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Tomas, asambleas y paro en el Estado contra los despidos: lo que empieza

El gremio estatal ATE decidió realizar un paro nacional el viernes, después de un día de tomas y asambleas en distintos organismos del Estado en repudio a los despidos masivos. La lluvia no impidió las movilizaciones ante la certeza de unos 11.000 despidos en el sector público que el vocero del presidente Manuel Adorni corrigió hacia arriba: 15.000. Lo hizo en plena mañana, como una provocación más mientras las fuerzas policiales se desplegaban hacia las sedes estatales en conflicto. Nada pudo evitar ni disimular los reclamos, que derivaron en un plenario por la tarde que convocó en el paro para el viernes. Lo que se vio y escuchó en las calles, pasos futuros y pronósticos de un abril agitado.
Textos: Lucas Pedulla y Franco Ciancaglini.
Este miércoles la mañana parecía una noche. Se vieron imágenes muy diferentes en los organismos del Estado: en cada caso, trabajadoras y trabajadores que intentaban resistir o torcer de algún modo la política de desempleo impulsada por el gobierno nacional.
Hubo lugares, como el Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), donde se vio una cola de personas bajo sus paraguas esperando resignadamente que les informen su situación.

Una imagen muy distinta se vio y vivió en el INADI, donde trabajadoras y trabajadores empujaron hasta vencer la resistencia policial y de la seguridad al grito de “unidad de los trabajadores, y al que no le gusta se jode”.
Así lograron instalarse dentro del edificio para llevar a cabo una asamblea.

Entre esos dos ejemplos, cada dependencia buscó su modo de plantarse frente a la situación que el gobierno parece dispuesto a seguir agravando. Un plenario de ATE realizado durante la tarde determinó la convocatoria a un paro del sector para el próximo viernes 5, que posiblemente incluya una marcha hacia el Ministerio de Economía que todavía comanda Luis Toto Caputo. La CGT también tuvo reunión, y Héctor Daer confirmó que están estudiando posibles movilizaciones y medidas (un paro) durante abril, aunque el tema se terminará de definir la semana próxima.

El día de los paraguas. En este caso, frente a Desarrollo Social.
Desempleo en Trabajo
Samanta tiene 38 años, es insulinodependiente y en julio cumpliría 10 años como trabajadora en la cartera de Trabajo –antes Ministerio, hoy relegada a Secretaría– pero previo al fin de semana largo de Pascuas recibió un mail a las cinco y media de la tarde.
“Me echaron”, dice allí, en Leandro N. Alem al 650, con lágrimas en los ojos. Así se enteró de que fue una de las 520 personas despedidas en la cartera laboral. “Trabajaba justamente en el área que reinserta en el mercado laboral a poblaciones vulnerables, llamada Dirección de Enlace con Políticas Sociolaborales. Y dependemos de una subsecretaría que no sabemos si va a estar en el próximo organigrama, porque no hay estructura nueva ni funcionarios nombrados”.
Samanta habla debajo de una lluvia que no cesa, en la puerta de la Secretaría de Trabajo, uno de los escenarios del llamado de ATE para ocupar organismos, dependencias y ministerios estatales en rechazo a los despidos, cifra que el gremio calculó en más de 11 mil familias y que al rato el vocero Manuel Adorni elevaría a 15.000. Las asambleas se replicaron también en el INADI, Desarrollo Social, ENACOM, Servicio Meteorológico Nacional, entre otras.
En Trabajo se escuchan dos cantos que acompañaron la jornada:
- “Pettovello no te lo decimos más, si nos tocan compañeros qué quilombo se va armar”.
- “Techint, basura, vos sos la dictadura”.

Foto Lina Etchesuri para Lavaca
El ministerio de Techint
Las razones de la última consigna son públicas. El actual secretario de Trabajo es Julio Cordero, que no esconde en su perfil de Linkedin que trabajaba a tiempo completo como abogado de Grupo Techint, liderado por el magnate Paolo Rocca.
Para confirmar de qué se trata todo, Rocca apareció en la lista de la revista Forbes entre los milmillonarios del mundo (5.600 millones de dólares). Es el segundo argentino, detrás de Marcos Galperín, aunque en realidad Rocca no aparece allí como argentino sino italiano. El Grupo Techint (cabeza, además, del negocio petrolero por ejemplo en Vaca Muerta) es al que le abrieron las puertas de Trabajo para colocar a su gente. Por eso allí desembarcó también Ernesto Rona, que se desempeñó durante décadas en el área de recursos humanos de la corporación. Un tercer nombre vinculado a Techint es Miguel Ángel Ponte, hombre de la ministra Sandra Pettovello en Capital Humano, ministerio del que hoy depende Trabajo.
Por eso el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, afirma desde el micrófono: “Rocca designó más funcionarios en el Gobierno que la propia fuerza política que ganó las elecciones. Estamos obligados a repensar viejas consignas del movimiento obrero. En los 90 decíamos que hay que fortalecer al Estado para liberar la Nación, pero hoy con Milei nos damos cuenta que si el Estado se fortalece o se debilita depende de quién lo mira. Si lo miramos de nuestro lado, decimos que están destruyendo el Estado y el servicio del pueblo, pero la AEA (Asociación Empresaria Argentina) está diciendo: felicitaciones Presidente”.

Asamblea en el hall del ENACOM.
“Hoy no termina nada”
Estima Aguiar que este esquema de despidos estatales abarca en teoría de 14 a 21.000 casos. ATE realizó un monitoreo de la situación hasta ahora, con el resultado parcial de casi 7.000 despidos:
- Anses: 1.200.
- Secretaría de Trabajo: 517
- Secretaría de Agricultura Familiar: 900
- INCAA: 170
- Ministerio de Capital Humano: 800
- Centros de Referencia de Desarrollo Social (CDR): 600
- Agencia Nacional de Discapacidad: 332
- Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf): 300
- Indec: 100
- Personal Civil de las Fuerzas Armadas: 280
- Secretaría de Comercio: 225
- Cenard (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo): 120
- Secretaría de Cultura: 208
- Nación ART: 200
- Acumar: 120
- Subsecretaría de la Mujer: 150
- Conicet: 87
- Servicio Meteorológico Nacional: 80
- Secretaría de Derechos Humanos: 12
- Administración General de Puertos: 185
- Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV): 89
- Parques Nacionales: 79
- Vialidad: 67
- Ministerio de Economía: 26
- COPREC (Servicio de Conciliación Previa en las Relaciones de Consumo): 25
- Secretaría de Energía: 21
- CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte): 2
- Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP): 40
A esos 7.000 hay que agregar el anuncio del vocero de que se llegará a 15.000.
Aguiar denuncia la militarización en muchos organismos para evitar las asambleas. “Los despidos son todos ilegales. No los vamos a aceptar. Por eso resolvimos estos ingresos masivos y simultáneos. La historia nos demostró que es con lucha la única posibilidad de revertir esta situación. Sé que hay debates, algunos que dicen que se abrió alguna mesita de diálogo para ver si reincorporamos uno o dos compañeros. Pero yo me formé en un sindicato en el sabemos que siempre perdemos, si el diálogo, si no está precedido por un plan de lucha. Por eso hoy no termina nada: hoy empieza todo. Vamos a hacer un plenario con 1.000 delegados para profundizar el plan de lucha y un paro nacional antes de que termine esta semana. No podemos, a la pérdida de derechos, sumarle la ineficacia para defendernos”.

Asamblea en la Secretaría de Derechos Humanos.
La destrucción del Estado
Bajo esta lluvia escucha Sol. Tiene 39 años, hace 20 años se desempeña en Trabajo, hace 2 es planta permanente. Calcula que “zafó” de esta tanda de despidos pero que no sabe si será una de las próximas, cuando terminen los contratos que el Estado prorrogó por otros tres meses: “Trabajo en la Dirección Nacional de Protección e Igualdad Laboral. En nuestra subsecretaría echaron a 13 personas. Es tremendo. Y en tres meses viene otra tanda. Estamos sin autoridades, acéfalos, desde que asumieron estamos boyando, sin tareas. Es desesperante. El fin es la destrucción del Estado, la desregulación absoluta. Vienen por todo”. Se le humedecen los ojos: “Tengo un hijo autista. Es un hogar monomarental. Soy yo con mi hijo. Ser trabajadora estatal es mi identidad. Amo lo que hago”.
Daniela Frencie es delegada general de la Junta Interna de ATE en Trabajo y explica a lavaca: “El sentido de este desguace está enmarcado en el plan estratégico del gobierno y del grupo económico que se hizo cargo de la cartera laboral para pegarle a políticas clave como: 1) la conciliación laboral, 2) el seguimiento de paritarias, 3) los planes de formación profesional, 4) las estrategias de políticas de igualdad laboral en el mercado de trabajo, 5) la inserción territorial que tiene este organismo para poder garantizar las políticas”.
Traduce: “Desguaza todo esto para ir por el trabajo y el derecho de todos los laburantes”.

Aguiar, con chaleco verde, durante el acto en Trabajo. Foto: Lina Etchesuri para lavaca
Eso entendieron también algunos referentes sindicales que llegaron en apoyo.
- Hugo Yasky, secretario general de la CTA de lxs Trabajadorxs: “Hay que construir un plan de lucha. La unidad no se declama, se construye con hechos”.
- Jorge Yabkowski, por la CTA Autónoma: “Le mandamos una carta a la CGT para que ponga fecha del paro. Mucho más temprano que tarde tendremos ese paro general para parar esa ofensiva”.
- Abel Furlán, secretario general de la UOM, que denuncia más de 8.000 despidos en el sector desde diciembre: “Sabemos lo que significa un telegrama en el seno de nuestras familias. Es un gobierno totalmente insensible que viene a atropellar al pueblo en general”.
- Sergio Palazzo, secretario general de La Bancaria: “Si el gobierno no cambia las políticas, va a ser el voto popular el que cambie al gobierno”.
A cada orador la calle le respondía el mismo canto: “Paro paro paro, paro general”.
A la calle también llegan videos o imágenes de las otras sedes. En el INADI, las trabajadoras logran vencer el cerco de la policía y entran. En la Secretaría de Derechos Humanos se realiza una asamblea masiva. Sobre Leandro N. Alem, el delegado de prensa de ATE en Trabajo, Hernán Izurieta, subraya la importancia de la medida: “Nosotros y nosotras defendemos los edificios donde trabajamos cotidianamente, las políticas públicas, los puestos de trabajo, los derechos laborales, económicos y sociales de nuestro pueblo. Quienes agreden, son violentos y quieren ver sufrir a nuestro pueblo, son los funcionarios que están dejando a miles de compañeros en la calle”.

El clima de una época.
Izurieta avisa que van a hacer un cordón para dejar entrar a lxs despedidxs y realizar la asamblea dentro del edificio. En esa fila, donde se ven rostros con mucha angustia y ojos humedecidos, Samanta está a punto de entrar a Trabajo, pero antes llega a decir a lavaca: “Arrasaron con el cupo laboral trans, con compañeros que tienen tratamiento prolongado, con enfermedades crónicas. Es deshumanizante”.
Samanta entra. Afuera, sigue lloviendo.
Evita y el capital humano
El rostro de Evita sigue estampado sobre el edificio de Desarrollo Social, que ahora es parte de “Capital Humano”. La mayoría de las ventanas de las oficinas de sus 22 pisos están sin luz. Muchas de las personas que allí trabajan se encuentran afuera, en la calle, bajo sus paraguas, concentradas en reclamo de los más de 1.200 despidos en esta dependencia.
En la puerta sobre la calle Lima, dos hombres corpulentos que se identifican como de UPCN (Unión del Personal Civil de la Nación) dividen las filas entre las y los trabajadores “de Desarrollo” y los “de Salud”, que comparten edificio.
Del primero, 1.200 trabajadores fueron despedidos, contando este edificio, Anses y cientos de oficinas territoriales distribuidas por todo el país. De Salud, por el momento, ninguno.
“En Capital Federal ya hay 11 mil despidos con nombre y apellido y lugar de trabajo, así que protestamos para lograr su revinculación”, dijo a lavaca Daniel Tano Catalano, secretario general de ATE Capital, en la puerta del edificio de Evita. “Y sabemos que puede subir ese número ya que hubo gente que todavía no fue notificada”, adelantó minutos antes que el vocero presidencial precisara la cifra de 15.000 despidos totales al momento.
En Desarrollo, una de las políticas más desarmadas fue la de los llamados Centros de Referencia que no se encuentran en el centro porteño, sino en las distintas provincias acercando los distintos programas estatales. Dice Catalano: “Desde diciembre para acá todos los centros de referencia y los lugares de asistencia directa sobre las infancias no están recibiendo ningún tipo de estructura. Los pibes entre 3 y 4 años y los centros de asistencia, no tienen los subsidios que recibían. Las personas que tienen enfermedades crónicas no tienen medicamentos. Personas con enfermedades oncológicas tampoco… Todo se afecta”.
El Ministerio se encuentra paralizado de hecho desde el cambio de gobierno. Del subsecretario para abajo, no hay funcionarios designados, por ende no hay tareas. ¿Hay algún criterio en los despidos? Catalano: “No. Despidieron a gente con veinte, diez, treinta años de antigüedad; compañeros de planta permanente, compañeras que están embarazadas; despidieron del cupo de discapacidad, del cupo travesti trans. O sea, no hubo criterio. Armaron una franja y simplemente los echaron. No se preocuparon por ver tareas y funciones”.
La entrevista se interrumpe porque la policía irrumpe: cruza desde el Ministerio, donde estaba apostada por orden de Patricia Bullrich, hacia la plaza donde sucede la concentración. En una muestra de provocación, se paran al lado de las y los trabajadores, que no cortaban la calle, ni siquiera parcialmente. Luego de algunos empujones, los efectivos logran que nadie siquiera pise el cordón.
La sobreactuación policial, sin sentido, durará menos de 30 minutos. Se retiran, y evitan confrontaciones innecesarias, que nunca se sabe si no es su verdadero objetivo.
Políticas integradoras
José Gazpio luce una bolsa de consorcio como chaleco, pero no está haciendo una performance, sino protegiéndose de la lluvia con lo que tenía a mano. Fue despedido el miércoles pasado por mail: “Vi el correo el jueves a la mañana”, cuenta. “Lo veíamos venir, ya habían llegado comunicaciones de otras dependencias. Sabíamos de los compañeros de Anses, del Servicio Meteorológico y sabíamos que los compañeros que estábamos en Desarrollo Social, específicamente en áreas referidas a la asistencia social, como la Secretaría de Economía Social, muy vinculada al Potenciar Trabajo. Ellos no creen en el Estado en términos generales pero en lo específico sabíamos que podíamos ser destinatarios de estas medidas”.

José Gazpio: «Lo veíamos venir».
José era trabajador de la Dirección nacional de Políticas Integradoras, junto a otros 9 compañeros. Él y dos más fueron despedidos. Sus tareas: “Hasta el cambio de gobierno estábamos muy abocados a un programa llamado Plan Federal de Ferias. La idea era fortalecer ferias de la economía popular con material, instrumentos, gazebos, carteleras, articulaciones con los municipios para que los dejen trabajar, etc. Con el cambio de gobierno no tuvimos tareas, como miles de compañeros de distintos ministerios. No sabíamos quiénes eran nuestro jefes (los conocimos hace poco), nunca hablaron con nosotros de nada, de qué debíamos hacer. O sea: tampoco podían saber ellos qué hacíamos, ni por qué nos debían echar”.
José confirma que casi todas las secretarías se encuentran paralizadas. Grafica sobre lo que genera la falta de personas designadas: “El Estado es una estructura jerárquica, si no hay líneas de trabajo, quienes estamos abajo somos peones, no es que podemos tomar decisiones por nuestra cuenta ni mover expedientes”.
Con el Estado paralizado, no solo los trabajadores están sin tareas sino que las políticas de asistencia no llegan, en un contexto de desastre económico. “Si a nosotros nos dicen que esto que estábamos haciendo no es necesario, nosotros no hubiéramos tenido problema de hacer otra cosa. Pero nadie nos dijo nada. Esa fue la estrategia”.
¿Esa estrategia tuvo un criterio de despido?
Yo creo que no hay criterio. Cuando vos decís que vas a echar 70 mil tipos lo que querés es desmantelar el Estado. Por ejemplo la Datse, organismo que garantizaba el acceso a medicamentos caros a personas que no los pueden pagar, que sufren enfermedades de baja incidencia (son pocas las personas que las padecen en la sociedad). ¿Cuál es el criterio de desarmar eso? Es un crimen.
¿Cómo termina esto?
Hay un sector de la población que sigue enojado, y se dicen cosas absurdas como recesión con esperanza, con ilusión. Pero cuando el conjunto de la población empiece a no llegar a fin de mes, y tenga que recortar cosas que ya no puede recortar, tendremos más acompañamiento los sectores que estamos peleando desde el día uno.
¿Cuál va a ser la estrategia?
Hay una doble estrategia: cagarnos a piñas o militarizar todos los conflictos, y por otro lado somos todos chorros, delincuentes, y con eso desgastan, difaman, pero es imposible que este rumbo económico tenga algún futuro para la mayoría. Yo no la veo.
¿Qué ves hacia adelante, en lo laboral, en lo personal?
Yo tengo un hijo por venir, va a nacer en mayo. A mí no se me caen los anillos. Soy un laburante y voy a conseguir laburo, seguramente…
¿Y las cuentas?
Acá ganamos menos que la canasta básica, tengo dos hijos, mi compa labura como municipal y cobra la mitad o menos que yo. Pagamos alquiler, y nos alcanzaba hasta ahí, ahora menos… Será difícil conseguir laburo con estas características en este escenario donde todo el mundo está buscando laburo, o porque tiene que tener un laburo más o porque la rajaron de otro lado. Y así, aumenta la explotación. No sé si esta gente tiene algún cargo de conciencia, si piensa que la gente la está pasando mal o simplemente no le importa.
¿Vos qué creés?
Que no le importa.
Cómo se sigue
Desde abajo de un gazebo el micrófono pasa por algunos representantes sindicales. Se grita por la reincorporación de las y los despedidos. Se habla de una “violencia nunca vista” contra los trabajadores estatales. Se menciona que lo que se defiende no son solo los puestos laborales, sino la función del Estado misma, su alcance y su eficiencia. Y se vaticina que esto recién comienza.
“Vamos a hacer una asamblea en cada sector de trabajo”, dice Catalano a lavaca. “Se va a mandatar a la Seccional Capital para un paro el viernes. La idea es marchar y ver si podemos abrir la mesa de negociación para que la gente vuelva a trabajar. No vamos a prestarnos a la confrontación con la policía que propone este gobierno para preservar a las y los compañeros”.
¿Cómo sigue todo esto?
Debería ser con un movimiento obrero que nos organice para dar mejor las peleas, las organizaciones sociales siendo parte de ese debate y la estructura política en el parlamento dando los debates que deba dar y creando las condiciones para que Milei dé una vuelta de tuerca a lo que está generando que es realmente nocivo. Si no tiene resistencia, no va a revisar nada de lo que está haciendo.
¿Qué tan lejos se está de ese debate y esa estructura?
Ojalá la CGT que se junta hoy pueda brindar un día y un lugar para juntarnos y manifestar de manera colectiva. Si no, el miércoles que viene los movimientos sociales van a agarrar la calle y habrá que acompañarlos. Hay que estar en todos lados: no podemos abandonar la calle.

Foto: Lina Etchesuri para Lavaca
Actualidad
El extraño caso de las molotov vs. el camión hidrante con mala puntería

La foto de portada, de Juan Valeiro de lavaca, es tal vez un cuadro del presente: el Congreso, la policía, los que arrojan bombas molotov aislados de la gente, tras un parapeto que no se sabe de donde salió. Y el chorro del camión hidrante que nunca acierta ni a mojarlos. Reproducimos aquí la nota que al respecto realizó El Ciudadano, de Rosario.
Por el diario El Ciudadano, de Rosario
El ataque, en medio de la protesta contra el proyecto de reforma laboral libertario, quedó filmado y generó varias interpretaciones. Los que con tranquilidad armaron los artefactos incendiarios en el lugar, se retiraron sin ser detenidos pese a que estaban aislados: los manifestantes se habían alejado al verlos. Recuerdos del incendio del móvil de Cadena 3 en junio de 2024, en ese caso en el marco de la Ley Bases.

Una de las imágenes destacadas de los alrededores del Congreso este miércoles, mientras en el Senado se debatía la reforma laboral libertaria, fue la de seis personas que armaron, a la vista de cientos de policías que no intentaron detenerlos, al menos tres bombas molotov. Se tomaron todo el tiempo necesario, con bidones, un colador y botellas de vino, para confeccionar los artefactos incendiarios y lanzarlos, aunque sin causar heridas a ningún uniformado. Otro dato destacado: los camiones hidrantes no le acertaron ni un solo chorro de agua al grupo: todos dirigidos al costado y al piso.
Uno de los muchachos portaba una remera con el cartel de «prensa». Los otros, todos con mochilas parecidas, y nuevas, lo mismo que sus zapatillas. Algunos con cascos.
Con movimientos coordinados avanzaron sobre el vallado dispuesto sobre avenida de Mayo detrás del cual se apostaban numerosos agentes con sus escudos. Se acercaron con débiles parapetos de cartón. Al costado, otros policías arrojaban gases lacrimógenos contra manifestantes que se habían corrido de la escena. Eso era a metros del grupo, al que las fuerzas de seguridad dejaron actuar. moviendo parapetos de madera
Insólito fue también que el grupo se pusiera a armar las bombas caseras en el lugar. Se los ve en esa tarea en los videos. Siempre que se usaron esos pertrechos artesanales en manifestaciones, se llevaron ya listos para arrojar. De lo contrario, se pierde el factor sorpresa. Este miércoles, sin embargo, pasaron varios minutos en que todos los que estaban en la zona pudieron ver la intención de los seis. Ningún policía intentó detenerlos, siendo que había decenas a escasos metros de distancia.
La frutilla del postre fue la «mala puntería» de quienes operaban el camión hidrante apostado tras el vallado. Ningún chorro a presión dio en los débiles parapetos detrás de los que se apostó el grupo.
Después de arrojar los artefactos, retrocedieron y se fueron con tranquilidad.
Hasta este jueves, no había información oficial sobre su detención. Ni siquiera si estaban identificados. Sí, numerosos posteos de funcionarios, como el ministro del Interior, Diego Santilli, asegurando que los de las molotovs eran parte de los manifestantes que acudieron a los alrededores del Congreso para protestar contra el proyecto libertario que cercena derechos adquiridos de los trabajadores.

Ley Bases y el patrullero incendiado
El lanzamiento de molotovs de este miércoles, por sus características, recuerda al incidente también extraño de otro miércoles: el 12 de junio de 2024. En la tarde de ese día, también en los alrededores del Congreso, tres encapuchados dieron vuelta e incendiaron un móvil periodístico de Cadena 3, rodeados de policías, y escaparon sin ser perseguidos ni detenidos. Todavía no hay indicios de sus identidades. No hubo esfuerzo alguno para dar con ellos. Fue durante otra movilización de protesta, en esa caso contra el proyecto de la llamada Ley Bases.
Poco después de ese ataque, el periodista que manejaba el vehículo, Orlando Morales, dijo que, según lo que pudo observar, se trató de un ataque «preparado» y muy sospechoso.

«Cuando me vieron llegar se vinieron y lo dieron vuelta. Para mí estuvo preparado. Me llama mucho la atención todo lo que pasó y cómo se llevó a cabo. Fue gente infiltrada, preparada para hacer eso», dijo el trabajador de prensa en una entrevista radial.
«Estaba yo atrás de los gendarmes porque estaban agrediendo, estas personas, los gendarmes, la policía, vallado de por medio ¿Cómo empezó todo? Yo venía escuchando lo que estaba pasando en el recinto porque quería estar informado y cuando se da a conocer que se habían conseguido los votos fue como una explosión. Ahí fue cuando explotó todo», relató.
Más temprano, el cronista había contado detalles del ataque -que se dio cerca de las 16.30, en plena movilización y despliegue del aparato represivo del Ministerio de Seguridad que entonces conducía la hoy senadora Patricia Bullrich como ministra de Seguridad.
«No lo puedo creer. Hijos de re mil puta. Me pegaron. Iba a sacar el móvil y me lo dieron vuelta. No se puede creer», agregó Morales angustiado poco después del ataque.
Actualidad
Reforma laboral: “Lo que se pierde peleando se termina ganando”

Mientras en el Senado se sumaron discursos a favor o en contra de la reforma laboral, antes de la votación favorable al proyecto, las calles alrededor del Congreso se transformaron nuevamente en un campo de batalla provocado por las fuerzas de seguridad. Hubo al menos 31 detenidos (aunque algunos fueron rápidamente liberados) y la Comisión Provincial de la Memoria contabilizó 562 personas heridas y afectadas, aunque calculan que ascendió a miles el número global de agredidos por golpes, corridas y gases particularmente nocivos.
El gobierno preparó este show represivo que mantuvo incluso durante la noche con una cacería de ataques, golpes y detenciones a gente que no estaba en la calle sino sobre la plaza: el protocolo solo es el ejercicio de la violencia institucional. Los enmascarados que hicieron y lanzaron bombas Molotov con total tranquilidad a metros de la policía, jamás fueron perseguidos ni obviamente capturados. Aquí, las acciones previas a la marcha, las organizaciones que se esfumaron a altas velocidades, y las voces de las personas que siguen pensando que este presente no es el único posible.
Por Lucas Pedulla y Francisco Pandolfi
Fotos: Lina Etchesuri y Juan Valeiro

El Congreso, y el pequeño grupo de parapetados enmascarados que armaban y lanzaban bombas Molotov sin que la policía hiciera nada. Las persecuciones fueron luego -en modo argento- a quienes manifestaban pacíficamente. Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Entre las múltiples banderas de colores tan distintos de partidos y gremios, hay unas que en este 11 de febrero de 2026, el día que senadores y senadoras se aprestaban a votar por una reforma laboral que retrotrae conquistas históricas del movimiento obrero, sobresalen. Se las ve por Avenida de Mayo, por Hipólito Yrigoyen, por la avenida 9 de Julio, por todos lados: “Oscar Smith, presente”.
Smith era peronista, obrero, referente del gremio Luz y Fuerza, y también era algo que hoy es considerado un oxímoron, un sindicalista combativo. Por esas sincronías de un país donde nada es azar, hubo otro 11 de febrero, pero de 1977, donde Smith fue secuestrado por una patota de la dictadura militar. Hace 49 años que Oscar Smith es un desaparecido.
Américo Rico camina entre esos carteles por una plaza Congreso que fue zona de guerra. Camina despacito, entre escombros, entre comida desparramada por el asfalto, entre perdigones de una nueva represión brutal del gobierno a una protesta social, esta vez masiva, en contra de la reforma que degrada el trabajo –y el país– por el que Smith luchó.

Recordando a Oscar Smith a 49 años de su desaparición y su frase sobre lo que se pierde, lo que se pelea, y lo que se gana. Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Américo, jubilado de ese gremio histórico, camina con un cartel con el rostro de su compañero, en horas donde hubo, según la Comisión Provincial por la Memoria, al menos 31 detenidos y más de 1000 heridos, y en las que hay personas con ataques de pánico por los estruendos de los balazos de goma que llegan desde 9 de Julio. Pero este señor de 79 años mira y recuerda lo que Smith siempre – “siempre”, recalca– les decía:
–Lo que se pierde peleando, tarde o temprano, se termina ganando.
Américo, entre los escombros, sonríe y les da a estos periodistas un abrazo, tan necesario para seguir.
Porque si algo nos trae esa sincronía del aniversario es pensar qué significa esa ausencia –lo combativo, la lucha, lo revolucionario– convertida en desaparición forzada.
Cadenas, oscuridad y luz

La acción frente al Congreso. Periodistas Argentinas y SIPreBA. Foto: Lucia Apogliesi / lavaca.org
La jornada había comenzado con una acción organizada por Periodistas Argentinas y SIPreBA, el sindicato de prensa de Buenos Aires. Integrantes de ambas organizaciones se plantaron frente al Congreso encadenados, amordazados y con máscaras blancas en sus nucas sobre las que se leía la palabra “alcahuete”.
Dijo Nancy Pazos, presidenta de Periodistas Argentinas: “No vamos a amordazarnos ni a encadenarnos. hay que decirlo: este gobierno quiere que haya periodistas así” dijo mostrando la palabra “alcahuete” escrita en la máscara blanca.
Agregó: “Acá estamos luchando no por el gremio. No por nuestra función profesional. Sino que estamos luchando por la democracia. El periodismo es el faro de la democracia, es la luz de la democracia. El periodismo lo que hace es que los ciudadanos se informen de lo que claramente el poder de turno, cualquiera sea, no quiere que se sepa. Siempre el que está en el poder tiene cosas que quiere ocultar. El periodismo es eso: justamente poder investigar y poner luz donde los que tienen el poder quieren oscuridad».

Nancy Pazos, de Periodistas Argentinas: «El periodismo es eso: justamente poder investigar y poner luz donde los que tienen el poder quieren oscuridad». Foto: Lucia Apogliesi / lavaca.org
Carla Gaudensi, secretaria general de FATPREN y secretaria de Género de la CGT planteó: “Esta acción tiene que ver con el acompañamiento de más de 3000 periodistas que hicimos una conferencia de prensa frente a las puertas del Senado de la Nación. El proyecto de derogar el Estatuto de los y las periodistas es una afectación a la libertad de expresión, y además afecta el derecho a la información. Lo que estamos viendo que sucede en esta época en la sociedad es que no se está al tanto de lo que estamos discutiendo, como esta Reforma laboral que afecta a quienes vivimos de nuestro trabajo”.
Agustìn Lecchi, secretario general de SIPreBA: “Uno de los grandes problemas que tenemos es que fueron erosionando nuestra base social, fueron fragmentándola. En lugar de tener una comunidad organizada y tenemos una comunidad desorganizada conscientemente por los sectores de poder y eso es lo que hoy hace que tengamos la cancha tan inclinada en contra, además de que tienen a todas las corporaciones atrás, a los grandes medios de comunicación que los blindan mediáticamente. Pero estamos dando pelea, y eso no es poco. Es nuestro caso, pero es también el de los jubilados cada miércoles, o triunfos como derrotar la eliminación del financiamiento universitario o para discapacidad. Por eso soy optimista. Porque sabemos que hay un camino de construcción política, de lucha sindical y también en las calles”.

Mensaje dedicado a todo un tipo de periodismo. Foto: Lucia Apogliesi / lavaca.org
CGT: la velocidad del gas
La convocatoria de la Confederación General del Trabajo (CGT) estaba prevista para las 15. A esa hora la plaza estaba llena. Las columnas gremiales dificultaban la caminata por Yrigoyen con sindicatos que llegaban por las calles laterales, como Solís y Virrey Cevallos. También por Avenida de Mayo ingresaban los gremios de las dos CTA (Central de los Trabajadores de Argentina), que a diferencia de la CGT habían llamado a paro con movilización.

Mario, de Radio Gráfica, y lo habitual: «Me apuntaron a la cabeza». Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Por el otro lado, sobre Rivadavia, se acomodaron las columnas de la izquierda y, también, de La Cámpora. Sin embargo, a las 15.44, se escucharon los primeros balazos de goma y empezaron los repliegues. Cinco minutos después, la plaza se había vaciado hasta la mitad, y los gremios de la CGT y La Cámpora –peronistas, como Smith– se retiraron de la plaza a la velocidad del gas que se dispersaba por el aire. Sólo quedaron, de un lado, la izquierda, y del otro, la UTEP (Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular), mientras algunos –pocos– gremios y movimientos aguardaban de la mitad de plaza hacia Avenida de Mayo. Había bronca, y también había infiltrados: chicos vestidos de negro, con la cara tapada, que abrían sus mochilas, tiraban al suelo piedras, y se iban.
Otros enmascarado, detrás de barricadas improvisadas, tiraban las molotovs pero, en modo argento, jamás son capturados por los feroces policías que solo atinaron a arrojarles desde el hidrante chorritos como de pis de estatua. Además, no les acertaban.
Informó el Centro Provincial de la Memoria en su comunicado titulado Brutal represión a la movilizaciòn por la reforma laboral: «Al menos 31 personas fueron detenidas de manera arbitraria; miles resultaron afectadas por gases lacrimógenos y gas pimienta, entre ellos integrantes de la CPM y del Comité Nacional de Prevención de la Tortura como su presidente Juan Manuel Irrazabal. Otras tantas resultaron heridas con postas de goma y alrededor de 562 personas fueron asistidas por los equipos de las postas sanitarias en salud de los partidos de izquierda, CEPA y la CPM. Unos 70 manifestantes fueron demorados en las calles Lima,entre México y Chile, y en su mayoría fueron identificados y posteriormente liberados».

Más pistas de los lugares a los que apuntan las llamadas fuerzas de seguridad. Foto: lavaca.org
El detalle de la destrucción
Las Molotovs de los encapuchados incapturables encienden más titulares noticiosos que las regresiones que esta reforma traerá a la vida laboral.
Por ejemplo:
- La ley deja afuera al personal de casas particulares, trabajadores agrarios, independientes y prestadores de plataformas tecnológicas.
- Vacaciones: la fecha de inicio, que hasta ahora debía ser notificada con una antelación no menor a 45 días, pasa a 30. El empleador podrá fraccionarlas mientras no sean tramos inferiores a siete días. El periodo de vacaciones –entre el 1º de octubre y el 30 de abril– el empleador “deberá organizarlas al menos una vez cada tres años durante la temporada de verano”.
- Jornadas laborales de hasta 12 horas: aunque no se explicite en la redacción y busque solaparse, se estipula que “el empleador y el trabajador podrán acordar voluntariamente la compensación de horas extraordinarias de trabajo, disponiendo un régimen de horas extras, banco de horas, francos compensatorios (…) siempre y cuando se respeten los descansos mínimos entre jornada y jornada de doce horas”.
- Periodo de prueba: en la norma vigente a quien está a prueba se le informa con 15 días de antelación la extinción del contrato. En la que quieren aprobar “no se requerirá la obligación de preaviso”. Además, mientras en la ley actual el periodo de prueba pone el límite en los 30 días, en la que se quiere imponer “se extenderá durante los primeros 6 meses”.
- Indemnización a la baja: el proyecto dice que se deberá abonar al trabajador una indemnización equivalente a un mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de tres meses, tomando como base la mejor remuneración mensual durante el último año o el tiempo de prestación de servicios si fuera menor. Para esta remuneración no se tendrán en cuenta “los conceptos de pago no mensuales como el Sueldo Anual Complementario, vacaciones, premios que no sean de pago mensual, etcétera”. En la norma vigente, solo se excluye al SAC. Y sí, dice así, literal: “etcétera”.
- Contribución: La iniciativa gubernamental crea el FAL, Fondos de Asistencia Laboral, que se conforma con una contribución mensual obligatoria del 3.5 % (Un aporte del empleador del 1% en las grandes empresas y del 2,5% mensual MiPyMEs) de las remuneraciones que se toman de las contribuciones patronales con destino al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de cada trabajador. Este 3% hasta ahora va dirigido al ANSES para el pago de las jubilaciones.
El proyecto de ley había sido enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso el 2 de diciembre pasado, pero como no tenía los votos para su aprobación postergó la discusión para hoy en sesiones extraordinarias. El proyecto final tuvo 28 modificaciones para conseguir los votos necesarios. De las modificaciones, dos fueron exigencias de la CGT: mantener las cuotas solidarias y eliminar el artículo que bajaba las contribuciones patronales para las obras sociales. Había una idea general de que los gremios estaban ganando tiempo, pero el resultado demostró lo contrario. Al menos hasta el momento, ya que falta Diputados.

De miles de personas heridas o afectadas, 562 fueron atendidas en distintas postas sanitarias. Hubo al menos 31 detenidos. Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
Molotov, Uber y la virgen de los panes
No tenían molotovs, sin embargo, las 300 familias de la fábrica de porcelanatos ILVA que, desde agosto, acampan en el Parque Industrial de Pilar exigiendo la indemnización. “La reforma laboral empezó con nosotros”, dice Víctor Véliz, 44 años. “Nos deben un mes y medio, y esta reforma viene hacer lo mismo que hicieron con nosotros: no pagarte nada. El trabajador, todavía, va a estar más precarizado”.
Víctor sobrevive haciendo Uber, otros compañeros cortando el pasto y a sus hijos ya no les pudo sostener los clubes a los que iban: “Comemos una vez al día cuando antes hacíamos las cuatro comidas. ¿Cómo seguimos? Seguimos como pueblo, no podemos permitir que nos precaricen más la vida”.
No tenía molotovs, tampoco, Karina Nicoletta, conductora en la línea A del subte y secretaria de Género del gremio de las y los Metrodelegados, quien canta “Pianelli está presente”, en homenaje al exsecretario general del sindicato, Roberto Beto Pianelli, otro ejemplo de la extraña cofradía combativa, que murió hace dos semanas: Dice Karina: “La reforma implica un profundo retroceso para el movimiento obrero en su conjunto. Para quienes están en la formalidad, pero también para quien no, porque va a profundizar las desigualdades. Está pensada casi en los mismos términos que durante la dictadura militar: pretende llevarnos a una situación de esclavitud. Debemos confiar en la fuerza del movimiento que va a tener que tensionar situaciones que todavía hoy no podemos resolver. Debemos confiar en nuestra clase. Debemos llegar a una síntesis no solo de la cúpula, de las centrales, sino de las bases”.

Detenidos por la policía. Ninguno de los enmascarados de las Molotovs fue apresado. La infiltración y la provocación: el verdadero rostro del «protocolo». Foto: Juan Valeiro / lavaca.org
No tenían molotovs, tampoco, las más de 70 personas de la UTEP que la policía cercó en 9 de Julio y México, mientras gaseaba a fotorreporteros, seres siempre peligrosamente armados con sus cámaras.
Ni andaban con bombas las dos señoras que comentaban en Rodríguez Peña y Rivadavia: “Esta mañana no tenía un peso, por eso vine con esto”, cuenta una de ellas. “Esto” es una bandeja repleta de sándwiches de milanesa. La señora se llama María, vive en Villa Lynch, partido de San Martín, y le dice a lavaca que esta mañana sólo tenía “un billete, el marroncito, el de 10 pesos”. Jubilada de la mínima, le llegó de luz 65 mil pesos que no puede pagar, y vino a la movilización para juntar lo necesario para pagarla. Cada sándwich vale 5 mil. Entre los panes hay una virgencita de Luján que alguien le regaló hace minutos. Dice: “Esta reforma no puede ser más esclava. Todo en contra de quienes trabajan, este hombre está equivocado, solo sabe cantar” dice, aunque se queda dudando.
Roberto –de Rafael Castillo, La Matanza–, está en medio de la Plaza de los Dos Congresos envuelto en humo. Tampoco ofrece molotovs sino choris y patis (5 mil) y vacío (10 mil). Dice que no hay trabajo por ningún lado y que la “pucherea” como puede. Sobre la reforma laboral: “Es negativa en todos los sentidos. Están locos, no paran de defraudar a la gente”.

La gente gritaba a la policía: «¿No ven que tiene la cara rota?». Foto: lavaca.org
Teresa, de Lanús, está apoyada en un árbol sobre Avenida de Mayo, que le da la sombra necesaria para que no se le derritan los hielos que lleva en la heladerita para vender el litro de fernet a 8 mil.
-¿Cómo estás viviendo esta época?
La respuesta, inesperada, está hecha de lágrimas que dicen más que cualquier palabra. Finalmente toma aire y dice: “Remándola, con un gobierno que no nos permite trabajar vendiendo en la calle, con un Ministerio de Espacio Público que nos está corriendo de todos lados”. Cuenta que nunca habló para la prensa, que le da vergüenza, que no sabe de política, pero dice con sencillez algo que pocos políticos dentro del Congreso pueden comprender: “Creo que la reforma laboral no está bien, que no está bien lo que hacen, que no puede estar bien tener que trabajar más”.

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org
Tampoco tiró molotovs Diego, que vino de su Monte Grande bonaerense para vender stickers (3 por 2 mil pesos) y llaveros (3 mil), trabajo que arrancó desde agosto pasado cuando se quedó sin empleo repartiendo paquetes de Mercado Libre y otras empresas. Cuenta que otro cimbronazo de este presente fue tener que cambiar a su nena, que iba a colegio privado, a la escuela pública. “Llegamos con lo justo a fin de mes; mi señora es empleada de comercio y en su trabajo pusieron en marcha los retiros voluntarios. Mientras tanto, esta reforma, que es una cagada”.
¿Cómo se sale de esta? “Seguir, seguir, seguir. No quedarnos solos en nuestras casas y crear nuevas alternativas”.

El reclamo de la marcha, en manos de mujeres. La CGT hizo una veloz salida de escena apenas comenzaron los disturbios. Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org
La pelea del presente
Ninguna de estas historias, de toda esta lucha, de todas las conquistas que este movimiento alguna vez pelearon y lograron, parece haber importado demasiado a muchos que no llamaron al paro, que se retiraron al primer gas y que negociaron con la Casa Rosada mientras la motorizada avanzaba sobre la plaza a los tiros y deteniendo al azar.
Luego de toda esta entrega, hay una postal que se repite en las inmediaciones del Congreso: entre fotoperiodistas baleados –en el ojo, en la cabeza– y proyectiles tirados, una, dos, decenas de personas en situación de calle juntan la comida que dejaron los puestos que abruptamente debieron levantar campamento con la avanzada policial. Uno de ellos está agachado, juntando algunas botellas de agua dispersas por Avenida de Mayo. ¿Qué deja lo que pasó hoy? “Hambre, mucha hambre”, responde.
Luego mira la escena que él mismo protagoniza.
Y dice: “Todos peleando contra la reforma, y yo peleando para comer”.

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Foto: Lina Etchesuri / lavaca.org

Foto: Juan Valeiro / lavaca.org

Actualidad
Rosario movilizada contra la reforma laboral

Referentes gremiales nacionales y locales encabezaron una masiva movilización de Plaza 25 de Mayo a Plaza San Martín, frente a la sede de la Gobernación. Un contrapeso a las presiones sobre los mandatarios provinciales que ejerce la Casa Rosada por intermedio del ministro del Interior, Diego Santilli, y la cartera de Economía. El reclamo se vivió al mismo tiempo en que estallaba un conflicto del gobierno provincial con la policía que reclama aumentos salariales y mejores condiciones de trabajo.
Por el diario El Ciudadano, de Rosario
Rosario fue este martes el escenario de la segunda marcha nacional en contra del proyecto oficial de reforma laboral que se tratará este miércoles en el Senado. La movilización fue organizada por el Frente de Sindicatos Unidos que integran los estatales de ATE, los metalúrgicos de la UOM, Aceiteros, Aeronáuticos, la CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma, además de gremios no alineados con esas centrales. El objetivo es, como antes en Córdoba y ahora en Santa Fe, interpelar a los gobernadores, jefes políticos de los legisladores de sus respectivos espacios, para que no acompañen la iniciativa libertaria en ambas Cámaras del Congreso.
«Nos sumamos a la movilización en repudio a la destrucción planificada de los derechos del trabajador que conlleva el anteproyecto libertario», esgrimió el secretario general de la UOM Rosario, Antonio Donello. La sede del gremio fue el sitio elegido para la conferencia de prensa previa a la marcha que recorrió el centro de Rosario.
Qué ordenan votar los gobernadores

Abel Furlán, secretario general de la UOM nacional, explicitó el objetivo de llamar la atención de los mandatarios provinciales, Y fue duro con ellos ante la evidencia de negociaciones con la gestión de La Libertad Avanza que truecan fondos a las administraciones provinciales desfinanciadas por la Casa Rosada a cambio de apoyo a la reforma en el Congreso. «Se arrogan la representación de los trabajadores negociando con el Gobierno una reforma laboral que los somete», reprochó el dirigente.
El referente de la los metalúrgicos, uno de los sectores más golpeados por las políticas de desindustrialización implementadas por el Ejecutivo nacional, que según diferentes estimaciones se tradujo en entre 15.000 a 20.000 empresas cerradas y la pérdida de entre 220.000 y 276.000 puestos de trabajo formales hasta principios de 2026, reclamó además un aumento salarial urgente. Los salarios, dijo, son el ancla principal del objetivo fetiche libertario: contener una inflación que comenzó igual a dispararse en una inflexión que el oficialismo intenta camuflar con una fórmula obsoleta de medición de precios en el Indec.
«Habrá que señalar responsables«
El secretario general de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, expresó en la conferencia de prensa que aún «hay gente confundida» en torno a las políticas libertarias, pero pronosticó que sus consecuencias cambiarán, más temprano que tarde, esa percepción y acompañamiento al modelo económico. Dentro de un año, estimó, con el crecimiento de la desocupación, el hambre, los despidos y la informalidad, «habrá que señalar a los responsables» de ese desmantelamiento del tejido social y productivo «con nombre y apellido». Y agregó que movilizaciones como las de Rosario pretenden, a la vez, ser un «mensaje de esperanza» de que con la resistencia activa se puede torcer el rumbo impuesto por el Ejecutivo.
Yasky fue directo en el mensaje a los jefes políticos provinciales y explicitó la voluntad de las centrales sindicales de contrapesar la presión que sobre ellos ejerce la Casa Rosada, vía el ministro del Interior, Diego Santilli. «Hay gobernadores que lamentablemente, el de Santa Fe entre ellos, han decidido utilizar los derechos que nos quieren sacar para levantar sus acciones en la discusión del toma y daca por debajo de la mesa con el Gobierno nacional», enfatizó el referente de la CTA.
El dirigente, no obstante, marcó una jerarquía de responsabilidades: «Mas grave, los que llegaron al cargo con el voto justicialista, que fueron a los sindicatos a pedir fiscales para las elecciones y apoyo para los actos (de campaña) y hoy los están traicionando». A ellos, los bautizó, como a los radicales que acompañan el proyecto libertario bajo la excusa de la gobernabilidad, como los «justicialistas con peluca».
La concentración en Rosario tomó forma pasadas las 10, en la plaza 25 de Mayo. Desde allí, las columnas sindicales marcharon hacia la plaza San Martín, frente a la sede de la Gobernación, donde estaba previsto el acto central para el mediodía.
Como en Córdoba, estuvieron en Rosario otros dirigentes nacionales. Entre ellos, además de Furtán y Yasky, el secretario general de la Federación de Trabajadores Aceiteros y Desmotadores de Algodón, Daniel Yofra, el titular de la CTA Autónoma, Hugo «Cachorro» Godoy, y Rodolfo Aguiar, referente nacional de ATE. Sumaron presencia otros gremios de peso en Santa Fe, como el docente Amsafé y la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (Fesprosa).

Los organizadores de estas movilizaciones provinciales calificaron a la denominada «modernización laboral» que impulsa el Gobierno del presidente Javier Milei como una «contrareforma laboral con perfil esclavista».
La protesta policial
Luego de que el Ejecutivo provincial anunciara aumentos para los efectivos de la Policía de Santa Fe, numerosos uniformados retomaron las protestas en la noche del lunes en varias ciudades. En Rosario, en particular, hubo una concentración de agentes y familiares frente a la Jefatura, ubicada en Ovidio Lagos al 5200, que incluyó quema de cubiertas. La situación escaló en tensión con un intento de desalojo, y la movilización continuaba hasta la madrugada de este martes. El ministro de Justicia y Seguridad, Pablo Cococcioni, adelantó que dará una conferencia de prensa por la mañana para informar sobre los hechos sucedidos en la Unidad Regional II, que incluyó el retiro de patrulleros en la ciudad.

El descontento de los uniformados, en especial quienes no fueron alcanzados por los beneficios de aumentos, bonificaciones y otras medidas referidas a alojamiento y contención en salud mental , se expresó con contundencia en Rosario. Fuentes del Gobierno, no obstante, aseguraron que el patrullaje en Rosario no se resintió durante las horas de la protesta. Agregaron que unos 80 móviles permanecían en tareas operativas, y que a ellos se agregan los del Comando Unificado de Fuerzas Federales.
Es más, voceros de la administración provincial señalaron que hubo otros condimentos en la protesta. De acuerdo al oficialismo, «fueron identificados allegados a personal policial desplazado por esta gestión, actualmente imputados y con prisión preventiva». Además, prometieron firmeza contra los uniformados que se sumaron a la movida: «Los efectivos que hicieron abandono de servicio recibirán duras sanciones», señalaron.
El abogado Gabriel Sarla, vocero de los policías, señaló que los efectivos «no llegan a mitad de mes con el sueldo». Sobre los anuncios de mejoras del Ejecutivo santafesino, repitió que es insuficiente: «Solicitamos que el aumento sea para toda la policía y no para algunos. Salieron con un paquete de medidas de un momento para otro, intentaron dividir».
El abogado agregó sobre la escalada de la protesta: «Anoche (por la de este lunes) hubo un hecho desafortunado, el jefe policial Maldonado, en un momento de arrebato y locura, decidió reprimir a compañeros y familiares de compañeros», reprochó sobre el desalojo en el ingreso a las dependencias de la Unidad Regional II en Ovidio Lagos al 5200. «Hay una embarazada afectada con gas pimienta y una mujer grande herida. Los policías tuvieron que defender a sus familiares», argumentó sobre la reyerta suscitada en esos momentos.

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