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Agroecología y biodinámica en Mendoza: Elogio de la locura

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Mendoza tiene historia de movilización antiminera. Pero no todo es “no”. Hay además producciones agrícolas sanas, incluso de vinos, que reman contra la corriente tóxica, la crisis climática y sintonizan con las nuevas tendencias de consumo. Primera parte de un viaje a formas distintas de acción y pensamiento que conectan, aunque parezca una locura, el cielo con el suelo. Por Sergio Ciancaglini.

Mendoza, tierra así bautizada como gesto de obediencia hacia el español Hurtado de Mendoza, por carambola de la etimología quiere decir en vasco “montaña fría”. Nombre adecuado, al menos antes de la crisis climática que está derritiendo nieves y glaciares de los Andes. Quienes más están haciendo para recuperar clima, salud y producción son personas y comunidades a las que un reconocido ingeniero agrónomo provincial siempre consideró “medio chifladas”. Tiempo después Marcos Persia, el reconocido ingeniero, se sumó a los medio chiflados y fue presidente de la organización que los nuclea.

El dilema: ¿quiénes son racionales y quiénes chiflados en esta época? Marisol Cortez, sombrero de paja y mate a cuestas, me dirá que está loca de contenta. Sandra, con las manos metidas en el ajo, celebra que su nueva vida es una locura. Y más personas me hablarán de fuerzas sutiles, cuernos de vaca, sabores y astros, mientras recorren viñedos inesperadamente fértiles pese a la sequía.

Mendoza es una provincia bella en un mundo que tiende a ponerse feo. Tiene una sociedad movilizada que en 2019 logró dar vuelta la intención sin grieta de instalarles la megaminería de oro, cobre, uranio, potasio & afines. Las asambleas interpretaron que el oro podría terminar como aquel español: Hurtado de Mendoza.

La respuesta social fue el Mendoaguazo. Pueblos enteros, gremios, credos religiosos, pueblos originarios y reinas de la Vendimia, con el lema “El agua vale más que el oro” lograron lo impensable: la derogación de la ley pro minera, y la rehabilitación de la 7722, la “guardiana del agua”.

Pero las riquezas siguen estando allí, y eso les despierta trastornos de ansiedad a las corporaciones que buscan utilizar a su favor a funcionarios, jueces y políticos centrifugados por la crisis económica de la que esperan salir como siempre: en los 90 fueron las joyas de la abuela (empresas estatales) y desde entonces son los bienes comunes o recursos naturales en plan feria americana.

En Mendoza aprendieron que frente a esto no se trata solo de decir “No”, sino que además se puede mostrar otro tipo de trabajo, de propuesta productiva y de formas de ser.

Oficina no, vaca sí

Es bromatóloga, docente, pero su sueño es ser una futura campesina. María Teresa Cañas, Guni, participa desde siempre en las movidas antimineras y además es inspiradora de la Cátedra de Soberanía Alimentaria local y contacto y cómplice de cantidad de proyectos de agroecología: producción sana, sin venenos, que cuida suelo, agua y salud devolviendo vida a los cultivos, entre otras cosas. “La agroecología entró por el lado de las asambleas, tanto frente a la minería como frente al modelo vitivinícola industrial de monocultivo y contaminante por los agroquímicos. Creció el concepto de la producción local y sana de alimentos, y fue un encuentro natural con las ideas de las asambleas”. Ejecuta Guni unos educados bocinazos al pasar por un pequeño santuario con banderas rojas junto a la ruta. “Saludo al Gauchito Gil. Por si acaso”.

Llegamos a Villa Tulumaya, Lavalle, a recorrer 4 hectáreas y las nuevas lógicas de la finca Cosmos. Trabajan allí nueve personas, más gente que en las producciones de materias primas transgénicas que vaciaron los campos convirtiendo a la Argentina en uno de los países con menos población rural del mundo (el 92% es urbana).

¿Cómo logran generar trabajo? Hay viñedos con elaboración de vinos La Mocha (tinto, naranjo y rosado, $2.500 la botella). Con el resto de plantas de la finca más un laboratorio crearon un sector de cosmética. Son como dos cocinas, una para la elaboración de productos líquidos y semilíqudos, otra para sólidos. “La cosmética es como una repostería” cuenta Laura Manzano, ex licenciada en administración.

Laura trabajaba en oficinas, se separó, y hace unos 15 años se encontró con una palabra rara: biodinámica. “Me habían prestado el libro Sembrar, plantar y recolectar en armonía con el cosmos, de la alemana María Thun”. Hizo algún curso, y viajó a Santa Fe, a la Granja Naturaleza Viva de Remo Vénica e Irmina Kleiner: “Fue demasiado. La belleza y todo lo que producen. Remo decía: si planto tantos girasoles gano tanto, pero si los elaboramos como aceite ganamos tanto más, y le damos trabajo a tanta gente”. Naturaleza Viva tiene 15 familias en 200 hectáreas de producción que los Vénica llaman agroecológica y biodinámica. Marta todavía se asombra. “Algo me latió adentro, volví, renuncié a la oficina y me compré una vaca. Me instalé acá inspirada en Naturaleza Viva y dije: es la vida que quiero”.

La vida que quiere: producen champús para distintos tipos de pelo hechos de jarilla, ortiga, caléndula, romero, tea tree, y varios más. Acondicionadores; jabones de lavanda, olivo, manzanilla y amaranto, pasta dental con extracto de romero y menta, desodorantes fitocosméticos; cremas faciales diurnas y nocturnas, exfoliantes, restauradoras; emulsiones corporales, bálsamos. Fabrican también mermeladas (ciruela, durazno y varios etcéteras), tomate triturado, pasta de berenjenas, orégano y milenrama biodiámicos… el infinito y más acá. Y tinturas madre de jengibre, cola de caballo, consuelda, romero, caléndula, cardo mariano, carqueja, equinacea, lavanda, propóleo, romero, valeriana, vid.

“Tenemos 2 hectáreas de viñedos, y el resto para plantas aromáticas y medicinales, hortalizas y frutas, y pastura de animales” cuenta Laura sobre ese estallido productivo que se puede explorar en la página web de la finca Cosmos.

Agroecología y biodinámica en Mendoza: Elogio de la locura
Marcos Persia, ingeniero agrónomo que participó en el nacimiento de cooperativas campesinas y ferias: “La biodinámica le agrega a la agroecología un componente intangible, sutil, pero de tremendo impacto para transformar lo material”.

Romanticismo + datos duros

Qué es eso de la biodinámica? Laura mira la finca: “¡Qué difícil! Es una forma de cultivo que nace de un filósofo austríaco, Rudolf Steiner (fallecido en 1925). Creó la antroposofía, las escuelas Waldorf, y antes de morir habló de agricultura. Básicamente dijo que había que investigar la relación entre lo que sucede en el cosmos y en la tierra. Que se puede potenciar lo agrícola para tener alimentos con una cualidad diferente”. ¿De qué modo? “Son técnicas agronómicas. Se alimenta y enriquece el suelo para que las plantas se desarrollen de la mejor manera. Aparte está todo lo espiritual que forma parte de la agricultura biodinámica, que me encantó”.

El suelo del viñedo está cubierto de plantas. Un alambrado lo separa de un campo vecino de aspecto desértico, solo vides y un suelo grisáceo. “De esa finca tradicionalmente te dirían que está ‘limpia’, sin yuyos. La nuestra sería ‘desordenada’. En los otros campos andan con las mochilas fumigando, contaminando. Ponen fertilizantes químicos que hacen que las plantas crezcan pero débiles. Atraen plagas y tienen que envenenar más todavía. Aquí el suelo cubierto conserva mucho mejor la humedad. El agua no se evapora, las plantas son fuertes. Pensá que tenemos agua por regadío una vez cada nueve días. Y mirá cómo está todo”. Miro: todo está vivo.

En la huerta tienen de 20 a 40 variedades de tomates, zapallo, lechugas, pepinos, porotos , maíz. Parte lo consumen y el resto lo transforman en productos de venta (tomates triturados, salsas, mermeladas). Se ven patos que pastorean. “Cada animal tiene una función, y los patos no nos tocan las aromáticas, pero sí las que no queremos como el sorgo de Alepo”. Familia ensamblada, Laura vive con sus hijas y su pareja Raimundo Laugero que tiene otros dos hijos. Informa, ante esa especie de jardín botánico: “Acá está mi alma”.

Esto puede sonar romántico, pero el alma de Laura no pierde de vista lo productivo: “Son años de trabajo también en lo comercial para sostener la estructura. Hay cada vez más demanda de este tipo de productos y gente sumándose a trabajar de este modo. Hacemos lo que nos gusta. Y algo tan lindo, no es tan lindo si no lo compartís”.

Los chiflados

Llega el ingeniero agrónomo Marcos Persia, asesor de la Asociación para la Agricultura Biológico-Dinámica de Argentina (AABDA), representante en Mendoza de la Dirección Nacional de Agroecología y uno de los grandes impulsores cuyanos de toda esta experiencia. “La agroecología se centra en lo material, los nutrientes, asociaciones de cultivos. La biodinámica hace lo mismo, agregando un concepto de lo no material, lo que está a nivel de la energía. La palabra clave tal vez sea vitalidad. ¿Cómo medimos la vitalidad? ¿Por qué cambia? La biodinámica trata de pensarlo”.

La AABDA plantea que el objetivo es “vitalizar a la tierra, los cultivos, los animales y al ser humano, produciendo alimentos de altísima calidad”. Eso se logra utilizando “preparados biológico-dinámicos (compuestos por productos minerales y orgánicos: vegetales y animales que llevan un proceso de maduración), con la incorporación de materia orgánica (compost, abonos verdes, cercos vivos, rotaciones de cultivos, purines, etc.), con técnicas de labranza que minimizan los efectos negativos sobre la estructura, microflora y microfauna del suelo e incluyendo en los cultivos el componente animal, generando sistemas mixtos agrícola- ganaderos”, lo cual los convierte en la práctica en captadores de CO2 que contribuyen a la disminución del efecto invernadero y el calentamiento global, además de la producción de alimentos sanos.

Dice la AABDA: “Su visión no queda acotada a lo que ocurre en la tierra de cultivo, sino que se eleva hacia el cielo y está pendiente de los acontecimientos astronómicos registrados durante el mes y el año. Ritmos de la luna, el sol, los planetas, y sus distintas posiciones respecto a las estrellas del Zodiaco. Que influyen directamente en los ritmos de la naturaleza, los biológicos y sobre el crecimiento vegetal”.

Los calendarios biodinámicos indican los mejores momentos para siembras, cosechas, crianza animal y todas las actividades del campo. Sistematizan la influencia de las fases lunares en los cuerpos y los cultivos, algo que se conoce desde siempre (aunque los urbanos hemos sido un tanto podados de esa percepción). Mucha gente en el mundo –la biodinámica es global– utiliza los calendarios hasta para saber cuándo cortarse el pelo. Todo esto puede resultar discutible para muchas mentes pero la biodinámica más que discutir plantea experimentar y observar resultados. “Es un cambio de paradigma. La humanidad y la ciencia están comprendiendo que hay una pifiada, que la relación con la naturaleza tiene que ser diferente”.

Marcos estudió agronomía en Mendoza. “La facultad es pura cabeza, yo quería salir a hacer”. Participó a comienzos de siglo en el inicio de la Unión de Trabajadores Sin Tierra (que inspiró la creación de la Escuela Campesina de Agroecología), en cooperativas rurales, contribuyó en 2004 al armado de la Bioferia de producto agroecológicos, a la que luego se sumó otra opción, la Vida Feria, y hoy es docente en una tecnicatura agroecológica en el Valle de Uco.

“Por 2005 habré conocido a los biodinámicos a partir de Naturaleza Viva, y me parecieron re buenos tipos, pero medio chiflados. Hablaban de fuerzas, cuerpos etéricos, energías, y no me entraba en la cabeza, no cerraba con mi formación. Me puse a estudiar y empecé a entender que la luz solar o la luna influyen de manera increíble, solo que no te habías dado cuenta. Existe algo más de lo que puedo ver y tocar. Cosas intangibles”.

Nota Marcos mi propia perplejidad y dice: “Por ejemplo nuestras emociones no son algo material, pero son tan poderosas que influyen en casi todo. El materialismo se queda corto al querer explicarlo todo”.

¿Y qué tiene que ver eso con la producción? “Eso mismo hay que preguntarse. ¿Cómo impacta mi relación con el suelo, los cultivos, los animales, el agua? Al conocer esas experiencias de agricultura empecé también a percibir un cambio mío, corporal y anímico, la idea de un mundo si querés sutil pero de tremendo impacto para transformar lo material”. Los alimentos y sus componentes son materiales: “Pero también hay un componente sutil, una vitalidad que si no poseen, tampoco nos alimenta”. Por eso se habla de los alimentos sanos como “víveres”: que nutren de vitalidad.

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Marcos terminó siendo cinco años presidente de AABDA, y cuatro como vice. O sea, un referente nacional de los medio chiflados. “Además conocí las experiencias y organizaciones en Latinoamérica y Europa y la verdad es que el contacto con toda esa gente loca y lo que produce es algo que no tiene vuelta atrás”. Sobre las palabras: “Yo hablaría de una agroecología dinámica, donde la ‘dinamis’ está en esa parte inmaterial, lo del calendario, las formas de coordinar con esa energía que está en el cosmos, incluso con los preparados y el compost que revitalizan los suelos de un modo increíble”.

¿En términos productivos cuál es la diferencia con otros campos? Persia: “Según el lugar, la época o el cultivo, algunos trabajos dan resultados favorables en kilos o toneladas para lo agroecológico, otros al revés, pero en esos casos no se menciona que lo convencional depende de un enorme gasto de energía fósil, fertilizantes y químicos. Además son alimentos vaciados de sus componentes”.

Sobre la idea de que hay que producir más alimentos: “Es un enfoque engañoso para justificar a la agroindustria. El problema en el mundo en realidad es de distribución de los alimentos. Que la gente tenga acceso a la comida. No faltan alimentos sino que se los tira como parte de un estilo de consumo y para regular los precios. Por eso la agroecología plantea un sistema agroalimentario autónomo y soberano que les garantice comida a todos”. Así pasa Marcos de lo sutil a lo gruesamente político (temas de los que no habla ningún político).

Un ejemplo: “Tenemos 3 millones de habitantes en Mendoza. Abrís la producción de alimentos de cercanía. Suponete que empezás con 500 familias. Eso sería súper rentable para todos y estarías cambiando la ecuación alimenticia de la comunidad, paso a paso, para ver cómo llegar a cubrir la necesidad de toda esa población, aliando a productores y consumidores”.

¿Y el futuro? “El sistema actual no cierra ni humana ni ambiental ni climáticamente, y hay una demanda gigante de este tipo de producción en el mundo. La agroecología a la larga tiene que desplazar al modelo convencional. Es la agricultura del futuro, porque es mucho más beneficiosa para todos”.

Salvo, hay que decirlo, para las corporaciones que controlan la fabricación y venta de los llamados OCNIS: objetos comestibles no identificados, con los que reemplazan a los alimentos de verdad.

Producción realizada en colaboración
con la Fundación Heinrich Böll – Cono Sur.

(Este reportaje continuará, describiendo en qué se parecen una empresa que exporta vinos de alta gama a 27 países, una cooperativa de campesinos, un ex corresponsal de guerra, y mujeres que lograron reiniciar sus existencias y conectar el suelo, el cielo y la posibilidad de vivir mejor).

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Documental a un año de la represión del 12 de marzo

Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

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El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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MU 211: Método Pablo

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MU 211: Método Pablo

Todo lo que le salvó la vida a Pablo Grillo, fotorreportero herido tras un disparo de Gentarmería hace un año. Lo que enseña su pelea contra la muerte, que terminó ganando gracias a la solidaridad y una red de salud pública y afecto que sigue viva.




MU 211: Método Pablo

Pablo Grillo: Salvar la vida

¿Qué le salvó la vida al joven fotógrafo atacado por la Gendarmería? La gente que lo ayudó tras el disparo, la que lo atendió cuando se preveía que lo suyo era quedar en estado vegetativo. Los familiares y amigos: la red que estuvo en los momentos más difíciles y armó un mapa de cuidados para salir con solidaridad y energía de la violencia y la oscuridad. Detalles de casi un año destinado a volver a ver esa sonrisa. La recuperación continúa: la vida le ganó a la muerte. Compartimos el QR para releer en lavaca.org la primera entrevista periodística brindada por Pablo. LUCAS PEDULLA




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El bordado: Beatriz Blanco, la “jubilada patotera”

Fue agredida por un policía y cayó de nuca al asfalto durante una manifestación de jubilados. La escena se hizo viral como símbolo de la represión de cada miércoles. Beatriz pensó que había muerto pero sobrevivió al golpazo. Una causa instruida por la jueza Servini de Cubría avanza para condenar al policía que la atacó. Fue acusada por Bullrich de “jubilada patotera” y ella lo lleva con orgullo en una remera creada por sus hijas. Tiene 83 años, sigue yendo a la Plaza con su bastón y sus reclamos por una vida digna, y hace bordados para reflejar cosas alegres. LUCAS PEDULLA




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El aguante: Jonathan Navarro, herido durante la represión

Un oficial de Prefectura le disparó a la cabeza durante la manifestación de hinchadas y jubilados, la misma en la que tiraron al piso a Beatriz Blanco e hirieron a Pablo Grillo. Perdió la visión del ojo izquierdo para siempre. Jonathan Navarro fue aquel día a la calle convocado por hinchas de su club, Chacarita, e indignado porque a su papá le habían sacado el acceso gratuito a los medicamentos. Hoy está desocupado. “Pero no me arrepiento de haber ido”. LUCAS PEDULLA




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Renacer es posible: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

Fue la fábrica Aurora Grundig, la del televisor “caro, pero el mejor”. Colapsada tras el menemismo, sus trabajadoras y trabajadores organizados en cooperativa la recuperaron para resistir el abismo del desempleo. Hoy enfrentan más de lo mismo. Pero son 133 personas, crearon un bachillerato, consiguieron 60 viviendas. El industricidio visto desde la óptica de quienes logran llevar adelante lo que la patronal hundió: otra forma de crear y sostener trabajo, en una isla que el gobierno busca despoblar. FRANCISCO PANDOLFI




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En movimiento: Movilizaciones 2026

Más allá de todo el protocolo de represión oficial las calles fueron otra vez, durante este verano 2026, un lugar de expresión y reclamo frente a la crisis que está ocurriendo en el país y en una sociedad muchas veces vapuleada por las políticas del gobierno. Algunas imágenes para recordar estos días que todavía no sabemos qué historia terminarán escribiendo.




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Crecer bajo el terror: Infancias y dictadura

Un grupo de hijos e hijas de desaparecidos comenzó un proceso judicial para que el Estado reconozca que la violencia ejercida sobre esas infancias también constituyeron delitos. Es un proceso inédito que llega luego de un análisis y reconstrucción de testimonios sobre cómo funcionó el terrorismo de Estado en sus operativos, cautiverios y crímenes. Una investigación crucial que reúne los testimonios de Teresa Laborde, María Lucía Onofri, María Eva Basterra Seoane y Dafne Casoy. EVANGELINA BUCARI




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Carta abierta: Masacre planificada 2026

Retomamos la Carta de un Escritor a la Junta Militar –enviada por Rodolfo Walsh el mismo día de su desaparición– para trazar una sintonía con el actual modelo económico. Lo ya vivido, frente a un presente alucinado. Y algunas pistas para intentar encarar lo que se viene. SERGIO CIANCAGLINI




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Politizate: La Kalo

Es actriz, performer, canta, baila y agita en las calles y en las redes para combatir al fascismo y a la política tibia. Es drag y “vieja bruja”. Habla sobre dopamina, lucha de clases, therians, cultura, haters y kiosqueros. Historia y terapias para pelearle a la tristeza. FRANCO CIANCAGLINI




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No podrán: Luciana Jury

Cantante y compositora con base en el folclore, causó revuelvo en el Festival de Cosquín por sus críticas al gobierno. La sobrina de Leonardo Favio y cómo protegerse y tejer alianzas en tiempos de hate, para que la cultura popular no solo resista sino también haga florecer. MARIA DEL CARMEN VARELA




Cabo suelto: Crónicas del más acá

Carlos Melone

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INFORME ENERO-FEBRERO 2026 DEL OBSERVATORIO LUCÍA PÉREZ DE VIOLENCIA PATRIARCAL

Temporada de femicidios

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Por el Observatorio Lucía Pérez de Violencia Patriarcal (https://observatorioluciaperez.org/)

Durante el verano de este 2026 sufrimos un femicidio y una tentativa de femicidio cada día y medio. Un promedio alarmante que, además costó la vida de cuatro criaturas; tres de ellas apenas superaban el año.

Las víctimas tienen un rango etáreo que va de los 78 a los 17 años y dejaron a 16 infancias huérfanas.

Los datos: enero y febrero suman 43 femicidios y 43 tentativas de femicidio.

No son cifras. Son vidas, como la de Natalia Cruz (foto principal), en Campo Quijano, Salta: su hermana también fue víctima de femicidio años atrás. Hubo marchas para exigir justicia durante casi todos los días desde el día del crimen en que se fugó su asesino –17 de febrero– hasta ayer, cuando finalmente lo atraparon, consecuencia de haber logrado con estos reclamos que la fiscalía ofrezca una importante suma de recompensa por información sobre su paradero.

Lo que deja este verano también es la condena a perpetua por los  femicidios territoriales de las hermanas Estefanía y Marianela Gorosito, de 25 y 28 años, en Rosario, Santa Fe, la ciudad más castigada con este tipo de asesinatos.

Temporada de femicidios

Estefanía y Mariela Gorosito, dos femicidios territoriales en Rosario.

Así el Poder Judicial reconoció por primera vez y explícitamente la relación entre la violencia del narcotráfico y la de género. Tal como expuso claramente el fiscal Patricio Saldutti “Estefanía y Marianela fueron asesinadas en un contexto de violencia de género extrema. Fueron tratadas como moneda de cambio o como mensajes enviados a través de sus cuerpos para saldar deudas. El desprecio por su condición de mujeres es evidente en la forma en que fueron captadas, trasladadas y descartadas como si sus vidas no valieran nada”.

El condenado es Pablo Nicolás Camino, de 31 años, jefe de una cédula de la banda narco Los Monos, quien ya acumula 40 años de prisión por delitos de homicidio, balaceras y asociación ilícita y está procesado, entre otras causas, por el ataque al supermercado que pertenece a la familia de Antonella Roccuzzo, esposa de Lionel Messi.

Temporada de femicidios

Pablo Nicolás Camino, condenado por el femicidio de las hermanas Gorosito.

Pablo Camino ordenó la ejecución de las hermanas desde el penal donde cumple condena. Es decir: estaba bajo la responsabilidad de las autoridades penitenciarias en el momento de organizar el crimen. A Marianela le dispararon ocho veces. A Estefanía, cinco. Sus cuerpos fueron encontrados en un basural al día siguiente de la ejecución.

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