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Reforma Laboral

Acto de la CGT: rápido, caluroso, con amenaza de paro y postergación

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El acto programado por la CGT fue tan veloz que mucha gente ni había llegado a la Plaza cuando ya todo se estaba desarmando. Uno de los oradores que actualmente encabeza la central, Octavio Arguello, dijo: “Si no nos escuchan vamos a terminar en un paro nacional”. Un rato después, mientras la gente seguía arribando al acto que ya no existía, Patricia Bullrich confirmó que se posterga la discusión por la reforma laboral a febrero. Síntoma de que los números no le funcionaban al oficialismo para acelerar con una reforma navideña.

El acto fue absolutamente pacífico (muchos cuestionaban que demasiado) pero la Comisión Provincial por la Memoria informó que hubo más de 50 personas atacadas con gas pimienta por la Policía de la Ciudad. Otros agredidos fueron familiares de desaparecidos, pero por parte de “custodios” de la CGT con camisetas de la UOCRA y de su titular Gerardo Martínez. La idea de hacer la ronda chocó con estos custodios, que se envalentonaron con personas indefensas con el mismo entusiasmo que suele hacerlo la policía. Aparte de esos episodios, ¿qué nos dijo la gente que se movilizó? Palabras para entender esta época, entre el aplastamiento de la economía, los sueños del “trading” y la venta ambulante.

Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Acto de la CGT: rápido, caluroso, con amenaza de paro y postergación

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Una hora antes de que la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado, Patricia Bullrich, confirmara que la discusión por la reforma laboral se patearía a febrero, el joven Gonzalo marchaba con sus compañeros de la secretaría de Educación de La Plata en dirección a Plaza de Mayo. Y después de evaluar que la reforma “le quita al de abajo para darle a los de arriba”, que la quita de horas extras “es una brutalidad porque uno hace horas por necesidad económica y no por descanso”, y que el hecho de que no haya vacaciones “es inhumano”, responde cuáles son sus deseos como trabajador:

“Vivir de trading”, responde. Eso significa vivir de comprar y vender acciones, divisas, criptomonedas, lo que sea, en los mercados, para tener ganancias gracias a fluctuaciones de precios en lapsos cortos.   

Entiende Gonzalo el contexto en el que lo dice, las miles de personas que marchan como él, pero también piensa en que un alquiler no baja de 500 mil pesos por mes. “Mis preocupación es de los 20 a los 30 juntar la plata que pueda en una caja de ahorro, invertir y trabajar lo menos posible. Lleva pocas horas y tiene un buen margen de ganancia. En un buen momento podés pagar mil pesos una moneda que, en unos años, puede valer diez mil, pero por ahí perdés: es todo un riesgo”.

–¿Y el que hace Rappi, UBER o no tiene una relación de dependencia?

Y… La tiene difícil. Cien por cien. Si no buscan invertir a futuro, va mal. 

Gonzalo se mete de nuevo a la marcha que, en este momento, canta:

“Luche, luche, luche y que se escuche”. 

Acto de la CGT: rápido, caluroso, con amenaza de paro y postergación

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

¿Qué dice la reforma laboral?

El proyecto de ley de modernización laboral enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso el 2 de diciembre, busca reemplazar a la ley de Contrato de Trabajo y a sus modificaciones durante las últimas cuatro décadas. 

Algunos de los puntos centrales: 

  • La ley deja afuera al personal de casas particulares, trabajadores agrarios, independientes y prestadores de plataformas tecnológicas (artículo 2).
  • Vacaciones: la fecha de inicio, que hasta ahora debía ser notificada con una antelación no menor a 45 días, pasa a 30. El empleador podrá fraccionarlas mientras no sean tramos inferiores a siete días. El periodo de vacaciones –entre el 1º de octubre y el 30 de abril– el empleador “deberá organizarlas al menos una vez cada tres años durante la temporada de verano”.
  • Jornadas laborales de hasta 12 horas: aunque no se explicite en la redacción y busque solaparse, los artículos 42 y 43 estipulan que “el empleador y el trabajador podrán acordar voluntariamente la compensación de horas extraordinarias de trabajo, disponiendo un régimen de horas extras, banco de horas, francos compensatorios (…) siempre y cuando se respeten los descansos mínimos entre jornada y jornada de doce horas”.
  • Periodo de prueba: en la norma vigente a quien está a prueba se le informa con 15 días de antelación la extinción del contrato. En la que quieren aprobar “no se requerirá la obligación de preaviso” (capítulo 48).
  • Periodo de prueba 2: mientras en la ley actual el periodo de prueba pone el límite en los 30 días, en la que se quiere imponer “se extenderá durante los primeros 6 meses” (capítulo 104).
  • Indemnización: el artículo 51 dice que se deberá abonar al trabajador una indemnización equivalente a un mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de tres meses, tomando como base la mejor remuneración mensual durante el último año o el tiempo de prestación de servicios si fuera menor. Para esta remuneración no se tendrán en cuenta “los conceptos de pago no mensuales como el Sueldo Anual Complementario, vacaciones, premios que no sean de pago mensual, etcétera”. En la norma vigente, solo se excluye al SAC. Y sí, dice así, literal: “etcétera”. 
  • Contribución: La iniciativa gubernamental crea el FAL, Fondos de Asistencia Laboral, que se conforma con una contribución mensual obligatoria del 3 % de las remuneraciones que se toman de las contribuciones patronales con destino al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de cada trabajador. Este 3% hasta ahora va dirigido al ANSES para el pago de las jubilaciones.
  • Plataformas tecnológicas: 1) en el capítulo 114 dice que el objeto es establecer reglas adecuadas para el desarrollo de la economía de plataformas tecnológicas. 2) En el 118 pondera un “principio de libertad de formas: las partes podrán acordar libremente los términos del contrato”. 3) El 121 refiere al seguro de accidentes personales: “Los gastos serán objeto de libre acuerdo entre las partes involucradas, sin establecer una responsabilidad exclusiva para ninguna de ellas”.

Sin embargo, el Gobierno olió un panorama desfavorable en el Senado, al menos en esta instancia, y si bien consiguió el dictamen, decidió postergar la discusión a febrero.

Acto de la CGT: rápido, caluroso, con amenaza de paro y postergación

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Dónde está la pelota

Cecilia, 25 años, no puede parar porque es vendedora ambulante. “Salgo a luchar todos los días porque Jorge Macri nos echó de la vía pública, no nos deja vender los pocos que productos que tenemos, no nos alcanza para comer y a muchos le decomisan la mercadería sin que la puedan retirar de los galpones”, dice esta trabajadora de Luis Guillón, sur conurbano. “Hay gente que se muere de hambre y no lo entienden. Los que tienen un sueldo en blanco no llegan a fin de mes, y encima le quieren pagar la indemnización en cuotas: me gustaría saber si el presidente y los senadores quisieran cobrar en cuotas”. 

La diputada Natalia Zaracho (Frente Patria Grande) también era de las que no podían parar: “Soy hija del 2001, me tuve que inventar mi propio trabajo para comer y darle algo a mi familia, me organicé y me puse a pelear por la dignidad de los cartoneros”, cuenta desde Avenida de Mayo.

¿Qué pasó para que esta marcha esté corriendo una discusión clave desde atrás? “Lamentablemente se está dando una discusión que teníamos que haber dado antes. Ahora estamos con los términos y la pelota del lado de ellos, pero no podemos dejar de decir que no beneficia a los trabajadores. Tampoco va a generar puestos de trabajo. Necesitamos que el salario mínimo garantice que la gente pueda vivir. La economía popular se inventó su trabajo y necesitamos derechos para ese mundo, el más perjudicado. Todos los días se cierran pymes, dejando a trabajadores fuera del sistema, en el descarte. Vengo de ahí. Acá no va a venir ningún salvador a salvar al pueblo, es la comunidad organizada lo que va a frenar este modelo”.

Acto de la CGT: rápido, caluroso, con amenaza de paro y postergación

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Voces laborales

Omar está parado arriba de un banco sobre Avenida de Mayo. Sus manos en V, sus bigotes y sobre todo el cartel que cuelga del cuello “Paro general ya, pongan la fecha, traidores”, lo hace resaltar ante una marea de gente que copa las seis cuadras que separan la 9 de Julio y la Casa Rosada. Sin bajarse del banco, dice: “La CGT no tuvo otra que hacer esta movilización porque se le venía la noche por la presión popular; una reforma laboral no puede nacer así, comprando a gobernadores, es peor que la ley Banelco (escándalo de sobrinos en la reforma laboral del año 2000)”.

Diego sostiene una cartulina rosa: “No es libertad, es esclavitud”. Tiene 44 años, es de González Catán y labura en la construcción. Plantea: “Es esclavizante este momento. Aumentó todo 15 veces en estos últimos años, menos nuestro salario”. Cuenta que trabaja de manera informal y que ya no sabe cómo hacer. “No llego, no llegamos”, se despide, yéndose rápido ni bien culmina un acto precoz de la CGT. 

44 años también tiene Oscar y es empleado del Correo Argentino desde hace 22, la mitad de su vida. Una vida con obstáculos. “Nunca estuvimos tan mal. Los sueldos son bajísimos. Si hoy hubiese retiro voluntarios, nos vamos todos, estamos desesperados. Y encima ahora esta reforma, que en vez de dar derechos nos lo quita. Les vamos a salir re baratos a la empresa si la aprueban”. Oscar mira a sus compañeros de trabajo y reflexiona: “A los que votaron esto, que son muchos, no los entiendo. Conocieron la historia del Correo, de cómo estaba la empresa privatizada y sin embargo siguen acompañando a este gobierno”. 

Aníbal escucha la charla con Oscar y se acerca. Se pone a llorar porque tiene 68 años y, después de trabajar “toda la vida de ferroviario y de empleado del correo”, cobra “la mínima”. Dice que este presente también es consecuencia del pasado. “Los gobiernos más populares no hicieron reformas laborales a favor del pueblo y acá estamos, sufriendo esta entrega”. Alejandra, de Morón, sintetiza: “Es una reforma laboral que tiene una particularidad clara: quitan muchos derechos y no hay ningún beneficio; en vez de achicar las jornadas, van en sentido contrario”.

Florencia, 52 años, de Temperley, es científica del Conicet y docente de la UBA. “Es necesaria una reforma laboral”, piensa. Lo resume en su cartulina blanca: “Modernización es jornada laboral de 6 horas”. Y agrega: “Pero no sólo a favor de los empresarios como es esta, que debería tener una licencia de paternidad de 3 meses, que incluya derechos para el teletrabajo y los nuevos empleos por los avances tecnológicos”.

Romina, 33 años, vive en la Villa 20 de Lugano. Es auxiliar de portería y vino con SUTECBA (Sindicato Único de Trabajadores del Estado de la Ciudad de Buenos Aires). “Estoy en contra de toda esta reforma, en vez de que sea a favor de la gente, con paritarias sin techo y acordes a la inflación y a las necesidades, buscan aumentarnos las horas de trabajo y fraccionarnos las vacaciones”. ¿En qué está pensando hoy un laburante? “En llegar al 15 del mes”.

Acto de la CGT: rápido, caluroso, con amenaza de paro y postergación

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Madres, curas & UOCRA

En Plaza de Mayo, el escenario de la CGT está emplazado exactamente en la Pirámide de Mayo, sitio en el que las Madres de Plaza de Mayo hacen su ronda todos los jueves, a las 15.30, hace 48 años. “Saludamos a las Madres que están presentes”, dice Jorge Sola, uno de los tres secretarios generales de la CGT. “Les ocupamos su jueves por un reclamo justo”, agrega, aunque ese gesto no se traducirá en los hechos. Tampoco tuvieron la sensibilidad de enlazar luchas: en 2001, por ejemplo, el 19 de diciembre cayó jueves de ronda, y mucha gente salió a la calle cuando vio por tele cómo le pegaban a las Madres. 

El acto, sin embargo, se esfuma rápido. Sorprende lo escueto y que arriba del escenario no se trazara un plan a futuro. “Terminaremos en un paro general”, esbozaron, en caso de que la reforma prospere. “¿Ya terminó?”, se preguntan algunos manifestantes que recién ingresan a la Plaza. La mayoría desconcentra rápido. Algunos se quedan cantando contra la CGT: “Poné la fecha”, exigen sobre el paro, pero a destiempo porque en el escenario ya no hay nadie.

Muy pocos se quedaron a la ronda de las Madres, que tuvo una escena violenta y desagradable. El grupo que acompaña todos los jueves a las Madres Línea Fundadora –entre los que hay familiares de desaparecidos y sobrevivientes de centros clandestinos– quiso ingresar al sector de la pirámide para hacer la ceremonia habitual. Sin embargo, un grupo de seguridad de la CGT, con pecheras de la UOCRA, no quiso dejarlos pasar. Comenzó una discusión que derivó en que uno de los gremialistas le pegó a uno de los militantes que acompaña cada jueves. El golpe lo dejó con un corte en el ojo y con sangrado en la nariz.

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Carlos, el célebre jubilado hincha de Chacarita, no podía creer la escena: “Yo peleo por vos, maleducado”, les dijo. También intentó mediar el padre Paco Olveira, pero el matón casi lo golpea también a él: “No me toqués”, le gritó al párroco.

La actitud era de amenazar democráticamente, tanto a un jubilado, a un cura o a familiares de desaparecidos, lo cual refleja en parte el estado de las cosas.

El grupo de Línea Fundadora dio la vuelta al escenario e ingresó, de todas formas, por otro sector hasta la Pirámide. Hizo la ronda en un círculo cercado por los fierros de un escenario gigante, una mesa con decenas de sanguchitos que sobraron, y hasta sillones para los sindicalistas. Héctor Daer, ex triunviro de la CGT miraba la ronda y aplaudía. “Recién nos golpearon”, le gritaron. Daer se terminó yendo. La empresa productora del evento, al menos, tuvo la gentileza de darles botellas de agua.

Mientras tanto, entre los ruidos de un escenario que empezaba a ser desarmado por otros trabajadores, en la Plaza resonaba el eco de cada jueves, al escuchar el nombre de cada persona desaparecida: “Presente”.

Reforma Laboral

La explotación es ley

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por Claudia Acuña

Fue un día larguísimo, en el cual pasó de todo.

Comenzó con un paro general que detuvo el aliento de más del 60 por ciento del país y terminó cuando expiró aquello que lo hacía producir con alguna esperanza de equidad.

Lo último que se pierde ¿está perdido?

La explotación es ley

El centro porteño durante el paro. Foto: Sebastián Smok /lavaca.org

“Habrá que esperar que el próximo gobierno la derogue, como ya pasó”, responderá Roxana a las diez y media de la noche, que llega desde Quilmes con sus dos nietos para plantarse frente al Congreso a cacerolear, aunque para llegar a ese momento todavía falta que suceda mucho.

Al mediodía esa misma cabecera de la plaza recibe las columnas de la izquierda, mientras la Intersindical Federal arma su escenario en su otro extremo. Para el inicio de la sesión de la Cámara de Diputados ya hay cinco cuadras de columnas gremiales sacudiendo banderas. El reloj marca las dos y media de la tarde cuando comienza a sonar el himno nacional y las gargantas se hacen nudos con la estrofa “oh juremos con gloria morir”. En el escenario se amontonan los dirigentes de diferentes sectores sindicales y a lo largo de la Avenida de Mayo se agolpan personas con overoles, guardapolvos y remeras que identifican oficios diversos: docentes, empleados estatales, metalúrgicos, aceiteros, trabajadores del cine, de la televisión, del subte, gráficos, papeleros y más. La suma impresiona si se tiene en cuenta que están paralizados trenes, subtes y la mayor parte de los colectivos, pero lo que sorprende es la breve duración del acto. Poco después de las tres todo había terminado.

 Cortito y al pie. ¿Así estamos?

La explotación es ley

Foto: Sebastián Smok /lavaca.org

“La realidad es que hasta que la gente que votó esto no despierte, es muy difícil. Y eso que lo que está pasando es alevoso. Pornográfico, digo yo”, responderá Nadia, docente de Capital, que sostiene en su mano un cartón donde escribió con marcador: “Milei es comer de la basura”. La explicación: “Hoy murió una chica de 19 años por comer de un basural. Y los tres hermanitos están internados por lo mismo: por comer del basural. ¡Literal! ¿Necesitás algo más tremendo que eso para comprender lo que nos está pasando? Es demasiado cruel”.

¿Entonces? ¿Qué hacemos?

“Los docentes tenemos una estrategia muy básica para la enseñanza que llamamos pensamiento concreto. Se usa mucho con los más chiquitos: darles un material concreto para que experimenten con sus manos, con su cuerpo y que así comprendan y saquen un aprendizaje. Creo que mucha gente cuando finalmente se quede sin trabajo, cuando le llegue la factura de luz con aumento, cuando el alquiler se vuelva impagable, va a comprender lo que pasa y aprenderá a votar”.

Dos horas más y son las columnas de la izquierda las que deciden abandonar la plaza. Lo que queda es la orfandad. Jóvenes, en su gran mayoría, que arden al calor de una tarde que agoniza mientras en el Congreso desfilan los discursos, unos tras otros, todos también cortitos y al pie.

La bronca estalla. Los hidrantes atacan, pero nadie retrocede. Los gases arrecian, pero nada ahoga el estallido. Un cartucho cae del otro lado de la valla de hierro que se convierte en red y con un passing shot cruza del lado de los uniformados, afectados con su propio veneno. A las siete y media de la tarde la Comisión Provincial por la Memoria resume así lo que sucedió después: 70 personas heridas y ocho detenidas. “Entre las víctimas de la represión se cuentan trabadores y trabajadores de prensa, jubilados e integrantes del equipo de monitoreo de la CPM que estaba registrando el despliegue de las fuerzas de seguridad”.

La explotación es ley

La política del gas pimienta. Foto: Eduardo Sarapura, Tiempo Argentino

Uno de los detenidos y luego liberado es Carlos, el emblemático jubilado hincha de Chacarita, 77 años, treinta de trabajo en el Correo, cuatro hijos, dos nietos, símbolo de la resistencia que todos los miércoles se planta frente al Congreso Nacional para reclamar que no hagan lo que hoy se convertirá en ley.

¿Qué?

“¿Cómo los jubilados van a financiar los despidos que hagan las corporaciones? Eso es una locura. Pensá un poquito: despiden a 900 trabajadores de Fate. Toda esa gente deja de aportar al Anses y, al mismo tiempo, pretenden que el Anses pague esas indemnizaciones. ¿Cómo vamos a permitir algo así? Cuando yo me jubile, ¿qué plata va a haber? Hoy lo que están haciendo es dejarme sin derecho al futuro”, responderá Luis, 25 años, empleado en un comercio que hoy cerró porque su dueño decidió que todos sus empleados –suman seis– debían estar plantados frente al Congreso. “Y vino él también. ¿Sabés por qué? Porque lo están fundiendo los productos chinos”.

Foto: lavaca.org

La plaza esta vaciada, luego de un despliegue policial desmedido.

Ya no hay sol.

Adentro del recinto es hora de las chicanas reglamentarias. El diputado Marcelo Mango (UP Río Negro) aprovecha que sus pares libertarios abandonaron la sala para plantear una moción de orden: el proyecto debe volver a comisiones para que se expida la que corresponde a Asuntos Constitucionales, ya que no está redactado respetando esa máxima norma legal. La tensión por la propuesta la generan dos condiciones formales: la primera, es que toda moción de orden interrumpe el debate y debe votarse; la segunda es que en ese momento no hay quorum, por lo tanto no puede votarse. Ergo, debe levantarse la sesión. Los teléfonos arden hasta lograr que el tropel oficialista recupere su posición en las bancas –en ese recinto se vota con el culo: para que funcione el tablero cada legislador/a debe estar sentado– y la moción es rechazada. Picada por ese aguijón, la diputada –ahora libertaria, antes del PRO– Silvana  Giudici contraataca: moción de orden para que se vote en media hora. Gana, pero alguien advierte luego que en ese caso la votación coincidirá con el horario convocado para cacerolear. Nueva moción de orden: retira la propuesta. Se vota seguir como venían, hablando y hablando.

La explotación es ley

Llegamos, finalmente, al frente del Congreso, con Roxana y sus nietos, con Adela y su bebé, con Martín y su hermana, Adriana con Ornella –secretaria general de la Federación Argentina LGTB- y otras cien, quizá doscientas personas que hacen sonar cacerolas mientras cantan el clásico “Que se vayan todos”. Los autos suman sus bocinas, los camiones de basura su saludo y los transeúntes, sus miradas de aprobación. No hay, durante una larga hora, nada que altere esa protesta pacífica, certera, escasa, sostenida ruidosa e ininterrumpidamente por gente que lleva la bandera argentina colgada del cuello, sacudida por el viento en la espalda o camisetas de la selección con el número diez y el nombre de Maradona o Messi.

La escena se repetirá en Acoyte y Rivadavia. Allí el clima fue activo, estruendoso, con cientos de personas- mayoría de mujeres y jóvenes- que cortan avenidasy hacen retroceder a la Policía de la Ciudad. Dos nenas sostienen una cartulina que advierte:

“Usted está mal. ¡Todo este maldito sistema está mal!”.

La protesta que hacen sonar bocinas y cacerolas se reproducen enNúñez, Boedo, Paternal, Belgrano, Villa Urquiza, Villa Crespo y Mataderos, y más.

Foto: lavaca.org

En Congreso, a las once y media de la noche Gendarmería recibe la orden de desalojar Congreso. La cacería suma otros dos detenidos.

Una hora después, con 135 votos afirmativos -de legisladores libertarios, radicales, desarrrollista y autopercibidso peronistas -y 115 negativos, la explotación laboral es ley.

La plaza está desolada.

La explotación es ley

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Reforma Laboral

El extraño caso de las molotov vs. el camión hidrante con mala puntería

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La foto de portada, de Juan Valeiro de lavaca, es tal vez un cuadro del presente: el Congreso, la policía, los que arrojan bombas molotov aislados de la gente, tras un parapeto que no se sabe de donde salió. Y el chorro del camión hidrante que nunca acierta ni a mojarlos. Reproducimos aquí la nota que al respecto realizó El Ciudadano, de Rosario.

Por el diario El Ciudadano, de Rosario

El ataque, en medio de la protesta contra el proyecto de reforma laboral libertario, quedó filmado y generó varias interpretaciones. Los que con tranquilidad armaron los artefactos incendiarios en el lugar, se retiraron sin ser detenidos pese a que estaban aislados: los manifestantes se habían alejado al verlos. Recuerdos del incendio del móvil de Cadena 3 en junio de 2024, en ese caso en el marco de la Ley Bases.

El extraño caso de las molotov vs. el camión hidrante con mala puntería

Una de las imágenes destacadas de los alrededores del Congreso este miércoles, mientras en el Senado se debatía la reforma laboral libertaria, fue la de seis personas que armaron, a la vista de cientos de policías que no intentaron detenerlos, al menos tres bombas molotov. Se tomaron todo el tiempo necesario, con bidones, un colador y botellas de vino, para confeccionar los artefactos incendiarios y lanzarlos, aunque sin causar heridas a ningún uniformado. Otro dato destacado: los camiones hidrantes no le acertaron ni un solo chorro de agua al grupo: todos dirigidos al costado y al piso.

Uno de los muchachos portaba una remera con el cartel de «prensa». Los otros, todos con mochilas parecidas, y nuevas, lo mismo que sus zapatillas. Algunos con cascos.

Con movimientos coordinados avanzaron sobre el vallado dispuesto sobre avenida de Mayo detrás del cual se apostaban numerosos agentes con sus escudos. Se acercaron con débiles parapetos de cartón. Al costado, otros policías arrojaban gases lacrimógenos contra manifestantes que se habían corrido de la escena. Eso era a metros del grupo, al que las fuerzas de seguridad dejaron actuar. moviendo parapetos de madera

Insólito fue también que el grupo se pusiera a armar las bombas caseras en el lugar. Se los ve en esa tarea en los videos. Siempre que se usaron esos pertrechos artesanales en manifestaciones, se llevaron ya listos para arrojar. De lo contrario, se pierde el factor sorpresa. Este miércoles, sin embargo, pasaron varios minutos en que todos los que estaban en la zona pudieron ver la intención de los seis. Ningún policía intentó detenerlos, siendo que había decenas a escasos metros de distancia.

La frutilla del postre fue la «mala puntería» de quienes operaban el camión hidrante apostado tras el vallado. Ningún chorro a presión dio en los débiles parapetos detrás de los que se apostó el grupo.

Después de arrojar los artefactos, retrocedieron y se fueron con tranquilidad.

Hasta este jueves, no había información oficial sobre su detención. Ni siquiera si estaban identificados. Sí, numerosos posteos de funcionarios, como el ministro del Interior, Diego Santilli, asegurando que los de las molotovs eran parte de los manifestantes que acudieron a los alrededores del Congreso para protestar contra el proyecto libertario que cercena derechos adquiridos de los trabajadores.

El extraño caso de las molotov vs. el camión hidrante con mala puntería

Ley Bases y el patrullero incendiado

El lanzamiento de molotovs de este miércoles, por sus características, recuerda al incidente también extraño de otro miércoles: el 12 de junio de 2024. En la tarde de ese día, también en los alrededores del Congreso, tres encapuchados dieron vuelta e incendiaron un móvil periodístico de Cadena 3, rodeados de policías, y escaparon sin ser perseguidos ni detenidos. Todavía no hay indicios de sus identidades. No hubo esfuerzo alguno para dar con ellos. Fue durante otra movilización de protesta, en esa caso contra el proyecto de la llamada Ley Bases.

Poco después de ese ataque, el periodista que manejaba el vehículo, Orlando Morales, dijo que, según lo que pudo observar, se trató de un ataque «preparado» y muy sospechoso.

El extraño caso de las molotov vs. el camión hidrante con mala puntería

«Cuando me vieron llegar se vinieron y lo dieron vuelta. Para mí estuvo preparado. Me llama mucho la atención todo lo que pasó y cómo se llevó a cabo. Fue gente infiltrada, preparada para hacer eso», dijo el trabajador de prensa en una entrevista radial.

«Estaba yo atrás de los gendarmes porque estaban agrediendo, estas personas, los gendarmes, la policía, vallado de por medio ¿Cómo empezó todo? Yo venía escuchando lo que estaba pasando en el recinto porque quería estar informado y cuando se da a conocer que se habían conseguido los votos fue como una explosión. Ahí fue cuando explotó todo», relató.

Más temprano, el cronista había contado detalles del ataque -que se dio cerca de las 16.30, en plena movilización y despliegue del aparato represivo del Ministerio de Seguridad que entonces conducía la hoy senadora Patricia Bullrich como ministra de Seguridad.

«No lo puedo creer. Hijos de re mil puta. Me pegaron. Iba a sacar el móvil y me lo dieron vuelta. No se puede creer», agregó Morales angustiado poco después del ataque.

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Reforma Laboral

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

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Mientras en el Senado se sumaron discursos a favor o en contra de la reforma laboral, antes de la votación favorable al proyecto, las calles alrededor del Congreso se transformaron nuevamente en un campo de batalla provocado por las fuerzas de seguridad. Hubo al menos 31 detenidos (aunque algunos fueron rápidamente liberados) y la Comisión Provincial de la Memoria contabilizó 562 personas heridas y afectadas, aunque calculan que ascendió a miles el número global de agredidos por golpes, corridas y gases particularmente nocivos.

El gobierno preparó este show represivo que mantuvo incluso durante la noche con una cacería de ataques, golpes y detenciones a gente que no estaba en la calle sino sobre la plaza: el protocolo solo es el ejercicio de la violencia institucional. Los enmascarados que hicieron y lanzaron bombas Molotov con total tranquilidad a metros de la policía, jamás fueron perseguidos ni obviamente capturados. Aquí, las acciones previas a la marcha, las organizaciones que se esfumaron a altas velocidades, y las voces de las personas que siguen pensando que este presente no es el único posible.    

Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Fotos: Lina Etchesuri y Juan Valeiro

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

El Congreso, y el pequeño grupo de parapetados enmascarados que armaban y lanzaban bombas Molotov sin que la policía hiciera nada. Las persecuciones fueron luego -en modo argento- a quienes manifestaban pacíficamente. Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Entre las múltiples banderas de colores tan distintos de partidos y gremios, hay unas que en este 11 de febrero de 2026, el día que senadores y senadoras se aprestaban a votar por una reforma laboral que retrotrae conquistas históricas del movimiento obrero, sobresalen. Se las ve por Avenida de Mayo, por Hipólito Yrigoyen, por la avenida 9 de Julio, por todos lados: “Oscar Smith, presente”.

Smith era peronista, obrero, referente del gremio Luz y Fuerza, y también era algo que hoy es considerado un oxímoron, un sindicalista combativo. Por esas sincronías de un país donde nada es azar, hubo otro 11 de febrero, pero de 1977, donde Smith fue secuestrado por una patota de la dictadura militar. Hace 49 años que Oscar Smith es un desaparecido.

Américo Rico camina entre esos carteles por una plaza Congreso que fue zona de guerra. Camina despacito, entre escombros, entre comida desparramada por el asfalto, entre perdigones de una nueva represión brutal del gobierno a una protesta social, esta vez masiva, en contra de la reforma que degrada el trabajo –y el país– por el que Smith luchó.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Recordando a Oscar Smith a 49 años de su desaparición y su frase sobre lo que se pierde, lo que se pelea, y lo que se gana. Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Américo, jubilado de ese gremio histórico, camina con un cartel con el rostro de su compañero, en horas donde hubo, según la Comisión Provincial por la Memoria, al menos 31 detenidos y más de 1000 heridos, y en las que hay personas con ataques de pánico por los estruendos de los balazos de goma que llegan desde 9 de Julio. Pero este señor de 79 años mira y recuerda lo que Smith siempre – “siempre”, recalca– les decía:

–Lo que se pierde peleando, tarde o temprano, se termina ganando.

Américo, entre los escombros, sonríe y les da a estos periodistas un abrazo, tan necesario para seguir.

Porque si algo nos trae esa sincronía del aniversario es pensar qué significa esa ausencia –lo combativo, la lucha, lo revolucionario– convertida en desaparición forzada.

Cadenas, oscuridad y luz

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

La acción frente al Congreso. Periodistas Argentinas y SIPreBA. Foto: Lucia Apogliesi / lavaca.org

La jornada había comenzado con una acción organizada por Periodistas Argentinas y SIPreBA, el sindicato de prensa de Buenos Aires. Integrantes de ambas organizaciones se plantaron frente al Congreso encadenados, amordazados y con máscaras blancas en sus nucas sobre las que se leía la palabra “alcahuete”.

Dijo Nancy Pazos, presidenta de Periodistas Argentinas: “No vamos a amordazarnos ni a encadenarnos. hay que decirlo: este gobierno quiere que haya periodistas así” dijo mostrando la palabra “alcahuete” escrita en la máscara blanca.

Agregó: “Acá estamos luchando no por el gremio. No por nuestra función profesional. Sino que estamos luchando por la democracia. El periodismo es el faro de la democracia, es la luz de la democracia. El periodismo lo que hace es que los ciudadanos se informen de lo que claramente el poder de turno, cualquiera sea, no quiere que se sepa. Siempre el que está en el poder tiene cosas que quiere ocultar. El periodismo es eso: justamente poder investigar y poner luz donde los que tienen el poder quieren oscuridad».

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Nancy Pazos, de Periodistas Argentinas: «El periodismo es eso: justamente poder investigar y poner luz donde los que tienen el poder quieren oscuridad». Foto: Lucia Apogliesi / lavaca.org

Carla Gaudensi, secretaria general de FATPREN y secretaria de Género de la CGT planteó: “Esta acción tiene que ver con el acompañamiento de más de 3000 periodistas que hicimos una conferencia de prensa frente a las puertas del Senado de la Nación. El proyecto de derogar el Estatuto de los y las periodistas es una afectación a la libertad de expresión, y además afecta el derecho a la información. Lo que estamos viendo que sucede en esta época en la sociedad es que no se está al tanto de lo que estamos discutiendo, como esta Reforma laboral que afecta a quienes vivimos de nuestro trabajo”.

Agustìn Lecchi, secretario general de SIPreBA: “Uno de los grandes problemas que tenemos es que fueron erosionando nuestra base social, fueron fragmentándola. En lugar de tener una comunidad organizada y tenemos una comunidad desorganizada conscientemente por los sectores de poder y eso es lo que hoy hace que tengamos la cancha tan inclinada en contra, además de que tienen a todas las corporaciones atrás, a los grandes medios de comunicación que los blindan mediáticamente. Pero estamos dando pelea, y eso no es poco. Es nuestro caso, pero es también el de los jubilados cada miércoles, o triunfos como derrotar la eliminación del financiamiento universitario o para discapacidad. Por eso soy optimista. Porque sabemos que hay un camino de construcción política, de lucha sindical y también en las calles”.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Mensaje dedicado a todo un tipo de periodismo. Foto: Lucia Apogliesi / lavaca.org

CGT: la velocidad del gas

La convocatoria de la Confederación General del Trabajo (CGT) estaba prevista para las 15. A esa hora la plaza estaba llena. Las columnas gremiales dificultaban la caminata por Yrigoyen con sindicatos que llegaban por las calles laterales, como Solís y Virrey Cevallos. También por Avenida de Mayo ingresaban los gremios de las dos CTA (Central de los Trabajadores de Argentina), que a diferencia de la CGT habían llamado a paro con movilización.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Mario, de Radio Gráfica, y lo habitual: «Me apuntaron a la cabeza». Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Por el otro lado, sobre Rivadavia, se acomodaron las columnas de la izquierda y, también, de La Cámpora. Sin embargo, a las 15.44, se escucharon los primeros balazos de goma y empezaron los repliegues. Cinco minutos después, la plaza se había vaciado hasta la mitad, y los gremios de la CGT y La Cámpora –peronistas, como Smith– se retiraron de la plaza a la velocidad del gas que se dispersaba por el aire. Sólo quedaron, de un lado, la izquierda, y del otro, la UTEP (Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular), mientras algunos –pocos– gremios y movimientos aguardaban de la mitad de plaza hacia Avenida de Mayo. Había bronca, y también había infiltrados: chicos vestidos de negro, con la cara tapada, que abrían sus mochilas, tiraban al suelo piedras, y se iban.

Otros enmascarado, detrás de barricadas improvisadas, tiraban las molotovs pero, en modo argento, jamás son capturados por los feroces policías que solo atinaron a arrojarles desde el hidrante chorritos como de pis de estatua. Además, no les acertaban.

Informó el Centro Provincial de la Memoria en su comunicado titulado Brutal represión a la movilizaciòn por la reforma laboral: «Al menos 31 personas fueron detenidas de manera arbitraria; miles resultaron afectadas por gases lacrimógenos y gas pimienta, entre ellos integrantes de la CPM y del Comité Nacional de Prevención de la Tortura como su presidente Juan Manuel Irrazabal. Otras tantas resultaron heridas con postas de goma y alrededor de 562 personas fueron asistidas por los equipos de las postas sanitarias en salud de los partidos de izquierda, CEPA y la CPM. Unos 70 manifestantes fueron demorados en las calles Lima,entre México y Chile, y en su mayoría fueron identificados y posteriormente liberados».

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Más pistas de los lugares a los que apuntan las llamadas fuerzas de seguridad. Foto: lavaca.org

El detalle de la destrucción

Las Molotovs de los encapuchados incapturables encienden más titulares noticiosos que las regresiones que esta reforma traerá a la vida laboral.

Por ejemplo: 

  • La ley deja afuera al personal de casas particulares, trabajadores agrarios, independientes y prestadores de plataformas tecnológicas.
  • Vacaciones: la fecha de inicio, que hasta ahora debía ser notificada con una antelación no menor a 45 días, pasa a 30. El empleador podrá fraccionarlas mientras no sean tramos inferiores a siete días. El periodo de vacaciones –entre el 1º de octubre y el 30 de abril– el empleador “deberá organizarlas al menos una vez cada tres años durante la temporada de verano”.
  • Jornadas laborales de hasta 12 horas: aunque no se explicite en la redacción y busque solaparse, se estipula que “el empleador y el trabajador podrán acordar voluntariamente la compensación de horas extraordinarias de trabajo, disponiendo un régimen de horas extras, banco de horas, francos compensatorios (…) siempre y cuando se respeten los descansos mínimos entre jornada y jornada de doce horas”.
  • Periodo de prueba: en la norma vigente a quien está a prueba se le informa con 15 días de antelación la extinción del contrato. En la que quieren aprobar “no se requerirá la obligación de preaviso”. Además, mientras en la ley actual el periodo de prueba pone el límite en los 30 días, en la que se quiere imponer “se extenderá durante los primeros 6 meses”.
  • Indemnización a la baja: el proyecto dice que se deberá abonar al trabajador una indemnización equivalente a un mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de tres meses, tomando como base la mejor remuneración mensual durante el último año o el tiempo de prestación de servicios si fuera menor. Para esta remuneración no se tendrán en cuenta “los conceptos de pago no mensuales como el Sueldo Anual Complementario, vacaciones, premios que no sean de pago mensual, etcétera”. En la norma vigente, solo se excluye al SAC. Y sí, dice así, literal: “etcétera”.
  • Contribución: La iniciativa gubernamental crea el FAL, Fondos de Asistencia Laboral, que se conforma con una contribución mensual obligatoria del 3.5 % (Un aporte del empleador del 1% en las grandes empresas y del 2,5% mensual MiPyMEs) de las remuneraciones que se toman de las contribuciones patronales con destino al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de cada trabajador. Este 3% hasta ahora va dirigido al ANSES para el pago de las jubilaciones.

El proyecto de ley había sido enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso el 2 de diciembre pasado, pero como no tenía los votos para su aprobación postergó la discusión para hoy en sesiones extraordinarias. El proyecto final tuvo 28 modificaciones para conseguir los votos necesarios. De las modificaciones, dos fueron exigencias de la CGT: mantener las cuotas solidarias y eliminar el artículo que bajaba las contribuciones patronales para las obras sociales. Había una idea general de que los gremios estaban ganando tiempo, pero el resultado demostró lo contrario. Al menos hasta el momento, ya que falta Diputados.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

De miles de personas heridas o afectadas, 562 fueron atendidas en distintas postas sanitarias. Hubo al menos 31 detenidos. Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Molotov, Uber y la virgen de los panes

No tenían molotovs, sin embargo, las 300 familias de la fábrica de porcelanatos ILVA que, desde agosto, acampan en el Parque Industrial de Pilar exigiendo la indemnización. “La reforma laboral empezó con nosotros”, dice Víctor Véliz, 44 años. “Nos deben un mes y medio, y esta reforma viene hacer lo mismo que hicieron con nosotros: no pagarte nada. El trabajador, todavía, va a estar más precarizado”.

Víctor sobrevive haciendo Uber, otros compañeros cortando el pasto y a sus hijos ya no les pudo sostener los clubes a los que iban: “Comemos una vez al día cuando antes hacíamos las cuatro comidas. ¿Cómo seguimos? Seguimos como pueblo, no podemos permitir que nos precaricen más la vida”.

No tenía molotovs, tampoco, Karina Nicoletta, conductora en la línea A del subte y secretaria de Género del gremio de las y los Metrodelegados, quien canta “Pianelli está presente”, en homenaje al exsecretario general del sindicato, Roberto Beto Pianelli, otro ejemplo de la extraña cofradía combativa, que murió hace dos semanas: Dice Karina: “La reforma implica un profundo retroceso para el movimiento obrero en su conjunto. Para quienes están en la formalidad, pero también para quien no, porque va a profundizar las desigualdades. Está pensada casi en los mismos términos que durante la dictadura militar: pretende llevarnos a una situación de esclavitud. Debemos confiar en la fuerza del movimiento que va a tener que tensionar situaciones que todavía hoy no podemos resolver. Debemos confiar en nuestra clase. Debemos llegar a una síntesis no solo de la cúpula, de las centrales, sino de las bases”.  

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Detenidos por la policía. Ninguno de los enmascarados de las Molotovs fue apresado. La infiltración y la provocación: el verdadero rostro del «protocolo». Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

No tenían molotovs, tampoco, las más de 70 personas de la UTEP que la policía cercó en 9 de Julio y México, mientras gaseaba a fotorreporteros, seres siempre peligrosamente armados con sus cámaras.   

Ni andaban con bombas las dos señoras que comentaban en Rodríguez Peña y Rivadavia: “Esta mañana no tenía un peso, por eso vine con esto”, cuenta una de ellas. “Esto” es una bandeja repleta de sándwiches de milanesa. La señora se llama María, vive en Villa Lynch, partido de San Martín, y le dice a lavaca que esta mañana sólo tenía “un billete, el marroncito, el de 10 pesos”. Jubilada de la mínima, le llegó de luz 65 mil pesos que no puede pagar, y vino a la movilización para juntar lo necesario para pagarla. Cada sándwich vale 5 mil. Entre los panes hay una virgencita de Luján que alguien le regaló hace minutos. Dice: “Esta reforma no puede ser más esclava. Todo en contra de quienes trabajan, este hombre está equivocado, solo sabe cantar” dice, aunque se queda dudando.

Roberto –de Rafael Castillo, La Matanza–, está en medio de la Plaza de los Dos Congresos envuelto en humo. Tampoco ofrece molotovs sino choris y patis (5 mil) y vacío (10 mil). Dice que no hay trabajo por ningún lado y que la “pucherea” como puede. Sobre la reforma laboral: “Es negativa en todos los sentidos. Están locos, no paran de defraudar a la gente”.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

La gente gritaba a la policía: «¿No ven que tiene la cara rota?». Foto: lavaca.org

Teresa, de Lanús, está apoyada en un árbol sobre Avenida de Mayo, que le da la sombra necesaria para que no se le derritan los hielos que lleva en la heladerita para vender el litro de fernet a 8 mil.

-¿Cómo estás viviendo esta época?

La respuesta, inesperada, está hecha de lágrimas que dicen más que cualquier palabra. Finalmente toma aire y dice: “Remándola, con un gobierno que no nos permite trabajar vendiendo en la calle, con un Ministerio de Espacio Público que nos está corriendo de todos lados”. Cuenta que nunca habló para la prensa, que le da vergüenza, que no sabe de política, pero dice con sencillez algo que pocos políticos dentro del Congreso pueden comprender: “Creo que la reforma laboral no está bien, que no está bien lo que hacen, que no puede estar bien tener que trabajar más”.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

Tampoco tiró molotovs Diego, que vino de su Monte Grande bonaerense para vender stickers (3 por 2 mil pesos) y llaveros (3 mil), trabajo que arrancó desde agosto pasado cuando se quedó sin empleo repartiendo paquetes de Mercado Libre y otras empresas. Cuenta que otro cimbronazo de este presente fue tener que cambiar a su nena, que iba a colegio privado, a la escuela pública. “Llegamos con lo justo a fin de mes; mi señora es empleada de comercio y en su trabajo pusieron en marcha los retiros voluntarios. Mientras tanto, esta reforma, que es una cagada”.

¿Cómo se sale de esta? “Seguir, seguir, seguir. No quedarnos solos en nuestras casas y crear nuevas alternativas”.

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El reclamo de la marcha, en manos de mujeres. La CGT hizo una veloz salida de escena apenas comenzaron los disturbios. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

La pelea del presente

Ninguna de estas historias, de toda esta lucha, de todas las conquistas que este movimiento alguna vez pelearon y lograron, parece haber importado demasiado a muchos que no llamaron al paro, que se retiraron al primer gas y que negociaron con la Casa Rosada mientras la motorizada avanzaba sobre la plaza a los tiros y deteniendo al azar. 

Luego de toda esta entrega, hay una postal que se repite en las inmediaciones del Congreso: entre fotoperiodistas baleados –en el ojo, en la cabeza– y proyectiles tirados, una, dos, decenas de personas en situación de calle juntan la comida que dejaron los puestos que abruptamente debieron levantar campamento con la avanzada policial. Uno de ellos está agachado, juntando algunas botellas de agua dispersas por Avenida de Mayo. ¿Qué deja lo que pasó hoy? “Hambre, mucha hambre”, responde.

Luego mira la escena que él mismo protagoniza.

Y dice: “Todos peleando contra la reforma, y yo peleando para comer”.

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

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Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

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Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

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Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

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