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#MUbis: Foco Patricio Escobar

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En cada una de sus películas, Patricio Escobar logra una armonía perfecta entre dos lenguajes que no siempre se llevan bien: cine y periodismo. Esta semana estrena «Bienaventurados los mansos», sobre el vínculo entre la Iglesia Católica y el Estado argentino. Acá, recomendamos otros documentales de Patricio.


Su obra puede dividirse en dos: por un lado, las películas donde aborda el ejercicio periodístico en sí, como su ya clásica La crisis causó 2 nuevas muertes y Sonata en Si menor. En esos dos documentales Escobar parte de hechos concretos, de casos puntuales que desmenuza y reconstruye con la lógica del relato policial, a través de testimonios, imágenes de archivo y el montaje como elemento que ensambla las piezas del rompecabezas, esas que el propio poder necesita fragmentar en bloques- en el caso de La crisis…el fotógrafo no sabe lo que hace el editor, el redactor no sabe lo que hace el fotógrafo, y así- y que al verlas todas unidas se desmonta la farsa y la manipulación. Escobar no nos la muestra como una «Verdad» revelada, sino como el estudio preciso de un mecanismo sistemático.
En ¿Qué Democracia? se ve, ya desde el título, una intención aún más específica: cuestionar la institución en sí, ir derecho al hueso, con información, datos, estadísticas y, claro, humor, porque es difícil cuestionar al poder sin reirse de él.
Dictadura, Periodismo, Poder Político fueron ejes de sus documentales. Escobar tiene claro dónde poner la mirada: en la relación entre el poder y las instituciones. Hoy estrena Bienaventurados los mansos y completa así la pieza que le faltaba: la Iglesia católica.
En el Gaumont, todos los días a las 14:40 y 20:10.
Sus otros documentales:
La crisis causó dos nuevas muertes (2003)

¿Qué Democracia? (2013)

Sonata en si menor (2014)

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MUbis: Gente común

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Edificio Master de Eduardo Coutinho (2002)  

https://www.youtube.com/watch?v=brNloSiD_w8ç

Un edificio en Copacabana, Rio de Janeiro. 276 apartamentos. 500 inquilinos. 12 pisos con 23 unidades cada uno. El director Eduardo Coutinho junto a un pequeño equipo de rodaje filmaron durante una semana a los habitantes de ese lugar.  

Como un laberinto de cemento, los pasillos y segmentaciones del edificio hacen confluir las más diversas historias de vida. El pasado aflora a través de los testimonios a cámara y el presente como la ineludible materialidad del espacio: la arquitectura, el diseño urbano y su influencia las relaciones humanas.  

La película solamente tiene entrevistas. Recurso menospreciado si los hay- talking heads (cabezas que hablan)- por su supuesta carencia de destreza cinematográfica y su uso degradado y efectista en la televisión.

Pero la entrevista audiovisual tiene una importancia histórica. La fabricación de equipos portátiles en la década del 50– por lo tanto, la posibilidad de salir a filmar a la calle   la sincronización con el sonido directo permitieron el surgimiento de nuevas estéticas y formas de registro por fuera de la artificialidad de los estudios (de esa posibilidad se nutrieron la nouvelle vague o el neorrealismo italiano, sin ir más lejos).  

Hay una película que puede considerarse fundacional del «cinema verité», algo así como un quiebre en la historia del documental: en Crónica de un verano (1961), Jean Rouch y Edgar Morin salieron a la calle a entrevistar personas comunes. La pregunta principal: ¿Se puede filmar a la gente con naturalidad- es decir, de manera » puramente documental»- o la presencia de la cámara ya modifica ese comportamiento ? Con una lista de preguntas relacionadas a ese problema de representación audiovisual, los directores entrevistaron a  transeúntesescritores, estudiantes obreros. La posibilidad de ver (y escuchar) personas anónimas reflexionando sobre su época hoy parece algo común, pero en ese momento era una expresión concreta de la democratización de la palabra,  que hasta entonces había sido monopolio de «la voz de Dios» (la locución objetiva y omnipresenteen el documental y del Star system en la ficción. 

El uso la entrevista en Coutinho parece ser una declaración de principios, que luego ahondará en sus siguientes películas con mayor complejidad. «La facultad de aprovechar mis recursos disminuye cuando su número aumenta», decía Robert Bresson en sus Notas sobre el cinematógrafo,  máxima que el director brasilero -fallecido en 2014 parece tomar al pie de la letra. Pocos directores logran el nivel de potencia dramática y emotividad que emanan las entrevistas de Coutinho 

No parece ser fruto de una fórmula sino de una intuición sensible: Coutinho no pregunta por temas específicos, no hay unidades temáticas ni cuestionarios que se repiten. Le interesan las personas por el solo hecho de ser personas, por sus vidas, por su forma de mirar o no a la cámara, por la manera en que el recuerdo se vuelve relato oral.

Mujeres que cuentan abortos, vendedores ambulantes que cantan canciones, obreros que recuerdan sus viajes, una prostituta de solo 20 años que confiesa que cuando está con un cliente «miente los orgasmos» y al final de la entrevista, ante la pregunta de si mintió frente a cámara, responde: «No mentí, pero no tiene importancia: a veces miento para decir la verdad».  

Si «el orgasmo es el único momento en el que no se puede engañar a la vida» en esa reflexión de la joven brasilera se sintetiza uno de los puntos clave de la película y de la obra de Coutinho en general. 

Documental o ficción, verdad o mentira, no parecen ser cuestiones contrapuestas cuando el relato cobra dimensión corporal, cuando narran las miradas y las voces sin otra pretensión que comunicar un recuerdo o una experiencia.  Lo único verdadero es que hay un edificio de cemento en Copacabana que reúne a cientos de personas hacinadas entre sueños, inquietudes y temores. Que un director se sentó a escucharlos. Y que una cámara estuvo ahí para registrarlos. Nada más y nada menos.

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MUbis: ¿Qué culpa tiene el tomate?

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La isla de las flores, de Jorge Furtado 1989/ 12 min

Cortometraje ligero y divertido que reconstruye el ciclo de producción de un tomate, desde que es cultivado hasta que se convierte en basura. Como una suerte parodia del documental didáctico institucional, esta pieza despliega una serie de recursos visuales en forma de collage, apropiándose de ese montaje excéntrico propio de la imagen publicitaria y apostando a la acumulación y sobreexplicación de la voz en off para ensamblar las piezas de la cadena productiva. De ese modo reconstruye el ciclo de producción y consumo, ese mismo que la publicidad  elide para centrase únicamente en el producto como puro objeto de deseo (de problematizar ese estatuto se encargó, ya que hablamos de tomates, Warhol).
La gracia y ligereza están ahí por más que lo que narra el corto tiene que ver con una de las mayores miserias humanas. Un ejemplo de cómo esquivar esa encrucijada ética/estética que los cineastas colombianos Luis Ospina y Carlos Mayolo llamaronpornomiseria, donde la pobreza, por efecto del espectáculo, se vuelve mercancía.
El enemigo es, siempre, la solemnidad.

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MUbis: Un cuerpo que transpira

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El fútbol, un espectáculo cuya percepción está marcada por su forma de transmisión televisiva- siempre los partidos se filmaron igual- es modificado en este film por la alteración del registro. El resultado es quizás una de las obras cinematográficas más particulares de este comienzo de siglo.
(más…)

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LA ÚLTIMA MU. Crecer, crear, cooperar

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