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País de locos

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Hugo López, colifato ilustre en año electoral. ¿Qué es la locura? ¿Quiénes están chiflados en estos tiempos? Paciente externo de hospital neuropsiquiátrico, artista, compositor, comunicador y pensador asumido como piantado, Hugo fundó su partido, con el que aspira a no ganar elección alguna. Habla sobre el país, la corrupción y la jubilación al revés. La maldad, los laboratorios, el neoliberalismo, la democracia, los pájaros que hacen caca sobre los autos… Y sus tres propuestas para el presente. Por Sergio Ciancaglini.

País de locos
Fotos: Martina Perosa

Al despertar Hugo López una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un candidato político. 

Antes de levantarse, decidió oficializar el lanzamiento que cuenta con el apoyo de intereses mediáticos como el de esta revista. Unos mates más tarde, mientras se prueba para las fotos la banda presidencial impresa con la palabra “Peligro”, le consulto cómo andan las cosas tras esta metamorfosis electoral. Responde con esa voz cascada y divertida con la que a veces parece cantar cuando está hablando. 

–Espléndidamente mal, pero estoy contento como elefante con dos colas haciendo esta no campaña política con la aspiración de no competir en ninguna elección. Fundé el Partido Entero, que busca que la gente sea enteramente feliz. Es un partido abstracto. No figurativo. La idea no es representar a nadie, porque más que una democracia representativa, queremos una democracia participativa. 

Engloba en una frase a los partidos no figurativos, los elefantes alegres y la democracia participativa. Se queda pensando con los ojos muy abiertos detrás de los grandes anteojos que le aumentan el mundo de lo visible. Y murmura: “Bueno, si me presento te digo que no sé qué pasa”.

Tres propuestas

Hugo Norberto López, DNI 4.831.636, nacido, criado y crecido en Avellaneda, arribó al universo el 10 de marzo de 1934 bajo el signo de Piscis, simbolizado por dos peces que nadan en sentidos opuestos. Según ciertas noticias urbanas y leyendas suburbanas, Hugo es considerado un loco. 

Fue paciente no interno sino externo del Hospital Borda. Integra organizaciones como Cooperanza y el Frente de Artistas del Borda, participa en radio La Colifata y es socio de la Cooperativa Lavaca, entre otros modos de sumarse a la aventura humana en una vida que ha dado 87 vueltas alrededor del sol. 

Caminamos por una arbolada zona de Avellaneda en la que se escucha cantar a unos pájaros que parecen felices. “Una maravilla. Pero la vez pasada un vecino me dijo: ‘no me hables de los árboles, son una porquería, una locura, atraen a los pájaros que vienen y me cagan todo el auto’. Yo creo que el mundo hoy precisa más árboles, más pájaros y menos autos, pero qué sé yo. Capaz que lo que hizo el pajarito fue emitir una opinión sobre el auto de ese señor”. Luego me muestra el terraplén de las vías del tren: “Ahí fumigaron con agrotóxicos, pero nadie dice nada”. Sigue caminando y se hace difícil discriminar dónde ubicar a la locura en este breve recorrido barrial. 

¿Propuestas del Partido Entero? “Todos hablan primero de la educación. Pero para mí lo primero es la alimentación. Un maestro me decía que con el estómago vacío, o mal alimentado, no se puede aprender. Después pondría vivienda digna, y no que la gente tenga que vivir en villas miseria. Y ahí sí, educación. Pero una educación que te haga salir de la mediocre normalidad del individualismo”. 

¿Ubicación política?: “No soy de izquierda, de derecha, ni de la hipotenusa ni de la tangente. Hay demasiada geometría en la política, incluso poliedros: gente con muchas caras”. 

¿Y por qué tienen muchas caras? “Por dinero. O por poder. Poder de engañarte. El poder es como una droga. Muchos medios usan entonces esa droga: desinforman, mienten, calumnian y terminan sometiendo a los demás a un sueño embrutecedor”.   

Lo que empiezan siendo bromas de Hugo son a veces razonamientos y asociaciones que no se sabe hasta dónde pueden llegar. Por supuesto que puede contar chistes, como le piden en sus intervenciones radiales: el loco vestido de cómico o de humorista. “El humor fue lo que me salvó. Siempre. El tema es que hay que saber reírse de uno mismo y no de los demás, que es hiriente. No hay por qué herir a nadie”.  

El Partido Entero piensa financiarse con un Impuesto a la Mentira (de lograrlo, Argentina podría pagar hasta las deudas contraídas para dentro de cien años de soledad). Otra fuente de recursos prometedora es la Universidad de la Corrupción: “Las materias son Avaricia 1 y 2, Usura, Seminarios de Estafas, talleres de Deuda Externa, cursos intensivos en Depravaciones. El concepto es: cómo acceder rápido al dinero. Quienes estudien pagarán una cuota y cuando se hagan millonarios tendrán que donar un óbolo a la Universidad y venir a relatar su experiencia. Habrá docentes de toda clase. Entre otros: economistas, abogados y proctólogos”. 

Razonamiento urbano: “Hablan de las villas miseria, pero la verdadera villa miseria es Puerto Madero. Ahí están las miserias, la avaricia, los problemas de inseguridad. Porque la inseguridad del país y del mundo no es por lo que hacen los pobres. Es por lo que hacen los ricos”. 

Con respecto a los responsables de la corrupción (¿privados o funcionarios?) Hugo es generoso: “No hay que quitarle mérito a nadie. Lo que sí, el que sabe lo que pasa y lo calla se hace responsable. Y el que calla ante la injusticia o la mentira, también es culpable”.

Se le pasa el enojo y sonríe para las fotos como corresponde a un candidato:  “Hay que lograr una justa redistribución de los abrazos”, plantea en tiempos levemente inhóspitos. Sobre su estado de salud para afrontar los desafíos de la alta política anuncia que le crecen las orejas, entre otros signos del paso del tiempo. “Se te va cayendo todo, pero no pienso operarme porque después quedás como la Duquesa de Alba”. Sostiene que además de la hipermetropía, miopía y astigmatismo ya tiene al Iguazú entero en sus ojos, y que se siente perfectamente más allá de que tenga canas en el estómago, arrugas en los pulmones, y patas de gallo en el páncreas.

Meteoristas unidos 

Gente como Manu Chao, los españoles del agua Acuarius o los productores de Sony para el grupo El canto del loco entendieron la capacidad comunicativa de Hugo y de sus compañeros colifatos, haciéndolos participar en shows, discos y avisos. Francis Ford Coppola los incorporó a su película Tetro, filmada en Buenos Aires. En el aviso del agua Hugo terminaba diciendo: “El ser humano es extraordinario”. En todos los casos, los colifas transmiten una combinación insólita de gracia, sensibilidad y profundidad. 

Hugo es un caso típico: frágil, divertido, triste por momentos, explosivo por otros. Una combinación de abuelo posiblemente chiflado con niño terrible y hombre que sabe lo que es el sufrimiento. Hizo también un programa radial inolvidable, El hombre de lavaca, dedicado a la Ley de Salud Mental, los derechos humanos y la cultura, que espera retomar pronto. Y la serie televisiva A)normal, que puede seguir viéndose en lavaca.org y se emitió también por Canal Abierto, con la cantante trans Susy Shock y el rapero Asterisco. La idea: si los autopercibidos “normales” están dejando las cosas como es público y notorio, tal vez llegó la hora de escuchar a los supuestos anormales, que tienen la capacidad de romper los moldes, ver, sentir y razonar las cosas de otros modos.  

Lo que expresa Hugo en cada intervención es genuino, a diferencia tal vez de otros candidatos y candidatas en oferta. Velozmente me aclara: “Toda mi experiencia la aplicaré a no conseguir ningún voto en las futuras elecciones”.   

El Partido Entero, volviendo al tema de este no artículo, no tiene adversarios chicos. Hugo cuestiona a fondo a la agroindustria, la megaminería, las dinámicas de empobrecimiento universal y zombificación mediática en manos de lo que llama los grandes titiriteros: “Los financistas, los fabricantes de armas, de alimentos ultraprocesados que son un veneno, los que fumigan el país y por eso todos ya tenemos tóxicos en sangre por lo que comemos, los grandes intereses inmobiliarios que tiran todo abajo. Y como todos estos te dejan enfermo, vienen los laboratorios, que te venden los remedios para mantenerte a flote y que sigas haciendo funcionar la máquina”. 

Considera Hugo que otro peligro cotidiano es el del Partido Meteorista: “Representa a todos los que están al pedo, aunque parezca que hacen cosas: una fuerza electoral tremenda. Me parece que son medio invencibles”. 

Hugo abre cabezas, juega con las palabras, propone paradojas, se enoja, se ríe. Por momentos es un Quijote zambullido en causas que parecen imposibles, y al mismo tiempo es un Sancho Panza atento a comprender todas las reglas de todos los juegos. Dice: “La política es el arte de lo imposible, y la que puede sacar a la gente del sufrimiento, la que puede definir que tengamos un mal vivir o un buen vivir”. 

Tras semejante doctrina Entera, algo de la historia de Hugo López tal vez permita encarar una cuestión pendiente: ¿está loco?  

¡Viva el sufrimiento!

La mamá de Hugo, María Teresa, murió cuando él tenía 10 años. “La operaron de un fibroma, no había antibióticos y se murió. Era muy luchadora. Éramos muy pobres, vivíamos todos con mi hermana en una sola habitación. Uno ve y escucha cosas, intimidades, que no puede entender. Mi papá (Norberto) tuvo otra pareja. Yo no quería vivir así. El dueño del inquilinato era don Pepe Motta, que era peluquero y socialista”. 

Hugo ya usaba anteojos que cree que le recetaron mal, veía todo doble e inclinado, y para colmo tuvo su primera crisis mental. “Era adolescente, me sentía muy mal, fui al hospital y me dieron Stelazine (indicado en psicosis esquizofrénicas, en trastornos de la conducta, trastornos psicosomáticos, trastornos limítrofes de la personalidad, según su prospecto”). Tenía un primo que estudiaba enfermería: “Me dijo ‘no tomes eso que es para locos’. Yo estaba nervioso, angustiado, depresivo, pero entendía lo que me pasaba, y al final pude salir”. 

Trabajó de chico repartiendo diarios; luego en una bodega clandestina de vinos a los que “estiraban” rellenándolos con agua de la canilla; en una fábrica de precintos de plomo (“la gente se enfermaba y se moría o le agarraba cáncer de respirar el plomo, por suerte me fui rápido”); en los talleres gráficos del Correo como encuadernador; y finalmente, ya en los 70, en la cintoteca de Radio Nacional (“mandábamos las cintas de los programas grabados a todo el país”). 

Se había casado con Rosa Lago (su pareja de toda la vida, fallecida en 2017). Se conocieron bailando en los 50. Rosa integró el grupo Los Frenéticos del Ritmo y Hugo armó un dúo de baile cómico con Alfredo Rabanito Gallo. Llegaron a estar en los primeros festivales de una nueva música, considerada portadora del demonio en aquellos tiempos: el rock & roll. Actuaron en el Luna Park, con orquestas como la de Lalo Schiffrin y Eddie Pequenino,   intervenciones del saxofonista Gato Barbieri, todo presentado por Pepe Soriano: “Como Rabanito era flaco se disfrazaba de mujer y bailábamos en broma. Rosa era muy buena bailarina. Y muy linda. Tenía problemas mentales porque los padres eran un desastre: no la atendían. Tuvo una úlcera en un ojo, y lo perdió porque no la trataron. Cuando la conocí decía que tenía la nariz grande. Yo le dije que la quería igual. Pero se operó. Sufrió tanto que no quiso volver a operarse”.   

Hugo tuvo una crisis en los 70. “Creo que no fui un desaparecido por eso. En el Correo éramos todos contestatarios, pero no guerrilleros. Gente de palabras, de querer un mundo distinto. En los descansos me acuerdo que algunos jugaban a las cartas y otros nos leían a Krishnamurti y todos hablábamos de cambiar la realidad”. 

Otra crisis le brotó estando en Radio Nacional, ya en los 80. “Yo mismo fui a que me internaran. La locura es jodida. Un sufrimiento indescriptible. Hay gente que se suicida. Yo quería morirme, pero no suicidarme. Es como estar atrapado y no poder salir, no poder resolver nada”. 

Lo internaron en una casa de Flores. Volvieron a darle medicamentos antipsicóticos. “Pero de a poco pude ir dejándolos, me jubilaron, y un amigo locutor que también había estado internado me dijo de ir al Borda. Estaba la doctora Santos, psiquiatra, y ella de a poco me ayudó a dejar esos medicamentos. Yo decía: prefiero ser un viejo loco y no un viejo pelotudo. Conocí La Colifata y empecé a participar”. 

La radio había sido creada en 1991 por el psicólogo Alfredo Olivera. Hugo comenzó a desplegar sus canciones, poemas e ideas, y a conocer al resto de los grupos del Borda, como Cooperanza y el Frente de Artistas. 

Compuso rocks para bailar y activar neuronas, como Hay que sufrir (“Suframos hasta reventar/ suframos para el cielo ganar / no hay que protestar, hay que bajar la cabeza y besar la mano a quien nos castigue/ al cielo nos vamos a ir /Qué lindo que es ser pobre, penar y tener dolor. ¡Muera la felicidad! ¡Viva el sufrimiento, carajo!”). Otro de sus éxitos es Soy malo (“que revienten todos, todo es para mí, que se mueran todos, todo es para mi”), y también transitó el folklore con El patrón perseguido, un terrateniente víctima de los reclamos laborales de los “crestianos pobres”. 

Diagnósticos

Durante los últimos años Hugo ha sido acompañado terapéuticamente por el psicólogo y psicoanalista Hernán Scorofitz, integrante del equipo profesional del Servicio 17 del Borda entre 2009 y 2019. 

¿Cuál es el diagnóstico para el candidato López?: “Hay tres grandes grupos diagnósticos: la psicosis, la neurosis y la perversión. Hugo atravesó situaciones de internación que algunos pueden definir dentro de un trastorno mental o una psicosis. Pero habiéndolo acompañado muchos años, me permito dudar de ese diagnóstico. La psicosis presenta dos fenómenos: delirios y alucinaciones. Lo que habría que diferenciar es que una cosa es un loco, un psicótico, y otra es un neurótico enloquecido. Por circunstancias de la vida podemos atravesar fenómenos y sintomatologías más propias de la psicosis, sin que el sujeto sea un psicótico. Podemos terminar delirando o alucinando debido a una crisis de vida. Hugo atravesó situaciones de ese tipo, pero canalizó ese sufrimiento a través de su trabajo en La Colifata y cuando decidió incorporarse a lavaca. Eligió ser colifato, ser cooperativista, lo grupal, hacer programas, expresar sus ideas, dedicarse a temas sociales, medio ambiente, la explotación minera, los transgénicos, la flexibilización laboral. Es una crítica permanente a la realidad económica y social, pero no desde una charlatanería de café, sino poniendo el cuerpo, viajando a todo el país, interviniendo en luchas concretas, invitado a otros países como Italia y España. No es un opinólogo de una vez por semana, sino un adulto que canaliza su compromiso a veces a través del humor, pero acompañando y participando en situaciones concretas”. 

El haber sido consciente siempre de lo que le ocurría es otra de las claves para comprender por qué Hugo no calza, según Hernán, en el casillero de los psicóticos. “Y ningún psicótico podría estar como él, 30 años sin tomar esos medicamentos”.         

El propio candidato del Partido Entero agrega que lo diagnosticaron también como maníaco depresivo. “Y un médico santiagueño, el Chango Sosa, me diagnosticó con ‘alienación mental’. Me enojé y le dije que no me ponga eso. Se rió: ‘Está bien, pero que sea la última vez que te diagnosticás vos, porque acá el psiquiatra soy yo’. Y me puso ‘excitación psicomotriz’. Entonces le pregunté: ‘¿pero qué es lo que tengo?’. Como siempre decía la verdad, me contestó: ‘Si yo supiera lo que tenés vos, me tendrían que poner un altar en la Iglesia de Pilar’”.

Se queda pensando. “Me acordé de otra cosa. Una vez mi papá me contó que me llevaba en brazos por el murallón de Quilmes, no sé qué pasó y me caí de sus brazos y rodé por una escalera. No saben cómo no me maté. Capaz que de esa vez quedé medio piantado”, especula, y luego mueve su mano como enroscando algo cerca de su cabeza: “Pero bueno, algunos más, algunos menos, a todos nos falla algún engranaje”. 

Napoleón, Evita y Vidal 

Otra hipótesis: “Creo que más que locura, lo mío fue depresión. Porque yo sabía lo que me estaba pasando. Yo no me creía Napoleón ni nada, lo que me pasaba siempre es que me creía inferior, tenía un complejo de inferioridad. Hoy entiendo las cosas de otro modo. No soy inferior. Pero antes no me sabía valorar. Son perturbaciones que uno tiene”. 

Encadena el tema al proselitismo de campaña, y asegura que hace poco se le acercó sonriendo un interno del Borda para saludarlo, con nombre y apellido. 

–Mucho gusto, soy Juan Domingo Perón. 

–Evita Duarte, encantada de conocerlo– le contestó Hugo. 

“Y el tipo se fue chocho”, dice la falsa Evita, que no tiene alucinaciones sino un tesoro que escasea: una imaginación con excitación psicomotriz.

Recordar escenas del Borda le refresca a Hugo una psicosis ajena clavada en su memoria: la represión policial en el Hospital ocurrida en abril de 2013, para derrumbar un taller terapéutico de trabajo para los internos. Unos 400 policías estilo Robocop, con la supervisión de la entonces menos famosa María Eugenia Vidal, custodiaron la demolición y reprimieron a golpes y balazos de goma al personal médico, de enfermería y a los propios pacientes que intentaban impedir semejante delirio. 

“Nadie de los medios grandes dice nada de eso. Fue criminal. Mucha gente quedó muy mal. Yo me despertaba todas las noches con pesadillas: me iban a matar. Y no por locura mía, sino porque casi nos matan en serio. Macri, Larreta y Vidal fueron responsables de eso, y los medios los siguen protegiendo. No hay mayor honor que pedir disculpas. Pero ni eso hacen. No nos consideran personas a los locos. Atacaron a los pobres más pobres de toda pobreza, mientras se les caía la baba para hacer un negocio inmobiliario. Nunca hay que olvidarse de lo que son capaces”. 

Le consulto si festejó su cumpleaños en pandemia, porque no hubo fotos en Twitter ni en Instagram. Hugo recupera el humor, pero no tanto: “Lo que le pasa al Presidente es que él no puede equivocarse. Necesita asesores que sepan lo que es la vida, la calle, el lumpenaje. Son todos gente de clase media acomodada, y entonces no conocen nada. No saben de las dificultades, de la realidad de la vida. Y caen en errores. Él mismo dijo que son personas comunes y corrientes pero no, son gente acomodada y ahí meten la pata con los asados, las fiestas y los cumpleaños. Y los del otro lado, los que hicieron y los que callan lo del Borda, son conservadores y violentos. Como dicen los chicos: gente mala. Y eso sí que no sé cómo se arregla. No sé si hay pastillas, o si algún investigador del cerebro puede curarles la crueldad”. 

Jubilar a los jóvenes

Las manías y las depresiones son síntomas emblemáticos de la época, según el sindicato de los filósofos contemporáneos, y Hugo ha sido una máquina de evitar quedar enjaulado en ellas a fuerza de corazón más que de pastillas, cosa que no logran lamentablemente muchas personas consideradas normales. Revisa su ideario de no campaña y plantea propuestas: “La limosna y la beneficencia son virtudes que necesitan de la injusticia. Que la gente esté mal, para que yo demuestre lo bueno que soy. Entonces propongo: basta de querer cambiar los efectos de las cosas: hay que cambiar las causas”. Teoría: “Colifata a lo mejor es la persona que piensa que el mundo puede ser diferente”.

El Partido Entero postula que la medicina no tiene que ser un producto comercial, sino un derecho humano, y propone la estrategia de Hipócrates, que decía hace 2.300 años y medio: “Que el alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”. Agrega el candidato: “Eso sería prevenir en vez de curar, con alimentos sanos, agroecológicos,  encima fortalecés a las personas y al medio ambiente, para que no sigan estas pandemias y el calentamiento global que hay porque destruyen la naturaleza: ese es el verdadero manicomio”. 

¿Cómo analiza la violencia contra las mujeres? “El que le pega a la mujer y la mata es un psicópata. Se puede comparar con el neoliberalismo, que no tiene sentimientos, ni culpa. Y matan, hacen guerras y desastres. Unos quieren controlar a las mujeres, otros al mundo, y si pueden a los dos. Todos se quejan si un pibe roba y mata, que está mal. ¿Pero a cuánta gente matan los psicópatas de la riqueza y de los malos gobiernos? De eso nadie dice nada”. 

Le gusta ver programas de humor. “Los más cómicos son los programas políticos. Esos conductores que hablan todos pomposos, y los panelistas les hacen que sí con la cabeza. Son tan malos actores que me hacen morir de risa”. No le causan gracia, en cambio, ciertos intelectuales. “Usan palabras que el pueblo no entiende. Capaz que hablan solo entre ellos. Pero  si yo voy por el barrio y le digo a alguien: ‘¿cómo anda de la subjetividad?’, no sabe qué le estoy diciendo”. 

Le pasó algo diferente con un francés, Pierre Dardot, a quien conoció en La Colifata. Es autor junto a Christian Laval del libro Común-Ensayo sobre la revolución del siglo XXI. Explica Hugo: “Hablaba en francés con nosotros, con un traductor, pero se entendía todo. Lo que dice es que las necesidades fundamentales y los bienes comunes no pueden estar en manos privadas ni estatales, sino de otras formas de organización social participativa y cooperativa, porque si no la humanidad y el planeta están en peligro. Lo común viene a ser lo que hicieron en Mendoza y en Chubut, donde todos salen a la calle para que no les enchufen la minería a cielo abierto. Y dentro del capitalismo, para mí el cooperativismo es el mejor sistema, porque es una sociedad en beneficio de todos”. 

Hugo retoma su no campaña: “Proponemos jubilar a la juventud, y que trabajen los viejos. Como la juventud quiere divertirse, disfrutar, enamorarse y bailar, que goce de una buena jubilación. Y después de los 50 o 60 años, cuando ya no tienen ganas de salir de noche ni viajar ni andar de acá para allá, que se pongan a trabajar. Lo aprendí de otro filósofo”. Se refiere a César Bruto (a) Carlos Warnes, o viceversa, autor de Consejos para futuros gobernantes. 

“Otra solución es lo que hice yo: me morí el mes pasado. Es fenómeno. Te convertís en un fantasma. No necesitás comida, ni lavarte la ropa, no te duele nada, no pagás alquiler, ni necesitás remedios, no te duelen la panza ni las articulaciones, atravesás paredes, nada te importa y nada te detiene. ¡Sea feliz, conviértase en fantasma, salga de su humanidad! No sufra más, y entre a todos los lugares que quiera. Aunque reviente el mundo no le va a pasar nada. Voy a hacer una canción sobre los fantasmas. ¿O será una boludez?”. 

No le da a nada de esto un carácter trascendente o metafísico: “Estoy investigando si hay algo más allá de la vida. Pero por ahora, gracias a Dios, soy ateo”.          

Cree que las cosas se han simplificado en cierto sentido. “Hay dos lados, la muerte y la vida, así que hay que elegir. Si nos damos cuenta, y también los políticos, creo que las cosas se van a arreglar. Lo digo con un optimismo delirante”. Hugo se va observando hacia el horizonte cual estadista con hipermetropía que todo puede verlo, mientras vigila de reojo hacia arriba, a los árboles. No sea cosa que algún pájaro decida emitir sus opiniones justo sobre la cabeza de este no candidato que quiere transmitirle al mundo un legado político inédito: “Tenemos el derecho de ser felices”. 

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La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

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Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.

Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Hay muchos jóvenes.

Muchos docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.

Hay una Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que llega y gente que se va.

Gente que estuvo todo el tiempo.

Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.

Está el movimiento disca, también siempre presente.

Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.

Hay carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.

Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.

Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”

Es la cuarta.

Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.

Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.

Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.

Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.

El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.

Algunos datos de contexto:

  • Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
  • El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
  • La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
  • Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas. 
  • Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Docentes Uber

Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.

Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”. 

Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.

Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”. 

Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”. 

Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.

Plata para la deuda

Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”. 

Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”. 

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario
Foto: Juan Valeiro

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”. 

En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.

El contagio

Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.

La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.

Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos: 

  • “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y 
  • “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”. 

Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:

“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.

Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.

Y sonríe.

Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.

Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.

Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.

¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.

Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.

Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán 

  • junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
  • Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
  • De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
  • De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:

“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.

La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:

“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.

La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.

Que la cosa sigue.

En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.

Sigue cada miércoles en el Congreso.

Y todas las veces que hagan falta.

Porque hay muchos jóvenes.

Docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.

Hubo otra Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.

Hay más carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

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Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




MU 212: El fin de un mundo

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




MU 212: El fin de un mundo

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




MU 212: El fin de un mundo

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

POR FRANCO CIANCAGLINI




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