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Lo que enseña Cromañón

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A tres años de Cromañón, marcharon más de 25.000 familiares, sobrevivientes y amigos, como culminación de la serie de actos, misas en la Catedral y exposiciones preparadas –como siempre- para denunciar la impunidad y la complicidad política hacia los responsables de la negligencia y la corrupción que mataron a 194 chicos el 30 de diciembre de 2004. El lúcido texto que preparó la Articulación. Cada nombre de cada chico fue seguido de un grito que se seguirá escuchando: justicia.

La nena tiene la edad de la masacre y ya sabe todo lo que tantos niegan. Alta en el cielo, está montada sobre los hombros de su papá y lleva más alto aún la foto de su prima asesinada.
La foto es, claramente, de un cumpleaños de quince: vestido largo y brillante, sonrisa de modelo amateur, peinado con bucles, manos incómodamente cruzadas en la cintura. Detrás, aferrados a la bandera argentina donde cosieron las fotos de los 194 chicos y chicas muertos en Cromañón, hay una fila interminable de familias desencajadas por el dolor repitiendo ese mismo rito. Algunos eligieron llevar remeras blancas con frases de canciones que parecen elegías; otros dibujaron banderas zurcidas a mano, pintadas con casera amorosidad y sostenidas con conmovedora hidalguía. Otros prepararon pequeñas pancartas con una foto, un nombre y un grito: justicia. Y las repitieron una docena de veces para dejar en evidencia la red que teje cada vida.
Así, a lo largo de ocho cuadras.
Así, a lo ancho de tres años.
Y así, una vez más, para dejar en claro que Cromañón es una herida profunda, intensa y desgarradoramente activa. Porque, como todos allí ya saben, Cromañón nos sigue pasando.
Ahora mismo, Cromañón pasa por la Plaza del Congreso, pisa Rivadavia y sacude el edificio vacío y gris con un grito: «Ni la bengala, ni el rocanrol, a nuestros pibes los mató la corrupción».
Los protagonistas
Poco antes de las 20, de espaldas a la Casa Rosada, cinco madres se turnaron para leer la lista de asesinados. Son más de veinte minutos seguidos de nombres y un grito: justicia. Demasiados son los que no pueden contener las lágrimas, pero, si es posible medir esa emoción, sacude ver a tantos jóvenes acongojados. Ellos fueron, sin duda, los protagonistas de la marcha. Sobrevivientes y amigos fueron llegando de a puñados hasta formar esa red que quizá no siempre se ve, pero está ahí intacta, dispuesta a seguir caminando hasta esa esquina de la Plaza Once y reiterar el grito.
Luego de la lectura de la lista (para que se tenga una idea, leer los nombres de los chicos lleva casi 15 minutos) hablaron breve y emotivamente dos familiares de otras masacres: el cuñado de Carlos Fuentealba, el maestro asesinado durante una marcha docente en Neuquén, y el esposo de Sonia Colman, fusilada por un Itakazo de la policía del gatillo fácil, hace apenas una semana.
Luego, fue el turno de tres representantes de organismos de derechos humanos: de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos, de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (Alfredo Grande) y Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora. Finalmente, antes de que la multitud le diera la espalda a la Casa Rosada, se leyó le documento que familiares y sobrevivientes consensuaron para poner en palabras estos tres años. En el texto, además de reiterar el espíritu inquebrantable de esta lucha, abrazaron a las bandas de rock independientes que han sufrido las consecuencias de Cromañón. Otras víctimas que se suman a la lista de los silenciados. También hicieron un pedido explícito: que el rock termine con su silencio cómplice y diga algo. A tres años de la masacre, quizás sea aun posible que haga suya la causa Cromañón. Luego, en Plaza Once, hubo músicos y actuó la murga de nombre inolvidable: Los que nunca callarán. Juntas, miles de personas esperaron así el momento exacto en que se cumplieron 3 años de la masacre.
Este es el texto completo del documento enviado a lavaca, una nueva demostración, por si faltaba en la larga historia de estas tierras, de que en la Argentina el dolor sigue siendo el lugar desde donde nace la mayor lucidez.
Documento consensuado por la
Articulación de Familiares, Sobrevivientes y Amigos:
Esta lucha es de todos
para que no haya más Cromañones

Tres años atrás, en las vísperas de las Fiestas de fin de año, nos preparábamos para compartirlas, como todas las familias, con la gente querida. Miles de chicos eligieron despedir el año con amigos en un recital de rock. Pero no sabían que la horrible combinación de negligencias, desidia y corrupción les tenía preparada una trampa mortal.
¿Adónde irán los besos que guardamos, que no dimos? ¿Dónde se va ese abrazo, si no llegas nunca a darlo?
«Desgraciados los pueblos que necesitan héroes» dijo Bertolt Brecht, y nuestro país que los necesitó muchas veces en nuestra historia, vio cómo los chicos entraban a sacar a sus amigos, frente a la negligencia de quienes debían dirigir la emergencia, preocupados por no salir mencionados en las cámaras antes que por salvar vidas. A muchos de esos chicos, salvar amigos les costó la propia vida. Otros, sobrevivientes, están aquí con nosotros, con la tristeza en sus cuerpos y sabiendo como dice la canción que sus vidas cambiaron para siempre. Cantando por aquellos que no pueden gritar, ¡pero están!
Inmediatamente después, mientras deambulábamos en la desesperada búsqueda de nuestros chicos por hospitales, clínicas, calles y morgues, mientras nos entregaban los cuerpos tres días después sin refrigeración, en el poder se preparaban las componendas del caso, para salvar los cargos políticos. Kirchner escondido en El Calafate, Ibarra escondido en alguna repartición municipal, ambos tramando la incorporación de Juan José Álvarez a la Secretaría de Seguridad, garante del pacto de impunidad construido desde las cúpulas.
Desde ese momento, nos embarcamos en un camino de lucha por memoria, verdad y justicia, sin dobles intenciones ni especulaciones políticas. En cambio, la manipulación vino desde el otro lado : sin jamás responder acerca de los hechos, sin siquiera proveernos de una lista definitiva de víctimas, desde los resortes del poder se nos acusó de golpistas y desestabilizadores.
La prensa cercana al poder creó el escenario para deslegitimar nuestra voz y la simpleza de nuestro reclamo. Con diferentes campañas mediáticas, inventaron desuniones donde no las había, apoyaron el plebiscito trucho de Ibarra, acusaron a los muertos y a sus familias, mintieron sobre la existencia de una guardería, dieron voz a los victimarios y callaron los hechos y las voces de las víctimas . Buscaron la culpabilización de las víctimas, deporte favorito en la Argentina República Cromañón, herencia de la sangrienta dictadura militar de hace 30 años.
¿Cuántas veces querrán quitarnos el aliento de vida que nos mantiene en pie?. Vamos dando los pasos por un futuro que nuestros hijos puedan celebrar. Sólo contamos con la autenticidad de la voz propia y la fuerza de nuestra búsqueda de la verdad . Una vez que salimos a la calle, quisieron permitirnos solamente el llanto. Pero no la lucha, y mucho menos el pensamiento. Parece que quien siente, no puede pensar. Pero nosotros no dejamos de sentir y pensar al mismo tiempo, y colectivamente.
En estos 3 largos años, también hemos visto muchas cosas. Vimos cómo morían más de treinta presos en la cárcel de Magdalena, luego seis personas en un taller clandestino en Flores. Lloramos junto a los allegados a los chicos del colegio Ecos y sufrimos los asesinatos a golpes de Martín Castellucci en un boliche de Lanús y de Beimar Mamani en una disco de Once, y recientemente la explosión en la Universidad de Río Cuarto. En este tiempo, además, mataron impunemente al maestro Fuentealba en Neuquén y volvimos al horror de la desaparición forzada de personas. APARICION CON VIDA DE JULIO LOPEZ/ CASTIGO A LOS ASESINOS DE CARLOS FUENTEALBA .
También vimos cómo permanecían estancadas las causas Kheyvis, AMIA, LAPA, Austral, Paseo de la Infanta. En muchos casos, la Argentina República Cromañón sigue latiendo bajo el discurso impostado sobre los derechos humanos .
Supimos que ni el Estado ni los empresarios estaban dispuestos a cambiar las reglas de juego, pues continúan reproduciendo las condiciones que provocaron tanta muerte en Cromañón. Mientras el Estado paga una deuda inmoral, ilegal e ilegítima, los hospitales, subtes, escuelas y espacios públicos son cromañones en potencia , como lo demuestra el informe que entregamos en la Legislatura. Este año asistimos al circo mediático que llevó a Ibarra nuevamente a un cargo público, escudado bajo las sábanas de la pareja Alberto Fernández-Vilma Ibarra y con la venia del matrimonio presidencial. La corporación política, que no tolera la participación popular real , ni en los recintos legislativos, ni en las calles, ni el peligroso antecedente del castigo legítimo a uno de sus protegidos, vuelve a mostrar su verdadera cara. Repudiamos la restitución de Ibarra perpetrada gracias al Gobierno Nacional .
Y para finalizar el año, el Poder Judicial, que siempre mira de reojo la Casa de Gobierno, determinó la libertad de Omar Chabán, mientras en las cárceles languidecen miles de personas sin condenas, casi todas jóvenes, por delitos menores, casi siempre producto de la pobreza, que no tienen llegada al poder . Esta liberación intenta desestabilizar nuestra lucha y desunir al Movimiento Cromañón. A estos señores les decimos que no nos harán bajar los brazos, pues nuestros motivos son los más profundos y son para siempre. Exigimos a la Justicia el año próximo un juicio y castigo ejemplar a todos los responsables de las muertes del 30 de diciembre. Exigimos también, el procesamiento de Rafael Levy, cara oculta del negocio en Cromañón.
Recientemente, se condenó a bomberos de la Policía Federal por formar parte de la corrupción de la noche porteña. Sabemos que este es sólo un primer paso, y que es necesario desentrañar todos los negociados que el Gobierno de la Ciudad, la Policía y el Gobierno Nacional tienen en la Ciudad de Buenos Aires. Los jóvenes, eternos excluidos, deben tener sus lugares de diversión sin riesgos, necesitamos poder mandar a los chicos a bailar sin temer por sus vidas.
Por último, queremos hacer una enérgica apelación a que el rock se pronuncie sobre Cromañón. Las enormes dificultades de los referentes del rock nacional para tratar el tema con responsabilidad y seriedad se ha transformado en un silencio angustiante. Tenemos hoy casi 200 rockeros menos en nuestros recitales, ¿es que no hay nada para decir, para hacer?. Al mismo tiempo, quienes han reaccionado con mayor valentía son las bandas más pequeñas, que a pesar de ser las más perjudicadas luego del 30 de diciembre, cantan canciones, debaten y charlan con nosotros e interpelan a la sociedad sobre el qué hacer. Hoy, muchas de estas bandas no tienen dónde tocar, pues la perversidad del sistema logra que los beneficiados directos sean increíblemente los dueños de los locales, que exigen condiciones cada vez más costosas a los pequeños grupos musicales para su actuación. El Estado debe garantizar espacios dignos para las bandas jóvenes, no dedicarse a cerrar centros culturales levantados con el esfuerzo de la población.
Queremos hacer un llamado a la unión de todas las víctimas de la impunidad que crean que sólo luchando contra la lógica del lucro salvaje y la corrupción de políticos y empresarios podemos cambiar la realidad.
Nosotros, familiares, sobrevivientes y amigos de las víctimas, hemos aprendido en este tiempo a recorrer un camino de lucha respetando la diversidad y manteniendo la unidad que nos hace fuertes. Hoy, después de todo el horror y el dolor que nos corroe el alma, seguimos consternados pero unidos y peleando con nuestras banderas de lucha intactas.
En este día tan difícil, sostenemos nuestro más sentido y profundo homenaje a nuestros pibes de Cromañón. Porque su sangre corre en nuestra sangre y su alegría está en nuestra sonrisa, seguiremos adelante, por nuestros muertos y para nuestros vivos .
No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos.
Los pibes de Cromañón presentes!
Ahora y siempre

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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