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El ojo izquierdo: un recuerdo para Barba Álvarez, víctima de la represión macrista

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Roberto Barba Álvarez perdió un ojo por un piedrazo policial en la represión en las inmediaciones del Congreso cuando se aprobó la reforma previsional, en diciembre de 2017. Falleció ayer, militaba en el Partido Obrero y se convirtió en un símbolo de aquellos días. Le hicimos una nota para la revista MU que es un recorrido desde la resistencia peronista hasta izquierda. Sus lecturas entre El Descamisado, Goles y El Gráfico. El significado de agarrar la pala y una noción: «En un café te digo cómo arreglar el mundo, pero sin contacto con la gente, con la masa, estamos en el horno». Otra: “Vos podés tener un gran bagaje teórico y práctico, pero si sos un tremendo hijo de puta en la vida práctica y la fajás a tu mujer, eso hoy es contrarevolucionario». Una vida que atraviesa sin metáforas, parte de la historia y la calle de los últimos años, y la emoción con la que se quedó para siempre. 

por Sergio Ciancaglini / Fotos: Nacho Yuchark

El ojo izquierdo: un recuerdo para Barba Álvarez, víctima de la represión macrista

Foto: Nacho Yuchark

Tiene barba de prócer, de personaje bíblico o de dios griego, oficios siempre agitados. En los 80 se la dejó crecer hasta el ombligo.
Tiene además el pie derecho deformado pero mucho mejor que al llegar al mundo con pie bot, malformación congénita de la que fue operado a los dos años de edad.
Por la primera razón a Roberto Álvarez le dicen Barba. Por la segunda, quienes lo conocen de chico todavía le dicen Patita.
Nació en una ciudad de nombre utópico: Concordia, mayo 13 de 1953. Desde entonces su historia acompaña muchas discordias argentinas. Por ejemplo, fue uno de los protagonistas de los enfrentamientos entre manifestantes y policías en Congreso por la reforma previsional.
El 18 de diciembre de 2017 un piedrazo arrojado a su cara por un policía lo mandó al hospital Durand: le había reventado el glóbulo ocular izquierdo. La policía cascoteó manifestantes cuando se le acabaron las balas de goma.
Durante la internación su compañera Liliana le compró un pijama: “Vos te imaginás, nunca usé pijama” murmura Barba.
Una de las enfermeras elogió la prenda. Roberto Álvarez, Barba, ha perdido cosas en la vida, pero no han logrado reventarle el humor.
-Sí, muy lindo –replicó desde la cama- pero me salió un ojo de la cara.

El muchacho peronista

Anda con unos anteojos oscuros: “Vienen chicos, familiares, y no quiero que les de impresión, hasta que me pongan una prótesis”, dice Barba. Vive en la casa de Liliana –su compañera que también milita en el Partido Obrero- en un hermoso barrio de Ciudad Evita. Hay un gran parque con pileta, que suele ser visitado por delegaciones de calandrias, benteveos, chingolos, gorriones, palomas y caranchos.

El quincho tiene símbolos del PO y un viejo póster de fernet con un águila. Hay mate y hay historia que confirma que en Argentina no hace falta ejercer oficios pomposos para que la vida sea una agitación permanente.

El padre de Barba era obrero del frigorífico CAP Yuquerí, de Concordia, Entre Ríos. ¿Militaba en algún partido político? “No, era peronista” responde Barba sin ironía, sobre épocas en las que el peronismo era una forma de ser en el mundo. “Mis viejos llegaron del campo y se encontraron casi con la civilización: les dieron la tierra para la casa, luz eléctrica, agua, guardería, escuelas. En el barrio todos eran peronistas. Mi viejo era delegado de fábrica”. Criado a tres cuadras del río Uruguay, mamó también cómo jugar al aire libre, perseguir al sol y reconocer toda clase de animales y pájaros. “La escuela ahí era la Naturaleza”.

A fines de los 50 el niño Álvarez vivió las grandes huelgas en los frigoríficos (Frondizi presidente). La resistencia peronista no era declamativa: “Mis viejos hacían piquetes y yo les iba a llevar la comida. Ahí había mucha gente calzada, pero claro, no entraba ni un carnero a CAP. Eso te va quedando en el inconsciente”.

Luego trabajó en el frigorífico. “Tenía 21 años. Quisimos armar una lista interna. Veníamos con el empuje de la militancia de esa época, pero nos rajaron a todos”. Barba todavía no tenía barba, seguía siendo Patita para sus amigos, pero había encontrado su lugar de militancia: la Juventud Peronista – Montoneros.

De El descamisado a Goles

“Me sentía peronista porque era lo que había aprendido de toda la vida. Pintábamos las paredes con la P arriba de la V: Perón Vuelve. Leía El Descamisado. El 20 de junio de 1973 nos vinimos en el Gran Capitán, el tren que salía desde Misiones, para esperar a Perón en Ezeiza. Llegamos a estar cerca del palco, pero la mano se puso fea y entraron a cagarnos a tiros”.

Desde el palco, con Leonardo Favio como locutor, los matones lopezreguistas lanzaron a volar palomas en son de paz mientras seguían tiroteando a la multitud. “Hubo compañeros de Misiones y Corrientes que la quedaron”. El 1º de Mayo de 1974 estuvo Barba en el acto de Plaza de Mayo. La JP decidió irse y dejar media plaza vacía mientras Perón calificaba a los jóvenes como “imberbes”, “infiltrados” y “mercenarios al servicio del dinero extranjero”, entre otras alabanzas. “Cantábamos por la patria socialista. Creíamos que Perón iba a traer eso. Ese día fue un quiebre. Pero después fue un bajón cuando murió el Viejo. Quedaron Isabel con el Brujo. Pero seguí apostando por la juventud peronista hasta los 80”.

Durante el golpe logró zafar: “Mi crítica es que algunas direcciones de Montoneros se salvaron, pero el resto quedamos en bolas. Yo tuve suerte porque me volví a Concordia. Andaba medio camuflado, laburé en una estación de servicio, me casé y no dejé de militar en lo mínimo: la escuela, la cooperadora, lo que fuera”. Tenía claro el sistema de desapariciones: “Hubo compañeros que no militaban, hacían catecismo ponele, pero los secuestraban para instalarle el terror a todo el mundo”. En los 80 se prendió a una nueva movida: “Nos integramos al Partido Intransigente, del viejo Oscar Alende, que era de las organizaciones más interesantes y reunía militantes que venían de distintas experiencias”. Militaba en Buenos Aires, y trabajaba como personal de limpieza. “El empleo peor pago que hay, aparte de la construcción”. A Barba nunca le interesó el fútbol. “Pero compraba Goles o El Gráfico para tener un tema de charla con los compañeros y después plantear cómo organizarnos frente a la patronal”.

Viaje a la izquierda

Cae un chaparrón en Ciudad Evita que revive plantas y recuerdos: “Empecé a ir a las marchas de las Madres: era el modo de estar con ellas y de encontrarse con compañeros”. Sobre Malvinas: “Nunca me pintó el nacionalismo, y me parecía evidente que era un manotazo de ahogado de la dictadura porque crecía la resistencia en su contra”.

Volvió la democracia en 1983 y cuando tiempo después Alende hizo un pacto político con el entonces intendente de Lomas de Zamora Eduardo Duhalde –cuenta Barba-, se le pinchó el entusiasmo y huyó hacia otra novedad: había conseguido trabajo en una empresa fabricante de tinta para imprentas cuyos obreros eran afiliados a la Federación Gráfica Bonaerense.

Allí conoció a Néstor Pitrola y Barba rumbeó sus antenas políticas hacia el Partido Obrero: “Aunque a (León) Trotsky lo leí después. Lo que me pareció bien era la conducta antiburocrática y el modo de encarar las luchas”, cuenta. Fue su elección contra otra propuesta: “Nos vinieron a ver los compañeros que formaron el Movimiento Todos por la Patria, proponiendo la lucha armada. Dijimos que no, no era el método. Si no entendés las derrotas vas a cometer los mismos errores, como pasó en 1989 con el copamiento de La Tablada”.

Conoció a a Darío Santillán en las grandes movilizaciones piqueteras, fue compañero de Mariano Ferreyra, asesinado por los matones ferroviarios de José Pedraza. “Durante tiempo en las marchas me angustiaba y lloraba, no podía ni ver”. Toda su vida es así: jalonada por hechos en los que Barba anduvo siempre haciendo lo que creía justo, “equivocado o no”, pensando las cosas y también sintiéndolas, y sin hacer alharaca.

Piedras en el Congreso

Dicen que recoge aplausos por su bondiola a la parrilla: “Nunca hay que filetearla y sale tiernísima”. En los últimos años trabajó como jardinero y es secretario de Organización de Morón de su partido, desde donde envía flores al movimiento de mujeres: “Las primeras agrupaciones de resistencia fueron de mujeres. Las Madres y las piqueteras antes, y todo lo que está pasando ahora con las movilizaciones feministas, que nos agrandan todo el panorama”.

La imagen de mujeres en la calle difieren de la tradicional etiqueta del intelectual de izquierda, de los cuadros orgánicos y de los militantes testimoniales: “No discuto que hay compañeros muy formados, ni que tenemos que estudiar y superarnos todos, pero si no agarraron alguna vez la pala, si no tuvieron necesidades ni conocen los barrios humildes, hay que emparejar la cosa. En un café te digo cómo arreglar el mundo, pero sin contacto con la gente, con la masa, estamos en el horno”. Usa dos verbos fuera de moda para definir la práctica política: preguntar y escuchar. “Es lo primero que hago. Porque si no, pecamos de soberbia. No puedo pretender imponer mi opinión, cosa que a veces hacen algunos compañeros fruto de ser un poco sectarios. Si sos un partido de cuadros sin contacto con las bases, vas a seguir cometiendo el mismo error”. Cree que hay algo que cambió para siempre en los partidos políticos: “Vos podés tener un gran bagaje teórico y práctico, pero si sos un tremendo hijo de puta en la vida práctica y la fajás a tu mujer, eso hoy es contrarevolucionario. Ya nos ha pasado de expulsar compañeros por esa causa”.

¿No hay personalismo y falta de renovación también en el PO? “Me parece que Altamira es una de la personas con más claridad sobre la política. Pero uno va por el programa, no por la persona, aunque la admire. El personalismo se debate todo el tiempo”. ¿Y la preponderancia masculina? “Bueno, pero tenemos compañeras que tienen una importancia cada vez mayor. Y los compañeros que están son reconocidos no sólo por el partido sino por la gente”. Para Barba es falso que la sociedad se esté derechizando: “¡No, mentira, mirá todas las luchas que hay! Falta una alternativa electoral, pero que la clase argentina sea dócil o de derecha es la falacia más grande que hay”. Cree que lo que será determinante es el ajuste y la falta de trabajo: “Y los compañeros van a salir a pelear”.

Lágrimas para los ojos

Se saca los anteojos cuando le pregunto por la violencia en el Congreso. “Hay una cosa de acción y reacción. Nadie fue a tomar el Congreso ni a romper nada. No fue como un piquete, al que llevás gomas. Jugó la bronca espontánea de la gente por la reforma a las jubilaciones, y por la violencia de la policía. Yo hacía la seguridad, si ves los videos estoy protegiendo a los compañeros, de frente a la policía. Y fue ahí que me la dieron: entre ceja y ceja”.

Cuando corrió la falsa noticia de que la sesión se levantaba, Barba salió de la ambulancia a festejar: “Me habían vendado, no veía nada pero creía que era por la sangre. Después supe que me pasó lo que me pasó”. Después del cascotazo, su hijo mayor escribió en las redes unos párrafos llenos de afecto, orgullo y agradecimiento hacia su padre. Barba me lo cuenta, se emociona, y llora. Las lágrimas no discriminan entre el ojo que ve y el que ya no está.

Tal vez todas las aventuras y desventuras que nos tocan vivir finalmente no tengan que ver con ideologías, religiones, dogmas, bajadas de línea, razonamientos y ciencias, si no cobran un sentido cuando hay momentos que permiten una concordia con la vida, agarrar una servilleta, secarse los párpados, sonarse la nariz y sentirse querido.

Se recupera Barba de la emoción (aunque tal vez nunca convenga recuperarse de ciertas emociones) y murmura: “Es como un reconocimiento. Que te lo digan, pero sobre todo que te lo diga un hijo… Es la sensación de no haber estado al pedo”.

El ojo izquierdo: un recuerdo para Barba Álvarez, víctima de la represión macrista

El Barba Álvarez con la foto que tomó el fotógrafo de MU, Nacho Yuchark, horas antes de que perdiera el ojo izquierdo.

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




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El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

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POR FRANCISCO PANDOLFI




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A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

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Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

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Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




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Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

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Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

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Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

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Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




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Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

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Documental a un año de la represión del 12 de marzo

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El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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