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La ley de la fuerza: México militarizado

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Una ley sancionada el último día del período legislativo habilita maniobras de las fuerzas del Ejército mexicano en cuestiones de seguridad interior. Sin control de la justicia ni de autoridades civiles, y con aval para mantener en secreto las operaciones, pueden actuar en una amplia y vaga gama de casos. “El 2017 va a terminar como el más violento, siempre según los homicidios, en los últimos veinte años”, escribe Eliana Gilet para lavaca.org desde Ciudad de México. “La ley de seguridad interior responde al incremento de la violencia, a los 34 mil desaparecidos y ya muchos más de 100 mil asesinados, perpetuando y blanqueando la presencia militar en las calles. La misma que disparó la violencia y sume a México en la peor crisis de su historia”.

La ley de la fuerza: México militarizado

Foto: Ernesto Álvarez


Gracias a una aprobación fast track de quince días, que terminó el último día del período legislativo de este año -15 de Diciembre-, México se militarizó por medio de una ley que permite a las Fuerzas Armadas intervenir en cuestiones de seguridad interior, por encima de las autoridades civiles, sin control previo o posterior, ya que también clasifica de Seguridad Nacional toda la información que se genere en sus operativos.
La ley – que tiene 75 páginas de justificación y 30 de articulado – fue producto del lobby castrense: el 20 de Noviembre, el Secretario de Defensa, el General Salvador Cienfuegos, salió públicamente a reclamar al Congreso la urgente aprobación de la Ley de Seguridad Interior que según sus palabras “obliga y da orden y sentido a las instituciones encargadas de la seguridad y defensa del Estado mexicano”. Cienfuegos afirmó luego que los militares “entienden el valor de la subordinación irrestricta al poder civil”, aunque la norma por la que bregaba estableció exactamente lo contrario: es la derrota del control civil ante la pesada bota militar.

A pesar de que la Constitución mexicana indica que las instituciones de seguridad pública son de carácter civil y que en tiempos de paz los militares están restringidos a tareas que tengan que ver con su disciplina, la ley aprobada les entrega el control mediante el uso del ambiguo concepto de “seguridad interior”.

Aunque la ley dice que los militares no se ocuparán de la seguridad “pública”, las tareas que describe para la seguridad “interior” coinciden: son las de policía y Ministerio Público. Además de detener gente, las Fuerzas Armadas investigarán los delitos y harán tareas de espionaje, sin estar suscritos al control de la justicia. Sus acciones podrán tener una duración indefinida porque aunque la ley prevé que las “declaraciones de afectación a la seguridad interior” – que es el nombre del mecanismo creado para la intervención militar – duren un año y puedan renovarse de manera indefinida.

La ley de la fuerza: México militarizado

Militares presentes en Coahuila, México.
Foto: Ernesto Álvarez

Autonomía armada

El mecanismo creado para la intervención militar se acciona a pedido de las autoridades locales que se vean rebasadas o por la sola decisión del Presidente, quien pasa la batuta a los Secretarios de Defensa (Cienfuegos) y al de Marina (Almirante Vidal Francisco Soberón Sanz) que a su vez designarán un comandante de las Fuerzas Armadas que funcionará como interventor por sobre los gobiernos estatales y municipales. Ningún civil, lógicamente, podrá desarrollar esa tarea ni incidir en la elección del encargado. La movida saca del panorama al Presidente de la República, quien queda excluido de la línea de mando.
Les da esta potestad para intervenir en territorios que sufran desastres naturales, epidemias “y demás contingencias que afecten la salubridad en general”; además de poder asumir esas funciones cuando actúen en la “prevención de riesgos” que determinan el Programa de Seguridad Nacional, que es público y la Agenda Nacional de Riesgos, que no. En ambos tiene un papel clave el CISEN, que es el centro de inteligencia, por medio del Consejo de Seguridad que creó la Ley de Seguridad Nacional, del año 2004.
Esa ley anterior convirtió al crimen organizado en un tema de seguridad nacional, reafirmando la predominancia de los militares en este tema; porque quien los sacó a la calle fue la Suprema Corte de Justicia. En 1996, la Corte interpretó que los militares estaban a la mano del presidente para combatir el crimen organizado, y permitió así que quedara firme la Ley Federal de Crimen Organizado, durante el gobierno de Ernesto Zedillo. Así se militarizó la frontera norte, como en el caso de Coahuila. 

Solos y vigilados: cómo es hacer periodismo en México

En la Ley de Seguridad Interior que acaba de aprobarse, se vuelve permanente y “con coordinación militar” aquello que en las anteriores era excepcional y auxiliar a las autoridades civiles.

Tampoco se establece ningún mecanismo de rendición de cuentas, más que la circulación de la información a nivel del Ejecutivo: entre el Presidente, la Secretaría de Gobernación y el Consejo de Seguridad Nacional. El Congreso está excluido del mecanismo.
Toda la información que se genere durante estas actuaciones tiene carácter de “Seguridad Nacional”, dificultando aún más su obtención y difusión. Más importante es que en los hechos esto invalida la Ley General de Desaparición Forzada que se aprobó un mes antes, ya que obturará el acceso a la justicia en los casos en que militares cometan violaciones graves a los derechos humanos, que se han generalizado en el país.
Todos, desde las instancias internacionales de la CIDH y de la ONU, como las Comisión Nacional de Derechos Humanos, además de oenegés y un colectivo ciudadano llamado Seguridad Sin Guerra, levantaron la voz para denunciar la embestida que la ley significa. Muchos de los partidos políticos con presencia parlamentaria vieron en estas movidas castrenses, intenciones electorales de una campaña que empezó casi al mismo tiempo en que la ley se trataba en el Congreso.

La ley de la fuerza: México militarizado

Foto: Ernesto Álvarez


Sin embargo, a pesar de lo que significa una ley como ésta, no ha habido grandes movilizaciones en rechazo, en los dos casos en que los colectivos ciudadanos convocaron a marchar. Algunos de los más viejos reclamaban que la falta de pibes de menos de 25 años se debía a que no les interesa nada; también es posible entender que ya hay una generación que creció con ellos y no imagina la vida sin los militares en cada esquina, en las patrullas de policía, en los retenes y custodiando las escuelas.
Mucho se debe a que los medios han obviado el tema o lo han tratado únicamente con el discurso oficial, que dice que esta es una ley garantista para brindar “seguridad jurídica” a los ciudadanos. Salvo por el gran trabajo que han periodistas independientes, como Carmen Aristegui, que transmite por internet luego de que fue despedida de la cadena MVS tras una cobertura periodística, la información dependería únicamente de las oenegés de derechos humanos que denunciaron.
Que es una ley que garantiza la impunidad militar, dijeron, que normaliza el estado de excepción que se instaló en México hace veinte años, y que abrió un proceso mediante el que, poco a poco, los verdes se erigieron como los únicos que pueden contra el “monstruo” de la delincuencia organizada. Para el momento en que se declaró la guerra de Felipe Calderón, a fines de 2006, México vivía uno de los momentos con menor tasa homicidios de su historia. No había crisis de seguridad ni ola de violencia que justificara, según publicó el Instituto Belisario Domínguez del propio Senado, “que justificara el despliegue simultáneo de operativos con las Fuerzas Armadas, de carácter permanente, en diversos estados de la República entre 2006 y 2007.”
Diez años después de despliegue militar, cuando 27 de los 32 estados ya están militarizados “temporalmente”, el 2017 va a terminar como el más violento, siempre según los homicidios, en los últimos veinte años. La ley de seguridad interior responde al incremento de la violencia, a los 34 mil desaparecidos y ya muchos más de 100 mil asesinados, perpetuando la presencia militar en las calles. La misma que disparó la violencia y sumió a México en la peor crisis de su historia.

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Telam no se cierra: La crueldad es noticia

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Los 700 empleados y empleadas de la agencia pública nacional de noticias Telam recibieron una comunicación para no presentarse a trabajar durante siete días. A la vez, la sede principal fue vallada durante la madrugada de hoy. Los movimientos ocurren luego de que el Presidente Javier Milei anunciara en la apertura de la asamblea legislativa las intenciones gubernamentales de cerrar Telam, mientras los gremios de prensa advirtieron que la decisión “no sólo sería ilegal sino también ilegítima”. Hoy, cientos de personas se acercaron a la sede de Bolívar para expresar su repudio a la medida; estuvieron presentes figuras de peso del sindicalismo como Pablo Moyano y Hugo Yasky, a quienes se les pidió “paro general”. Los testimonios de trabajadores de la agencia en primera persona, la incertidumbre, el alcance de la medida, y la lucha –que se retoma– por mantener de pie a una agencia con 78 años de vida.

Texto: Lucas Pedulla. Fotos: Lina Etchesuri

Había pasado apenas una hora desde que Julieta Colomer, redactora de Política de la agencia Telam, sopló las velitas por su cumpleaños, cuando le llegó un correo a su casilla de mail. No era un efusivo saludo de un ser querido, sino un mail institucional con un título raro, “Dispensa laboral Telam S.E.”, que decía: “Por medio de la presente se notifica que todo el personal de Telam S.E. se encuentra dispensado de prestar su débito laboral por el plazo de siete (7) días con goce de haberes a partir de las 23:59 del Domingo 3 de marzo del corriente”.

La escueta comunicación estaba firmada por el interventor de Télam, Diego Chaher, que a través del DNU 111/24 quedó a cargo de la agencia creada en 1945, además de educ.ar, Radio y Televisión Argentina (TV Pública y Radio Nacional) y Contenidos Públicos (Canal Encuentro, Pakapaka, DeporTV y la plataforma Contar). Como cruel regalo, Julieta recibió la misma información que le estaba llegando a sus más de 700 compañeros y compañeras en todo el país: el vallado de la redacción y la deshabilitación de su página web, que ahora mismo está recibiendo a sus miles de vistas con un mensaje de “Página en reconstrucción”.

A las 12:30 del lunes 4 de marzo Julieta llegó al abrazo convocado a las oficinas de Télam en Bolivar 531, en la Ciudad de Buenos Aires. 

Su cumpleaños número 50 comenzó con un canto: “Telam no se cierra”.

La angustia y las luchas

Los crueles anuncios llegaron dos días después del anuncio de cierre que el presidente Javier Milei realizó en la apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso nacional, el viernes por la noche. Tanto la comisión interna de Telam, como la Federación de Trabajadores de Prensa de la República Argentina (FATPREN) y el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), se habían declarado en alerta y emitieron un comunicado que decía que el cierre de la agencia “no sólo sería ilegal sino también ilegítimo”, y que además “se trataría de un ataque a todo el sistema de medios, público y privado, al pluralismo y al federalismo”.

En la madrugada del lunes empezaron a llegar los mails y también los videos de la policía vallando las oficinas. “Denunciamos que la policía está vallando Telam, es un atropello a la democracia y a la libertad de expresión”, difundieron delegados y delegadas por redes sociales. Mientras la convocatoria al abrazo crecía, el vocero presidencial, Javier Adorni, dijo en conferencia de prensa que “esta semana se va a conocer el plan que está diseñando el gobierno para el cierre de Télam y el destino de cada uno de los empleados”.

A las 12:30, hora del abrazo, Bolívar al 500 ya estaba llena. Había referentes sindicales, diputados nacionales, legisladores porteños y el acompañamiento de trabajadoras y trabajadores de prensa de diversos medios públicos, privados y autogestivos. La secretaria general de FATPREN y trabajadora de Telam, Carla Gaudensi, dijo que uno de los secretarios generales de la CGT, Pablo Moyano, había manifestado su apoyo y que iba a llevar a la reunión de la mayor confederación obrera argentina el pedido de un nuevo paro general. “Hay 700 familias que están sufriendo muchísima angustia, sin poder trabajar, por esta situación violenta, inédita en democracia, de silenciar un medio de comunicación que amanece vallado –dice Gaudensi–. No lo vamos a permitir. Esta agencia tiene más de 78 años de pie y va a seguir de pie. Les queremos decir que, aunque quieran seguir montando un show, acá no hay ningún show: hay trabajadoras y trabajadores que defienden la soberanía informativa, su fuente de trabajo y esta agencia pública de noticias”. 

Telam no se cierra: La crueldad es noticia

Las reminiscencias más directas del conflicto con Telam se remontan a 2018 cuando Hernán Lombardi, entonces secretario de Medios del gobierno de Mauricio Macri, encabezó un plan de despidos de 357 trabajadorxs de la agencia, revertido gracias a la lucha y la acción gremial, tanto en la calle como en la justicia laboral. A lo largo de su historia, la agencia creada en 1945 sufrió otros intentos de vaciamiento, intervención o privatización, y sus trabajadorxs ya evitaron su cierre en tiempos de Carlos Menem en los noventa y de Fernando de la Rúa, a comienzos de los 2000. 

Hoy arranca otro proceso.

Yasky: “Esto huele a revancha”

La Ley Ómnibus incluía a Telam entre las empresas a privatizar. Con su caída, la lupa está puesta en el DNU 70/2023 que, dentro de su extenso articulado, derogó la Ley 20.705, cuyo artículo 5 establecía que “sólo mediante autorización legislativa podrá el Poder Ejecutivo resolver la liquidación de una empresa del Estado”. 

Sabino Cabrera tiene 31 años, trabaja en el archivo fotográfico y es delegado. “Nos estamos manifestando pacíficamente en una de las tres sedes de la agencia en CABA, y tan solo una de las 12 que ayer a la medianoche la policía valló impidiendo el acceso a trabajadores y trabajadoras –dice a lavaca–. Es una actividad pacífica de rechazo al anuncio de cierre que hizo Milei en la asamblea legislativa, y no sólo por la defensa de los puestos de trabajo de las 700 familias sino también del rol de la agencia en la generación de contenido periodístico y en el acceso al derecho a la información a la ciudadanía”.

¿Tuvieron alguna comunicación oficial además de los correos recibidos?

–No, no hubo respuesta. No sabemos cómo van a continuar. Especulamos que van a tomar alguna otra medida, pero no tenemos ninguna confirmación de por qué se tomó esta decisión ni cómo va a seguir.

¿Cómo continuarán ustedes?

–Vamos a seguir con medidas judiciales que decida el equipo de abogados del sindicato. Seguimos con la demanda en curso, además, en contra del decreto 70/2023, ya que lo consideramos inconstitucional por modificar la característica de las empresas del Estado, entre las que estaba Telam, y que quita el carácter de discutir de forma parlamentaria la decisión de cómo gestionar las empresas del Estado. Vamos a defender a la agencia. 

En la calle, dos de los dirigentes gremiales que se acercaron a acompañar y hablaron fueron el diputado nacional de Unión por la Patria y secretario general de la CTA-T, Hugo Yasky, y el secretario adjunto de la CTA-A, Ricardo Peydró. 

Dijo Yasky: “Lo primero que hay que decir es que Telam intentó ser cerrada con Macri y, con la lucha, se logró revertir la situación. Esto huele a revancha y a querer barrer con la libertad de expresión. Es eliminar la única agencia que siempre cubrió los reclamos de los trabajadores. Pero acá venimos a decir algo muy concreto: nos comprometemos a bancar la lucha de Telam y es necesario que todas las centrales sindicales definamos la acción gremial que ponga freno a este ajuste”. Al terminar le siguió un canto: “Paro general”.

Dijo Peydro: “Esta es una ofensiva de este gobierno que se dice ultraliberal y grita por la libertad, pero es nazifascista en lo político. No podíamos esperar otra cosa que atacar a esta agencia. Nos quieren callar, pero con el compromiso de todas las centrales Telam no se va a cerrar”.

Al cierre habló el secretario general del SiPreBA, Agustín Lecchi, quien destacó: “El movimiento obrero organizado es el que viene poniendo freno al DNU, a la Ley Ómnibus y también es el que le va a poner freno al cierre de la agencia Telam”.

Lecchi anunció que las trabajadoras y los trabajadores se reunirán en asamblea para discutir las próximas acciones, entre ellas la instalación de un acampe.

El conflicto acaba de empezar. 

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Molinetazo

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Estación Once durante la tarde, antes del discurso de Javier Milei de apertura del año legislativo. Las voces, los saltos, los cantos, la policía, lo que no se ve y lo que sí.   

Texto Claudia Acuña

De a quince, de a veinte, de a tres, y en ese modo inquietante de los Pájaros de Hitchcok, el hall de la estación de Once se fue poblando de jóvenes muy jóvenes y veteranos muy veteranos hasta colmar el pasillo central. Allí, con la mirada clavada en el acceso a los andenes, cantando y bailando, esperaron.

Los muy jóvenes tenían ojos de colores hechos de cartón pintado con ingenioso arte y los muy veteranos, banderas escritas con pincel. Unas voces reclamaban boleto estudiantil; otras la propiedad social de los medios de transporte. Todas festejaban la performance de la Universidad de las Artes, usina de los ojitos de cartón que se reparten mientras bailan:

“Veo, veo

Qué ves

Un pueblo

Que sí la ve”.

Molinetazo

Foto: Marita Costa

Mientras una radio entrevista al Pollo Sobrero –referente de la lista bordo de trabajadores ferroviarios– otros micrófonos y cámaras registran a otros dirigentes: Daniel Solano. Nicolás del Caño, Celeste Fierro, Vanina Biassi, todos del Frente de Izquierda, cuya presencia monopólica es mérito de las ausencias. En tanto, Jubilados Insurgentes sostienen con firmeza una enorme bandera que cruza el hall central de la estación, y que despierta el aplauso de militantes y viajantes.

Molinetazo

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

Lo importante, sin embargo, estaba en otro lado y era otra cosa.

Poca policía uniformada, mucha de civil, disfrazada con éxito diverso, más las fuerzas habituales encargadas del control de los pasajes, reforzada: ese era el grupo encargado de custodiar que no suceda lo que finalmente pasó.

Molinetazo

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

En Once fue a las 17.45.

Los minutos previos no tuvieron calma, sino miedo. Se lo veía hasta en los rincones y se lo olía en todas las caras.

Hasta que terminó.

La revolución medía un metro y medio, era binarie y llegó desde los bordes.

Saltó como lo que es: una bengala.

Sonrió como lo que es: un pichón del conurbano.

Finalmente, se presentó con las astillas del naufragio: con la e, con la educación pública, con el arte.

Molinetazo

Foto: Marita Costa

“Soy elle, estudio en la escuela N° 22 de Morón, me interesa la música”.

No fue la primera persona en saltar el molinete, porque justamente de eso se trató este salto: de lo colectivo, que da alas.

Lo que sucedió luego fue rápido: los molinetes se levantaron, los muy jóvenes y los muy veteranos festejaron, y en ruidosa columna atravesaron la ciudad sin policías, sin protocolo y sin miedo.

Son 10 cuadras hasta la frontera con la irrealidad que es el Congreso: 5.000 policías (un Boca –River concentra poco más de 1.200, así que calculen la fragilidad que demuestra con tal operativo este presidente), desfile militar sin público porque la militarización de la zona impide el paso de personas, valla que tienen colgadas banderas que proclaman “Milei Presidente” (¿sobras de la campaña electoral?) y un pasillo por el que pasarán solamente los simpatizantes contratados.

Una dirigente de izquierda me explicará que el ministro de Seguridad porteño está a cargo de Once y que el Congreso, de la ministra de Nación. Encuentra en esta interna la lógica de esta ilógica situación.

Quizá se trata simplemente de la habilidad del círculo presidencial para trazar con ese cuadrado un escenario de comunicación, mientras en el resto de la realidad sucede otra cosa.

Quizá.

Faltan aún tres horas para el show presidencial y muchas más para saber su efecto, así que el piquete que diseñó la ministra Bullrich para aislar ese cuadrado de ciudad está aún despoblado, fantasmal, incierto.

Molinetazo

Foto: Lina Etchesuri para lavaca

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165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”

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165 trabajadores y trabajadoras de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fueron despedidos ayer sin ningún tipo de explicación. Muchas de ellas son personas con discapacidad. Ocurre luego de que el propio Presidente se burlara a través de retuits de las personas con síndrome de down. Este jueves desde las 12 hs. hubo una movilización en la sede del barrio de Núñez para visibilizar el tema y pedir la reincorporación. Compartimos los testimonios de dos de las trabajadoras despedidas, una de ellas ciega y otra con un bebé y en tratamiento psiquiátrico.

Fotos y testimonios: Juan Valeiro

Más de 165 personas que trabajaban en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) fueron despedidas ayer mediante el sistema de administración estatal GDE. 16 de ellas son personas con discapacidad, algunas cuentan con más de 20 años de antigüedad, entre las despedidas hay mujeres embarazadas, y también fueron echados delegados sindicales. Por eso hoy cientos de personas se acercaron a la sede que el organismo tiene en Núñez, y la decoraron con una bandera grande que simboliza el comienzo de una lucha: “No al Ajuste en Discapacidad”.

Convocados por los gremios ATE y UPCN, trabajadorxs, familiares y personas con distintos tipos de discapacidades que habitan el espacio semana a semana realizaron una breve caminata por el interior del predio donde acuden para realizar distintos tratamientos rehabilitatorios.

La marcha culminó frente al edificio principal donde se le otorgó la palabra a docentes, acompañantes y distintas personas con discapacidad que se vieron afectadas por los despidos y otras que resaltaron la importancia de este espacio. El acto culminó cuando se leyó el comunicado que UPCN le envió a Diego Spagnuolo, director de la Agencia Nacional de Discapacidad, quien hoy se ausentó a su trabajo.

Guadalupe Bargiela, 22 años, estudia Derecho, es no vidente y desde hace 4 años que trabajaba en la Agencia. Fue despedida ayer, notificada por GDE a las 16 horas, aunque ya sabía que estaba “en una lista negra”. Cuenta: “Me enteré de mi despido porque me llamó mi jefe para avisarme que estaba en una lista negra, y después me notificaron por GDE vía administrativa. Lo cual me parece excelente porque es lo que estaba esperando: una notificación formal. Pero nunca me avisó una persona de Recursos Humanos, sabiendo que tienen mis contactos para hacerlo”.

165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”
Fotos: Juan Valeiro

Guadalupe empezó trabajando en el Programa de Juventudes de la Agencia y luego comenzó a hacer trabajo administrativo, “respondiendo mails a personas con discapacidad, sobre todo en pensiones”. Cumplía tareas todos los días.

¿Por qué la despidieron? No hay un argumento. Yo cobré enero, pero a fines de febrero me dijeron que no había presupuesto. Digo, entonces, que el argumento es que somos personas con discapacidad, que el Presidente piensa que somos inútiles, que el Presidente pone la cara de un gobernador con rasgos de una persona con Síndrome de Down como un insulto. Es una expresión clara de disca-odio, de disforia hacia el colectivo de personas con discapacidad. Quieren cerrar el INADI que defendió en su mayoría a personas con discapacidad, quieren vaciar la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), pensando y argumentado que las personas con discapacidad no servimos. Las personas con discapacidad venimos de un modelo donde éramos personas a curar o a matar. Y quieren volver a ese modelo. No solamente Milei y sus políticas están avasallando los derechos de todo el pueblo sino también de las personas con discapacidad que somos parte del pueblo. Que somos migrantes, somos LGBT, además de personas disca somos laburantes. Yo soy de Moreno, conurbano profundo, y la realidad es que yo no sé si consigo otro laburo. Una persona sin discapacidad puede ser Uber, puede hacer changas, puede limpiar, lo que fuera. Yo no. Entonces yo si no trabajo en una oficina, o en Discapacidad o dando talleres, o lo que fuera, no trabajo. Y la verdad que yo alquilo, tengo que morfar, cambia mi situación de vida. Cambia mucho mi situación de vida por más que haya gente que me puede ayudar. No corresponde a mi derecho tener que pedirles a otras personas que me ayuden. Creo que las personas con discapacidad somos personas de derecho y hoy más que nunca tenemos que estar en la calle. Tenemos que estar en la calle porque este gobierno no va a parar si no ve al pueblo en las calles. Tenemos que estar organizadas y teniendo un plan de lucha. Porque las personas con disca (discapacidad) no solamente somos prestaciones o terapias a cubrir, porque van a bajar mucho las terapias, las pensiones, si no hay empleados que resuelvan esas cuestiones. Entonces digo: no solamente somos prestaciones y pensiones, somos también sujetos políticos. La discapacidad es una identidad política. Creo que para una sociedad que nos educa para la discapacidad puertas adentro, percibirse como persona con discapacidad, reconocerse como persona disca, es una identidad política y es una respuesta política.

¿Hay más compañeres con discapacidad despedides?
Sí. Hubieron 165 despedidos, 16 personas con CUD (Certificado Único de Discapacidad), muchas a punto de jubilarse, muchos con cuestiones de riesgo, muchas con licencia y una o dos personas embarazadas.

¿Qué sentiste cuando te enteraste de tu despido?
Yo laburo en discapacidad hace un tiempo largo, y ya sabía que iba a pasar esto. Porque Milei venía diciendo lo que iba a hacer en campaña. Yo ya sabía que iba a pasar. Me la desayuné, lloré un rato, me dolió la cabeza, pero ya lo dicen las Madres de Plaza de Mayo, ¿no? “Hoy lloramos, mañana luchamos”. Así que creo que hay que seguir la lucha, hay que seguir la pelea, llorando, abrazándonos con los compañeros, pero hay que seguir la pelea. Ya lo decía el Indio: el que abandona no tiene premio. Arriba los que luchan.

Carolina Pizarno tiene 18 años de antigüedad en ANDIS. También fue despedida. “Y no me dieron ninguna explicación, me mandaron una nota por GDE y fui echada así. Sin ninguna explicación. Y vine hasta acá sola, antes de que llegue el gremio, para hablar con alguien, hable con una secretaria y no me atendieron. Y hablé bien, con todo el respeto. Hablé que tengo un hijo, que tengo un alquiler, es un bebé, estoy sola y no me dan bola”.

165 despidos en la Agencia Nacional de Discapacidad: “No tienen corazón”
Fotos: Juan Valeiro

¿De qué trabajabas?

-Estaba en Pensiones. Y ahora estaba de licencia con ataques de pánico y estoy medicada, por eso también es mi preocupación.

¿Y por qué creés que está pasando esto?

-Están recortando. Y no saben a quién, dan al boleo. Porque también a un delegado de UPCN no lo pueden echar y lo echaron. Así que fue al boleo. A la delegada que acompaña a las personas con discapacidad también: es algo de no creer. No tienen empatía, no tienen corazón.

Para aquellos que no conocen, ¿de qué se trata este espacio donde estamos hoy?

-Acá hay recreación, hay piletas, los discapacitados vienen según su discapacidad y damos todo para que cada uno tenga su espacio para hacer todo. Y cerraron muchas sedes acá adentro. No hay profesores de natación, no hay nada. Sacaron a todos. Entonces los chicos están sin hacer rehabilitación.

¿Cómo te informaron de tu despido?
-Me mandaron una nota por mail y me dijeron que me fije en el GDE. La nota decía: “Carolina: no perteneces más a la agencia de discapacidad a partir del 27 de febrero”. Es decir que hoy no cobro más. 18 años de laburo, y hoy no cobro más. ¿Cómo hago con mi alquiler, con mis cosas? ¿Con mi hijo, chiquitito? Estoy arruinada.

¿Nunca hubo una persona que se comunique con vos?
-Nunca, nada. No me dieron una explicación y se esconden. Y hoy Diego (Spagnuolo, titular de ANDIS) no vino, así que bueno… Nadie da la cara.

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