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Marcha de jubilados

Las escenas de la violencia policial

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Cuatro detenidos, al menos cinco heridos. Una jubilada que quedó inconsciente al ser golpeada por la policía (video). Mujeres, periodistas, fotoreporteros y un sacerdote agredidos y esposados. En la foto de portada se ve al cura Paco Olveira y a Fidel Bravo esposados en el celular, y en primer plano al policía que atacó al periodista de lavaca. La denuncia presentada por Periodistas Argentinas y AReCIA y las deficiencias judiciales. A ocho meses de los ataques al fotógrafo Pablo Grillo y a la jubilada Beatriz Blanco, las marchas de uno de los sectores más castigados de la sociedad reclamando por sus haberes licuados siguen provocando una respuesta gubernamental recurrente: la violencia.

Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

Fotos: lavaca.org / Juan Valeiro

Hace dos semanas que la marcha de jubilados y jubiladas empezó a anunciarse en distintos horarios y no sólo a las 15 horas como es habitual. La convocatoria es para gambetear no sólo los inusitados operativos policiales, sino también un sol que se va recalentando, como tantas cosas. Este miércoles la Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados convocó a las 17 horas. Pero cuatro detenidos y al menos cinco heridos antes pasó de todo. 

Primero fueron los whatsapps que se viralizaron con un mensaje urgente: “Detuvieron al padre Paco”. Todavía no eran las tres de la tarde. Las fotos mostraban al sacerdote esposado, sentado en el suelo, con el fotoperiodista Fidel Bravo, sobre Callao y Rivadavia. Lo subieron a un móvil policial. “¡Suelten al padre Paco, fachos pobres!”, gritaba una señora a un batallón de oficiales de la Policía Federal y Gendarmería que, detrás de las vallas, por las dudas convocaron a un camión hidrante. Del otro lado, los manifestantes no llegaban a 20.

Las escenas de la violencia policial

Nora, la jubilada agredida que quedó inconsciente (abajo, el video del momento en que la golpearon).

lavaca se acercó hasta el estacionamiento frente al Senado, un lugar extraño para alojar detenidos, que las fuerzas al mando de la ministra Patricia Bullrich utilizan con frecuencia. Allí no estaban. “Fijate en las camionetas sobre Rivadavia o si no da vuelta al Congreso”, dijo un policía.

Sobre Rivadavia, un manifestante señaló el móvil al que los habían subido. Otro policía señaló: “Están en Hipólito Yrigoyen y Combate de los Pozos”. Ambos detenidos estaban sobre esa esquina, en el vehículo de la Unidad Judicial Móvil de la Superintendencia de Investigaciones Federales, patente NSN186.

“Ya salen”, informó un policía.

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Los carteles de jubilados: un editorial político.

Foto, anteojos y la lotería

La puerta del móvil estaba abierta. En los asientos delanteros, Paco y Fidel. Ambos sujetados por las mismas esposas, Paco de la muñeca izquierda y Fidel, de la derecha (foto principal de esta cobertura).

lavaca fotografió el momento y también lo filmó, cuando uno de los policías se acercó con violencia y empujando. “Te dije que ya salen, no me hagas poner violento”, dijo, como si la violencia fuera la de un periodista haciendo su trabajo al registrar la detención de un cura y un militante. Luego llevaron a Paco y a Fidel dentro de una casa de Lotería, porque un estacionamiento no bastaba para el surrealismo represivo.

Las escenas de la violencia policial

El padre Paco Olveira con la frente ensangrentada por un golpe policial.

Al quedar liberado, Paco Olveira dijo a lavaca: «Me pasó lo que te pasó a vos, que por querer hacer una foto casi te tiran al piso. En nuestro caso, primero hicimos un par de vueltas al Congreso, un rato antes de las dos. Estábamos por cruzar la valla pero paramos ahí, en la vereda. Empezaron a empujar a los jubilados. Como iba a terminar uno en el piso, les digo ‘vamos a rezar un padre nuestro’. Ahí al compañero (Fidel Bravo) le agarraron la bandera argentina y él la defendió. Lo tiraron para atrás y yo me agarré a él. Así, si lo llevaban, me llevaban a mí también. Creo que por eso estamos libres los dos; si no, el pobre iba a estar preso”.

–¿Les imputan algo? Hablaban de resistencia a la autoridad. 

–Sí, nos notificaron de supuesto atentado y resistencia a la autoridad. Igual no pude leer porque me rompieron los anteojos (muestra que falta el lente derecho). Con un ojo sí y otro no, no puedo ver nada, y no nos dieron copia.

Paco agradeció la solidaridad –entre quienes se acercaron estaba el diputado Eduardo Valdés y el secretario general de ATE Capital, Daniel Catalano– y emprendió la vuelta a la plaza con la mochila abierta: “También me la rompieron”.

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Jubilada en marcha.

La denuncia de Periodistas Argentinas y AReCIA

Antes de regresar a la cobertura, los periodistas de lavaca fueron a hacer la denuncia a la oficina del Ministerio Público Fiscal de Combate de los Pozos, donde siempre llevan a los detenidos de los miércoles a fichar. La repuesta habla de la deficiencia judicial de prevenir los ataques a la prensa: informaron que la atención era de 9 a 15 horas y derivaron un 0800.

Llamamos: hubo veinte (20) minutos de demora porque había cuatro personas en espera. Cuando atendieron la charla duró apenas cinco minutos; al explicar la causa del llamado, tras una breve y burocrática respuesta, cortaron. Un nuevo llamado permitió acceder al mail a donde presentar formalmente la denuncia. Para cuando finalmente la concretamos ya podíamos adjuntar los videos de los brutales ataques que sucedieron después de intentar, en vano, evitarlos.

Las escenas de la violencia policial

El policía intentando impedir que lavaca fotografíe a los detenidos.

Los periodistas que fueron a esas oficinas son Claudia Acuña y Lucas Pedulla, que en representación de la Asociación Civil Periodistas Argentinas y la Asociación de Revistas Culturales e Independientes de Argentina (AReCIA), respectivamente, presentaron un habeas corpus en diciembre de 2023 para prevenir estos ataques que, desde la fecha hasta hoy, se reiteran y agudizan. La causa tuvo su laberinto hasta que la Corte Suprema resolvió este martes la competencia del juzgado. Allì presentamos este martes el pedido de tratamiento urgente.

Las escenas de la violencia policial
Una de las marchas de este miércoles.

Gente marcada, mujeres golpeadas

En Congreso, una de las tantas marchas ya había empezado. La disposición del espacio era la habitual: vallado de punta a punta de la plaza, tránsito bloqueado y efectivos de la Policía de la Ciudad acordonando los alrededores para evitar que la movilización doblara por las calles aledañas. El mismo cordón aguardaba sobre Sáenz Peña para que el reclamo no se dirigiera hasta la Rosada.

Todo parecía lo habitual, pero los policías de la Ciudad –chalecos celestes– recibieron una indicación en sus handies.

Las escenas de la violencia policial

Bastón en mano, la policía de la Ciudad agrediendo a manifestantes previamente «marcados» por la Federal: surrealismo e inutilidad represiva.

“Al de gorrita negra, a tu izquierda, gorrita negra”, decía la voz que salía de los aparatos. Hacía allí fueron cinco agentes para rodear a un muchacho de gorrita negra. Al detenerlo y llevarlo detrás del cordón, Estefanía, una joven integrante de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, fue golpeada en el ojo por un policía varón, lo que revela la idoneidad de los cordones bullrichistas. 

La tensión policial escaló. Los mismos oficiales siguieron marcando personas. En el intento por detener a otras, la gente se defendió y los policías avanzaron con los escudos y a palazos. Así empujaron a Nora, una jubilada de 70 años que acompaña todos los miércoles. La socorrió Nicolás Chiarini, el mismo joven que le salvó la vida al fotógrafo Pablo Grillo –de cuyo ataque este miércoles se conmemoran ocho meses–. 

Las escenas de la violencia policial

Nora, 70 años, golpeada por la policía.

Otro de los marcados y cazados con violencia fue Nicolás Ríos, fotógrafo y militante de Convergencia Socialista. Al rato fue liberado y contó: “La misma Policía de la Ciudad me dijo que me detuvo porque dos horas antes me había marcado la Federal, mientras filmaba el inicio de la concentración. Les expliqué que yo no estaba haciendo nada y me largaron”.

En la Plaza la estaban atendiendo a Micaela Acevedo, fotoperiodista, a quien le partieron la ceja de un palazo. “Estábamos delante de todo, filmando, y empezamos a ver que estaban señalando gente. De repente, vino el jefe de policía y me pegó un palazo en la cara”, le dijo a lavaca, sentada en un banco de la plaza.

Las escenas de la violencia policial

Micaela, palazo en la ceja.

Al su lado apareció en escena nuevamente el padre Paco, esta vez no detenido pero sí con la frente ensangrentada, llevado por el Cuerpo de Evacuación y Primeros Auxilios (CEPA Argentina). 

–¿Estás bien?– le preguntó Micaela.

–Mejor que vos, querida –respondió el cura–. No sé si me dieron con un palazo o con un escudo, de la nada vinieron a pegar. 

Las escenas de la violencia policial

La capacidad de movilizarse pese a todo, y el triste rol policial.

Videollamada para la jubilada

A unos metros, sobre la plaza, estaba Nora, la jubilada que la Policía de la Ciudad había tirado al suelo hacía unos minutos.

Para dimensionar: la caída de Nora fue, en cuanto a la violencia, parecida a la de Beatriz Blanco (jubilada golpeada el mismo 12 de marzo que hirieron a Pablo Grillo), con todo el peso del cuerpo hacía atrás, cabeza contra el suelo. Después de la atención, Nora estuvo unos minutos inconsciente.

Al lado de Nora estaba su hijo Emiliano, fotógrafo como Micaela, la reportera herida en la ceja, que para colmo, es su pareja. Emiliano primero lloraba, pero luego se fue aliviando. De a poco su mamá, todavía acostada en el piso, se fue recuperando luego de estar varios minutos con la presión muy baja. La tensión se apoderó de la plaza mientras el CEPA y la CPM intentaban reanimarla. El SAME, por su parte, tardó varios minutos en llegar. Y antes de enviar una ambulancia, pidió hacer una videollamada con la jubilada herida: otra escena insólita. 

Las escenas de la violencia policial

Videollamada para diagnosticar a una mujer reprimida.

–¿Se cayó?– le preguntaron del otro lado del teléfono. 

–Me tiraron– respondió Nora.

Tras la videollamada con el SAME, ya repuesta, la mujer le cuenta a lavaca: “Estaba a 4 metros de la policía y de repente se vinieron a donde estábamos, corriendo. No me lo esperaba y me llevaron puesta, me pasaron por encima”.

¿Por qué no faltás nunca los miércoles? “Siempre he salido a la calle cuando me parece que es injusto lo que pasa, más que nada porque tengo tres nietos”, dice y es la primera vez desde el golpazo, que hace una mueca risueña. “A mis nietos los cuido, no quiero que salgan; pero en mi caso, es imposible no salir cuando ves tanta injusticia”. La ambulancia llegó unos minutos después y Nora y su hijo se subieron.

De fondo, por Hipólito Yrigoyen, estaba pasando la cuarta marcha de la jornada. 

Recién eran las 17:07, horario de la convocatoria oficial. 

La marcha, estaba arrancando. Pese a todo lo anterior: pese a todo.

PD) En el comienzo de este video se observa el momento de la agresión a la jubilada:

Marcha de jubilados

La debilidad de la fuerza

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El Gobierno exhibió este miércoles un nuevo signo de debilidad al reprimir otra pacífica marcha de jubiladas y jubilados. Hubo cuatro personas detenidas, 35 heridas y dos debieron ser hospitalizadas. (En la imagen de portada se ve una de las dos detenciones que sufrió el cura Paco Olveira).

A una semana de la sesión en el Senado que discutirá la aprobación de la reforma laboral, la violencia desplegada contra personas mayores, con discapacidad y trabajadores y trabajadoras de prensa se entendió como el despliegue de un show destinado a disuadir una protesta cuyos alcances no prevé.

La debilidad de la fuerza

Foto: lavaca.org

De lo contrario, no puede entenderse el absurdo de cómo el sacerdote Paco Olveira fue detenido dos veces.

O la forma en la que se llevaron en un camión del Servicio Penitenciario Federal a Miguel Ángel, un jubilado con problemas en el corazón.

O la manera en la que dos oficiales federales se llevaban a Fernando Quintero, un jubilado con muletas, al que soltaron porque empezó a convulsionar.

La violencia y la arbitrariedad de cientos de efectivos (?) contra quienes se manifestaban puede ser leída como un síntoma de la fuerza y lo genuino del reclamo.

El temor estatal al registro de esos hechos también llevó a las fuerzas a pegar y gasear a periodistas y fotógrafxs que, durante la mañana, se habían movilizado al Senado para hacer una conferencia como acción en contra de la derogación del Estatuto del Periodista.

Luego de la escenificación de la violencia, la marcha se hizo como cada miércoles, y algunos siguieron para acompañar el cabildo realizado en el Hospital Garrahan en contra del despido y persecución a las y los profesionales que lucharon por la mejora de sus condiciones laborales. Como cada jornada, también cantaron contra la CGT («a dónde está que no se ve»), cuyo Consejo Directivo se reunirá este viernes para definir si realizará alguna acción de cara al miércoles que viene.

La debilidad de la fuerza

Foto: lavaca.org

Los datos de la violencia

La Comisión por la Memoria informó que cuatro personas fueron detenidas, más de 35 resultaron heridas y dos debieron ser hospitalizadas. Los principales párrafos del informe:

“Jubilados, personas con discapacidad y manifestantes fueron víctimas de un desproporcionado dispositivo de seguridad que contó con la presencia de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía de detención y motorizada de la Ciudad de Buenos Aires (GAM)”.

“La Policía Federal acorraló a los manifestantes en la esquina de Callao y Rivadavia y con empujones, golpes con escudos y gas pimienta, logró desalojarlos hacia el centro de la plaza. Posteriormente, la Policía Federal armó sucesivos cordones policiales que fueron apostados sobre Av. Rivadavia hasta Avenida de Mayo y San José, donde además ubicaron un camión hidrante, que evitaba totalmente el paso de personas hacia la zona de Congreso o 9 de Julio”.

“Cuatro personas resultaron detenidas: Miguel Ángel Caly, Ivo Enríquez, Francisco “Paco” Olveira y Fidel Tomas Bravo. Más de 35 personas resultaron golpeadas o heridas por gas pimienta, padeciendo irritación en los ojos y la piel; dos de ellas tuvieron que ser hospitalizadas por crisis convulsivas, previamente atendidas por CEPA y el equipo de monitoreo de la CPM”.

La debilidad de la fuerza

Foto: lavaca.org

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Video homenaje a la lucha de jubiladas y jubilados

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En la semana previa a la discusión por la reforma laboral, el sector que sigue movilizándose cada miércoles es el de jubiladas y jubilados. Aquí un pequeño homenaje a esa lucha que no cesa, en la mirada de Teo Escobar Fernández.

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El Congreso en la playa, los jubilados en la calle: atardecer de otro miércoles agitado

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Una vez más las y los jubilados marcharon alrededor del Congreso, a cuadras de donde, más temprano, se manifestaron los empleados de la cadena Dr. Ahorro denunciando el cierre intempestivo de 11 locales y más de 100 despidos. Un preludio de la reforma laboral, epicentro de los reclamos de hoy. Voces y miradas de otra marcha de verano que busca repensar las estrategias de resistencia y lucha, al tiempo que se contagian en otras provincias las voces contra proyectos extractivos e incendiarios. Habla Esteban Paulón, diputado nacional, sobre cómo la ve desde adentro del Congreso y por qué la dirigencia opositora debe sacar “las patitas del agua” del verano y ponerse a trabajar para proponer salidas.

Por Lucas Pedulla y Franco Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro y Lina Etchesuri / lavaca.org

La coreografía de cada miércoles se volvió a repetir hoy frente al Congreso:

·         Jubiladas y jubilados marchando alrededor de la plaza;

·         Artistas que realizaron perfomance para bancar la marcha, murgas que la colorearon y tocaron al compás del carnaval veraniego; asociaciones de docentes, partidos y sindicatos de trabajadores que agitaron sus banderas e hits del momento;

·         Un operativo policial desmedido, que combinó Policía Federal y Prefectura Naval e interrumpió toda la circulación en la zona;

·         Apoyo de los autos y transeúntes que pasan, e indiferencia también.

Pero esta vez, este miércoles, unas horas antes también se sumó otro reclamo de época: el de los despedidos de la cadena de farmacias Dr. Ahorro.

La escena es el preludio im-perfecto de la reforma laboral que se viene, que será luego el epicentro de los reclamos en la marcha de los jubilados.

Fotos: Lina Etchesuri / lavaca.org

Milei, el Dr. Ahorro

Las persianas metálicas de la esquina de Rivadavia y Alberti, en el barrio porteño de Balvanera, están bajas. La imagen es una postal que se repite en otras once sucursales del Dr. Ahorro, la cadena mexicana de farmacias que llegó al país en 2002 en el auge de los medicamentos genéricos y que a mediados de diciembre, previo a las fiestas, dejó a más de 100 trabajadores y trabajadoras en la calle. “La empresa no sólo echó a un tercio de su personal sino que no ha pagado la indemnización, nos deben el último sueldo trabajado, el aguinaldo, las vacaciones y se ha quedado con los aportes previsionales y sindicales”, explica Claudia, farmacéutica y directora técnica, hace 23 años, de una de las 11 sucursales hoy en crisis.

Uno de los carteles pegados en la persiana baja tiene la foto de Xavier González Zirión, exdiputado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de México, presidente de la cadena: “Buscado por estafar a sus empleados”, reza el afiche. Lo irónico es que González Zirión sueña con ganar la Jefatura de Gobierno de México DF y es crítico de la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien le pidió un cambio de modelo económico para evitar que “se cierren entre 800.000 y un millón de establecimientos de empresas familiares”. 

También hay carteles que apuntan al gerente de Recursos Humanos, Federico Salomón; la gerenta de Legales, Lorena Piccolo; el subgerente general, Estanislao Wigger; y la vicepresidenta Paola Repetto. Federico, empleado hace 18 años, explica: “Cerraron once sucursales: siete en Capital y todas las del interior. Sabemos que, próximamente, cerrará otras dos en la Ciudad. En Salta, Córdoba y Mendoza volvieron a abrir algunas sucursales pero con una firma distinta. Estos mismos gerentes hicieron lo mismo en Chile: cerraron todo y no le pagaron a nadie”.

El Congreso en la playa, los jubilados en la calle: atardecer de otro miércoles agitado

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

La deuda de la firma Energía y Vida de Argentina SRL, la razón social de la cadena, se estima en $8.000 millones entre proveedores, bancos y fisco. “En la secretaría de Trabajo lo único que nos dijeron es que en julio del año pasado la empresa quiso presentar un Procedimiento Preventivo de Crisis, pero fue rechazado”, explica Claudia. “A pesar de eso, en los telegramas de despido dicen que nos echan con el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que implica pagar la mitad de la indemnización, pero eso sólo se autoriza en caso de que el Preventivo se aprueba. Todo es ilegal y fraudulento”. 

El modelo Dr. Ahorro se hizo popular por los bajos precios y descuentos. “Pero el año pasado tuvimos que soportar el vaciamiento”, dice Federico. “Los precios aumentaron indiscriminadamente al punto de estar más caros que las cadenas de farmacias grandes o que en farmacias de barrio. De cada 10 personas, a siete le tenías que decir que no había lo que venían a buscar, o se iban por el costo del medicamento”. 

Los trabajadores cuestionan a la Asociación de Empleados de Farmacia (ADEF), el sindicato. Claudia: “Nos dijeron que hagamos la denuncia, que no pensaban hacer ninguna acción gremial”. Por el momento, la estrategia es hacer acciones frente a las sucursales, como la de este miércoles previo a la marcha de jubilados, para visibilizar el conflicto. Federico: “La situación es complicada. Tenemos muchos compañeros que tienen alquileres que penden de un hilo, que tienen hijos con discapacidad. Tenemos que seguir mostrando el reclamo, poniendo el eje que lo que está pasando acá está pasando en todo el país, y es lo que se viene con la reforma laboral”. 

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

Los “azos” y las nuevas estrategias

Horas más tarde, la marcha de cada miércoles.

Las y los jubilados se citaron, como cada miércoles, en Avenida de Mayo y Callao, vallas por medio de la Policía Federal. Todo el perímetro de la Plaza frente al Congreso se encontraba vallado y sin posibilidad de paso, evitando el corte de la Avenida Callao, pero generando el caos en Rivadavia y todas las calles céntricas de alrededor.

Los jubilados y jubiladas marchan así en una especie de burbuja generada por la Policía. Aprovechan ese espacio vacío para realizar su radio abierta y repensar estrategias de cara a lo que se viene.

Juan Manuel, jubilado de asistencia perfecta, mira la plaza: «Tenemos que hacer algo distinto», piensa, y arriesga posibilidades: marchar por las peatonales, como en 2001. «Salís de este corralito, ellos (por los policías) no te pueden decir nada, la gente te ve, y hasta podemos enfilar a Plaza de Mayo si somos vivos», propone. «Si no, algunos se juntan allá, otros ahí, otros empiezan antes la ronda, los otros se suman después, y así no se va a poder». Otra opción: movilizar para agitar otros sectores. «Por ejemplo, ahora está reunida la UOM para discutir qué hacer frente a la reforma laboral. ¡Lo que va a pasar es que vamos a volver al siglo XIX!  Podríamos ir ahí».

Mientras las ideas bullen, ante la parálisis social congelada por el verano, los reclamos apuntan claramente a la reforma laboral, que comenzará a “debatirse” en el Congreso el próximo 11 de febrero.

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

María Laura, una de las integrantes de Jubilados Insurgentes, suma otras avanzadas que se vienen, y que para ella están conectadas: “Hay un nuevo DNU que quiere meter a los militares en el gobierno; quieren bajar la imputabilidad; la reforma laboral, ni hablemos: es la esclavitud. La jubilación, otra historia…”.

Resume en la idea de que “va a ser cada vez peor” en referencia a la profundización del modelo que los llevó a marchar todo el 2025 (y hace al menos una década atrás), por lo que también empieza diciendo que está cansada. El sol de enero le pega en la cara; está colorada, pero no por haber estado en la playa: “Es por las marchas”.

Para ella, como para muchos, no hubo descanso; el cambio de año no sintió. “Vamos a seguir viniendo hasta el día que estemos todos. El día que eso pase, ahí te cuento”. ¿No somos cada vez menos? “Los medios se encargan de victimizarnos, no de mostrar nuestros reclamos. Y la gente tiene miedo. La gente banca esto porque no sabe, y porque no hay otra alternativa. Por ahora no queda otra que seguir resistiendo”.

Para María Laura la movilización viene por otro lado: “Vienen por los azos, por las provincias, no por acá: el Chubutazo, El mendozazo, no por acá. Acordate lo que te digo”.

Después de ese berretín típico de abuela, corretea hasta su grupo que quedó unos pasos más allá: la marcha alrededor de la Plaza acaba de comenzar.

El Congreso en la playa, los jubilados en la calle: atardecer de otro miércoles agitado

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

Patitas en el agua

Por ahí pasa también Esteban Paulón, diputado por el Partido Socialista.

Habla en entrevista con lavaca.

¿Cómo mide la aparente “tranquilidad” de la que goza el gobierno, mientras el Presidente canta rock en Mar del Plata?

Cambió el año y la situación no mejora para nada. Obviamente estamos en un verano financiero que le da un poco de tiempo al gobierno, y eso parece que tranquiliza a la sociedad, pero yo creo que a medida que avance el año se va air complicando la situación en la calle. Porque hay menos guita, se va a ir complicando la situación de los salarios, la inflación no va a aflojar. Sé que por momentos parece que no pasa nada y es un poco desesperante, pero esto se va a ir dando de a poco.

¿Y adentro del Congreso, cómo estamos?

En Diputados es más difícil para ellos porque es más plural; en el Senado tienen un acuerdo con gobernadores que les permite sacar adelante algunos proyectos. Pero bueno, nos queda resistir y contarle a la sociedad que queremos hacer nosotros; otra no queda.

Se viene la reforma laboral.

El 11 tiene que reventar la calle, que es la única presión que puede sentir el gobierno. Ojalá haya mucha gente.

Ves más esperanza afuera que adentro.

Sí. Recién hablaba con un jubilado que me decía de los incendios en la Patagonia. Muchos de los gobernadores que le votaron el Presupuesto al Presidente están puteando porque no hay guita, porque no declara la emergencia… Me parece que si no nos organizamos, va a ser muy difícil.

¿Cómo te pega que acá se cante “que se vayan todos”…?

Es difícil porque a veces los tiempos de la maduración de la política van en otros registros, que no son los tiempos de la necesidad de la gente que la está pasando muy mal. Nosotros tenemos que escuchar lo que está pasando acá. Y después… muchas vacaciones. Flaco: el 2 de enero nos clavaron el decreto de la SIDE; ahora en el medio del verano nos metieron varias… Menos patitas en el agua; la dirigencia política tiene que moverse un poquito más. El único mensaje que van a escuchar los senadores es si el mensaje en la calle es contundente. Mientras, el gobierno va comprando tiempo y acordando con sectores, y eso le quita fuerza a la movilización popular.

¿Están manteniendo reuniones de trabajo contra la reforma?

Ayer estuve reunido a la mañana con empresarios pymes; empieza a haber resistencia en los sectores laborales a la reforma también. Hay que juntar a todos para que esto no salga.

Y armar otras propuestas…

Totalmente. Hay que estar dispuesto a perder algunos debates y aunque los perdamos, tenemos que poder ser claros y contarle a la sociedad cuál es la nuestra. Si no, es muy desesperante. Nadie ve un horizonte, y nosotros tenemos esa responsabilidad, incluso aunque perdamos. A veces uno dice “no me meto, porque quedó como un boludo perdiendo”. Bueno, flaco: si toca perder, toca perder. Pero contale a la gente cuál es tu idea porque si no dicen: “esta éste y los otros no dicen nada”.

¿Eso pasó en las elecciones? ¿La estrategia de la oposición fue “que la gente se iba a dar cuenta sola”…?

La gente vota como puede, de acuerdo a lo que nosotros le proponemos. No habremos sido claros en nuestras propuestas. Obviamente, yo digo que fue un voto que fue un plazo fijo, no un cheque en blanco. Y el plazo fijo se va agotando en la medida que el gobierno no de respuestas. El verano siempre es tranquilo porque la gente está dispersa; pero también la gente no se fue toda de vacaciones, la temporada es malísima, en enero vinieron aumentos de todo tipo, vuelven las clases, la gente se angustia. Yo creo que en marzo-abril se van a ver los límites de este crédito que le dio la gente al gobierno.

¿Y el impacto geopolítico?

Ese es el otro tema: somos muy dependientes. Milei depende mucho que a Trump le vaya bien. Y me parece que le van apareciendo otras prioridades. Tenemos que construir las nuestras.

Paulón lo dice y se mete en la movilización, donde las prioridades están claras.

Fotos: Juan Valeiro / lavaca.org

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