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La realidad desde los bordes: cómo sobreviven a la crisis en los barrios

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Sobre llovido, mojado. La crisis permanente, la crisis autogenerada. Las charlas en las esquinas, y las del súper. Los arrepentidos. El día a día. La auto organización. Y el fantasma del hambre. ¿Cómo impactan las medidas de este gobierno, la “estanflación” que mezcla estancamiento, inflación y tarifazos, entre quienes ya no tienen qué ajustar? Desde Rosario hasta los barrios 21-24 en Capital, pasando por San Juan, la comunidad wichi Misión Chaqueña y el conurbano: miradas y proyecciones de quienes sostienen comedores, reciben ayudas sociales, trabajan de lunes a domingo, en salas de salud, y viven en barrios donde el futuro es la olla de cada día.

Texto: Francisco Pandolfi

“¿Por qué votan leyes para que se siga complicando, lo que ya venía complicado?”, pregunta, simple y concreto, Fabio Jerez, “Suicho”, compositor de hip hop del barrio popular Los Pumitas, de Rosario.

“La Ley Ómnibus viene agudizar aún más los problemas que tenemos, porque acá siempre tuvimos problemas. Siempre estamos en crisis; siempre vivimos peor”, resume Eva Alarcón, vecina de la Villa 21-24, del barrio porteño de Barracas, y una de las precursoras de la asamblea autoconvocada Villa 21-24/Zavaleta.

“Hace unos días fui a comprar y me quedé un rato en la esquina conversando con otros vecinos. Hablábamos que no podíamos creer lo que está pasando en el país, que todo va muy mal, que cada vez alcanza menos, cuando ya no venía alcanzando. En todos lados escuchás comentarios de arrepentimiento por haber votado a Milei; en las colas de los mercados, en las cajas de los kioscos hay personas indignadas. Muchos dicen que lo eligieron porque estaban cansados de los de antes, pero ven que los precios actuales son inaceptables…”, cuenta Noelia Aragón, del barrio popular Aramburu, de San Juan capital.

“Va a ser un desastre esta ley para los jubilados, para los trabajadores, para la gente humilde, para los pobres. Ya viví varias veces esto que va a pasar; estoy curtido, tengo 73 años y ni una moneda, vivo al día con la jubilación y sigo trabajando”, dice Rodolfo Franco, médico clínico de la comunidad wichi Misión Chaqueña, en la ciudad salteña de Embarcación. 

Estas voces resuenan desde distintos puntos del país, y que poco se escuchan en el Congreso de la Nación donde se está tratando la Ley sobre “Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”. La iniciativa conocida como Ley Ómnibus por los 664 artículos que la componían originalmente, pasó a 382 y obtuvo el jueves pasado la media sanción en general en la Cámara de Diputados. Desde mañana continuará su debate en particular, artículo por artículo.

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Atardece en el barrio Los Pumitas, Rosario.

AUTO ORGANIZARSE

Eva Alarcón, de la Villa 21-24, fue una de las impulsoras de la asamblea de autoconvocados de su barrio: “Desde que Milei dispuso el DNU, sumado a la Ley Ómnibus, vimos con mucha necesidad el poder auto organizarnos, a la par de lo que fue sucediendo en diferentes barrios donde decenas de vecinos y vecinas crearon asambleas en repudio de esas dos medidas, que saca derechos laborales, privatiza empresas públicas, remata bienes comunes naturales. Y lo que siempre se ve en estos gobiernos de derecha: negociados con las corporaciones amigas. El protocolo antipiquete de Bullrich también nos motivó a juntarnos, nos vimos en la necesidad de manifestarnos contra esto, de una manera que sea abierta y participativa porque nosotros concebimos que la lucha se da en conjunto y de forma comunitaria, en pos de una agenda de unidad, sin tanta división interna”.

La asamblea de la Villa 21-24/Zavaleta se movilizó los tres días de protestas a la puerta del Congreso para mostrar el descontento con la ley. “Siempre hay gobiernos que se encargan de vulnerar los derechos de los que menos tienen, precarizando aún más la pobreza, no generando trabajos genuinos para los trabajadores con programas y políticas públicas meramente asistencialistas, que lo único que hacen es sostener una condición de precariedad de las familias; con falta de proyectos, programas y políticas públicas que realmente incluyan a los barrios populares en una agenda política que mejore la calidad de vida con leyes de urbanización que se cumplan”.

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Vecines de la 21 con la bandera que llevaron al Congreso para reclamar contra la Ley Ómnibus.

El colectivo creado hace pocas semanas reúne docentes de las escuelas del barrio, trabajadoras comunitarias, de la salud, vecinos y vecinas autoconvocados. “Tenemos una agenda que va de la mano de lo que está sucediendo actualmente con las medidas de Milei, de Bullrich, y por otro lado buscamos generar nuestra propia agenda territorial, con problemáticas históricas como la falta de agua potable, el dengue, el riesgo eléctrico que lleva más de 11 años sin que el Gobierno de la Ciudad tenga un plan integral de obra, sino paliativos que no solucionan el problema de fondo”.

Eva integra el comedor comunitario Ña Emi y comparte su mirada sobre la política alimentaria: “Los comedores ya venían estallados desde la pandemia y ahora se ven aún más explotados, porque las familias que antes no venían, ahora sí por los tarifazos y los aumentos, tanto de los alimentos como de las garrafas. La fila de los comedores son cada día más extensas porque las familias tienen más y más urgencias, y buscan comer al menos dos veces al día; la realidad es que hoy las familias no llegan a cubrir las cuatro comidas”. 

Sentencia: “El barrio está en crisis, en emergencia y no vemos esperanzas de que este Gobierno ponga los ojos en querer mejorar la situación. Así que nos queda organizarnos colectivamente, para hacerle frente a lo que recién arranca”.

CAPITAL INHUMANO

Desde el ministerio de Capital Humano liderado por Sandra Pettovello –que hoy engloba entre otras carteras al extinto Desarrollo Social–, se frenaron los fondos a comedores con el argumento de estar organizando otro sistema de entrega de la mercadería. Mientras tanto, ni en diciembre ni enero se enviaron alimentos. 

Según el Registro Nacional de Comedores y Merenderos Comunitarios (ReNaCoM) existen en el país 34.782 comedores, en los que trabajan 134.449 personas. El jueves pasado, organizaciones sociales fueron a reclamar al flamante ministerio y fueron reprimidas. ¿Qué dijo la ministra? Que iba a “atender a la gente que tiene hambre, pero no a los referentes de las organizaciones”. Por esto, desde esta mañana, movimientos sociales organizan “la fila contra el hambre” en el edificio de Capital Humano “mediante la cual cada persona pueda ingresar al ministerio a los fines de obtener respuesta a la emergencia alimentaria agravada por la crisis económica”.

Doris, 61 años, de Escobar, es parte de la CCC y es una de las personas que está en la fila esperando que la atienda la ministra Sandra Petrovello: “Somos más de veinte cuadras, pidiendo que nos atienda y nos dé una respuesta. La situación se agravó un montón. Los merenderos y comedores que tenemos ya no los podemos sostener por esta situación. No tenemos nada. Nada”.

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Doris, de la CCC de Escobar, frente al Ministerio de Desarrollo, reclamando comida para los comedores.

Fabio Jerez tiene 32 años, es cantante, compositor de hip hop y vive en Los Pumitas, en Rosario. “En mi barrio la gente está moviéndose, yendo a concentraciones, y cuando los vecinos se levantan, es por algo. Es necesario salir a decir que no voten la ley… todos los comedores dijeron basta, porque encima de la situación económica que se vive, les bajan muy poca mercadería para cocinar y hacen lo posible con lo que tienen. Me causa impotencia, mucha bronca”. 

Hace una pausa y pide perdón por ponerse a llorar. Traga saliva y continúa: “Es increíble ver cómo los chicos más chicos van con su tupper, con su bolsita, a hacer la cola a los comedores. Con un calorazo insoportable, y ahí van los pibitos, caminando por sus pasillos, con sus hermanitos, esperando, haciendo la cola para la merienda… Nos cuesta comprar hasta un paquete de arroz, es una locura inaceptable. No puede ser que en tan poco tiempo hayan aumentado tanto los precios”. Hace un silencio, un sollozo, y vuelve a pedir perdón.

En el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que estableció Milei para desregular la economía, derogó dos leyes vinculadas a los programas de control de precios:

1–La Ley de Abastecimiento, que habilitaba al Estado a fijar precios máximos y sancionar a empresas que subieran los precios de manera “injustificada”.

2–La Ley de Góndolas, que controlaba que los comercios minoristas ofrecieran una variedad de marcas en los productos.

Fabio está tirado en la cama. Hace cinco días que tiene dengue. “Hay muchísima gente contagiada y los dispensarios no dan abasto. Nos mandan a la casa con cuatro paracetamol y un ‘arréglense’. Falta política pública; años atrás venían a fumigar, o a traer repelentes, o por lo menos a brindar información, pero este año ni siquiera eso”. 

Trabajador de la cultura, Fabio no es ajeno al desfinanciamiento que la Ley de Bases (…) traería para su sector: “Es un garrón, yo a través de muchos programas estatales empecé a hacer música; pude comprarme mi primer micrófono, los auriculares, una plaquita de sonido. En los barrios hay miles de pibes que necesitan de esas herramientas, de ese apoyo. Si nos costó conseguirlo cuando había financiamiento, te imaginás ahora…”.

TRABAJAR DE LUNES A DOMINGO

Noelia Aragón vive en Aramburu, un complejo de monoblocks en la ciudad de San Juan. Tiene 36 años y es madre soltera de una hija. Es serigrafista y dice que su estado civil es “cansada”. También se expresa sin ironía: “Como trabajadora independiente y artista, llevo años sacrificando cosas para comprar mis herramientas, mis cositas, soy monotributista social y me ayuda la AUH. Pero no me alcanza. Desde hace años, y sin ninguna exageración, trabajo todos los días, de lunes a domingo. Hace mucho que no me puedo comprar un par de zapatillas”. 

Contextualiza lo que pasa a su alrededor: “A cada lugar que voy, o se escuchan puteadas o se comparte cuál es el mercado más barato, así como recetas para gastar menos, si es que existe hoy algo barato. Estos días hablé con varios kiosqueros que están muy mal, porque la gente empezó a ir mucho más a los supermercados grandes en busca de ofertas y se ven afectados”. Agrega: “Antes armabas un almuerzo con mil mangos. Ahora cinco lucas es lo mínimo y te quedás corto. Los insumos para trabajar de forma autogestiva, no solo en mi rubro, se han ido por las nubes”.

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Postal del barrio de Noelia, en San Juan.

Enumera algunos precios: “Pensando en el inicio de clases, a mi hija le compré unos cuadernos y gasté 20 lucas, y todavía me falta comprarle la mitad. Para mandar a un hijo a la escuela tenés que gastar 100 mil pesos, sin contar la mochila. El azúcar 1000 mangos, la yerba 1500 como mínimo, igual que un kilo de pan”. Completa, pensando en la Ley Ómnibus y en el futuro: “Al que tiene guita le va a ir bien, al que pueda invertir y no optar entre comprar cosas para laburar o para comer…”.

NECESIDADES Y URGENCIAS

Rodolfo Franco está en Buenos Aires por unos trámites y en unas horas se vuelve a Misión Chaqueña, comunidad wichi emplazada en Embarcación, departamento de San Martín, al norte de Salta. “Mi mujer tiene un pequeño bolichito que vende yerba, harina, fideos, arroz. Las ventas han bajado mucho, la gente no tiene plata para comprar”. Recuerda: “Yo tuve un merendero durante la pandemia. Desde Desarrollo Social me mandaban de vez en cuando un camión de mercadería, que traía mucha comida. La repartía y cocinábamos dos veces por semana, que era lo que alcanzaba. Hoy no hay nada de eso”.

Rodolfo se mudó hace más de diez años a la comunidad, donde vive con su esposa wichi. Allí ejerce en la salita como médico clínico: “En lo que respecta a la salud no está habiendo gasas, ni remedios, ni alcohol, no está habiendo inyecciones básicas para los dolores, para la fiebre. Se está poniendo todo muy dramático”. Y cierra esta nota, con una oración de necesidad y urgencia: “Seguro que van a empezar a morirse chicos en otros parajes; seguro que en Misión Chaqueña vamos a tener chicos desnutridos; seguro que vamos a tener que aumentar las instalaciones de la salita. Seguro, segurísimo, que vendrá una escalada de hambre”.

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Rodolfo Franco, médico de la comunidad wichí Misión Chaqueña, de Salta.

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Condenan a Juan Darthés a 6 años de prisión por el abuso sexual a Thelma Fardin

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Seis años luego de iniciada la denuncia y luego de un reciente fallo adverso, la justicia brasilera condenó hoy a Juan Darthés por el abuso sexual a la actriz Thelma Fardin cuando ella tenía 16 años y él, 45. Darthés había logrado eludir a la justicia mudándose a ese país pero, gracias a la lucha de la víctima, del apoyo de organizaciones como Actrices Argentinas y Amnistía Internacional, y a la colaboración entre fiscalías de Nicaragua (país donde ocurrió el abuso), Argentina y Brasil, finalmente fue condenado. Si la sentencia queda firme, deberá pasar 6 años de prisión, pudiendo salir a trabajar. “Al fin la justicia escucha mi palabra, me cree, y creyéndome a mi le cree a muchas otras”, dijo la actriz hoy en una conferencia de prensa, acompañada por sus abogados que consideraron al fallo como “histórico” tanto respecto a la cooperación judicial internacional como por la escasa cantidad de denuncias por delitos sexuales que llega a sentencia condenatoria (en Argentina, solo el 15,5%; en Brasil, el 1%). La palabra de la víctima y el elemento probatorio consistente, las claves de la sentencia. El caso de Fardin motorizó en su momento (2018) que miles de mujeres se animaran a denunciar casos de abuso y acoso sexual a la línea contra el abuso de las infancias. “¿A dónde van a llamar hoy las personas que están sufriendo violencia?”, se preguntó hoy Thelma ante el desmantelamiento de todas las líneas de atención del Estado en relación a violencias. Crónica del largo camino hacia la justicia.

Por Anabella Arrascaeta

La justicia de Brasil condenó hoy al actor Juan Darthes a seis años de prisión por el abuso sexual a Thelma Fardin ocurrido en Nicaragua en 2009, durante la gira que realizaba el elenco de la tira televisiva “Patito feo”: ella tenía 16 años y él, 45. 

“Al fin la justicia escucha mi palabra, me cree, y creyéndome a mi le cree a muchas otras”, dijo la actriz en una conferencia de prensa en la que estuvo acompañada por Carla Andrade Junqueira, su abogada ante la justicia brasileña; Martín Arias Duval, su abogado en Argentina; y Paola García Rey, directora adjunta de Amnistía Internacional Argentina. 

La sentencia llegó seis años luego de iniciada la denuncia y catorce años después de que sucedieron los hechos. Durante la conferencia, que se realizó para visibilizar la nueva sentencia, Thelma hizo hincapié en que nunca buscó venganza sino reparación. “Tiene que ser una esperanza de que hay una posibilidad de reparación en la justicia – dijo- y que hay una posibilidad de reparación que nos involucra a todos en la sociedad, que es la que tenemos que seguir construyendo con empatía”. 

Condenan a Juan Darthés a 6 años de prisión por el abuso sexual a Thelma Fardin
Fardin hoy durante la conferencia de prensa en la sede de Amnistía. Foto:Tomás Ramírez Labrousse | Amnistía Internacional Argentina

El largo camino hacia la justicia

En 2018, Thelma se acercó a la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), en Ciudad de Buenos Aires, para realizar la denuncia por el abuso. La respuesta fue que tenía que denunciar el caso en Nicaragua, donde habían sucedido los hechos. Hasta allí fue: el 4 de diciembre de 2018 en Managua se presentó ante la Unidad Especializada de Delitos Contra la Violencia de Género del Ministerio Público Fiscal y denunció por “abuso sexual agravado” a Darthés. 

La noche que Thelma hizo pública su denuncia, las llamadas a la línea contra el abuso sexual en infancias aumentaron 1200%. “¿A dónde van a llamar hoy las personas que están sufriendo violencia?”, se preguntó hoy Thelma en un claro panorama de desmantelamiento de todas las líneas de atención del Estado en relación a violencias. 

Ese mismo diciembre Darthes viajó a Brasil, país del que es ciudadano y que le permitía eludir la justicia nicaraguense para ser juzgado ahí. Recién en 2020 el Ministerio Público Fiscal de Brasil inició la investigación incorporando las pruebas con las que contaba la justicia en Nicaragua y las evidencias que había recolectado la Unidad especializada en Violencia de de Violencia contra las Mujeres (UFEM) en Argentina. 

Fue recién en abril de 2021 que el Ministerio Público Fiscal de Brasil acusó formalmente a Juan Darthés por “estupro agravado”, delito acá conocido como violación. En mayo de 2023 Darthes fue absuelto por un tribunal de primera instancia pero la justicia brasileña revocó el fallo de primera instancia y, hoy, el Tribunal Regional Federal de San Pablo dictaminó mayoritariamente por 2 a 1 declararlo culpable de violación. Esta nueva condena da vuelta aquella primera sentencia y obliga a Darthés a seis años de prisión. La condena se dará en “régimen abierto” por lo que podrá salir a trabajar, pero deberá volver a la cárcel todas las noches. “La prisión no será efectiva hasta que no quede firme la sentencia”, aclaró el abogado Duvan.

Condenan a Juan Darthés a 6 años de prisión por el abuso sexual a Thelma Fardin
Volver a reír: a Thelma agradeció a las personas que la acompañaron y le creyeron desde hace seis años. Foto: Tomás Ramírez Labrousse | Amnistía Internacional Argentina

La condena

“La justicia valoró la palabra de la víctima y entendió, justamente, que en este tipo de delitos su principal prueba es su voz, por lo que el respeto a sus tiempos y la credibilidad en su palabra son esenciales”, dijo Paola García Rey, directora adjunta de Amnistía Internacional Argentina. Además detalló que los jueces en esta oportunidad centraron su análisis en el acusado: en su rol de adulto y en su rol de poder, a contramano de lo que suele hacer la justicia que hace foco en quienes denuncian. En esa línea García Rey dio algunos ejemplos de lo que fue el proceso: Thelma tuvo que pasar por nueve pericias en los distintos países y declaró tres veces; al contrario de Darthes, quien declaró una sola vez y no respondió preguntas. En el actual contexto, desde Amnistía remarcaron que el fallo es “una luz para las mujeres y niñas en la región”. 

Por su parte, el abogado Martín Arias Duval definió al fallo como “esperanzador”. Dijo: “Estamos acostumbrados a ver casos de cooperacion internacional en casos de narcocriminalidad y es inédito que tres Ministerios Públicos Fiscales hayan colaborado recíprocamente para llevar a juicio un caso como el de Thelma”, remarcó en relación a la investigación conjunta en una denuncia por abuso sexual. Es una práctica que deseamos que se repita”. 

Duval aclaró que en estos delitos “son pocas las sentencias definitivas a las que se llegan”. Los datos le dan la razón: en Argentina, según datos de la UFEM, solo el 15,5% de denuncias por delitos contra la integridad sexual llega a sentencias condenatorias. Este patrón se reitera en otros países de la región, por ejemplo en Brasil, donde Darthes fue condenado, la tasa de condena por violación sexual es solo del 1%. Duval: “Afortunadamente se empiezan a romper estereotipos y prácticas que tienen que ver con un modo de pensamiento que no hacen más que revictimizar una y otra vez a las víctimas”. 

Por su parte la abogada Carla Andrade Junqueira, quien representó a Thelma en Brasil, remarcó estar “orgullosa de la justicia que hizo el tribunal al valorar la prueba con todas las convenciones de derechos humanos, de derechos de las mujeres, y de los niños”.

Además, la letrada dejó en claro el importante precedente que deja este caso: “En caso de abuso sexual la palabra de la victima tiene especial importancia, principalmente cuando es consistente con el resto del conjunto probatorio. Eso entendió la justicia: teníamos un robusto conjunto probatorio consistente, que no deja duda sobre la materialidad y autoría del crimen, y cualquier exigencia distinta a esto en casos de abuso sexual es violar las convenciones internacionales en derechos de mujeres y niños”. 

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Piden de 16 a 22 años de prisión por abuso sexual contra el ex gobernador de Tucumán José Alperovich

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En la primera audiencia de alegatos, la fiscalía que acusa a José Alperovich reclamó 16 años y 6 meses de prisión para el ex gobernador tucumano, por abuso sexual, y la querella 22 años. En caso de una condena, ambas partes solicitaron la detención preventiva inmediata hasta que la sentencia quede firme. Tras 11 horas de exposición de las acusaciones, José Alperovich salió de Tribunales de CABA a las 21:30 con una custodia policial que debe vigilarlo hasta el veredicto. Esta medida fue implementada a pedido de ambas partes acusadoras.

El miércoles 12 de junio -día que el Senado tratará la Ley Bases, la cual el actual gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, se espera que apoye con sus senadores – alegará la defensa y podría saberse la fecha del veredicto contra el ex senador y tres veces gobernador por abuso sexual gravemente ultrajante contra su sobrina y asistente personal durante la campaña electoral de 2019 en la que Alperovich buscó un cuarto mandato al frente de la provincia de Tucumán.

El jucio se sustancia ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 de CABA, presidido por Juan María Ramos Padilla, y deberá definir si el ex gobernador de Tucumán y senador José Alperovich cumplirá o no una posible pena de entre 6 y 50 años de prisión efectiva por abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante. Los detalles de la denuncia, los argumentos de la defensa, lo que plantean testigos y peritos, detrás de un caso que vuelve a poner el foco en la actitud de figuras de poder, y en la posibilidad de entrar a una nueva etapa, en la que se haga justicia.

Por Lucrecia Raimondi.


A José Jorge Alperovich, tres veces gobernador de Tucumán y ex senador nacional por esa provincia, su sobrina lo denunció ante la justicia de haberla abusado sexual y psicológicamente entre 2017 y 2018 cuando trabajó como su asistente personal, durante la campaña para postularse a un cuarto mandato para la gobernación en las elecciones de 2019. La joven y su círculo íntimo prefirió reservar su identidad para evitar la exposición que implica denunciar a alguien con tanto poder. 

En febrero de 2024 el caso llegó a juicio oral. Durante cuatro meses pasaron decenas de testigos, en audiencias extensas. El último 3 de junio, cuando se cumplieron 9 años de la masiva movilización en todo el país para denunciar la sistemática violencia machista, concluyó la etapa de producción de prueba y Alperovich prestó indagatoria. Mañana, 10 de junio, comenzará la etapa de alegatos, primero expondrán la querella y el fiscal Sandro Abraldes; por último se escucharán los argumentos de la defensa particular de Alperovich a cargo de Augusto Garrido, del estudio Cúneo Libarona, firma del actual Ministro de Justicia de la Nación.

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 de CABA, presidido por Juan María Ramos Padilla, al concluir el tramo final, definirá si Alperovich cumplirá una posible pena de entre 6 y 50 años de prisión efectiva por abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante.

El abogado querellante, Pablo Rovatti, Defensor Público Coadyuvante a cargo del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a Víctimas de Delitos de la Defensoría General de la Nación, aseveró que los hechos ocurrieron tal como la joven los contó cuatro veces ante la justicia: en la denuncia, en su declaración testimonial, ante los peritos forenses y en el juicio oral. En todos los casos el relato fue coherente y contundente. “Toda la prueba que se produjo después solo vino a fortalecer y enriquecer su testimonio, desde los familiares y amigas a quienes con el tiempo les pudo ir contando el calvario que había vivido. También declaró personal de la empresa contratada para la propaganda de campaña, que contaron el machismo constante y el acoso verbal a muchas personas del equipo, como en el caso de la periodista (Carolina) Servetto de La Gaceta –acosada por Alperovich durante una entrevista. Hasta las expertas del Cuerpo Médico Forense ratificaron sus conclusiones sobre el daño psíquico compatible con la victimización sexual encontrada en la víctima”, explicó Rovatti a lavaca.


Biografía de un abuso

Piden de 16 a 22 años de prisión por abuso sexual contra el ex gobernador de Tucumán José Alperovich

El banquillo de los acusados esa vez es una silla deslizable. Alperovich frente al presidente del Tribunal, Juan María Ramos Padilla.

La joven tucumana trabajó como administrativa desde el año 2011 en el Archivo Histórico del Ministerio de Gobierno y Justicia de la provincia de Tucumán. En 2016 quiso formarse para crecer profesionalmente y estudió “Ceremonial y Protocolo”. Por esa experiencia conoció al ministro Regino Amado –alineado con el entonces gobernador Juan Manzur, opositor de José Alperovich– y la contrató como responsable del área de ceremonial y protocolo del Ministerio de Gobierno.

El 11 de octubre de 2017 la denunciante y Alperovich se cruzaron en un acto de campaña de Osvaldo Jaldo, vicegobernador de Tucumán, que ese año se postuló a diputado nacional en las elecciones legislativas y luego de ganar renunció para continuar en su cargo provincial.

Dos días después de ese encuentro, un tío de la joven y colaborador de Alperovich le envió un mensaje para consultar su situación laboral e invitarla a formar parte de la campaña a la gobernación. Ese mismo día, además del mensaje, se vieron en un acto en la localidad de Alderetes, Alperovich aprovechó la oportunidad, se acercó, la abrazó y “le reiteró la propuesta para sumarse a su equipo, destacando el cariño que le tenía a su padre y por su desempeño laboral actual en el Ministerio”. Pasadas las elecciones, en Casa de Gobierno de la provincia, la denunciante se encontró con el secretario privado del acusado, reconsideró la propuesta de meses atrás y le manifestó su interés en conocer la oferta laboral. Minutos más tarde Alperovich la citó a su casa en horas de la siesta. 

Tenía 27 años cuando se incorporó a la campaña política de su tío, primo hermano de su papá. Entre ellos tenían una relación fraternal y afectuosa desde chicos, que continuó toda su vida en un vínculo personal. Alperovich fue el testigo del segundo matrimonio de su primo y la denunciante junto a su padre acompañó el velorio del padre del ex gobernador, que buscaría en las elecciones de 2019 un cuarto mandato. Ese equipo estaba integrado por funcionarios y familiares, que a su vez son familiares de la víctima. Las múltiples casas de José Alperovich eran las bases de operaciones en las que se programaba la agenda de actividades políticas de la campaña. La primera entrevista de trabajo con el ex senador nacional fue a solas en el quincho de su casa en la calle Martín Fierro. Ese mismo día lo acompañó a un acto. 

En diciembre de 2017 el ministro de Gobierno le informa que “por cuestiones políticas” la joven no podía mantener los dos trabajos. Hizo una apuesta a su carrera y su formación en un entorno de confianza familiar: decidió continuar con Alperovich. A las pocas semanas el candidato desplaza a quien era su asistente personal y le asigna a su sobrina la totalidad de las funciones: manejar su agenda y atender su salud, coordinar reuniones, participar de eventos sociales y políticos, entre muchas otras tareas, como las finanzas de la campaña. Sus días y horarios de trabajo comenzaron a ser flexibles y más aún en un contexto de campaña electoral, que demandaba su tiempo completo.

En la elevación a juicio consta que a los pocos días ocurrió el primero de los nueve abusos sexuales que sufrió de su jefe y poderoso tío. La violencia fue perpetrada siempre en lugares seguros para Alperovich, luego de una jornada laboral, a solas o con testigos que hicieron la vista gorda al ver a la denunciante después de un ataque. Dos veces la abusó en su departamento en el Edificio Zencity de Puerto Madero, Ciudad de Buenos Aires. Dos veces lo intentó en el auto presuntamente particular del acusado, durante traslados después de actos en la provincia. En San Miguel de Tucumán, una vez más, volvió a intentar tocarla con intenciones sexuales en la casa de una tía de la víctima. La ultrajó cuatro veces en dos casas de la localidad tucumana Yerba Buena, una de su propiedad en la calle Martín Fierro, que cuenta con un decreto ejecutivo de la provincia para usarla en actos oficiales de gobierno, y en la finca de alquiler conocida por el círculo íntimo como “la casa de los Andjel”, familia socia en los negocios de Alperovich.

La violación

La denunciante, en todo momento, le pidió expresamente que no lo hiciera, le dijo que no quería ese trato con él, que no le parecía bien, que la hacía sentir mal. Pero la escena se repitió y en cada episodio creció la gravedad: en un sillón o en el auto empezaba a halagar su forma de trabajar, alardeaba sobre la supuesta protección y el éxito profesional que él le proveía, bufaba comentarios misóginos y degradantes de su cuerpo o actitud afectiva para con él, la manoseaba y le hacía notar “mirá cómo me ponés” como según Thelma Fardín le dijo Juan Dhartés, que el 10 de junio fue condenado en Brasil a 6 años de prisión por abuso sexual contra la actriz. El entonces senador nacional forzó a su sobrina y asistente a tocar sus genitales y en Tucumán, contra su voluntad, la llevó a una habitación y la violó produciéndole severas lesiones físicas y psíquicas. 

En el expediente judicial, además de las declaraciones y las pruebas de chats con el imputado y testigos que confirmaro el deterioro en el ánimo y la salud de la joven, se detallan las pericias psicológicas. La licenciada Mónica Herrán, coordinadora del Departamento de Psicología del Cuerpo Médico Forense de la Justicia Nacional, fue terminante al ratificar que “los indicadores observados en F.L. mediante la administración de las técnicas proyectivas y en la entrevista clínico semiológica, eran propios de haber cursado situaciones de victimización en la esfera de la sexualidad, agravados por haberse desarrollado en un contexto de relación familiar, laboral y de confianza”.

En poco más de un año la joven había perdido 10 kilos de peso, se le caía el pelo, se le quebraban las uñas, le temblaban las manos y los brazos, le faltaba el apetito, no podía dormir ni concentrarse, tenía ataques de angustia y de llanto incontrolables. 

La perito de la defensa cuestionó en su informe la verosimilitud del relato de la víctima con sustento en el informe pericial del Cuerpo Médico Forense, sin haber hecho preguntas en las tres horas de entrevista que presenció durante el peritaje a la denunciante. La perito de parte de Alperovich “pudiendo haber formulado preguntas y elaborar un informe a partir de sus observaciones, efectuó una valoración posterior de una pericia, a la que por falta de rigor científico solo le caben apreciaciones plagadas de prejuicios y estereotipos”, indicó la perito oficial del Poder Judicial, Mónica Herrán, en un informe ampliatorio del año 2022, donde manifestó que “nunca se perita una pericia” porque constituye un error grave de procedimiento que podría considerarse falso testimonio. 

La Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), a cargo de Mariela Labozzetta –fiscalía que recibió la denuncia en CABA y presentó su requerimiento de elevación a juicio– rechazó el argumento de “relato inverosímil” sobre el que se sustenta la defensa de Alperovich: “No obstante, la cantidad de elementos de prueba detallados en el presente requerimiento permiten controvertir esa afirmación en torno a la falta de repercusión emocional o sustrato afectivo, como también a la carencia de solidez y coherencia. Por el contrario, su relato se mantuvo coherente, se corresponde con lo referido por los numerosos testigos que brindaron declaración y encuentra también sustento profesional y pericial a raíz de las conclusiones de los peritajes realizados y los testimonios de las profesionales de la salud que tuvieron contacto y entrevistas con F.”.

El enfrentamiento

“El vencimiento de su licencia en el Senado se celebra el mismo día del aniversario del vencimiento de mi silencio. El 24 de mayo de 2019 mi cuerpo, mi conciencia y mi entereza para enfrentarlo me sacaron de ahí para siempre”. Ese día le dijo “nunca más” y decidió renunciar a su trabajo como asistente personal Le mandó un mensaje a Alperovich y le dijo que quería hablar con él.

Fue a su casa en la calle Martín Fierro y en su declaración contó: “Al verlo, le dije que no podía más, que no seguía trabajando y al decirle que era responsable de todo lo malo que me había hecho en este tiempo yo sentía que estaba matando a mi monstruo, mientras temblaba y lloraba, vi que ni le importaba”. Alperovich le respondió: “Yo nunca te hice nada que no hayas querido”, y se retiró del lugar dejándola devastada. Meses más tarde, en noviembre, decidió acusarlo ante la justicia de CABA y de la provincia de Tucumán.

En su declaración testimonial detalló los abusos vividos y cómo afectó su vida: “Me parece importante destacar lo que nombro en mi carta abierta cuando digo que ni siquiera podía  ponerlo en palabras, para mí era una pesadilla y veía como él se movía cómodamente en los tres escenarios en los que me posicionaba, cosa que me afectó muchísimo porque yo no podía hacer como si nada en lo familiar o laboral, aunque lo laboral me liberaba de él. Me perturbaba mucho cambiar de escenario, me sentía sucia, con culpa, con vergüenza y devastada porque yo no quería vivir eso, a la vez era una presa de la intimidad que me forzaba a tener con él, lo cual grafico como una pesadilla pero de la que no me podía despertar, sólo la podía tapar porque era real. […] Cuando me fui del espacio comenzó una etapa de sincericidio, yo necesitaba contar, tenía mucha necesidad de hablar”.

El camino para sanar

A un año de enfrentarlo, con la denuncia penal en proceso, la joven escribió una carta abierta de desahogo en la que contó su pesadilla. Esa fue la única vez que se pronunció públicamente:

“Me lo negué a mí misma durante mucho tiempo porque no podía asumir el peso del miedo, del sometimiento y de la violencia sexual a la que me expuso. No podía, no quería que fuera verdad. Lo tapé, creí que iba poder. Viví, seguí adelante. Puse toda mi fuerza en el trabajo, me desafié para demostrar a través de mi desempeño profesional que era una mujer íntegra y respetable por mi labor exhaustiva, útil y sólida. Me encargué de absolutamente todo lo relativo a sus actividades diarias y a su salud. Creí experimentar la resiliencia de ese modo, creí que así podría “olvidar” y recuperar mi dignidad. Sentí culpa, vergüenza. Mucha vergüenza. Eso significó además de un trauma, una tarea con la que tenía que lidiar porque no podía dar cuenta a nadie de lo que me pasaba. Para afuera todo estaba bien, no podía ni decírmelo a mí misma. La vergüenza que estas situaciones traumáticas me hacían sentir me condenaba a un silencio pactado conmigo misma. Mi monstruo ni siquiera tenía que hacerse cargo de que me oprimía”.

“No necesito que nadie me diga que José Alperovich cometió actos de abuso contra mi integridad física, sexual y psicológica para que sea cierto, yo sé que es cierto, lo viví, me pasó a mí. Elegí elevar mi caso a la Justicia, a pesar de lo difícil que es llevar a cabo una denuncia, por mi necesidad de poner las cosas en su lugar y de decirlas para liberarme de su carga. Creo que legal y socialmente es el lugar en el que le corresponde estar y ser tratado. A nivel personal, trabajo mi recuperación tanto en terapia formal como en otros espacios de ayuda. No le estoy haciendo esto a nadie, ni mucho menos soy una mujer instrumentalizada por nadie, me estoy curando a mí. Arribo una vez más al fin de todo este profundo y doloroso camino: SANAR. Celebro mis avances y continúo para despojarme de este daño que me arrolló y del cual lamentablemente fui víctima, pero con la absoluta convicción de que se puede sanar”.

“Y más que sentir vergüenza por estar vivas podíamos decidir levantarnos y recuperarnos lo mejor posible (…) ya no se trataba de negar o de morir, se trataba de vivir con”, leí en un libro –Teoría King Kong de Virginie Despentes–. Honrar nuestros dolores nos enseña a suprimir la vergüenza, el miedo o la pura ignorancia de cómo enfrentarlos; a tomar la responsabilidad de mi herida y de mi bienestar. No siempre superamos los traumas, pero cuando los honramos reconociendo que existen, dejamos de ser consumidos por ellos. Hoy valoro la capacidad de reponerme de esta situación no siendo más condescendiente con el trauma: vivo y siento, como, duermo, me río, me ocupo y estoy presente, me capacito, me divierto, trabajo, me cuido, me rodeo de amor, me elijo”.

El acusado

En sus manos gruesas sostenía un dije amarillo con letras borrosas en hebreo, desgastadas de tanto apretarlo y frotarlo. “Es del Rebe, me da fuerzas. Su palabra es muy importante para mí. Es el rabino que Milei visitó su tumba en Nueva York –Menachem Mendel Schneerson, conocido como rebe de Lubavitch, líder religioso del hasidismo–. Sabés  que soy judío, ¿no?”, arremete con la mirada fija a los ojos y una sonrisa fría, ensayada para esas ocasiones con la prensa, al cruzarse en el juzgado con lavaca, antes de los alegatos.

Encantador y con fe, José Alperovich se había sentado ante un tribunal de justicia primero el 3 de junio –fecha emblema de la lucha feminista contra los femicidios y la violencia machista– en  la última audiencia de testimoniales del juicio oral en su contra. Podría haberse llamado a silencio pero decidió defenderse sin perder el temple de una persona con mucho poder. Aferrado a su amuleto reconoció haberse preparado para enfrentar al juez y comenzó su declaración con una teoría: “Este es un juicio armado con un móvil económico y político, yo no abusé de F. Me cambió la vida que por todos lados me digan Alperovich violador. Soy un hombre muerto en vida”.

Su abogado defensor le preguntó aquel 3 de junio por cada uno de los días que la denunciante relató las nueve agresiones sexuales que lo tienen sentado en el banquillo de los acusados. En todas sus respuestas reforzó la idea del sin sentido y la inverosimilitud, que será el argumento fuerte de su defensa: “Es incomprensible para mí esta acusación, ¿por qué volvería si había sido abusada? No tiene sentido. Un día soy abusador y otro día no, ¿Cómo es? Ella quiere instalar que yo quiero prostituir a las secretarias. Si me hubiera pedido un favor yo se lo hubiera dado. Pero estos son títulos de una causa armada para que durante cinco años la prensa me diga violín”. En uno de los abusos que denuncia la joven, Alperovich le expresó que “era un violinista famoso –André Rieu -por su habilidad para mover los dedos”, según consta en el expediente judicial. 

“Me tengo que defender y demostrar cosas que no he hecho” dijo el ex senador nacional por Tucumán ante el tribunal, y desde su perspectiva, la responsabilidad parece caer sobre la denunciante: por qué siguió trabajando, por qué volvió a quedarse en el departamento de Puerto Madero, por qué estuvo cerca suyo si la había abusado. Cuestionó cómo empezó a trabajar con él: según Alperovich ella buscó a su hija Sara. Cuestionó el vínculo familiar: dijo que la conoció en 2017, no antes, y que no sabía que eran familiares. Cuestionó la relación de poder: “En la primera reunión le conté mi rutina y le dije que hice crecer a muchas personas en la política, pero va a depender de vos”, declaró ante Ramos Padilla.

“Alperovich se rodeaba de personal de seguridad, asesores y asistentes a quienes también degradaba y nadie se animaba a cuestionar su trato inapropiado”, explicó la querella. Tanto en la elevación a juicio como en las declaraciones testimoniales ante el TOC Nº29 constan relatos de personas que se sintieron incómodas y presenciaron tratos misóginos, comentarios fuera de lugar, chistes sexistas y actitudes degradantes para con las mujeres que trabajaban en su equipo. La naturalización y complicidad ante una figura de tanto poder llevó a que tres testigos de parte de Alperovich fueran acusados durante el juicio por falso testimonio: Manuel Frías, cocinero personal; Víctor Hugo Decataldo, empresario de transporte y pareja de Sara Alperovich, hija del acusado; David Cayeta, ex policía, custodio y chofer de Alperovich. Todos negaron ante el Tribunal haber visto o sabido del padecimiento de la denunciante.

Sin embargo, constan pruebas de conversaciones por chat en las que intercambian sobre el malestar de la joven o reconocen que la vieron minutos después de que sufriera un episodio de abuso.

Asimetría de poder

“José Jorge Alperovich sacó provecho de ese contexto de confianza, afecto familiar, dependencia laboral y asimetría de poder para perpetrar los hechos de abuso sexual que se le endilgan”, sostiene la querella. “Durante la indagatoria el acusado ha negado todo, como era esperable. Y ha querido atacar la credibilidad de la víctima sobre la base de la idea de que todas las víctimas deben comportarse según un modelo único, Deben gritar y resistirse con uñas y dientes a la violación, debe denunciar de inmediato, etc. Estos estereotipos, que distorsionan la averiguación de la verdad y dañan terriblemente a las víctimas, están ya desterrados de nuestras prácticas judiciales y de nuestra manera de pensar. Sabemos que las cosas no funcionan así, sabemos que hay asimetrías de poder, que las víctimas de abuso muchas veces no saben cómo actuar, tienen miedo, se culpabilizan, que el comportamiento de las personas no se puede reducir a un patrón idéntico para todas. Y esto lo explicaron con mucha solvencia las mujeres profesionales del Cuerpo Médico Forense, cuyo trabajo imparcial y dedicado merece ser reconocido”, explicó el abogado querellante Pablo Rovatti a lavaca y aseveró: “Tenemos confianza en el trabajo de la justicia”.

Este lunes la querella pidió 22 años de prisión para el acusado.



 



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Norita y la ronda en la Plaza, una semana después: todos los jueves el jueves

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No fue un jueves más. La ronda de las Madres en Plaza de Mayo se convirtió en una conmovedora ceremonia a cielo abierto que homenajeó a Nora Cortiñas, Madre Línea Fundadora, a una semana de su muerte ocurrida el jueves 30 de mayo. El día había comenzado con otra herida por la partida de Lita Boitano, presidenta de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, también recordada en una tarde de sol que cortó el frío de un otoño difícil.

Lita buscaba a su hijo Miguel y a su hija Adriana. Nora, a su hijo Gustavo. La Plaza que Nora habitó cada jueves a las 15.30 desde 1977 se transformó así en el escenario para metabolizar el dolor y la tristeza en marcha, con puños en alto, y abrazos. “Cuesta superar, cuesta entender, cuesta todo, pero lo vamos a conseguir: lo tenemos que conseguir, sí o sí”, dijo Elia Espen, compañera de Nora cada semana. “Se fue Nora, su presencia, pero no su accionar como Madre. Eso estará siempre. Su imagen rondando esta Plaza. Nora, acá estamos, no abandonaremos nunca la lucha, y cuando no estemos alguien seguirá buscando justicia. Así será y así va a ser. Justicia es lo que pedimos. Nada más”.

Norita y la ronda en la Plaza, una semana después: todos los jueves el jueves

Elia Espen en la Plaza de Mayo, este jueves 6 de junio. Fotos: Lina Etchesuri/lavaca.org.

Las lágrimas tras las palabras de Elia encontraban la mirada de Nora en los carteles que cientos de personas acercaron a la Plaza, como otra forma de mantenerla bien en alto y dejaron como ofrenda en la Pirámide que estas Madres rondan hace más de 47 años. Y en esa lucha que Elia pidió no abandonar, estuvieron las Hermanas, nuevas generaciones como Nietes, La Banda del Pañuelo, y el Encuentro Memoria Verdad y Justicia.

Norita y la ronda en la Plaza, una semana después: todos los jueves el jueves

Fotos: Lina Etchesuri/lavaca.org

Elia, al final, pidió que la Plaza entera cantara Como la cigarra, el himno de María Elena Walsh con el que Nora pedía cerrar cada jueves. Hoy la letra pareció hacerse realidad, con Norita en la Plaza, resucitando en la mente y en el espíritu. Además, las voces recordaron:

30 mil compañeros detenidos desaparecidos, presentes.

Aparición con vida de Jorge Julio López ya.

Que abran los archivos (que el Estado detecte y abra los archivos de la represión y el genocidio, para saber qué pasó con cada víctima, tema que Nora nunca dejó de reclamar).

No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.

Hasta la victoria, siempre.

Venceremos.

Tras los aplausos, los abrazos y los puños, Elia habló con el corazón: “Nos vemos el próximo jueves”.

Norita y la ronda en la Plaza, una semana después: todos los jueves el jueves

Fotos: Lina Etchesuri/lavaca.org

Norita y la ronda en la Plaza, una semana después: todos los jueves el jueves

Fotos: Lina Etchesuri/lavaca.org

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Fotos: Lina Etchesuri/lavaca.org

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