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La política está verde

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Un resumen de la jugada política y una lectura en clave histórica de cómo va el debate en el Congreso por el Aborto Legal. Los pragmatismos, las ideologías y los panqueques. Los partidos y la calle. La rosca parlamentaria frente a la realidad que mata mujeres. «Porque son muy necesarios el impulso de un Gobierno, el apoyo de diputados y senadores, los votos, la rosca, los acuerdos, los consensos, las leyes, las instituciones y la vida democrática. Pero si la política no está en la calle, no camina».

Por Pablo Marchetti


DIPUTADO 1: Señores: como legislador y como médico quiero dejar bien establecido en esta sesión que el hombre y la mujer no son iguales. Yo me pregunto entonces por qué darles igualdad política a dos seres que no lo son.
DIPUTADO 2: Señor presidente: me permito contestarle al señor legislador. Quiero agradecer a Dios que el hombre y la mujer no sean iguales. ¿O es que alguno de los que estamos aquí presentes piensa que existe en el Mundo varón alguno capaz de dar a luz? Dudo de haber nacido de un vientre masculino. ¿O ha visto el señor legislador alguna vez un hombre embarazado?
DIPUTADO 1: No voy a permitir que me tomen para la chacota. Yo no lo dudo.
DIPUTADO 2: No dudo en afirmar que esa diferencia biológica en nada afecta la capacidad de hombres y mujeres para ejercer de idénticas aptitudes intelectuales. Por lo tanto quiero refutar, de una vez por todas, la retrógrada idea de que la mujer es inferior al hombre.  Podrá haber diferencias. Pero no inferioridad. Podrán ser más débiles que algunos hombres. Pero también podrá ser más fuerte que algunos “varones”.  Señor presidente, invito al señor legislador a que me demuestre lo contrario.
DIPUTADO 1: No me intimida la invitación del legislador. No me intimida porque es una verdad de la ciencia que el cerebro de la mujer pesa menos que el del hombre.  Y me basta mi experiencia de médico para demostrar una vez más que hombres y mujeres no son iguales.
No fue hace tanto. Hace apenas 70 años. Casi nada en la vida institucional del país. Nada, si se tiene en cuenta lo que se estaba discutiendo. Este debate se dio en el Congreso Nacional, en la Cámara de Diputados, el 9 de septiembre de 1947, cuando se aprobó el Voto Femenino.
Aclaremos, por las dudas: hasta hace 70 años las mujeres en la Argentina no votaban. Inclusive 30 años después de aprobada la Ley Sánz Peña, aquella que, se dice, dio el “sufragio universal” a un universo que, evidentemente, era masculino.
Hasta hace 70 años las mujeres no sólo no votaban: también tenían que soportar que algunos diputados dijeran que no podían votar porque eran inferiores intelectualmente. Eso era parte de un discurso extendido, que representaba a una parte de la sociedad. Incluidas algunas mujeres.
Durante el debate por la legalización del aborto se escucharon argumentos que hoy nos resultan absurdos a muchos. Y que seguramente dentro de algunos años (no creo que haya que esperar 70) le resultarán absurdos a la mayoría de la gente.
Escuchamos a diputados comparar a la mujer embarazada con una perra embarazada; a la maternidad humana con la maternidad marsupial; tuvimos que soportar que una supuesta eminencia médica hablara sobre los riesgos del preservativo (“el virus del sida atraviesa la porcelana”, fue su hit) y aconsejara, como método anticonceptivo, que hombres y mujeres se casen jóvenes.
Escuchamos a “especialistas” alertar sobre el tráfico de órganos de fetos abortados, algo que implicaría una “industria”; los dueños inescrupulosos de esta “industria” estarían escrachados en videos (“chequeen en Youtube”, pidió) donde exigen: “Vendan rápido esos fetos que me quiero comprar un Lamborghini”.
Fuimos testigos de una manipulación discursiva fenomenal. La misma gente que pone de ejemplo al Primer Mundo a la hora de hablar de orden, de inseguridad, de mano dura o de control de la protesta social, se volvió súbitamente antiimperialista. Y pidió no parecernos a los países desarrollados (en todos ellos el aborto es legal) porque desde allá se había urdido un plan, diseñado por Nelson Rockefeller y ejecutado por Henry Kissinger, para despoblar la Argentina.
Escuchamos hablar de bracitos, piernitas y corazoncitos mutilados, tirados en una palangana. Porque a medida que pasaba el debate, el feto no sólo se volvía persona: también sentía, hablaba, gesticulaba, reflexionaba, se expresaba y hasta imploraba que no lo maten. Si el debate seguía algunos días más, es probable que algún feto llegara a ganar un Premio Nobel.
Los mismos argumentos increíbles, desopilantes, humillantes que se escucharon sobre el aborto pueden rastrearse, como vimos, en la discusión sobre el voto femenino. Pero también en los debates sobre divorcio o matrimonio igualitario. Claro que la discusión sobre el voto femenino es la que más se parece a esta del aborto por una cuestión fundamental: en ambas sólo está implicada la mujer.
La discusión parlamentaria sobre el Aborto Legal tiene una diferencia fundamental con el voto femenino, el divorcio o el matrimonio igualitario: esta es la única vez en la que el oficialismo no acompaña la ley desde el Poder Ejecutivo. Esto no significa que en aquellas ocasiones los diputados oficialistas hayan acompañado en bloque la medida impulsada por el oficialismo.
Durante el debate por la legalización del divorcio, la diputada Fausta Martínez (de la UCR de Córdoba y hermana del entonces vicepresidente de la Nación, Víctor Martínez) encomendó su banca a la Virgen para que la ayude en el rechazo a la ley que impulsaba el presidente Alfonsín.
Inclusive Alfonsín, como recordó Claudia Piñeiro en su impecable exposición en el Senado, estaba personalmente en contra del divorcio. Pero creía que una cosa eran las convicciones personales y otra cosa las leyes que debían regir la vida en comunidad.
Durante el tratamiento de la ley de matrimonio igualitario en el Senado los números no le daban al oficialismo. Porque varios senadores del Frente Para la Victoria estaban en contra. Fue allí que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner aprovechó un viaje a China para llevarse en la comitiva a varios senadores oficialistas pero opositores a la ley. Esto permitió que se aprobara.
Mauricio Macri sorprendió a todo el mundo cuando en la apertura de las sesiones parlamentarias en marzo anunció que esta vez sí se trataría el proyecto de legalización del aborto. Pero al mismo tiempo, nunca fijó posición. Sí dijo que personalmente estaba en contra. Pero en el contexto en que se venía dando la discusión, el gesto de enviar el proyecto y autorizar a que se trate, por lo menos empata la negativa personal.
Hay quienes creen que al Gobierno no le interesaba sacar la ley porque es la derecha oligárquica de siempre. Y hay quienes ven en Macri una bestia abortista que los traicionó. No me gusta eso de buscar equilibrios porque puede caerse en la pelotudez del abrazo entre la chica del pañuelo verde y la chica del pañuelo celeste. Pero en este caso creo que hay exageraciones de ambos lados.
El Gobierno no jugó explícitamente por ninguna posición. Sinceramente, creo que no hubo injerencia de parte de Macri o Peña. A ver, aclaremos: hablaron con todos y les pidieron de todo. Y creo que trataron de balancear. Lo que sí definió las cosas fue el hecho de que en Cambiemos hay un claro favoritismo celeste antiderecho.
Macri hizo una jugada desafiante hacia la Iglesia Católica. Pero enseguida aparecieron las espadas eclesiásticas que son constitutivas de la coalición de Gobierno: Vidal, Michetti, Bullrich, Pinedo, por citar los más notorios. Y algo fundamental: Macri no puede acelerar porque es suicida enfrentarse a su base social.
El debate sobre el aborto fue tan apasionante porque, más allá de la importancia del tema, mostró que existe otra lógica política. Lo que pasó en Diputados fue digno de un país que desconocíamos. La transversalidad imposible vestida de verde. La ilusión de una nueva construcción, al menos en torno a algo.  Una alegría tal que nos hizo envalentonar frente a lo que venía.
No contábamos con el Senado. No contábamos con la falta de sororidad. No contábamos con la reacción de la política tal cual la conocíamos antes del debate sobre el aborto legal.
Hablamos de la fractura en el oficialismo. Hablamos de la tibieza del presidente, sí. Pero también deberíamos hablar de la fuerza, el trabajo y la dedicación que le pusieron diputades como Daniel Lipovetzky, Silvia Lospennato, Karina Banfi o Brenda Austin. O ministros como Adolfo Rubinstein o Pablo Avelluto.
¿Y qué pasó en el peronismo, tanto el kirchnerista como el no kirchnerista? Lo mismo que en Cambiemos. Con distintas proporciones, es cierto. Pero el resultado es más o menos el mismo. Eso sí, con algunas variantes importantes respecto de lo que fue en Diputados a lo que está sucediendo en el Senado.
En Diputados, Unidad Ciudadana tuvo participación activa a favor. Mayra Mendoza, Mónica Macha, Gabriela Cerruti o Daniel Filmus fueron fundamentales. Aclaremos que también tuvo votos en contra. El más notorio fue el de José Luis Gioja, presidente del PJ Nacional y vicepresidente de la Cámara de Diputados. O sea, no un legislador más.
El peronismo no kirchnerista tuvo poca participación en Diputados. Sergio Massa sí jugó muy fuerte, a través de su mujer, Malena Galmarini, activista clave en los acuerdos parlamentarios. Pero ni Massa ni Galmarini son diputados y el Frente Renovador, al igual que el Peronismo Federal, votaron de forma dispersa.
En el Senado, en cambio, el kirchnerismo se diluyó. Cristina ni apareció por los debates. Ni tuiteó ni nada. Muy lejos que aquel memorable “machirulo”. Eso sí, llevó calma de entrada cuando inmediatamente después de la media sanción en Diputados se sacó una foto con el bloque completo y anunció que votarían a favor. Todes.
De todos modos, la voz cantante del peronismo la llevó Miguel Ángel Pichetto. Que, junto con el radical Luis Naidenoff, fueron los principales impulsores del Aborto Legal en el Senado.
Lo de Naidenoff fue épico porque se repuso (si es que uno puede reponerse de algo así) de la muerte de su mujer y su hijo de 17 años, por la inhalación de monóxido de carbono, el 18 de junio, cuatro días después de que saliera la media sanción en Diputados. Después de una breve licencia, Naidenoff volvió y le puso el cuerpo a la causa.
El problema que tiene Naidenoff es que preside un bloque de nueve senadores, de los cuales 6 dijeron que votan en contra. Pichetto tampoco la tiene tan fácil. Nada está fácil, para qué negarlo. Y más desde que la senadora kircherista Silvina García Larraburu anunció que votaría en contra, contradiciendo lo que había sido una posición unánime de su bloque.
Al espejismo ilusorio de Diputados le llegó esta violenta respuesta de Senadores. O, más bien, la triste realidad de es esto de lo que hablamos cuando hablamos de política en la Argentina.
El Senado es la cámara a la que sólo acceden partidos de Gobierno. Puede haber alguna extraña anomalía, como Pino Solanas. Pero no mucho más. Y los partidos de Gobierno necesitan, necesariamente, “un poco de bosta”, siguiendo la receta de Perón para construir una casa. “Un poco”, decía el General, que en eso era muy benévolo. Parece que la bosta que se precisa es bastante más que “un poco”.
Sería muy hipócrita negar que el cambio de posición de García Larraburu se debió a un acuerdo de Cristina con la Iglesia. Para ser más exactos, con el Papa. ¿Cómo se explica, si no, este cambio repentino? Negar eso anula cualquier posibilidad de análisis.
Por supuesto, no es menor que sea justamente una senadora de la misma provincia del “sororo” Pichetto quien se da vuelta. Pero creer en las convicciones personales de la senadora es tan inverosímil como creer en las convicciones de Ángel Rozas, por nombrar un radical que también se dio vuelta.
Están los partidos que no tienen una plataforma programática. Esos partidos son los que gobiernan. Y están los partidos que sí tienen plataforma programática. Que tienen convicciones y las defienden. Pero esos partidos no gobiernan. Ni siquiera tienen representación en el Senado.
Lo del kirchnerismo es visto como una traición por sectores de izquierda. Pero, ¿es una traición? ¿Traición a qué? Cristina Fernández de Kirchner gobernó durante 8 años y nunca permitió que el tema se tratara en el recinto. ¿Quién debería sentirse traicionade ahora que una senadora de su bloque decide votar en contra?
Puede pensarse en traición porque habían dicho que iban a votar todos a favor. Pero, ¿no pasa lo mismo en la UCR? Por otra parte, así como desde la izquierda poco puede decirse sobre la traición kirchnerista (y no hablo sólo del FIT; incluyo aquí también al resto del “progresismo”), en el kirchnerismo debería dejar de sobreactuarse tanto progresismo nac&pop.
El kirchnerismo es un movimiento político pragmático, no programático ni ideológico. Y en su pragmatismo, un acuerdo con el Papa puede pesar más que legalizar el aborto. Lo siento por las feministas kirchneristas que se habían ilusionado con ver a la Jefa vestida de verde. Pues no. No digo que tengan que optar entre ser feminista y ser kirchnerista. Simplemente, hay que saber cuáles son los límites entre ser programático o ser orgánico.
El pragmatismo del kirchnerismo es igual al que hay en el PRO o en la UCR. ¿Eso quiere decir que son lo mismo? No, por supuesto que no. Sus bases son diferentes, su clientela electoral es distinta porque su imaginario representa otros intereses.
Hablamos de la representación de las cosas, no de las cosas. Es esa representación, ese imaginario, el que los pone a la izquierda del PRO o de Cambiemos. Pero siempre puede haber circunstancias puntuales que den vuelta este imaginario. Excepciones lógicas que presenta el pragmatismo político.
El aborto fue un tema que se instaló socialmente. Fue la calle, fue el movimiento de mujeres quien lo puso en la agenda política. Pero institucionalmente, quien abrió el debate parlamentario fue el presidente. Macri, no Cristina.
En Diputados, la mayoría del bloque kirchnerista votó a favor y la mayoría del bloque de Cambiemos votó en contra. Pero hubo posiciones encontradas en ambos bloques. Y hubo en el bloque kirchnerista un fuerte desahogo por parte de diputades que durante ocho años debieron hacerse les boludes para bancar a su jefa.
No digo esto para denostar al kirchnerismo. Trato de analizar cómo funcionan las cosas en la política argentina. Puedo ponerme principista, condenar todo esto argumentando que “son lo mismo”. Me siento cómodo allí, para qué negarlo. Pero sé que me estoy parando en un lugar que está ausente en esta discusión del Senado. Un lugar hipotético. Un lugar cómodo.
Tal vez habría que bajar algunos cambios. Ni quienes estamos afuera de todo la tenemos tan clara. Ni quienes justifican todo son tan revolucionarios. Y hasta es probable que algunos de aquellos que, creemos, son “el enemigo”, no sean más que gente que forma parte de espacios políticos más lejanos pero con la que podemos llegar a coincidir en temas puntuales.
Sabíamos que el Senado es una institución muy conservadora, que no tiene una representación real de la sociedad argentina, sino que es la voz de las provincias, todas por igual. Y en este reparto queda en evidencia que en la calle el partido tampoco se juega como pensábamos que se jugaba.
Hay mucha gente en contra del aborto. Y hoy para un senador que quiere renovar su banca el año que viene en una provincia como Salta o La Rioja le “conviene” en términos electorales votar en contra. Negar esto sería tan ciego como negar el acuerdo de Cristina con el Papa por el voto de Larraburu.
Son las últimas horas de una rosca parlamentaria donde puede pasar de todo. Porque hasta que no se vote, nadie sabe muy bien qué es lo que puede llegar a suceder, aunque creamos que el partido está complicado.
Parece ser el momento de volver a las bases. De volver a confiar en aquello que nos trajo hasta aquí. En lo que logró dar vuelta el resultado en Diputados, cuando también nos hicieron creer que el partido estaba perdido.
Este miércoles 8, la posibilidad de que el aborto sea legal en la Argentina está en la calle. Una vez más. Como siempre. Porque son muy necesarios el impulso de un Gobierno, el apoyo de diputados y senadores, los votos, la rosca, los acuerdos, los consensos, las leyes, las instituciones y la vida democrática. Pero si la política no está en la calle, no camina.

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16va Marcha de la Gorra: “Ocupar las calles: Libres o nada”

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Ayer, martes 29 de noviembre se llevó a cabo la 16va edición de la Marcha de la Gorra en la ciudad de Córdoba. La reconocida marcha contra el gatillo fácil y la violencia institucional sucede a dos semanas de conocerse públicamente -en el marco del juicio por la muerte del adolescente Blas Correa- los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el ex Ministro de Seguridad Alfonso Mosquera y el ex comisario Gonzalo Cumplido en el que manifestaban su preocupación por las repercusiones que provocaría la muerte de “un rubito” “de clase media”. Conversación mantenida a primera mañana de los 6 disparos de la noche de agosto del 2020.

Por Bernardina Rosini

desde Córdoba

Tal vez resuene fuerte fuera de la provincia, pero en la calle no causó ningún escozor.

Soledad Aciar, la madre de Blas, ausente en la marcha, hace unos días refirió sobre los policías locales «disparan sus armas como si estuvieran jugando en la Play”.

No se mencionó el indignante intercambio entre los ex funcionarios en la tarde de ayer, pero sí se mencionaron las 9 horas que estuvo encadenada la mamá de Rodrigo Sánchez en las rejas de Tribunales. Ella, Gabriela Sanso, tomó el micrófono y fue dura contra la justicia y los uniformados azules. “7 años sin que avance la causa, sin respuestas, sin que me digan nada», dijo. «No puede ser que nos tengamos que encadenar para ser escuchados. Mataron a mi hijo por la espalda, 17 años. Ellos sueltos mientras que a mi hijo no le dieron oportunidad. No dan oportunidad de vivir, fusilan”. Sólo tras haberse encadenado, la Fiscalía General la recibió y se comprometió con la resolución de la causa.

Se suceden madres en el micrófono que relatan y enumeran, una vez más, todas las atrocidades del mecanismo de impunidad: disparos por la espalda, fiscalías inertes, investigaciones nunca iniciadas, encubrimientos, argumentos y declaraciones tan burdas, tan contradictorias, tan absurdas. Dolor y nudos de bronca.

Unxs pibes con la cabeza cubierta escalan por el frente de un edificio y hacen la primera intervención de la marcha: pincel en mano y pegamento, dejan el rostro y nombres de algunos los muertos Franco Amaya, Sergio Cuello, Juan Alarcón, Pichón Escobay. Podrían cubrir todo el frente. Sólo en los últimos dos años se contabilizan 10 casos fatales en manos de la Policía de Córdoba. Con esta preocupación la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Córdoba (APDH Córdoba) solicitó al Gobernador Juan Schiaretti una audiencia con “carácter de urgente” en el mes de agosto. Entrando en diciembre, con el expediente dormido, el gobernador no se da por notificado.

Difícil eludir la sucesión de los casos, y la crisis de la institución policial. En los primeros seis meses de 2022 un total de 218 uniformados fueron apartados de sus trabajos debido a que quedaron bajo la lupa del Tribunal de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad de Córdoba. El 88,2% corresponden específicamente a efectivos de la Policía de la Provincia, y según el Tribunal en la gran mayoría de los casos, los desplazamientos de personal fueron por sumarios motivados por denuncias de violencia de género, seguidos de mal desempeño y violencia institucional.

Casos que han logrado relevancia y aparecer en las agendas de los medios nacionales: Blas Correa es uno, el femicidio de Cecilia Basaldúa es otro. Este último  tiene policías señalados por la familia, confesiones logradas mediante aprietes, encubrimiento y un juicio forzado contra un joven inocente. Pero aún sin dar con el autor material.

Difícil desentenderse también de la fuerza y el sentido que moviliza la Marcha de la Gorra en Córdoba. No atender a los fuegos, la danza y la ceremonia a metros de la Legislatura, rodeada de vallas y un puñado de policías. Las familias prenden velas dispuestas en la calle formando una figura hecha de bidones de agua, flores de santa rita, naranjas y manzanas. 

 “Libertad para ocupar las calles y habitar y circular por nuestros montes”. Se escucha en los parlantes, ampliando los límites del transitar urbano pero también señalando que las políticas violentas, extractivistas, excluyentes son comunes. Acá y un poco más allá. Que son múltiples los derechos arrebatados. “Que no nos quiten crecer en las calles, ni las noches en la plaza ni las tardes de río”. El final de la marcha es un abrazo, la canción que la cantante Sara Hebe escribió inspirada en la marcha, sintetiza el deseo:

“No encuentro mejor manera de aguantar este embretao

Que imaginarme suelto, vivo y enamorao”.

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#NiUnaMás

Hoy es el día para luchar contra las violencias, y mañana también

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Este informe del Observatorio Lucía Pérez dimensiona la cartografía de la violencia patriarcal, con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla. Los pies en la calle contra las violencias. Y lo que hay que cuidar: la vida. 

300 femicidios y travesticidios: uno cada 26 horas
339 marchas para exigir justicia: una por día
211 infancias huérfanas: no hay forma de dimensionar lo que esto significa.
En los padrones públicos y de libre acceso de nuestro Observatorio podés encontrar toda la información que hay detrás de estos números. Está actualizada diariamente e incluye hasta la fuente de donde surgen los datos, que permanentemente chequeamos y renovamos caso por caso. En total, el padrón de femicidios y travesticidios ya suma 4.177.
También llevamos padrones públicos de tentativas de femicidios, desaparecidas, violaciones, denuncias registradas por provincia y funcionarios denunciados por violencia de género.
Día a día y desde hace más de una década bordamos así esta cartografía de la violencia patriarcal con la esperanza de encontrar una forma de prevenirla y erradicarla.
Periódicamente junto a las familias víctimas de estas violencia analizamos lo que esta información representa hasta descubrir algunas claves. Por ejemplo, aprendimos a diferenciar los femicidios y travesticidios generados por las violencias parentales de aquellos generados por la impunidad territorial, donde el dominio narco genera las condiciones necesarias para arrasar con la vida de mujeres y trans. El ejemplo más cruel es Rosario, que este año ya suma 50 mujeres asesinadas por una violencia territorial que cuenta con la necesaria complicidad de policías y servicios penitenciarios, es decir el Estado. Obtener justicia en estas condiciones es algo negado de por sí y precisamente por ello, lo que alienta la continuidad de estos crímenes.
La forma de construir justicia, entonces, sigue siendo la que nos legaron Madres y Abuelas: con los pies en la calle. Los datos son claros: este año hubo una marcha por día gritando “Ni una más”.
Lo que representan estas movilizaciones que sacuden las periferias en todo el país no es fácil percibirlo desde la centralidad porteña, capturada por la parálisis y el vaciamiento que los kioscos de género ejercen sobre el movimiento para contenerlo y disciplinarlo. Advertimos entonces: cuidado con “los cuidados”. Con esa etiqueta se vienen ahora los recursos, los discursos y los programas que pretenden catalizar las energías sociales hacia tareas de reparación de lo que precisamente el sistema enferma y rompe.
Nosotras no vamos a cuidar este sistema.
Nosotras no vamos a sanarlo, ni a alimentarlo ni a criarlo.
Nosotras vamos a sacudirlo hasta que caiga.
Y lo vamos a hacer bailando, gritando y conspirando el 25 de noviembre, día internacional de lucha contra la violencia patriarcal, y también al día siguiente, y al siguiente, y más.
Nosotras nos organizamos y reunimos para cuidar lo que hoy está en riesgo: la vida.

Los padrones públicos y de libre acceso se pueden ver en www.observatorioluciaperez.org

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#NiUnaMás

Violencia e impunidad: el círculo que denuncian las familias víctimas de femicidios

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Familiares víctimas de femicidios, transfemicidios y desapariciones de todo el país realizaron colectivamente la declaración que compartimos de manera completa en esta nota. Lo que denuncian: «El círculo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio». La vulneración constante del derecho de acceso a la justicia, las situaciones que se repiten en todos los territorios y un llamado a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse  para desarmar la impunidad que garantiza que la violencia siga existiendo. 

Noviembre 2022
Argentina

Declaración de la Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

¡¡No hay justicia porque no tenemos garantizado el derecho de acceso a la justicia!!

Los familiares víctimas de femicidios, transfemicidios, desapariciones hoy denunciamos de cara el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, la situación terrible que vivimos. El circulo de la violencia no termina cuando ocurre el femicidio. La misma Justicia, las fuerzas policiales y el Estado, que no toman denuncias, o que si lo hacen no garantizan el resguardo de quienes denuncian, continúan violentando a las familias que luchan por justicia. A lo largo y ancho del país los relatos se repiten una y otra vez. La enorme mayoría de los procesos judiciales se encuentran para las víctimas en su más completa impunidad. Los femicidas, abusadores y violentos de nuestras hijas, hermanas, sobrinas, madres siguen en libertad. Soportamos un gran dolor de tener que perder a nuestros seres queridos y tenemos que investigar nosotros, presentar pruebas, golpear puertas, exponernos ante violentos y mafiosos porque sea cual sea la fiscalía de turno, nada hacen. En desapariciones y asesinatos relacionados con las distintas mafias de los territorios, la impunidad es todavía peor. Sabemos perfectamente que son cómplices y beneficiarios de los negocios ilegales. Es repetitivo en cada una de estás causas la falta de acceso a la justicia, la impunidad y el accionar del poder judicial. No sólo no investigan, sino que además intentan ensuciar la memoria de nuestras hijas, responsabilizando a ellas y a sus familias de haberse buscado su destino. En varios momentos, tenemos que soportar que los propios jueces nos denuncien a nosotros de violentos por ir a exigir explicaciones y pedir justicia, y hasta nos han reprimido con la policía. En este tipo de causas las familias tenemos que sacar de nuestros bolsillos y movernos para conseguir por ejemplo peritos de parte, ya que los peritos del poder judicial fallan a favor de los femicidas y abusadores garantizando la impunidad. Los costos elevados de las tasas al llegar a instancia de Corte Suprema también nos imposibilita acceder a la justicia. Cómo siempre tenemos que hacerles recordar a través de escritos al poder judicial nuestra ley de víctimas, donde casi siempre es denegada y violentando nuevamente nuestros derechos, haciéndonos imposible hacer justicia por nuestras hijas. Somos familias trabajadoras, de barrios humildes, que tenemos salarios por debajo de la canasta familiar, por lo que dejamos de comer cuando tenemos que solventar todos estos costos ¿Sabe la población que para acceder a un juicio en la Corte Suprema hay que pagar $300.000?

Las leyes, como la Ley de Víctimas o la Ley Micaela, son solo cuadros de decoración en las oficinas de las instituciones gubernamentales. Incluso en los distintos ministerios y secretarías de mujeres, que no dan salida alguna a los reclamos que elevamos. Cada vez que trabajan en un expediente, no tienen en cuenta que allí no hay solo papeles, que hay una vida que arrebataron de la peor manera, violentamente, pasando por las peores vejaciones y que detrás estamos las familias que sólo quieren verdad y justicia.

Ponemos en alerta a todas las familias de este país porque la violencia contra mujeres y niñas no va a frenar mientras siga existiendo este régimen de impunidad. Si te matan o desapareces y no pasa nada, nadie va preso, a nadie investigan, nadie te busca. Y si se sale a reclamar, el poder judicial vuelve a violentarnos, una y otra vez, la violencia contra nuestras víctimas nunca frena.

Es por esto que llamamos a todas las familias de víctimas y sobrevivientes a organizarse. No existe ninguna otra forma de conseguir justicia por nuestras víctimas sino es luchando. La Justicia nos invisibiliza para que no se sepa la terrible situación que se está viviendo, por eso convocamos a una gran jornada de lucha para este 25 de noviembre. Necesitamos que todas las personas, personalidades y organizaciones nos ayuden a visibilizar lo que está pasando con las causas. En todo el país tenemos que levantarnos y realizar una acción común, organizando y visibilizando nuestra situación en todas las provincias, donde nuestros reclamos estén en las primeras líneas. Queremos tomar la palabra para contar lo que pasa porque tenemos una agenda urgente. No solo de instancias judiciales cercanas muy importantes, sino que hay compañeras desaparecidas en este mismo momento que tenemos que encontrar ya.

Saludamos al gran movimiento de mujeres que nos ha dado el único respaldo que hemos tenido. Las familias nos hemos puesto de pie y no vamos a aceptar más impunidad. Convocamos a que demos esta lucha en unidad, con toda la fuerza.

Asamblea nacional de familias víctimas de femicidios y desapariciones

Silvana Capello, mamá de Agustina Fernandez, asesinada el 2/7/2022 en Cipolletti, Rio Negro, en un supuesto robo. El único testigo, supuesto amigo, la dejó tirada, aún no hay nadie detenido. Ella viajó desde La Pampa a Cipolletti a estudiar medicina por un futuro y me la devolvieron en un cajón.

Jose, papá de Alejandra Nahir Álvarez, asesinada el 10/10/2020 en Jujuy. Tenía 17 años y un bebé de 6 meses.

Oscar, papá de Barbara Zabala, asesinada el 6/12/2019, el día que cumplía 20 años en Pehuajó, Buenos Aires. El femicida, Brian David Dirassar, fue condenado a prisión perpetua.

Matilde Peñalva, mamá de Camila Peñalva, asesinada el 5/3/2020 en Jujuy. Fue envenenada con plaguicida por su ex pareja. Está detenido y esperamos prisión perpetua. Hay fecha de juicio oral para febrero y marzo del 2023.

Victor Catan, hermano de Micaela Catan, asesinada quemada el 6/4/2020 por su concubino Patricio Orellana en Santiago del Estero. El transfemicida fue demorado por 20 minutos, cuando sucedió el hecho hizo abandono de persona, pido orden de detención para Orellana.

Susana Basaldua, mamá de Cecilia Gisela Basaldua, desaparecida el 5/4/2020. Su cuerpo fue encontrado el 25/4/2020, en Capilla del Monte, Córdoba. En el juicio se acusó a una persona sin pruebas, el jurado lo absolvió. La familia pide un nuevo juicio que investigue a los verdaderos responsables.

Analía, mamá de Camila Flores, asesinada el 11/12/2020. Su asesino sigue libre. Pedimos que la justicia de Santa Fe actúe y dejen de cubrir asesinos, y que el gobierno nos de apoyo porque estamos a 1000 kilómetros del lugar del femicidio y no contamos con los medios para tener un abogado que nos ayude y logre hacer justicia para nuestra hija. Que no quede en suicidio porque a Camila la mataron, ella no se mato, ella quería volver a su casa.

Marta, mamá de Lucía Pérez, asesinada el 8/10/2016 en Mar del Plata, Buenos Aires por Matías Farías y Juan Pablo Offidani. En el juicio fueron condenados por venta de droga y no por femicidio. Se logró la anulación de ese juicio y se impulsó un jury a los jueces que pretendieron consagrar la impunidad. El nuevo juicio comenzará el 7 de febrero de 2022.

Fabiana Morón, mamá de Julieta del Pino, asesinada por Cristian Romero el 25/7/2020 en Berabevú, Santa Fe. Fue golpeada, estrangulada hasta matarla, arrastrada y enterrada en un pozo en el patio de su casa con cal, tierra, losa de cemento y un tanque de agua arriba. Luego a la mañana se fue a trabajar con el hermano de Julieta como si nada, mientras toda mi familia la buscaba. El asesino fue condenado a prisión perpetua.

Noemi, mamá de Lia Vasquez, asesinada el 13/11/2020 en Puerto Madryn, Chubut. Tenía 14 años. Se espera la fecha de juicio para Gabriel Orellana, de 22 años.

Fany Roman, mamá de Valeria López, desaparecida desde el 26/1/2020 en Virreyes, Buenos Aires. En el momento de su desaparición tenía 40 años y dos hijos varones de 17 y 23 años. La causa se caratuló como “averiguación de paradero”, su familia exige que se cambie a“desaparición forzada”.

Marisa y Facundo, mamá y papá de Luna Ortiz, asesinada el 3/6/17 en Tigre, Buenos Aires. El único detenido fue liberado en mayo de 2022. Su familia aun sigue en busca de justicia por que se reconozca el femicidio.

Esperanza Valdivieso, madre de Yesica Valdivieso, asesinada el 5/1/2021 en Mayor Buratovich, Buenos Aires. El femicida Juan Torrejón Huallpa fue condenado a prisión perpetua.

Graciela Altamirano, tía de Viviana Altamirano, desaparecida desde el 28/4/2004 en Tigre, Buenos Aires. El sospechoso, 16 años después, en 2020, asesinó a su esposa y se suicidó.

Lisette Fernandez, hermana de Mica e hija de Nancy Fernandez, asesinadas en 2013 y 2014, en Tigre, Buenos Aires. El femicida está preso, pero solamente por narcotráfico.

Monica, mamá de Iara Rueda, desaparecida el 24/9/2020, luego de que un compañero del colegio la citara para entregarle unos materiales y la tarea. La familia salió a buscarla desde un primer momento mientras la policía ponía excusas y no la buscaba. Los rastrillajes llegaron recién después de una pueblada en Palpalá, Jujuy. Su cuerpo fue encontrado el 28/9/2020 en un lugar donde los vecinos habían rastrillado días antes, luego de un llamativo apagón en todo el pueblo. Por su femicidio se encuentran detenidos Raúl Arnaldo Cachizumba y Mauricio Esteban Abad, y hay involucrado un menor de 17 años. La familia realizó a su vez una denuncia a funcionarios por incumplimiento de deberes.

Roxana y Alfredo, mamá y papá de Carla Barrera Soggiu. Tenía 28 años, 2 hijos en ese momento de 2 y 4 años. Murió el 15/01/19, la encontraron en el Riachuelo, en CABA, cuatro días después. Sufrió violencia de género por parte de su marido Sergio Nicolas Fuentes, condenado a 6 años por golpearla, violarla, atarla y privarla de su libertad. Carla tenía hidrocefalia, tenía una válvula en su cabeza donde fue salvajemente golpeada. Por considerar la situación de alto riesgo le dieron un botón antipánico que activó en varias oportunidades y no la encontraron porque el GPS no funcionaba, no la localizaba. El Estado también es responsable.

Blanca Osan, mamá de Agustina Fredes, quien murió en Mar del Plata, Buenos Aires, el 23/4/2017, meses después de ser violada y torturada física y psicológicamente por su ex pareja. cuando tenía 18 años. Agustina estaba embarazada como consecuencia de estas violaciones. Le realizaron una cesárea donde le extrajeron el bebé, también el vaciamiento de su útero y ovarios. El 23/04/2017, su familia la llevó desvanecida al hospital Materno Infantil de Mar del Plata, pero luego fue trasladada al H.I.G.A. Allí, les informan que por la demora del traslado y la falta de oxígeno Agustina tenía muerte cerebral. El informe de las autoridades establece que Agustina falleció por embarazo ectópico. Cuando la familia pidió que se realizara una autopsia, les fue negada. El jefe policial que estaba encargado de la investigación de su muerte es familiar de Acevedo, su violador. Por las denuncias que Agustina había realizado, Matías José Acevedo fue llevado a juicio y condenado a 15 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal en un contexto de violencia de género. Su familia denuncia que fue femicidio.

Mariela Tacacho, mamá de Paola Tacacho, asesinada el 30/10/2020 por Mauricio Parada, en Tucumán, luego de haber hecho 15 denuncias en su contra entre 2015 y 2020. La última fue en mayo del mismo año que la asesinó.El femicida la apuñaló y se suicidó. Por su actuación en las denuncias que había hecho se destituyó al juez Juan Francisco Pisa considerando que incumplió con los deberes a su cargo.

Ana, tía de Priscila Martinez, desaparecida el 23/02/2020, había sido llevada de manera engañosa por su tío Ruben Oscar Navarro. Desde ese momento la policía no quiso actuar, no querían tomar la denuncia porque garantizaban que ella volvería. Ese mismo día Priscila estaba muerta, violada, golpeada. La familia y vecinos empezamos a hacer la búsqueda por nuestros propios medios. Fue encontrada debajo de la cama del asesino el 15/04/2020 en Santiago del Estero. Tenía 15 años. Ahora esperamos el juicio.

Leticia Escobar, mamá de Gisela Grispi, asesinada en 23/11/2020 en Colón, Entre Ríos. El femicida Heraldo Martiarena fue condenado a prisión perpetua.

Erica Rojas, mamá de Andrea Rojas, víctima de una violación en grupo de hijos del poder en Burruyacú, Tucumán. Los familiares de los acusados no dejan de hostigar y amenazar a la denunciante y su círculo íntimo.

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