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La historia no oficial, la ruda y el gingko

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Las Abuelas de Plaza de Mayo cumplieron 25 años buscando a sus nietos y el día en que estaban celebrándolo con un encuentro ecuménico, uno de esos nietos mostró al público un papel enrollado: la confirmación judicial de la restitución de su identidad.
Se trata de Gabrel Matías Cevasco, que participó del encuentro en la Parroquia de Santa Cruz, de Buenos Aires, como nieto, y como pastor adventista. Estela Carloto, presidenta de Abuelas, aplaudió emocionada. Nadie percibió dónde estaba la sutil guardia de civil que la custodia desde que el 20 de septiembre atentaron contra su casa de La Plata, a las tres de la madrugada, hecho que ella definió con pragmatismo: «quisieron matarme».
Sobre sus custodios policiales, Estela ha decidido tomarse las cosas con humor, y reconoce que le han caído bien: «Si me dan tiempo, los voy a sacar buenos».
Hubo muchos actos, exposiciones, lecturas y encuentros durante varios días, para un aniversario que siempre se celebra el 22 de octubre, aunque todos coinciden en que la fecha es simbólica y quedó instalada tras un desbarajuste de la memoria sobre cuál fue el momento exacto en el que esta entidad, candidata al Nobel de la Paz, comenzó a existir: en 1977 estas mujeres no pensaban en efemérides, sino en llorar a sus hijos, encontrar a sus nietos y eludir a la dictadura.
Es difícil saber si esta historia de 25 años pertenece al pasado.
En aquellos tiempos estas mujeres eran amas de casa, docentes, empleadas, en la mayoría de los casos muy poco interesadas en la política. Frente al televisor, preferían ser víctimas de una telenovela, antes que de un programa político.
Sus hijos e hijas, en cambio, miraban otro canal. Pertenecían a esa generación de fines de los 60 y comienzos de los 70, que en muchos países se apasionaba por la política y por la posibilidad de transformar el mundo.
Esos jóvenes se hicieron militantes políticos. Tras el golpe del 24 de marzo de 1976 a todos les cambió la programación de sus vidas. Las actuales abuelas le vieron la cara al terrorismo de Estado, al enterarse de que sus hijos o hijas a veces embarazadas, y hasta sus nietos, habían sido secuestrados por el régimen militar.
Desaparecidos.
Hay que pensar que en aquel momento la idea de la desaparición no existía, ni siquiera figuraba como delito. Estas mujeres, de a una, salieron de sus casas y se pusieron a buscar en comisarías, en hospitales, en cuarteles, en juzgados. Siempre recibieron respuestas negativas.
Pero la propia búsqueda hizo que empezaran a reconocerse entre ellas: el código de la angustia.
Al principio no había diferencias entre «madres» y «abuelas». La mayoría eran mujeres, porque podían dedicar a la búsqueda un tiempo que sus maridos no tenían y suponían, de paso, que los militares encontrarían engorroso enfrentar a unas señoras mayores, modales que fueron rápidamente desmentidos por la realidad.
Se formaron dos grupos, el de Madres y el de Abuelas, por un una diferencia práctica: el de Abuelas se organizó a partir de la información concreta de que sus hijos habían sido asesinados. Los que faltaban eran sus nietos. En cambio las Madres seguían sin noticia alguna sobre sus hijos.
El grupo original de Abuelas fue de doce mujeres. Y la fecha que toman como nacimiento ocurrió al llevarle una carta de reclamo al secretario de Estado norteamericano Cyrus Vance, de visita en Buenos Aires. Firmaban así: «Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos».
La carta no la entregaron en Plaza de Mayo, sino en Plaza San Martín, donde Vance fue a poner flores al monumento del prócer. No fue María Isabel «Chicha» de Mariani la que le dio la carta al norteamericano, de confundida que estaba en ese bosque de militares, funcionarios y mujeres gritando, sino Azucena Villaflor, la fundadora de Madres de Plaza de Mayo. Y la fecha no fue el 22 de octubre. Siempre pensaron que había sido aproximadamente en esos días, y así comenzaron a celebrar sus aniversarios muchos años después, aunque luego descubrieron que la visita de Vance había sido el 21 de noviembre de 1977.
Como dicen hoy las abuelas, la fecha es lo de menos. ¿Pero qué hay detrás de esa historia?
Aquellas mujeres empezaron su lenta búsqueda comprendiendo que, para espantar el miedo, les hacía bien estar juntas. Varias llegaban a Buenos Aires desde La Plata. Descubrieron que hasta el hecho de almorzar se transformaba en un gasto denso, y llevaban manzanas en sus carteras, para comer sentadas en alguna plaza. Iban anotando a mano cada gestión, cada respuesta, en unos cuadernos escolares que llevaban en la cartera, con las manzanas. Ahí estaba el disco duro de Abuelas.
Allí anotaron, por ejemplo, esta respuesta de la doctor Delia Pons, del Tribunal de menores de Lomas de Zamora:»Estoy convencida de que sus hijos eran terroristas, y terrorista es sinónimo de asesino. A los asesinos yo no pienso devolverles los hijos porque no sería justo hacerlo. Sólo sobre mi cadáver van a obtener la tenencia de esos niños».
La dictadura equiparaba la palabra «terrorista» o «subversivo» a cualquier opositor al régimen. Los cálculos más serios (por ejemplo los del fundador del Centro de Estudios Legales y Sociales, Emilio Mignone) indican que el diez por ciento de los desaparecidos participaron en las organizaciones armadas. El noventa por ciento no.
Más allá de los cálculos, como ni a unos ni a otros se los juzgó, tampoco puede saberse en qué medida cualquiera de ellos fue efectivamente autor de algún delito.
En caso de serlo, el castigo no puede ser la tortura y la muerte clandestina (comerse al caníbal) actitud que constituye en sí misma un comprobado terrorismo, y de la peor especie: el terrorismo de Estado, que además secuestró, torturó y asesinó a monjas, empresarios, docentes, sindicalistas, políticos, familiares que buscaban (como Azucena Villaflor), y mató incluso a diplomáticos del propio régimen que planteaban sus disidencias.
Aún siguiendo la lógica de la doctora Pons, quedaría una pregunta en danza: ¿los bebés eran terroristas?
Las Abuelas seguían su búsqueda, chocando contra la perversión y la persecución. El denso silencio de los medios (más que silencio, apoyo específico y acrítico a los militares) sólo se quebró en abril de 1978, dos años después del golpe. El diario The Buenos Herald, de lengua inglesa, se atrevió a publicar una carta de lectores en la que se hacía referencia a la desaparición de bebés. Fue la primera vez que en un medio se mencionó el asunto. El 5 de agosto de ese año, el diario La Prensa aceptó publicar una solicitada de Madres y Abuelas. Era domingo. Día del niño.
Para reunirse sin llamar la atención, las abuelas simulaban cumpleaños en bares y confiterías, como Las Violetas (en Rivadavia y Medrano, de Buenos Aires). Aprendieron a simular sonrisas y cantaban el «feliz cumpleaños» mientras intercambiaban regalos (e información) mirando hacia los costados para ver si no las seguían.
Cuando hablaban por teléfono usaban claves. Con las palabras «flores» o «cacharritos» se referían a sus nietos. O decían: «El señor Blanco todavía no contestó la carta que le mandamos». El señor Blanco era el Papa.
Empezaban a aparecer pistas. Los bebés secuestrados habían sido dados en adopción a militares, policías o gente allegada a la dictadura. Rumores barriales, pequeños comentarios, historias de matrimonios estériles que de pronto aparecían con un bebé. El cine reflejó esto en la única película argentina que ganó un Oscar, La Historia Oficial.
Los cuadernos de las Abuelas iban llenándose de datos. Había que comprar nuevos. El desgarro por la muerte de sus hijos se convertía en un proyecto desmesurado en plena dictadura: recuperar flores y cacharritos.
También comenzó a crecer el anecdotario de estas mujeres que hacían lo suyo con una mezcla de obstinación e inocencia asombrosas.
En 1979 dos de las Abuelas (Chicha Mariani y Alicia «Licha» De la Cuadra) viajaron a San Pablo, Brasil, para reunirse con la organización Clamor (Comité de Defensa de los Derechos Humanos en el Cono Sur), liderado por el cardenal paulista, Don Pâulo Evaristo Arns.
Llegaron al aeropuerto, tomaron un taxi. La genética de los choferes paulistas tal vez merezca un estudio aparte: lo cierto es que ellas le pedían que las llevara a un hotel. No se hicieron entender lo suficiente, este señor tampoco hizo el esfuerzo. Atravesó autopistas a 100 kilómetros por hora (iba tranquilo) hasta que las dejó ante un edificio. Bajaron con sus bolsos. Era un hotel levemente oscuro. El conserje las miró extrañado, les cobró por anticipado, y aceptó guiarlas a la habitación.
Las paredes lucían falso terciopelo, las luces eran rojas, el espejo estaba en el techo, y la cama era redonda: «¿Dónde vinimos Licha?» preguntó la señora de Mariani, que jamás había visto un hotel tan extraño. Licha no sabía qué contestar, pero ya era de noche y decidieron dormir allí, tras desconectar la música funcional con baladas románticas.
Al día siguiente se reunieron con los miembros de Clamor, que al ver la tarjeta del hotel se pusieron tan rojos como las luces de la habitación, y corrieron a trasladarlas.
Seguían sumando datos, informes. Lograron conectarse con sobrevivientes de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) que confirmaban los casos de bebés paridos en ese centro de torturas, desde el que salían los «vuelos de la muerte» con secuestrados (a veces eran las propias madres que habían parido) que eran dopados y arrojados mar adentro para hacer desaparecer definitivamente sus cuerpos. Los bebés eran entregados, se les falsificaba la identidad, se les borraba la historia.
Las abuelas seguían buscando.
En 1980 los primeros niños localizados por Abuelas, Tatiana Ruarte Britos y Laura Malena Jotar Britos, se reencontraron con su abuela María Laura, en el juzgado de menores de San Martín.
Desde entonces la historia se siguió escribiendo sin pausa. Ya hay 73 restituídos. Primero eran bebés. Luego fueron niños. Luego adolescentes. Hoy ya son adultos que siguen apareciendo.
Gabriel, el pastor que acaba de recuperar su identidad jurídica en un papel enrollado, hace apenas dos años pudo saber quién era en realidad. Casos como el suyo continúan en trámite. Y las Abuelas ya tienen «biznietos», los hijos de sus nietos reencontrados.
Y han fabricado más futuro: la sangre de todas ellas, incluso muchas de las que han fallecido, está en el banco de datos genéticos. Muchas biografías, muchas vidas, todavía están por recuperarse.
Las abuelas iban a la Plaza de Mayo, a España, a Francia o a los Estados Unidos, con los mismos tapados que usan hoy, que son candidatas al Nobel de la Paz. Con esos tapados se abrigaron el lunes 21 de octubre, noche fría en la Plaza de Mayo. Allí se hizo un show de espaldas a la Casa de Gobierno, vallada desde hace mucho para evitar la cercanía con los ciudadanos.
Hubo un conjunto de percusión, Rataplán, formado por chicos que tienen la edad de los nietos. Apareció Piero, con sus canciones de protesta de los años 70, que los imperceptibles custodios de Estela soportaron con estoicismo. Hubo varios cantantes más.
No fue un espectáculo inolvidable. Pero al día siguiente, el martes, las abuelas se engalanaron para ir al Teatro Colón.
Maximiliano Guerra les hizo un homenaje tan talentoso, divertido y conmovedor, que resulta inexplicable que no se haya transmitido por televisión. O al revés: la no televisación explica el grado de mediocridad de la televisión.
Guerra se presentó con el Ballet del Mercosur. En la platea se veían los pañuelos blancos de la Madres de Plaza de Mayo. El jefe de gobierno porteño Aníbal Ibarra, del cual depende el teatro, tuvo la inteligencia de permanecer en un segundo plano.
Se percibía mucho silencio en el teatro, hecho de emoción genuina. Sobre el escenario se desplegaban coreografías y ritos: chicos con ropas de colores bailando unos malambos lentos, o unos tangos lejanos, hubo una canción de cuna para despertar, un baile alegre.
La segunda parte tuvo un cuadro muy divertido, una especie de parodia donde el bailarín y la bailarina se burlan uno del otro, y tratan de ganarse el aplauso del público. Les Luthiers en versión ballet.
El cierre fue la versión de Charly García del himno argentino, bailado con coreografía de Oscar Araiz. Guerra corrió el escenario con una bandera argentina, que había empezado siendo un pañuelo sobre la cabeza de una mujer. La ovación fue infinita.
Entonces, lenta y tímidamente, las abuelas comenzaron a ingresar al escenario. Con pasitos cortos, algunas con sus bastones. Coquetas y sonriendo como si estuvieran haciendo una travesura. Es inalcanzable explicar la emoción que había en ese teatro.
Faltaba más: detrás de ellas, aparecieron los nietos restituídos.
Serían unos 30 de los 73 que han encontrado hasta ahora.
Le dieron un micrófono a Estela, que debía ser una de las pocas personas en ese lugar capaz de pronunciar dos palabras seguidas.
Dijo: «¿Cuál es nuestro premio? Ellos, nuestros nietos, que están aquí». Y dijo: «Ahora pueden dedicarse a lo bueno, lo sano, lo positivo».
También señaló la bandera argentina con la que había bailado Maximiliano Guerra y dijo muy suavemente: «A la patria hay que honrarla». Por una vez, esas palabras no sonaron huecas. El teatro estaba de pie, casi desmintiendo la versión según la cual en la Argentina no pasa nada, no hay valores, o no hay esperanza.
Lo único innecesario del espectáculo fue el título: «Con gloria morir». Es posible que la Argentina ya esté saturada de ese tipo de propuestas, y escasa de proyectos para la vida, como el de las Abuelas.
O acaso no haya que tomarse muy en serio a un Himno Nacional más pomposo que poético, que propone esa solución tres veces cada vez que hay que cantarlo.
Ya se sabe que las Abuelas simbolizan la dignidad, los derechos humanos, la identidad, la memoria. Conviene imaginar por un momento cómo sería una persona sin dignidad, sin derechos, sin identidad, sin memoria: un zombi, un fantasma, un loco.
A una sociedad le puede pasar lo mismo. La Argentina sabe ser muy zombi, fantasmal y loca. Desde ese punto de vista, estas señoras que dicen que no son viejas, sino que tienen mucha juventud acumulada, son un modelo de salud mental.
Además, ellas buscan a los únicos desaparecidos que están vivos. Y al revés, saben que esos chicos, ya adultos, pueden buscarlas a ellas.
Pero representan también actitudes y formas de ser de las que casi no se habla y de las que tal vez haya mucho que aprender en términos políticos, sociales y personales.
Por ejemplo: no son quejosas. Les sobran motivos, y sin embargo nunca se las escucha protestar.
Seguramente lloran, pero no lloriquean. No andan con aires de víctimas. Simplemente, ante un problema, actúan. Hacen cosas. Toman decisiones.
Hablan poco y hacen mucho. O sea, al revés que lo habitual en ese conjunto que se ha dado en llamar «dirigencia argentina».
No tienen miedo, en un país donde a veces da miedo hasta salir a la calle. No es que sean temerarias. Descubrieron que el miedo paraliza, y que para vencerlo hay que moverse.
Hace 25 años que no dejan de moverse.
Le pregunté a Estela si tiene miedo luego del atentado a su casa. Arqueó las cejas: todo dicho. Y siguió organizando reuniones, actividades, proyectos.
Las abuelas tienen un genio fuerte. Han sabido plantársele a represores, a líderes mundiales, a obispos y embajadores demasiado silenciosos, a jueces siniestros.
Eso no se hace sin carácter. Pero ese carácter, al mismo tiempo, es alegre. La casa de las Abuelas suele ser un hervidero de movimiento, voces, risas.
Políticamente, son como las bailarinas del Mercosur: ágiles, delicadas y precisas, pero a la vez contundentes y sustentadas en un gigantesco esfuerzo.
Transmiten serenidad, pero son de una eficiencia tremenda. Gracias a su búsqueda Videla, Massera y muchos otros no han podido gozar de una ancianidad impune, ni siquiera con los indultos menemistas.
Las Abuelas están llenas de ideas, pero no dan sermones.
Miran a los ojos cuando hablan.
Nunca quisieron hacer justicia por mano propia, cosa que no sé quién les hubiera podido reprochar.
Jamás insinuaron una palabra de violencia.
Mientas los partidos políticos y los gobernantes no hacen otra cosa que el ridículo, estas señoras resuelven problemas mucho más complejos y hacen verdadera política.
Con esto no debe pensarse, ni por asomo, que ellas tengan que hacer política partidista. Los partidos en su forma actual son el cementerio de cualquier organización civil que valga la pena.
Al revés: los partidos -y yo diría que incluso muchas empresas- tendrían que ir a tomar clases de cómo se conducen estas mujeres, y cómo se las ingenian, como diría Estela, para hacer cosas que sean buenas, útiles, sanas y positivas.
El ataque a la casa de Estela ocurrió durante la madrugada del 20 de septiembre. Cuenta: «Yo me había despertado y estaba en la cama, a oscuras. Pensé en ir a mirar televisión. Hace mucho que tengo el sueño interrumpido. De golpe escuché una explosión. Me levanté, me puse un deshabillé y salí, pensando que a algún vecino le había explotado una garrafa. Al abrir la puerta, ví que los vecinos venían hacia mi casa. La garrafa era mía».
La «garrafa» fueron los balazos con los que perforaron el ventanal de su casa. Estela declaró que eran balas como la que mataron a su hija. Le pregunto cómo sabe tanto de balística: «No sé nada. Pero eran cartuchos como los que encontramos en el cuerpo de Laura cuando pudimos exhumarla».
Aquellas balas, y estas balas. Estela es una de las tantas que sigue buscando, en un país donde la edad de las balas puede prestarse a confusión.
El jueves 24 de octubre hubo un acto ecuménico en la Parroquia de Santa Cruz. El rabino Daniel Goldman leyó unos salmos. El pastor Aldo Echegoyen cantó junto al otro pastor, el nieto restituído. Varios sacerdotes, sin sotana, hicieron su homenaje. A las que están vivas, y a las que fallecieron.
El fraile Antonio Puijgané, quien fuera miembro del Movimiento Todos por la Patria, intentó explicar muy celestialmente que las abuelas verdaderamente vivas son las que están muertas. Y que los vivos se van a morir. «Estela se va a morir» aclaró señalando a la presidente de Abuelas, que no cometió gesto alguno. Al margen de otras de sus facetas, la frase del señor Puijgané confirma que jamás hay que subestimar a la estupidez humana.
Hubo un regalo para las Abuelas, de parte de los integrantes de la parroquia. Unas hojas enmarcadas del árbol Ginkgo Biloba. Es un árbol japonés, que tiene millones de años sobre la tierra. Se cuenta que tras la bomba de Hiroshima, pese a la destrucción pudo encontrarse un brote de este árbol, que desde siempre parece ser un símbolo de vida. En Santa Cruz hay un retoño, que parece saludable.
A Estela Carloto también le habían regalado una plantita de ruda, según la creencia de que tal especie espanta la envidia y la maldad. Ella la hizo plantar en el jardín de su casa atacada a balazos. Tal vez las Abuelas, con el Ginkgo Biloba y un poco de ruda, sean las que logren explicarle a la Argentina una jardinería que funcione para la vida, y no para los zombis y los fantasmas.

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Otra semana de incendios sin ley: el Congreso vuelve a dilatar la Ley de Humedales

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Graciela Camaño dijo sobre el proyecto de Ley de Humedales: “Estamos frente a un debate trascendental, es más importante que el presupuesto nacional. Este es un tema estratégico, el presupuesto es coyuntural”. Sin embargo no hubo avance alguno, mientras continúa el crimen ambiental producido por los incendios. Aunque este jueves comenzó en la Cámara de Diputados a debatirse nuevamente el proyecto, el plenario de comisiones encargado de dar dictamen para que el texto llegue al recinto, no logró los acuerdos necesarios y se estableció un cuarto intermedio hasta el próximo jueves 29 de septiembre, a las 10 horas, para continuar el debate. El compromiso de los distintos bloques es que el dictamen salga el próximo jueves para que no siga dilatándose la votación de la media sanción. 

La deuda de la clase política con el tema lleva una década de demora e indiferencia. Los primeros proyectos se presentaron en 2013, y obtuvieron media sanción en el Senado, pero luego perdieron estado parlamentario por no ser tratados en Diputados. En 2016 pasó lo mismo: media sanción en la Cámara Alta y pérdida de estado parlamentario por no ser tratado en la Cámara Baja. 

La misma suerte, o desgracia, sufrieron los proyectos presentados en 2018, que perdieron estado sin siquiera ser tratados. Con la urgencia ineludible de los incendios de 2020 se presentaron 15 proyectos (10 en Diputados y 5 en el Senado), que se unificaron en un texto de dictamen discutido ampliamente (participaron representantes de 18 provincias) en la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano de Diputados. Sin embargo, el tratamiento en las otras comisiones no continuó y al comienzo de este año perdió nuevamente estado parlamentario. 

Mientras tanto el país se prendía fuego. Entonces desde los territorios se volvió a empujar para que el proyecto que había obtenido dictamen en 2020 fuera nuevamente presentado. Fue a principios de marzo, pero la asignación de comisiones llegó cinco meses después. Pasó otro mes para lograr que empiece a ser tratado. Recién hoy, luego de masivas e històricas movilizaciones que sin descanso lo reclaman, iniciò un plenario de las tres comisiones a las que el proyecto tiene giro: 

  • Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, presidida por Leonardo Grosso (Frente de Todos).
  • Agricultura y Ganadería, presidida por Ricardo Buryaile (UCR) .
  • Presupuesto y Hacienda, presidida por Carlos Heller (Frente de Todos).

El debate comenzó media hora después de lo pactado mientras desde la calle alrededor del Congreso diversas organizaciones reclamaban un dictamen urgente. Adentro solo unas personas llevaban carteles o pecheras que daban cuenta de la importancia de lo que se trataba. Una pechera decía en la espalda: “somos humedal”. En la otra punta de la sala había hombres con boina, “los conocemos, son nuestros vecinos del agro”, dijeron militantes por la protección de los humedales a lavaca.  

El proyecto busca que se le brinde a los humedales un uso ambientalmente respetuoso, que las actividades preserven sus funciones ecológicas y se eliminen los factores que los perturban. Además, dispone fondos para protegerlos, estimula la participación ciudadana en la toma de decisiones, y propone un inventario para registrar de manera colaborativa las zonas de humedales.

El diputado Leonardo Grosso, presidente del plenario de comisiones, fue dando la palabra a diputados y diputadas autoras de distintos proyectos sobre Humedales. 

La urgencia de que sea tratado quedó plasmada en la voz de algunos legisladores y legisladoras. Por ejemplo, Myriam Bregman (PTS) dijo: “Ya se debatió mucho, ya se quemó mucho. Todo humo es político, es producto de la dilación del Congreso en sancionar la ley”. 

La diputada Graciela Camaño (Identidad Bonaerense) puso el foco en lo que no puede esperar: “Estamos frente a un debate trascendental, es más importante que el presupuesto nacional. Este es un tema estratégico, el presupuesto es coyuntural”. 

Luego mostró un mapa de la desertificación en nuestro país, dijo: “Argentina tiene el 72% del territorio desertificado. Esto afecta alrededor del 30% de la población”. Dio aviso también de que diputados y diputadas habían recibido el día anterior cartas que decían que la ley iba prohibir la producción. 

Les contestó: “La Argentina no es el lugar al que pueden venir, hacer cualquier cosa, llevarse nuestros recursos y dejarnos el desastre ambiental. Nadie puede seguir usando los humedales sin decirnos a los argentinos cómo los van a recomponer”. Después les habló a sus pares: “Los dirigentes políticos tenemos la obligación de no mirar para otro lado, tenemos la obligación de legislar para que exista un plan de recomposición y que ese plan se cumpla”. 

El diputado santafesino Enrique Estévez, presidente del Bloque Socialista, expuso: “Todavía hay sectores que, respetando sus miradas, siguen negándose a la posibilidad de dar esta discusión. Esa posición siempre tiene más pasado que futuro, es una posición anacrónica y cada vez tiene menos margen”. 

Sobre el poco margen habló también el diputado Grosso: “Después de 10 años de debate, y dos medias sanciones, volvemos a tener más focos de incendios. No aprendimos. Necesitamos que el Estado regule”. 

La lista de oradores y oradoras era larga, algunos a favor, otros en contra de que la Ley se apruebe. 

La falta de acuerdo para dictaminar interrumpió el debate. Fue entonces cuando Grosso anunció: “Hemos acordado que los diferentes bloques van a ir arrimando propuestas y sugerencias durante estos días”. Así se dio aviso de que el plenario se retomará la próxima semana para dictaminar sin presencia de invitados en la sala. Solamente podrán estar presentes diputados, asesores y prensa. 

Lo que queda entonces es una semana más en una demora que lleva décadas, mientras presenciamos un ecocidio. 

Más info: https://lavaca.org/notas/lavaca-en-el-delta-corte-multitudinario-del-puente-en-rosario-y-un-vuelo-a-los-incendios-video/

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Sobre cómo cambiar el destino

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Dos propuestas teatrales protagonizadas por mujeres. Cómo salir de la mentira en un ambiente de amenaza, y una obra hecha a partir de la que acaso sea la primera novela argentina que trató el tema del aborto. Mujeres que no eligieron su presente, pero están dispuestas a torcerle el brazo al destino. La certeza de saber que puede haber otra realidad es el motor que impulsa sus decisiones.

La Naty

Una mentira fue la que llevó a la Naty a vivir como vive. O sobrevive. La Naty es una joven paraguaya  que viene de la selva misionera, en la que se crió esuchando las leyendas guaraníes. Una de ellas es la del Curupi, un ser con apariencia masculina de baja estatura, velludo, con un enorme falo, que suele atacar a las mujeres que andan solas. “No es como decia la abuela, que ataca en los montes a la hora de la siesta. Por muchos lados anda y a la hora que él quiera, porque muchas caras tiene y ninguna a la vez”, asegura la Naty, quien en cada prostituyente ve el rostro del Curupi. (Foto: Lina Etchesuri)

El taller de prostitución de un Encuentro de Mujeres fue el disparador para que la dramaturga y directora Sol Bonelli escribiera para la plataforma Cont.ar la serie Se trata de nosotros, de ocho capítulos, grabada en 2012. Al terminar de escribirla nació su primer hijo y tres años después nació el segundo. Quiso entonces escribir un monólogo sobre la maternidad pero la temática de la serie se entrometía en su texto por lo que decidió hacerle caso. Así surgió el monólogo de La Naty, que se desprende de su obra Flores de Tajy, estranada en 2016. Tres años más tarde se reestrenó en el Maipo. Sol Bonelli hizo foco en el monólogo de la Naty: “Tenía ganas de hacer una nueva puesta más íntima con este monólogo y  un amigo me había sugerido poner la cama en el medio del escenario .La Naty es un personaje doblegado pero también resiste”.

Sol conoció a la actriz Olave Mendoza en 2018 cuando desde el Centro Cultural Sábato,donde es la directora de la órbita teatral, hizo una convocatoria que se llamó “Escenarias: Mujeres que hacen la escena contemporánea”.  La compañía Monomujer, integrada por cinco actrices incluida Olave, quedó seleccionada con su obra Migrante. Cuenta Olave que La Naty la interpela por muchos factores. Su padre es paraguayo, ella es chaqueña, iba bastante seguido a Misiones, le interesa la cosmogonía guaraní. “La Naty fue una herramienta que me abrió un montón de caminos, me ayudó a poder combatir de alguna manera esto que sigue pasando”.

Sol rescata “la función social del teatro, que como autora y directora me interesa exponer en el escenario como espejo de una sociedad. El arte es una herramienta de transformación social. La batalla es cultural, y tal vez con los años fui entendiendo más, al escribir la serie y el monólogo con la intención de hacer espejo a situaciones que están barridas bajo la alfombra, porque es un tema que duele”.

MU Trinchera Boutique, Riobamba 143, CABA

Viernes 23 de septiembre, 20 hs

Reservas: lavaca.org/trinchera

Entrada a la olla

@mu.trinchera

@sol_bonelli

@olave.mendoza

Enero

Este domingo 25 será la última oportunidad, al menos por ahora, para ver esta obra en la que la actriz Vanesa Gonzalez encarna a Nefer, una adolescente atravesada por una pena que la atormenta. Su consuelo parece  provenir del entorno: la naturaleza la asiste, la contiene. Vive en el campo con su familia y mientras ordeña vacas, mastica su secreto: lo describe como un hongo negro alojado en su interior.  No habla de eso, no llora. Se pregunta qué va a pasar cuando ya no pueda ocultarlo.

Foto: Sebastián Miguel

 “Enero” es la primera novela de la escritora y periodista Sara Gallardo, publicada en 1958 y está considerada como la primera novela que trata el tema del aborto desde la perspectiva de quien es la víctima. La actriz, directora y docente Analía Fedra García leyó la novela sin saber bien de qué trataba y le fascinó.  “La prosa de Gallardo es muy poética en la descripción de las imágenes y cómo va profundizando en cada uno de los personajes, también me pareció interesante para la escena el gesto que tiene la novela, el personaje de Nefer habla de sí como si fuera otra persona y más allá del tema que toca la novela, es interesante ver cómo se va despleagando de distintas maneras en el resto de los personajes y sin juzgar, sin autocompasión por parte del personaje”.

Cuando pensó en una actriz, la primera que se cruzó por su cabeza fue Vanesa Gonzalez: “Tiene una gran sensibilidad, yo la habia visto como espectadora, es una actriz de una gran entrega y compromiso sensible y físico”.  Arrancaron durante la pandemia, con encuentros por videollamada, intercambiaron audios y luego pudieron encontrarse en bares para el trabajo de mesa, lectura y retoques. “La última etapa —relata Vanesa— fue empezar a poner el cuerpo, y fue difícil. Mucho tiempo me sentí paralizada, no tenía idea de por dónde, la imaginación estuvo trabada un largo tiempo y me costó bastante aprender la letra. Pero creía profundamente en Analía, en el texto y lo que me pasaba con la autora. Así que todo fue prueba y error, más que nunca”.  Dos semanas antes del estreno, cuenta Vanesa que  sucedió algo a lo que denomina efecto embudo: “Todo el trabajo se había metido en un lugar y salía con claridad, con fuerza hacia afuera. Fue apareciendo un lenguaje independientemente del texto, resultado del trabajo en equipo entre lxs tres. El orden y las pasadas, hacer esa huella y recorrerla una y otra vez iba liberando las ideas y ayudándome a descubrir un poco más”.

Durante los ensayos, fueron descubriendo dos aspectos fundamentales: ese mundo vital, de conexión con la naturaleza donde Nefer simplemente es como es, en contraposición con el aspecto social, en el que las sensaciones quedan atrapadas en su cuerpo sin poder soltarlas y comprobar sus efectos.  Analía: “Esos dos mundos están conviviendo y también esta cuestión hasta de ternura de ella. Es un personaje que tiene muchos contrastes. Me interesaba no dejarla fija en ninguna de las posiciones, puede ser delicada, feroz, estar en búsqueda de una solución y al mismo tiempo, acepta el destino tal como se le  presentó”.  Llevada de la literatura a la escena teatral, “Enero” ofrece acariciar la sensibilidad de una joven desamparada que encuentra soporte en una resistencia cotidiana e invisible.

Teatro El Extranjero, Valentín Gómez 3378, CABA

Domingo, 20 hs

@analia_fedra

@vanesangonzalez

@teatroelextranjero

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Lavaca en el Delta: corte multitudinario del puente en Rosario, y un vuelo a los incendios (VIDEO)

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«Hoy nos encontramos acá porque hace años que en Rosario y muchas ciudades del Litoral y el Delta del Paraná no podemos respirar». Así comienza el documento leído ante la multitud que cortó el puente Rosario-Victoria reclamando soluciones frente a la contaminación por humo de la región, generada por los incendios masivos que constituyen un ecocidio en el Delta argentino. La multitud cortó el puente Rosario-Victoria como inicio de una movilización que continuará durante la noche de este sábado y el domingo. Videos exclusivos del vuelo en helicóptero realizado por lavaca sobre la zona de los humedales incendiados. El documento completo de las asambleas y organizaciones leído sobre el puente (Todo fuego es político) y las voces en la marcha, mientras los poderes (ejecutivos, legislativos, judiciales) no logran otra cosa que dilatar soluciones. El fuego continúa propagándose incentivado por los sectores inmobiliarios y agropecuarios que generan lo que el documento llama un ecocidio. (Videos de los incendios y texto completo de documento).

Fotos: Juliana Faggi.

A las dos de la tarde de este sábado comenzó la concentración junto al puente que une a las ciudades de Rosario en Santa Fe, y Victoria en Entre Ríos. Una consigna: «Yo sabía, yo sabía, que a los humedales los quemó la oligarquía».

«Abajo del cemento, está la playa», reza una pintada desde el puente Victoria. Fue un sábado caluroso, el viento desparramando el olor humoso de los pastizales. «Quizás a mi hijo no pueda darle una casa propia, pero voy a luchar porque tenga un aire limpio», dice Karina, de 37 años.

Durante la mañana lavaca había podido realizar un vuelo en helicóptero sobre algunas de las zonas incendiadas. Las imágenes de esa desolación y de esa destrucción en lo que tendría que ser una zona de vegetación y diversidad, crucial además para el agua, el clima y la vida.  

Sobrevuelo de las zonas incendiadas en el Delta del Paraná. Imágenes de Facundo Lo Duca, enviado de lavaca.org .

El documento

Publicamos el texto completo del documento leído sobre el puente Rosario-Victoria, y lo acompañamos con imágenes de la marcha realizada este sábado 17.

Fotos: Juliana Faggi

Texto completo del documento Todo fuego es político

Rosario – Victoria, 17 de Septiembre 2022

Hoy nos encontramos acá porque hace años que en Rosario y muchas ciudades del Litoral y el Delta del Paraná no podemos respirar. El humo invade las ciudades y nuestros hogares, llega a nuestros pulmones y nos enferma.

Estuvimos años usando un barbijo para cuidar nuestra salud, y ahora nos aconsejan que lo sigamos usando a causa del humo, mientras el extractivismo ecocida atenta contra nuestra propia supervivencia.

¿Te detuviste a pensar, de dónde vienen esas cenizas y ese humo que respiramos y que tanto molesta? El humo que cubre nuestra ciudad y tantas otras en la región, no es más que el síntoma de una enfermedad crónica en nuestro ecosistema provocada por actores del agronegocio y el negocio inmobiliario. Los medios de comunicación se hicieron eco de todo esto, pero es necesario que hablemos del FUEGO, sobre todo en el contexto de CRISIS CLIMÁTICA Y ECOLÓGICA.

Fuego que arrasa con ecosistemas enteros, asesinando el humedal con su flora y su fauna, que se ve obligada a huir… a buscar refugio, pero está claro que no todos corren la misma suerte. Fuego que arrasa con las costumbres y culturas de las personas que habitan estos territorios. Este fuego tiene nombre y apellido. Y por más que lo quieran encubrir, cuenta con la complicidad de los sectores económicos y políticos que detentan el poder con sus proyectos extractivistas de destrucción apropiándose de los bienes comunes para enriquecerse cada vez más en desmedro del ambiente.

Claramente, las quemas de los humedales son un eslabón más (entre muchos), del modelo de producción, que lleva cerca de tres décadas de profundización en el país. La causa fundamental de los incendios tiene que ver con la extensión de la frontera agrícola (principalmente soja), en el continente, provocando el traslado de cientos de miles de cabezas de ganado a territorio de islas. El modelo productivo, que atraviesa a toda la sociedad, e impacta cruelmente en los pueblos fumigados, es sinónimo de desmontes, inundaciones y sequías. Contaminación de napas y cursos de agua. Expulsión de millones de campesinas/os (95 % de las personas, vivimos en zonas urbanas). También es sinónimo de privatización de nuestros ríos (fundamentalmente el río Paraná). El modelo de envenenamiento utiliza cerca de 600 millones de litros de agrotóxicos por año, generando malformaciones, abortos espontáneos, enfermedades y muertes.

EL HUMEDAL es muchísimo más que una isla donde ir a disfrutar el fin de semana. El humedal es nuestro principal reservorio de agua dulce. Un ecosistema capaz de mitigar inundaciones y sequías, cuya vegetación produce el oxígeno que respiramos y que es el hogar de miles de especies, como las aves migratorias; es por eso que se lo considera un sitio RAMSAR (es decir, de importancia internacional). La vida del humedal es nuestro mejor pulmón, un sumidero de carbono que contribuye a evitar el aumento de la temperatura global. Estos servicios ecosistémicos hicieron de nuestra región un lugar habitable.

Fotos: Juliana Faggi

Desde el Estado se actúa de forma reactiva, una vez que el fuego ya está ahí. Con faros de conservación que conservan a medias, y no previenen el fuego. No hay excusas para la inacción, exigimos implementación y financiamiento al PIECAS-DP y al Plan de Manejo de Fuego. Y no, no hay excusas para justificar el desfinanciamiento, ¿se creen que no leemos a dónde están disponiendo los fondos nacionales y provinciales? Esta ciudadanía no va a tolerar que siga habiendo fuego del otro lado del río.

A las cámaras de diputados y senadores nacionales: Aprueben de una buena vez el proyecto consensuado por 380 organizaciones en proceso participativo. Ante las sorpresivas negociaciones realizadas en esta semana, en las cuales se decidió abrir la discusión en el Plenario de Comisiones para al fin tratar la cajoneada ley de Humedales, les decimos que estaremos alertas. Estaremos alertas a cualquier modificación que quieran degradar el proyecto consensuado por las organizaciones socioambientales. Estaremos alertas y estaremos presentes. Los conocemos. No vamos a permitir ninguna trampa, no vamos a permitir ninguna maniobra a espaldas del pueblo. No vamos a permitir más humo.

Volvemos a repetir NO QUEREMOS CUALQUIER LEY. Exigimos una ley que sea la herramienta legal para defender estos ecosistemas en TODO el territorio nacional. NO queremos ESA ley que les abre paso a los explotadores de siempre, a los negociados y especuladores. Ya tenemos claros ejemplos en otras provincias como Mendoza, Chubut, entre otras, donde la ley está pero fue redactada con trampas.

EXIGIMOS la sanción de la ley trabajada y consensuada por organizaciones de la sociedad civil y comunidad científica que el año pasado fue frenada en comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca, perdiendo el estado parlamentario que tanto costó tener.

La complicidad e inoperancia es inaceptable. Exigimos CONDENA A LOS RESPONSABLES. Todo terreno incendiado tiene un dueño identificable y que debe responder por esto. Pablo Javkin, Omar Perotti, Erika Gonnet, Juan Cabandié, Gustavo Bordet, Domingo Maiocco, Alberto Fernández, todo el poder judicial: ALTHAUS, Alfredo, ARAYA, Miguel, BENVENUTTI, José, Federico Martin, entre otros, son cómplices de que se sigan produciendo quemas que son ilegales.

Las pruebas y las evidencias sobran. Esta es una crisis ética donde no vemos que la voluntad política nos proteja ante el avance de la destrucción y la muerte.

Actúan mucho más rápido ante una pared grafiteada que ante el mismísimo ecocidio.

Gente. Acá no estamos inventando nada nuevo. Estamos acá denunciando que se está violando y vulnerando nuestro derecho a un ambiente sano y equilibrado (Art 41 CN)

Arrasan, destruyen, queman, asesinan nuestra única casa. Cada ecosistema que muere, también mata poco a poco nuestro presente y condena nuestro futuro. Somos el humedal, y dependemos de esa salud ecosistémica.

HOY NOS PARAMOS ACÁ PORQUE YA NO PODEMOS SEGUIR TOLERANDO SU INACCIÓN. HOY, UNIMOS NUESTRAS VOCES, GRITANDO CADA VEZ MÁS FUERTE. Y nos van a seguir escuchando en tanto atenten y vulneren los bienes comunes.

Hoy nos organizamos conscientes de nuestra fuerza capaz de impulsar las luchas necesarias para cambiarlo todo. Estamos acá y vamos a seguir profundizando cada acción, cada medida de resistencia hasta parar los crímenes al ambiente y construir otro mundo basado en el Buen Vivir. ¡Que tiemblen los extractivistas, porque vamos camino a una mayor organización colectiva!

NECESITAMOS Y EXIGIMOS:

Basta de quemas y Ley de Humedales ya, para proteger nuestros territorios. Esto  incluye los Bajos Submeridionales, que los gobernadores de Santa Fe, Chaco y Santiago Del Estero dicen querer “desarrollar”, cuando en realidad venderán el territorio para ponerlo al servicio de los grandes poderes económicos. #LosBajosNoSeTocan

Fotos Juliana Faggi

Cese inmediato de los terraplenes en las islas, la caza furtiva, la pesca indiscriminada para la exportación, los grandes emprendimientos inmobiliarios, así como toda otra actividad urbana incompatible con el Humedal.

Transición agroecológica ya, para contar con alimentos sanos, seguros, soberanos, de cercanía y amigables con el ambiente y los demás animales.

Cese inmediato de la tala de árboles en toda la ciudad de Rosario y en el Parque Independencia en particular, porque el oxígeno es más importante que cualquier evento deportivo.

Basta de falsas soluciones. Tenemos una ley de bosques que no se cumple, una ley de glaciares que no se cumple, una ley de acceso a la información pública ambiental que no se cumple. Tenemos una ley general del ambiente que no se cumple. Exigimos su efectiva implementación ya, queremos una justicia del pueblo que haga cumplir las leyes y juzgue a quienes las pisoteen.

Para que esto sea posible apostamos a la construcción de una democracia real de la que todes seamos parte. QUEREMOS reestructuración del sistema de toma de decisiones para incluir minorías, pueblos originarios que vienen siendo perseguidos y judicializados, grupos marginados, y asegurar la transversalidad de políticas ambientales. QUEREMOS que se promueva el empoderamiento de los movimientos sociales de acción climática, con perspectiva de género, de justicia intergeneracional, de inclusión social y de las personas con discapacidades, de respeto hacia la diversidad cultural y las tradiciones ancestrales.

Convocamos a las organizaciones sociales, a los sindicatos y asociaciones gremiales, a las vecinales barriales, a las escuelas, a las organizaciones feministas y a TODO EL PUEBLO a que participen de las futuras acciones conjuntas para seguir reclamando el pronto tratamiento de NUESTRA LEY DE HUMEDALES. Esta acción formará parte de una serie de actividades y movilizaciones en TODO EL TERRITORIO ARGENTINO, EN LOS DISTINTOS HUMEDALES DEL PAÍS, cómo parte de un PLAN DE LUCHA FEDERAL, COORDINADO, UNIFICADO Y CIUDADANO para presionar al Congreso, de afuera hacia adentro. Reclamarle a nuestros diputados y diputadas que traten el proyecto de ley consensuado expediente 75-D-2022, que sea votado en recinto CUANTO ANTES.

QUEREMOS JUSTICIA SOCIAL, CLIMÁTICA Y ECOLÓGICA YA!

DEMOCRACIA POPULAR YA! TODO EL PODER AL PUEBLO!

BASTA DE QUEMAS!

LEY DE HUMEDALES CONSENSUADA YA!

ORGANIZACIONES ADHERENTES AL DOCUMENTO:

– Asociación Civil Amigos de la Reserva Natural de Villa Gobernador Galvez,  Asamblea Socioambiental Rosario y Alrededores, Colectivo Amaranto, Conciencia Solidaria, El Paraná no se toca, La Otra Casa. Espacio cultural, Marcha Plurinacional de los Barbijos, Multisectorial Humedales Rosario, Multisectorial provincial Paren de Fumigarnos Santa Fe, Re sapiens, Rosario Animal Save, Rosario Health Save, Sindicatos por el ambiente, STS Rosario, Taller Ecologista.

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