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Comunidades mapuche en días de cuarentena: la realidad más acá de las medidas

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La antropóloga de CONICET Mariel Bleger recopila en este artículo voces de distintas comunidades mapuche de la norpatagonia, varadas y sin alimento. Cuáles son las dificultades para llevar a cabo el aislamiento, y las estrategias para aferrarse a la vida: la tierra, los animales, la naturaleza. Cómo es la atención en hospitales sin recursos, en una provincia que viene incumpliendo pagos a estatales, entre ellos personal médico. La conexión con el planeta, la autonomía alimentaria y la resistencia ancestral, más acá de los hashtags.

Comunidades mapuche en días de cuarentena: la realidad más acá de las medidas
Foto: Eugenia Neme, Equipo de Comunicación Al Margen.

Por Mariel Bleger. Antropológa. CONICET. Equipo de Comunicacion Al Margen.

En los últimos días distintos grupos de investigación del país comenzaron a relevar cómo se veían afectadas las comunidades indígenas con las que vienen trabajando y caminando a partir del decreto presidencial de aislamientos social. La posibilidad de pensar otras realidades a las que salen en los medios, con problemáticas concretas y palpables en el devenir cotidiano se volvió urgente. Nuevamente las naciones indígenas y sus comunidades se disputan un lugar en una agenda social que históricamente tiende a invisibilizarlos.

Desde hace unas semanas el Coronavirus y sus consecuencias han ido permeando todas las columnas periodísticas de los diarios del mundo, así como los de nuestro país. La construcción de un modo de aislamiento se ha instalado en el imaginario nacional. Definiendo qué es una casa, cuáles son las problemáticas de los sectores más vulnerables a esta economía en crisis, problematizando la educación a distancia y hasta habilitando líneas telefónicas en caso de efectuarse la violencia machista. Es decir que, frente a la supuesta condición que nos igualaba por el aislamiento, distintos relatos comenzaron a cuestionar ese estado como un privilegio de clase y género.

Fue el momento en que esas narrativas aparecieron en el centro de la escena (a partir de fotos de personas en situación de calle, o mujeres viviendo en condiciones de hacinamiento, incluso evidenciando la cantidad de personas que no cuentan con acceso a agua potable) donde cierta idea de confort se vio retrucada por realidades adversas. A medida que estas imágenes circularon pareció que el abanico de personas que conforman la sociedad estuvo representado por distintas voces y crónicas periodísticas. Sin embargo, la historia se vuelve a repetir: muchas mujeres, hombres y niñes pertenecientes a naciones originarias no parecen entrar en un hashtag y tampoco en la construcción de alteridad.

¿Será en parte porque esa casa incluye, en el mejor de los casos, un territorio recuperado, el cuidado de animales, la provisión de alimentos para ellos y para las familias que viven en la comunidad y la posibilidad de incluir en un territorio muchas naciones de una vez por todas?

 “Las personas con las que conversamos coinciden, en general, en que la vida cotidiana de sus rutinas y trabajos no se ve mayormente modificada por la cuarentena. Dentro de los territorios familiares, las personas siguen llevando a cabo sus tareas y actividades rurales. Todas informaron estar cumpliendo la cuarentena por unidad familiar, estableciendo mínimos contactos con otras personas. Todas las comunidades se informan por Radio Nacional, y algunas por televisión o por redes vía celular. Los centros de salud están cumpliendo una función central en la comunicación”, cuenta una de las Antropólogas del grupo GEMAS, uno de los equipos que llevó a cabo este relevamiento entre más de  20  comunidades mapuche-tehuelche en las provincias de Río Negro y Chubut.

Si bien el informe  se planteó para que las comunidades pudiesen contar sus preocupaciones en el marco del panorama presentado por el coronavirus, los contextos no son fotografías de un momento, sino más bien resultado de distintos procesos. En este sentido, son varias las comunidades de Río Negro y Chubut  las que han venido soportando -con efectos directos en sus economías- situaciones extraordinarias o excepcionales los meses anteriores a la pandemia.

Este es el caso de la invasión de la plaga de tucuras en la zona de Cushamen –afectando a varias comunidades de Colonia Cushamen–, el florecimiento de la caña colihue en la zona de Villa La Angostura que afectó a los Quintupuray, la sequía del río Lepa en los alrededores de Gualjaina, la represión policial en la Lof Lafken Winkul, el hostigamiento de privados en la Comunidades de Costa de Lepa, Buenuleo y Quijada, las amenazas de las represas hidroeléctricas en Pillan Mahuiza, el corrimiento de alambres en favor de estancieros en la comunidad Pichiñan entre otros.

Comunidades mapuche en días de cuarentena: la realidad más acá de las medidas

Autonomía alimentaria, en peligro

Como contrapunto de las largas filas en los supermercados, las comunidades rurales se organizan teniendo en cuenta los tiempos de siembra, las invernadas y veraneadas. En este panorama de cuarentena las divisiones sociales y económicas de las tareas se ven afectadas. En los meses de marzo y abril las mismas  consisten, por un lado, en ir cerrando las ventas de sus frutos, en aprovechar las últimas semanas del turismo y concentrar las actividades productivas que se irán restringiendo a medida que llegan los meses más fríos. Por el otro, en invertir lo ganado en el verano para proveerse para el invierno.

“Nosotros seguimos teniendo las costumbres de antes, entonces en estas épocas es acopiar, acopiar y acopiar y sobre todo en la comida, si se llegara a extender tendríamos que ver cómo hacemos…” (mujer mapuche de comunidad Ranquehue, Río Negro)

La mayor parte de las comunidades rurales están sobrellevando estos días con el autoconsumo de sus huertas y muchas menos, con el ganado ovino. Algunas de las comunidades cercanas a Esquel, en Chubut, plantean el abastecimiento de alimentos como su principal dificultad para sobrellevar la cuarentena. Explican que la circulación limitada de camiones por las rutas está dejando sin reservas a los locales de la región. Las personas de las comunidades deben movilizarse hasta Esquel para comprar alimentos, y estos traslados están cada vez más controlados. “Hay familias nuestras que dependen de lo que cosechamos en nuestros campos, y si nos cierran los pasos no podemos llevar el alimento a nuestros parientes en las ciudades”. Otra preocupación es la atención de animales: “Muchos de los accesos a las comunidades están cerrados. En unas semanas, la imposibilidad de conseguir forraje para los animales nos va a traer consecuencias más serias.” Por la zona más cercana a Bariloche una de las mujeres pertenecientes a una recuperación territorial cuenta: “Nosotros nos manejamos a dedo muchas veces para ir desde el campo a la ciudad, comprar alimentos o hacer algunos trámites impostergables. Con esta situación quedamos aislados del todo porque no circulan autos y los pocos que hay no quieren levantarnos por miedo a que los paren”.

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Foto: Eugenia Neme, Equipo de Comunicación Al Margen

El no acceso a la salud

Según el informe realizado entre las comunidades de Chubut  respecto al acceso a  la salud, varios de los integrantes de las comunidades identificaron dos problemas: por un lado, luego del decreto presidencial que dictó la cuarentena, los agentes de salud dejaron de salir a terreno (se atiende en el hospital), por lo que algunos miembros de las comunidades expresaron que, por la falta de ingresos para abastecerse de nafta, no estaban pudieron ser atendidos (en todos los casos son varios kilómetros de distancia). Por el otro, en los hospitales también están escaseando los medicamentos, aun cuando estos suelen ser encargados con días de anticipación.

Si bien desde los canales de difusión se está llamando al lavado e higiene permanente, la mayor parte de las comunidades dijo que no hay disponibilidad –en los locales de comercio de la región—de termómetros, lavandina, alcohol en gel, jabón y bidones de agua; elementos que, frente a la pandemia, consideran imprescindibles en el territorio de sus comunidades. La cuarentena se vive con más agravantes económicos en las zonas donde no pudo llevarse a cabo el abastecimiento acostumbrado para el inicio del otoño. Frente a esta situación distintos agentes estatales reflexionan: “La provincia de Chubut viene incumpliendo pagos de salarios desde hace muchos meses, lo que agrava profundamente la situación para quienes reciben ingresos de la provincia. Al mismo tiempo al no estar cobrando, los médicos y otros empleados provinciales de la salud están afrontando la pandemia con sus esfuerzos personales.”

Propuestas y realidades

Respecto a los planes y estrategias de sustento económico que desde el gobierno en las comunidades hay dificultades concretas para sobrellevar el aislamiento.

En épocas de crisis productivas, como la que está generando la cuarentena, las jubilaciones, los planes sociales y los trabajos informales funcionan como sostén familiar; entran dentro de la organización económica a largo plazo para poder seguir viviendo de trabajar la tierra. Por esta razón, muchas comunidades expresan preocupación por no poder trasladarse al banco a cobrar. Por un lado porque no todos tienen tarjeta para cobrar en cajero, por otro porque las distancias kilométricas implican controles policiales y presencia de caminos cerrados.

En distintos lugares del mundo se llama a la conciencia por el cambio visible en la naturaleza a partir de la reclusión humana; se invita a conectar con la tierra y sus posibilidades de producción autónoma; se hace un llamamiento a la reflexión sobre nuestro accionar, a hablar con quienes se comparte el proyecto familiar.

Todas cosas que las comunidades mapuche y tehuelche de norpatagonia vienen haciendo hace más de 500 años.

Solo que desde allí no se viralizan los hashtags.

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Documental a un año de la represión del 12 de marzo

Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

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El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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MU 211: Método Pablo

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MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.




MU 211: Método Pablo

Pablo Grillo: Salvar la vida

¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA




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El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”

Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA




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El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión

Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA




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Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI




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En movimiento: Movilizaciones 2026

Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.




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Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura

Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI




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Carta abierta: Masacre planificada 2026

Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI




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Politizate: La Kalo

Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI




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No podrán: Luciana Jury

Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA




Cabo suelto: Crónicas del más acá

Carlos Melone

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INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL

Temporada de femicidios

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Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)

Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.

Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.

Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.

No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.

Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los  femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Temporada de femicidios

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.

Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.

El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Temporada de femicidios

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.

Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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