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Cosquín: ¿De qué lado estaría Atahualpa? Voces del folclore contra el saqueo

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Susy Shock se paró en el mítico escenario de Cosquín para denunciar al fascismo, sin vueltas en tiempos de representantes del género abrazados al poder. El folclore de los escenarios y el de las peñas. El arte cómplice o el arte que denuncia. Las otras propuestas para transitar una vida sin fascismos, en medio de épocas oscuras. Los artistas que se animaron en un contexto adverso, y la reflexión de Susy en entrevista con lavaca, después de los halagos y las críticas: “Le tienen miedo a la disputa política, le tienen miedo al pensamiento político, porque lo que quieren es la hegemonía de un sometimiento. El arte no está para eso, el arte no es por ahí, el arte es todo lo contrario. El arte es vital cuando hay un pueblo vital. Y si el pueblo no está vital, el arte viene a incentivar y a romper todo lo que haya que romper para que el pueblo vuelva a su vitalidad más extrema, más preciosa, más necesaria”.

Por María del Carmen Varela

Lejos estuvo de dedicar un largo monólogo o un decálogo de enojos: fueron frases cortas y precisas. De sus labios pintados y surcados por la curva de la sonrisa brotaron palabras que levantaron polvareda. Susy Shock habló durante 35 segundos cargados de gratitud, ternura, entusiasmo y soltó un sólido manifiesto en sintonía con esta época. Lo hizo en la enorme Plaza Próspero Molina, Córdoba, y Cosquín vibró.

Como cada año desde 1961, en la última semana de enero, el Festival Nacional del Folklore transita sus nueve lunas y en la tercera, las palabras de la artista autodefinida como trans sudaca relampaguearon en la noche cordobesa.

Su primera incursión fue cuando la cantante Luciana Jury, invitada al Festival por cuarta vez, terminaba de cantar “Vuele bajo”, la recordada canción de Facundo Cabral, que dice: “Dios quiera que el hombre pudiera volver / a ser niño un día para comprender / que está equivocado si piensa encontrar con una chequera la felicidad”. Luciana se permitió cambiar la letra y en lugar de chequera cantó “criptomoneda”. Emocionada, contó al numerosísimo público que esa noche estaría rodeada de amigxs, quienes fueron muy necesarios en “épocas durísimas del macrismo”. Siguió: “Yo necesitaba un refugio y ahora también lo necesito. Soy un desierto y necesito el agua de la diversidad, el agua de la nueva humanidad”.

Entre sus músicxs amigxs estaba Susy Shock, quien al pisar el escenario dijo: “Gracias por ofrendar tu canto, que tiene memoria pero también tiene futuro. Gracias por ofrendar ese folklore abrazador de la diversidad. Somos diversidad y el folclore lo sabe. Gracias porque es un folclore que no es ningún alcahuete del poder de turno. No podrán, sepan que no podrán”.

Luciana agradeció, la música sonó, el público reaccionó, la prensa especuló, y Susy cantó:

“No podrá la censura de derecha / Ni la mirada prejuiciosa de los posmos / Ni las transas, ni las tasas de interés / Ni monedas acuñadas con martirio”. Y llegaba el mantra repetido para conjurar el espanto: “No podrán, no podrán”.

Susy se despidió y Luciana continuó cantando, pero cuando preguntó si hacía un bis más, parte del público comenzó a abuchearla. “¿Todo ´no´ me dicen?” preguntó cuando parte del público gritó que no quería otra chacarera. Pero la actitud era distinta de acuerdo al espacio donde la cámara se posara: gente que aplaudía siguiendo el ritmo, gente cruzada de brazos y entrecejo fruncido, más atrás bailaban, más allá cantaban, más arriba, en el sector vip, se observaba mientras se comía y bebía en la comodidad de unos silloncitos blancos. “No hay que darle tanta entidad al ´no´ —dijo Luciana luego en conferencia de prensa— , démosle entidad a los que dijeron que sí. Fue una noche extraordinaria. ¿De qué me vale a mí ganarme a todo el público mintiendo? No me van a hacer torcer el brazo ni me van a hacer cambiar mi opinión porque es lo que yo siento, es mi verdad”.

No está de más aclarar que el “no” se escuchaba desde los asientos más próximos al escenario, los que tienen un valor que ronda los $100.000 y un poco más, $250000, el sector VIP que incluye show, comida y bebida.

Cosquín: ¿De qué lado estaría Atahualpa? Voces del folclore contra el saqueo
Susy Shock. Foto: Alejandra Lopez para revista MU

El nido

El martes por la noche Susy volvió a cantar en Cosquín. Esta vez en Casa Mattalía, junto a Luciana Jury y el dúo Bazán-Bonillo, en un ciclo que también contará con las voces de Mica Vita y Juan Saraco (Duratierra), la Ferni y Sofía Viola, entre otrxs.

Susy le cuenta a lavaca que Casa Mattalía “es muy significativa porque acá vivió un artista, de este lugar que desaparecieron en la última dictadura militar y están sus obras, sus pinturas y es casi una metáfora de estos días acá en Cosquín”. Jorge Mattalía fue un pintor, muralista, grabador y poeta cordobés asesinado por la dictadura. Cuenta Susy: “Ayer el espacio estuvo lleno de gente que vino a abrazar, a escuchar esta otra propuesta que también anda pululando en estas noches de festival”.

Sin ánimo de querer involucrarse en una polémica con ningún cantante del folklore y pese a la repercusión mediática de sus palabras -casi unánimemente definidas en los medios como “picantes”-, Susy elige otro camino para transitar su rumbo artístico. “Nosotras no somos políticas solo cuando subimos a un escenario. Nuestra vida, nuestras emociones y desde dónde construimos en el camino del arte es el significado de nuestras elecciones y nuestras decisiones éticas”.

Otras voces se han sumado a esta mirada. La cantante coplera Mariana Carrizo envió saludos desde el escenario del Festival a “las familias de la Patagonia que están atravesando esta indiferencia del Estado ante tanta inclemencia del fuego. Abrazo y no nos quedemos calladitos porque el silencio es lo peor que nos puede pasar”. Al comienzo de la segunda luna el poeta Hugo Rivella recitó: “Abrir el corazón como si estuviera hecho de pétalos, / y soplarlo sobre el niño inocente. / Soplarlo sobre el corazón del juez, del traidor, del narcotraficante, / del político que se cree un león y es apenas una rata gritando desaforado”. Mica Vita, cantante de Duratierra, expresó también desde el escenario de Cosquín: “La música es nuestra proclama de amor, de ternura, de esperanza y es también defender a las jubiladas y jubilados, a las personas con discapacidad, a nuestra tierra y al agua de Mendoza y la Ley de Glaciares y el sur de nuestro país, la Patagonia que la están prendiendo fuego y los están dejando solos. Por sobre todas las cosas, está la profunda certeza de que los pueblos siempre pueden transformar la historia”.

Tras la participación en la Próspero Molina, Susy fue abordada por un periodista que le preguntó si creía necesario estar de un lado o del otro. Respondió Susy: “Nos están matando, ¿te parece que no? Están quemando el sur y vendiéndolo, ¿te parece que no es un lugar necesario para estar? ¿De qué lado está la comunicación?”.

Susy está convencida de que este es un momento para interpelar a los artistas. Se pregunta: “¿De qué lado vamos a estar cuando se hayan afanado todo y sigan intentando hacerlo? ¿De qué lado vamos a estar ahora que vinieron a atropellar todo lo construido? Hay un país en disputa y el arte no puede ser un arte pavote, un arte que esconda, que no se juegue, porque si no se es un arte cómplice”.

Todo esto sucede a las puertas de una próxima Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista LGTBIQNB+, que será el sábado 7 de febrero en distintos puntos del país. Susy conecta y afirma: “Se van a llenar todas las plazas con un mensaje antifascista, como pasó el año pasado después de ese discurso nefasto y cruel que hizo Milei en Davos. ¿Cómo no vamos a tener posturas tomadas? ¿Cómo no nos va a arder y desesperar el futuro o el no futuro al que nos están condenando?”.

Recuerda Susy a las figuras del folklore que pasaron por este escenario: Mercedes Sosa, Jorge Cafrune, Atahualpa Yupanqui: ninguna de ellas era indiferente a la realidad del país ni dudaron en tomar partido. Pero también son muchxs los quedan afuera de la grilla. Susy: “Hay compañeros y compañeras, hermanos y hermanas del folclore que no siempre están invitados porque nos les interesan, sienten que no vende. Aguante ese folclore que lo ves en las peñas, en los bailes, ese folclore que quienes pateamos el país hace años, sabemos que está vivo, que se multiplica cada vez más. Somos un país adentro de otro país. Le tienen miedo a la disputa política, le tienen miedo al pensamiento político, porque lo que quieren es la hegemonía de un sometimiento. El arte no está para eso, el arte no es por ahí, el arte es todo lo contrario. El arte es vital cuando hay un pueblo vital. Y si el pueblo no está vital, el arte viene a incentivar y a romper todo lo que haya que romper para que el pueblo vuelva a su vitalidad más extrema, más preciosa, más necesaria”.

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Adiós, Capitán Beto

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¿Cómo es el pensamiento y la acción de quienes trabajan mirando siempre cómo encontrar luz al final del túnel? Así vivió Roberto Beto Pianelli, fundador de los Metrodelegados pero por encima de eso, una excelente persona. La noticia horrible es que falleció este jueves, aunque es de aquellos que hizo tanto que en muchos sentidos seguirá siempre presente.

Logró triunfos impensables en el plano laboral, y a su vez ayudó a gestar una dinámica sindical novedosa y potente, a partir de actitudes e ideas que empalman con lo mejor del gremialismo argentino. Fue un gran amigo de MU, suscriptor desde siempre, y al margen de eso recibió el premio que la revista le entregó como reconocimiento a su trayectoria. Fue una persona con permanente buen humor, compañerismo y creatividad para enfrentar los problemas más sórdidos.

De tantísimos materiales y entrevistas que recordamos en medio de esta tristeza elegimos esta nota (originalmente publicada en la revista MU n°30), convertida en una clase magistral, en la que Beto nos hablaba de la pelea por el tiempo libre, democracia sindical, música, el sentido de lo que hacemos en la vida, la comunicación, el onanismo, el olfato, la izquierda, el cristianismo y los sacrificios, la sociedad democrática, la política de saber escuchar, y varias otras cuestiones que ayudan a iluminar tiempos oscuros. Y a recordar a un gran tipo.

Por Sergio Ciancaglini

Bajo tierra el clima puede ser ágil y fluido como un tren a horario, o denso como la oscuridad cuando no se ve la luz al final del túnel. O como un volcán.

Los trabajadores del subte han experimentado cada sensación. Vienen peleando estas últimas semanas por el reconocimiento de su Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (agtsyp): “Sigla totalmente impronunciable” se ríe Roberto Beto Pianelli, uno de los metrodelegados que hace ya década y pico comenzaron un trabajo primero clandestino (en la Edad Menemista), y luego tan público que llevó a que los trabajadores consiguieran algunas cosas que en la antigüedad (Edad Peronista) se llamaban “conquistas”. Y hasta comprendieron que podían tener su propio sindicato al que llaman –en jerga humana– Sindicato del Subte.
Para sustentar su reclamo las mujeres y los hombres del subte se fundamentan en su propia historia, creatividad, trompadas y olfato. Pero además leyeron un libro secreto, con algunos párrafos que destilan una ideología subversiva, a saber:

“El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial”.

Este texto corresponde al artículo 14 bis de un panfleto llamado Constitución Nacional, reformada por guerrilleros de la ucr y el PJ en 1994 (Edad del Pacto de Olivos). En el subte han puesto en marcha su “organización sindical libre y democrática” y llevaron los papeles para que fuera “reconocida por la simple inscripción en un registro especial”. Su idea, independizarse de la uta (Unión Tranviarios Automotor, que concentra sobre todo a los choferes de colectivos, y abulta a los seguidores de Hugo Moyano y su sindicato de camioneros). Fue en septiembre de 2008, de la Edad Contemporánea. Pasaron todos los filtros de aprobación burocrática, direcciones, subsecretarías, todo como un viaje sin escalas hasta que el propio ministro Carlos Tomada detuvo el trámite. Los trabajadores acudieron a la justicia para destrabar la cuestión, la justicia les dio la razón, Tomada apeló, la justicia rechazó la apelación y así tres veces. Tienen además un fallo de la Corte Suprema (en su composición actual se trata de una asociación sin fines de lucro), que los favorece. La idea de la libertad sindical parece gozar de consenso salvo para los sindicatos burocráticos, las patronales, y los funcionarios que prefieren los colectivos y los camiones a los subtes.

Pianelli: “Nosotros no quisimos hacer el sindicato de un día para el otro, son años de trabajo y maduración, con muchas cosas que ganamos no por la uta sino pese a la uta, una burocracia patotera que sólo juega a favor de la patronal”.

Los metrodelegados consiguieron:

  • La primera reincorporación de un despedido por una empresa privatizada, Marcelo Contreras. Fue con un paro en plena Era Menemista, y con trabajadores que no conocían a Marcelo pero que en todas las líneas se sentaron en las vías para lograr que no lo echaran. (En esa época los bienpensantes clamaban por lo insolidarios e individualistas que eran “los argentinos”). Desde 1997 no hubo más despidos.
  • Bajar de 8 a 6 las horas de jornada laboral, por la insalubridad de la tarea.
  • Romper el “neoliberal” sistema de las empresas tercerizadas, incorporando a Metrovías como personal estable a trabajadores de la limpieza y seguridad, por ejemplo.
  • Sueldos que en su momento fueron de los más altos del país, aunque hoy perdieron la punta del campeonato (y rondan los 2.500 pesos para personal de limpieza, y 4.000 para las jerarquías más altas). El hecho de que hayan logrado salarios dignos parece resultar irritante, curiosamente, no para quienes ganan menos, sino para los que ganan más, como muchos comunicadores sociales.

La lista de conquistas es enorme. Cuando lanzaron la idea del sindicato organizaron un plebiscito realizado en enero de este año. Las patotas sindicales bajaron a pegarles a los trabajadores, y consiguieron hacerlo también a integrantes de la cta como Fabio Basteiro, pero no a una Madre del Plaza de Mayo como Nora Cortiñas, más bajita que Messi y tal vez mejor gambeteadora de patadas ajenas.
Esas batallas tienen una característica. Los trabajadores del subte son –esperemos no sonar excesivamente obvios– trabajadores del subte. Los gladiadores de la uta, en cambio, tal vez posean frondosos currículums pero no como trabajadores de subte, y no es seguro que como choferes. En el subte, cientos de mujeres y hombres de edades bien distintas, pidieron a mu fotografiarse mostrando sus credenciales, como para resolver el viejo enigma de quién es quién.

De Nick Cave a Jaime Roos

El nuevo sindicato planteó otra novedad. El cuerpo de delegados que era de 26 integrantes iba a subir a 40 en medio de todo el debate con la uta, pero ahora se armó con 85 trabajadores, como para lograr las mayores dosis de comunicación e intercambio con los 2.700 trabajadores del subte, 1.600 de los cuales ya están formalmente afiliados a ese sindicato que el gobierno no da por existente. “Es casi un problema filosófico –dice Pianelli– ¿Qué son las cosas? ¿Las que existen jurídicamente o las que existen realmente?”. Curiosidad: el propio Pianelli es delegado, pero no está en la directiva del nuevo sindicato. “Si uno quiere la democracia sindical es para que los compañeros hagan las cosas, entonces hay que dejar que eso ocurra”.
Pero además, una permanente obsesión de los metrodelegados ha sido la comunicación en todas sus formas. Este año inauguraron un programa de radio, 2 Horas Menos (en homenaje a la reducción de la jornada laboral) en el que no se habla de política ni de paros ni de sindicalismo, sino del ocio, el entretenimiento, el juego, el esparcimiento, la vida cultural. “Un programa sobre el tiempo libre, liberado y sin patrones” lo presenta Facha Méndez. Pianelli interviene poco, pero ha tomado un control cuasi autoritario sobre la parte musical: “Un músico por día. Puede ser Peter Hammill, Chico Buarque, Nick Cave o Jaime Roos. Me dijeron que lo haga más variado, pero no transo”. Fue un trabajador que toca el arpa, otros que tienen una murga, Raúl Daloy apareció con sus investigaciones sobre las viejas series como El Avispón Verde o Mujer Maravilla. “Y hasta sobre Titanes en el Ring” abunda Pianelli, ratificando que la lucha de clases o la sindical no son las únicas de las que se puede hablar, en un espacio que se permite menos Che y más Karadagián. Otro trabajador, Leonardo Tano Gervasi se encarga de la columna literaria.

Hablamos de esto, y uno se queda pensando. ¿Existe el tiempo libre?
Ésa es la cuestión. Cómo pensarlo sin que sea pasarte diez horas delante del televisor. Eso es tiempo enajenado. Para mí el discurso de los viejos socialistas y anarquistas de defender el ocio, la cultura, estar con la familia, disfrutar, es absolutamente revolucionario en una sociedad que te quiere hacer laburar 14 horas y de paso reventarte en ese tiempo.

Pero con la genealogía de conflictividad que tienen en el subte, ¿qué significa hablar del ocio?
Es ir a los verdaderos valores humanos. Uno en la vida va perdiendo el sentido de lo que hace. Y más en una ciudad donde ni tenés lugares a dónde ir. Lo que hacemos con el programa –cuando no tenemos que suspenderlo por todos los conflictos– es mostrar que uno puede sentarse a conversar, contar historias, sentirse placenteramente en un lugar sin hacer nada, o haciendo algo que te gusta. ¿Sabés qué es? No pensar tanto a dónde vas, sino disfrutar más el recorrido.

Cristo, Marx y Metrovías

El cristianismo, la izquierda y Metrovías, por poner apenas tres ejemplos de estos siglos, predican en cambio que lo relevante es la estación de llegada: Reino de los Cielos, Dictadura del Proletariado, o Carabobo, según la línea. El futuro subordina al presente y el fin justifica los medios, o al menos los explica. Pianelli, que viene del trotskismo, es de los que está intentando abandonar esas visiones tan terminales, poniendo la atención en el recorrido, como le gusta decir. O en qué son capaces de crear las personas por sí mismas y colectivamente en tiempo presente. O en formas menos repetitivas y dogmáticas de relacionarse con la vida.
Es cierto, la izquierda tenía una idea cristiana de sacrificio. Es algo trágico. Yo reivindico a todos los que quieren transformar las cosas y lograr una sociedad justa, porque lo hago. Pero no se te puede ir la vida en eso. Hay que tratar de cambiar las malas y disfrutar las buenas. El estalinismo (buscar José Stalin) liquidó esa idea.

¿Qué es ser sindicalista?
Es complicado. Hoy es ser un Moyano. Enriquecerse. Es un oficio, una desgracia, perdió en muchos casos el sentido transformador. Por supuesto que hay otra gente que no es así, que es honesta, pero pasa casi a creer que en un conflicto se va la vida, se va todo. O sea, hay gente que pone el cuerpo, que es valiosa, brillante, pero no por eso sabe ver bien qué es un conflicto.

¿Qué es un conflicto?
Es una situación donde jugás contra los malos. Las patronales y la burguesía son muy malas. Yo soy hincha de Boca, y sabía que un contrario no le podía ir a tirar un caño a Pernía, porque te partía al medio. Acá es parecido. Si pueden te pisan. Un conflicto implica saber avanzar, parar, negociar, avanzar otra vez, o incluso retroceder.

Muchas malas palabras: retroceder, negociar.
Pero es la realidad con la que te encontrás si querés ganar. Los maestros ciruela dirán que no queremos luchar. Cualquiera se da cuenta de que no es así. Queremos luchar, pero para ganar. Y la pregunta no es sobre la lucha, sino sobre por qué perdimos.

¿Y la respuesta?
En muchos casos es porque no se entiende algo que decía Claudio Marín hace tiempo en lavaca: tenemos una especie de contrato con la gente que te vota. Y si uno no lo entiende, vuela por el aire.

¿Cómo es ese contrato?
Significa que te votaron para conseguir mejoras, para defender al trabajador que es tu compañero, no para hacer la revolución. Creo que Horacio Tarcus decía que hacen falta más triunfos parciales que derrotas heroicas. Tenemos que poder pensar en eso.

¿Por ejemplo?
Con la crisis de 2000 surgieron muchas nuevas conducciones gremiales, chicas, focalizadas en los servicios. Muchas utopías y sueños, pero la mayoría se estroló contra la pared. Sobrevivieron muy pocos: subtes, telefónicos, ferroviarios con golpes muy fuertes… Los que sobrevivimos quedamos repudiados por esas izquierdas que descubrieron el agua tibia, y te dicen “no lucharon”. En realidad, no luchamos cuando no había que luchar. Es olfato. Entender los momentos en los que podés hacer las cosas. Y también suerte.

Cómo se divide la izquierda

O sea que al subte lo corren por izquierda.
Claro, pero el problema es la propia izquierda, que ya no tiene partidos, cada vez son más sectas. El Iluminismo y la Razón superaron a las sectas, se terminaron convirtiendo en nuevos dogmas, y ahora se vuelve a las sectas. Hay un norteamericano, Hal Draper, que explica eso: los partidos políticos son otra cosa, movimientos cada vez más amplios con acuerdos cada vez más generales para poder abarcar a más gente. Aquí es al revés, grupos cada vez más chicos, con acuerdos más específicos que se van dividiendo…, y yo lo digo porque fui parte de eso.

¿De qué modo?
Estaba en el mas (Movimiento al Socialismo) y llegué a participar de la fractura, formamos el prs (Partido de la Revolución Socialista). Y, ¿sabés por qué?

Ni idea.
Porque unos planteaban que en Yugoslavia los agredidos eran los bosnios y otros opinaban que eran los serbios. Capaz que ni sabíamos dónde quedaba en el mapa, pero nos sabíamos todas las discusiones y dividimos el partido aquí, en Argentina, por esa discusión. Yu-gos-la-via. Discusión totalmente onanista. Pero las sectas son así, cuantos menos somos, mejor, porque así tenemos más comprensión, nos gusta el mismo equipo, la misma fruta. Y la conclusión siempre es: se han ido estos compañeros, pero mejor, porque ahora somos menos, pero más sólidos.

Esto es algo descripto hasta en películas como La vida de Brian ¿Cuál es el atractivo de estos grupos y estilos para el militante?
El mundo es hostil, y uno se siente cómodo en la secta, en un ambiente ficticio. Los trabajadores, la gente normal, te discuten, no hacen lo que vos querés. En cambio los del partido son bárbaros, progresistas, maravillosos, tienen relaciones entre ellos, arman parejas, son amigos, el mundo gira a su alrededor. Y no tienen contradicciones. Pero la verdad, ¿cómo pretender que una clase o sectores sociales sean homogéneos? No entra en la cabeza de nadie. Pero bueno, yo me las comí todas, la del amor libre, la secta, los debates, las divisiones. Con el tiempo entendés que para hacer esto lo más importante es otra cosa: escuchar al otro, o estás muerto.

Mientras tanto el sindicalismo convencional parece estar cada vez más fortalecido.
Es que los espacios en política se ocupan. Los tipos repudiados en el año 2000, si no aparece un reemplazo o no armás alianzas para superarlos, terminan apareciendo de nuevo. Son los mismos cadáveres que no enterraste, que gozan de buena salud.

¿Es homogéneo ese sindicalismo “gordo”?
Para mí hay una confusión. Son distintos los “gordos” que Hugo Moyano. Si no entendés la diferencia se hace difícil actuar, como le pasó a la izquierda con el gobierno de Kirchner, que sintió que le robaban los discursos y se desesperó en lugar de decir “Bravo, muy bien, ahora vamos por más”. En cambio decís: “Demagogos, nos robaron las banderas”. Sí papá, las robaron. Es como los que critican al peronismo diciendo: “Pero las leyes de Perón eran las de Alfredo Palacios”. Fenómeno, pero las puso Perón. Nunca fui peronista, te aclaro, y creo que después metió verticalismo, burocracia, cosas monstruosas, pero si no entendés aquel aspecto positivo te quedás hablando solo.

¿Y Moyano?
A eso iba. Los gordos son un sindicalismo empresario, pero Moyano no es eso. Compararlo es no entender. En camioneros te dicen: “Nos hizo dignos, tenemos salario, nos hizo respetar”. No comparto su forma de hacer sindicalismo, pero hizo algo que no es lo mismo que Pedraza o Lescano. Si me dicen que no hay nada peor que Moyano yo contesto: sí, hay 50 peores que él. Y estoy muy lejos de reivindicarlo porque andamos enfrentados con un sector de la uta muy amigo del moyanismo, pero no dejo de entender que es otro sindicalismo. Y todavía hay otra variante que es la cta, un sindicalismo más abierto, de gente que no se enriquece. Ahí hay elecciones. El que pierde le da las llaves de la seccional al que gana. En la cgt ni te podés presentar, ni entrás. Ahí también es una estupidez decir que son lo mismo. De todos modos para mí el problema central no es ése, sino la patronal.

¿Cómo se encara a estas empresas?
La patronal, para decirlo fácil, es mala. Tiene un poder de coerción sobre los trabajadores, delatores, buchones, espías. Compran gente. Los compañeros se asustan, y es toda una relación condicionada por esa presión permanente.

¿Y cómo se hace sindicalismo entonces?
Sin discursos previos, discutiendo y sobre todo escuchando lo que te dicen, y tratando de interpretarlo. Cuanto más libres son los compañeros para hablar, expresar lo que sienten, más posibilidades hay para hacer las cosas juntos. Es el contrato del que te hablaba. No podés inventarte una realidad porque te agarra la patronal, te tira a la mierda, y en un error quemás todo lo que conseguiste. Por eso yo creo que el principal objetivo del sindicalismo es la autonomía.

¿Qué quiere decir autonomía en este caso?
Es poder pensar uno con los compañeros. No quiere decir no escuchar, al revés. Escuchar tampoco significa hacer lo que te dicen, sino intercambiar para llegar a la mejor variante. Y autonomía es no tener ninguna dependencia de ningún partido, ni del Estado, ni de la patronal, ni lo que venga. Hacer sindicalismo es juntarse con gente que tiene intereses comunes que no logran satisfacer. Si te lleva a pelear, pelearás. Si lo podés conseguir, mejor. Casi siempre hay que pelear. Pero es por intereses comunes, reivindicativos. Dicen que el sindicalismo es reformista. Claro, ¿qué iba a ser?

Hay varios volúmenes que lo consideran una opción revolucionaria.
Pero no es el sindicalismo… creo que hay que superar el ideario del cambio social, buscando paradigmas más libres. Que no haya explotación del hombre, que haya una sociedad democrática en lo ideológico y en las prácticas sociales. Si no, no hay posibilidad de cambio frente al saqueo, la guerra y la muerte que te propone todo el círculo vicioso del sistema. Entonces yo estoy a favor de una actitud que modifique esa relación social existente en el capitalismo. Pero a la vez, lo delirante es que haya revolucionarios que no les den bola a las reformas. Hay un pelado ruso (Lenin por elevación) que decía que las reformas son demasiado importantes para dejarlas en manos de los reformistas. Porque no me da lo mismo que un tipo gane 200 que 500 ó 1.000. La reforma, la reivindicación, le cambia la vida a la persona. Si no hago la reforma porque hablo de revolución, nunca consigo nada. Y un sindicato es otra cosa: un frente de los trabajadores para hacer reformas. Si pensás que es para la revolución, terminás en derrotas estrepitosas. Porque el contrato con tus compañeros no es para la toma del poder. Es para que vivan mejor.

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El Congreso en la playa, los jubilados en la calle: atardecer de otro miércoles agitado

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Una vez más las y los jubilados marcharon alrededor del Congreso, a cuadras de donde, más temprano, se manifestaron los empleados de la cadena Dr. Ahorro denunciando el cierre intempestivo de 11 locales y más de 100 despidos. Un preludio de la reforma laboral, epicentro de los reclamos de hoy. Voces y miradas de otra marcha de verano que busca repensar las estrategias de resistencia y lucha, al tiempo que se contagian en otras provincias las voces contra proyectos extractivos e incendiarios. Habla Esteban Paulón, diputado nacional, sobre cómo la ve desde adentro del Congreso y por qué la dirigencia opositora debe sacar “las patitas del agua” del verano y ponerse a trabajar para proponer salidas.

Por Lucas Pedulla y Franco Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro y Lina Etchesuri / lavaca.org

La coreografía de cada miércoles se volvió a repetir hoy frente al Congreso:

·         Jubiladas y jubilados marchando alrededor de la plaza;

·         Artistas que realizaron perfomance para bancar la marcha, murgas que la colorearon y tocaron al compás del carnaval veraniego; asociaciones de docentes, partidos y sindicatos de trabajadores que agitaron sus banderas e hits del momento;

·         Un operativo policial desmedido, que combinó Policía Federal y Prefectura Naval e interrumpió toda la circulación en la zona;

·         Apoyo de los autos y transeúntes que pasan, e indiferencia también.

Pero esta vez, este miércoles, unas horas antes también se sumó otro reclamo de época: el de los despedidos de la cadena de farmacias Dr. Ahorro.

La escena es el preludio im-perfecto de la reforma laboral que se viene, que será luego el epicentro de los reclamos en la marcha de los jubilados.

Fotos: Lina Etchesuri / lavaca.org

Milei, el Dr. Ahorro

Las persianas metálicas de la esquina de Rivadavia y Alberti, en el barrio porteño de Balvanera, están bajas. La imagen es una postal que se repite en otras once sucursales del Dr. Ahorro, la cadena mexicana de farmacias que llegó al país en 2002 en el auge de los medicamentos genéricos y que a mediados de diciembre, previo a las fiestas, dejó a más de 100 trabajadores y trabajadoras en la calle. “La empresa no sólo echó a un tercio de su personal sino que no ha pagado la indemnización, nos deben el último sueldo trabajado, el aguinaldo, las vacaciones y se ha quedado con los aportes previsionales y sindicales”, explica Claudia, farmacéutica y directora técnica, hace 23 años, de una de las 11 sucursales hoy en crisis.

Uno de los carteles pegados en la persiana baja tiene la foto de Xavier González Zirión, exdiputado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México, presidente de la cadena: “Buscado por estafar a sus empleados”, reza el afiche. Lo irónico es que González Zirión sueña con ganar la Jefatura de Gobierno de México DF y es crítico de la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien le pidió un cambio de modelo económico para evitar que “se cierren entre 800.000 y un millón de establecimientos de empresas familiares”. 

También hay carteles que apuntan al gerente de Recursos Humanos, Federico Salomón; la gerenta de Legales, Lorena Piccolo; el subgerente general, Estanislao Wigger; y la vicepresidenta Paola Repetto. Federico, empleado hace 18 años, explica: “Cerraron once sucursales: siete en Capital y todas las del interior. Sabemos que, próximamente, cerrará otras dos en la Ciudad. En Salta, Córdoba y Mendoza volvieron a abrir algunas sucursales pero con una firma distinta. Estos mismos gerentes hicieron lo mismo en Chile: cerraron todo y no le pagaron a nadie”.

El Congreso en la playa, los jubilados en la calle: atardecer de otro miércoles agitado

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

La deuda de la firma Energía y Vida de Argentina SRL, la razón social de la cadena, se estima en $8.000 millones entre proveedores, bancos y fisco. “En la secretaría de Trabajo lo único que nos dijeron es que en julio del año pasado la empresa quiso presentar un Procedimiento Preventivo de Crisis, pero fue rechazado”, explica Claudia. “A pesar de eso, en los telegramas de despido dicen que nos echan con el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que implica pagar la mitad de la indemnización, pero eso sólo se autoriza en caso de que el Preventivo se aprueba. Todo es ilegal y fraudulento”. 

El modelo Dr. Ahorro se hizo popular por los bajos precios y descuentos. “Pero el año pasado tuvimos que soportar el vaciamiento”, dice Federico. “Los precios aumentaron indiscriminadamente al punto de estar más caros que las cadenas de farmacias grandes o que en farmacias de barrio. De cada 10 personas, a siete le tenías que decir que no había lo que venían a buscar, o se iban por el costo del medicamento”. 

Los trabajadores cuestionan a la Asociación de Empleados de Farmacia (ADEF), el sindicato. Claudia: “Nos dijeron que hagamos la denuncia, que no pensaban hacer ninguna acción gremial”. Por el momento, la estrategia es hacer acciones frente a las sucursales, como la de este miércoles previo a la marcha de jubilados, para visibilizar el conflicto. Federico: “La situación es complicada. Tenemos muchos compañeros que tienen alquileres que penden de un hilo, que tienen hijos con discapacidad. Tenemos que seguir mostrando el reclamo, poniendo el eje que lo que está pasando acá está pasando en todo el país, y es lo que se viene con la reforma laboral”. 

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

Los “azos” y las nuevas estrategias

Horas más tarde, la marcha de cada miércoles.

Las y los jubilados se citaron, como cada miércoles, en Avenida de Mayo y Callao, vallas por medio de la Policía Federal. Todo el perímetro de la Plaza frente al Congreso se encontraba vallado y sin posibilidad de paso, evitando el corte de la Avenida Callao, pero generando el caos en Rivadavia y todas las calles céntricas de alrededor.

Los jubilados y jubiladas marchan así en una especie de burbuja generada por la Policía. Aprovechan ese espacio vacío para realizar su radio abierta y repensar estrategias de cara a lo que se viene.

Juan Manuel, jubilado de asistencia perfecta, mira la plaza: «Tenemos que hacer algo distinto», piensa, y arriesga posibilidades: marchar por las peatonales, como en 2001. «Salís de este corralito, ellos (por los policías) no te pueden decir nada, la gente te ve, y hasta podemos enfilar a Plaza de Mayo si somos vivos», propone. «Si no, algunos se juntan allá, otros ahí, otros empiezan antes la ronda, los otros se suman después, y así no se va a poder». Otra opción: movilizar para agitar otros sectores. «Por ejemplo, ahora está reunida la UOM para discutir qué hacer frente a la reforma laboral. ¡Lo que va a pasar es que vamos a volver al siglo XIX!  Podríamos ir ahí».

Mientras las ideas bullen, ante la parálisis social congelada por el verano, los reclamos apuntan claramente a la reforma laboral, que comenzará a “debatirse” en el Congreso el próximo 11 de febrero.

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

María Laura, una de las integrantes de Jubilados Insurgentes, suma otras avanzadas que se vienen, y que para ella están conectadas: “Hay un nuevo DNU que quiere meter a los militares en el gobierno; quieren bajar la imputabilidad; la reforma laboral, ni hablemos: es la esclavitud. La jubilación, otra historia…”.

Resume en la idea de que “va a ser cada vez peor” en referencia a la profundización del modelo que los llevó a marchar todo el 2025 (y hace al menos una década atrás), por lo que también empieza diciendo que está cansada. El sol de enero le pega en la cara; está colorada, pero no por haber estado en la playa: “Es por las marchas”.

Para ella, como para muchos, no hubo descanso; el cambio de año no sintió. “Vamos a seguir viniendo hasta el día que estemos todos. El día que eso pase, ahí te cuento”. ¿No somos cada vez menos? “Los medios se encargan de victimizarnos, no de mostrar nuestros reclamos. Y la gente tiene miedo. La gente banca esto porque no sabe, y porque no hay otra alternativa. Por ahora no queda otra que seguir resistiendo”.

Para María Laura la movilización viene por otro lado: “Vienen por los azos, por las provincias, no por acá: el Chubutazo, El mendozazo, no por acá. Acordate lo que te digo”.

Después de ese berretín típico de abuela, corretea hasta su grupo que quedó unos pasos más allá: la marcha alrededor de la Plaza acaba de comenzar.

El Congreso en la playa, los jubilados en la calle: atardecer de otro miércoles agitado

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

Patitas en el agua

Por ahí pasa también Esteban Paulón, diputado por el Partido Socialista.

Habla en entrevista con lavaca.

¿Cómo mide la aparente “tranquilidad” de la que goza el gobierno, mientras el Presidente canta rock en Mar del Plata?

Cambió el año y la situación no mejora para nada. Obviamente estamos en un verano financiero que le da un poco de tiempo al gobierno, y eso parece que tranquiliza a la sociedad, pero yo creo que a medida que avance el año se va air complicando la situación en la calle. Porque hay menos guita, se va a ir complicando la situación de los salarios, la inflación no va a aflojar. Sé que por momentos parece que no pasa nada y es un poco desesperante, pero esto se va a ir dando de a poco.

¿Y adentro del Congreso, cómo estamos?

En Diputados es más difícil para ellos porque es más plural; en el Senado tienen un acuerdo con gobernadores que les permite sacar adelante algunos proyectos. Pero bueno, nos queda resistir y contarle a la sociedad que queremos hacer nosotros; otra no queda.

Se viene la reforma laboral.

El 11 tiene que reventar la calle, que es la única presión que puede sentir el gobierno. Ojalá haya mucha gente.

Ves más esperanza afuera que adentro.

Sí. Recién hablaba con un jubilado que me decía de los incendios en la Patagonia. Muchos de los gobernadores que le votaron el Presupuesto al Presidente están puteando porque no hay guita, porque no declara la emergencia… Me parece que si no nos organizamos, va a ser muy difícil.

¿Cómo te pega que acá se cante “que se vayan todos”…?

Es difícil porque a veces los tiempos de la maduración de la política van en otros registros, que no son los tiempos de la necesidad de la gente que la está pasando muy mal. Nosotros tenemos que escuchar lo que está pasando acá. Y después… muchas vacaciones. Flaco: el 2 de enero nos clavaron el decreto de la SIDE; ahora en el medio del verano nos metieron varias… Menos patitas en el agua; la dirigencia política tiene que moverse un poquito más. El único mensaje que van a escuchar los senadores es si el mensaje en la calle es contundente. Mientras, el gobierno va comprando tiempo y acordando con sectores, y eso le quita fuerza a la movilización popular.

¿Están manteniendo reuniones de trabajo contra la reforma?

Ayer estuve reunido a la mañana con empresarios pymes; empieza a haber resistencia en los sectores laborales a la reforma también. Hay que juntar a todos para que esto no salga.

Y armar otras propuestas…

Totalmente. Hay que estar dispuesto a perder algunos debates y aunque los perdamos, tenemos que poder ser claros y contarle a la sociedad cuál es la nuestra. Si no, es muy desesperante. Nadie ve un horizonte, y nosotros tenemos esa responsabilidad, incluso aunque perdamos. A veces uno dice “no me meto, porque quedó como un boludo perdiendo”. Bueno, flaco: si toca perder, toca perder. Pero contale a la gente cuál es tu idea porque si no dicen: “esta éste y los otros no dicen nada”.

¿Eso pasó en las elecciones? ¿La estrategia de la oposición fue “que la gente se iba a dar cuenta sola”…?

La gente vota como puede, de acuerdo a lo que nosotros le proponemos. No habremos sido claros en nuestras propuestas. Obviamente, yo digo que fue un voto que fue un plazo fijo, no un cheque en blanco. Y el plazo fijo se va agotando en la medida que el gobierno no de respuestas. El verano siempre es tranquilo porque la gente está dispersa; pero también la gente no se fue toda de vacaciones, la temporada es malísima, en enero vinieron aumentos de todo tipo, vuelven las clases, la gente se angustia. Yo creo que en marzo-abril se van a ver los límites de este crédito que le dio la gente al gobierno.

¿Y el impacto geopolítico?

Ese es el otro tema: somos muy dependientes. Milei depende mucho que a Trump le vaya bien. Y me parece que le van apareciendo otras prioridades. Tenemos que construir las nuestras.

Paulón lo dice y se mete en la movilización, donde las prioridades están claras.

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

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Más de 30 mil hectáreas quemadas en Chubut: “El pueblo está solo”

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La superficie quemada equivale a una Ciudad de Buenos Aires y media. Las localidades de Cholila y Esquel están acechadas por el fuego. La falta de reacción estatal se suma a la seguidilla de incendios, precarización de los brigadistas y ¿negocios? Las sospechas, los datos y la realidad, mientras el fuego sigue prendido: entrevista a una asambleísta desde la zona de peligro.

Por Francisco Pandolfi

“Estamos como podemos. Angustiados y enojados”.

A María de los Ángeles Ezcurra –49 años, 22 como vecina de la localidad de Esquel, Chubut, a 1.800 km. de Buenos Aires– se le nota la voz así, como puede, angustiada y enojada.

En la provincia patagónica de Chubut ya se quemaron este año más de 30 mil hectáreas (equivalente a una Ciudad de Buenos Aires y media) producto de dos focos: uno iniciado en la zona de Puerto Patriada, cerca de Epuyén, y otro en el Parque Nacional Los Alerces, en noviembre. La sequía, los infinitos pinares (árbol exótico que propaga el fuego) y la falta de reacción estatal generaron un cóctel que sigue haciendo estragos y se repite año tras año. Ahora, pese a que anoche la temperatura bajó y el viento amainó, el fuego está a pocos kilómetros de las localidades de Cholila y Esquel. 

Un terremoto

María le dice a lavaca: “Es gravísimo lo que está pasando. Ambos incendios son gigantescos y ahora quedaron a 15 kilómetros uno de otro, mientras estamos atravesando una sequía gigante, con muchos problemas con el agua. Del incendio originado en Los Alerces, tanto Cholila, Esquel como Trevelin estamos a alrededor de 50 kilómetros de diámetro. El otro está pegado a las ciudades de Epuyén, Lago Puelo y El Hoyo y viene hacia el sur, en dirección a Cholila y Esquel. Es una magnitud impresionante de fuego, muy difícil de transmitir a los que viven en las ciudades. Los técnicos dicen que es similar a una zona de desastre como si hubiese ocurrido un terremoto. Estos lugares tardan 300, 400 y a veces miles de años en volver a ser espléndidos como estuvieron alguna vez. Produce mucha tristeza que otras generaciones no puedan apreciar lo que fue”. 

¿En qué fallaron –y fallan– los distintos estamentos estatales?

Venimos sufriendo muchísimos incendios –2015, 2016, 2023, 2024, 2025– dentro del Parque Nacional Los Alerces y otros tantos fuera, en la zona de la Comarca Andina. Acumulados se llevan quemadas más de 100 mil hectáreas (más de cinco ciudades de Buenos Aires). Y en esto, mucho tienen que ver los estados, municipales, provincia y nación, por la no prevención, el no acompañamiento a las poblaciones. El Estado Nacional es responsable del Parque Los Alerces y año tras año está más abandonado. Era una reserva increíble que en 2017 fue reconocido por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. Era de los mejores parques conservados del país, pero de 263 mil hectáreas de extensión ya se incendiaron 70 mil. Los gobiernos sólo aparecen para declarar la emergencia ígnea cuando el incendio está magnificado y sólo puede paliarse por obra de la misma naturaleza a través de lluvias intensas. A esto se suma que los brigadistas están muy mal pagos. Las decisiones las toman desde Capital Federal o desde Rawson, alejados de lo que vivimos acá. Por eso lo que nos está pasando es 99% responsabilidad estatal. Estamos solos.

María de los Ángeles Ezcurra, vecina de Esquel. Fotos: Laura De Natale, integrante de la Asamblea por los Bosques.

El pueblo salvando al pueblo

A partir de estos incendios, en Esquel formaron la Asamblea de Vecinos Autoconvocados por los Bosques. “Lo primero que establecimos es hacer una denuncia penal porque detrás de cada incendio intencional nunca hay responsables, y vuelve a suceder lo mismo. Queremos que se abra una investigación porque el incendio estuvo casi un mes contenido, no lo apagaron del todo hasta que un día explotó. Tenemos muchas dudas de qué pasó. A la par de lo jurídico, estamos haciendo movilizaciones para que nuestros gobernantes acciones, y consiguiendo donaciones para donde se necesite”.

¿Cómo prevenir para que el año que viene no pase lo mismo?

La asamblea nace para eso, con una mirada también en el largo plazo más allá de las urgencias. Con distintas propuestas para concientizar a la población, acciones preventivas para no volver a estar el año que viene en esta misma situación de angustia. Ya sabemos que nuestros gobiernos no lo van a hacer, y cuando el incendio se apaga todo queda en el olvido menos para la gente. El trabajo comunitario que se está haciendo es enorme. Me emociona cómo nos ayudamos, ver a tantos jóvenes poniendo el cuerpo frente al fuego. Se habla de que la juventud está en otra y no es así. Cada día que pasa tenemos más claro que acá el pueblo está salvando al pueblo.

Para las próximas horas se esperan lloviznas suaves que podrían aliviar la situación, pero a partir de este jueves se presagian jornadas muy cálidas, entre 30 y 32 grados. María de los Ángeles Ezcurra dice como puede, angustiada, enojada: “El incendio está activo, está vivo y los expertos aseguraron que va a continuar hasta que vengan las lluvias continuas, recién a fines de marzo, principios de abril. Tenemos por delante un verano muy complicado en la Patagonia”.

Ximena Angiorama, integrante de la asamblea.

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