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Festival por Pablo Grillo, y su mensaje desde el hospital: “No doy más de amor”

Un festival en Remedios de Escalada exigiendo justicia para el fotógrafo Pablo Grillo, a quien la policía casi mata con un proyectil de gas disparado a su cabeza mientras registraba la marcha de jubilados del 12 de marzo. En plena pelea y recuperación por su vida, el primer mensaje que él mismo pudo enviar.
Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi

La plaza Mariano Moreno está llena. De barrio, de jubilados y jubiladas, de hinchas y de amor, cuando desde el escenario leen las palabras que la localidad de Remedios de Escalada, al infinito y más allá, quería escuchar:
- «Acá Pablo. Un gran abrazo y gracias por la jornada. Un orgullo. Acá en la cama, acá en la clínica. Gran fuerza para hoy. No doy más de amor y agradecimiento. Sin palabras. Abrazo de gol, de siempre».
El fotorreportero escribió este mensaje desde la sala de terapia intensiva donde está internado desde hace un mes, cuando un gendarme le disparó un tubo de gas lacrimógeno que le abrió la cabeza y lo dejó peleando por su vida, mientras cubría la marcha de los jubilados y las hinchadas del 12 de marzo. La plaza entera es un corazón que late.
–Mirá, Pablito, la gente que hay, todo esto es para vos.
Se dice arriba del escenario y Pablito lo sabe, lo siente. La plaza está rebalsada y no salió campeón su Independiente de la Copa Libertadores, ni su Talleres de Remedios de Escalada acaba de ascender a la Primera División del fútbol argentino. Nada de eso. Entre los miles de cuerpos que desde las 14 horas ven una muestra fotográfica, escuchan bandas y disfrutan de otros shows artísticos, hacen donaciones para dos centros de jubilados del barrio, hay una frase que se repite en remeras, banderines, carteles, banderas, buzos: “Justicia por Pablo Grillo”. Sus familiares, amigos y amigas organizaron “una jornada familiar de solidaridad, lucha y arte para mandarle fuerzas a Pablo y exigir verdadera justicia”, como expresaron en la convocatoria. La plaza sumó, a su vez, otra consigna que repitió a lo largo de la tarde: “Fuera Bullrich”.

Marley y El principito
Pablo se sigue recuperando. Dando pasos, en los primeros días increíbles y ahora ya más y creíbles. Está estable, en terapia intensiva. Está leyendo (“Un partido sin papá” y “El principito”) y escuchando música. En el libro de Saint Exupery hay una frase que aplica a esta plaza: “No se ve bien sino con el corazón”.
A Jorge, su amigo, se le humedecen los ojos pensándose un mes atrás. El 12 de marzo había hablado con Pablo para encontrarse en la marcha. Se vieron en la esquina de Asociación Madres de Plaza de Mayo, sobre la calle Hipólito Yrigoyen, y Pablo ya tenía la cara roja por los efectos de los gases. Por un segundo lo perdió de vista. Cuando lo ubicó fue cuando Pablo cayó sobre la calle, herido. Corrió a buscar una ambulancia mientras otro militante le tapó la herida. Juntos se subieron a una ambulancia hasta el Hospital Ramos Mejía. Hoy Jorge tiene una sonrisa: dice que Pablo habla, hace chistes, por momentos le sale el carácter cabrón, y que está escuchando mucho reggae, sobre todo a Bob Marley. «Siento alivio, alegría, después de la tristeza y la desesperación –dice y agradece-. Todo esto se organizó sin ninguna lógica partidaria, como tiene que ser, bien desde las bases. Y en unidad».

La Justicia de licencia
La justicia que exige este festival no dio pasos hacia adelante en este primer mes, clave en cualquier investigación. Tamara es una de sus amigas de toda la vida, con quien Pablo compartió jardín, barrio, club, bailes y fiestas. También es una de las organizadoras de esta plaza llena de vida. «Estoy completamente conmovida. Por ahí lloro, me angustio, pero desde un lugar de pensar que no todo está perdido”. Seguramente, escuchando música con sus auriculares Pablo le mandaría otro mensaje: “No woman, no cry”.
Tamara explica: “Esto se armó desde la solidaridad, cien por cien organizado por familiares y amigos. Seguimos pidiendo justicia. No nos olvidamos. Es muy importante que no sea una noticia más».
Agustina Lloret es la abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) en la causa. Cuenta las novedades: “Hicimos una presentación para que acepten como querellante a su papá, su mamá y su hermano, así como el pedido de una serie de pruebas urgentes para reconstruir lo que pasó, pero durante las últimas tres semanas esa presentación estuvo paralizada por cuestiones de logística del Juzgado Federal 1 hasta el viernes, que se destrabó el pedido de las querellas”.
¿Por qué estuvo trabado todo este mes? Recién el último jueves la jueza María Servini retomó su actividad en el Juzgado 1. Un dato deja al descubierto el absurdo: el 7 de abril, el gendarme Héctor Guerrero, integrante del Departamento Móvil 6, y sospechado de ser quien le disparó a Pablo, se presenta en la causa y designa como abogados defensores a Claudio Pedro Nuncija y Martín Luis Sarubbi. Hasta ese momento, la jueza Servini aún continuaba de licencia y la familia no era querellante.
¿Qué significa este mes perdido? Responde Lloret: “Que no haya avanzado la investigación durante un mes implica que no podamos estar en condiciones de conocer nombres, apellidos, roles, jerarquías, ubicaciones y funciones en el marco del operativo cuando ocurrió este hecho, para empezar a analizar toda la cadena de responsabilidades. Una de las medidas de prueba que solicitamos con urgencia porque no fue ordenada y hay riesgo de que se pierda esa evidencia, son las filmaciones de las propias fuerzas de seguridad, que pueden dar información muy relevante para identificar a los autores. Es imprescindible que se recuperen ya, tienen un tiempo de duración de 60 días y si no se pierden”.

¿Qué otras pruebas pidieron y que aún la Justicia no avanzó en la investigación? “El pedido de información vinculada a la ‘sala de situación’, que es donde las fuerzas federales supervisan y controlan lo que ocurre en el medio de la protesta. Además, las nóminas de agentes de las fuerzas de seguridad, la asignación de armas y de gases lacrimógenos, todo lo que pueda establecer cómo fue el accionar policial durante esa jornada y en particular el accionar de Héctor Guerrero, que es quien está sospechado de haber atacado a Pablo Grillo hasta este momento”.
Desde las dos de la tarde no deja de haber gente en la plaza, se alegra Tamara, y lo ubica crucial para seguir exigiendo justicia: «Que todos los responsables se hagan cargo: el que disparó, el que dio la orden, y (la ministra de Seguridad) Patricia Bullrich. Pero este mes mostró que la justicia no es independiente. La jueza Servini se toma licencia, y antes de que acepten la querella de la familia, el gendarme ya tiene defensa institucional. Salen, junto al gobierno, a respaldar la represión, y aunque el relato se les cae porque las evidencias son muy claras, ellos sostienen la impunidad. Demuestran que no les importa nada, que no tienen límites. Pero acá seguiremos, pidiendo justicia por Pablo».

Todo lo que está bien
En el festival hay mucha remera de Independiente y de Talleres de Remedios de Escalada, pero también de Lanús, de Boca, de Banfield, de River. Hay muchos jubilados que no lo olvidan y que cantan “que lo vengan a ver, somos los jubilados enseñando a luchar a la CGT”. Hay familias enteras sentadas en reposeras, en lonas, haciendo pic nic. Haciendo memoria. Hay peñas y organizaciones de derechos humanos de distintos clubes. Hay fotos de Pablo sacando fotos y fotos que exigen justicia por él. Hay dibujos y pinturas que lo retratan. Hay un stand de serigrafía donde se prolifera el Justicia por Pablo. Hay carteles de todo tipo. Uno dice así, en tres líneas:
-Es muy difícil callar a un grillo.
-¿Sabes por qué?
-Porque somos miles
Desde arriba del escenario, la banda Doctor Regui dice: “Estamos acá reunidos para celebrar tu vida, porque vas a volver. Te esperamos hermanito”. Cuentan que Pablo fue su fotógrafo en algunos conciertos y cantan la posta: “Cualquiera de nosotros pudo haber sido Pablito”. Hay otra banda que la integra el hijo de uno de los médicos de Pablo en el hospital Ramos Mejía. Hay mucha gente que canta olé olé, ola, la, justicia por Pablito, queremos la verdad. Y casi al final, se muestra un video, donde aparece, entre tantos artistas, el Indio Solari, que le habla a Pablo: “Sos un símbolo de la represión canalla”.
Cuando Pablo salga de la internación, seguro, estará orgulloso de su barrio. De su pueblo. De su familia y sus amigos, que organizaron este festival, en el que también habló Fabián, su papá, y dijo con palabras envueltas de emoción: «Todo este amor le está llegando a Pablo, es parte de su recuperación. Ojalá que este amor que ya está institucionalizado en el hospital público, se exprese en otras instituciones como en la Justicia, en el Estado y así lograr un Nunca Más a la violencia institucional y a las mentiras. Lo que pasa en esta plaza es todo lo que está bien y se opone a todo lo que está mal. Muchas gracias».

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Incendios en Chubut: “Se está quemando nuestra historia”

Hace un mes, después de una tormenta eléctrica, se detectó un foco de incendio en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut. Con medios aéreos y no sólo terrestres, se hubiese apagado rápido. Hoy, Los Alerces arden. Reproducimos esta nota de las y los Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales. «No fue sólo la sequía, es un Estado irresponsable».
Por Vecinos de Esquel y Trevelin autoconvocados por los incendios forestales.
Foto de portada: Mariano Silvester.
El Parque Nacional Los Alerces es una de las áreas protegidas más bonitas del país. Es un lugar que ha sido cuidado y protegido desde 1937. Un parque que por su belleza paisajística y cuidado tan extremo fue declarado Patrimonio Mundial en junio de 2017.
Este parque, el nuestro, es el único Parque Nacional que cuida y protege la especie arbórea más longeva del mundo, el Fitzroya cupressoides, El Alerce Patagónico, el abuelo como los conocemos desde siempre. Esta especie arbórea habita el bosque andino patagónico desde hace 5486 años aproximadamente.
El Parque Nacional Los Alerces es la única área protegida de nuestro país que protege, entre otras especies, al bosque de Alerce que crece en la zona núcleo del Parque Nacional, en el bosque Valdiviano. Para conocerlo, embarcábamos en Chucao y navegábamos para visitar al abuelo de 2600 años: ahí, en la zona intangible comenzó el incendio, donde conviven Alerces, Coihues, Ñires, Lengas, Cañas Colihues, Huan Huan, entre muchas especies más. Cada árbol, cada arbusto del bosque es un refugio y hogar de diferentes aves, insectos y animales, como el Pudú (el ciervo más pequeño del mundo), el Huemul (Patrimonio Natural), Monito del Monte, Gato Huiña, Gato Montes, Pumas, Chucaos, Pájaros Carpinteros y más y más.

Seccional Lago Verde
Preguntas sin respuestas
Lo más bello de este parque es su gran y variada biodiversidad, ese gran ecosistema prístino, bien equilibrado que se está ardiendo. Hoy se está quemando todo nuestro Parque y nos toca el alma no sólo a los que habitan y trabajan de manera directa en el área protegida, sino que nos afecta a todos.
¿No había ningún avión hidrante o helicóptero que pudiera llegar a ayudar a los pocos brigadistas y guardaparques que están poniendo el cuerpo desde diciembre? Ahora está en llamas la zona Núcleo, el corazón de nuestro Parque Nacional; también la zona de recreación, Lago Verde, Lago Rivadavia. El sector de río Arrayanes ayer comenzó a arder en ambos lados.
Las familias que habitan en el lago están intentando salvar lo que pueden de las llamas.
A nosotros, los locales, nos afecta de manera directa e indirecta.
Nos destruye no solo la temporada, nos destruye el territorio que cuidamos, protegemos y difundimos como un lugar digno de disfrutar y trabajar de manera sustentable. Nuestra calidad de vida se nos está yendo con las llamas. La posibilidad de una vida social, económica, ambiental de manera sustentable se va con cada perdida arbustiva y arbórea en este incendio.
El Patrimonio Mundial Parque Nacional los Alerces hoy arde y es necesario que nos expliquen por qué.
El rayo, lo entendemos, pero la pasividad de los siguientes días luego de la denuncia con presencia de imágenes, ¿cómo lo explican?
¿Cómo se explica la decisión de sólo observar “cómo viene el incendio”, “cómo avanza…”?
¿Cómo no se contó antes con los aviones hidrantes para lugares intangibles sin posibilidad de acceso terrestre?
¿Y por qué no se actuó a tiempo?

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Fusilamiento en Lugano: prisión preventiva para el policía que mató a Gabriel González

En la foto se ve a la izquierda a Gastón Miño, el más alto, en el momento en el que está por disparar contra Gabriel González (a la derecha de la foto, sin camisa, levantando los brazos para defenderse de la agresión policial).
“Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte” escribió el juez Hugo Decaría al dictar el procesamiento y la prisión preventiva del oficial de la policía porteña Darián Gastón Miño, quien fusiló al vecino de Lugano Juan Gabriel González la navidad pasada. Los y las demás policías que intervinieron en ese operativo quedaron imputados por encubrimiento. Pertenecen a una autodenominada “Unidad Táctica de Pacificación”. El juez además desmintió la versión policial, que para distraer la atención del crimen culpaba a familiares y amigos de Juan Gabriel. Nelly, compañera de Gabriel desde hace 24 años dijo a lavaca: “el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
Por Francisco Pandolfi
El oficial primero de la Policía de la Ciudad Darián Gastón Miño, quien fusiló a Juan Gabriel González el 25 de diciembre de 2025 en la Villa 20 de Lugano, fue procesado con prisión preventiva por el delito de homicidio agravado por pertenecer a una fuerza de seguridad.
La decisión fue tomada por el juez Hugo Decaría, del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 20.
El juez estableció además el sobreseimiento de Nelly Elizabeth Portillo, Dante Gabriel González y Anastasio Néstor Chávez –mujer, hijo y vecino de Gabriel–quienes habían sido falsamente acusados de “homicidio en riña” por la misma Policía de la Ciudad, con obvia intención de desviar la atención sobre el crimen.
El resto de los policías de la Ciudad que actuaron en el operativo que derivó en el homicidio de González fueron imputados por el delito de encubrimiento .
Emanuel Luis Zuccolo representa a la familia y es abogado de Correpi, la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional. Dice a lavaca: “En un primer momento la Policía de la Ciudad le comunicó al juzgado que había habido una gresca como de 30 personas, que tenían botellas, palos, que cuando llegaron ellos los atacaron y que ese contexto alguien apuñaló a Gabriel. Eso quedó totalmente desmentido”.

Al día siguiente del crimen ya hubo marchas en Lugano reclamando justicia.
En la resolución judicial se atribuye al oficial Miño haber abusado de su función como integrante de las fuerzas policiales, usar arma de fuego y violar la Ley de Seguridad Pública de la Ciudad de Buenos Aires. “Miño disparó una escopeta contra el cuerpo de la víctima a una distancia menor a cinco metros impactando municiones metálicas en el lado derecho del abdomen donde presentó lesiones que causaron la muerte”, sentencia el juez en un documento de 47 páginas que también informa que en el cuerpo de Gabriel González se encontraron “9 proyectiles tipo postas”.
Agrega el abogado: “Además, la resolución del juez afirma que tanto Anastasio como Nelly todo el tiempo estuvieron tratando de separar a los policías de Gabriel, buscando tranquilizar las cosas y eran los policías quienes atacaban con las tonfas y con balazos de goma. El juez no solo desmiente la versión policial, sino que la da vuelta completamente, diciendo que quienes atacaban sin razón a Gabriel eran los policías”.
Gabriel tenía 45 años. Era pintor, papá de dos hijos (Ángel y Dante) un vecino querido en todo el barrio, como contamos en este retrato que nunca hubiéramos querido tener que escribir y que publicamos hace unas horas
La autopsia fue clave para que el 31 de diciembre el oficial Darián Gastón Miño, de 30 años, fuera detenido en su casa de San Martín por requerimiento de la fiscalía 50 y también para este procesamiento: se demostraron los impactos de postas de goma y golpes recibidos en distintos lugares del cuerpo, pero además presentaba un orificio de entrada de 14 centímetros de diámetro en el epigastrio, debido al impacto a corta distancia de un proyectil de munición múltiple, que le provocó hemorragia interna y externa.

Nelly y Gabriel rodean a su hijo Dante.
Nelly Portillo, pareja de Gabriel desde hace 24 años y mamá de Dante, el hijo que tuvo con Gabriel, le dice a lavaca sobre este paso contra la impunidad policial:
“Estoy destruida en mil pedazos, pero aun así me quedan fuerzas. Estoy viva y soy la voz de Gabriel. Tengo mil cosas para decirle a los responsables, pero lo único que quiero que quede claro es que Gabriel se defendió hasta morir y que todos los responsables van a tener que pagar por lo que hicieron y todo el dolor que nos causaron. Que se pudran en la cárcel”.
La tristeza no le impide seguir denunciando: “Que se sigan viralizando las imágenes, qué el país vea lo que hicieron. Y que los medios de comunicación que mintieron desde atrás de un escritorio salgan a pedir disculpas por decir que éramos tres borrachos más haciendo disturbios. No, no fue así, el cuerpo de Gaby siguió contando la verdad”.
A dos semanas de aquel mediodía, ninguna autoridad del gobierno de la Ciudad se pronunció todavía sobre el fusilamiento Juan Gabriel González.

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Miércoles de marcha: entre las changas de los jubilados y el corazón de los chicos

Primera marcha de jubilados en el Congreso de 2026. Más policías y fuerzas de seguridad que manifestantes. Carros de asalto, móviles, camiones hidrantes, vehículos celulares, ambulancias. Todo un despliegue inútil que además entorpece el tránsito como los jubilados no podrían hacerlo. La mirada sobre las changas y la economía real. La llegada de personas y familiares de personas con discapacidad frente a la disolución de la ANDIS, y quienes manifestaron contra el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Como siempre en estos tiempos, la arbitrariedad y la fuerza contra quienes menos pueden defenderse, pero siguen decididos a hacerse oír para que las cosas cambien.
Por Francisco Pandolfi
12 móviles de Gendarmería Nacional.
11 móviles de la Federal.
8 móviles de la Prefectura Naval.
31 móviles (inmóviles, quietos) fue el despliegue de las fuerzas nacionales en las inmediaciones de un Congreso otra vez vallado para una movilización de jubiladas y jubilados que no contó con más de 300 personas. El caos en el centro provocado por el propio “protocolo” que ha sido declarado nulo por la justicia.
A esa desproporción se le sumó un centenar de policías de la Ciudad, los únicos que estuvieron del otro lado de la valla, vigilando a quienes manifestaban.
A metros de las vallas, un puñado de policías federales recibe órdenes del único que está vestido con pantalón de vestir y camisa.

Tiene un handy en la mano.
Pero no quiere responder preguntas.
–¿Quién es el responsable del operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Pero con quién puedo hablar que esté ahora acá, que me pueda responder sobre el operativo de hoy?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
¿Pero no hay un jefe de calle, alguien que me responda sobre el operativo?
–Tenés que hablar con el Ministerio de Seguridad.
–¿Cómo te llamás?
–Hernán.
–¿Tu apellido y cargo?
–No importa. Para hablar del operativo tenés que llamar al Ministerio de Seguridad.
El número del Ministerio de Seguridad es 5278-9800.
Atiende la guardia de la recepción: “A esta hora no hay nadie que te pueda contestar”, dice.
La tercera no es la vencida: el contacto con prensa del ministerio también cae en el silencio. No hay respuesta cuando se pide hablar con alguien que explique el operativo.

El cañito que pierde
Del otro lado de la valla, las y los jubilados dan un mensaje claro en este primer miércoles del año: acá estamos, acá seguimos, y acá vamos a seguir estando, cada semana.
También dan otro mensaje: lo que avizoran es mucho peor.
Carlos tiene 73 años es de Avellaneda y dice así: “Sigo trabajando, por supuesto”. Acentúa el “por supuesto”, normalizando la hostilidad. Plomero, albañil, gasista, porque “con 350 lucas es imposible”. Dice que hace 20 días que no tiene ninguna changa para hacer, “lo que da la pauta cómo la gente hace sus propias reparaciones o deja que el cañito pierda, algo que antes no hacía”.
Dice, también, que lo más sale es el laburo de albañilería, del que menos tendría que hacer: “Veo una bolsa de cemento y ya me pongo a llorar, no puedo hacer tanta fuerza, pero no me queda otra”.
Carlos no usa eufemismos, ni adorna sus palabras con un optimismo que a esta altura es difícil de comprar. “Este año va a ser peor”. Argumenta: “Terminamos el año con un decreto que le da más poder a la SIDE para hacer lo que quiera, y eso nos va a traer muchos problemas. ¿Cuánta gente se va a desmovilizar por miedo? Esto es un veneno”.
Carlos está contento, pese a todo, porque para las fiestas pudo reunir a su familia: “Cada uno trajo algo y la pasé con mis hijos y mis nietos. No me van a quitar la alegría de disfrutarlos. Se va a morir mil veces Milei antes que yo tenga que abandonar ese gusto”.
Héctor vive en Belgrano y tiene 75 años. Lleva un cartel colgado de su gorro tipo piluso: “Solo se trata de vivir”. Amplía: “Lo que estamos haciendo es sobrevivir. Yo quiero vivir, y dignamente. Tendría que ser natural, pero no”.
¿Pronóstico para este año?: “La esperanza es lo último que se pierde, pero con este gobierno puede pasar cualquier cosa, no soy optimista”.
¿Algún deseo? “Sólo tengo la ilusión de salir un poquito más, de ver más a mis amigos; de comprarme los remedios; por ahora, lo que tengo no es vida, ¿qué querés que te diga?”.

Los “discas” y los pacientitos
Otro mensaje que deja esta primera marcha de jubiladas y jubilados del año: los miércoles siguen siendo un punto de encuentro para otras luchas, para otros gritos que necesitan ser oídos. Esta vez, se sumaron personas con discapacidad por el anuncio del cierre de la Agencia Nacional de Discapacidad: el primer paso fue hacerla corruptible; el segundo y último, disolverla).
Se agregaron familiares de personas afectadas por el desmantelamiento que acaba de sufrir el Programa Federal de Cardiopatías Congénitas.
Natalia camina con León, su hijo de 10 años, que tiene una aneurisma en el arco superior de la aorta. “Es un pacientito Garrahan”, dice, con una dulzura que se agranda por el uso de diminutivos. “Todo esto es un retroceso de 15 años de trabajo. Las cardiopatías congénitas son patologías con alta predominancia de la muerte infantil antes del primer añito y el Plan Nacional interviene para que los pacientitos sean intervenidos en tiempo y forma en hospitales de alta complejidad. Al desmantelarse, aumenta la tasa de mortalidad infantil”.
De lo que está hablando es del corazón de los chicos.

Natalia vino desde Burzaco y ahora sigue caminando en la marcha de jubilados y de otras resistencias que contornean la Plaza de los Dos Congresos. “Ahora se aumentará la lista de espera para quienes se tienen que operar del corazón y faltarán los profesionales que coordinaban el área. Las familias ya veníamos tocando puertas, así que imagínense ahora sin el Plan, solo vemos pena y muerte para nuestros hijos”.
No se sabe quiénes se sumarán el miércoles próximo a la movilización, y a seguir exigiendo lo mínimo: una política que no ampute la humanidad.

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