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Policía porteña: cómo viene la mano

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Un nuevo hallazgo de Mauricio Macri instala al frente de la futura policía porteña a Eugenio Burzaco, diputado nacional del PRO que promueve acciones de inteligencia interna sobre ciudadanos argentinos para evitar el «terrorismo internacional» y, entre otros emprendimientos similares, vendió (en el sentido comercial de la palabra) a la provincia de Neuquén, el plan de seguridad que regía la acción policial en los días del fusilamiento por la espalda del docente Carlos Fuentealba, además de haber creado una especie de identikit del supuesto malhechor, equiparándolo previsiblemente con toda persona pobre y joven. Identifica «aborto» con «crimen» en sus cartas a los diarios, cuestiona la «píldora del día después» y no se sabe cuánto cobra por asesorar en temas de seguridad a River Plate.
Eugenio BurzacoEl señor Burzaco es civil, a diferencia de Jorge «Fino» Palacios, cuya nominación se derritió al calor de un cúmulo de denuncias y miles de firmas que exigieron su desplazamiento por razones que incluyen su turbia actuación en relación al caso AMIA. El comisario Osvaldo Chamorro, con virtudes similares a las de Palacios, queda por ahora en el segundo puesto de la posible policía porteña, aunque se rumorea que también podría ser evacuado.
El nombramiento de Burzaco además intenta ser un cambio de conversación, tras la vergonzosa contratación de un espía de la Federal, Ciro James (el modo en que los agentes secretos argentinos logran hacerse famosos es un tema que deberá estudiarse aparte). James, acusado por el espionaje también de personas relacionadas con la AMIA iba a esttar a cargo del sector de «inteligencia» de la nueva policía, lo cual refleja inmejorablemente el espíritu que guía esta novedad.
Como para «emprolijar» las cosas, Macri opta ahora por alguien que no lleva uniforme, que es de su entorno, y lo hace como para exhibir cierta inmunidad oficial y policial al papelón. Los datos sobre Burzaco, sin embargo, parecen mostrar un típico cambio para que todo siga igual.
Fundar, Pensar, Creer y Crecer
Burzaco es hijo del periodista Raúl Burzaco, fallecido en 2004, creador del diario Tiempo Argentino, ex director de El Cronista Comercial,  que pasó también por la burocracia estatal como Secretario de Medios de la siempre recordada gestión de Carlos Menem, siendo bisagra de las negociaciones que en aquellos años favorecieron la concentración del grupo Clarín, política que siguieron todos los gobiernos hasta hace muy poco.
Su hijo Eugenio es licenciado en Ciencias Políticas y realizó un master en Economía y Políticas Públicas en Georgetown. Participa al menos en tres fundaciones. Fundar Justicia y Seguridad (presidente), PensAR (vicepresidente), y Creer y Crecer (que preside Macri, y donde Burzaco es encargado de Seguridad y Justicia. Para amplios sectores de la política argentina, las Fundaciones (con verbos en infinitivo, y los ingresos que generan) son una neo religión.
Estas marcas representan, en términos actuales, algo así como «el pensamiento de la derecha». En PensAR, por ejemplo, se desempeñaba el ex agente de inteligencia y jefe de un grupo de tareas del Ejército, Julio Cirino, huésped ahora de la cárcel de Marcos Paz, acusado de privación ilegal de la libertad seguida de muerte de al menos cinco personas entre 1979 y 1980 (tiempos de la denominada «contraofensiva montonera»).
Pero en el contexto de estos contactos y trabajos político, y el oficio de las fundaciones, Burzaco escribió dos libros, Rehenes de la violenciaMano Justa (juego de palabras para definir una supuesta tercera vía entre la mano blanda y la dura).
Contrato para el PIS
En 2004 Fundar firmó un contrato con la provincia de Neuquén para coordinar y asesorarla en el Plan Integral de Seguridad (PIS). El diputado Claudio Lozano denunció que el contrato fue de «cinco dígitos» y que también Creer y Crecer había firmado un contrato sideral con Sobisch. La razón por la cual una provincia deba contratar a estas fundaciones para encarar temas claves como seguridad, o incluso educación, es otro misterio que queda a consideración de los lectores.
El PIS fue anunciado por Sobisch en los comienzos de su tercera gestión como gobernador, pero nunca fue revelado en su totalidad. Se conocía solamente la compra directa de helicópteros, cámaras para las calles, 200 patrulleros y otros gastos sin licitación que significaron 50 millones de dólares según declaró el propio Sobisch al animador Mariano Grondona.
La diario neuquino 8300 (www.8300.com.ar) logró encontrar el documento fundacional del PIS en el que -detalla- se propone integrar a las fuerzas policiales públicas con las agencias de seguridad privadas, «teerciarizar» servicios, se indica que el objetivo principal no es tanto aumentar la seguridad como bajar «la sensación de inseguridad». Y hasta se trza un perfil del delincuente estándar (joven y pobre) planteando que las calles neuquinas deben ser «sólo para los ciudadanos honestos».
Lo importante es parecer
El PIS se basó en una encuesta realizada por W. Tracking Group, empresa que había realizado un par de trabajos previos, para la candidatura de Sobisch y para la marca Casa del Bosque de Villa La Angostura (si la «seguridad» -sea lo que sea que signifique- es un tema importante, que su estudio quede en manos de estos señores entra en una zona patética).
El documento de Burzaco y su fundación llega a una conclusión inquietante: «Es tan importante reducir los delitos como que esta reducción sea acompañada de una mejora en la percepción que tienen los habitantes sobre la evolución de la delincuencia» (idea que demuestra la veracidad de su opuesta: si se genera inseguridad y miedo, y los medios grandes son los principales responsables de hacerlo, la percepción será terrible aunque todo siga igual).
En el PIS Burzaco plantea un nuevo modelo policial, el Problem Oriented Policing, que debería «identificar las conexiones entre delitos o incidentes -rastreando los patrones comunes en cuanto a la localización, horarios, modus operandi y personas involucradas-, se familiarice con los factores causantes de ellos, y desarrolle las soluciones más apropiadas para modificar las causas de dichos problemas» (sic). 8300 luego se pregunta: Poblete ¿habrá ejecutado todo este proceso mental antes de descerrajarle un tiro en la cabeza por la espalda a Fuentealba?»
Retrato del delincuente
En el PIS se plantea que hay grupos y zonas de riesgo o «hot spots», también llama a esas áreas «degradadas» y postula qu elos policías centrarán su accionar en los grupos de iesgo que integran hombres, de entre 15 y 24 años, excluidos del mercado laboral y del sistema educativo, que viven en un entorno violento. Incluye a hijos de de individuos privados de su libertad o con antecedentes criminales que volvieron a su comunidad «sin las herramienta para reinsertarse socialmente». Otro identikit de riesgo, revelado por 8300 son los drogadictos y también los potenciales drogadictos El PIS informa que los delincuentes viven en asentamientos precarios y zonas aledañas «cuyas condiciones de vida constiuyen un factor que favorece el surgimiento de actividades criminales». (Es la criminalización y la inversión de la carga de la prueba, con culpables latentes por edad, portación de cara, pero también de barrio, de familia, y hasta de potencialidad).
En estos barrios «degradados»  y con poca presencia estatal el PIS propone literalmente «desmalezar y sembrar de nuevo». La Ciudad de Buenos Aires queda advertida. Es amplia la propuesta de equipamientos con autos, lancha, helicópteros, computadoras y todas esas cosas que en Neuquén se hicieron sin licitación ni control alguno. Pero el documento propone algo que remite a la lógica de delación en tiempos de la dictadura, como cualquier vecino que lo haya vivido sabrá recordar. Se trata de una política de acercamiento en que los vecinos cooperen con las agencias especializadas en materia de seguridad «brindándole información».
Abortos

El señor Burzaco, 39 años, es otro dolor de cabeza para River Plate, en cuyas páginas web los socios e hinchas no dejan de lamentar su nombramiento en el área de seguridad, más indescifrable que el del técnico Gorosito, y que se ve como un nuevo avance macrista ahora en River, con Diego Santilli como impulsor.
Por otra parte Burzaco ha planteado proyectos de leyes como el de «Régimen de prevención y sanción del terrorismo» donde argumenta que el Estado argentino debe establecer «un sistema judicial penal eficaz para combatir las actividades terroristas que tienen como fin subvertir la paz mundial». En su artículo 22 el proyecto dice lo que suena a un prolegómeno de cosas que, en términos criollos, terminan haciendo gente como Fino Palacios, Ciro James o Julio Cirino:
«Durante el curso de la investigación judicial y a los efectos de comprobar la comisión de hechos previstos por la presente Ley, de impedir su consumación, de lograr la individualización o detención de los autores, partícipes o encubridores, o para obtener y asegurar los medios de prueba necesarios, el juez por resolución fundada podrá disponer, si las finalidades de la investigación no pudieran ser logradas de otro modo, que agentes de las fuerzas de seguridad, policiales o de los organismos de inteligencia, actuando de forma encubierta se introduzcan en organizaciones delictivas que tengan entre sus fines la comisión de los hechos previstos en la presente ley.»
Burzaco se presenta públicamente como antiabortista, y ha escrito cartas con cierta pretensión humorística al diario La Nación, que las publica. En una plantea que una madre que tiene un niño, y queda embarazada, si opta por abortar está haciendo lo mismo que si matara al bebé. Estas ideas, más la tónica del encubrimiento, tal vez brinden pistas de lo que intentará la nueva policía. En las palabras, Burzaco reproducirá su idea de «mano justa» (y alguien reeditará su libro). Habrá que ver si en la práctica lo que se busca es resucitar en PRO, el tiempo del PIS.

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7ma marcha contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, y una pregunta que es bandera: ¿Dónde está Tehuel?

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En vísperas de una nueva marcha que exigirá el fin de los crímenes de odio y políticas efectivas para una comunidad históricamente vulnerada, lavaca habló con la fiscal del caso que sigue la desaparición del joven trans Tehuel de La Torre. Por qué está caratulada como homicidio agravado por odio, aun sin haber encontrado el cuerpo. En qué está la búsqueda. Qué (no) dijeron los acusados. El juicio sin fecha. El pedido de información al RENAPER. Los nuevos indicios. Los rastrillajes. La falta de apoyo del gobierno. Estas son sus respuestas:

Mañana, 28 de junio, cuando se marche desde Plaza de Mayo al Congreso por séptima vez contra los travesticidios, transfemicidios y transhomicidios, Tehuel de la Torre llevará 474 desaparecido.

La última vez que se lo vio con vida fue el 11 de marzo de 2021, hace más de un año, cuando salió de su casa en San Vicente, provincia de Buenos Aires, a las 7 de la tarde, para encontrarse con Luis Alberto Ramos (37 años) quien, presuntamente, le había propuesto un trabajo de mozo para un evento.

Tehuel nunca volvió y Ramos está detenido junto a Oscar Alfredo Montes (46 años), quien se sospecha que el día de la desaparición estuvo también junto al joven. Una selfie encontrada en el celular de Montes avala esta hipótesis.

Recién ocho meses después de la desaparición, en noviembre de 2021, cuando encontraron una mancha de sangre en la pared de la casa de Ramos, la fiscal Karina Guyot, de la UFIJ-San Vicente pidió el cambio de carátula a “homicidio agravado por odio a la orientación sexual e identidad de género”.  Cuatro meses después, en marzo de este año, el juez de Garantías N°8 de La Plata, Martín Rizzo, pidió la elevación a juicio. 

Cuando Rizzo resolvió la elevación a juicio también resolvió desdoblar el expediente para que la búsqueda continúe. “La causa principal fue elevada a juicio. Y lo que tengo es el desdoble de la búsqueda”, dice a lavaca la fiscal Guyot. “En el desdoble de la búsqueda estamos pidiendo información al Registro Nacional de las Personas (RENAPER), para que nos informen en toda la provincia qué datos hay de gente desaparecida que sean NN. Estamos con oficios con ese tema, para ver si podemos hacer cotejos de ADN con esas personas que no han sido identificadas por nadie”. 

¿Cree que se puede encontrar el cuerpo de esa manera?

Yo lo estoy buscando, si lo voy a encontrar o no ojalá lo supiera. La búsqueda no se va a desactivar hasta que no aparezca, hasta que no aparezca va a estar abierta esa causa, por tiempo indefinido. Dios quiera que podamos encontrar algo, es el deseo. Hay dos situaciones: por un lado la búsqueda de la verdad y la justicia, que es lo que se pretende con la causa elevada a juicio, y la búsqueda del cuerpo. Si lo vamos a encontrar yo no lo puedo garantizar, depende de lo que hayan hecho los imputados con el cuerpo, que no lo dijeron. 

Durante meses se negaron a declarar, ¿lo hicieron?

La primera vez se negaron a declarar, la segunda declararon pero por supuesto que nada dijeron al respecto. 

¿Están elevados a juicio por homicidio aun sin cuerpo?

Por supuesto. Homicidio agravado por odio. 

¿Hay fecha para el juicio?

No, termina la etapa de instrucción y pasa a la etapa intermedia, el fiscal de juicio ahora tiene que prepararlo. No puedo dar fecha porque la desconozco. 

¿Y en la causa de la búsqueda además del pedido de información al RENAPER, qué más se está haciendo?

Hay varias cuestiones, no podemos comentar todo. Estuvimos haciendo nuevos rastrillajes en sectores más pequeños porque se habían hecho en lugares muy amplios, estamos sectorizando la zona, porque es muy grande y de descampados. Estamos profundizando sectorizado. 

Con lo que se hizo, ¿hay nuevos indicios?

Quedó pendiente una información que surgió de la causa que detectó la antena del teléfono en cercanía a la casa de Ramos. Y estamos trabajando sobre eso, que fue la noche que desapareció Tehuel. Fue entre las 4 y las 6 de la mañana, la antena detecta el teléfono de Ramos. 

¿Se sabe a quién llamo?

No hubo una llamada, hubo apertura de antena, en una zona donde no se acostumbraba a abrir el teléfono de Ramos, menos a esa ahora. 

¿Y en esa zona se hicieron rastrillajes?

Ya los hicimos y ahora los estamos profundizando más sectorizado. Yo tengo que agotar todos los recursos y hago lo que me gustaría que hagan si fuera un familiar mio: que sigan buscando. 

¿Es posible la desaparición durante más de un año sin complicidades territoriales? ¿Sin entramados en el barrio que lo permita?

Hay cosas que no puedo comentar. 

¿Se está recibiendo apoyo del Gobierno provincial en la búsqueda?

Si me pedis opinión te diría que no: en el rastrillaje último vinieron menos personas de las que esperaba, como los últimos rastrillajes. Esperaba más participación del Ministerio de Seguridad y la verdad es que es bastante escueto, más allá de que sigue en pie lo de la recompensa. Se debería enfatizar un poco más en la recompensa y en la búsqueda.

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Darío y Maxi: 20 años es todo (video)

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Se cumple este 26 de junio el vigésimo aniversario del asesinato de Darío Santillán (foto de portada, tenía 21 años) y Maximiliano Kostecki (22), producto de la represión oficial del gobierno encabezado por Eduardo Duhalde al creciente movimiento de trabajadores desocupados: los piqueteros.

Aquel oscuro día, las organizaciones movilizadas reclamaban no solo planes sociales (se exigía pasar de 150 a 300 pesos) sino que reivindicaban el apoyo para sus propios proyectos en los barrios: productivos, educativos y de salud. Por eso en ese momento no se hablaba de “planes sociales” sino de “planes de trabajo”.

En muchos sectores del movimiento piquetero (y Santillán era un claro referente), lo que se buscaba lograr era generar una situación de autonomía para evitar la cooptación –por parte del Estado y/o partidos políticos– de esa potencia social que planteaba el trabajo y el cambio social como foco de sus reivindicaciones. Ya no eran el peronismo ni el sindicalismo ni la izquierda quienes expresaban los reclamos, sino un sector social por nadie tenido en cuenta, que intentaba encontrar su propio camino, su propia voz.

La responsabilidad política por los homicidios sigue sin juzgarse, pese a que (o debido a que) incluye nombres como Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Alberto Atanasof (ex jefe de gabinete) y todo un oscuro entramado de funcionarios y –como es habitual– servicios de inteligencia.

Los dos condenados a perpetua fueron los autores materiales de los homicidios, los policías Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta. Aquel 26 J hubo además cientos de detenidos y heridos con balas de goma, y 32 heridos con balas de plomo que por casualidad no llegaron a elevar la nómina de muertes.    

Aquellos crímenes, las cooptaciones que finalmente han sido obvias, la inercia de un sistema laboral cada vez más precarizador y expulsivo, el desempleo, la desigualdad, la masificación del asistencialismo, entre otras ciénagas, le han ido dando forma, cristalización y a veces descomposición, al actual escenario.

A 20 años de esa tragedia habrá actos en el lugar del crimen (la antigua estación Avellaneda del Roca) el sábado desde las 10.30, con el objetivo de reclamar justicia completa: el juzgamiento de los responsables políticos. El domingo realizará grupos encolumnados en la izquierda harán su propio acto.

Pero el propio sábado por la tarde, en la vigilia habitual antes de cada 26 J, el director Patricio Escobar hará una presentación de media hora de lo que será la segunda parte de su notable documental La crisis causó 2 nuevas muertes. En esta secuela Escobar busca describir el tema de las responsabilidades políticas, y logró entrevistar a Eduardo Duhalde (ex presidente), Felipe Solá (entonces gobernador bonaerense), Juan José Álvarez (ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos) y Jorge Matzkin (era Ministro del Interior).

Como antecedente, y para quien quiera conocer o recordar la realidad de lo ocurrido, volvemos a incluir La crisis causó 2 nuevas muertes, que refleja no solo los sucesos, sino también las trampas a las que está sometida una sociedad que se presume democrática por parte de los llamados “medios de comunicación” que en realidad (y el 26 J fue un fiel reflejo) se han convertido sistemáticamente en plataformas de operaciones políticas, económicas y de inteligencia. El título del documental es el mismo del diario Clarín aquella vez, cuando culpaba a “la crisis” (como han aprendido a hacerlo diferentes gobiernos) por desastres y crímenes cometidos por personas y sistemas institucionales concretos.

Para ver La crisis causó 2 nuevas muertes:

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Dai, la jugadora eterna

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En este perfil especial que es parte de una cobertura colaborativa de tres medios cooperativos, el Club Atlético Lilán de Laprida recuerda -y extraña- a la joven que apareció muerta en una comisaría de la ciudad, a la espera de conocer la verdad de qué pasó. Sus compañeras de equipo y el entrenador relatan anécdotas de afuera y adentro de la cancha que reflejan, acaso, lo mismo: «Ponía mucha garra y sacrificio”.

Segunda entrega de la cobertura colaborativa entre Perycia, Revista Cítrica y LAVACA.

Por Bernardita Castearena

Fotos: Mauro Arias

El día después de cada partido, el tendal de la casa de las Arias-Abregú estaba todo ocupado con las camisetas albirrojas del equipo de fútbol femenino del Club Atlético Lilán de Laprida. Incluso cuando el lavarropas estaba roto, Daiana Soledad ponía música en el parlante del living y se dedicaba a cepillar durante horas las medias de cada jugadora para recuperar el blanco que tenían antes de entrar a la cancha.

 —Si hay que seguir lavándolas, vamos a hacerlo nosotras por ella —dice Morena. 

De las once jugadoras del plantel, tres son hermanas de Daiana Soledad: Morena, Sheila y Kiara. Hasta el día en que perdieron a “La Sole”, como ellas la nombran, cada sábado a la noche empezaban los preparativos para el encuentro del día siguiente.

Lilán es uno de los clubes más grandes de Laprida, una ciudad de 12.000 habitantes ubicada en el centro-sur de la provincia de Buenos Aires. Fundado en 1936, hoy se dan clases de fútbol, hockey, cestoball, tenis, natación, patín y pádel. 

“¿Quién va a alentarnos ahora?” se preguntan desde el domingo en el que Daiana Soledad Abregú murió en el calabozo de la Estación de Policía Comunal en condiciones que todavía se investigan. La versión oficial aportada por la policía habla de suicidio, pero la familia, les abogades y los organismos de derechos humanos creen que puede haber sido víctima de violencia institucional. 

Desde el martes posterior a la muerte, día por medio, familiares, amigues y vecines se movilizan por el centro de Laprida para pedir justicia.

Jugadora en todos los frentes

Como desde la cantina visitante del Club Atlético Lilán no se pueden ver los partidos, Daiana Soledad convencía a sus compañeras durante toda la semana para que la dejaran atender la local. Un tiempo atrás, las chicas del equipo de fútbol femenino se habían organizado para tener responsabilidades en el club, y ella se encargaba de todo. Un día pidió prestada una máquina de coser y la devolvió con un bolso para guardar todas las camisetas del fútbol femenino que había hecho con sus propias manos.

En las fotos aparece Daiana Soledad con un equipo que le sobra por todos lados: ni el talle más chico podía ajustar su cuerpo flaquito y sus “patas de tero”. Los botines esperaban antes de cada partido en uno de los primeros estantes de la repisa donde los utileros del club tienen ordenado por talle el calzado que les jugadores donan a la institución cuando les van quedando chicos. Nadie sabe de quién eran los que ella usaba, pero probablemente los botines 35 de una edición limitada de Messi, con tres nudos en uno de los cordones, antes habían hecho feliz a un niño de las inferiores del club. 

“Las dos calzábamos lo mismo”, dice Morena, que cuenta una anécdota por cada lugar del club que recorre: “Ella era nuestra fan número uno, va a costar mucho no escucharla cada vez que salimos a la cancha”.

Gritaba cuando un conocido jugaba en primera, cuando creía que los árbitros cobraban algo mal, se escapaba de la cantina para alentar y volver. Arengaba al grito de “¡VAMOS LILÁN, CARAJO!” antes de salir a la cancha. 

Era la que más alentaba, y la tribuna empezaba a gritar detrás de ella. 

El último partido

Cuando el entrenador vio que no corría ninguna pelota y que de a ratos se tocaba las piernas, la sacó. A fines del 2021, Daiana se fracturó la rótula después de haber chocado contra otra jugadora y, aunque un yeso le inmovilizó la pierna, no paró: se subía a la tribuna para ver a las compañeras, dejaba que la levantaran a upa cuando ganaban, atendía la cantina mientras el resto le escondía las muletas. Esta vez le dolía la otra, la que todavía tenía sana. 

Por primera vez, ese 29 de mayo, aceptó el cambio sin quejarse y se comprometió a descansar para poder recuperarse bien antes de volver a jugar. Cuando el resto de las chicas terminaron y no había nada más para hacer en el club, cruzó como podía las dos cuadras que separan su casa de la cancha de Lilán, agarró la bici y fue a que la revisaran. 

Por cada minuto que esperaba en la guardia del Hospital Pedro Sancholuz, la rodilla se le hinchaba y le dolía cada vez más, hasta que en un momento encaró para el consultorio y obligó al médico a que la atendiera antes que al resto de la gente. El día siguiente lo pasó tirada en el sillón riéndose con su familia de cómo el médico de guardia la había tratado de hinchapelotas por no esperar su turno.

 —Ella era muy espontánea, si te tenía que decir algo, te lo decía. Y si tomaba una decisión, la ejecutaba —dice Inés, a quien Dai había apodado Tilín. Ahora, desde el vestuario visitante, se acuerda de las tardes que pasaron riéndose al sol y de la cantidad de temas que podían charlar en los 60 km que separan Laprida de General La Madrid cada vez que viajaban en colectivo. 

“Hacete unos mates, Tilín”, era la frase ritual cuando terminaban de jugar un partido.

Jugaron por ella

Cuando Agustín “Peye” Harismendi cumplió años, recibió una remera de parte del plantel con una dedicatoria de Dai que decía: “Gracias por enseñarme a patear”. El profesor se hizo cargo del equipo a principios de 2021, pero la conoció recién en mayo, cuando faltaba una jugadora para completar el plantel y Morena la animó para que se acercara a entrenar. Antes de formar parte del equipo, Dai pasaba tardes enteras jugando con sus hermanas en la plaza. 

Los primeros días se iba enojada de todos los entrenamientos porque le pegaba a la pelota con toda su fuerza y no podía levantarla del piso. Agustín le caía bien, y él lo sabía. Entonces le enseñó a jugar con las dimensiones de una cancha, y le puso la camiseta número 8 para que pudiera correr de un lado al otro durante todo el partido: “Dai no era de las más grandotas ni de las más fuertes físicamente, pero tenía mucha garra, mostraba la pasión por el club con sacrificio”, dice Peye, como lo apodan las jugadoras.

El día después de recibir la noticia, Agustín se acercó a la casa de la familia de Daiana Soledad para darles un presente y le dijo a las tres hermanas que decidieran a lo largo de la semana si iban a querer jugar o no en la fecha siguiente. Todavía no saben si jugar fue la mejor opción, pero lo hicieron, y con el ánimo por el piso perdieron contra Club Atlético Platense de Laprida por 3 a 0. 

“Ese domingo fue bravísimo, pero jugamos porque era un partido que ella estaba esperando”, dicen sus compañeras. Durante toda la jornada, todas las categorías de Lilán se sacaron la foto previa al partido con una bandera que decía “Es imposible no estar triste…su ausencia duele!! Pero tu recuerdo nos hará sonreír. Dai Presente”. Esa bandera ahora forma parte de la colección de trapos que todos los domingos dan la vuelta al alambrado del club. 

El caso

Daiana Soledad Abregú llegó a la comisaría de Laprida en las primeras horas del domingo 5 de junio por una contravención en la vía pública. Doce horas después, cerca de las seis de la tarde, dos oficiales tocaron la puerta de la casa de su familia diciendo que la joven de 26 años se había suicidado. A partir de ahí, una serie de sucesos hicieron que la familia empezara a sospechar que la policía escondía algo. 

La autopsia confirmó que Daiana murió por asfixia mecánica, pero eso no significa que solamente pueda haberse ahorcado. 

La Comisión Provincial por la Memoria intervino como Mecanismo Local de Prevención de la Tortura y pidió que la causa se investigue exhaustivamente, teniendo en cuenta que Daiana murió mientras estaba al cuidado de la Policía Bonaerense en una comisaría que no estaba habilitada para recibir detenides en sus calabozos. 

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La última Mu: Tenete fe

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