Nota
De encuentros y desencuentros: por dónde pasa la nueva agenda feminista
En otro año sin Encuentro Nacional de Mujeres, hablamos con quienes no abandonaron la calle, las puebladas, la denuncia por medidas concretas, el reclamo de emergencia por los femicidos, la lucha contra la impunidad. Los nuevos derechos y las nuevas revoluciones que vienen a sacudir el –supuesto– parate de la pandemia y la cooptación de los discursos y las prácticas. Por Anabella Arrascaeta.

El edificio de la Corte Suprema de Justicia de la Nación está vallado. Y cerrado. En las escalinatas hay parados diez policías. Sobre las rejas, una al lado de otra, las fotos de Lucía Pérez forman una larga fila. Su mirada apunta a la calle Talcahuano donde sobre el cemento se están pintando los nombres de mujeres, travestis y trans asesinadas. En el centro, aúlla escrita otra palabra: “justicia”. A cinco años del femicidio de la joven marplatense, los carteles exigen nueva fecha de nuevo juicio y fecha del jury a los jueces que pretendieron consagrar la impunidad en primera instancia.
El cielo está gris, hace frio, y la calle está caliente: lo siente el cuerpo al sentarse sobre el asfalto. A las cuatro de la tarde se arma una ronda que deriva en una especie de asamblea de treinta personas se dispone a escucharse. Hay integrantes de la Asociación de Trabajadorxs del Estado (ATE), de la CTA Autónoma, de Metrodelegades, de los colectivos Nosotras Proponemos, Historias Desobedientes y Fin de Un Mundo; hay también periodistas, fotógrafes y personas autoconvocadas. Mientras tanto, en Mar del Plata se marcha y en La Plata hay otra asamblea.
La palabra circula una a una, sin pausa.
Es feriado, 8 de octubre, y este fin de semana largo debería haberse desarrollado el Encuentro Plurinacional de mujeres, lesbianas, travestis, trans, intersex y no binaries en la provincia de San Luis.
No sucedió, pero acá estamos.
Pandemia de femicidios
«Acá, el año pasado no existió la pandemia porque fue el año que más movilizaciones tuvimos, sobretodo en el octubre de cinco femicidios en 40 días”, dice Miriam Morales desde Jujuy. “Había una convulsión social muy grande que movilizó a gente que jamás había marchado, sobre todo las jóvenes. Se organizaban en barrios. Había mucha movilización espontánea”.
Miriam Morales es una de las fundadoras de la Multisectorial de Mujeres de la provincia y define lo que pasó como “una pueblada” que no tuvo repercusión a nivel nacional. “Acá estaba todo explotado e incendiado y eso no llegó a Buenos Aires: debería haberse hecho una jornada nacional. Eso no sucedió y (el gobernador Gerardo) Morales se recompuso de esos golpes, porque nosotras señalamos claramente a los responsables: el Ministro de Salud con sus declaraciones culpabilizando a las víctimas, la presidenta del Consejo Provincial de la Mujer que hacía puro marketing, y el gobernador”.
Mientras marchaban y marchaban organizaron un encuentro de promotoras territoriales. Lo hicieron aún en plena pandemia: “A nosotras nos superaba la pandemia del femicidio”, dice Miriam y cuenta que participaron 15 organizaciones: “Fue muy amplio, pero no tan heterogéneo como son los Encuentros”. Relata que su mamá estuvo en el primer Encuentro en 1986, y ella participa desde hace más de veinticinco años; su hija fue por primera vez en 2019 a La Plata, el último presencial hasta ahora. “Nosotras aprendimos a organizarnos con la forma de los Encuentros: de manera horizontal y democrática. Si bien algunas estamos desde un principio, no hay una cuestión verticalista. Nos han enseñado, más que nada, a que circule la palabra, y a que se pueda expresar hasta la última compañera”.
Este año tampoco hubo Encuentro, pero no dejaron de estar en la calle. Miriam prefiere no llamar “encuentro feminista” porque dice que “no van solamente feministas, va quien quiera ir y volver distinta, y probablemente vuelve feminista”. Desde las calles entiende que la gran bandera que debe levantarse es la de poner freno a la violencia femicida. “El tema siguen siendo los femicidios y la violencia de género. Debería pensarse como agenda común de los feminismos pero el problema es político. No se está pudiendo por una cuestión política, porque para quien está junto a las mujeres, sobre todo las organizaciones en los barrios, está a la vista que es la gran necesidad que tenemos. Desde la Multisectorial de Mujeres empezamos en 2007 con el pedido de Declaración de Emergencia, las cifras siguen siendo una muerta por día en Argentina, y esta situación merece un shock de medidas mucho más fuertes de lo que se está haciendo”.
En Jujuy lograron que se sancione la Ley de Emergencia y que la misma lleve el nombre de Iara Rueda, la joven asesinada en Palpalá (ver MU 157: La máquina femicida), pero denuncian que no tiene presupuesto.
La falta de cuerpo
«El Encuentro viene a marcar la agenda del resto del año y del año siguiente, y eso nos está faltando hace dos años”, dice a MU Natalia Tangona, de la Mesa Marcos Paz por el Derecho al Aborto que estuvo en el encuentro regional que se hizo en La Plata, una de las convocatorias que se replicaron en distintos puntos del país. Lo que vio: “Estamos medio segregadas, muchos espacios han perdido militantes, se ha perdido la contundencia de la convocatoria. Además nos faltan las marchas. Hay ausencia de encuentro feminista en las calles. Se ve también en el marcar agendas comunes. Estamos cada una metida en su territorio, lo cual por un lado es positivo, porque a veces perdemos el eje de lo cotidiano de cada territorio, pero nos falta la conexión, unir todas estas cuestiones, enlazarlas para avanzar en masa. Tenemos que volver a armarnos de estrategias de encuentro. Falta cuerpo porque además la virtualidad condiciona el debate y el diálogo: todo queda como una ponencia, cada una expone lo suyo. No es lo mismo”.
En 2019, en La Plata, donde se estimó que hubo medio millón de personas, el pedido de la urgente Ley de Aborto Legal, Seguro y
Gratuito fue un estruendo. Un año después fue ley. Pero en agosto de este año una mujer murió a causa de un aborto clandestino e inseguro. Fue justamente en Marcos Paz, a 60 kilómetros del Congreso de la Nación. La mujer vivía en una zona rural que no tiene nombre, a 30 cuadras aproximadamente del Hospital Municipal donde funciona un equipo de acceso a abortos legales. “Lo primero que pensamos cuando nos enteramos fue: en otro momento hubiéramos salido a prender fuego todo. Venimos de dos años de laburar muchísimo el territorio, y de construir un equipo interdisciplinario con perspectiva de género en el hospital”, cuenta Natalia.
“Lo que falló no fue el hecho de que no hubiera posibilidad de abortar en Marcos Paz sino el sistema sanitario en su construcción y en su concepción. Esta mujer no quería ir al hospital, no quería que quedara registro, tenía miedo de ir, de acceder a la salud pública. Tanto tiempo peleando una ley para que el aborto fuera gratuito y seguro en el hospital público y no nos pusimos a pensar que podía haber gente que no iba a querer ir al hospital. Fue muy doloroso. Tomás dimensión de lo que falta y de lo complejo que es, no alcanza un equipo interdisciplinario en el hospital, no alcanza con pegar carteles en el centro de la ciudad. Se necesita un cambio del modelo médico, de la visión de salud que se tiene en el municipio”.
Para Natalia ese cambio empieza con “voluntad política” la cual ve “muy difícil en estos territorios rurales, muchas veces conservadores. No conciben a la salud como derecho humano, tienen una mirada de un servicio que se da a quien te aporta un voto, y en tanto no se considere a la salud sexual reproductiva y no reproductiva como un derecho, tendremos que seguir remando en dulce de leche”.
Cuando tras la muerte se reunieron con el Municipio, la respuesta que recibieron fue evasiva: “Dijeron que los excedía porque fue la mujer la no quería ir al hospital. Pero no hay un cuestionamiento sobre el porqué de esta situación y sobre que el Estado tiene que ser garante de derechos”, reflexiona. Mientras tanto, reciben en promedio 1 o 2 consultas por día al whatsapp que impulsaron desde la Mesa Marcos Paz por el Derecho al Aborto por embarazos no deseados en pandemia.
Se reunieron también con el Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires donde notan voluntad política pero también límites concretos de acción: entienden que “el cuello de botella para todas las políticas públicas son los municipios: son niveles distintos de interpretación y aplicación de las políticas”. Con el Ministerio hablaron además del femicidio de Vanesa Carreño, asesinada por su ex pareja Carlos Soruco Fernández delante de sus hijes de 5 y 3 años, en febrero de este año. “Ocurrió a pocos días del femicidio de Úrsula Bahillo en Rojas. Allá se instalaron un mes, pero acá no vino ninguna funcionaria del Ministerio”. Vanesa era boliviana, y su femicidio, dice Natalia, “dejó a la vista la falta de perspectiva intercultural que hay en la política de género. A las compañeras bolivianas no las entienden, no se animan ni a ir al hospital a hacer una constatación de lesiones. Se tienen que enfrentar al poder hegemónico médico y al poder hegemónico y discriminador que hay en la comisaria”. Les hijes de Vanesa están con su abuela, una mujer de más de 70 años que debió salir a trabajar a las quintas de la zona para poder darle leche a sus nietes.
Pañuelo y ¿transformación?
«Las mujeres que asistieron las 11 millones de personas que fueron a los comedores del país no pudieron parar o guardarse”, dice Vanina Biasi del Partido Obrero y del Plenario de Trabajadoras desde donde impulsaron encuentros regionales junto a otras organizaciones. ¿Qué lee del presente? “Hay un gran sector que se llena la boca de feminismo pero escuchar, indignarse, volverse sorora con la otra: eso no lo veo. Al contrario, hay un intento de callarlas, de silenciarlas. Por ejemplo a las mujeres del movimiento piquetero, el sector que más se movilizó, a quienes la situación las empujó a estar en la calle”.
Para Vanina la experiencia de la construcción común que fue la ley por el aborto no tiene “muchas posibilidades hoy de reconstruirse”. Alerta: “Quizás ayuda a separar la paja del trigo. No le quiero dar una carga solamente negativa a esta situación. Hay una parte de ellas que hoy gobiernan con mucho pañuelo verde y pocas políticas que transformen. Tenemos otras agendas que parece que no reúnen tantos consensos como el aborto legal que igual nos costó 35 años de lucha y 2 millones de personas en la calle”.
La agenda que debería impulsarse, según Vanina, es diversa. Enumera: el ingreso salarial de las mujeres, el hambre y la pobreza, los salarios de las trabajadoras de casas particulares, la implementación efectiva de la ley de Educación Sexual Integral, la separación de la Iglesia del Estado y el abuso sexual en las iglesias. “Ojala construyéramos la agenda común más amplia que se pueda detrás del programa que defiende a las mujeres de este país y no agendas minoritarias que solo representan a pocas con las que intenta distraernos el gobierno nacional”, sueña. “Tenemos el enorme desafío de lograr instalar una agenda que represente a una mayoría de las mujeres, y para eso tiene que ser una agenda de clase”.
Discutir desde adentro
«Es difícil la construcción de lo común cuando no están todas las voces”, dice desde Salta Carla Morales Ríos, artista y activista trans. “Acá a la gente le cuesta hablar, hay que juntarse, animarse, acompañarse un montón. Por ejemplo la ley de cupo laboral trans: no entró nadie a trabajar. ¿Qué hacemos con las leyes que siguen saliendo y no se implementan? Hay que exigirle al Estado, y para poder hacerlo tenemos que juntarnos nosotras: la construcción es con las compañeras”.
Carla denunció junto a Juan Carlos García al ex sacerdote Emilio Raimundo Lamas por violaciones en la parroquia de Rosario de Lerma, Salta, cuando eran niñxs. Recientemente la Corte de Justicia de Salta falló a favor de la prescripción de estos delitos garantizando la impunidad. Carla sintió un gran silencio alrededor del tema, pero no la detiene. “Decidí llegar hasta el final. Quiero llegar a un juicio para que Lamas y los jueces estén escuchándo mi verdad”.
“Acá el feminismo del oficialismo está bastante callado”, dice. “Hay un miedo a hablar en contra de Fernández. Cuando estaba Macri yo decía: ‘tiene que venir Fernández’, pero no por eso me voy a quedar callada. Hay que interpelar a las compañeras del Ministerio de Mujeres y Género donde hay un presupuesto que no se está usando y en Salta, por ejemplo, las condiciones de les compañeres trans es pésima. La desigualdad, la precariedad, el catolicismo es mucho más grande acá. Y el oficialismo se calla”.
Carla no se veía representada en los políticos y políticas y tomó la decisión, en la previa a las PASO, de ser candidata. “No hay representatividad y eso significa que de acá a 4 años no voy a tener quien me represente y eso para mí es un problema enorme: es gente que no me ofrece ni da nada”. Se presentó entonces ella misma como candidata a diputada nacional por la provincia de Salta por el Nuevo MÁS y aunque no llegó a la cifra necesaria para participar de las generales, obtuvo 4.000 votos que la motivan a seguir. “Pensar una transformación desde adentro es empezar a buscar otras formas. Discutirlo todo, también la política, y también desde adentro”.
La clase del género
Cuando Silvia León, secretaria de Género de la CTAA Nacional y parte de ATE habla con MU lo hace desde el Encuentro de Mujeres y Diversidades de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE). “El feminismo nos nutre a nosotras como dirigentes de las organizaciones sindicales, en la lucha de clase. Nos nutrimos con la lucha que construimos con las compañeras en los feminismos”.
Para Silvia es importante poder construir una agenda desde las trabajadoras transversalmente con todas las centrales sindicales. Desde esa perspectiva considera central “la posibilidad de tener trabajo, empleo y jubilación con salarios dignos” para poder construir vida digna y autonomía. Silvia define lo importante como “terminar con todo tipo de violencia que genera este modelo patriarcal y capitalista” por eso enumera entre los temas que las atraviesan: los femicidios, los cuidados, las violencias laborales, la violencia institucional y la violencia política, también dentro de las propias organizaciones, y un cambio del modelo productivo que incluya la defensa de la vida, la defensa del territorio, del medio ambiente y los cuerpos.
“Se requieren políticas públicas más profundas de las que se están llevando adelante, con presupuesto y que incluyan una reforma de la justicia”, dice Silvia que participó en la previa del Día de la Lealtad de un encuentro de mujeres sindicalistas. “Ahí vimos que el trabajo y el hambre son agendas comunes. Desde el feminismo tenemos que volver a ver como aglutinamos y reconstruimos”.
Silvia forma parte de un espacio afín al gobierno por eso no esquiva el “atravesamiento político” sobre el que dice que hay que “saber cómo surfear, poniendo en agenda, priorizando nuestros intereses de clase y de género por sobre las tensiones políticas. Una parte de los feminismos están ligados a la gestión pero son conscientes de los límites de la gestión en la medida de que no construyamos masividad en la calle, ese consenso se va amasando lentamente en el feminismo”.
Marca también un punto de inflexión en lo que fueron las elecciones primarias. “Resultaron un alerta para repensar los límites de la gestión”, dice y agrega que después de las elecciones de noviembre confía en que se pueda “construir agenda común y nuevas epopeyas callejeras que nos unifiquen: la fuerza popular se construye en la calle”.
Violencia en el trabajo
Leonor Cruz, Secretaria de Género de la CTAA Tucumán e integrante de la Multisectorial de Mujeres y Diversidades de Tucumán, habla desde la provincia que gobernaba Manzur antes de su desembarco como Jefe de Gabinete. “Por supuesto que no ha caído bien”, dice y relata por qué: “Tucumán sigue haciendo responsable al Estado de muchos de los asesinatos y desapariciones que hubo y hay en nuestra provincia. Pero creo que ahí la estrategia es superadora porque a Manzur se lo puede convocar y él puede ir, pero el tema es que el movimiento no se quede callado con eso”. Sobre si se sintieron acompañadas desde el resto del país Leonor dice: “Tucumán es una provincia especial. Siempre nos ha costado poder instalar nacionalmente algunas agendas, por ejemplo Alperovich. Mucho del movimiento se quedó callado y después habló. Sobre Bussi nos decían ‘me enteré ahora’, hagamos algo. Pero el movimiento siempre acompaña, de alguna manera o de otra”.
Desde las calles de la provincia alerta sobre cuáles son las agendas que marcan el pulso de los feminismos: “Una de las cuestiones que está atravesando fuertemente la agenda de Tucumán tiene que ver con los femicidios y la justicia. Y otro tema que venimos denunciando son los abusos en el poder, y la impunidad que el poder tiene: tenemos un Alperovich, un Bussi, y bien gracias”.
Leonor suma también su mirada de sindicalista: “Ahí la agenda tiene que ver con la participación real de las mujeres en los cargos: paridad, toma de decisión, espacios políticos. Ahí el movimiento sindicalista ha podido unificarse más allá de cualquier interna”.
Otros temas urgentes que nombra Leonor: reforma judicial, cuidados, precarización laboral y la violencia dentro de los espacios de trabajo. “Hoy las más precarizadas somos las mujeres, y ni hablar las diversidades”. ¿Se cumple el cupo laboral travesti trans en Tucumán? “Que yo tenga entendido, no. En Argentina somos adelantados en leyes respecto a la erradicación de la violencia, el tema es que la justicia no actúa como debe actuar, y el Estado no ejecuta políticas públicas reales con presupuestos reales. Tenemos un Ministerio de las Mujeres que por ejemplo capacita promotoras de género. Bien, gracias, es lo que venimos haciendo hace 200 años en los barrios. ¿Y qué más?”.
Otra alerta: “Entender que el patriarcado no es igual para todas, y que la primera violencia que sufrimos las mujeres en los barrios populares es justamente la pobreza, y que eso desata justamente un montón de otras cosas”. Diagnóstico: “El Ministerio de las Mujeres intenta poner una agenda que le interesa al Ministerio. De cuidados, el tema sindical, las promotoras de géneros, la diversidad. Pero hay que tratar de encontrar un feminismo que pueda englobarnos a todas, si no vamos a perder la batalla. Parece que ganamos el aborto y se terminaron las reivindicaciones de las mujeres. Muchas están dentro de la estructura del Frente. Esa es la complejidad en la que estamos. Hasta que el feminismo no debata la construcción de poder real vamos a seguir repitiendo la única estructura de poder que conocemos, que es la patriarcal y capitalista. La que nos enseñó que la otra es una competencia. Estos son los debates profundos, y confío mucho en que nosotras los vamos a dar: espero que tengamos la inteligencia, la sabiduría y la sororidad, la fraternidad y todo lo necesario para poder escucharnos, y avanzar”.
Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI

Derechos HumanosHace 2 semanasLa historia de las Madres de Plaza de Mayo: Érase una vez 14 mujeres…

NotaHace 6 díasCrece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

MU en Tierra del FuegoHace 4 semanasCapítulo II: Crónica de un industricidio

MU en Tierra del FuegoHace 4 semanasCapítulo I: geopolítica desde el fin del mundo

ColonialidadHace 2 semanasMalvinas y Antártida en la mira: La guerra invisible
































