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Chomsky: El imperio y Latinoamérica

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Esta entrevista, realizada a mediados del 2001 y como parte de la presentación de su libro sobre los Estados iluminados y los Estados delicuentes, Chosmky analiza estas categorías aplicadas a Latinoamérica. Colombia y Venezuela son los ejes de su análisis.

-Terminada la Guerra Fría y el mundo bipolar, ¿cómo define el nuevo orden internacional?

-Como algo bastante parecido a lo que era antes. Mire, si no, lo que está pasando en Colombia.

-¿Es más de lo mismo?

-Mucho me temo. Tomemos, por ejemplo, el concepto de soberanía y de derecho internacional, que están tan de moda. Cuando Estados Unidos y los aliados europeos bombardearon Kosovo, muchos pensaron que estábamos entrando en un nueva era «humanitaria», en que la fuerza a escala internacional sólo sería utilizada en determinados casos. La idea era que la soberanía y el derecho internacional eran conceptos totalmente superados por la globalización, y que si un Estado de los llamados rogue states (Estados delincuentes) se ponía a matar a su gente, sería necesario intervenir por razones humanitarias. Los «Estados iluminados» decidirían cuándo y cómo. Pero después vino Timor Oriental, donde estaba ocurriendo una verdadera carnicería, la peor desde que tuvo lugar el Holocausto. En ese caso, los «iluminados» decidieron que la soberanía de Indonesia debía ser respetada, aunque Timor Oriental nunca formó parte formalmente de Indonesia. Pero eso no importó. Hubo que esperar a que Indonesia pidiera ayuda para enviar fuerzas de la ONU. La diferencia es simple. Si bien en los dos casos se estaban cometiendo atrocidades, Indonesia es un «Estado cliente» de Occidente, mientras que Yugoslavia es un «Estado delincuente».

-¿Cuáles son los «Estados iluminados» y cuáles los «Estados delincuentes»?

-Los iluminados son los que se definen a sí mismos de ese modo. Estados Unidos es un Estado iluminado. Y su perro de presa, Gran Bretaña, lo es cuando sigue sus órdenes. Todo el que acepta participar en la cruzada es un Estado iluminado, y todo el resto son Estados delincuentes. La distensión es así de simple. Lo más contradictorio es que Estados Unidos es el país que menos acuerdos sobre derechos humanos ha ratificado y firmado a escala mundial.

Tras Colombia está Venezuela

-¿Cómo define a Colombia?

-Colombia es la mejor prueba de que la Guerra Fría siempre fue un pretexto. Ahora el pretexto es la droga. Estados Unidos ha estado implicado en la lucha antiterrorista en Colombia desde hace años. Y su involucramiento aumentó a medida que aumentó el poder de las FARC. Lo que ha ido cambiando es la excusa: la verdadera razón es que Colombia es un país relativamente rico, que tiene petróleo y que limita con Venezuela, que actualmente es el mayor proveedor de petróleo de Estados Unidos.

-¿Teme usted que Colombia se transforme en un nuevo Vietnam?

-No. Vietnam fue una guerra imperial muy inusual. En general, los imperios utilizan las fuerzas locales para lograr sus fines. Un imperio utiliza sus soldados para la conquista inicial, pero no para mantener su poder. Por ejemplo, Inglaterra en la India utilizó las fuerzas locales. Los ingleses estaban ahí, pero el que hacía el trabajo sucio era el ejército indio. Colombia se parece más a El Salvador. El ejército colombiano, como todo ejército, tiene sus propios paramilitares, que son los que se encargan de cometer las atrocidades. El Departamento de Estado reconoce que las peores violaciones a los derechos humanos en Colombia son cometidas por los paramilitares. Pero eso no impidió que el ejército colombiano recibiera un cheque por 800 millones de dólares. Los derechos humanos en este caso tampoco parecen ser una prioridad.

-¿Piensa usted que el conflicto se limitará sólo a Colombia? ¿Es fundado el temor que tienen Brasil y los demás países latinoamericanos?

-Creo que es fundado. La violencia aumentará, ya ha comenzado a aumentar. También son preocupantes las armas biológicas que piensan utilizar para terminar con los cultivos de coca. Son armas que han ensayado en los laboratorios, pero nadie sabe qué puede pasar si las utilizan en el Amazonas. Sabemos que afectará a los cultivos de coca, pero nadie sabe qué pasará con el resto de la vegetación, los animales y los seres humanos.

-¿Cómo evolucionará el gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez?

-Si Chávez toma el control de los recursos de Venezuela para introducir reformas sociales en su país, habrá problemas. Cada vez que un presidente latinoamericano intentó algo así, terminó mal. Recuerde a Jacobo Arbenz, en Guatemala. Estados Unidos organizó una invasión militar que derrumbó su gobierno y dio inicio a cuatro décadas de terror.

Después del Muro

-¿Por qué dice que nada cambió desde la Guerra Fría?

-Porque los intereses siguen siendo los mismos. El Muro de Berlín cayó en noviembre de 1989. ¿Qué pasó? Un mes después, Estados Unidos invadió Panamá, secuestró al presidente -que a esas alturas a nadie le gustaba, pese a que había trabajado para la CIA- y colocó un gobierno títere. Muchos pensaron que después de la Guerra Fría, Estados Unidos podría finalmente ocuparse de los derechos humanos y de la democracia, pero lo primero que hicimos fue disminuir la ayuda que brindamos a los países latinoamericanos. Entonces el mensaje fue que ahora el mundo en desarrollo ya no importa.

-El presidente Bush recurrió en su momento a las Naciones Unidas para que le dieran luz verde a la guerra del Golfo. ¿No fue eso un cambio?

-Desde que fueron creadas, después de la Segunda Guerra Mundial, las Naciones Unidas fueron una agencia más de Estados Unidos. Cuando comenzó la descolonización, empezaron a ser más representativas, y entonces Estados Unidos comenzó a oponerse prácticamente a todo lo que se proponía en su seno. Estados Unidos tiene el récord de vetos en el Consejo de Seguridad y cuando la Unesco adoptó posiciones demasiado tercermundistas, se retiró de esa organización. Estados Unidos está prácticamente destruyendo a las Naciones Unidas cuando se opone a pagar lo que debe. Lo que ocurre es que no quiere ceder su soberanía a una organización que no controla de modo absoluto.

-¿Y la Organización Mundial del Comercio?

-Estados Unidos presionó mucho para que la OMC fuese creada. Pero ahora, cuando hay algo que no nos conviene, ya no respetamos sus reglas. Recientemente, la Unión Europea acusó a Estados Unidos de violar las reglas de la OMC con el embargo contra Cuba. Pero la Casa Blanca dijo que esa era una excepción por razones de seguridad nacional. Como si la sobrevivencia nacional de Estados Unidos dependiera de que los niños cubanos se mueran de hambre o de que en los hospitales de La Habana no haya medicinas para curar a los enfermos. Lo que revela esto es la importancia que le damos a nuestra propia soberanía, a nuestro derecho de hacer lo que nos dé la gana, justo en el momento en que decimos que el concepto de soberanía ya no tiene importancia porque los Estados iluminados liderarán el mundo en la lucha por los derechos humanos. ¡Por favor!

-¿Qué posibilidades hay de que se levante el embargo durante el próximo gobierno?

-Gane quien gane, no creo que la política hacia América Latina cambie mucho. Durante años, los ataques contra Cuba fueron justificados con el pretexto de la Guerra Fría. Cuba era el tentáculo del imperio del mal, que amenazaba con estrangularnos. Eso fue siempre una estupidez. La decisión de derrocar al gobierno cubano fue tomada secretamente en marzo de 1960, y entonces todavía no se había consolidado una relación muy significativa entre Moscú y La Habana. Cuando la Guerra Fría terminó, los ataques en contra de Cuba se endurecieron. Recientemente desclasificaron papeles que revelan por qué el presidente John Kennedy quería derrocar a Fidel Castro. Según el historiador Arthur Schlesinger, existía «el temor de que las ideas de Castro se expandieran por América Latina, donde la riqueza estaba muy concentrada y los pobres podrían verse estimulados por el ejemplo de la revolución cubana». Temían que los pobres comenzasen a pedir oportunidades para vivir dece
ntemente. Bueno, ésa era la amenaza.

-¿América Latina está destinada a integrarse en una zona de libre comercio con Estados Unidos?

-Muchos de los problemas de América Latina han sido internos. El gran problema es que, tras la conquista española, los países latinoamericanos siempre han mantenido relaciones más intensas con el mundo occidental que entre sí. Ahora eso está cambiando. Pero que la influencia que ejerce Estados Unidos y también Europa sobre esta región sea tan fuerte, se explica, justamente, porque la relación entre ellos mismos fue muy débil.

Protesta social

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

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Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse. 

Por Lucas Pedulla   Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.

–Si no trabajo, no como.

Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Luis y la batalla cultural.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:

–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?

La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
La evolución de las variables económicas.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.

–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Gadalupe y otros discas acompañando la marcha de jubilados.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión. 

–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.

Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Congreso con atención de coiffeurs para jubilados y gente de la calle.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor. 

A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.

–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?

Luis es crítico:

–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”. 

La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.

¿Qué espera?

–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo. 

¿Hay opción B?

–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come. 

Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.

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Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

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Ley de Tierras y después: Cambio de tema

Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.

Por Claudia Acuña




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Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre

Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.

Por Francisco Pandolfi

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Atanor condenada por contaminación: La odisea

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Agroecología en Misiones: El libro de la selva

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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto

Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro

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Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.

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El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder

¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

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Zoe Hochbaum: Comerse el mundo

Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.

Por María del Carmen Varela

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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