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La Casona: moscato, pizza y autogestión

Luego de despidos, humillaciones y la posibilidad de que su fuente de trabajo cerrara y los dejara en la calle, los trabajadores de la mítica pizzería porteña La Casona tomaron el local y armaron una cooperativa. Enfrentaron a sus expatrones y a sus temores, y hoy están en plena batalla de recuperar la clientela expulsada por la anterior administración

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Luego de despidos, humillaciones y la posibilidad de que su fuente de trabajo cerrara y los dejara en la calle, los trabajadores de la mítica pizzería porteña La Casona tomaron el local y armaron una cooperativa. Enfrentaron a sus expatrones y a sus temores, y hoy están en plena batalla de recuperar la clientela expulsada por la anterior administración.
La Casona: moscato, pizza y autogestión
Un mes antes de que le llegara el telegrama de despido, a Gustavo Correa, que le dicen Loro, los dueños lo habían castigado bajo la orden de quedarse parado en un sector de la pizzería, estático, sin realizar sus funciones diarias, sino atender cualquier cosa que sus patrones le exigieran. El reclamo que había provocado la reacción había sido considerado como una subversión: era encargado y un día dijo que no quería serlo más, que lo cambiaran de puesto y le aumentaran de sueldo, que había días que se quedaba hasta las 3 de la mañana y nunca vio un peso. Le respondieron que la plata ya iba a llegar, que se calmara, que lo necesitaban para las vacaciones.
Finalmente, lo cambiaron de lugar: lo dejaron parado al lado de la escalera. “Se reían, encima”, recuerda Correa. “¿Sabés la humillación que sentía?”.
La humillación se profundizó. “Un día me dan franco. Tenía el lunes. Trabajo el domingo, pero al día me llega el telegrama”, dice. Lo echaron. Había trabajado catorce años en La Casona, la pizzería ubicada en Corrientes y Maipú, pleno microcentro porteño. “Me había quedado un mes adentro; aguinaldo, vacaciones. No tenía un mango. Cuatro días a fideo y arroz hasta que conseguí algo en Once”, describe el Loro su media semana de desempleado. Pero no se quedó de brazos cruzados. Correa había trabajado en Los Chanchitos, La Mangiata y Soleada, restoranes que el año pasado fueron recuperados por sus trabajadores. Se comunicó con un amigo de Los Chanchitos, que lo comunicó con el presidente de la cooperativa que gestiona la parrilla, que lo comunicó con un contacto del Hotel Bauen, bastión de las empresas recuperadas en Argentina.
La conspiración se puso en marcha. Se sucedieron reuniones, charlas, debates. Había otros compañeros que habían pasado por su misma situación: ninguneos, humillaciones, despidos, deudas. Por si fuera poco, sabían que la empresa propietaria, New North S.A, estaban vaciando el local: habían sacado los aires acondicionado y desmantelado algunas oficinas.
La conclusión fue unánime: “Tomemos”.

Testaferros y castigos

“No sabía qué hacer, me estaba picando el estómago”, explica el Loro su decisión de llamar a su amigo de Los Chanchitos. “La pasamos mal, porque no teníamos plata, no teníamos recursos. Tenemos familia, chicos, todo; y estábamos mal con la patronal. Estaban sacando los aires, muchas cosas. Y nosotros, en la desesperación de quedarnos sin trabajo. Yo tengo 42 años. Hoy día buscar laburo es jodido: no hay”.
Daniel Fernández tiene cuatro hijos y hacía dos años que lo habían echado después de una década de trabajar en La Casona. “Nunca me pagaron nada”, dice. Era cajero y encargado de salón, y cuenta que las dueñas (Mabel de Angeli y María Rosa de Angeli, señalan los trabajadores) llegaron a tener otros cinco locales de comida en Mar del Plata, siempre con distintas razones sociales. “Era un teje y maneje con los temas legales”, señala. “Pero nunca figuraban como presidentes: siempre ponían testaferros”. No sólo eso: los trabajadores afirman que los dueños de New North S.A hacían firmar a los propios empleados como testaferros de sus empresas. “Para mantener tu continuidad laboral, firmabas”, comentan a lavaca. Incluso, remarcan, La Casona ha tenido que hacerse cargo de proveedores que los locales en la Costa no pagaban.
A Fernández también lo echaron por reclamar un aumento: “Es más, primero no me echaron: llegué y un encargado me dijo que me quedara parado acá (señala la escalera, la misma que señaló el Loro como su lugar de castigo) y sacá a los vendedores laburantes. No era mi laburo, pero lo hice. Al otro día me llegó el telegrama”.

Lo triste y lo alegre

Daniel Fernández recibió el llamado de sus compañeros y la propuesta de sumarse al proyecto de autogestionar La Casona. No dudó. Luego de su despido se había dedicado a vender libros. Cuando se enteró que a los empleados con mayor antigüedad también los habían echado, Fernández y sus compañeros supieron que la idea de sus patrones era cerrar la pizzería. “Cuando echaron a uno de los mozos, le dije: ´No te hagas drama, algo vamos a hacer. Ponemos una pochoclera, algún pancho. Algo de guita los fin de semanas vamos a sacar´”, pensaba, pero cuando los despidos alcanzaron al personal de mayor antigüedad, el miedo fue otro.
No conocía la experiencia de las fábricas recuperadas por sus trabajadores. Tras las reuniones en el Bauen, los despedidos y los que temían por el cierre de La Casona activaron el operativo. Llegaron al local, entraron, hablaron con los dueños y, maratónicamente, sin reacciones, les cedieron la llave de la pizzería. “La toma fue fácil: vinimos, estaba el encargado de turno que no se quiso quedar, dijimos que íbamos a tomar La Casona, armar una cooperativa y armarla nosotros, así no echábamos más a nadie y todos laburamos”, relata Fernández, como si se tratara de una decisión de todos los días. “Nos pusimos a llorar cuando nos dieron las llaves”.
-Lo vivieron como una conquista.
-En lo personal, sí. Los chicos nuevos por ahí no tanto, pero los más viejos lo sentimos. Nos rompieron el culo: todos nos fuimos con bronca de acá. Ahora hay que pedalearla. Estamos a veces sin dormir, pero si los chicos laburan como laburamos estos 10 días, no hay drama.
Fernández dice que sintió la toma como una conquista personal: volvía a la pizzería. “Yo di todo por la casa y me echaron. Estuve con psicólogo, con psiquiatra”, confiesa. “Me agarró una depresión. Si no fuera por mi señora, no sé qué habría pasado. Me bajoneó mucho. Y cuando los chicos me llamaron, dijimos que lo teníamos que hacer, porque, si no, La Casona iba a desaparecer”.

Deuda millonaria

“Como el procedimiento de recuperación se dio en feria judicial, pedimos habilitación e informamos al juzgado que la patronal se había retirado y que en defensa de los puestos de trabaja íbamos a continuar con la explotación”, explica Ataliva Dinani, abogado de los trabajadores y de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo. “Los pasos siguientes son verificar los créditos de los trabajadores y pedir la compensación de las deudas laborales”.
Dinani sostiene que se abrió una instancia de negociación con los propietarios del inmueble, que no son los mismos que la patronal, para firmar un nuevo contrato a nombre de la cooperativa.
“El 80 por ciento de los trabajadores se quedó en la cooperativa. El 20 por ciento se fue con la propietaria, que estaría abriendo un nuevo local. La cooperativa no echó a nadie, sino que son trabajadores que eligieron seguir bajo relación de dependencia”, aclara el abogado
“La empresa tiene una deuda de AFIP gigantesca. Desde 2010 no pagaba ningún aporte ni contribución patronal. Tenía una deuda de aproximadamente un millón y medio de pesos en materia impositiva”, apunta, y destaca que New North S.A también tiene pedidos de quiebra por parte del Sindicato de Pasteleros.

Clientes recuperados

La Casona es un local enorme. Tiene capacidad para 500 cubiertos, y los trabajadores hoy reprochan que, a medida que los expatrones fueron degradando el lugar, la clientela mermó. “Hay que recuperar a esa gente para que sepan que estamos para laburar”, subraya el Loro Correa. Una de esas clientas es Ana Molina. Ya perdió la cuenta de cuántos hace que viene a La Casona. “Hace 18 años que vengo. No… ¡20!”, trata de recordar.
De todas maneras, no olvida el (mal)trato que vio que recibían los trabajadores. “A lo último los explotaban como basura, y no me gusta que los traten así, porque yo tengo empleados, y los trato bien”, dice Ana. “Estaban sin obra social, pero se la descontaban igual. Una vez un mozo perdió un dinero, como le puede pasar a cualquiera, y la dueña le dio para trabajar todo un sector: propina que le daban, propina que se apropiaba. Así estuvo dos semanas. Yo me fui, no lo pude soportar”.
Cuenta que estuvo dos años sin regresar al local. “Las personas que estaban me desagradaban”, explica. “Ahora funciona mucho mejor que cuando estaban los dueños anteriores”.
El cliente, dicen, siempre tiene la razón.

La Selección Pizzera

La toma fue el 25 de julio. A dos semanas, los trabajadores destacan hoy la importancia de haber recuperado y mantenido las fuentes de trabajo. “Somos más de 30 personas que trabajamos y nadie se quedó afuera”, dice, enorgullecido, Fernández. El Loro agrega: “Estos pibes laburan de memoria, no les podés decir nada: ya saben lo que tienen que hacer. Es lo mismo que decirle algo a la Selección Argentina: ¿qué podés decirle a Messi que haga? ¿Le podés decir algo? Nada. Acá crecimos juntos. Al que ahora es el presidente le digo: ´Los dos teníamos pelo largo´”.
Los trabajadores ya tuvieron sus retiros semanales y les explicaron la situación a los proveedores. “Arrancamos de cero”, expresan. A Cristian Sik, que hoy está en la caja, lo habían echado bajo la acusación de no rendir las mesas que había cobrado el día que Argentina enfrentó a Nigeria por la fase de grupos en el mundial de Brasil. “Era el mismo telegrama, exacto, que le habían mandado a otros compañeros. Lo mismo, una copia”, cuenta. “Al pizzero lo habían echado porque dijeron que le había pegado a un compañero. Todo inventado”.
Sik remarca que eso terminó. “Laburamos para nosotros, y lo primero es el cliente. Preferimos hacer el retiro más tarde, pero tener a todos los proveedores y el alquiler al día”.
Fernanda Juárez está trabajando como encargada de delivery, y cuenta que trabajó muchos años sin aportes ni obra social. “Los descuentos estaban, pero nunca recibí nada”, subraya. ¿Cómo vivió la experiencia de la toma y la posibilidad de autogestionar la pizzería? “Re nerviosa. Tengo a mi mamá de 80 años a cargo y a mi hijo de 2 años y medio. Y somos los tres solos. Me llamaron los chicos, y vine. No hay presión, somos todos compañeros. Acá siempre había un encargado nuevo que te quería poner los puntos. Hoy trabajás más tranquilo, ves en qué se gasta la plata, la ganancia, cuál es el ingreso“.
Y el Loro Correa define: “Estamos contentos. Nosotros queremos laburar nomás. Llevar el pan a nuestras casas, comer y mantener las fuentes de trabajo”.

¿Y vos quién sos?

El Loro recuerda el momento exacto cuando reclamó por un aumento, previo a su castigo y su posterior despido. Al no obtener respuesta, llegó a una conclusión: advirtió que se iba a limitar a trabajar lo que decía su recibo de sueldo. Eso desató la ira de las dueñas. El Loro evoca ese momento.
-¿Y vos quién carajo de creés que sos? –se acuerda que le espetó la contadora.
Su respuesta hoy le hace sacar una sonrisa.
-Míreme a los ojos, porque de esta cara se va a acordar toda la vida.
Correa, sentado al lado de la escalera donde lo habían castigado, dice: “Y se debe estar acordando, todavía. Mucha maldad hacia la gente tenían”.
A Correa, que hoy es secretario de la cooperativa, sus compañeros y amigos le hacen chistes: le dicen Don Loro.
Fotos de Lina Etchesuri

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Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

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Gabriel González, 45 años, pintor, fue asesinado por personal de la Policía de la Ciudad el jueves navideño en el barrio de Lugano, en un nuevo caso de gatillo fácil que además fue registrado por las cámaras de los vecinos. Gabriel intentó intervenir cuando la policía le estaba pegando a uno de sus hijos. Estaba sin remera, descalzo, desarmado. Lo fusilaron a corta distancia, las imágenes que aquí reproducimos están disponibles y se observa perfectamente quién le disparó. En el barrio sostienen que hubo violencia policial, además, sobre algunos de los testigos, para que hagan el silencio necesario para permitir la impunidad del y los autores.

En la foto de portada se ve a la derecha a Gabriel en el momento en el que es impactado por los disparos policiales.

Además de su trabajo como pintor, Gabriel se dedicó especialmente a la contención de jóvenes con consumos problemáticos. Presentamos la información publicada por el diario Tiempo Argentino, integrante junto a lavaca de la Unión de Medios Autogestivos, un símbolo y una realidad sobre la violencia institucional de estos tiempos.  

Amigos, allegados y vecinos de Gabriel González, el muchacho de 45 años que murió en medio de una violenta represión de la Policía de la Ciudad, ocurrida en Navidad en Villa Lugano, marcharon en reclamo de justicia. La familia aseguró que fue asesinado a mansalva y denuncia un nuevo caso de gatillo fácil. 

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Las lágrimas de Nelly, la viuda de Gabriel González. (Foto: Gentileza Pablo Lecaros)

Nelly, la viuda de Gabriel, aún habla de su marido en tiempo presente. En diálogo con la prensa que se movilizó hasta Cruz y Escalada, en Lugano, donde se concentró la movilización, expresó: “Hace más de 25 años que comparto con él, que vivo con él, que la luchamos, salimos a laburar todos los santos días. Tanto él como yo, salimos a trabajar para tener las cosas que tenemos y lo que pudimos construir. La peleó siempre. No es una mala persona. No se merecía morir de esa forma. Quiero justicia por la vida de Gabriel”. 

La mujer recordó que llegó a la escena del crimen cuando a su pareja “ya le habían pegado. Tenía toda la cara ensangrentada. En todo momento traté de pararlo y que no le sigan pegando, porque lo estaban lastimando. Escuchaba cómo lo incitaban a pelear con ellos. Todo el tiempo lo incitaban a pelear. Él estaba enojado y ellos eran cada vez más. Le dieron un tiro muy de cerca”. Nelly también recibió heridas en las piernas y en los brazos. 

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Entre sollozos, la viuda pidió a sus vecinos que no la dejen sola. “Luchemos. No es la primera vez que pasa algo así. Ellos vienen a matar, no vienen a apaciguar las cosas, a tranquilizar, sea lo que sea que esté pasando. Al amigo de él lo cagaron a palos, lo llevaron a la comisaría y le dijeron que no diga nada”. 

La mujer se refiere al amigo de Gabriel que en los videos, donde quedó registrada toda la secuencia, se advierte que intenta calmar a la policía. Gerardo, el hermano de la víctima, también mencionó “al muchacho que se llevaron preso, lo golpearon y lo amenazaron que lo iban a matar, le dijeron que conocían a su familia y a su casa. Para que no declare”.

Según pudieron reconstruir, el amigo de Gabriel fue liberado de la Comisaría 8A a eso de las 5 de la madrugada de este viernes. “Le aflojaron todos los dientes, le pegaron en las costillas entre el policía que disparó y había otro peladito. Todo para encubrir la cagada que se mandaron ellos”.

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Por su parte, la abogada de la familia, Romina Ávila, precisó que “cuando le tiran a Gabriel, le tiran estando totalmente desarmado, indefenso y a una distancia prudencial del personal. Esto quiere decir que en ese momento no estaba agrediendo al personal. Tampoco se puede argumentar que hubo un exceso en legítima defensa, es lo que nosotros llamamos gatillo fácil”.

La asesora de la familia señaló en Radio Con Vos que esperan los resultados de la autopsia y las pericias, cuyos análisis preliminares deberían estar para este sábado. “Está documentado que quien dispara es un policía que bajó del patrullero. Tenemos su rostro, imagen por imagen. Ahora a pedido de la justicia, la Policía de la Ciudad, debería identificarlo”, esgrimió.

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

Gabriel era pintor y solía contener a los chicos del barrio que padecen consumo problemático. De hecho, comenzó con esa tarea social tras un contexto de abuso de drogas por parte de su hijo. “Era una persona humilde, hijo de migrantes, muy pujante, una persona que trabajaba y en ocasiones como esta, un festejo popular, participaba. Lo grave de su conducta ayer fue salir a la vereda a compartir con los amigos, sus vecinos. Es común eso acá. Los encuentros se comparten por más que a ellos no les gusten. Es parte de la cultura”, analizó la abogada. 

“Acompañaba a chicos con consumo, porque con su hijo dio una larga lucha por esa misma situación”, añadió Ávila, quien concluyó: “La Policía de la Ciudad sigue deambulando y caminando por acá. Son los mismos policías de la Comisaría Vecinal 8A que ayer estaban tomándole declaración a sus mismos compañeros que horas antes habían ido a herir de muerte a GabrielConviven con nosotros y el miedo es grande y está”

Respecto a la autopsia, la mujer indicó que los restos fueron trasladados este viernes a las 8 a la morgue judicial y que los resultados «van a ser sumamente clarificadores de lo que creemos y que sostenemos como teoría del caso, que para nosotros se trató de un hecho de violencia institucional. Que no tuvo ningún tipo de defensa, ni exceso en legítima defensa por parte del personal policial».

Matar por matar: la violencia policial porteña y el crimen en Lugano de Gabriel González

Foto: Gentileza Pablo Lecaros.

“Mi primo asesinado por la policía era un chico trabajador, nacido acá en el barrio, en la Villa 20. Era papá de Dante y Ángel de 21 y 25 años. Re familiero. En cumpleaños o reuniones familiares él siempre estaba en la parrilla haciendo el asado. Le encantaba compartir, era fanático de la pesca, un arquerazo del equipo del barrio que hace poco salió campeón. Cariñoso, amable, sencillo, solidario. Gabriel era muy valiente, no le tenía miedo a nada”, dijo a Tiempo Oscar Villaverde, primo de Gabriel y docente de la Escuela Técnica N° 13, Ingeniero José L. Delpini de Villa Lugano.

Fue el propio Oscar quien publicó en las redes en la tarde noche de ayer el asesinato de su primo: “Hoy en un forcejeo con la policía tras defender a su hijo asesinaron a quemarropas a mi primo Gabriel González e hirieron de bala a su mujer”.

El video filmado por un vecino dejó en evidencia el asesinato a quemarropa denunciado por quienes fueron testigos del brutal crimen. Se lo ve Gabriel sin remera, defendiéndose de los golpes contra media docena de efectivos policiales que lo golpean sin piedad.

De golpe, uno de ellos saca su escopeta y le dispara. La muerte fue instantánea y uno de los disparos hirió a la compañera de vida del asesinado y a otros vecinos que observaban con asombro la brutalidad policial.

https://twitter.com/mapadelapolicia/status/2004682374236569608?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E2004682374236569608%7Ctwgr%5Eac1d97fec004d4b6f43c539db126fd40cbc95cf4%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.tiempoar.com.ar%2Fta_article%2Fgatillo-facil-en-lugano-no-es-la-primera-vez-que-pasa-algo-asi-ellos-vienen-a-matar-no-vienen-a-apaciguar-las-cosas%2F

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Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

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El gendarme Héctor Guerrero será procesado por el ataque que hirió gravemente en la cabeza al  Pablo Grillo el 12 de marzo pasado (la foto de portada muestra a Pablo durante su recuperación, que aún continúa). La Sala II de la Cámara Federal porteña ratificó la decisión de la jueza María Servini que había sido apelada por el acusado. Además, pidieron investigar las posibles responsabilidades de quienes estuvieron a cargo del operativo. Presentamos aquí la información del diario Tiempo Argentino, uno de los integrantes de la Unión de Medios Autogestivos.

La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones confirmó el procesamiento del gendarme Héctor Guerrero por las lesiones gravísimas producidas al fotógrafo Pablo Grillo y por el abuso de armas en otras cinco oportunidades durante la manifestación de los jubilados del 12 de marzo pasado.

Se confirmó el procesamiento del gendarme Guerrero por el ataque al fotógrafo Pablo Grillo

El gendarme Héctor Guerrero el día de su declaración ante la jueza María Servini.

El fallo de la Cámara lleva las firmas de los jueces Eduardo Farah, Martín Irurzun y Roberto Boico. En su voto, Boico además, exigió que se profundice la investigación por las eventuales responsabilidades de las autoridades a cargo del operativo.

La situación del gendarme Guerrero había llegado a la cámara de apelaciones luego de un planteo de la defensa del acusado en la que pidió revocar el procesamiento como presunto autor del disparo con una pistola lanza gases contra Pablo Grillo, quien sufrió heridas gravísimas durante la represión policial a aquella protesta de jubilados en el centro porteño.

El planteo de la defensa se produjo en el contexto de varias resoluciones judiciales polémicas que se dieron durante en la semana posterior al triunfo electoral de La Libertad Avanza (LLA), que tuvieron como principales beneficiarios a Mauricio Macri y Javier Milei, y como principales perjudicados a Cristina Kirchner y Guillermo Moreno. Sin embargo, el oportunismo no funcionó y este viernes los tres camaristas le dio un revés al gendarme al entender que el acusado debe ir a juicio.

Guerrero, asistido por los abogados Martín Sarubbi y Claudio Nuncija, solicitó revertir el procesamiento que oportunamente había sido dictado por la jueza federal María Servini. La defensa sostuvo que no está acreditado que el gendarme haya sido el autor del disparo y afirmó que su conducta se ajustó a los protocolos vigentes para el uso de armas lanzagases.

En tanto, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que interviene como querellante, respaldó la resolución de Servini y la validez de las medidas de prueba, entre ellas el relevamiento en el lugar del hecho, un informe balístico de la Policía de la Ciudad y la reconstrucción denominada “Mapa de la Policía”, elaborada por realizadores audiovisuales y peritos forenses.

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MU 210: La batalla final

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MU 210: La batalla final

El femicidio de Lucía Pérez a manos de dos narcos de Mar del Plata motivó el primer Paro Nacional de Mujeres. Tras una larga luchar familiar y social se logró la condena, pero ahora una nueva maniobra judicial puede dejar impunes a los culpables. Un ejemplo de que todo lo que conseguimos está en peligro. ¿Podrán?



Las notas de esta edición:

MU 210: La batalla final

Negacionismo de Estado: Informe 2025 del Observatorio Lucía Pérez

¿Qué hay detrás de la avanzada oficial para negar los femicidios? Radiografía de cómo cada poder del Estado, por acción u omisión, busca ocultar las causas y consecuencias del asesinato de mujeres. Y por qué lo hace. Por Claudia Acuña


MU 210: La batalla final

El Aleph (versión putas): Entrevista a Georgina Orellano

¿Cuánto cuesta la vida? ¿Cuánto vale? La dirigente de AMMAR y la actualidad desde la esquina: lo que se ve, lo que no se escucha, las falsas soluciones progresistas, lo que hay que abolir. Lo narco, la revolución, el cuerpo, la salida. Una recoridapor sus tatuajes, y todo lo que significa ser puta. Por Claudia Acuña y Lucas Pedulla



MU 210: La batalla final

Carla Soggiu: La impunidad avanza

Carla recibió un botón antipánico por las agresiones de su pareja, que la ató, golpeó y violó delante de su hija de dos años. Semanas después de ese hecho, accionó cinco veces ese botón pero la policía no la encontró. Apareció muerta en el Riachuelo. Las complicidades, las burocracias, el rol de Diego Santilli y la lucha de una familia que define el caso como un femicidio de Estado. Por Francisco Pandolfi



MU 210: La batalla final

Alma y vida: El femicidio de Lucía Pérez, hoy

¿Qué es la justicia? ¿Cómo enloquecer a una familia? ¿Por qué buscan eliminar la figura de
femicidio? ¿Cuál es el rol práctico del Estado y el negacionismo? El Tribunal de Casación resolvió que el de Lucía Pérez no fue un femicidio. La política de la misoginia como aversión hacia las mujeres y el paralelismo con lo narco que vende droga junto a las escuelas. Las “sumisitas”, la violencia y el sometimiento. Marta y Guillermo: una familia que trabaja en comunidad, y las claves para que las pesadillas no sigan asesinando a los sueños. Por Sergio Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Crónicas del más acá: Al trote

POR CARLOS MELONE



MU 210: La batalla final

El Caliban y las brujas: La obra Fuerza mayor, protagonizada por jubiladas

La alianza entre Jubilados Insurgentes con integrantes del Teatro Caliban parió está obra que pone en escena lo que pasa todos los miércoles frente al Congreso. Una forma creativa de elaborar la actualidad con las herramientas del teatro, para hacer sentir, pensar e interpelar a los más jóvenes. Por Franco Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Sin berretines: Lo que nos cuenta la cárcel

Estudiantes de Sociología y Trabajo Social que cumplen condena en la cárcel de San Martín comparten sus reflexiones sobre la libertad, el encierro, y la actualidad más acá de las rejas. ¿Cómo funciona lo narco? ¿Qué implica buscar plata fácil? Lecciones sobre educación, berretines y prejuicios, el sentido de la vida, y la teoría de la bobalización. Por Sergio Ciancaglini



MU 210: La batalla final

Sin protección: Ley contra el Acoso y después

Perdió estado parlamentario el proyecto de ley de acoso en ámbitos laborales y académicos: una muestra de la desidia y el abandono de las políticas de género. Del caso Brieger a Milei, cómo sigue la organización de las mujeres para empujar lo imposible en tiempos de motosierra, fascismo y un Congreso estancado. Por Evangelina Bucari



MU 210: La batalla final

Con horizonte: 38º Encuentro Plurinacional en Corrientes

Cien mil personas participaron del 38º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. MU lo registró con crónicas día a día, que pueden leerse en lavaca.org. Compartimos aquí parte del registro fotográfico y una mirada sobre la trastienda de debates que explican mucho de lo que pasó en un evento extraño y extraordinario. Por Claudia Acuña. Fotos de Line Bankel



MU 210: La batalla final

Sin cuerpo: La ¿impericia? en la causa de Cecilia Basaldúa

A lo largo de este 2025 la nueva instrucción que investiga el femicidio de Cecilia Basaldúa, ocurrido en el año 2020 en la localidad cordobesa de Capilla del Monte, Cambió fiscales, tomó nuevas pruebas y amplió testimoniales. Sin embargo, en el marco de un proceso judicial que avanzaba, una noticia coronó la impunidad en esta causa: hace cuatro años que el cuerpo de Cecilia fue retirado de la morgue judicial sin el consentimientode la familia. Por María Eugenia Marengo


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