Nota
Agroecología y biodinámica en Mendoza: Elogio de la locura

Mendoza tiene historia de movilización antiminera. Pero no todo es “no”. Hay además producciones agrícolas sanas, incluso de vinos, que reman contra la corriente tóxica, la crisis climática y sintonizan con las nuevas tendencias de consumo. Primera parte de un viaje a formas distintas de acción y pensamiento que conectan, aunque parezca una locura, el cielo con el suelo. Por Sergio Ciancaglini.
Mendoza, tierra así bautizada como gesto de obediencia hacia el español Hurtado de Mendoza, por carambola de la etimología quiere decir en vasco “montaña fría”. Nombre adecuado, al menos antes de la crisis climática que está derritiendo nieves y glaciares de los Andes. Quienes más están haciendo para recuperar clima, salud y producción son personas y comunidades a las que un reconocido ingeniero agrónomo provincial siempre consideró “medio chifladas”. Tiempo después Marcos Persia, el reconocido ingeniero, se sumó a los medio chiflados y fue presidente de la organización que los nuclea.
El dilema: ¿quiénes son racionales y quiénes chiflados en esta época? Marisol Cortez, sombrero de paja y mate a cuestas, me dirá que está loca de contenta. Sandra, con las manos metidas en el ajo, celebra que su nueva vida es una locura. Y más personas me hablarán de fuerzas sutiles, cuernos de vaca, sabores y astros, mientras recorren viñedos inesperadamente fértiles pese a la sequía.
Mendoza es una provincia bella en un mundo que tiende a ponerse feo. Tiene una sociedad movilizada que en 2019 logró dar vuelta la intención sin grieta de instalarles la megaminería de oro, cobre, uranio, potasio & afines. Las asambleas interpretaron que el oro podría terminar como aquel español: Hurtado de Mendoza.
La respuesta social fue el Mendoaguazo. Pueblos enteros, gremios, credos religiosos, pueblos originarios y reinas de la Vendimia, con el lema “El agua vale más que el oro” lograron lo impensable: la derogación de la ley pro minera, y la rehabilitación de la 7722, la “guardiana del agua”.
Pero las riquezas siguen estando allí, y eso les despierta trastornos de ansiedad a las corporaciones que buscan utilizar a su favor a funcionarios, jueces y políticos centrifugados por la crisis económica de la que esperan salir como siempre: en los 90 fueron las joyas de la abuela (empresas estatales) y desde entonces son los bienes comunes o recursos naturales en plan feria americana.
En Mendoza aprendieron que frente a esto no se trata solo de decir “No”, sino que además se puede mostrar otro tipo de trabajo, de propuesta productiva y de formas de ser.




Oficina no, vaca sí
Es bromatóloga, docente, pero su sueño es ser una futura campesina. María Teresa Cañas, Guni, participa desde siempre en las movidas antimineras y además es inspiradora de la Cátedra de Soberanía Alimentaria local y contacto y cómplice de cantidad de proyectos de agroecología: producción sana, sin venenos, que cuida suelo, agua y salud devolviendo vida a los cultivos, entre otras cosas. “La agroecología entró por el lado de las asambleas, tanto frente a la minería como frente al modelo vitivinícola industrial de monocultivo y contaminante por los agroquímicos. Creció el concepto de la producción local y sana de alimentos, y fue un encuentro natural con las ideas de las asambleas”. Ejecuta Guni unos educados bocinazos al pasar por un pequeño santuario con banderas rojas junto a la ruta. “Saludo al Gauchito Gil. Por si acaso”.
Llegamos a Villa Tulumaya, Lavalle, a recorrer 4 hectáreas y las nuevas lógicas de la finca Cosmos. Trabajan allí nueve personas, más gente que en las producciones de materias primas transgénicas que vaciaron los campos convirtiendo a la Argentina en uno de los países con menos población rural del mundo (el 92% es urbana).
¿Cómo logran generar trabajo? Hay viñedos con elaboración de vinos La Mocha (tinto, naranjo y rosado, $2.500 la botella). Con el resto de plantas de la finca más un laboratorio crearon un sector de cosmética. Son como dos cocinas, una para la elaboración de productos líquidos y semilíqudos, otra para sólidos. “La cosmética es como una repostería” cuenta Laura Manzano, ex licenciada en administración.
Laura trabajaba en oficinas, se separó, y hace unos 15 años se encontró con una palabra rara: biodinámica. “Me habían prestado el libro Sembrar, plantar y recolectar en armonía con el cosmos, de la alemana María Thun”. Hizo algún curso, y viajó a Santa Fe, a la Granja Naturaleza Viva de Remo Vénica e Irmina Kleiner: “Fue demasiado. La belleza y todo lo que producen. Remo decía: si planto tantos girasoles gano tanto, pero si los elaboramos como aceite ganamos tanto más, y le damos trabajo a tanta gente”. Naturaleza Viva tiene 15 familias en 200 hectáreas de producción que los Vénica llaman agroecológica y biodinámica. Marta todavía se asombra. “Algo me latió adentro, volví, renuncié a la oficina y me compré una vaca. Me instalé acá inspirada en Naturaleza Viva y dije: es la vida que quiero”.
La vida que quiere: producen champús para distintos tipos de pelo hechos de jarilla, ortiga, caléndula, romero, tea tree, y varios más. Acondicionadores; jabones de lavanda, olivo, manzanilla y amaranto, pasta dental con extracto de romero y menta, desodorantes fitocosméticos; cremas faciales diurnas y nocturnas, exfoliantes, restauradoras; emulsiones corporales, bálsamos. Fabrican también mermeladas (ciruela, durazno y varios etcéteras), tomate triturado, pasta de berenjenas, orégano y milenrama biodiámicos… el infinito y más acá. Y tinturas madre de jengibre, cola de caballo, consuelda, romero, caléndula, cardo mariano, carqueja, equinacea, lavanda, propóleo, romero, valeriana, vid.
“Tenemos 2 hectáreas de viñedos, y el resto para plantas aromáticas y medicinales, hortalizas y frutas, y pastura de animales” cuenta Laura sobre ese estallido productivo que se puede explorar en la página web de la finca Cosmos.

Romanticismo + datos duros
Qué es eso de la biodinámica? Laura mira la finca: “¡Qué difícil! Es una forma de cultivo que nace de un filósofo austríaco, Rudolf Steiner (fallecido en 1925). Creó la antroposofía, las escuelas Waldorf, y antes de morir habló de agricultura. Básicamente dijo que había que investigar la relación entre lo que sucede en el cosmos y en la tierra. Que se puede potenciar lo agrícola para tener alimentos con una cualidad diferente”. ¿De qué modo? “Son técnicas agronómicas. Se alimenta y enriquece el suelo para que las plantas se desarrollen de la mejor manera. Aparte está todo lo espiritual que forma parte de la agricultura biodinámica, que me encantó”.
El suelo del viñedo está cubierto de plantas. Un alambrado lo separa de un campo vecino de aspecto desértico, solo vides y un suelo grisáceo. “De esa finca tradicionalmente te dirían que está ‘limpia’, sin yuyos. La nuestra sería ‘desordenada’. En los otros campos andan con las mochilas fumigando, contaminando. Ponen fertilizantes químicos que hacen que las plantas crezcan pero débiles. Atraen plagas y tienen que envenenar más todavía. Aquí el suelo cubierto conserva mucho mejor la humedad. El agua no se evapora, las plantas son fuertes. Pensá que tenemos agua por regadío una vez cada nueve días. Y mirá cómo está todo”. Miro: todo está vivo.
En la huerta tienen de 20 a 40 variedades de tomates, zapallo, lechugas, pepinos, porotos , maíz. Parte lo consumen y el resto lo transforman en productos de venta (tomates triturados, salsas, mermeladas). Se ven patos que pastorean. “Cada animal tiene una función, y los patos no nos tocan las aromáticas, pero sí las que no queremos como el sorgo de Alepo”. Familia ensamblada, Laura vive con sus hijas y su pareja Raimundo Laugero que tiene otros dos hijos. Informa, ante esa especie de jardín botánico: “Acá está mi alma”.
Esto puede sonar romántico, pero el alma de Laura no pierde de vista lo productivo: “Son años de trabajo también en lo comercial para sostener la estructura. Hay cada vez más demanda de este tipo de productos y gente sumándose a trabajar de este modo. Hacemos lo que nos gusta. Y algo tan lindo, no es tan lindo si no lo compartís”.


Los chiflados
Llega el ingeniero agrónomo Marcos Persia, asesor de la Asociación para la Agricultura Biológico-Dinámica de Argentina (AABDA), representante en Mendoza de la Dirección Nacional de Agroecología y uno de los grandes impulsores cuyanos de toda esta experiencia. “La agroecología se centra en lo material, los nutrientes, asociaciones de cultivos. La biodinámica hace lo mismo, agregando un concepto de lo no material, lo que está a nivel de la energía. La palabra clave tal vez sea vitalidad. ¿Cómo medimos la vitalidad? ¿Por qué cambia? La biodinámica trata de pensarlo”.
La AABDA plantea que el objetivo es “vitalizar a la tierra, los cultivos, los animales y al ser humano, produciendo alimentos de altísima calidad”. Eso se logra utilizando “preparados biológico-dinámicos (compuestos por productos minerales y orgánicos: vegetales y animales que llevan un proceso de maduración), con la incorporación de materia orgánica (compost, abonos verdes, cercos vivos, rotaciones de cultivos, purines, etc.), con técnicas de labranza que minimizan los efectos negativos sobre la estructura, microflora y microfauna del suelo e incluyendo en los cultivos el componente animal, generando sistemas mixtos agrícola- ganaderos”, lo cual los convierte en la práctica en captadores de CO2 que contribuyen a la disminución del efecto invernadero y el calentamiento global, además de la producción de alimentos sanos.
Dice la AABDA: “Su visión no queda acotada a lo que ocurre en la tierra de cultivo, sino que se eleva hacia el cielo y está pendiente de los acontecimientos astronómicos registrados durante el mes y el año. Ritmos de la luna, el sol, los planetas, y sus distintas posiciones respecto a las estrellas del Zodiaco. Que influyen directamente en los ritmos de la naturaleza, los biológicos y sobre el crecimiento vegetal”.
Los calendarios biodinámicos indican los mejores momentos para siembras, cosechas, crianza animal y todas las actividades del campo. Sistematizan la influencia de las fases lunares en los cuerpos y los cultivos, algo que se conoce desde siempre (aunque los urbanos hemos sido un tanto podados de esa percepción). Mucha gente en el mundo –la biodinámica es global– utiliza los calendarios hasta para saber cuándo cortarse el pelo. Todo esto puede resultar discutible para muchas mentes pero la biodinámica más que discutir plantea experimentar y observar resultados. “Es un cambio de paradigma. La humanidad y la ciencia están comprendiendo que hay una pifiada, que la relación con la naturaleza tiene que ser diferente”.
Marcos estudió agronomía en Mendoza. “La facultad es pura cabeza, yo quería salir a hacer”. Participó a comienzos de siglo en el inicio de la Unión de Trabajadores Sin Tierra (que inspiró la creación de la Escuela Campesina de Agroecología), en cooperativas rurales, contribuyó en 2004 al armado de la Bioferia de producto agroecológicos, a la que luego se sumó otra opción, la Vida Feria, y hoy es docente en una tecnicatura agroecológica en el Valle de Uco.
“Por 2005 habré conocido a los biodinámicos a partir de Naturaleza Viva, y me parecieron re buenos tipos, pero medio chiflados. Hablaban de fuerzas, cuerpos etéricos, energías, y no me entraba en la cabeza, no cerraba con mi formación. Me puse a estudiar y empecé a entender que la luz solar o la luna influyen de manera increíble, solo que no te habías dado cuenta. Existe algo más de lo que puedo ver y tocar. Cosas intangibles”.
Nota Marcos mi propia perplejidad y dice: “Por ejemplo nuestras emociones no son algo material, pero son tan poderosas que influyen en casi todo. El materialismo se queda corto al querer explicarlo todo”.
¿Y qué tiene que ver eso con la producción? “Eso mismo hay que preguntarse. ¿Cómo impacta mi relación con el suelo, los cultivos, los animales, el agua? Al conocer esas experiencias de agricultura empecé también a percibir un cambio mío, corporal y anímico, la idea de un mundo si querés sutil pero de tremendo impacto para transformar lo material”. Los alimentos y sus componentes son materiales: “Pero también hay un componente sutil, una vitalidad que si no poseen, tampoco nos alimenta”. Por eso se habla de los alimentos sanos como “víveres”: que nutren de vitalidad.
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Marcos terminó siendo cinco años presidente de AABDA, y cuatro como vice. O sea, un referente nacional de los medio chiflados. “Además conocí las experiencias y organizaciones en Latinoamérica y Europa y la verdad es que el contacto con toda esa gente loca y lo que produce es algo que no tiene vuelta atrás”. Sobre las palabras: “Yo hablaría de una agroecología dinámica, donde la ‘dinamis’ está en esa parte inmaterial, lo del calendario, las formas de coordinar con esa energía que está en el cosmos, incluso con los preparados y el compost que revitalizan los suelos de un modo increíble”.
¿En términos productivos cuál es la diferencia con otros campos? Persia: “Según el lugar, la época o el cultivo, algunos trabajos dan resultados favorables en kilos o toneladas para lo agroecológico, otros al revés, pero en esos casos no se menciona que lo convencional depende de un enorme gasto de energía fósil, fertilizantes y químicos. Además son alimentos vaciados de sus componentes”.
Sobre la idea de que hay que producir más alimentos: “Es un enfoque engañoso para justificar a la agroindustria. El problema en el mundo en realidad es de distribución de los alimentos. Que la gente tenga acceso a la comida. No faltan alimentos sino que se los tira como parte de un estilo de consumo y para regular los precios. Por eso la agroecología plantea un sistema agroalimentario autónomo y soberano que les garantice comida a todos”. Así pasa Marcos de lo sutil a lo gruesamente político (temas de los que no habla ningún político).
Un ejemplo: “Tenemos 3 millones de habitantes en Mendoza. Abrís la producción de alimentos de cercanía. Suponete que empezás con 500 familias. Eso sería súper rentable para todos y estarías cambiando la ecuación alimenticia de la comunidad, paso a paso, para ver cómo llegar a cubrir la necesidad de toda esa población, aliando a productores y consumidores”.
¿Y el futuro? “El sistema actual no cierra ni humana ni ambiental ni climáticamente, y hay una demanda gigante de este tipo de producción en el mundo. La agroecología a la larga tiene que desplazar al modelo convencional. Es la agricultura del futuro, porque es mucho más beneficiosa para todos”.
Salvo, hay que decirlo, para las corporaciones que controlan la fabricación y venta de los llamados OCNIS: objetos comestibles no identificados, con los que reemplazan a los alimentos de verdad.
Producción realizada en colaboración
con la Fundación Heinrich Böll – Cono Sur.
(Este reportaje continuará, describiendo en qué se parecen una empresa que exporta vinos de alta gama a 27 países, una cooperativa de campesinos, un ex corresponsal de guerra, y mujeres que lograron reiniciar sus existencias y conectar el suelo, el cielo y la posibilidad de vivir mejor).
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Nota
La Ley de la calle: masiva movilización para que se aplique el financiamiento universitario

Pese a que el Congreso Nacional votó la Ley de Financiamiento Universitario 27.795, y rechazó con más de dos tercios de ambas cámaras la intentona de veto presidencial, y a que fallos judiciales ordenan su cumplimiento inmediato, el Gobierno de los Milei & los Caputo no la aplica. Para los organizadores de la movilización calculada en más de 1.500.000 personas en todo el país, esto no solo rompe lo relativo al presupuesto universitario “sino el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”. Todo lo contrario a lo que sucede hoy en la calle, donde la democracia queda expresada en la gente moviéndose en esta 4° marcha durante el período libertario, y de sectores que se plegaron y convocan a seguir resistiendo este tipo de políticas de daño social. Voces desde la calle que explican sin casettes por dónde moverse.
Por Franco Ciancaglini. Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

Hay muchos jóvenes.
Muchos docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, Córdoba, en Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca y así.
Hay una Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que llega y gente que se va.
Gente que estuvo todo el tiempo.
Hay jubilados y jubiladas que marchan todos los miércoles.
Está el movimiento disca, también siempre presente.
Hay sindicatos, como la UOM o los Aceiteros, y parte de la CGT que brindó su apoyo y movilizó algunas columnas dispersas.
Hay carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes, de todos lados, sobre todo llegados de fuera de la Capital Federal.
Muchas personas que viajaron desde lejos para sumar su cuerpo, su cartel, su grito, su aplauso.
Que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.

“Milei cumplí la ley”
Es la cuarta.
Las tres primeras Marchas Federales Universitarias fueron las más masivas contra el gobierno de Milei. Esta no fue la excepción.
Desde el escenario calcularon alrededor de un millón y medio de personas movilizadas en todo el país.
Lo incontable es todo lo que sucede alrededor de esta bandera argentina que significa la universidad pública.
Una bandera que cobija a miles de generaciones que se reunieron hoy en la Plaza de una manera conmovedora: relatando, en esta crónica, cómo el acceso a la educación libre, gratuita y de calidad “cambia vidas, motoriza el ascenso social y brinda soberanía a un país”. Así lo sintetizaron en un documento leído por la FUA (Federación Universitaria Argentina” que se tituló: “Cuarta marcha federal universitaria: 203 días sin aplicar la Ley. Por la universidad pública y en defensa de la democracia”.
El planteo central: “El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario: es el contrato social que nos mantiene libres y en un Estado de derecho”.


Algunos datos de contexto:
- Los salarios de quienes trabajan en las universidades argentinas bajaron el 34,5% en el mejor de los casos, o más del 40% según otros cálculos. Es como si en los últimos dos años no hubieran cobrado entre 8 y 10 salarios. Los números simbolizan lo presupuestario, pero tal vez no logren mostrar el daño institucional, social, familiar y personal que provoca la política del gobierno.
- El actual es uno de los menores porcentajes históricos que el Presupuesto Nacional asigna a las universidades, en las que el 57,6% de los graduados son primera generación de sus familias en llegar a los estudios superiores. Esa posibilidad es una de las cosas que se está quebrando, como lo señalaban los cartones manuscritos en los que se leía: “Sin educación no hay futuro”.
- La importancia que el gobierno de Milei le da a la educación se expresa en la aplicación de un nuevo recorte del Presupuesto Nacional de 3 billones de pesos en temas de energía, obras públicas, urbanización y hasta tratamientos contra el cáncer (63.021 millones de pesos que explican que la palabra crueldad tal vez ya no alcance para definir lo que está ocurriendo). Para el tema educativo, el recorte es de 78.768 millones de pesos.
- Ese incalificable decreto de ajuste fue firmado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Caputo. El lado B de la situación aparece en casos como el $LIBRA o el ANDIS, donde se detectaron sobreprecios en sillas de ruedas, andadores, medicamentos y tecnologías para diversos tipos de tratamiento del orden del 200% en los casos más leves, hasta productos sobrefacturados en un 4.239%. A lo que habría que agregar 3%, Spagnuolo, Esper, Nucleoeléctrica, Adorni, posibles sobresueldos oficiales, entre otras cosas.
- Volviendo a lo estrictamente universitario, esta licuación económica va generando, además, un éxodo permanente de docentes que está vaciando una educación de calidad históricamente reconocida a nivel continental y global.

Docentes Uber
Los testimonios desde la calle permiten entender de manera simple la complejidad de lo que está en juego.
Primero, pequeñas escenas concretas. Lucía Darandal, estudiante de la Universidad Nacional de La Plata, resume “lo más visible”: el salario de los docentes. “Cada vez les está costando más llegar a fin de mes. Muchos están teniendo más de un trabajo para poder sostenerse, muchos tienen familias que mantener. Ahí está el primer deterioro que se va acentuando. Lo mismo pasa con los trabajadores no docentes”.
Las becas: “La beca Progresar quedó congelada en 35.000 pesos y eso prácticamente no alcanza. Hay estudiantes a los que cada vez se les complica más pagar el alquiler, porque recordemos que también hay estudiantes que viajan desde otros lugares de la Argentina”. Y los horarios: “Faltan horarios en el turno noche. Entonces hay menos posibilidades para que el estudiante trabajador pueda cursar”.
Desde Rosario, el médico y director del Instituto de Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas, Damián Verzeñassi, lo traduce en una imagen todavía más brutal: “Más de la mitad de los trabajadores universitarios cobran por debajo de la línea de pobreza” y agrega que hay docentes “que con lo que cobran no pueden pagar siquiera el costo del transporte para llegar a dar clases”.
Rosario Kairuz, estudiante de Sociales UBA, cuenta cómo eso impacta directamente en las cursadas: “Las materias de la orientación en investigación prácticamente no cuentan con ningún tipo de horario. Se ofertan un cuatrimestre sí y otro cuatrimestre no”. Y agrega otro ejemplo síntoma del deterioro: “Quienes siguen la orientación de producción no cuentan con materiales ni con equipos para realizar los distintos talleres audiovisuales”.
Nicolás Núñez, docente de Sociales e integrante de AGD, completa la escena desde el otro lado del aula: “El incumplimiento de la ley y los dos años de profunda pérdida del poder adquisitivo de la docencia universitaria nos empujaron a todos a buscar otras formas de sobrevivir: desde las clases particulares hasta manejar Uber o hacer trabajo freelance”. Le pone una cifra al éxodo: “Hay 10.000 docentes que ya decidieron abandonar las clases”.


Plata para la deuda
Más acá de los números, lo que aparece en la calle es que el conflicto universitario dejó de leerse hace rato solamente en términos presupuestarios. Ya no se trata únicamente de números, partidas o balances, sino de una marcha que Gonza Giles, escritor, periodista y divulgador sobre Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) y neurodivergencias, planteó,como “una defensa colectiva contra el descarte humano”.
Gonzalo habló en nombre del movimiento de personas discapacitadas: “Nos quieren convencer de que ajustar es gobernar, que destruir derechos es modernizar, que dejar gente afuera es eficiencia. Necesitan que la sociedad mire al otro con sospecha, porque cuando logran que el pobre sospeche del que tiene una discapacidad, que el trabajador sospeche del estudiante y que todos sospechen de todos, el ajuste entra más fácil”. Por eso insiste en que “no es un problema económico, es ideológico. Porque plata hay. Lo que no hay es humanidad. Hay plata para deuda, hay plata para represión, hay plata para departamentos que no pueden utilizar, pero no hay plata para que una persona con discapacidad viva dignamente, no hay plata para universidades, no hay plata para ciencia, no hay plata para salud”.

En la marcha volvió a quedar en evidencia que no solo la universidad es una consigna de unidad, sino que las luchas comienzan a entrelazarse unas y otras: los hospitales, la discapacidad, los jubilados, el trabajo. Por eso tuvo tanto peso simbólico la presencia de sindicatos como la UOM. “No es frecuente que los estudiantes y los laburantes estén juntados”, reconoce Darío Dani Román, metalúrgico, “pero en estos tiempos hace falta estar juntos”. Y agrega: “Estamos presentes en todas las luchas populares en las que haga falta estar para dar vuelta esta situación”. Desde la medicina, Damián Verzeñassi amplía: “Esto que está pasando con la universidad —que es lo mismo que pasa con los hospitales, con las personas con discapacidad y con los jubilados— debería ser un elemento más que suficiente para que todo el arco político no fascista se decida a organizarse, a unirse y a encontrarse”.
En Sociales UBA, Rosario Kairuz cuenta que ya empezaron a discutir cómo sostener esa articulación: “Hay que unir esa lucha con docentes y no docentes. Los reclamos estudiantiles no pueden darse solos”. Nicolás Núñez, de AGD Sociales, insiste en que “esta marcha no puede ser un punto de llegada sino un punto de partida” y plantea recuperar algo de lo que ocurrió en 2024 con las asambleas interclaustros y las tomas de facultades. Para él, que habla desde la academia, “nuestra suerte está atada también a los reclamos de discapacidad y a los reclamos de tantos sectores postergados por este gobierno, con los que tenemos que unirnos, como los jubilados”.



El contagio
Pero… ¿cómo? La respuesta más repetida en la calle vuelve a ser la movilización. “Hay que seguir viniendo a las marchas, hay que seguir visibilizando y exigiendo”, plantea Gonza, y agrega que tanto el Poder Judicial como el Legislativo “tienen que ponerle un límite a este gobierno”. Darío Dani Román de la UOM, coincide: “La única arma que tenemos nosotros es salir a la calle, manifestarnos y sostener la pelea hasta el final”. Milagros y Facundo, estudiantes, lo resumen todavía más simple: “Seguir marchando, seguir protestando, para que se den cuenta de lo que quiere la gente”. Damián Verzeñassi suma otra dimensión: “La marcha de hoy tiene que decirles claramente que no les vamos a dejar pasar ninguna más”. Pero además propone “avanzar en una estrategia jurídica muy fuerte por incumplimiento de las funciones de los funcionarios públicos, desde el presidente para abajo, contra todos los responsables de no cumplir con una ley aprobada por el Congreso de la Nación”.
La última imagen que brota en la calle no es solo la de la crueldad, sino la de una brutalidad planificada. Gonza Giles lo explica claramente: “Necesitan universidades vacías porque el pensamiento crítico molesta. Necesitan personas aisladas porque los derechos organizan. Necesitan trabajadores cansados y estudiantes endeudados porque así envían un mensaje”.
Lo mismo dicen Vladimir y Adriana, de 19 años, pero ya orgullosos técnicos químicos. Mientras hablan levantan dos carteles que llaman la atención de todos:
- “Cuando la educación sea privada, seremos privados de todo” y
- “No se puede adoctrinar un cerebro lleno de conocimiento”.
Las letras están prolijamente dibujadas, en colores, y recortadas con paciencia y dedicación. “Estuvimos haciéndolos desde ayer, buscando frases, viendo todo lo que dice la gente, juntando opiniones. Y quedaron estas”, cuentan ellos, que hablan sosteniéndose la mano uno al otro.

Ella es de Moreno, él de José C. Paz. Egresaron de una secundaria técnica pública. Ella ahora estudia Ingeniería Aeronáutica en la UTN de Haedo. Él piensa anotarse en Agronomía. A ellos, además de todo, la universidad pública les dio el amor. Y desde ahí hablan:
“Vamos a ayudar a un comedor cerca de Cuartel V, en un barrio muy pobre. Hay familias a las que se les complica hasta estudiar. Regalamos hojas, útiles, lo que se pueda. Yo era de un barrio también muy humilde y mi primo no pudo estudiar, tuvo que dejar para ir a trabajar. Hacemos lo que podemos. Muchas veces no alcanza. Pero aunque sea una persona más que pueda estudiar, ya es una victoria”.
Él da vuelta el cartel y muestra la frase del otro lado: “Estamos acá también por vos, que pensás distinto”. Adriana dice: “Mucho se habla de que el odio se contagia, que vivimos una época de odio, que las redes muestran eso. Pero también el amor y la solidaridad contagian”.
Y sonríe.
Con esa sonrisa que contagia, y ese cartel colorido, revela que ella fue la responsable de que viniese su novio: “Esta es la primera vez que viene a una marcha. Yo ya había venido a la marcha antifascista. Así que bueno, ya traje a alguien más”.
Y la próxima, uno más.
Sí, sí. Ya hay dos amigos que querían venir y no pudieron por otros temas, pero tenían ganas.
Vladimir: ¿y qué te pareció tu primera marcha?
Nervioso al principio, la verdad. Pero estuvo muy bueno.
¿Por qué nervioso?
No sé, siempre las veía desde afuera y parecía otra cosa. Pero estuvo re bien la experiencia.
Ahora sonríen ambos.
Y saludan antes de desconcentrar por Diagonal Norte rumbo a tomarse dos micros y un tren para volver a su casa.
Sobre esa avenida céntrica, donde se recorta el Obelisco, pasarán
- junto a un joven con una remera de 2 Minutos y un cartel que dice: “Estéticamente superiores”, con la cara deforme del Presidente. Una ironía sellada con la firma de la Escuela Superior de Bellas Artes Antonio Berni.
- Cerca de Luna, de siete años, de la mano de Gloria, su mamá, chocha porque está caminando por la calle y no por la vereda.
- De una joven que tiene un cartel que da ganas de llorar: “Mi sabiduría viene de esta tierra”.
- De un ruidoso grupo de la Escuela Secundaria de la Universidad de San Martín que trajo varios hits. El mejor:
“Con las lágrimas de Adorni
vamos a hacer una cascada
para que se metan todos
los pibes de la barriada”.
La gente desconcentra y va cantando “eaea” y también:
“Si el presupuesto no está
qué quilombo que se va a armar”.



La sensación es, como decía Gonza, que este es un punto de largada y no de llegada.
Que la cosa sigue.
En la calle, pero también en los barrios, en los comedores, y en las aulas.
Sigue cada miércoles en el Congreso.
Y todas las veces que hagan falta.
Porque hay muchos jóvenes.
Docentes, directivos, no docentes.
Egresados, profesionales.
Muchas personas en todo el país.
En Mar del Plata, en Córdoba, Ushuaia, en Rosario, en Bahía Blanca.
Hubo otra Plaza de Mayo repleta.
Hay gente que, aun cuando todo terminó, sigue llegando.
Hay más carteles conmovedores.
Hay muchos jóvenes que, a pesar del frío y la cascada de malas noticias, no se resignan y demuestran, hasta con alegría, que la única que queda hoy es la calle.
Y no callarse.












Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
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Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
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Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
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Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
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