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Vertbisky: Volver al futuro

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Estos fragmentos del libro La educación presidencial, escrito por Horacio Vertbisky en 1990, analizan algunos conceptos claves para comprender la crisis actual. El modelo de democracia viables que imaginó el Departamento de Estado nortemericano en 1975. Qué proponían los políticos argentinos para mitigar sus efectos. La deuda externa como herramienta política. La profética quiebra de Amalita Fortabat. Y hasta la confiscación compulsiva de los ahorros son algunos de los temas sobre los que creemos oportuno este replay.

Democracias viables

Hace ya quince años que los planificadores del Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional de Washington comenzaron a imaginar cómo deberían ser las democracias viables. El modelo fue definido en un memorándum de 1975 por los especialistas del Departamento de Estado, Frank Devine y Henry Schlaudeman. Para prevenir una posible radicalización, requería asegurar una dirección política civil y estable a los gobiernos resultantes, a través de fuerzas políticas de clara definición anticomunista, que contaran con apoyo social e inserción en los sectores obreros, juveniles y campesinos, y preservar a las Fuerzas Armadas como control de la transición, mediante su repliegue institucional de las funciones políticas.

En cada país apostaban a un partido, salvo en el Río de la Plata, donde no existía una fuerza política individual capaz de asumir las tareas del relevo, por lo que los planificadores anhelaban un acuerdo entre radicales y peronistas en Buenos Aires, y entre blancos y colorados en Montevideo.

La capitalización de la deuda es defendida desde hace años como herramienta política por el ex secretario de Estado Henry Kissinger. En 1987 adujo que lo importante en América Latina era determinar ¡qué queremos que sean esos países dentro de 20 años, no cómo pueden hacer para pagar los intereses el año próximo». En 1988 estas posiciones fueron desarrolladas con más extensión en el segundo Documento de Santa Fe, que académicos y militares conservadores elaboraron para George Bush durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia.

Este documento propuso que el Tesoro norteamericano jugara un papel preponderante en formular soluciones para «la crisis estructural de la deuda, que nunca podrá pagarse en los términos actuales. Como medio de alentar el crecimiento del sector productivo privado debe estimularse agresivamente la capitalización de deuda, que se está demostrando como un vehículo eficaz para que las naciones latinoamericanas deudoras reduzcan la deuda externa depreciada. Los Estados Unidos deberían alentar, por medio de programas privados y públicos, el desarrollo de la empresa privada en Latinoamérica e intentar acelerar las privatizaciones de las empresas estatales».

Distinguía entre el gobierno temporario, elegido por los votantes y el permanente, integrado por «las estructuras institucionales y la burocracia que no cambian como resultado de las elecciones, por ejemplo, las Fuerzas Armadas, el Poder Judicial y la burocracia civil». Según las categorías del marxista italiano Antonio Gramsci, recomendaba un cambio de cultura política, porque «ninguna elección democrática puede modificar el continuo giro hacia el sistema estatista, si la industria de la conciencia está en manos de intelectuales estatistas. Los medios de comunicación, las iglesias y las escuelas continuarán derivando las formas democráticas hacia el estatismo si los Estados Unidos y los inexpertos gobiernos democráticos no reconocen que «los responsables del comunismo con el nacionalismo en Latinoamérica constituyen todavía el mayor peligro para la región y los intereses de los Estados Unidos.»

Gallinas

El 10 de noviembre de 1990 el FMI aprobó el crédito contingente para la Argentina, pero no se alcanzaron similares acuerdos con los bancos acreedores, que han hecho sentir al negociador Carlos Carballo la extrema dureza de sus posiciones. En su edición del mismo día, el diario de negocios Wall Street Journal ofreció una visión de las relaciones de los bancos con los deudores latinoamericanos más ruda que la de los discursos protocolares. En un artículo firmado por el banquero neoyorkino Henry Breck, se describe una imaginaria reunión sobre la deuda, pobreza y ecología, en la cual el personaje de ficción Quickfix (que podría traducirse como «coima rápida») Kelly explica a un grupo de elegantes latinoamericanos que el previsionamiento o registro a pérdida de sus créditos realizado por los bancos preanuncia un nuevo trato más duro que nunca. «Los banqueros les están comiendo la comida. Los tratan como tontos», se mofa. «Por si no se dieron cuenta, la canilla está cerrada. No hay plata Pero aún. El año pasado ustedes pagaron 50.000 millones de dólares más de lo que recibieron. Ustedes lloriquean y gritan y pagan. Yo había oído hablar del orgullo latino. Pero ustedes más bien son gallinas.»

En medio de sonrisas de los ecologistas norteamericanos, Quickfix prosiguió: «ustedes fueron tan fáciles de manejar. ¿Se acuerdan del Plan Baker? Si esperaban nuevos créditos estaban en babia. ¿De verdad esperaban que los bancos aumentaran su exposición? El único dinero sin garantías que los bancos podían prestarles era el que rotaba de una cuenta norteamericana a otra, para que el banco pudiera asentar el ingreso de intereses. Y ahora al mandar a pérdidas el 10 por ciento de sus créditos a mediano y largo plazo con el Tercer Mundo, el Morgan les está diciendo que no esperen ni siquiera eso».

Kelly explica que Citicorp sólo mandó a pérdida el 29%, lo cual marca una diferente estrategia, y continúa con una descripción cuya lectura es recomendable para todos los argentinos, del sector público o privado, que viajan a los Estados Unidos por temas vinculados con la deuda y quieran saber cómo los ven sus interlocutores: «ustedes vienen aquí a limosnear. Abren grande la boca y chillan: aliméntennos. Se alojan en hoteles de lujo, salen de compras. Sus hombres de negocios deambulan por Nueva York, más gordos que nunca, comen con directivos de los bancos y concuerdan en que el problema es complicado y difícil de resolver. A la mañana siguiente, controlan sus cuentas privadas confidenciales. Sus políticos mendigan ayuda de los bancos y se enredan en negociaciones, en las que nunca ganan, y los bancos les hacen pagar los pasajes. Es cierto que en sus pueblos hay quienes no comen bien. Pero ustedes me parece todos muy saludables».

Por último Kelly pregunta: ¿»Pueden hacer algo por ustedes mismos? Ya hicimos nuestra parte. ¿Necesitan un plano para llegar al baño? El resto es cosa suya, no podemos hacerlo por ustedes».

Broma

Una antiquísima narración oriental cuenta que un hombre pidió un préstamo a su vecino. Al devolverlo, había en la bolsa más monedas que las originales. «Tuvieron cría» explicó. El prestamista disimuló su asombro y guardó la diferencia. La segunda vez, la bolsa retornó vacía.

-¿Dónde estás mis monedas?, reclamó.

-Se murieron, fue la respuesta que lo dejó mudo.

Tal vez sea eso, no hubo ni un cristal de banco trizado por las decenas de miles de personas que soportaron colas de hasta tres horas, bajo el sol de los mediodías de verano con 35 grados de temperatura . Eran los titulares de los plazos fijos s siete días, con tasas de interés de 700 por ciento mensual. Sus monedas, capaces de reproducirse a velocidad tan prodigiosa, murieron cuando el Estado dispuso su canje compulsivo por títulos de la deuda externa a diez años.

Según los cálculos de ADEBA entre los primeros veinte receptores de imposiciones a plazo, los bancos extranjeros agrupados en ABRA sólo concentraban el 15% de todos los fondos depositados, y en consecuencia de todos los préstamos al banco Central. Por eso, sufrieron menos que los estatales y los privados nacionales el impacto del canje compulsivo. Además, son los primeros interesados en la interrupción del ciclo de la valorización financiera vía préstamos al Estado, porque la supresión del déficit cuasifiscal libera los recursos de los que ellos anhelan apropiarse en cobro de los intereses de la deuda. De allí el apoyo de los Estados Unidos a la supresión de los subsidios al sistema financiero, que ahora deberá obtener beneficios prestando a clientes privados y no al Estado. En una carta a Menem, el presidente George Bush lo felicitó por eso nueva reducción del gasto público.

Cosméticos

Antonio Cafiero ratificó su coincidencia co
n la reforma del Estado, explicó que sus críticas eran al liberalismo pero no al plan económico y reclamó complementarlo con un acuerdo político, económico, social y una tregua. Aclaró que no estaba de acuerdo con huelgas y manifestaciones «porque el país quiere unidad». Carlos Grosso explicó por radio que «los mejores programas cercanos a las pautas liberales» las han aplicado los partidos democristianos o socialdemócratas, nunca los partidos liberales «porque su dogmatismo insensible y sin sentido social les impide obtener el fervor de la mayoría».

El diputado nacional Chacho Alvarez lamentó en el programa de Mariano Grondona por televisión que el rigor del ajuste no hubiera sido atenuado con asistencia social. Añadió que en otro países el ajuste había tenido un sesgo totalitario, que aquí podía evitarse por lo que llamó el valor agregado peronista. Eso sería lo que se votó en el 89 y Menem no lo estaría cumpliendo.

El jefe de asesores del ministerio de Trabajo, Enrique Rodríguez, explicó en un reportaje que el problema es la metodología del ajuste: o el modelo Thatcher sin consulta con los sindicatos o el de los socialdemócratas europeos, más consensuado.

Los cuatro reclaman acuerdo, consulta, consenso, concertación, asistencia o sensibilidad social. Suponer que la burguesía rapaz que mandó a matar a 30.000 personas y fugó del país -a cuentas que los acreedores externos protegen con el secreto bancario- 60.000 millones de dólares, está dispuesta a concertar otra cosa que el ajuste más brutal es, en el mejor de los casos, una ingenuidad.

Por eso, la propuesta de Cafiero, Grosso, Alvarez y Rodríguez sólo es mitigar los efectos de esa política que, en forma expresa o tácita, consideran inevitable. Menem les ganó por izquierda en la interna y les gana desde el gobierno por derecha, porque entonces y ahora planteó las cosas con mayor claridad. No es el único que se tiñe las canas. Pero no se molesta en disimularlo.

Uno por uno

Quien terminó de precisar la óptica de los acreedores fue el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Michael Camdessus. En un reportaje concedido a O Estado de Sao Paulo, encomió los esfuerzos de Menem para recolocar el programa en los rieles, con la ayuda del Fondo. Agregó que no había ajuste indoloro, pero aclaró que «no hay ninguna razón particular para que su precio recaiga más sobre los pobres. El gobierno debe pedir más a los privilegiados de la sociedad, porque proteger a los más pobres es la clave del éxito».

Durante la última reunión conjunta con el FMI y el Banco Mundial, (Javier) González Fraga se sentó junto al subsecretario de Asuntos Internacionales del Tesoro de los Estados Unidos, David Mulford.

-¿Esa señora rubia que está allí, es la famosa coleccionista de cuadros?, preguntó Mulford como si no lo supiera.

-Si, asintió el entonces presidente del Banco Central. Es Amalita Fortabat, embajadora itinerante del presidente Menem.

-Hasta que ustedes no manden a esa señora a la quiebra yo no les voy a creer una palabra, concluyó Mulford, tiradores a la vista, gemelos de oro y cuello removible.

Las palabras de Camdessus y Mulford ayudan a colocar sobre los rieles, sino el programa económico, al menos el debate político. Los acreedores externos tienen ,más claro que nadie que sus posibilidades de cobrar dependen del cierre hermético de las mil canillas que gotean los subsidios al capitalismo prebendario. Con todos los números sobre la mesa, saben mejor que nadie que los 60.000 millones de dólares de la deuda externa argentina coinciden con los 60.000 millones de dólares de los depósitos argentinos en bancos del exterior. Por razones políticas y legales les resulta imposible imponer una conciliación forzosa de saldos: cobrarse de aquellos fondos y luego remitir toda la documentación a la Argentina, para que aquí se arreglen entre los sectores internos. Pero por medios más sutiles buscan resultados parecidos.

Pese al simpático consejo de Camdessus de proteger a los más débiles, los bancos extranjeros que hacen cola para canjear sus títulos de la deuda por empresas del Estado o sus despojos, están asociados con Grupos Económicos locales y no con organizaciones de trabajadores.

Por lo menos en sus primeros años, estas políticas se resuelven en recesión, liquidación de empresas medianas y pequeñas, concentración en una punta, informalización en la otra y agravamiento de la ya crítica situación del empleo y los salarios.

Mil obreros industriales despedidos y tres mil suspendidos cada día de marzo definían una catástrofe sin precedentes en la historia argentina contemporánea. Luego del acto del 6 de abril en su apoyo, Menem contestó el mayor interrogante que acucia a empresarios, sindicalistas, políticos, militares, eclesiásticos y demás interesados directos en las patologías sociales:

-«El pueblo argentino va a aguantar mucho más».

Fue su deducción a micrófonos abiertos en la euforia de aquella noche triunfal.

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Perú: racismo, criminalización y disciplinamiento como trasfondo de más de 60 muertes

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Lavaca habló con dirigentes sociales y campesinas, que analizan la represión desatada tras la crisis institucional que dejó al menos 60 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos, con imágenes de tanques entrando a la universidad pública incluidas. El rol del Congreso, la figura de Dina Boluarte, la raíz histórica, racista y clasista de la derecha peruana. La ligazón con la agenda extractivista con la desestabilización actual que busca criminalizar y disciplinar a las voces de comunidades y organizaciones sociales que denuncian la situación como «dictadura cívico-militar».  

Dina Boluarte tiene más muertos en Perú por la violencia institucional, que días de gestión.

Según la Defensoría del Pueblo de Perú al momento son al menos 56 los muertos por la represión, miles de heridos, y centenares de detenidos. Organizaciones sociales reportan, por su parte, más de 60 muertes. Todo ocurrió en menos de cincuenta días: desde que la vice Dina Boluarte asumió el Ejecutivo el 7 de diciembre de 2022, cuando fue detenido el entonces presidente Pedro Castillo. 

Mientras tanto las calles siguen siendo un escenario de marchas y repudios contínuos: solamente el martes 24 de enero la Defensoría del Pueblo registró 85 cortes de rutas nacionales, además de movilizaciones y bloqueos en 39 vías provinciales. 

¿Cómo interpretar lo que está ocurriendo?

Melania Canales es dirigenta social de la región de Ayacucho; diez de los muertos pertenecen a esa localidad. Además, es ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú. Sintetiza así para lavaca los reclamos sociales de los cuales además fue protagonista: 

  • “Uno de los principales reclamos es que haya un referéndum para la Asamblea constituyente; existe hoy una Constitución de 1993, hecha por el dictador Fujimori, que ha privatizado todo en Perú: luz, agua, carreteras, pistas, empresas mineras. Esa es la Constitución que le da todo el poder al empresariado, es la peor Constitución de América Latina, el empresariado se lleva sus ganancias y no paga nada”.
  • ”Esta Constitución ha permitido que la salud y la educación sean un negocio. Prácticamente nos despoja de nuestros territorios colectivos de los pueblos y mujeres indígenas, y no nos permite la participación del pueblo organizado en espacios de poder de decisión. También nos criminaliza. Por eso exigimos referéndum y buscamos una nueva Constitución”.
  • “Pedimos también la renuncia de la traidora y asesina Dina Boluarte. Y la renuncia de la mesa directiva del Congreso”. 
  • “Y exigimos paz. Una paz con justicia. Eso exigimos en el Perú”. 

La Universidad atacada

A la cadena de violencia desde el gobierno se sumó la última semana la brutal represión en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) que incluyó el ingreso de 400 policías junto a fuerzas especiales con tanques que derribaron las puertas, disparos y gases lacrimógenos, y donde más de 205 estudiantes fueron detenidos.

Natali Durand es docente de antropología en la Universidad. Dos estudiantes de su clase fueron detenidos, y ella describe: “Ha sido un atropello a la autonomía de la Universidad. Los estudiantes habían abierto las puertas para alojar a las personas que estaban llegando de distintas regiones para marchar”. 

Desde todo el país llegaban delegaciones a lo que se denominó la Nueva Marcha de los Cuatro Suyos, y la Universidad funcionaba como alojamiento y espacio de encuentro y logística. Pero cuando entró la policía, explica Natali “quedaban pocos manifestantes, eran más los alumnos que se encontraban dentro de la Universidad, algunos en la toma, otros en la residencia universitaria, eso es muy preocupante porque entraron a la residencia universitaria”. Desde entonces parte de los docentes y estudiantes piden la destitución de la actual rectora Jeri Ramón. 

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) condenó la represión y expresó que “la entrada de la policía a la sede universitaria es una violación flagrante de la autonomía”. Además rechazó la “decisión del gobierno de recurrir a la violencia para enfrentar la crisis en el país”. Y remató: “La actitud del gobierno del Perú se coloca al margen del respeto a los Derechos Humanos”.

La traición de Dina

¿Dónde se encuentra la semilla del actual conflicto?

Responde Natalí Durand: “Para entender la semilla de esto podríamos irnos hasta 200 años atrás, pero creo que ahorita lo más grave ha sido la descomposición política que tuvimos desde 2016 cuando el partido de la señora Keiko Fujimori (hija del ex dictador) ganó la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 2016 lo que se generó fue un desbalance de poder a favor del Ejecutivo”.

Sin embargo (o tal vez por eso mismo) el profesor y político Pedro Castillo, con el partido Perú Libre, ganó las elecciones en segunda vuelta a la misma Fujimori, y gobernó desde el 28 de julio de 2021 hasta la declaración de su “permanente incapacidad moral” por parte del Congerso, el 7 de diciembre de 2022. Castillo fue docente de escuela primaria, presidente del Comité de Lucha del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP) y encabezó la huelga docente de 2017.

El 7 de diciembre de 2022 Castillo fue detenido y destituido luego de 16 meses de gobierno. Horas antes había anunciado el cierre temporal del Congreso, pero ante esto sus propios ministros comenzaron a renunciar y a calificar la situación como un autogolpe. Con las fuerzas armadas y la policía en contra, el Congreso trató, una vez más, la moción de vacancia contra el entonces presidente bajo la acusación de “incapacidad moral”. Castillo fue detenido y destituido; juró entonces quien era su vicepresidenta, Dina Boluarte quien, entre otras cosas, tenía en el propio Congreso denuncias por presunta infracción constitucional que fueron rápidamente archivadas. 

Dice Natalí Durand: “Si bien es legítima sucesora, se había dicho que iba a renunciar y pedir elecciones. A su asunción la gente la asume como una traición. A su vez, en la derecha no la ven como parte: en el momento en que no le sirva más la van a soltar. Ahora ella les sirve porque el presidente del Congreso no puede ejercer funciones de presidente, tiene que llamar a elecciones en un periodo de 3 a 9 meses como máximo. Ella no quiere renunciar porque sabe que, si renuncia, la van a dejar sola y le espera un proceso judicial fuertísimo”. 

La actual presidenta no tiene bancada propia en el Congreso ni un partido que la apoye.

La pregunta entonces es quién tiene el poder hoy en Perú.

La voz desde las calles

Melania Canale, dirigenta social de la región de Ayacucho, remarca que la situación actual puso luz sobre el “racismo y el clasismo en nuestro país”. Sigue: “Perú ha sido el centro del colonialismo: cuando se creó la república peruana hace 200 años se hizo con los descendientes de los españoles, los ‘mistis’ y los criollos, y los pueblos indígenas y afro estuvimos ausentes. Entonces lo que vino fue una dominación de una clase media alta privilegiada. Hay una desigualdad grande, que se ha agudizado, los derechos se convirtieron en negocios, como la educación, la salud, y la participación política”. 

Melania define a Pedro Castillo como el primer “marrón” (por el color de su piel) que llegó a la presidencia. Y define: “Hemos sentido que al marrón no lo aguantaban”. A la actual presidenta la llama “la usurpadora”. Dice: “En estos momentos, aunque ella ganó junto a Castillo, representa a la derecha. El Congreso ha sido un obstáculo que a Pedro Castillo no lo dejó gobernar, siempre estaba ahí promoviendo su vacancia. Dina tenía una denuncia, pero la archivaron en el Congreso. Realmente esto se veía venir. Acá, la derecha política del Perú es una derecha arrastrada, que siempre se entrega por completo a la oligarquía” 

¿Tiene relación el problema con las agendas extractivistas? 

Está muy ligado. Hace poco una funcionaria de Estados Unidos ha dicho que en Sudamérica están el agua dulce, los minerales, el litio. Aquí están paralizadas varias mineras por los reclamos de las comunidades. Hay también contaminación de los ríos, de la tierra, mucha gente con metales pesados en la sangre, y además estos empresarios no dejan nada…

¿A qué atribuís la actual represión? 

Es una caza de brujas. En Ayacucho hay 8 detenidos dirigentes y dirigentas de organizaciones, los han llevado hasta Lima, acusados de terroristas. No somos asesinos, no somos terroristas. Están buscando descabezar a las organizaciones, meter miedo, criminalizar y perseguirnos, inventando fantasmas. No hay libertad en este país: por eso decimos que estamos viviendo una dictadura cívico militar. 

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 1

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La nueva serie documental de lavaca: El mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Dirigida por Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes.

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir.

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Cuatro años de in-justicia por el femicidio de Carla Soggiu       

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En la Plaza de la Memoria de Pompeya, junto a vecinos, vecinas, otras familias víctimas de femicidios y organismos de derechos humanos del barrio, se recordó este domingo a Carla Soggiu frente al mural que hizo el barrio, a cuatro años del femicidio. Estuvo presente Alfredo Soggiu (foto) el padre de Carla. Sin culpables por el crimen, y sin siquiera un fiscal que lleve adelante la causa, la familia se transformó en querellante e impulsa que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía protegerla. El ex marido de Carla fue acusado por violación, pero el crimen sigue impune. La idea sobre quién cuida a lxs vecinxs.  

El acto en la Plaza de la Memoria de Pompeya (fotos: Ailín Soria)

“A pesar de que pasaron cuatro años cada día siento más injusta su partida, que le hayan quitado la vida. Tanto su pareja, como el gobierno de la Ciudad, como la justicia, todos la mataron un poco a mi hija”. 

Alfredo, papá de Carla Soggiu, está parado en la Plaza de la Memoria del barrio porteño de Pompeya, a cuadras de donde su hija murió. Desde ahí habla. Frente a él vecinos y vecinas que escuchan; a su lado, familiares de otras víctimas de femicidios; y en su espalda, el mural desde donde su hija mira al barrio junto a letras negras que dicen: verdad y justicia. 

Ni botón ni GPS

El 15 de enero de 2019, cuatro años atrás, Carla Soggiu pidió ayuda 5 veces apretando el botón antipánico que tenía después de haber denunciado a su pareja. Pese a que el sistema contaba con ubicación GPS, la empresa no pudo ubicarla. Carla estuvo desaparecida hasta que un barrendero encontró su cuerpo en el riachuelo. Según la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. 

Ella tenía un botón antipánico porque días antes, el 26 de diciembre de 2018, su ex pareja, Sergio Nicolás Fuentes, la secuestró, violó y golpeó brutalmente, con su hija menor como testigo. Carla tenía hidrocefalia, los golpes destrozaron la válvula. Cuando logró huir lo denunció ante la la Oficina de Violencia Doméstica, y le dieron el botón antipánico que días después no la protegió.  

Con el Poder Judicial en contra

Sergio Nicolás Fuentes fue condenado por la violación a seis años de prisión, pero la causa por el femicidio fue archivada, cuando la familia se enteró ya había pasado un año.

Pidieron entonces que la justicia porteña investigue por qué no funcionó el botón antipánico: el fiscal de primera instancia archivó el pedido.

Apelaron, el fiscal de Cámara también lo archivó.

Fue cuando alegaron que la Ley de Víctimas autoriza que se abra la investigación sin asistencia de un fiscal, y así lograron que se los acepte como querellantes.

En ese punto están ahora, sin fiscal el impulso de la causa depende de la familia. El objetivo es que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía proteger a Carla.  

Dice Alfredo, papá de Carla: “Después de tanto tiempo de lucha, con el acompañamiento de un montón de gente incondicional, recién logramos meter una causa contra uno de los asesinos de mi hija. Más que nunca necesitamos el acompañamiento de todos, que nos ayuden a caminar. Por mis nietos, por mi señora, también por mí. Lo necesito, que me acompañen”. 

A su lado están Susana y Daniel, padres de Cecilia Basaldúa, víctima también de un femicidio y de un Poder Judicial que intenta garantizar impunidad en lugar de justicia. Susana explica: “Las familias sentimos mucha impotencia, esto no tiene que pasar más. Tenemos que luchar y acompañarnos porque es lo que nos hace fuertes”. Susana se detiene para nombrar a Roxana, mamá de Carla Soggiu que no está presente, se quedó cuidando a sus dos nietos, hijes de Carla, que hoy tienen 6 y 8 años. Sigue: “Nuestras hijas no pueden volver a la vida pero queremos que descansen en paz, y lo van a hacer cuando haya justicia”. 

Daniel (en el centro), y Susana, rodean a Alfredo, el padre de Carla Soggiu. (Fotos: Ailín Soria).

Vecinos cuidándose

Vecinos y vecinas del barrio forman un semicírculo para escuchar. Entre ellos están presentes los integrantes del Instituto de la Memoria de Pompeya, responsables de cuidar y crear la Plaza de la Memoria donde ocurre este ritual de abrazo hacia la familia. Además del de Carla hay murales dedicados a Ezequiel Demonty (el joven asesinado por la Policía en el Riachuelo), por la Noche de los Lápices, por Hebe de Bonafini, entre otros.

“La lucha se sostiene con amor, con alegría y con memoria”, dice Alberto, integrante del espacio, y cuenta que fue en 2006 cuando se propusieron visibilizar a les desaparecides del barrio, crearon la plaza, y empezaron a marchar juntos.

Pronto se dieron cuenta de cómo aparece la violencia institucional y estatal hoy, dice: “A veces reflota en estas formas: femicidios, travesticidios, desaparición de jóvenes en situación de calle. Los únicos que nos cuidamos somos los vecinos a los vecinos”. 

Luego, la foto de Carla se levanta alto y se grita presente, con su sonrisa y su mirada desde la pared.

Fotos: Ailín Soria.
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