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Planta de Malvinas en venta: la vida sin Monsanto

La noticia de la salida de Monsanto de Malvinas Argentinas fue confirmada por el medio que la había desmentido. Hablan vecinas y vecinos.

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La noticia de la salida de Monsanto de Malvinas Argentinas fue confirmada por el medio que la había desmentido. Hablan vecinas y vecinos sobre cómo una comunidad logró desplazar a una multinacional.

Planta de Malvinas en venta: la vida sin MonsantoLos mensajes de whatsapp recorrieron los celulares de los integrantes de la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida. Todos tenían el mismo título:

  • “Monsanto puso a la venta su terreno y se desactiva el proyecto”.

El título lacónico fue la cabeza de una nota de La Voz del Interior de este jueves 25 de agosto, firmada por el periodista Walter Giannoni, que afirma que dos empresas inversoras mantuvieron tratativas con la corporación transgénica más grande del mundo para comprar el predio donde jamás pudo instalarse debido al bloqueo que vecinas y vecinos del municipio cordobés sostienen hace casi tres años. “Que La Voz salga a informar eso confirma lo que sabíamos, y es una declaración de victoria”, sostiene a lavaca Vanesa Sartori, concejala y miembro de la Asamblea.
La Voz del Interior es el mismo medio que desmintió la información un mes atrás. Este jueves publicó la nota donde confirma la desactivación de la planta en Malvinas. “Nos ofrecieron el terreno y nos interesó, pero por el momento no existen las condiciones sociales adecuadas para cerrar el negocio”, le dijeron al diario “fuentes de una de las empresas interesadas” en el predio, en relación “al conflicto desencadenado con agrupaciones que acampan frente a esa porción de campo”. Según el periódico cordobés, otra empresa vinculada al “desarrollo inmobiliario” reconoció que “estuvo en conversaciones” con Monsanto para “adquirir la tierra donde existe una estructura metálica de lo que iba a ser su planta acondicionadora de semillas de maíz”.bro de la asamblea.
El 3 de agosto, el mismo diario citaba a Adrián Vilaplana, vocero de la corporación, negando que Monsanto se fuera a retirar de Malvinas: “No existe ninguna determinación nueva adoptada”.
Lavaca contactó a Vilaplana para consultar la información: “No tenemos nada para decir de este tema”, matizó.
Sartori plantea hoy la mirada desde el barrio: “Nosotros, por diversas fuentes que nos acercaban la información, ya estábamos seguros que el predio estaba vendido, pero necesitábamos algo concreto. Esto lo es: La Voz del Interior siempre fue el vocero de Monsanto. En todos los rumores, desplazamientos, estudios de impacto ambiental y etcéteras, La Voz fue el medio privilegiado. Para nosotros es la confirmación de lo que ya veníamos hablando: La Voz habló por Monsanto”.
Sofía Gatica, de las Madres de Ituzaingo (las mujeres que se organizaron en el barrio Ituzaingo-Anexo, también en Córdoba, para denunciar las enfermedades del modelo transgénico), expresa: “La empresa no va a dejar festejar al pueblo, porque es como una gran caída para ellos. Fijate cómo se están yendo: dando una noticia primero, después otra. Imaginamos que se debe a que esto es un golpe a nivel mundial: el pueblo de Malvinas, o la lucha, venció a Monsanto. El pueblo es el que manda en Malvinas argentinas. Es muy difícil para Monsanto, porque si pudimos nosotros, gente humilde en un pueblo chiquito, imaginate lo que puede ser a nivel mundial”.

Planta de Malvinas en venta: la vida sin Monsanto“No tenemos opinión”

El barrio cordobés de Malvinas Argentinas se convirtió en el epicentro mundial de la lucha contra la multinacional Monsanto. El bloqueo comenzó el 19 de septiembre de 2013, soportó patotas de la UOCRA, represiones, los visitaron Manu Chao, científicos como el doctor Andrés Carrasco o Raúl Montenegro, referentes de los derechos humanos como Nora Cortiñas y Adolfo Pérez Esquivel, la documentalista Marie Monique-Robin y la referente ecologista de la India, Vandana Shiva. La evolución del conflicto se ha seguido con gran interés en múltiples puntos del mundo, y este mes cobró un peso particular cuando crecieron los rumores sobre su partida.
Todo comenzó el lunes 1° de agosto, cuando al acampe llegó un vehículo de la empresa Astori Según los integrantes del bloqueo, “dijeron que tenían orden de desmantelar todo, limpiar las estructuras y pelar el predio”. Luego, se sumaría una nota del periodista Patricio Eleisegui en la que una fuente vinculada a la compañía reconocía el fin del proyecto y decía que el acampe había pesado a la hora de evaluar la continuidad de la inversión. “No se pudo avanzar con la planta y esto también influyó”, citaba el periodista, cuya fuente justificó la decisión por una cuestión económica: “Una inversión así no tiene sentido desde el punto de vista del negocio. Con las instalaciones que hoy Monsanto posee en Rojas, en la provincia de Buenos Aires, la compañía puede operar con tranquilidad. Es más: como están las cosas, probablemente alcance sólo con esa planta de maíz por los próximos cinco años”.

Conversaciones

Ayer las respuestas de Monsanto ante la consulta de lavaca eran del mismo tenor: “Por el momento la empresa no va a hacer comentarios sobre la planta en Malvinas Argentinas”.
Pero La Voz del Interior publicó este jueves la información sobre la desactivación de la planta en Malvinas. “Nos ofrecieron el terreno y nos interesó, pero por el momento no existen las condiciones sociales adecuadas para cerrar el negocio”, le dijeron al diario “fuentes de una de las empresas interesadas” en el predio, en relación “al conflicto desencadenado con agrupaciones que acampan frente a esa porción de campo”. Según el periódico cordobés, otra empresa vinculada al desarrollo inmobiliario reconoció que estuvo en conversaciones con Monsanto para “adquirir la tierra donde existe una estructura metálica de lo que iba a ser su planta acondicionadora de semillas de maíz”.
Ninguna fuente fue citada, explica La Voz, porque las conversaciones entre Monsanto y las empresas “se llevaron adelante con cláusulas de estricta confidencialidad”. El periodista también afirma que “interlocutores del ministerio de Inversión y Financiamiento dijeron que hubo conversaciones para ayudar a que Monsanto encuentre un cliente para el predio”.

Genocidas

Vanesa Sartori dice que no es casual que la nota haya salido este jueves. “Hoy es justamente la sentencia del megajuicio La Perla: toda Córdoba está ahí”. Sartori se refiere a la histórica sentencia por el terrorismo de Estado en Córdoba, donde el Tribunal Oral Federal 1 de la provincia condenó a prisión perpetua a 28 genocidas, entre ellos Luciano Benjamín Menéndez, exjefe del Tercer Cuerpo del Ejército en la dictadura y máximo responsable de los crímenes cometidos en la zona, hallado culpable por 282 desapariciones de personas, 52 homicidios, 260 secuestros y 656 casos de torturas cometidas en el centro clandestino de detención La Perla-La Ribera. Sartori: “No me parece inocente la situación: dieron la noticia para que pase desapercibida”.
Sofía Gatica habla de estas emociones: “Es un doble festejo. Es una emoción grandísima que, en el día de esta sentencia histórica en Córdoba, se conozca la noticia que Monsanto se va. Aunque hay que decir que Monsanto se fue hace rato. Lo sabemos porque no está. Y hay que decirlo: estamos hablando de los mismos genocidas, pero con distintas armas. Nos desaparecieron antes y nos estaban desapareciendo ahora. Nosotros pudimos”.

El post-Monsanto

Sartori: “Desde que se supo la noticia hasta hoy, los días fueron pasando con incertidumbre: necesitábamos esta confirmación. Varios habíamos hablado con varias fuentes de confianza y todas coincidían con lo mismo: el predio está vendido. Es un hecho. Ahora estamos tratando de conseguir datos certeros de a quién se lo han vendido. También sabemos que parte de la cláusula de la venta es que la empresa que compra se haga cargo del desmantelamiento”.
¿Y qué pasa en las calles? “Los vecinos están muy contentos. Es muy loco cuando las encuestas empiezan a hacerse carne, por la mayoría estaba en contra de la instalación. Caminamos por la calle y la gente te felicita, está contenta, porque ganamos, porque pudimos. Y te hablo de gente que no era la que salía en la tele, o la que estaba en la asamblea, que quizá participó solamente de las primeras. Eso te quiere decir que, cuando decíamos que éramos 30 pero representábamos a muchos otros, no mentíamos. Ahora se viene toda una etapa de capitalizar la victoria, transmitirla. Pasamos a hacer un ejemplo, concretamente de lucha ciudadana. Como lo fue Famatina, como lo fue Esquel. Ahora llega el momento de pensar la vida sin Monsanto”.
Gatica: “Esta lucha significa que se puede vencer a una de las corporaciones más grandes del mundo. Unidos, organizados y con perseverancia. Hemos estado mañana, tarde y noche, con frío y calor, bancando persecuciones, armas, que se te metan en tu casa, que te peguen. Hemos tenido que poner el cuerpo y no hemos bajado. Si bien se dice que a Monsanto la quiere comprar Bayer (las cifras hablan de una oferta de 64 mil millones de dólares), saben que tampoco van a poder instalarse, porque les va a pasar lo mismo. Es el triunfo de un pueblo. Lo que buscábamos era la libertad sin corporaciones”.

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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