Nota
¿Quién defiende la educación pública?
Después de una recorrida minuciosa por la Escuela Mariano Acosta, una comisión enviada por la Facultad de Ingeniería de la UBA a pedido de la Dirección de Infraestructura de la Ciudad (por presión de los padres y estudiantes) redactó el presente informe con sus observaciones, el diagnóstico y las recomendaciones del cúmulo de obras que faltan realizar o que hay que hacer de nuevo. Publicamos primero las conclusiones y luego el resto del documento, que demuestran cómo trabaja una empresa privada contratista del Estado, la clase de financiaciones que aprueba el BID, y la falta de controles que pudo terminar en una matanza.
Conclusiones:
La instalación relevada no cumple con las reglas del arte, ni con los requisitos del Reglamento de la Asociación Electrotécnica Argentina para la ejecución de instalaciones eléctricas en inmuebles edición vigente a la fecha del presente relevamiento.
Por lo tanto se deberán tomar las medidas necesarias para adecuar la totalidad de la misma a lo exigido por dicho Reglamento ANTES de librarlas a su uso específico, garantizando la seguridad de las personas y bienes contra los riesgos de electrocución e incendio.
Se recomienda:
- Asegurar la protección de las personas contra contactos indirectos con partes bajo tensión o elementos que eventualmente tomen tensión.
- Asegurar la protección de las instalaciones contra cortocircuitos y sobrecargas
- Verificar el correcto funcionamiento del sistema de puesta a tierra del edificio, el valor de la resistencia de puesta a tierra y la continuidad del conductor de protección en toda la instalación eléctrica.
- Utilizar para la confección de la instalación eléctrica cables que cumplan con la norma Iram 62266 y 62267.
- Utilizar para las canalizaciones materiales de metal o de material aislante con características no propagantes de la llama, con baja emisión de humos opacos y gases tóxicos, libres de halógenos.
- En el tendido de las canalizaciones respetar la ortogonalidad de los ambientes, siguiendo líneas verticales y horizontales o paralelas a las aristas de las paredes que delimitan el local donde se efectúa la instalación. No se permiten los tendidos en diagonal.
- Realizar las transiciones entre dos sistemas de canalización siempre en una caja.
- No admitir la existencia de canalizaciones que ingresen a las cajas y queden sueltas.
- Que toda cañería de largo igual o superior a 2 m sea fijada a la pared como mínimo en tres puntos, por cada tramo de 3 m, y mediante sujeciones adecuadas.
- Que toda cañería con curvas sea fijada a la entrada y salida de dichas curvas con elementos adecuados.
- Que toda caja sea fijada a la pared en por lo menos dos puntos.
- Que toda cañería vinculada a una caja tenga un punto de fijación a la pared, a no más de 0,5 m de la caja.
- Que toda canalización eléctrica sea instalada a más de 0,2 m de conductos de escape de gases calientes, chimeneas, conductos de calefacción.
- Que las canalizaciones ocultas sobre cielorrasos suspendidos estén fijadas al techo o suspendidas del techo pero nunca apoyadas sobre el cielorraso suspendido de manera que su peso o esfuerzos de tracción o compresión sean transmitidos a este.
- Que las canalizaciones sean realizadas de forma tal que formen una estructura rígida, que no registre movimientos en sentido horizontal ni vertical, para lo cual, los elementos mecánicos de soporte entre techo y conducto y entre paredes y conducto (por ejemplo varilla de hierro, planchuela rígida de hierro, hierro Angulo etc.) deben realizarse con sistemas que soporten tanto la acción de tracción (desconectar una ficha del tomacorriente instalado en la caja suspendida) como la acción de compresión producida al conectar la ficha al tomacorriente sin que ninguna de estas acciones genere movimientos en la instalación.
- Que las vinculaciones entre cañerías y cajas sean efectuadas mediante conectores o tuerca y boquilla.
- Que las cajas de paso y derivación sean instaladas en lugares siempre accesibles
- Que las bandejas portacables se instalen formando un sistema completo, es decir disponiendo todos los accesorios que hacen al sistema: curvas planas de diferentes ángulos curvas verticales que permiten obtener diferentes y adecuados radios de curvatura. Cuplas de unión, grapas de tierra grapas que fijen las bandejas a las ménsulas etc.
- Que cuando por la misma bandeja deban tenderse conductores de muy baja tensión, computación circuitos cerrados de televisión, etc., ello solo será posible hacerlo instalando un separador o barrera del mismo material y altura que la bandeja y que genere un canal separado de los cables de mayor tensión o bien por dentro de cañerías del mismo tipo que las permitidas para instalaciones a la vista.
- Conectar a tierra las bandejas, para ello se deberá tender por el interior de la misma un conductor de protección, a partir del cual las bandejas y sus accesorios como curvas reducciones uniones tee deberán ponerse a tierra.
- Que cuando exista una discontinuidad mecánica o conductiva entre las bandejas o entre las bandejas y la canalización y o tableros se deberá asegurar la equipotencialidad o puesta a tierra de ellos efectuando una conexión de los mismos al conductor equipotencial de protección.
- Que cuando los cables entren desde la bandeja a otras canalizaciones tableros etc., se instalen apoyos o soportes que eviten esfuerzos sobre los mismos.
- Sujetar adecuadamente los cables a las bandejas, cada 2 m como mínimo para cables multipolares y cada 1,5 m como mínimo para cables unipolares, ya sea por el empleo de grapas de fijación o por ataduras.
- Respetar las medidas mínimas de las cajas, estas quedan fijadas por la cantidad y sección de los conductores y dispositivos que van dentro de ellas.
- Fijar a los ventiladores al techo, preferentemente a los perfiles doble te que forman parte de la estructura del techo de bovedilla, y no al cielorraso suspendido. Se debe tener que los mismos constituyen una solicitación dinámica para la estructura que los soporta.
Ing Luis M Donzelli
1 INTRODUCCIÓN
Con motivo de la caída de un cielorraso en la Escuela Normal Superior Nº 2 «Mariano Acosta» Distrito Escolar 6° ubicada en la calle Gral. Urquiza Nº 277 de la ciudad de Buenos Aires, el Director General de Infraestructura Mantenimiento y Equipamiento, Ing Mario Rocco, dependiente del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, convocó a la Facultad de Ingeniería, a través de la Secretaría de Relaciones con el Medio, a realizar una evaluación de las condiciones de seguridad de los diversos cielorrasos de las aulas de dicha escuela que se encuentran ejecutados hace poco tiempo en el marco de una Licitación Pública Nacional Nº 01/2003, Expediente Nº 67.495/2002 de GCBA, que comprende varias obras en general en la escuela, siendo los profesionales que concurrieron a realizar la evaluación el Ing. Ricardo A. Calzaretto y la Arq. Isabel De Urquiza
Los trabajos que contrató el GCBA por medio de esa licitación en el establecimiento, consisten en la refuncionalización general y ampliación del establecimiento, sobre una superficie cubierta de 9.860 metros cuadrados.
El criterio contemplado en dicha refuncionalización de ese edificio histórico, tenía como objetivo mantener una continuidad de la lógica del pensamiento arquitectónico de finales del siglo XIX del Arquitecto-Ingeniero Tamburini, dentro del cual el diseño de las grandes alturas y de su ornamentación era parte indivisible de la concepción del espacio, además esta escuela pública, es una destacada obra arquitectónica que alberga una gran cantidad de alumnos.
En la Memoria Descriptiva del proyecto, se indica que:
«El estado general del edificio es en líneas generales regular, se observa falta de mantenimiento y de adecuación de instalaciones y de infraestructura a lo que debe ser un edificio escolar moderno».
«No debemos olvidar que el establecimiento tiene ciento trece años y es Monumento Histórico Nacional, por lo que el accionar en él se complejiza un poco mas, las patologías que presenta son en general producto de su antigüedad.»
Las obras previstas en Aulas y laboratorios, según se indica en dicho pliego fue la construcción de nuevos cielorrasos con un nivel inferior al existente para lo cual se modifica la iluminación, se incorpora la calefacción por aire caliente, mediante conductos ubicados en el entretecho, sistemas de ventilación, y la incorporación de nuevas instalaciones, corrientes débiles, datos, alarmas y detectores.
El edificio presenta problemas por envejecimiento propio
de los materiales con que fue construido, y por el escaso y deficiente mantenimiento del que fue objeto, en el propio pliego se indica en informes presentados el edificio, con sectores de 113 años de antigüedad, presenta patologías características como asentamiento de suelo, grietas verticales en mampostería por descalce, fisuras por cedimiento de apoyos en dinteles, filtraciones por antepechos y umbrales, desprendimientos de revoques y de partes de cielorrasos, desprendimiento de molduras, cornisas y ornato tanto en el interior como en el exterior. Mal estado de artefactos sanitarios y de instalaciones en general. Piezas del ornato con precaria adhesión a muros y cielorrasos, que con la acción de humedades están desprendidos, en el caso de la estructura, fallas en perfiles de hierro constitutivos de bovedillas producto de continuas filtraciones de agua.
El alcance del Pliego de Especificaciones Técnicas, según se indica en el mismo, tiene como finalidad dar el lineamiento de las especificaciones de aplicación para la construcción y/o la ejecución de las tareas que integran las obras a realizarse en dicha licitación y las instrucciones, supervisión y/o aprobación que deba requerir de la Inspección de Obra para su correcta ejecución, completando las indicaciones del Pliego de Condiciones Generales y del Pliego de Condiciones Particulares.
Según el Pliego de Especificaciones Técnicas Particulares se establece:
4.1.2 Calidad de la Obra
Los trabajos se realizarán de modo de obtener una obra prolija, eficiente y correctamente ejecutada tanto en conjunto como en detalle de acuerdo a las más estrictas reglas del arte. Para ello, el Adjudicatario adoptará todas las medidas necesarias para la calidad y adecuación de la mano de obra, los materiales, los equipos, las herramientas, los procedimientos y/o disposiciones constructivas que se requieran y sean los más apropiados para esas finalidades.
El trabajo comprende todas las tareas necesarias para la ejecución completa de la obra, tal cual queda definida en los pliegos, planos, planillas y listado de tareas.
El Contratista proveerá todo lo necesario (materiales, mano de obra, equipos, herramientas, etc.) para que los trabajos objeto de este concurso queden totalmente terminados conforme a su fin, en perfectas condiciones de funcionamiento, de acuerdo a las normas técnicas vigentes y las reglas del buen arte, aunque en las presentes especificaciones se haya omitido indicar trabajos o elementos necesarios para ello.
También se aclara que en los casos, que en el Pliego o en los planos, se citen modelos o marcas comerciales, es al sólo efecto de fijar normas de construcción tipo, calidad o características requeridas.
2 SITUACIÓN ACTUAL RELEVADA
Se realizó una visita a la obra los días Miércoles 6, Jueves 7, Viernes 8, Sábado 9 y Domingo 10 de Junio de 2007, cuya registro fotográfico completo se encuentra en el anexo «Relevamiento de Aulas»
En este capítulo se presenta una descripción sucinta de las evidencias recolectadas en la inspección realizada, y tiene como objetivo sistematizar las distintas condiciones de los cielorrasos ejecutados en la escuela, y determinar los potenciales riesgos y las modificaciones necesarias.
En el pliego de especificaciones técnicas particulares de la licitación para la «Refuncionalización y ampliación del edificio de la E.N.S N°2, D.E. N° 6 – Mariano Acosta», sito en la calle Gral. Urquiza 277 de la Ciudad de Buenos Aires, en el artículo 4.12 CIELORRASOS, apartados 4.12.2 y 4.12.3 se describe sucintamente la metodología de construcción de los cielorrasos según se transcribe a continuación:
4.12.2 Estructura para cielorraso
En las aulas del edificio histórico, en el PEP y en las de Siberia, la estructura, soporte del cielorraso y de los ventiladores de techo, se realizará de perfiles C galvanizados N° 10 colgados de los nuevos IPN, (donde se los deba colocar) por riendas realizadas en planchuela de hierro de 1″x3/16″, soldadas a los IPN y abulonadas a los perfiles C.
4.12.3 Suspendido de placas de roca de yeso
Se colocará en los locales indicados en los planos.
En los cielorrasos a ejecutar se proveerán y colocarán placas macizas de roca de yeso bihidratado de 1.22 x 2.44 m, revestidas en papel de celulosa especial sobre ambas caras, de 12.5 mm de espesor, para junta tomada, tipo «Durlock» o equivalente. Para el armado se construirá un entramado de perfiles metálicos de soleras y montantes de 70 y 70 mm. respectivamente, a los que se atornillarán las placas de roca de yeso con tornillos autorroscantes Nº 2 para chapa. Los montantes se colocarán separados cada 0,40 m como máximo.
Para sujetar la estructura y reforzarla se colocan montantes o soleras en sentido transversal a ésta, actuando como vigas maestras.
Los perfiles metálicos estructurales se dispondrán cada 1.20 m y los montantes cada 40 cm, unidos por tornillos tipo «Parker». Toda la estructura se terminará con una solera perimetral que se unirá a los muros mediante tornillos y tarugos «Fisher» o equivalentes.
Las placas llevarán tornillos de fijación a la estructura cada 20 cm y nunca a menos de 15 mm de los bordes del tablero con tornillos tipos «Parker», autorroscantes. Las juntas se tomarán con cinta de celulosa de 5 cm de ancho, con colocación previa de masilla especial, para cubrir la depresión lateral de las placas y la producida por la colocación de los tornillos y la propia junta.
Donde fuera necesario, se colocarán travesaños estructurales a modo de refuerzo, como es el caso del anclaje de los artefactos de iluminación y de los ventiladores de techo.
Por otra parte, la metodología establecida es la correspondiente a la marca comercial «Durlock», la cual tiene sus propias recomendaciones técnicas, se ha utilizado las mismas a fin de comparar, las ejecuciones realizadas con dichas recomendaciones, a fin de establecer un patrón de comparación entre lo que se puede interpretar como «más estrictas reglas del arte», tal lo especificado en Art. 4.1.2. y lo efectivamente ejecutado, además de las consideraciones estructurales que se analizaron en el siguiente capitulo de este informe.
Si bien hay disparidad en las ejecuciones de las diversas aulas verificadas, y no en todas se puede observar la misma dedicación y esmero en la construcción, en líneas generales se pueden indicar en las siguientes deficiencias:
2.1. Sujeción al techo existente
En las recomendaciones técnicas del fabricante, se establece que la utilización de las placas de roca de yeso es para materializar un cielorraso bajo una estructura existente que tiene las condiciones de tomar cargas, usando las denominadas «velas rígidas», las que se colocan cada 1 m de distancia, sosteniendo las «vigas maestras». Dichas vigas maestras se colocan cada 1,20 m.
Con tal requerimiento se debería contar con una «vela rígida» cada 1,2 m2 de superficie de techo.
En el pliego analizado, en el artículo 4.12.2, no se consideró utilizar la estructura existente, en cambio se preconizó el uso de perfiles C galvanizados Nº 10.
Considerando la recomendación del fabricante, se debería haber colocado estos perfiles C cada 1,20 m en coincidencia con las «vigas maestras» a fin de poder tomar las cargas del cielorraso a construir.
En la mayoría de las aulas analizadas se ha podido constatar que, no solo no existe una cantidad como la indicada de vigas C, sino que tampoco están tomados los ventiladores de techo y artefactos de iluminación al mismo, tal lo indicado en el artículo 4.12.2.
Por ejemplo en el local 127, según el plano A21 de la licitación de fecha20/01/2003, esa aula tiene 10,70 m x 7,15 m, lo que implicaría que debería haber aproximadamente 9 líneas de fijación al techo existente o una cantidad equivalente de vigas C, en correspondencia a las vigas maestras.
En la visita a obra se pudo constatar que hay sólo dos vigas C y no hay
«velas rígidas» en cantidad recomendada. Esto se presenta en las fotos obtenidas en imágenes 2.1.1 y 2.1.2
2.2. Fijación de las velas rígidas
En las recomendaciones técnicas del fabricante, se establece que las denominadas «velas rígidas», se suspenderán de la losa mediante un encuentro en T, tal como se muestra en las figuras 2.2.1 y 2.2.2.
Por ejemplo en los locales 33 y 140, según el plano A20 y A21 de la licitación de fecha 20/01/2003, se pueden observar las metodologías de colocación utilizadas, que son con un simple doblado del alma de la viga, y con una sola fijación.
Esa forma de colocación implica que ese perfil sólo tomará carga en caso de gran deformación. Esto se muestra en la foto obtenida de imagen 2.2.1 correspondiente al local 33
Asimismo en esa aula como en el local 140 se han observado velas rígidas que están sueltas. Mostrado en las fotos obtenidas en imágenes 2.2.2 en local 140 y 2.2.3 en local 33.
2.3. Fijaciones no conforme
En algunas aulas se ha observado que se utilizan perfiles inclinados de secciones pequeñas para descargar en forma diagonal los esfuerzos del cielorraso.
Debe destacarse que en general los revoques de las paredes, tal como se muestra en la imagen 2.3.1, obtenida en la circulación 040, se ve que tiene una consistencia muy disgregada, producto de las condiciones originales de ejecución, como de la antigüedad del edificio, lo que permitió introducir sin casi esfuerzo una simple llave.
En las imágenes siguientes 2.3.2 a 2.3.4, obtenidas en los locales 032, 022 y 039, respectivamente se puede observar que se han utilizado estos tipos de fijaciones, las cuales no reemplazan las fijaciones al techo existente, como a las vigas C.
Por otra parte en las imágenes siguientes 2.3.5 y 2.3.6, obtenidas en los locales 134 y 048, respectivamente se puede observar que hay casos en que las fijaciones se hacen con inclinaciones importantes o como en el último caso de ha preferido cortar las alas del perfil a fin adaptarlo a un defecto de construcción en la colocación del perfil C, o directamente dejarlo sin vinculación, como el que se observa más atrás en la misma foto.
2.4. Montaje de las vigas maestras y montantes
Se ha observado una deficiente fijación las vigas maestras y montantes a las soleras o con perfiles de sección menor a la recomendada.
En las imágenes siguientes 2.4.1 a 2.4.4, obtenidas en los locales 034, 036, 037 y 029 respectivamente, se puede observar que hay vigas maestras que sólo están próximas a las soleras, sin ningún tipo de conexión, así como también secciones inferiores a las correspondientes.
2.5. Fijación a las paredes de vigas C y Soleras
Se ha observado una deficiente fijación las vigas C y soleras a las paredes, sobretodo considerando que las condiciones de la mayoría de revoques no tienen una aptitud aceptable para su uso.
Por ejemplo en el caso de las vigas C según el plano A20 y A21 el perfil se debe apoyar sobre un refuerzo de hormigón, lo cual en algunos casos no ha sido realizado, tal como puede observase en las imágenes siguientes 2.5.1 y 2.5.2, obtenidas en los locales 127 y 138 respectivamente.
Por otra parte las fijaciones mediante los tornillos con tarugos plásticos Nº 8, que tienen una profundidad de 4 cm, tal como los usados en diversos sectores, con la poca aptitud de los revoques han resultado, que la solera se desprenda, como por ejemplo en el local 024 que se puede observar en la imagen 2.5.3.
2.6. Esquema de reparto de cargas
La distribución de las cargas, es hacia las soleras y a las velas rígidas mediante las vigas maestras y el montante, tal como se muestra en la figura 2.6.1, tomada de las recomendaciones del fabricante.
En los cielorrasos ejecutados en el colegio Mariano Acosta se ha observado un inadecuado esquema de transmisión de cargas, de forma tal que las soleras no reciben cargas, sino en forma indirecta con un complicado esquema, y que en la falla del aula 13 local 070, quedó adherido en la pared donde se inició el desprendimiento del cielorraso gran parte de la solera.
En las imágenes 2.6.1 a 2.6.3 correspondientes a los locales 015, 022 y 130 respectivamente, se ha observado que la distribución de las cargas desde el bastidor interno, sólo es tomado por alguna vela rígida hacia el perfil C o hacia el techo, pero no hay conexión a la solera perimetral
Si se considera que las velas rígidas son escasas con respecto a lo recomendado, la solera recibe cargas por las maestras y si estas no están apoyadas en las soleras perimetrales, la seguridad de la estructura se ve comprometida.
También se ha detectado pandeos de las alas de algunas vigas maestras y montantes, como en los casos de los locales 028, 032 y 024, que se muestran en las imágenes 2.6.4 a 2.6.6 respectivamente.
En el caso del local 024 se ve claramente que producto de que la inadecuada distribución de cargas se puede introducir cómodamente un objeto en la separación que se produjo por el asentamiento de la parte central respecto de la buña perimetral.
3 ANÁLISIS ESTRUCTURAL
3.1 Cargas típicas
El sistema de construcción mediante placas de roca de yeso para la ejecución de los cielorrasos y revestimientos, es una estructura de perfiles de acero galvanizado sobre los cuales son atornilladas las placas de yeso revestidas con papel
Es una tecnología de construcción en seco que tiene como ventaja la rapidez de ejecución y el bajo peso por unidad de superficie, lo que permite el uso de fijaciones al techo existente con perfiles delgados ejecutados con chapa fina de un calibre BWG Nº 24.
Pero por tal motivo las instalaciones que se desarrollen en el entretecho deben ser sostenidas en forma independiente y nunca deben ser descargadas sobre el cielorraso construido mediante esta metodología.
Para determinar el peso por unidad de superficie de los cielorrasos ejecutados mediante este sistema, se utilizó el consumo típico de materiales según las recomendaciones del fabricante, lo que se presenta en la tabla 3.1
Tabla Nº 3.1: Peso por unidad de superficie
Materiales por m2 | Unidad | Consumo | Peso total (Kg) por m2 de cielorraso |
Soleras 70mm | ml | 1.10 | 0,68 |
Montantes 69m | ml | 3.20 | 1,97 |
Masilla | Kg | 0.90 | 0.90 |
Placas | m2 | 1.05 | 11,71 |
Tornillos, fijaciones, cinta etc. | global | 10% | 1,53 |
TOTAL | 16,79 | ||
La carga total del local 070, con una superficie de 41 m2 aproximadamente será de 690 kg aproximadamente. Se debe tener en cuenta que hay elementos apoyados o tomados de los cielorrasos de algunas aulas, como los conductos de aire acondicionado, artefactos de iluminación y ventiladores de techo que son distintos en cada local.
Esta circunstancia además de que no cuenta con la cantidad y distribución adecuada de fijaciones al techo existente, la inadecuada distribución de cargas hacia las soleras, y la posible circulación de operarios sobre el cielorraso, pueden ser las causas concurrentes que desencadenaron la caída de la estructura del local 070 de la Planta Baja.
3.2 Posibles mecanis
mos de falla en el local 070
La inspección de obra, por parte del GCBA, facilitó fotografías del aula con posterioridad al evento de la caída del cielorraso, mediante las mismas se han tratado de identificar las patologías que han sido observadas en diversos locales, según el siguiente detalle.
Sujeción al techo existente y fijación de las velas rígidas: Se observa en las imágenes 3.2.1 y 3.2.2 que no hay prácticamente fijaciones al techo existente, y que las que se observan caídas fueron ejecutadas con un solo anclaje, las que fueron arrancadas totalmente. Las pocas que existían son de sección menor a la recomendada y fijación al techo no está realizad con una pieza en T.
En esa aula de dimensiones 5,60 m x 7,30 m hay colocada una sola viga C, cuando debería haber por lo menos 4 o 5 vigas C, respetando la modulación de vigas maestra cada 1,20 m, para descargar la estructura a dichas vigas en lugar del techo existente.
Fijaciones no conforme: Se observa en las imágenes 3.2.3 y 3.2.4 que las fijaciones en diagonal hacia las paredes fueron arrancadas limpiamente, ya que la aptitud de tomar cargas por el estado del revoque existente desaconseja su uso.
Carga de elementos adicionales al cielorraso: Se observa en las imágenes 3.2.5 y 3.2.6 que los ventiladores de techo aún después de la caída del cielorraso permanecen firmemente fijados a las placas de yeso, lo que implica que existe un peso adicional al establecido y que no es conforme a los pliegos ni a las recomendaciones del fabricante.
Esquema de reparto de cargas: Se observa en las imágenes 3.2.7 y 3.2.8 que debido al inadecuado esquema de reparto de cargas, las soleras de la pared donde comenzó el desprendimiento ha quedado adherida a la misma sin que prácticamente colabore en la transmisión de las cargas del cielorraso hacia la solera.
Probablemente la condición de seguridad estaba comprometida con todas esas causas y alguna carga adicional no identificada, desestabilizó totalmente la estructura, desprendiéndose tal como muestran las imágenes anteriores.
4 CONCLUSIONES
La ejecución de un cielorraso de estas características, tal como el previsto en el pliego, en general no resulta muy justificable si el criterio esa básica mente el de preservación del estilo arquitectónico. Eso podría haberse logrado como en otros locales, en donde se mantuvo el nivel original con las molduras y ornatos y con instalaciones a la vista que no implicarían grandes modificaciones de estilo.
Pero en las actuales circunstancias con la obra ya realizada, lo que se puede afirmar que la obra ejecutada de los cielorrasos, es en general desprolija, descuidada, y no sigue los lineamientos y recomendaciones del fabricante, ni se ha considerado aspectos del pliego como garantizar fehacientemente que no haya instalaciones apoyadas o colgadas del cielorraso.
En general se ha observado escasa cantidad de «velas rígidas» con relación a las recomendaciones de 1 cada 1,2 m2 de superficie de cielorraso.
Además las «velas rígidas» que se han observado colocadas al techo existente lo hacen con una sola fijación y en forma incorrecta, mediante un simple doblez del alma de perfil.
En el pliego se indicaba el uso de perfiles C para tomar las cargas, pero en general no hay cantidad suficiente de estos perfiles C, como para tener fijaciones del cielorraso a ejecutar en correspondencia con cada viga maestra, las que van colocadas cada 1,2 m de separación entre sí.
El esquema de montaje es inadecuado ya que debido a la buña hay montantes y vigas maestras que quedan interrumpidas en el nivel superior sin continuidad hasta el otro extremo.
Asimismo por ese motivo se han usado perfiles colocados en forma diagonal que se fijaron a las paredes, siendo que estas presentan baja aptitud para tomar fijaciones a la tracción por el estado de disgregación y espesor que tiene el revoque existente, en un edificio que en algunos sectores es de 100 años de antigüedad.
Para la instalación de otros elementos, como aire acondicionado, electricidad, redes de datos, etc. en general, se han dejado elementos extraños a estructura del cielorraso, tales como escombros de pases de los muros, tablas, andamios, y basura en general.
Se puede establecer que la obra no contó con una planificación de los elementos a colocar y que en algunos casos se deben haber realizado con posterioridad a la instalación del cielorraso, ya que hay sectores con perfiles con pandeo del ala producto del probable ingreso de personal a realizar tareas.
En ese contexto se ha observado que muchas de las instalaciones eléctricas, datos, y pases de muros fueron ejecutados con posterioridad a la terminación del cielorraso, lo que implica solicitaciones no previstas en los perfiles.
Debe mencionarse además que el desorden y desprolijidad observado en el tendido de cables de todo tipo, hace que cualquier tipo de mantenimiento, reparación o nuevo tendido que se quisiera realizar será muy dificultoso, e inclusive las cajas de paso está profundamente metidas en el entretecho lejos de las aberturas de los artefactos lo que implica que se debería circular por sobre el cielorraso para cualquier tarea como la indicada, para lo cual no esta preparada la estructura.
Adicionalmente se han observado soleras que están desprendidas y con vigas maestras que no están adecuadamente fijadas y en algunos casos ni siquiera están cercanas a la solera perimetral.
5 RECOMENDACIONES:
De acuerdo a todo lo detallado en este informe se sugiere, para lograr disipar los cuestionamientos que atañen a la seguridad en las aulas, realizar las siguientes acciones:
- Revisar los cielorrasos ejecutados realizando las modificaciones en los mismos de acuerdo al pliego y a las recomendaciones del fabricante.
- Realizar las fijaciones al techo existente o a vigas C en cada viga maestra, cada 1,2 m2 de superficie del cielorraso.
- La fijación al techo existente deberá realizarse en los perfiles metálicos de las bovedillas, con una pieza en T, con dos fijaciones como mínimo por cada «vela rígida»
- Todas vigas maestras y montantes deberán estar fijadas a las soleras perimetrales mediante tornillos pasantes, uno en el ala superior y otro en el ala inferior.
- En caso de que sea necesario prologar alguna viga maestra, o montante hacia la solera, se deberá hacer con una longitud de empalme de al menos 40 cm y con dos tornillos autoperforantes en cada ala.
- Las vigas maestras no deben estar interrumpidas, y siempre deben estar apoyadas en las soleras perimetrales y tener una fijación cada 1,2 m de longitud a una viga C o al techo existente con «velas rígidas» verticales. En caso de tener que hacer empalmes estos deben hacerse siguiendo el criterio del punto anterior
- Las soleras perimetrales deben estar adecuadamente fijadas, con tornillos de longitud tal que el anclaje se produzca en los mampuestos en por lo menos una longitud útil de 4 cm, descartando cualquier fijación en el revoque.
- Las soleras que no tengan fijaciones cada 40 cm, se encuentren sueltas, desprendidas o con evidencia de estar fijadas al revoque, deberán ser nuevamente fijadas según el criterio enunciado en el punto anterior.
- Deberá reemplazarse todas las fijaciones inclinadas por «velas rígidas» al techo existente o a vigas C.
- Las soleras, montantes, vigas maestras y «velas rígidas» deberán cumplir las recomendaciones del fabricante y lo establecido por el Pliego de Especificaciones Técnicos, siendo establecido en este último, usando una dimensión del alma de 70 mm de altura.
- Se deberá procurar que las instalaciones de aire acondicionado, ventiladores de techo y demás instalaciones que se hayan realizado, no transmitan de ningún modo cargas a la estructura del cielorraso, para lo cual se deberá proveer las fijaciones al techo existente y retirar los puntales que descargan sobre la estructura del cielorraso.
- Asimismo se deberá despojar e
l espacio entre el cielorraso y el techo de todo elemento ajeno a la estructura, por ejemplo perfiles sueltos, pedazos de cascote de ladrillos, restos de andamios y madera que recargan los mismos para hacer más prolija la reforma y con más seguridad en la misma.
Actualidad
La lección de la historia: por qué y para qué un Estatuto del Periodista

Periodistas de distintos medios de comunicación de todo el país convocaron para mañana a las 10 una conferencia de prensa en el Congreso de la Nación en defensa de la herramienta legal que protege el oficio periodístico y busca ser derogado con la reforma laboral del Gobierno. Esta nota cuenta cómo se lo logró construir este instrumento para resguardar no sólo el trabajo sino también la calidad y la diversidad de la información.
Por Claudia Acuña
La primera vez que los periodistas argentinos decidieron tener un día en el calendario tuvo una clara intención: señalar un parto. Lo que así nacía era una visión del rol político y social de la comunicación y sus actores, que hoy conviene recordar porque las circunstancias se repiten burdamente. Por entonces, lo que aquellos periodistas pretendían era un marco legal acorde con las transformaciones que habían convertido la producción de la noticia es un negocio monumental e impune, amparado en protecciones y prebendas que se justificaban con el escudo de la libertad de expresión. Aquellos periodistas se hicieron entonces una pregunta clave: ¿son las empresas las que garantizan ese derecho social? ¿O se amparan en él para defender sus privilegios? Para responder este dilema, el Círculo de la Prensa de Córdoba organizó un Congreso Nacional de Periodistas que se llevó a cabo en la capital mediterránea el 25 de mayo de 1938. La invitación tenía objetivos concretos: evitar “las formulaciones líricas” y obtener “resultados prácticos”. El trabajo de los delegados dio como resultado el borrador del Estatuto del Periodista –que lograron imponer seis años después- y la consagración del 7 de junio como la fecha marcada en el calendario para pensar qué representa “la libertad de pensamiento”, tal como definió uno de los principales impulsores del encuentro, el periodista Octavio Palazzolo. Las dos cosas fueron resultado del cambio de paradigma con el que aquel Congreso enfrentó la cuestión: el Estado garantiza la libertad de expresión cuando protege la labor de los periodistas y no a las empresas.
El cambio que representa esta mirada es producto de dos cuestiones centrales: una definición clara sobre la identidad del periodista profesional y una coyuntura histórica tan excepcional como la de hoy.
Por eso mismo, conviene recordarla.
Ser o no ser
En Rosario y en 2007 fue publicado el libro Prensa y peronismo[1] que dedica su primer capítulo a recordar esta historia. Su autor es James Cane. Se trata de una investigación sobre el contexto, sanción y consecuencia del Estatuto del Periodista, a quien Palazzolo –uno de sus principales redactores- presentó entonces con una frase que no pierde vigencia: “Ha resultado superior a la conciencia gremial, y hasta me atrevería a decirlo, al término medio de la mentalidad de los hombres que constituyen nuestro gremio”.
¿Por qué un Estatuto que fija las condiciones laborales de los periodistas profesionales tuvo y tiene una importancia estratégica en el análisis de la historia política de los medios de comunicación comerciales en la Argentina? En principio, tal como recuerda Cane en su capítulo, porque fue resultado de un proceso de transformación de la producción de la noticia, en particular y del periodismo mismo, en general. Una síntesis gruesa:
- Hasta comienzos del siglo XX, el periodismo argentino mantenía las características que le dieron origen: una forma de expresión de ideas de sectores sociales que intentaban, por medio de la prensa, defenderlas, difundirlas e imponerlas. Medio y periodistas estaban unidos en esas tareas. Los periodistas se consideraban a sí mismos y eran considerados por los demás como intelectuales cuyo único interés era el triunfo de sus ideas.
- En 1910 comienza otra historia: la del espectacular desarrollo de la prensa escrita. Señala Cane: “Esta transformación había convertido a la capital argentina en el mercado periodístico más grande de América Latina. A mediados de la Década Infame, cinco medios impresos –Crítica, Noticias Gráficas, La Prensa, La Nación y El Mundo– mantenían una circulación que superaba con exceso los 2 millones de ejemplares diarios. Hasta un diario de baja circulación para el contexto porteño, como el socialista La Vanguardia, equiparaba su tiraje con el de los diarios comerciales más vendidos en Chile y en Colombia”.
- Esta transformación alcanzó, por supuesto, a las relaciones de producción. Semejante crecimiento no podía sostenerse con camaradas de ideas y amigos de la causa.
- El periodismo se transformó en industria, pero sin reconocerlo. “Los dueños de los diarios insistían, en forma unánime, en que el carácter económico de un periódico seguía siendo accesorio a la función normativa de la prensa como vehículo de la opinión pública fiscalizadora de los actos del Estado. Hasta en las páginas de Crítica, un órgano que tanto hacía para cambiar las características de estos medios, se negaba que el diario fuera una entidad comercial. Esto era sostenido como una posición de principios, pero también como una forma de desmentir que la relación diario-lector estuviera basada en un intercambio mercantil antes que en una relación de afinidad espiritual”, apunta Cane.
- La diferencia entre ser y no ser una empresa comercial no era un mera cuestión filosófica, sino fundamentalmente legal. La actividad entera quedaba amparada por la Constitución, pero fuera de cualquier otra ley y sus trabajadores, sin derechos.
- Los trabajadores de la industria periodística comenzaron a exigirlos, acompañando la tendencia a la sindicalización que caracterizó esa etapa del país. Los gráficos y canillitas fundaron sus sindicatos. No así los periodistas, que no aceptaban reconocerse en un espejo proletario. En palabras de Palazzolo: “Por un lado estaban los que hinchados de una enorme vanidad seguían alimentando la leyenda del periodista […] quijotesco, heroico, que sólo vivía para difundir ideas; por otra parte estábamos los que habíamos superado ese magnífico pretexto, destinado a pagar sueldos de hambre, a enriquecer a las empresas o a solventar los lujos de algún director-propietario”.
- La innovación jurídica más temida vino sorpresivamente desde el Poder Judicial. Dos jueces federales dictaminaron a favor de los periodistas Manuel Sofovich y Oscar di Leo en las demandas por despido sin indemnización que habían entablado contra los dueños de Noticias Gráficas y La Prensa, respectivamente. El juez Eduardo Broquén fue particularmente claro en su rechazo de los argumentos de los abogados de La Prensa, quienes habían declarado que su cliente no podía ser clasificado como “comerciante” precisamente porque el diario del que era propietario se ocupaba exclusivamente de la difusión de noticias. Al contrario, para el juez, se trataba de “un establecimiento eminentemente mercantil” y los periodistas, por lo tanto, debían legalmente considerarse como trabajadores cuyos derechos estaban protegidos. Conviene aclarar que en esa época el diario La Prensa contaba con 1.698 empleados “invisibilizados” por la magia del argumento de la excepción, hijo ilegítimo de la libertad de expresión.
- “Esta situación de ambigüedad y conflicto daba nueva urgencia a dos cuestiones: ¿los periodistas eran realmente trabajadores? La necesidad de respuestas llegó a ser aún más perentoria luego de una serie de contradictorias decisiones judiciales frente a las demandas de los periodistas de la ciudad de Córdoba”, consigna Cane en su investigación. Ese fue el contexto que dio origen al Congreso Nacional.
- El 24 de mayo de 1938 –día anterior a la reunión– el Círculo de la Prensa cordobés dio un comunicado donde se buscó dejar en claro que el propósito de los delegados era, nada menos, que rearticular las concepciones hasta el momento dominantes sobre el significado de la profesión. «Sin razón que lo justifique”, declaraban los periodistas cordobeses, “se habla todavía de la ‘bella bohemia periodística’”, una noción que no hace otra cosa que inferir “un agravio a los más respetables trabajadores intelectuales con que cuenta la sociedad” en una negación anacrónica de las transformaciones que habían creado la prensa industrial moderna. El Congreso Nacional de Periodistas, en cambio, “rompe con estos conceptos novecentistas […] para colocar al gremio en primer plano, resuelto a ganar […] las garantías morales y materiales que considera justas para hacer posible su convivencia dentro del núcleo social”.
Así se proclamó el Día del Periodista y se redactó el Estatuto profesional. Cómo se logró que se convierta en ley es otra historia que también se parece a la de hoy.
La diferencia entre medios y opinión pública
Dice Cane en su capítulo:
“Además de reconocer que los periodistas eran trabajadores de empresas comerciales, el borrador del estatuto también introducía una modificación importantísima en una idea clave para la concepción decimonónica de los derechos de prensa, que a su vez servía de base para la jurisprudencia federal. Esto es, que el Estado necesariamente encarnaba la amenaza principal para el buen funcionamiento de los medios impresos de difusión”. El encargado de exponer este argumento fue el periodista Ernesto Barabraham, quien firmaba como Ernesto Maury en el diario La voz del interior. Su razonamiento fue el siguiente: “dada la complejidad de la división de trabajo en la prensa moderna, las relaciones entre periodistas y propietarios habían dejado de ser puramente privadas para convertirse en una cuestión pública. En las disputas cada vez más notorias entre periodistas individuales y propietarios de grandes diarios, sólo el Estado tiene la capacidad de ejercer una mediación y defender a los primeros, que son, al fin de cuentas, los que producen el contenido público de los diarios”. Los delegados no sólo aprobaron el borrador del proyecto presentado por Barabraham, sino que también establecieron la Federación Argentina de Periodistas (FAP), una confederación de las organizaciones de periodistas de todo el país que tendría por misión inmediata lograr la aprobación del proyecto por parte del Congreso nacional.
Pero la situación política de entonces estaba lejos de mostrar la cara de un Estado benefactor. “Si el autoritarismo del presidente Castillo hacía que el Estado pareciera cada vez más amenazador para los intereses de periodistas y propietarios, el Gobierno surgido del golpe militar de junio 1943 estuvo aún más dispuesto a usar la represión como elemento fundamental de sus relaciones con la prensa. El intento del régimen, encabezado por el general Ramírez, de crear un ambiente en el que la prensa quedara esencialmente silenciada, culminó con el decreto 18407, en el que el Gobierno dictó medidas estrictas de censura sistemática y –lo más novedoso– de carácter permanente”, sintetiza Cane.
¿Cómo un decreto de censura permanente fue derogado por otro que consagraba el Estatuto del Periodista Profesional? La respuesta tiene nombre y apellido: Juan Domingo Perón. El joven coronel que, desde el Departamento Nacional del Trabajo, venía gestando un intento de acercamiento a la prensa. El clásico razonamieto peronista de que los enemigos de mis enemigos son mis amigos abrió la puerta a los periodistas delegados que presentaron el proyecto gestado en aquel Congreso de seis años atrás. “Las razones de la temprana inclusión de los periodistas en esta primera ola de reformas laborales no son difíciles de imaginar. Los periodistas ocupaban una posición clave en la producción y circulación de dos ‘mercancías’ fundamentales para la elaboración de cualquier proyecto político: información e ideología. Así, donde el régimen militar torpemente intentaba pacificar a la prensa a través de una censura férrea y no lograba mucho más que unificar a lectores, periodistas y propietarios en contra de la medida, el reemplazo del decreto 18407 por el Estatuto del Periodista significaba un cambio fundamental en la relación entre las autoridades y los medios de comunicación. Perón, en efecto, buscaba usar las divisiones de clase dentro de las redacciones no sólo para fracturar internamente a cada diario opositor, sino también para ganar la simpatía activa de los productores directos de buena parte de la información y la ideología que vastos sectores del público argentino consumían en forma cotidiana. En lugar de silenciar a la prensa, el Estatuto formaba una parte importante del intento más ambicioso de tener mayor influencia sobre la articulación de la llamada opinión pública”.
Las lecciones de ayer
“Considerar este decreto como una simple jugada por parte de Perón y las autoridades militares para ‘cautivar a los trabajadores de la prensa’ (Sirvén, 1984: 24) deja de lado el rol fundamental y consciente que los propios periodistas desempeñaron en la evolución de las relaciones entre el Estado y los medios impresos” senala Cane.
Se podría inferir algo similar de la tarea que desarrollaron quienes se encargaron de elaborar los 21 puntos para una radiodifusión democrática que sentaron la base legal y social de la Ley de Servicios Audivisuales. Fueron 300 organizaciones sociales que en 2004 redactaron un documento que se convirtió en una herramienta de acción y presión. Y que cuando fueron llamados por los enemigos de sus enemigos, ya sabían qué pedir y cómo.
La casualidad o la historia coloca aquel borrador del Estatuto y ese documento de los 21 puntos a una misma distancia: seis años tardaron en convertirse en ley. Los dos fueron, también, el resultado de un profundo replanteo sobre el rol del periodismo, el Estado y las empresas. Que el de ayer lo pudieran hacer los periodistas de las grandes empresas y el de hoy, los que trabajan en la comunicación social nos indica cuál es hoy la trinchera desde donde se defiende aquello que Octavio Palazzolo nos señaló hace casi 88 años cuando marcó una fecha en el calendario.
La de hoy, cuando nos toca defender ese legado.
Nota
Entrevista al hermano de Luciano Arruga, a 17 años de su desaparición: “Los pibes no son lo que nos dicen”

Sebastián Alegre es uno de los hermanos del joven desaparecido el 31 de enero de 2009 y finalmente encontrado enterrado como NN en el cementerio de Chacarita en 2014. Una parábola que solo deja en evidencia el encubrimiento por parte del Estado y que tiene a la Policía Bonaerense en el centro de las denuncias sobre el asesinato de este joven de 16 años, crimen que jamás se investigó a fondo. El pedido de memoria, verdad y justicia sigue intacto, y también la asociación de amigos y familiares empujando desde hace años un centro de memoria y arte, todo en un destacamento donde Luciano fue torturado, hecho por el que un policía fue condenado a 10 años de prisión. Este sábado recordarán a Luciano con una radio abierta, a las 16.30 horas, en Indart 106, Lomas del Mirador.
En esta nota -que recuerda a Luciano a 17 años de su desaparición y asesinato- repasamos el derrotero del caso que se convirtió en bandera de lucha contra la desapariciones en democracia en el país de los 30 mil, pero cuya impunidad persiste cada día. Sebastián, que tenía 13 años cuando Luciano, de 16 años, desapareció, recuerda a su hermano, cuenta quién verdaderamente era y lo conecta con los discursos actuales de la baja de imputabilidad.
Lo que cambió, y empeoró, en el barrio de 12 de octubre de Lomas del Mirador, con el avance del narco y la facilidad para conseguir armas. Lo que nunca llega: oportunidades y asistencia estatal para salir de la pobreza. Lo que ellos mismos encaran: organización y cultura “para darle otro camino a las juventudes”.
Por Lucas Pedulla
Su primera interacción con la policía fue a los 13 años.
Estaba con su hermano Luciano y un amigo de él caminando hacia la Plaza del Cañón, en Lomas del Mirador. No hacía mucho que se habían mudado a esa localidad de La Matanza tras haber vivido en una pensión porteña de Flores y, luego, en la bonaerense Ciudadela. Sebastián sabía de la hostilidad de esos oficiales porque más de una vez lo habían amenazado sólo por estar jugando al rinraje en el barrio: “Pendejo, tomatelá, porque te voy a llevar”.
Pero esa tardenoche fue distinta. Caminaban por avenida Mosconi cuando un patrullero los abordó a la altura de la Clínica del Buen Pastor, a tres cuadras de la plaza. “Me acuerdo que se bajó un oficial con la escopeta en la mano y se la pone en el pecho al amigo de Luciano. Le dice: Ponete ahí contra la pared. A Luciano le hace lo mismo. Vos también, me dice. Luciano se da vuelta y le dice: Él es menor. ¿Entendés? Él también era menor, nos llevábamos tres años de diferencia, según la época del año cuatro. Qué me importa, dice el policía y me pegó una patada que me hizo abrir las piernas y apoyarme contra la pared. Uno me palpaba, el otro seguía con la escopeta en la mano”.
Por esos años Sebastián (13) y Luciano (16) trabajaban juntos en una fábrica a pocas cuadras de su casa, en el barrio 12 de Octubre, un asentamiento de casas humildes que abarca una manzana. Uno de los límites del barrio da a una plaza que hoy lleva el nombre de su hermano. El otro límite, justo en diagonal a la casa en la que vivían, da a una zona residencial de clase media, vecinos que pidieron la creación de un destacamento policial ante la llamada “inseguridad” en la zona.
Por esas calles caminaban Sebastián y Luciano para ir a la fábrica de hebillas para zapatos y cinturones, en la que trabajaban de ocho a diez horas al día. Hacían todo el proceso –tirar los moldes, lijar, pulir– menos la fundición, ya que era una máquina gigante que veían con mucho respeto. A los mediodías se iban a almorzar bajo algún árbol con sombra de la General Paz, la enorme avenida que divide a estos conurbanos de la Ciudad de Buenos Aires. Cuando llegaban los fines de semana, con sus salarios se iban a Liniers –frontera entre ambos mundos– a comprar ropa. Sebastián recuerda los consejos administrativos de su hermano: “Lu me decía: Comprate esto, comprate aquello y esto dámelo que lo guardo para casa. Todo pasaba así, hasta que hubo un momento en el que Luciano ya no estaba más…”.
El 31 de enero de 2009, hace 17 años, Sebastián cruzó a su hermano mayor caminando por la calle Perú, la de su hogar. “Andá para casa, me dijo. Tengo el recuerdo que era de tarde, porque el sol le pegaba de frente. Fue la última vez que lo vi”.
Desde entonces comenzó un recorrido que tuvo a su mamá, Mónica Alegre, y a su hermana, Vanesa Orieta, haciendo lo impensado para saber dónde estaba y qué le había pasado. Sebastián empezó a ver cómo el nombre y el rostro de su hermano, Luciano Arruga, comenzó a imprimirse en carteles, pintarse en banderas, escribirse en paredes y gritarse en marchas. El pedido era “aparición con vida”, una consigna que se gritaba para los desaparecidos de la última dictadura militar, y congregó multitudes para saber qué había pasado con un chico pobre de 16 años. Su hermano, Luciano.
“Soy la mamá de un negro villero que se negó a robar para la policía”, escuchó Sebastián, de boca de Mónica, ese enero y cada enero en adelante, cuando se cumplían años de su desaparición. Y así, fue viviendo este doloroso camino a partir de los 13 años, la misma edad desde la que hoy quieren meter presos a los chicos con el nuevo proyecto de baja de imputabilidad, defendido por el Gobierno nacional y sus aliados. Su recuerdo de esa tardenoche camino a la Plaza del Cañón cobra entonces una triste actualidad, como las realidades que Luciano nos sigue revelando, a 17 eneros de su desaparición.

Racconto de un encubrimiento
Sebastián recibe a lavaca en el Espacio para la Memoria Luciano Arruga. El lugar está en Indart 106, en Lomas del Mirador, y es el mismo chalet donde funcionó el Destacamento Policial N°8, dependiente de la Comisaría 8°, un ex centro clandestino de detención en dictadura conocido como “El Sheraton”, una turbia ironía de los represores. El destacamento fue creado a instancias de un grupo de vecinos nucleados en la asociación Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador (VALoMi). Su fundador, Gabriel Lombardo, sigue al día de hoy apareciendo en televisión reclamando “más seguridad” ante cada hecho del barrio. Sin embargo, esa dependencia, en verdad, sólo debía cumplir tareas administrativas porque no tenía las condiciones para llevar a personas detenidas, mucho menos un adolescente menor de edad. Pero allí detuvieron y llevaron a Luciano el 22 de septiembre de 2008, cuatro meses antes de su desaparición. “Vane, sacame de acá porque me están cagando a palos”, escuchó su hermana, Vanesa, que gritaba Luciano cuando lo fue a buscar a ese destacamento. Por ese hecho, en un fallo unánime, el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de La Matanza condenó al policía Julio Diego Torales a diez años de prisión por torturas físicas y psicológicas.
Familiares y Amigos de Luciano, la organización que encabezó la lucha todos estos años, logró también que ese destacamento se cerrara, aunque la Municipalidad de La Matanza, entonces encabezada -al igual hoy- por el intendente Fernando Espinoza, lo trasladó al predio Monte Dorrego, a tan sólo unas pocas cuadras. Para la familia, Espinoza y Daniel Scioli, el entonces gobernador bonaerense –antes peronista, hoy reconvertido libertario–, son los principales responsables políticos de la desaparición del joven.
La expropiación del destacamento la consiguieron con acampes, radios abiertas y festivales multitudinarios. Allí abrieron un espacio para la “memoria social y cultural” de Luciano, que está pronto a comenzar sus jornadas de apoyo escolar para el barrio. “Queremos llenar de vida este lugar”, cuenta Sebastián, entusiasmado.
Tras la detención de Luciano en septiembre del 2008, el hostigamiento y el verdugueo policial se acentuaron al punto de que el joven ya tenía miedo de salir de su casa. El 31 de enero de 2009, Luciano no volvió más. Según testigos, lo subieron a un patrullero y lo llevaron a la comisaría. La familia inició una denuncia en el fuero provincial que luego pasó al federal como “desaparición forzada de persona”.
Cinco años y ocho meses después, el 17 de octubre de 2014, y tras presentar un nuevo hábeas corpus, la familia encontró el cuerpo de Luciano enterrado como NN en el Cementerio de la Chacarita.
Según la reconstrucción, había sido atropellado en la madrugada de ese mismo 31 de enero luego de intentar cruzar –con ropa que no era de él– la General Paz por el medio, un lugar imposible siendo que la avenida tiene sus cruces peatonales. Herido por el atropello, Luciano fue trasladado en ambulancia al Hospital Santojanni, donde murió. Fue inhumado como NN, pese a que la familia de Luciano salió desde el inicio a denunciar su desaparición. La lupa de la familia se posaba sobre la Bonaerense, y luego la investigación les dio la razón: la persona que lo atropelló declaró que esa noche había visto una camioneta doble cabina sobre la colectora de la avenida. El conductor también dijo que Luciano “corría desesperado, como si estuviera escapando de algo”. Nunca se profundizaron estas líneas de investigación.
La autopsia de Luciano estuvo en el expediente desde 2010 pero ningún juez ni fiscal a cargo de la causa la vio. En cambio, pusieron la lupa en el entorno familiar. La fiscal Roxana Castelli derivó la investigación en la propia Bonaerense denunciada, incumpliendo el reglamento de la Procuración provincial, y el juez Gustavo Banco y la fiscal Celia Cejas pincharon los teléfonos familiares 15 veces, durante 1 año y 6 meses. Por ello, hace 12 años que Mónica y Vanesa iniciaron un pedido de destitución de estos tres funcionarios. Ni el jury ni la causa por la desaparición tuvieron avances ni detenidos.
Palabras como negligencia, desorden burocrático, desidia o complicidad estatal son pocas para describir la impunidad que se construyó en torno a la causa de Luciano Arruga, en un país que evidenció, aún con 30.000 desaparecidos, la inexistencia de herramientas estatales para la búsqueda de personas desaparecidas.
Por eso, la familia afirma: “Lo mató la policía, lo desapareció el Estado”.

A través de Luciano
Sebastián, aquel niño de 13, hoy tiene 30 años. Trabaja en un vivero en Ramos Mejía y está por anotarse en las últimas materias para terminar el secundario. Hace pocos años que su voz se sumó a las de su mamá y su hermana para mantener viva la memoria de Luciano. Por eso accede a hablar con lavaca, y dice: “Hay algo muy tremendo que pasa cuando empezás a entender lo que es un desaparecido. Hace poco la pandemia se llevó a un montón de personas, pero a un amigo le podés decir: Che, tu abuelo está ahí, descansando. Lo viste, estuviste con él. Para nosotros, todos esos años fueron de un proceso de no poder darle nunca ese descanso, porque no lo tuvimos y hubo que aprender a lidiar con eso.
Se te viene la frase nefasta de Videla: No está ni muerto ni vivo, está desaparecido. Es una mierda, porque es verdad. No teníamos forma de cerrar un ciclo.
Por eso conseguir este espacio fue un hito, tenerlo para la lucha, darse cuenta que esto no era una problemática social, sino que abarcaba una problemática política más grande. Particularmente, con 13, 14, 15, 16, 17, 18 años, empecé a darme cuenta de que todo era parte de un problema sistemático: Luciano no era el único, no sería el último, y tampoco había sido el primero. Fue un camino de militancia entender eso. Y atravesar la adolescencia así. Fue muy groso ver a mi mamá y a Vane que supieron entender qué había detrás. No somos una familia que haya venido de la militancia. Mi abuela vino de Corrientes, del campo, con una mano atrás y otra adelante. Aprendimos a luchar a través de Lu, gracias a él. Y también con su humanidad, porque le gustaba la música, era hincha de River, estudiaba, alguna vez se enamoró. La lucha fue un simple acto de humanidad. Creo que por eso también se acercó tanta gente. Incluso hoy. A 17 años no tenemos una verdad concreta, una justicia absoluta de lo que pasó con Luciano. Seguimos reclamando el derecho a la verdad y a saber. Seguimos preguntándonos qué pasó. Es un hecho que sigue siendo doloroso, pero lo interpelamos desde otro lugar, proyectando cosas buenas, ideas para el espacio, para brindar oportunidades a los chicos del barrio”.
Sebastián dice eso y mira las calles del barrio con preocupación: “Veo con urgencia que están queriendo aprobar la baja de imputabilidad. Llegué a escuchar gente que pedía la baja hasta los 12 años. Podemos, si querés, meterlos desde que tengan chupete, pero sacame una ley para que eso se revierta porque en diez años, si no, vamos a tener a todos los pibes presos. No estás ofreciendo otro camino para que los jóvenes no delincan, para que no se metan en el narcotráfico. Los 13 es una edad donde el pibe está forjando su vida, pero hoy está atravesado por toda una falta de instituciones hasta llegar, finalmente, al penal”.
¿Qué ves que cambió de hace 17 años a hoy?
Lo narco avanzó mucho, y conseguir un arma es súper accesible. Pareciera que estamos en Estados Unidos, como si la compraran en WalMart. Hay muchos pibes con problemas de adicción, falta de contención, una población hecha mierda, otra pidiendo justicia, alguna gente que hace la diferencia y otra en situaciones cada vez más marginales.
Sebastián trae el caso de Uriel Giménez, el chico de 12 años asesinado por la policía en medio de una persecución en Tres de Febrero. Por las redes se viralizaron fotos de Uriel con un arma, lo que trajo una cloaca de comentarios estigmatizantes: “Siento que el eje de la lucha se perdió. No pasa por si somos más de izquierda o de derecha, sino entender que un chico de 12 años no tendría que estar en esa situación. Hoy llega más rápido el narcotráfico y la delincuencia a la puerta de tu casa que el asistente social. No es azar, estamos en una sociedad muy individualista, carente de valores y necesidades. Antes la maestra podía hacer un acompañamiento, pero hoy tiene que agarrar tres turnos para cubrir un alquiler que le vale el doble que cuando empezó a alquilar. A la abuela de ese chico, posiblemente, ni siquiera le alcanza lo que tiene para ir al súper. Vivimos en el medio de un montón de violencias institucionales que terminan encadenando hechos represivos”.
Lo que decís de Uriel me hace acordar a Santiago Beltrán, un chico de 15 años asesinado por una Policía de la Ciudad en Moreno. Las coberturas mediáticas y sus comentarios festejaban la muerte de un delincuente. ¿Cómo damos vuelta esa crueldad?
Hay que conectar con el de al lado, pensar qué pasó con este vecino, en vez de mirarlo por las redes, que te queman las neuronas. Hay que recuperar el contacto físico de acercarse al vecino. ¿Qué hubiese pasado acá si los vecinos decían lo que pasaba en este destacamento? Tendríamos que volver a las raíces, como comunidad, juntarnos para denunciar hechos violentos e institucionales. Que sean los vecinos los que se pregunten por qué en la escuela del barrio dejaron de ir 10 pibes. Uno, porque nos vuelve más empáticos. Dos, porque nos conecta con el otro. Y tres: porque es entender el barrio en el que vivimos.
Familiares y amigos recordarán a Luciano este 31 en el espacio con una radio abierta, a partir de las 16.30. Piden a quienes se acerquen que traigan como donación alimentos para la merienda y útiles para las jornadas de apoyo escolar que están por comenzar.
“No sé si encontrar a Luciano me dio justicia o paz, a mí lo que me da paz es esto”, dice Sebastián, señalando el espacio, y completa: “Saber que hay un lugar para la contención de los pibes, para que puedan venir a hacer una huertita, hacer una murga, hacer música. Que sepan que hay un lugar en el barrio donde se puede pensar la vida. Queremos enfocarnos a que haya infancias y juventudes. A transformar el dolor en más risas. A salir del negacionismo y del individualismo que plantea día a día esta sociedad. Los pibes no son lo que nos dicen, no nacieron así. Queremos otro camino para las juventudes. Y, acá, tienen ese espacio”.

Foto: lavaca.org
Nota
Comienza un juicio histórico por fumigaciones con agrotóxicos en Pergamino

A partir del próximo 2 de febrero, el Tribunal Oral Número 2 de Rosario comenzará a juzgar a siete productores agropecuarios y dos funcionarios públicos de la ciudad bonaerense de Pergamino –señalada como la capital del veneno– por contaminación ambiental y por ejecutar y permitir la fumigación con agrotóxicos en campos linderos a la zona urbana, a contramano de la normativa vigente. Todos los detalles de este juicio histórico en el que testimoniarán madres que luchan contra distintas enfermedades, entre ellas el cáncer, como Sabrina Ortíz y Paola Díaz que hablan en esta nota: «El impacto del juicio será inmenso. Lo cierto es que ya no se puede negar lo que está en nuestra sangre, en nuestro ADN, haciendo estragos: agrotóxicos».
Por Francisco Pandolfi
La causa penal empezó en 2018 en el Juzgado Federal Nº 2 de San Nicolás, cuando Sabrina Ortiz, una de las vecinas damnificadas, fue escuchada por primera vez por la Justicia. Pero antes (y después) hubo mucha agua (contaminada) que pasó debajo del puente, como publicamos en esta nota de 2021:
Porque antes, en 2011, Sabrina comenzó a denunciar las fumigaciones a 10 metros de su casa en el barrio Villa Alicia de Pergamino. La intoxicación fue el causante, ese año, de perder el embarazo que llevaba de seis meses: un aborto (nada) espontáneo. Luego vino un primer ACV y luego un segundo ACV. Luego, los análisis que confirmaron que tanto ella como sus hijos chiquitos portaban en sus cuerpos niveles alarmantes de agrotóxicos. En 2013, ante la ausencia de abogados que quisieran tomar el caso, empezó a estudiar derecho. Y se recibió en 2018: cuando empezó la causa penal que deriva en este juicio.
Ahora es fin de enero de 2026 y Sabrina –41 años– le dice a lavaca: “Estoy con muchas emociones al mismo tiempo. Por un lado, la angustia, se me vienen al pensamiento todas las situaciones vividas con la salud de mis hijos y mía, las historias que conocí de otras personas que enfermaron por causa de los agrotóxicos, se me vienen palabras dolorosas, de abandono, de soledad, de desprecio por la vida ante el grito de ayuda. Siento que ya no tenemos que probar más nada, ya está todo expuesto y nuestros cuerpos lo manifestaron de esa manera, con mucho dolor”.
Envenenamiento sistemático
Una de esas historias entrelazadas (entre tantas) es la de Florencia Morales. Ella no estará de manera presencial, corpórea. En 2011 se había mudado a una quinta de Pergamino para criar a sus dos hijas en una calma impropia de la ciudad de Buenos Aires. En 2016, le descubrieron un cáncer que ya había hecho metástasis en la columna, sin posibilidades de cura. En 2021, le decía a MU: “Estoy con la salud muy deteriorada. Pero estoy. Y mientras siga, llevaré adelante la causa para frenar este desastre. Si bien estoy dolida, con el avance judicial siento algo de esperanza; empiezo a ver un poquito de luz al final del túnel”. Florencia falleció en mayo de 2023.
Otra de esas historias fue la de Paola Díaz –47 años–, que junto a varias vecinas se nuclearon en la organización Madres de Barrios Fumigados Pergamino. Paola sí declarará en el juicio. Y dirá (entre tantas cosas) que en 2014 falleció Mónica, su nena de 11 años, por leucemia aguda. A horas de empezar el proceso judicial, dice: “Es histórico que hayamos llegado a juzgar a quienes afectaron a nuestro barrio, a nuestras familias, a toda la comunidad. La salud y el ambiente son fundamentales y por eso necesitamos medidas que nos protejan y garanticen un futuro seguro. Tengo la esperanza de que será un paso hacia la verdad y la justicia y que nadie más sufra el envenenamiento sistemático”.
El juicio
Este lunes 2 de febrero será la audiencia preliminar. La causa, instruida por el fiscal federal Juan Ignacio De Lello y promovida por el juez Carlos Villafuerte Ruzo, tiene como imputados a siete productores acusados de aplicar pesticidas a metros de viviendas y escuelas rurales, vulnerando la legislación: Fernando Cortese, Mario Roces, Víctor Tiribó, Hugo Sabattini, Cristian Taboada, José Luis Grattone y Carlos Sabbatini. Sabrina Ortiz denunció que en 2016, su vecino y productor agropecuario Mario Roces fue a “visitarla” a su casa. “Lo escucho gritar ‘estos negros se tienen que morir’, sacó un arma y disparó dos tiros con balas de plomo. Con una mató a mi perro, la otra dio en la pared. Mi hija había estado afuera un par de minutos antes. Me quedé paralizada. Al día siguiente me crucé a la hija en el supermercado. Me dijo: ‘Somos los fundadores del barrio, si mi papá quiere te mata y no va preso’”.
Además, se juzgará a dos exfuncionarios municipales de la gestión del aún intendente de Pergamino, Javier Martínez, por omisión en sus deberes de control: Guillermo Naranjo y Mario Tocalini, titular y auditor de la Dirección de Ambiente Rural del municipio. Cuando desde este medio entrevistamos al intendente Martínez sobre las enfermedades de cuerpos y territorio, se desligó: “No manejo el tema”, esbozó, previo a cortar la llamada.

El cronograma del juicio estipula, por ahora, ocho audiencias en febrero y la declaración de alrededor de 100 testigos (además de las personas afectadas, médicos, químicos, biólogos, bioquímicos, ingenieros agrónomos y otros profesionales). Carlos Quintana es uno de los abogados querellantes junto a Fernando Cabaleiro. Es abogado ambientalista y de derechos humanos, y uno de los representantes legales de las Madres de Ituzaingó (proceso que en 2012 condenó a tres años de prisión a un productor y un fumigador por contaminación con agrotóxicos). Lo primero que subraya Carlos Quintana es que será un acontecimiento histórico para la Justicia de este país, por varias razones.
1) “Es el primer juicio penal ambiental de esta envergadura en la provincia de Buenos Aires, corazón productivo de la Argentina. No es cualquier lugar: ocurre en el núcleo duro del agronegocio”.
2) “Por primera vez se sienta en el banquillo a todo el arco operativo del agronegocio: productores, ingenieros agrónomos y funcionarios públicos. No solo a quienes fumigan sus campos sino también a quienes deciden, habilitan, controlan -o dejan de controlar- cómo, dónde y bajo qué condiciones se fumiga. Este juicio viene a romper con la tradición de impunidad que rodeó históricamente al modelo.
3) “Por primera vez el modelo productivo no aparece solo como una política económica, sino como un problema político, sanitario y de derechos humanos. Aunque faltan las grandes corporaciones que diseñan, promueven y lucran con este esquema productivo, que este juicio exista es una grieta muy importante en ese blindaje histórico”.
4) “Que esto ocurra a 30 años del desembarco del paquete tecnológico (1996), de la siembra directa, del modelo transgénico y el uso masivo de agrotóxicos, no es un dato menor. Es la primera vez que la Justicia se ve obligada a mirar los costos reales de ese modelo, no en términos de exportaciones o divisas, sino en términos de salud, ambiente y vida cotidiana de las familias que habitan los pueblos fumigados”.
Carlos Quintana también dirá: “Este juicio no nace de una decisión espontánea del sistema judicial, sino de años de resistencia, de denuncias, organización comunitaria y visibilización del daño. La Justicia llega tarde, como suele pasar, pero llega porque hubo personas que no se resignaron a enfermarse en silencio. Por eso Pergamino no es solo un juicio penal: es un acto de memoria, reparación simbólica e interpelación al poder. Es la prueba de que cuando las comunidades se organizan, incluso los modelos más sólidos empiezan a resquebrajarse. Este juicio no va a resolver todos los problemas, pero marca un antes y un después. Por primera vez la pregunta no es cuánto se produce, sino quiénes se enferman para que ese modelo funcione. No se juzga al campo: se juzga un modo de producir que naturalizó la enfermedad y llamó progreso a lo que era daño. Y esta vez, el daño tiene nombre, voz y prueba. Es una escena histórica donde se cruzan ciencia, territorio y justicia; donde el modelo productivo deja de ser intocable y empieza a ser interpelado; donde los cuerpos hablan, la ciencia acompaña y el silencio, después de treinta años, se rompe”.
La esperanza
Llegar a este juicio oral no es la primera conquista. Por las denuncias y las evidencias científicas, desde 2019 en Pergamino rige –pese a la presión empresarial y de las autoridades locales por boicotearla– una medida cautelar que prohíbe fumigar a menos de 1.095 metros de las viviendas por vía terrestre y a menos de 3.000 metros por vía aérea.
A Sabrina Ortiz le anda mal el teléfono, pero se las arregla para decir (como tantas otras veces): “Tengo la esperanza de que los jueces que resuelvan esta causa cambiarán la historia; una historia de tragedias, de sufrimiento y de sacrificio humano. Tienen en sus manos la posibilidad de hacer justicia y aunque no signifique retroceder en el tiempo para que no nos enfermen, sí estarán fallando en pos de los que quedamos, en memoria de los que murieron envenenados y preservando a las generaciones futuras”.
Y agrega, como puede (como tantas otras veces): “Tan inmenso será el impacto de sus decisiones que también afectarán en sus propios seres queridos. Habrá de todo, de lo que imaginen: desestimaciones a los afectados, chicanas y argumentos absurdos intentando corromper la verdad. Lo cierto es que ya no se puede negar lo que está en nuestra sangre, en nuestro ADN, haciendo estragos: lo que hay son agrotóxicos. En todo este tiempo también pasaron cosas buenas y personas inmensas, de esas que valen la pena, que hacen más liviana la lucha, la resistencia, los miedos. Hoy ya no me siento sola como en un principio, hoy somos muchas y muchos limando las patas a los gigantes. Como mamá, como afectada, como abogada, y por sobre todo como ser humana, deseo profundamente que haya justicia”.

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