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¿Cuenta regresiva para Zanón? El strip-tease de los reyes

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La justicia comercial ha puesto fecha de remate para Zanón: octubre de 2008. Cada trabajador gana 2.000 pesos al mes, duplicaron los puestos de trabajo, jamás recibieron subsidio alguno, hacen donaciones mensuales de sus cerámicos, y quieren poner la fábrica al servicio de la sociedad y la obra pública. Pero no reciben respuesta política, ni se tratan las leyes que solucionarían el caso. Raúl Godoy cuenta a lavaca el funcionamiento interno, los peligros, y explica de qué modo quedaron al desnudo ciertos reyes (patrones, gerentes, gurúes económicos) al demostrarse la capacidad de la gestión obrera en las fábricas que estos “expertos” habían hundido.

Tal vez se trate de una cuestión de envidia.
A ningún artista se le ocurriría hacer murales con el rostro del empresario menemista Luis Zanón ni sus familiares, ni cuadros de los funcionarios que toman decisiones un tanto impunes sobre el resto de la sociedad. No hay escuelas recorriendo los juzgados comerciales ni las legislaturas, mostrando allí ejemplos para que los niños aprendan. No hay películas sobre gurúes económicos, ni se reúnen miles de firmas y formas de apoyo social en favor de burócrata o empresario alguno.
La Cerámica Zanón de Neuquén, en cambio, recibe ese tipo de muestras de solidaridad, respeto y entusiasmo (proporcionales acaso al rechazo, y acaso la envidia, del establishment) a partir de un hecho fácil de explicar y tremendamente complejo de realizar: sus trabajadores pudieron poner en marcha una fábrica enorme y demostraron una capacidad de gestión contra obstáculos tremendos: la justicia, la policía, los gobiernos, las patronales, y la ausencia absoluta de subsidios y apoyos estatales que en cambio fluyen hacia los grandes holdings externos y “capitanes de la industria” internos, que luego organizan simposios sobre “eficiencia”.
Zanón, y las casi 200 empresas recuperadas tienen otro capital llamado prestigio, ganado a partir de otra costumbre no excesivamente usual en ciertos ámbitos estatales y patronales: trabajar . De 260 obreros que inicialmente se hicieron cargo de la planta, ya pasaron a 470. Respetan una escala por antigüedad o por tipo de trabajo (los que deben realizar turnos de guardia en hornos o mantenimiento, por ejemplo), pero el promedio de los ingresos –con pequeñas diferencias- es de 2.000 pesos.
De remate
Hace seis años la empresa quedó bajo gestión obrera como saldo de un conflicto que terminó demostrando judicialmente la quiebra fraudulenta y el lock out patronal. Zanón quedó organizada de modo horizontal, con asambleas de los trabajadores para tomar decisiones, la propuesta de la estatización bajo control obrero (tema que diferencia a Zanón de sus pares que prefieren mantenerse como cooperativas sin pasar al ámbito estatal). De todos modos, los trabajadores formaron la Cooperativa FASINPAT (Fábrica Sin Patrón) que les permitió que el juzgado comercial 18 a cargo de Rafael Barreiro les permitiese trabajar por dos años, que vencieron en el 2006.
Cuenta Raúl Godoy a lavaca: “Esa cesión se renovó por tres años hasta el 2009. Los acreedores de la quiebra no se opusieron hasta que los italianos de SACMI, amigos de Zanón, aparecieron reclamando el remate de la fábrica”. Godoy, secretario general de los ceramistas de Neuquén, con aspecto de incansable, eterna gorra de beisbol, integrante del Partido de los Trabajadores Socialistas, hincha de River y uno de los referentes inevitables de la situación de Zanón, cuenta que SACMI había entablado la quiebra contra los bienes personales del propio Zanón, que estaban en garantía, hasta que milagrosamente apareció condonando esa deuda y reclamando el remate. “La Cámara de Apelaciones tomó una decisión intermedia. Dijo que no se podía rematar ahora la fábrica porque hay muchos argumentos a favor de FASINPAT, por su administración y todo el contenido social que se está llevando adelante, pero acortó en un año el plazo de cesión, que ahora vence en octubre de 2008”.
La pregunta no es un trabalenguas: ¿qué pasaría, si no pasa nada? “En ese momento, la fábrica iría a remate” explica Godoy.
Nada sería tan sencillo, obviamente, ya que los obreros ceramistas han demostrado capacidad para organizarse y defenderse con apoyo de la comunidad, pero hasta ese momento pueden pasar muchas cosas: “El juez nos ha dicho que para los tribunales comerciales no hay otra manera de terminar que en el remate, pero la otra salida, que no tienen los juzgados, es la política, para salir de todos los tribunales, cámaras y demás rosario de instituciones que tenemos que recorrer para poder trabajar”.
La gente de Zanón tiene mucha suela gastada en caminatas por esos pasillos, y por las calles, para hacer valer un derecho tan sencillo como el de seguir trabajando.
¿Qué sería una solución política?
Godoy explica que en 2002 en Neuquén, y en 2004 en Buenos Aires, presentaron proyectos de ley basados en normas y garantías constitucionales –tantas veces convertidas en letra muerta- para lograr la expropiación de esa fábrica quebrada y la continuidad del derecho a trabajar. “Nuestro proyecto de ley nunca se trató en ningún lado” explica. “Planteamos declarar a la fábrica de utilidad pública, estatizarla bajo una gestión obrera, y dedicarla a abastecer pisos y revestimientos para los planes de viviendas y obras públicas”. (lavaca pudo observar, durante las refacciones al comedor Niños Felices del Bajo Flores, que la cerámica comprada por el gobierno porteño era justamente FASINPAT).
¿Y la deuda con los acreedores? “Se tiene que hacer cargo el viejo dueño porque lo suyo fue una estafa, una quiebra fraudulenta que llegó judicialmente hasta la Corte Suprema que rechazó todos los argumentos de Zanón. Si hubo un fraude, un lock out, una deuda inflada, que se haga cargo de lo que debe”.
Los acreedores son el gobierno de Neuquén con una hipoteca sobre el 90% de la maquinaria, el Banco Mundial por los galpones y terrenos, y un 20% de la deuda global es de los italianos de SACMI. La idea de rematar la fábrica para pagar un lock out patronal al Banco Mundial y a los italianos amigos del señor Zanón, resulta levemente esotérica. También es curioso que los cientos de representantes políticos y legisladores no debatan estos temas, perpetuando un enigma: ¿a qué se dedican?
Godoy: “Nosotros queremos que se discutan los proyectos de ley, porque además no se trata sólo de Zanón o del Bauen: son varias las fábricas que están en una situación legalmente precaria, o con amenazas sobre su continuidad”. El caso del Hospital Francés, al margen de sus resultados, demuestra según Godoy que el Ejecutivo tiene instrumentos para lograr la estatización (lo que pide Zanón). También hay varias experiencias de expropiación para ceder de modo definitivo a las cooperativas la posibilidad de trabajar en las plantas.
Autógrafos para una ley
El 10 de diciembre habrá una reunión en Zanón de varias de estas fábricas sin patrón, con futuro igualmente incierto, para tratar de actuar juntos. El Bauen y Renacer de Ushuaia (la vieja Aurora Grundig) ya comprometieron su presencia. “Además vamos apresentar de nuevo el proyecto de ley, pero ahora respaldado por la modalidad de consulta popular que en Neuquén obliga, con 9.000 firmas, a que la ley se trate”. Otra curiosidad: la comunidad debe trabajar reuniendo firmas para que los legisladores no cajoneen los temas. En Buenos Aires, cuenta Godoy, ya establecieron contactos con diputados como Eduardo Macaluse (uno de los más recientes fugados del área de influencia de Elisa Carrió) y Claudio Lozano (economista de la CTA que apoyó la candidatura presidencial del cineasta Fernando Pino Solanas).
¿Cómo funciona Zanón?
La fábrica se divide en sectores de producción que votan por delegados que discuten colectivamente las decisiones de producción. “Hay permanente circulación de información, reuniones en los cambios de turno, asambleas por turno, y una jornada por mes en la que cada sector rinde cuentas ante el resto” explica Godoy. La fábrica trabaja al 40% de su capacidad. Sólo con eso va rumbo a duplicar el personal en estos años, permite que todos tengan esos ingresos que promedian los 2.000 pesos, realizan permanentes donaciones de cerámicos a escuelas, hospitales y barrios, y hasta han comenzado a hacer experiencias de exportación (a Chile). Godoy es cauto: “Para nosotros la cooperativa no es una solución de fondo, porque uno tiene que competir con conglomerados enormes que forman precios, como San Lorenzo o Alberdi, que son grupos que exportan, tienen capitales extranjeros, créditos internacionales, hacen lobby… nosotros somos una cáscara de nuez. Si ellos bajan los precios cuatro meses para matarnos, nos sacan del camino”. Zanón sin embargo se las ha ido arreglando para trabajar y vivir con su propio trabajo y sus propias leyes: “El problema es que un mercado capitalista te pone condiciones de competencia frente a las que nosotros no tenemos cintura. Por eso pensamos que la estatización es una solución”.
Replay: ¿estatizar es una solución?
Ha habido experiencias de estatización como la de Clínica Medrano, en Buenos Aires, que simplemente funcionaron para desparramar flamantes empleados municipales y abortar el proyecto de gestión de los trabajadores. “El miedo a esa situación es el mismo que uno le puede tener al sistema capitalista. Estatizar va a ser una pelea descomunal para que eso no ocurra”. Uno puede imaginar a Zanón en manos de un Estado que tiene ideas como las de Sobisch: “Yo entiendo que es una preocupación totalmente pertinente, y tendremos que pelear, si queremos la estatización, para que se garantice la gestión obrera, con un directorio obrero. Pero hay algo importante: hablar de estatización nos ligó mucho a la comunidad qeu entendió que no éramos obreros que queríamos quedarnos con la fábrica para tener nuestro propio negocio, sino que sólo queremos hacer justicia, y gestionarla para ponerla al servicio de la sociedad. Eso ha hecho que incluso mucha gente que no piensa en un cambio social ni nada por el estilo, apoye y respete lo que hacemos”.
Hace un tiempo, en un acto del gobierno de Sobisch de graduación de cadetes policiales, el ministro de gobierno Luis Manganaro se despachó en un discurso contra los opositores, los sindicatos y toda sombra de disidencia, hasta que se metió con Zanón. “Increíblemente en ese ambiente policial, no muy progre que digamos, empezaron a silbarlo y tuvo que cambiar de tema” relata Godoy que explica tal flujo de apoyo como algo capaz de colarse por todos lados. Fue así desde el comienzo, cuando los obreros de Zanón decidieron abandonar los piquetes como forma de protesta, y pasaron a realizar toda una campaña de información a la sociedad en las calles, las rutas, y hasta subiéndose a los colectivos. En aquel momento de puro conflicto, hasta los presos de la cárcel donaron una parte de su ración alimenticia como forma de colaborar con los trabajadores. Sufrieron persecuciones, espionaje telefónico, represiones policiales, amenazas personales. Toda la experiencia tuvo tal impacto que generó películas realizadas tanto por Cáritas, como por toda clase de cineastas internacionales, entre ellos los canadienses Avi Lewis y Naomi Klein. De su película La Toma (The Take) se obtuvo una imagen de los obreros de Zanón revoleando sus cascos al aire para celebrar un intento de desalojo fallido, que estará en la tapa de la próxima edición de Sin Patrón, de lavaca .
Nada de utopías
Tanto las que pretenden gestión obrera y estatización, como las que prefieren la variante de mantener la cooperativa, las fábricas sin patrón demostraron la capacidad de los trabajadores de hacerse cargo de su propia situación, y su propio destino, y hacer eficientes a estas empresas. “Eso es lo que más jode” reconoce Godoy “y por eso no nos dan una solución definitiva. Más allá de las modalidades de cada experiencia, molesta que se haya podido demostrar que los trabajadores pueden gestionar concretamente las fábricas. Años atrás sólo decir esto hubiese parecido una utopía. Pero se demostró que es al revés, se ha dejado al rey al desnudo”.
El rey desnudo son los empresarios, marketineros, expertos en management, gerentes, especialistas en recursos humanos y economistas que parecían los dueños de una verdad ajena al resto de los mortales sobre cómo hacer funcionar una empresa. “El límite concreto te aparece después. Si en el rubro textil hay talleres clandestinos, donde compañeros bolivianos y argentinos son explotados para producir a bajísimo precio, ¿cómo hacen los compañeros de Brukman para competir, tratando a la vez de ganar un salario digno? Esas son las condiciones del capitalismo que queremos cambiar. Nuesrra aspiración sería que en cada fábrica recuperada los trabajadors pudiéramos tener un sueldo igual a la canasta familiar. O trabajar seis horas. O mandar a nuestros hijos a la universidad. Esa sería la aspiración para demostrar todo lo que podemos hacer. Si no llegamos no es por falta de voluntad o capacidad, sino por las condiciones en las que nos toca competir. Es un gran mérito mantenernos de pie, pero con grandes riesgos”.
Disciplina y adicciones
Godoy aclara –por si no se entendió- que no quiere vender espejitos de colores sobre las fábricas. Son un grupo humano donde puede haber peleas y divergencias. “Pero sí digo que está buenísimo tener un ámbito donde discutir, la asamblea, la posibilidad de conversar entre todos”. Rescata la posibilidad de la autodisciplina. “Eso es impresionante. En una empresa te castigan, agachás la cabeza, la salvás o no, pero es totalmente diferente cuando tenés que hablar con tu grupo, cara a cara. Y si tenés problemas, te van a ayudar”.
Zanón cuenta con un servicio médico importante, que incluye un equipo de tratamiento de adicciones. Godoy reconoce que el alcoholismo es uno de los temas que surgen. “Hay muchos problemas, pero en lugar de que sean invisibles como en otros lados, aquí blanqueamos la situación con los compañeros que tienen el problema, que mantienen su privacidad pero a la vez encuentran que hay un lugar al cual acudir. Eso cambia la cabeza. Te da otra perspectiva”.
El reloj de arena
Está corriendo una cuenta regresiva, un reloj de arena que dieron vuelta, dice Godoy. Nadie esperará sentado que llegue octubre de 2008. Zanón con otras recuperadas está proponiendo algunas ideas claras:

  • Defensa de todas las gestiones obreras más allá de la modalidad de cada una.
  • Ley de expropiación definitiva de todas las fábricas.
  • Un plan (para el que empezarán a actuar juntas) para lograr formas de apoyo al trabajo que están haciendo.

-¿Cómo se sienten ustedes?
-Si estamos bien para pelear, estamos enteros. Si sabemos que la confianza la tenemos que depositar en nuestras propias fuerzas, siempre vamos a estar bien.

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La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

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Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.

Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Hay muchos jóvenes.

Muchos docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.

Hay una Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que llega y gente que se va.

Gente que estuvo todo el tiempo.

Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.

Está el movimiento disca, también siempre presente.

Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.

Hay carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.

Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.

Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”

Es la cuarta.

Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.

Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.

Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.

Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.

El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.

Algunos datos de contexto:

  • Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
  • El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
  • La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
  • Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas. 
  • Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Docentes Uber

Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.

Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”. 

Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.

Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”. 

Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”. 

Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.

Plata para la deuda

Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”. 

Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”. 

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario
Foto: Juan Valeiro

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”. 

En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.

El contagio

Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.

La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.

Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos: 

  • “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y 
  • “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”. 

Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:

“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.

Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.

Y sonríe.

Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.

Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.

Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.

¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.

Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.

Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán 

  • junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
  • Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
  • De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
  • De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:

“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.

La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:

“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.

La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.

Que la cosa sigue.

En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.

Sigue cada miércoles en el Congreso.

Y todas las veces que hagan falta.

Porque hay muchos jóvenes.

Docentes, directivos, no docentes.

Egresados, profesionales.

Muchas personas en todo el país.

En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.

Hubo otra Plaza de Mayo repleta.

Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.

Hay más carteles conmovedores.

Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.

Y no callarse.

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Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.

Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol

–El sueldo no alcanza ni para comer.

Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.

También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.

Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.

Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Salir a la calle

El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.

La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.

La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.

Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:

  • Docentes con sueldos indecentes.
  • Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
  • Basta de mentiras, amenazas y presión.
  • Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
  • Salud mental es llegar a fin de mes.
  • Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org

Migajas

Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.

–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.

–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.

Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–. 

Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

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Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas

-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.

Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”. 

 ¿Cómo sigue el curso de esta historia?

Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

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MU 212: El fin de un mundo

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MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.




MU 212: El fin de un mundo

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur


Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande


Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




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A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera

De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.

POR FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito

Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable. 

FRANCISCO PANDOLFI




MU 212: El fin de un mundo

La guerra invisible: la Antártida en la mira


Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?

SERGIO CIANCAGLINI




MU 212: El fin de un mundo

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.

Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.

POR LUCAS PEDULLA




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Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial

En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.

POR CLAUDIA ACUÑA




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Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio

Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.

POR MARÍA DEL CARMEN VARELA

Patagonia rebelde

Crónicas del más acá por Carlos Melone.




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Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot

Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.

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