevó a conformar un equipo de médicos, antropólogos, sociólogos, agrónomos, biólogos y hasta un periodista. El proyecto del Hospital Italiano fue primero presentado a la municipalidad de Villa Elisa, quien dio el aval institucional
La primera idea: recabar en entrevistas lo que los propios vecinos de la ciudad dicen acerca de su salud. Médicos, directores de escuela, alumnos, integrantes de la Municipalidad, bomberos voluntarios, productores, y cualquier vecino.
EL RESULTADO
Después de 2 años, más de 6 viajes y decenas de entrevistas, el equipo del Hospital comenzó a procesar los resultados. “Todos comentan que tienen algún conocido con cáncer”, cuenta Adriana Dawidowski, socióloga a cargo del procesamiento de las entrevistas. “Pero, la verdad, no es una preocupación que aparezca en primer plano. Es una cuestión del pueblo, un tópico que no está en primer lugar porque es una sociedad pudorosa para expresarse en público”.
La investigación generó un espacio en el que los referentes de Villa Elisa pudieron intercambiar sus ideas y poner en común sus inquietudes sobre los determinantes sociales y ambientales de la salud de la ciudad “Los bomberos, como termómetro social, nos decían que conocían mucha gente con cáncer, los médicos describieron varias enfermedades raras en cantidad inusual para una ciudad pequeña (malformaciones congénitas, mesotelioma, zarpullidos, esclerosis múltiple, tumores en general en gente joven, cáncer de páncreas, infertilidad). También varios actores locales atribuyen estas patologías a las fumigaciones en la zona rural circundante a la zona urbana”, cuenta Adriana en relación a las entrevistas.
Aunque en las entrevistas el cáncer no aparecía como problema prioritario de salud, se observa en Villla Elisa la importancia que tiene Alcec, la Asociación de Lucha contra el Cáncer (en muchos comercios está el símbolo de lucha contra el cáncer de mama). No existe en Villa Elisa, en cambio, ninguna asamblea ni grupo de vecinos por el cuidado del medioambiente.
En este espacio en común facilitado por la investigación según las investigadoras comenzaba a ponerse en acción la “inteligencia múltiple colectiva” de la ciudad para abordar los problemas en común, y mostrar que es posible desarmar el mito de “pueblo chico, infierno grande”.
Villa Elisa es una ciudad pujante y orgullosa de su identidad y sus ancestros piamonteses y vascos. Según los villaelisenses “cuando Villa Elisa se pone las pilas va para adelante”.
Esto se vio durante la investigación: en el año en el que se realizaron las entrevistas desde la Municipalidad se creó por ejemplo un grupo llamado “No estás solo” para trabajar la problemática de los suicidios, que es otra de las preocupaciones de los habitantes de esta ciudad.
Los villaelisenses calculan entre 4 y 5 suicidios al año, que lo atribuyen a causas genéticas: “Decían que los piamonteses tienen tendencia al suicidio”.
Según las investigadoras: “Aparecía en primer lugar la idea de que los problemas de salud de Villa Elisa son principalmente genéticos. El cáncer y también el suicidio. Esta es una forma de buscar una
explicación mecanicista”. Silvana agrega desde su mirada sistémica: “El individuo está en un contexto cultural, productivo, político, religioso, el ecosistema. Pero al modelo causal tradicional, como es por ejemplo la explicación genética, le cuesta abarcar la complejidad. Es un modelo lineal, horizontal – a partir de un factor del tipo A se produce un efecto de tipo B. La pregunta es: ¿cuál es la metacausa, no horizontal sino vertical?”.
La jornada Construyendo Más salud para Villa Elisa fue el momento de la participación: Unos 60 vecinos se distribuyeron en mesas y discutieron los problemas de salud relativos al modelo. Así, se cruzaron los bomberos con la directora del hospital, la directora de la Asociación de Lucha contra el Cáncer con los de la funeraria, y las maestras de primaria con ingenieros del INTA.
Dice Adriana: “el proceso de investigación-acción participativa busca una mirada del conjunto de factores, tanto los que exponen a la población como los que la protegen. Si hay una sustancia química que me produce cáncer, podría medir la sustancia, pero también podría preguntarme qué es lo que hace posible ese factor de riesgo, y cuáles son las fortalezas de Villa Elisa para prevenir tanto el cáncer como el suicidio”.
Estas asociaciones impensadas dejaron un saldo: “Tratamos de abrir una ventana para poder pensar los distintos factores de manera interrelacionada. Sin una idea directiva: fue una investigación de abrir puertas”.
Desde el Hospital Italiano confiesan: “Los resultados de este proceso de investigación son abiertos. Sabemos que a partir de la jornada del Centro Cultural, se armó un Consejo de Salud de Villa Elisa, convocado por las autoridades municipales, que se encuentra discutiendo y buscando soluciones para los temas de salud que los propios habitantes de Villa Elisa consideran relevantes”.

A medir el glifosato

El quinto hecho inédito: además de este abordaje interdisciplinario, el estudio financiado por el Instituto Nacional del Cáncer contempla medir glifosato en muestras de orina de habitantes de entre dos y tres localidades de nuestro país, que están interesadas en contar con esta información para la gestión del manejo de agroquímicos a nivel local. Es decir, las personas no van a saber sus resultados individuales pero sí el promedio de las muestras que representan –por la forma del muestreo- la realidad del pueblo.
Se estima que las muestras se podrán medir en 2018.

La salida agroecológica

El último hecho inédito que planteó la investigación fue la ventana hacia otro camino. La jornada fue el cierre de una parte de la investigación del Hospital Italiano, y también la apertura hacia otro estilo de producción.
Una segunda parte de la actividad tuvo como invitado a Eduardo Cerdá, ingeniero agrónomo especialista en agroecología extensiva, que trabaja con distintos productores y municipios del país a través de la RENAMA (Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la Agroecología). Cerdá relató las ventajas de un modelo que cuide al medioambiente, pero que a la vez sea productivo y rentable, tal como están aplicando productores de Guaminí, Bolívar, Salliqueló, General Alvarado, Gualeguaychú y
Coronel Suárez, entre otros. A la charla asistieron productores de Villa Elisa que no habían estado en la primera ronda de participación, y el intendente también escuchó atento hacia dónde van las ciudades rurales del futuro.
Un integrante de la municipalidad participó de la 6° Semana de la Agroecología, que se realizó posteriormente en Guaminí (Prov. De Bs.As.). Allí también se relató la experiencia de la investigación- acción en la localidad enterriana, que tiene como protagonistas del futuro a los propios villalisenses.
La metáfora según la cual se plantó una semilla es el mejor final abierto.

Artes

Un festival para celebrar el freno al vaciamiento del teatro

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

La revista Llegás lanza la 8ª edición de su tradicional encuentro artístico, que incluye 35 obras a mitad de precio y algunas gratuitas. Del 31 de agosto al 12 de septiembre habrá espectáculos de teatro, danza, circo, música y magia en 15 salas de la Ciudad de Buenos Aires. El festival llega con una victoria bajo el brazo: este jueves el Senado rechazó el decreto 345/25 que pretendía desguazar el Instituto Nacional del Teatro.

Por María del Carmen Varela.

«La lucha continúa», vitorearon este jueves desde la escena teatral, una vez derogado el decreto 345/25 impulsado por el gobierno nacional para vaciar el Instituto Nacional del Teatro (INT).

En ese plan colectivo de continuar la resistencia, la revista Llegás, que ya lleva más de dos décadas visibilizando e impulsando la escena local, organiza la 8ª edición de su Festival de teatro, que en esta ocasión tendrá 35 obras a mitad de precio y algunas gratuitas, en 15 salas de la Ciudad de Buenos Aires. Del 31 de agosto al 12 de septiembre, más de 250 artistas escénicos se encontrarán con el público para compartir espectáculos de teatro, danza, circo, música y magia.

El encuentro de apertura se llevará a cabo en Factoría Club Social el domingo 31 de agosto a las 18. Una hora antes arrancarán las primeras dos obras que inauguran el festival: Evitácora, con dramaturgia de Ana Alvarado, la interpretación de Carolina Tejeda y Leonardo Volpedo y la dirección de Caro Ruy y Javier Swedsky, así como Las Cautivas, en el Teatro Metropolitan, de Mariano Tenconi Blanco, con Lorena Vega y Laura Paredes. La fiesta de cierre será en el Circuito Cultural JJ el viernes 12 de septiembre a las 20. En esta oportunidad se convocó a elencos y salas de teatro independiente, oficial y comercial.

Esta comunión artística impulsada por Llegás se da en un contexto de preocupación por el avance del gobierno nacional contra todo el ámbito de la cultura. La derogación del decreto 345/25 es un bálsamo para la escena teatral, porque sin el funcionamiento natural del INT corren serio riesgo la permanencia de muchas salas de teatro independiente en todo el país. Luego de su tratamiento en Diputados, el Senado rechazó el decreto por amplia mayoría: 57 rechazos, 13 votos afirmativos y una abstención.

“Realizar un festival es continuar con el aporte a la producción de eventos culturales desde diversos puntos de vista, ya que todos los hacedores de Llegás pertenecemos a diferentes disciplinas artísticas. A lo largo de nuestros 21 años mantenemos la gratuidad de nuestro medio de comunicación, una señal de identidad del festival que mantiene el espíritu de nuestra revista y fomenta el intercambio con las compañías teatrales”, cuenta Ricardo Tamburrano, director de la revista y quien junto a la bailarina y coreógrafa Melina Seldes organizan Llegás.

Más información y compra de entradas: www.festival-llegas.com.ar

Un festival para celebrar el freno al vaciamiento del teatro
Seguir leyendo

CABA

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

A 44 años del atentado en plena dictadura contra el Teatro El Picadero, ayer se juntaron en su puerta unas 200 personas para recordar ese triste episodio, pero también para recuperar el espíritu de la comunidad artística de entonces que no se dejó vencer por el desaliento. En defensa del Instituto Nacional del Teatro se organizó una lectura performática a cargo de reconocidas actrices de la escena independiente. El final fue a puro tambor con Talleres Batuka. Horas más tarde, la Cámara de Diputados dio media sanción a la derogación del Decreto 345 que desfinancia al Instituto Nacional del Teatro, entre otros organismos de la Cultura.

Por María del Carmen Varela

Fotos Lina Etchesuri para lavaca

Homenaje a la resistencia cultural de Teatro Abierto. En plena dictadura señaló una esperanza.

Esto puede leerse en la placa ubicada en la puerta del Picadero, en el mítico pasaje Discépolo, inaugurado en julio de 1980, un año antes del incendio intencional que lo dejara arrasado y solo quedara en pie parte de la fachada y una grada de cemento. “Esa madrugada del 6 de agosto prendieron fuego el teatro hasta los cimientos. Había empezado Teatro Abierto de esa manera, con fuego. No lo apagaron nunca más. El teatro que quemaron goza de buena salud, está acá”, dijo la actriz Antonia De Michelis, quien junto a la dramaturga Ana Schimelman ofició de presentadoras.

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

La primera lectura estuvo a cargo de Mersi Sevares, Gradiva Rondano y Pilar Pacheco. “Tres compañeras —contó Ana Schimelman— que son parte de ENTRÁ (Encuentro Nacional de Teatro en Resistencia Activa) un grupo que hace dos meses se empezó a juntar los domingos a la tarde, a la hora de la siesta, ante la angustia de cosas que están pasando, decidimos responder así, juntándonos, mirándonos a las caras, no mirando más pantallas”. Escuchamos en estas jóvenes voces “Decir sí” —una de las 21 obras que participó de Teatro Abierto —de la emblemática dramaturga Griselda Gambaro. Una vez terminada la primera lectura de la tarde, Ana invitó a lxs presentes a concurrir a la audiencia abierta que se realizará en el Congreso de la Nación el próximo viernes 8 a las 16. “Van a exponer un montón de artistas referentes de la cultura. Hay que estar ahí”.

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Las actrices Andrea Nussembaum, María Inés Sancerni y el actor Mariano Sayavedra, parte del elenco de la obra “Civilización”, con dramaturgia de Mariano Saba y dirección de Lorena Vega, interpretaron una escena de la obra, que transcurre en 1792 mientras arde el teatro de la Ranchería.

Elisa Carricajo y Laura Paredes, dos de las cuatro integrantes del colectivo teatral Piel de Lava, fueron las siguientes. Ambas sumaron un fragmento de su obra “Parlamento”. Para finalizar Lorena Vega y Valeria Lois interpretaron “El acompañamiento”, de Carlos Gorostiza.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Con dramaturgia actual y de los años ´80, el encuentro reunió a varias generaciones que pusieron en práctica el ejercicio de la memoria, abrazaron al teatro y bailaron al ritmo de los tambores de Talleres Batuka. “Acá está Bety, la jubilada patotera. Si ella está defendiendo sus derechos en la calle, cómo no vamos a estar nosotrxs”, dijo la directora de Batuka señalando a Beatriz Blanco, la jubilada de 81 años que cayó de nuca al ser gaseada y empujada por un policía durante la marcha de jubiladxs en marzo de este año y a quien la ministra Bullrich acusó de “señora patotera”.

Todxs la aplaudieron y Bety se emocionó.

El pasaje Santos Discépolo fue puro festejo.

Por la lucha, por el teatro, por estar juntxs.

Continuará.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Festival ENTRÁ: Resistencia cultural contra el Decreto 345 que quedó ¡afuera! y un acto performático a 44 años del atentado a El Picadero

Foto: Lina M. Etchesuri para lavaca.

Seguir leyendo

CABA

La vida de dos mujeres en la Isla de la Paternal, entre la memoria y la lucha: una obra imperdible

Publicada

el

Con poquito aportás muchísimo ¡Sumate!

Una obra única que recorre el barrio de Paternal a través de postas de memoria, de lucha y en actual riesgo: del Albergue Warnes que soñó Eva Perón, quedó inconcluso y luego se utilizó como centro clandestino de detención; al Siluetazo de los 80´, los restoranes notables, los murales de Maradona y el orfanato Garrigós, del cual las protagonistas son parte. Vanesa Weinberg y Laura Nevole nos llevan de la mano por un mapa que nos hace ver el territorio cotidiano en perspectiva y con arte. Una obra que integra la programación de Paraíso Club.

María del Carmen Varela

Las vías del tren San Martín, la avenida Warnes y las bodegas, el Instituto Garrigós y el cementerio de La Chacarita delimitan una pequeña geografía urbana conocida como La Isla de la Paternal. En este lugar de casas bajas, fábricas activas, otras cerradas o devenidas en sitios culturales sucede un hecho teatral que integra a Casa Gómez —espacio dedicado al arte—con las calles del barrio en una pintoresca caminata: Atlas de un mundo imaginado, obra integrante de la programación de Paraíso Club, que ofrece un estreno cada mes.

Sus protagonistas son Ana y Emilia (Vanesa Weinberg y Laura Nevole) y sus versiones con menos edad son interpretadas por Camila Blander y Valentina Werenkraut. Las hermanas crecieron en este rincón de la ciudad; Ana permaneció allí y Emilia salió al mundo con entusiasmo por conocer otras islas más lejanas. Cuenta el programa de mano que ambas “siempre se sintieron atraídas por esos puntos desperdigados por los mapas, que no se sabe si son manchas o islas”.

La historia

A fines de los ´90, Emilia partió de esta isla sin agua alrededor para conocer otras islas: algunas paradisíacas y calurosas, otras frías y remotas. En su intercambio epistolar, iremos conociendo las aventuras de Emilia en tierras no tan firmes…

Ana responde con las anécdotas de su cotidiano y el relato involucra mucho más que la narrativa puramente barrial.  Se entrecruzan la propia historia, la del barrio, la del país. En la esquina de Baunes y Paz Soldán se encuentra su “barco”, anclado en plena isla, la casa familiar donde se criaron, en la que cada hermana tomó su decisión. Una, la de quedarse, otra la de marcharse: “Quien vive en una isla desea irse y también tiene miedo de salir”.

A dos cuadras de la casa, vemos el predio donde estaba el Albergue Warnes, un edificio de diez pisos que nunca terminó de construirse, para el que Eva Perón había soñado un destino de hospítal de niñxs y cuya enorme estructura inconclusa fue hogar de cientos de familias durante décadas, hasta su demolición en marzo de 1991. Quien escribe, creció en La Isla de La Paternal y vio caer la mole de cemento durante la implosión para la que se utilizó media tonelada de explosivos. Una enorme nube de polvo hizo que el aire se volviera irrespirable por un tiempo considerable para las miles de personas que contemplábamos el monumental estallido.

Emilia recuerda que el Warnes había sido utilizado como lugar de detención y tortura y menciona el Siluetazo, la acción artística iniciada en septiembre de 1983, poco tiempo antes de que finalizara la dictadura y Raúl Alfonsín asumiera la presidencia, que consistía en pintar siluetas de tamaño natural para visibilizar los cuerpos ausentes. El Albergue Warnes formó parte de esa intervención artística exhibida en su fachada. La caminata se detiene en la placita que parece una mini-isla de tamaño irregular, sobre la avenida Warnes frente a las bodegas. La placita a la que mi madre me llevaba casi a diario durante mi infancia, sin sospechar del horror que sucedía a pocos metros.

El siguiente lugar donde recala el grupo de caminantes en una tarde de sábado soleado es el Instituto Crescencia Boado de Garrigós, en Paz Soldán al 5200, que alojaba a niñas huérfanas o con situaciones familiares problemáticas. Las hermanas Ana y Emilia recuerdan a una interna de la que se habían hecho amigas a través de las rejas. “El Garrigós”, como se lo llama en el barrio, fue mucho más que un asilo para niñas. Para muchas, fue su refugio, su hogar. En una nota periodística del portal ANRed —impresa y exhibida en Casa Gómez en el marco de esta obra— las hermanas Sosa, Mónica y Aída, cuentan el rol que el “Garri” tuvo en sus vidas. Vivían con su madre y hermanos en situación de calle hasta que alguien les pasó la información del Consejo de Minoridad y de allí fueron trasladas hasta La Paternal.  Aída: “Pasar de la calle a un lugar limpio, abrigado, con comida todos  los días era impensable. Por un lado, el dolor de haber sido separadas de nuestra madre, pero al mismo tiempo la felicidad de estar en un lugar donde nos sentimos protegidas desde el primer momento”. Mónica afirma: “Somos hijas del Estado” .

De ser un instituto de minoridad, el Garrigós pasó a ser un espacio de promoción de derechos para las infancias dependiente de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia de Argentina (SENAF), pero en marzo de este año comenzó su desmantelamiento. Hubo trabajadorxs despedidxs y se sospecha que, dado el resurgimiento inmobiliario del barrio, el predio podría ser vendido al mejor postor.

El grupo continúa la caminata por un espacio libre de edificios. Pasa por la Asociación Vecinal Círculo La Paternal, donde Ana toma clases de salsa.

En la esquina de Bielsa (ex Morlote) y Paz Soldán está la farmacia donde trabajaba Ana. Las persianas bajas y los estantes despojados dan cuenta de que ahí ya no se venden remedios ni se toma la presión. Ana cuenta que post 2001 el local dejó de abrir, ya que la crisis económica provocó que varios locales de la zona se vieran obligados a cerrar sus puertas.

La Paternal, en especial La Isla, se convirtió en refugio de artistas, con una movida cultural y gastronómica creciente. Dejó de ser una zona barrial gris, barata y mal iluminada y desde hace unos años cotiza en alza en el mercado de compra-venta de inmuebles. Hay más color en el barrio, las paredes lucen murales con el rostro de Diego, siempre vistiendo la camiseta roja del Club Argentinos Juniors . Hay locales que mutaron, una pequeña fábrica ahora es cervecería, la carnicería se transformó en  el restaurante de pastas Tita la Vedette, y la que era la casa que alquilaba la familia de mi compañera de escuela primaria Nancy allá por los ´80, ahora es la renovada y coqueta Casa Gómez, desde donde parte la caminata y a donde volveremos después de escuchar los relatos de Ana y Emilia. 

Allí veremos cuatro edificios dibujados en tinta celeste, enmarcados y colgados sobre la pared. El Garrigós, la farmacia, el albergue Warnes y el MN Santa Inés, una antigua panadería que cerró al morir su dueño y que una década más tarde fuera alquilada y reacondicionada por la cheff Jazmín Marturet. El ahora restaurante fue reciente ganador de una estrella Michelín y agota las reservas cada fin de semana.

Lxs caminantes volvemos al lugar del que partimos y las hermanas Ana y Emilia nos dicen adiós.

Y así, quienes durante una hora caminamos juntxs, nos dispersamos, abadonamos La Isla y partimos hacia otras tierras, otros puntos geográficos donde también, como Ana y Emilia, tengamos la posibilidad de reconstruir nuestros propios mapas de vida.

Atlas de un mundo imaginado

Sábados 9 y 16 de agosto, domingos 10 y 17 de agosto. Domingo 14 de septiembre y sábado 20 de septiembre

Casa Gómez, Yeruá 4962, CABA.

Seguir leyendo

Lo más leido

Anticopyright lavaca. Todas nuestras notas pueden ser reproducidas libremente. Agradecemos la mención de la fuente. ©2025 Agencia lavaca.org. Riobamba 143, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Argentina - Editor responsable: Cooperativa de Trabajo Lavaca ltda. Número de propiedad intelectual: 50682265 - [email protected] | Tel.: +54 9 11 2632-0383

Vistas el día de hoy: 37.039