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Lo que hay para ver: Cuando la carne arde

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El cuarto encuentro del ciclo OrguYo nos trae una noticia, la proyección de un “documental sobre la identidad cisexual el cual a través de testimonios de especialistas en género, familiares, parejas y compañeros de trabajo, nos acerca a la extraña experiencia de la vida cis”. En Chaco Arde, Sandra y Alejandra nos divertirán y emocionarán con sus locuras todo terreno con tal de vengar una afrenta que lleva décadas pero permanece vigente en sus historias de vida. Embarcadas en una aventura de delirio y desborde, chocarán contra lo inesperado, que aguardaba agazapado a más de 900 kilómetros. Carne Argentina invita a reflexionar sobre algunas cuestiones tan profundas como cotidianas y propone sumergirse en diferentes climas para seguir pensando quiénes somos, cómo somos y por qué es importante replantearse y derrumbar los paradigmas oxidados.

Día de la Visibilidad Cis

Este domingo 5 de diciembre se presenta en el ciclo OrguYo el documental Día de la Visibilidad Cis. El objeto de estudio, esta vez, son las personas cis y quienes opinan son las personas trans. Cualquier similitud con la realidad, sería absolutamente fabulosa: no sucede. “Vimos demasiados documentales sobre personas trans realizados por personas cis —asegura Emanuel Fausto, director junto con Julián Chacón— y Euforia Productora se propone dar vuelta esa situación en todos los aspectos. Todas nuestras producciones son hechas 100% por personas trans y tratamos todo tipo de temas, no solo ser trans o transicionar. Estamos saturados de las producciones donde, en tono muy serio y autorizado, se habla de las vidas trans. Esas producciones difícilmente cuentan con gente trans trabajando y mucho menos dirigiendo, tomando decisiones artísticas o armando el guión. A lo sumo, cuentan con algunas colaboraciones de celebridades trans para dar su visto bueno o quizás contrataron una actriz trans para figurar algunos minutos bajo instrucciones definidas por otros”.

Euforia Productora nació en el 2019 y tiene tres integrantes que formaban hasta entonces una banda musical. Llegada la pandemia, se abocaron al proyecto audiovisual y la virtualidad les permitió contactarse a la distancia entre elles y otres artistas que vivían más lejos. En su canal de YouTube cuentan con una novela de dos temporadas, Madre hay una Sola, un ciclo de videopoesias, Complicidad trans y una miniserie de dos episodios de superheroes: Hombre Trans y Niño Hormona. “Cuando en la tele aparece un personaje trans, en general, es para contar la misma historia triste. Nuestros personajes pasan por muchísimas cosas pero nunca los vamos a ver frente al espejo maquillándose o fajándose, dos escenas que inevitablemente aparecen cada vez que una persona trans entra en la pantalla”.

El documental Día de la Visibilidad Cis es un intento de dar vuelta esa situación. En Euforia Productora trabajan personas trans en todos los roles y funciones. Les actores y actrices son: Ari Laxague, Noche Nacha, Emanuel Fausto, Diego Watkins, Neu, Michelle Lacroix, Fer Della Costa, Augustus Magnus, Romina Bustamante, Gaita Nihil y Julián Chacón y la música a cargo de Fawn Pereyra. “Hacer este documental fue una experiencia nueva para nosotros. Es la primera producción que hacemos de duración media y fue todo un desafío. Al igual que todas nuestras producciones fueron realizadas sin ningún apoyo económico externo. Los equipos que utilizamos para grabar son nuestros celulares y las locaciones de las filmaciones son nuestras casas. Nosotros sentimos orgullo de la lucha histórica de nuestras compañeras. Esa lucha política que está lejos del desfile de los bares de moda que utilizan ese camino para vender una ilusión capitalista de inclusión. A nivel social sabemos que hay muchos avances que celebrar pero no nos olvidamos que sigue faltando un montón y ese es el camino que queremos recorrer”.

MU Trinchera Boutique, Riobamba 143, CABA

Única función: domingo 5 a las 19 hs

@mu.trinchera.boutique

@euforiaproductora

Chaco Arde – Melodrama Queer Musical

Foto: Gastón Marín

Sandra y Alejandra son amigas inseparables. Las une un pasado de escuela secundaria, en el que eran blanco de bromas y burlas de sus compañeres. Y también las une un presente y una meta: hacer añicos un sueño a punto de convertirse en realidad. Paola y Mariano, antiguxs compañeres de escuela, van a casarse un calurosísimo 2 de enero en Chaco y el objetivo es interceptar el acontecimiento ¿Por qué? El romance trunco, el amor que no logró la consumación late como un corazón con taquicardia y busca deseperadamente la revancha. También el deseo de venganza hacia ese grupo de desalmadxs las embriaga, las entusiasma y están dispuestas a llegar hasta las últimas consecuencias. Subidas a una aventura simil Thelma & Louise, Sandy & Ale se dejan llevar por sus adorables locuras que provocan ternura y arrancan carcajadas.

Chaco Arde es una creación colectiva que arrancó en 2019 entre dos actrices y un director: Micaela Fariña, Belén Amada y Gonzalo Quintana. “A partir de improvisaciones guiadas —cuenta Gonzalo— fuimos trayendo mundos, tonos de actuación y expresiones que nos interesaban trabajar. Tuvimos varias pruebas y puntos de partida. Siempre antes de los ensayos nos juntábamos un rato largo antes a charlar de la vida, de nuestra semana y a partir de esos encuentros fueron apareciendo personajes y temas que nos interesaban llevar a escena”. Para uno de esos encuentros la consigna fue que Micaela y Belén llevaran un vestido de fiesta y ahí aparecieron los que ahora son el vestuario de la obra. “Nos llevaron a un universo concreto. Pensamos de dónde podrían estar viniendo o hacia dónde iban, y cuando en una de estas charlas previas surgió la anécdota de una amiga en común que se casó en el campo, jugamos a eso, a ir al casamiento de esa amiga. Se fue armando la obra, que es un compendio de cosas que nos encantan, como por ejemplo las canciones, que son un capricho total, pero son una parte troncal de la obra, que va en muchas direcciones, saltando el tiempo y el espacio. Nos permitimos jugar, fracasar y divertirnos con las cosas que aparecían”.

Micaela y Belén se juntaban a improvisar y de sus charlas fue surgiendo material para la obra. Luego Marina Ortega se incorporó para el rol de Alejandra. “Como ya teníamos más claro lo que sucedía en la obra —relata Micaela— eso permitió que en los nuevos ensayos ella ´encontrara´ su Alejandra y a mí me dieran la oportunidad de explorar nuevas formas de encarar ciertos textos, por su nueva mirada del personaje. Me hizo crecer muchísimo y además, como nos conocíamos y habíamos trabajado anteriormente, sabía que iba a atajar cualquier cosa que hiciera y hasta nos permitimos improvisar nuevos momentos para que ésta sea nuestra nueva complicidad. Hoy en día, antes de la función nos juntamos en un café a pasar letra y seguimos encontrando nuevas maneras de decirnos las cosas. Es sorprendente lo infinito del material”. Marina agrega: “Ya habíamos trabajado juntas, pero con otros roles, y eso hizo que todo fluya más fácil. Confiar en tu compañera es muy importante y en este caso creo que fue sencillo. Esa complicidad que se ve en escena, se dio de a poco con ensayos, divirtiéndonos y jugando a desafiarnos todo el tiempo. Por supuesto juega un rol muy importante la dirección ayudando a que esto se cree”.

Tadrón Teatro, Niceto Vega 4802, CABA

Última función: Sábado 4 de diciembre, 21 hs

@tadronteatro

@chacoarde

Carne argentina –Preludio para un cyborg de las pampas

Foto: Carolina Nicora

¿Hay alguna posibilidad de escape de la moral fálica o hétero-patriarcal con la que hemos crecido? ¿Existe la oportunidad de revisar nuestros patetismos, nuestros puntos ciegos? ¿En qué zonas de nuestra experiencia el patriarcado sigue configurando nuestra obediencia e infelicidad haciéndonos creer que de ese modo conservamos nuestra “identidad”? Estos y muchos otros interrogantes se planteó el músico, director y dramaturgo Patricio Suárez y junto a bailarines y performers y otres artistas fueron esculpiendo una obra de danza, teatro físico y documental que trasladara esos cuestionamientos al espacio y a los cuerpos.

Carne argentina está sentida e interpretada por cuatro bailarines —Yair Araujo, Diego Martínez, Ramiro Cortez y Javier Olivera Goycoechea— quienes crean diferentes atmósferas, como escenas sucesivas que exhiben la belleza de los cuerpos en movimiento, en contacto, al límite y en crisis. La escenografía construida con material descartable, aporta una rusticidad atractiva y urbana. “Una de las apuestas de la investigación fue incluir nuestros modos de subsistencia económica en la práctica. Somos artistas migrantes, albañiles, changarines, docentes, precarizados. Estamos mucho más cerca de la economía popular que del valor simbólico ilusorio del mundo del ´arte´ «, revela Patricio.

La gestación de la obra evocó diversos imaginarios: los sistemas de control social, la vida indoor en las metrópolis, la sociedad desarticulada, y también el feminismo con su potencia imparable: “El feminismo popular es uno de los protagonistas de nuestro tiempo histórico, y aunque lleve tiempo, llegó para cambiarlo todo. Por lo tanto, a causa de mi edad –veo que las generaciones más jóvenes tienen muchas cosas superadas- suelo estar más en una posición de escucha, revisión, aprendizaje”. ¿Deconstrucción masculina? “Antes de hablar de deconstrucción como password de época o instancia lograda, hay que revisar a fondo nuestra educación sentimental, no sólo formateada en nuestros entornos familiares, sino moldeada también -como si se tratara de una segunda naturaleza- por la violencia policial sistemática en nuestra adolescencia, por la humillación institucional hacia lo distinto, minoritario o disidente, y por nuestro temor al fracaso y su otra cara, la exacerbación de la competencia, la demostración de fuerza como exorcismo desesperado ante los fantasmas de la vulnerabilidad, la fragilidad y la impotencia, cosas con las que todavía nos cuesta lidiar y son constitutivas de una experiencia humana más íntegra. Dicho esto, con las herramientas políticas y teóricas que ha brindado el movimiento feminista, nos interesaba problematizar nuestra educación sentimental masculina y machista con sus resabios de racismo y colonialismo”.

El Galpón de Guevara, Guevara 326, CABA

Jueves 21 hs, hasta el 9 de diciembre

@galpondeguevara

@carne_argentina_preludio

@patriciodiegosuarez

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Los otros protagonistas de 1985

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El estreno de Argentina, 1985, representa un hecho cinematográfico y a la vez la posibilidad de reconstruir un evento que forma parte de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Uno de los aspectos novedosos de la película es cómo se muestra al grupo de jóvenes sub-30 que en 1985 trabajó en la trastienda de la Fiscalía del Juicio a las Juntas. Eran «los chicos de la Fiscalía». MU reunió en su sede a parte de aquel equipo que acompañando a los fiscales Julio Strassera y Luis Moreno Ocampo se puso al hombro la construcción –en cinco meses– de una de las acusaciones más complejas de la historia.

Por qué le decían “loco” a Strassera, el horario para las amenazas, las situaciones que más impactaron a esta muchachada que mostró cómo hacer para estar a la altura de la historia, y no resignarse a lo posible. Por Sergio Ciancaglini.

Entre ellos, se referían a Julio Strassera quinieleramente como “22”, o directamente “el loco”.

Lo cuentan y ríen. La risa evapora el tiempo y vuelven a parecer ese grupo veinteañero que hace 37 años tuvo un trabajo insólito y desmesurado: colaborar en la Fiscalía de la Cámara Federal en la estructuración de la acusación judicial más compleja que pudiera imaginarse porque involucraba homicidios (y femicidios, digamos hoy), desapariciones masivas, torturas, vuelos de la muerte: el terrorismo de Estado en dosis alucinadas que había controlado al gobierno y al país hasta un año y medio antes. 

En la foto de portada Scipioni, Delgado, Somigliana y Palacios hoy. En esta, los cuatro en 1985 junto al ya fallecido Nicolás Corradini (derecha), Adriana y Marcela, dos colaboradoras de aquellas épocas.

El rol de esos jóvenes es también protagonista crucial de la película Argentina, 1985 dirigida por Santiago Mitre. El rol de quienes, acaso inesperadamente, fueron convocados para colaborar con la estructuración de los datos, los casos, los centros clandestinos, y la acusación que derivó en el alegato pronunciado por el fiscal Julio César Strassera y su adjunto Luis Moreno Ocampo contra los jerarcas de las tres primeras juntas militares de la dictadura 1976-1983 (Videla, Massera, Agosti, Viola, Lambruschini, Graffigna, Galtieri, Anaya, Lami Dozo).

Aquel alegato y sus consecuencias, la serie de peripecias y contradicciones que atravesaron la Sala de Audiencias de la Cámara Federal, son las que Mitre reconstruye en el film, dándole un particular valor a ese elenco juvenil que aprendió sobre la marcha a hacer lo suyo ante un juicio histórico e inédito en el mundo. Aclaración personal: los conocí en aquel momento al cubrir periodísticamente las audiencias. Y fue un privilegio reunirlos ahora en MU para esta nota, hecha antes de haber podido ver la película.

“Yo era responsable de las fichas manuscritas para incluir cada caso en la acusación; las tenía en una caja de zapatos. Pero en esa precariedad había a la vez una potencia de trabajo que nunca más volví a ver”, cuenta Javier Scipioni (20 años en 1985).

“Yo venía de otro ambiente social, y me sentí un boludo cuando por el juicio pude conocer todo lo que había pasado con las desapariciones, las torturas y las muertes”, reconoce Lucas Palacios (veterano del grupo, 27 años en 1985).

“Strassera y Moreno Ocampo eran los jefes, obvio, pero se sometía todo a discusión en el grupo”, recuerda Sergio Delgado, 23 años entonces.

“La Cámara Federal tomó el juicio en octubre del 84, éramos muy pocos en la fiscalía, hubo que hacer todo principalmente en los últimos tres meses”, explica Carlos Maco Somigliana que también andaba por los 23.

La pistola de Strassera

Ya no están: Judith König (21 años durante el juicio, luego contadora y experta del Ministerio Público Fiscal en causas de delitos financieros, fallecida este año), Nicolás Corradini (otro sub-30 que como abogado fue luego socio del estudio de Strassera), Mabel Colalongo (fiscal en Santa Fe en los juicios por delitos de lesa humanidad) y Carlos Somigliana (padre), empleado judicial y sobre todo Dramaturgo y Periodista: palabras que en este caso corresponde escribir con mayúsculas. Judith, al igual que Maco, participó en un cameo de la película que hace algunos guiños de entramado entre presente y pasado.

Lanzani (Moreno Ocampo), Darín (Strassera) y el grupo que en la película protagoniza a quienes colaboraron en la fiscalía para materializar la acusación contra los jefes militares.

Lucas trabajó en el estudio de Luis Moreno Ocampo hasta hace cinco años. Javier se recibió de abogado y psicólogo e integra la Defensoría General, dedicado a situaciones de vulnerabilidad de personas involucradas en causas penales. Sergio integra la Cámara de Apelaciones en lo Penal, Contravencional y de Faltas de la CABA. Maco (antropólogo) trabaja en la Procuración y forma parte del Equipo Argentino de Antropología Forense.

¿Por qué le decían loco a Strassera? Maco no duda: “Porque era loco”. Lucas: “Una vez recibió a un periodista, sacó una pistola y le disparó. Era una pistola de juguete, de cebita. O agarraba el teléfono y llamaba a algún abogado conocido haciéndose pasar por militar, y cuando le preguntaban quién era, él respondía: ‘el capitán poronga’”, dice sobre la versión judicial de Tangalanga.

Sergio: “Yo lo conocía familiarmente, y me daba miedo lo que pudiera llegar a decir en el juicio, pero nunca le escuché una puteada”.

Maco: “Fue al revés: se manejó como pez en el agua, les saltaba a los defensores todas las veces que hacía falta y les daba mucha seguridad a las personas que testimoniaban. Hay que pensar que no existía la justicia oral en el país: eso también se aprendió sobre la marcha”.  

La picana descompuesta

Trabajaban desde las 8 de la mañana y a veces las audiencias terminaban durante la madrugada.

Javier: “El testimonio que más me impactó fue el de Adriana Calvo. Su parto esposada, una cosa monstruosa. Era un parto y a la vez una violación. Y lo que contó Carlos Lordkipanidse, secuestrado en la ESMA. Mientras lo picaneaban le ponían a su bebé desnudo contra el pecho. Él no sabía si le llegaba la electricidad”.

Recuerdan el testimonio de Mario Villani, doctor en física que transitó tres centros clandestinos del Ejército. Los militares le dieron para arreglar una picana, y él contó durante el juicio que lo hizo pero bajándole el voltaje para que otros torturados sufrieran una menor descarga eléctrica.

Sergio y su asombro: “De chico, en 1976, había leído horrorizado en La Nación el caso de 30 personas torturadas y muertas: la masacre de Fátima. Habían aparecido los cadáveres dinamitados. En ese artículo Harguindeguy (general y ministro del Interior) decía que iban a investigar hasta las últimas consecuencias. El juicio demostró los cuerpos venían de Coordinación Federal, que dependía de él”. 

Lucas: “Lo más tremendo para mí era el relato de la peregrinación de los familiares buscando a sus hijos. Contaban la desesperación que tenían, cómo encararon cada búsqueda, cada reclamo, sin encontrar nunca respuesta. Era desgarrador”.

Fueron condenados a perpetua Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo Massera, a 17 años Roberto Viola, a 8 años Armando Lambruschini y a 4 años Orlando Agosti. Sobre las más bajas de esas condenas, las absoluciones y el Punto 30 de la sentencia que ordenaba seguir investigando a los que ejecutaron el plan criminal, dice Sergio Delgado: “Creo que a los jueces les dio culpa porque respondieron políticamente a la consigna de quitarle responsabilidad a la Fuerza Aérea y a la última Junta”.

Maco: “Aborrecimos la sentencia en su momento, aunque yo creo que los jueces cambiaron mucho durante la audiencia porque estaban como en La Naranja Mecánica, obligados a ver y a escuchar todo lo que había pasado. Supongo que el Punto 30 fue un modo de querer estar a la altura de lo que habían escuchado, y por eso ordenaron seguir juzgando”. 

Horarios y demonios

Cuentan que estuvieron contra las posteriores leyes de impunidad. “Strassera también las rechazaba, Moreno Ocampo decía que la Obediencia Debida era desagradable pero constitucional”, plantea Maco.

Sobre la tarea que les tocó realizar: “Había mística de trabajo. Pese a lo que escuchábamos cada día, estábamos felices por poder hacer algo como eso”. Recuerdan que las amenazas telefónicas eran cotidianas. Cuando las recibía Judith contestaba: “El horario para amenazas es de 8.30 a 9.30”.

Supieron que la policía les dijo a los jueces que no se hicieran problema por la seguridad, con una salvedad: “Pero no se suban al auto con Strassera”. Explican que estaban “desaforadamente” en contra de la teoría de los dos demonios. “El juicio mostró que no se podían comparar los delitos cometidos desde el Estado con cualquier otro. Era una discusión zanjada jurídicamente”, relatan estos jóvenes que supieron mostrar cuánto se puede hacer contra la pulsión de muerte, contra la resignación, cuando se trata de intentar algo en favor de ideas bellas y amenazadas en demasiados horarios de la historia, como la vida y la justicia.

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Se estrenó Nube: el debut artístico de Luana

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Luana Mansilla, la primera niña trans del mundo que pidió cambiar su nombre de nacimiento y recibió su correspondiente DNI a los 6 años, acaba de cumplir 15 y aparece por primera vez ante las cámaras.  “Estamos en presencia de un hecho histórico”, aseguró emocionada Gabriela Mansilla, mamá de Luana y de su hermano mellizo Elías.

Gabriela, a cargo de la Asociación Civil Infancias Libres, se refería así a la participación de Luana en la microserie Nube – Yo, mi primer objeto de arte, dirigida y producida por lavaca. Este jueves 29 de septiembre a las 19 se realizó en MU Trinchera Boutique la presentación al público de los seis capítulos donde Lulú hace su debut artístico  junto a Elis Paván Armas, con la actuación especial de Susy Shock y su canción Hay una niña compuesta especialmente para Nube. El evento coincidió con la salida de la revista MU que lleva en tapa, justamente, a Luana y el significado de todo lo ocurrido en estos 15 años.

Susy Shock y Gabriela Mansilla, la mamá de Luana. Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

La microserie Nube se comenzó a rodar en diciembre del año pasado en espacios como la Reserva Natural Urbana de Morón, el Parque de la Unidad Nacional de Merlo, la Reserva Ecológica de Ciudad Universitaria y cuenta la historia de una niña que busca ponerle alegría y color a su gris realidad. Por eso dibuja sobre el vidrio empañado de la ventana a otra niña, una nueva compañera llamada Nube que le pondrá alas a la rutina de cada día y con quien irá construyendo una vida que honre sus sueños y deseos. Está inspirada en las historias de las niñeces de la Asociación Civil Infancias Libres, que desde hace 6 años acompaña y lucha por los derechos de les niñes y adolescentes travesti trans.

Familias integrantes de Infancias Libres, les niñes cuyos dibujos se convirtieron en las animaciones  de la minisierie, les amigues de Lulú, las tías travas, la modista que confeccionó y le regaló su vestido de 15, les integrantes de La Banda de les Mostres y lxs realizadores de la microserie de lavaca formaron el grupo  humano que se reunió para celebrar lo que Gabriela Mansilla destacó como un hecho histórico. Gaby se refirió a “la historia travesti trans de generaciones, de la lucha, del reconoimiento de la revolución que están armando las niñeces travestis y trans también, gracias al acompañamiento, a que hay sostén, a que tenemos una lucha colectiva, a que hay amor por sobre todas las cosas y me parece que a partir de ahora empezamos a escribir nuevas historias, empezamos a lograr que las niñeces puedan aparecer y estar en lugares que históricamente les fueron negados y no vamos a poder dejar de decir que no solo es el comienzo, sino que vamos a tener que estar preparades para mucho más porque las niñeces van a ocupar lugares que jamás nos imaginamos que podían ocupar”.

Agradeció a las tías travas y a todas las personas travestis trans adultas que siempre están cerca para acompañar a Lulú. Se despidió emocionada: “Estamos frente a un hecho histórico, ante la tapa de MUque es de una adolescente trans que ha hecho historia en este país y que podemos decir no solo que es un orgullo enorme sino que la revolución es travesti, o no será”.

Luana en MU Trinchera Boutique. Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

Después de la catarata de aplausos para Gaby, Susy Shock cantó el chamamé Ñangapiry y le siguió Hay una niña. La cantante y autora se refirió a la microserie como “un hecho artístico filmado que tiene mucha risa, mucha aventura. Nos divertimos mucho, la pasamos muy bien. La gente torpe enemiga sabe que la pasamos bien y no se la banca porque la pasamos bien. Creo que la felicidad no existe pero sí cada vez que nos juntamos y planeamos algo, claramente somos felices. No importa que se caiga el mundo, acá pasan cosas y eso hace una enorme diferencia”.

Nombró a la activista Marlene Wayar, “que nos dio ese título enorme: primer objeto de arte a crear, que ha marcado un montón de generaciones. Hay que ser una persona travesti trans para darse cuenta que somos el primer objeto de arte a crear, caiga quien caiga, es asi y Marlene lo pudo sintetizar bellamente, nos dio una teoría, nos dio argumento”.  

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca

El público bajó luego las escaleras hacia la sala teatral de MU-Trinchera Boutique, y con los  ojos bien abiertos y la expectativa encendida, se emitieron los seis capítulos de la microserie, de entre 5 y 6 minutos cada uno. Una vez finalizados llegó la alegría y la emoción. Lxs realizadores audiovisuales Martina Perosa y Sebastián Smok agradecieron al equipo técnico, periodístico y entregaron besos, abrazos y ramos de flores a Lulú, Elis y Susy. La periodista y socia fundadora de cooperativa lavaca, Claudia Acuña, sintetizó: “Cuidemos esto. Lo que venga no puede tocar esto. Necesitamos poner la fuerza y la cratividad para que esto tenga el espacio que se merece. Porque es por acá, estamos seguros que es por acá”.

Las tres protagonistas de Nube posaron para las fotos. Luego los ejemplares de la revista MU de septiembre comenzaron a circular y se formó espontáneamente una fila para que Lulú los dedicara y estampara su firma en la tapa, donde está su foto de quinceañera con el vestido rosado, bordado con cristal de roca, la coronita de princesa y la campera de cuero que supo ser de la actriz Dolores Fonzi. Su sonrisa inalterable fue el sello de la noche. Y nuestro mejor regalo.

Nube – Yo, mi primer objeto de arte podrá verse en la web de lavaca a partir del lunes  3 de octubre, un capítulo por día. Una invitación a ingresar al universo de una niña que se niega a tener una vida gris en un mundo gris. Y si es necesario, inventa el mundo de colores con el que sueña, hasta que se haga realidad.

Como acaba de ocurrir.

Fotos: Lina Etchesuri para lavaca
Fotos: Lina Etchesuri para lavaca
Fotos: Lina Etchesuri para lavaca
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Nueva moneda cooperativa para intercambiar producción sin psicosis inflacionaria

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El lema en los billetes es: “La cooperación supera a la competencia”. Este sábado 1° de octubre será presentada la Moneda de Intercambio Argentina (MIA) un mecanismo de pago creado por el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas para el sector autogestivo y quienes quieran sumarse. El evento ocurrirá de 12 a 19 en la Cooperativa El Mercadito (Cnel. Ramón Falcón 2714, Flores, Buenos Aires) con la presencia de las propias cooperativas y sus productos, feria gastronómica y números musicales.

El MNER plantea el lanzamiento de la moneda como una propuesta que «apunta a fortalecer a empresas, trabajadores y trabajadoras, y productores de la economía popular, a partir del intercambio de productos y servicios».

En esta nota de la revista MU Eduardo Murúa (Director de Políticas de Inclusión Económica) explica cómo funcionará la MIA, el vigente antecedente suizo de una moneda cooperativa y otros proyectos que vislumbra frente a la crisis: sustitución de importaciones y una ley para consolidar a las cooperativas sin patrón. Datos de un proyecto que busca, entre otras cosas, que la vida sea más productiva y más llevadera. Por Sergio Ciancaglini.

El actual Peso argentino cumplió 30 años. Nació el 1º de enero de 1992 como equivalente a 10.000 australes y a un dólar, cuando gobernaban personas que hicieron y deshicieron demasiadas cosas. 

Hoy el Peso argentino sirve para comprar dos banditas elásticas mientras se estira la inflación. O un tercio de sobrecito de azúcar que se puede diluir en 1,33 gramos de café, o en la realidad. Alcanza, cash, para dos (2) fósforos, seres de la familia de lo efímero, 0,7 gramos de asado, 0,2 gramos de dentífrico, 0,8 gramos de tarta vegana, 3,4 centímetros de papel higiénico, 6,25 mililitros de leche (120 gotas) si es que eso que venden en los súper es leche; la misma cantidad de agua embotellada, 1,5 gramos de yerba, 3 gramos de pan, 1,2 milímetros de cigarrillo, el 1,30 por ciento de una medialuna. Es un mercado molecular, una moneda subatómica destinada al  nanoconsumo, y no se sabe si las cosas serían mejores o peores de otro modo, aunque siempre conviene estar en alerta. Al salir esta MU a la calle es posible que las proporciones aquí detalladas se hayan convertido en micropartículas aún más imperceptibles.   

“La moneda no vale nada. Entonces dijimos: cuando nos sacaron las fábricas, las recuperamos. ¿Nos sacaron la moneda? Vamos a recuperarla. Hagamos nuestra propia moneda”. 

Así lo relata el Vasco Murúa (su nombre de pila, casi fuera de circulación entre quienes lo conocen, es Eduardo). Es fundador del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) y todo lo que logró esa organización en base a desesperación por salir del desempleo, inteligencia y tozudez, hizo que el actual gobierno designara a Murúa en el Ministerio de Desarrollo Social como Director de Políticas de Inclusión Económica dedicado en la práctica al sector de empresas sin patrón (por su mecanismo horizontal de funcionamiento). Son más de 400 y el lanzamiento del Renacer (Registro Nacional de Empresas Recuperadas) permitirá confirmar que involucran a unas 18.000 personas demostrando que es posible trabajar con una lógica diferente de producción y de relaciones.  

Más allá de su rol como funcionario, describe al Estado como colonial, o como “estúpido, bobo y maligno” al hacer cosas como haber subsidiado a las corporaciones vía ATP durante la pandemia con la mitad de los salarios, incluso los altos, “mientras a nuestro sector le entregaban planes Potenciar Trabajo que eran la mitad de un salario mínimo”. Ese apoyo fue importante (todo lo es para las cooperativas de trabajo), pero a la vez fue percibido como casi una limosna por lo que Murúa cuestionó: “No nos ven ni nos escuchan, siento que hay una subestimación con respecto a nuestros compañeros”.    

Desde fines del siglo pasado el MNER es uno de los grupos que reunió a experiencias obreras conformadas como cooperativas de trabajo que se hicieron cargo de las empresas en las que trabajaban frente a la quiebra, vaciamiento y/o fraudes perpetrados por las respectivas patronales. La marca de agua del movimiento, su hilo de seguridad, es una trilogía de acciones: Ocupar, Resistir y Producir. 

Y esta novedad con forma de billetes implica otras tres palabras: Moneda de Intercambio Argentina, MIA. 

Mujeres trabajando

«Veníamos estudiando el tema desde hace años, como necesidad de tener una moneda para intercambio dentro de la economía popular” explica Murúa. 

La idea tiene alcances simbólicos y también políticos: “El Fondo Monetario Internacional (FMI) controla la economía, incluso no te deja emitir y en esa discusión sobre la emisión está uno de los impedimentos para crecer. Si el Estado capitalista no facilita desde la emisión la producción y el consumo del pueblo, entonces que emita el pueblo. Lo proponemos desde un sector humilde que son las empresas recuperadas pero es una idea que dejamos abierta, no queremos hegemonizarla. Es una forma de plantear que hay otras formas de construir otros mercados”. 

El acto del MNER en Aceitera la Matanza, en el que se lanzó el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas, para que las empresas rescatadas por sus trabajadorxs sigan consolidando su funcionamiento.

Los billetes son de dos denominaciones. El de 500 MIA (equivalente a 500 pesos, al menos por ahora) es azulado, con la imagen de una persona haciendo un trabajo metalúrgico de soldadura. En el reverso se ve el mapa argentino rodeado de manos entrelazadas bajo una frase: “La cooperación supera a la competencia”. Al logo del MNER, y la denominación “Moneda MIA” se agregan dos palabras: “Bien común”. 

El billete de 1.000 MIA tiene rasgos similares pero se diferencia por su color verde y en el frente muestra a tres mujeres trabajando con barbijos. Son de la sección empaque de la Cooperativa Mielcitas Argentinas de La Matanza –recuperada bajo la oscuridad macrista– en la que 66 de las 88 personas que se hicieron cargo de la producción son mujeres sin patrón: el billete es un reconocimiento impreso y expreso a quienes lograron imponerse a la destrucción del trabajo.

¿Cómo funciona?

La experiencia ya está en marcha con un plan piloto entre algunas cooperativas como Farmacoop (antes Roux Ocefa, primer laboratorio recuperado del mundo), y Recoop, distribuidora mayorista de producciones de empresas recuperadas, principalmente comestibles (yerba, aceite, quesos, dulces, pastelería, embutidos, entre muchas otras ofertas) y también sanitarios (alcohol, barbijo, cremas), o de línea blanca, acumulando más de 350 productos. 

Explica Bruno Di Mauro, de Farmacoop: “Distribuimos para empezar 1.000 MIA a cada uno de los 45 integrantes de la cooperativa, que pueden comprar en Recoop y en una red de unos 50 mercaditos barriales que se está expandiendo cada vez más. La ventaja es que en Recoop pueden comprar a precio mayorista. Con las MIA que recibe, Recoop hace compras a Farmacoop. Entonces el mecanismo se va haciendo más fluido y se incentiva la compra al propio mercado cooperativo. Y cuando ves que un queso o cualquier otro producto hecho por las cooperativas encima es mejor que lo que te venden afuera, empieza a cambiar todo”. Otra idea: “Fidelizar a los proveedores que compran productos en empresas recuperadas para que se vayan sumando a la dinámica. No queremos que quede solo en el intercambio entre cooperativas, sino que pase fuera de las recuperadas para que comercios o empresas compren en Recoop con MIA”. 

Bruno describe una posible ventaja de esta idea: “En momentos de escasez de circulante no nos veríamos tan afectados, podríamos financiarnos con este sistema. Estamos hablando de la moneda, que es un símbolo máximo del capitalismo como forma de intercambio. Pero la MIA puede reforzar un concepto de economía circular dentro de la economía popular, empezar a apropiarnos más de mecanismos que nos permitan autonomía e independencia. Si te agarra una etapa como el macrismo, no tenés un peso, te pagan a 90 días y no podés bancar ese desfasaje. Tener una moneda propia te permite financiarte, seguir consumiendo y hacer girar la rueda”. 

Murúa: “La oferta de productos va a ser cada vez mayor, incluso de empresas privadas, con dos objetivos: potenciar la demanda de las empresas, y bajar el costo de vida de nuestras compañeras y compañeros”. El sistema va a funcionar en el arranque como un aumento en los retiros (los ingresos de los cooperativistas). “Yo no lo planteaba como aumento. Decía: a quien cobre 50, hay que darle 45 y 5 en MIA, ya eso es un beneficio porque con la MIA tiene más poder de compra. En cualquier caso, habrá que ir despacio para no tener inconvenientes porque esto no es común, nunca lo hicimos. Pero tenemos mucha confianza”.  

Dice Murúa que el caso que más lo impulsó a pensar la nueva moneda nació en Suiza, con la experiencia del Wir, moneda que funciona desde 1934 a partir de Wirtschaftsring-Genossenschaft (Cooperativa del Círculo Económico) que se maneja con pequeñas y medianas empresas y creó además el Wir Bank. Wir significa “nosotros” en alemán. Tiene 50.000 miembros, realiza el 17% de los negocios de Suiza, tiene ingresos anuales de 1.500 millones de euros y el intercambio en esa moneda abarca entre el 1 y el 2% del PBI de ese país. “No estoy inventando nada” ríe Murúa, “pero el Wir te muestra hasta dónde puede llegar una propuesta bien fundada”.  

Duda. Mucha gente puede pensar que el mundo del trabajo no tiene que meterse con las autopercibidas “ciencias económicas” y menos aún crear una moneda, pero siempre ocurrió lo mismo con las empresas recuperadas. Parecía absurdo que obreras y obreros sin conocimiento de gestión, marketing, administración, liderazgo, pudieran hacerse cargo de las empresas muertas, revivirlas como con un desfibrilador de ideas y acciones, ponerlas en marcha, y que pese a los hundimientos de los últimos años estén aquí, de pie y generando trabajo. Donde fracasaron los empresarios y gobiernos de todos los signos, triunfaron estas experiencias.  

Al mismo tiempo el universo está plagado de economistas de supuestas “escuelas”, ortodoxos o heterodoxos, oficialistas, opositores y reversibles, haciendo sus negocios a través del panelismo televisivo, el asesoramiento y/o ocupar ministerios y situaciones de poder. Como pontífices de la actualidad y/o “celebrities” solo se vieron levemente amenazados durante la cuarentena por los infectólogos. Pero la realidad  económica continúa ensimismada por la incertidumbre y la descomposición que cualquiera percibe en un mundo cada vez más desigual, concentrado y en posible vía de autodestrucción (ambiental, climática, social) casi como única idea de “desarrollo”. 

Tal vez la MIA esté simbolizando otros caminos (la cooperación supera a la competencia) para una propuesta modesta y a la vez transformadora: que la vida cotidiana sea más llevadera.

Lo que viene

Murúa considera que todo este proyecto es legítimo “pero lo estamos estudiando a fondo porque sabemos que nos van a atacar, como siempre. Estamos acostumbrados a transformar la legitimidad en legalidad. Queremos que el pueblo tenga capacidad de trabajar, producir y consumir, lo que además va a generar más trabajo y más organización”. 

Mirada sobre el presente: “Estamos en una fragmentación y una desmovilización frente al poder internacional y al local. Cuando ven a la gente muy enojada, te dan unos pesitos, un bono, un plan, para aguantar un poco más. Si no salimos de esa lógica, no salimos. No tenemos soberanía industrial, ni monetaria, ni alimentaria.Desde la dictadura para acá, este es un Estado que no pudimos cambiar, que acepta lo que quiere el poder mundial, sean norteamericanos o chinos: que vivamos de la sojita y de las vaquitas, con una renta extraordinaria que generan nuestro pueblo y nuestra tierra y que se va por un tubo con las exportaciones y la fuga de capitales”. 

¿Y qué se siente ser parte de ese mismo Estado? “Estamos acá como producto de la debilidad de mi organización y de toda la fragmentación del pueblo. Si hubiera lucha en la calle, no estaríamos participando dentro del Estado. Lamentablemente, lo poco que alcanzamos a hacer para las recuperadas ya es más que lo que hicieron los anteriores gobiernos en 22 años”. 

Sobre los movimientos sociales: “Lo que plantean en varios casos es que salir a reclamar, a confrontar, no nos llevaría a una mejora en la vida de la gente, sino a más caos con respecto a las grandes estructuras internacionales. Como diciendo: ‘che, no la pudramos, que después no estamos a la altura de conducir lo que pase’. Yo estoy convencido de que hay que seguir en la calle y discutiendo mano a mano las políticas con el Estado. Hasta en pandemia había que hacerlo. Si lo hubiéramos hecho, me incluyo, el gobierno podría haber negociado mejores condiciones con el FMI”. Diagnóstico: “Sabíamos que íbamos nuevamente a un divorcio total entre el pueblo y  la clase política. Cuando intentamos juntar dirigentes sindicales, sociales, políticos, nos fue mal. Por las buenas, uno podría decir que ‘no hay coincidencias’. Por las malas sería: ‘Estoy cómodo, no me comprometo, negocio, y me hago el distraído’. Como pasó con tantas dirigencias y diputados que se quedaron piolas entre 2015 y 2019, y después con la pandemia. Entonces la derecha aprendió y se está llevando un pedazo del descontento social que acumulábamos las organizaciones populares. La derecha habla boludeces, pero concentra esa bronca hacia la clase política y el Estado”.  

¿Y frente a eso? “Tratamos de discutir las nuevas formas de trabajo y decimos que así como recuperamos las fábricas podemos demostrar que con la autogestión, planificación del Estado, y el conocimiento de las universidades, podemos hacer un proceso de sustitución de importaciones y convertirnos en lo que alguna vez fuimos, un país con soberanía, con recuperación en serio de puestos de trabajo. Y podríamos ahorrarnos en dos años el 50% de los dólares que se van con importaciones chinas o de otros lugares. El Estado sabe qué se importa. Si investigamos cómo se hace ese producto, podemos armar empresas de autogestión gracias a que la tecnología está cada vez más barata. Ya hicimos estudios: en 14 meses se paga esa inversión en maquinaria. Y podemos competir en los precios porque no somos empresarios que quieren renta o plusvalía, sino que lo que buscamos es generar trabajo. Eso cambiaría totalmente al país”.

Murúa tiene una angustia: “Desde la dictadura hasta hoy no hemos podido tener una dirigencia que no se equivoque tanto. Pero si el año que viene el pueblo se equivoca como en 2015, yo creo que es una catástrofe”.  

Mientras percibe que nada se moviliza demasiado, salvo la bronca y la fragmentación, el MNER avanza no solo con la nueva moneda y el debate sobre sustitución de importaciones, sino una Ley de Recuperación de Unidades Productivas que termine con la inseguridad jurídica de las actuales y futuras empresas recuperadas. El acto principal se hizo en Aceitera La Matanza a comienzos de mayo con la presencia del presidente Fernández. El proyecto establece la expropiación de las empresas quebradas o vaciadas y su cesión a las cooperativas. 

Murúa: “Es una Ley que no perjudica a nadie, porque vamos a compensar los créditos que tiene el Estado en la quiebra, y los créditos que tienen trabajadoras y trabajadores. Y nos vamos a quedar con la empresa para producir mientras exista la cooperativa. Todos los espacios que no usemos para la producción, como siempre, serán para generar escuelas técnicas, bachilleratos populares y cultura”. Las empresas recuperadas siguen siendo fábricas de productos, de servicios, de nuevos modos de organización y de producción, de ideas y hasta de monedas. Al Ocupar, Resistir y Producir le agregan otro concepto altamente filosófico: la creatividad. “Ya aprendimos que si no creamos, ahí sí que estamos en el horno”.

(Esta nota fue publicada originalmente en la revista MU de mayo 2022) 

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