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Mujeres Públicas: arte y parte

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Son apenas tres mujeres, pero con la fuerza suficiente para crear toda una batería de recursos que le otorgan al discurso feminista una comunicación provocadora y audaz.  Con intervenciones callejeras, irrumpen en mensajes sobre la belleza o rompen el silencio sobre el aborto.
En la mesa hay bolsas con coloridos sobrecitos de té digestivo. La marca de la infusión lo dice todo: «Te Taz» . Y sirve para digerir -o no- la violencia contra las lesbianas. Se trata del aporte que preparó el colectivo Mujeres Públicas para la edición número 14 de la Marcha del Orgullo Gay, lésbico, travesti, transexual, bisexual, intersexual y una muestra más de su trabajo de intervención en el imaginario feminista.
Creado en febrero de 2003, este grupo de mujeres que usa la calle como escenario, realiza objetos, afiches, stencils y un abánico interminable de posibilidades que combinan arte con feminismo para comunicar lo que tienen para decir. Que es bastante.  «Mujeres Públicas surge por la secundarización del tema de género dentro de la lucha en general. Siempre lo más importante es otra cosa y el tema de mujeres queda minimizado«, comienza Fernanda, integrante del grupo.
Mujeres Públicas tiene otras particularidades:
*No firma sus realizaciones: «Criticamos la propiedad intelectual, nuestro trabajo lo pueden reproducir todos los hombres y mujeres que quieran, por eso el anonimato» , explica Fernanda;
*Las frases que emplean no son proclamas sino disparadores; proponen reflexión, debates, son irónicas, tienen humor, sentimientos, y algo que se nota: mucho trabajo detrás. «Nos reunimos todos los domingos. Aunque siempre terminamos por juntarnos más días durante la semana» , dice Magdalena. Y agrega: «Es mucho trabajo».
Lorena -la tercera integrante- revela que las Públicas, antes de sus acciones, leen textos, debaten, dan vueltas y vueltas sobre el tema hasta que consiguen algo que les cierre. «Lo hacemos porque nos gusta, esto es lo que nos encanta hacer» , aclaran Fernanda y Magdalena, como para que lo del trabajo intensivo no suene a queja.  «Nuestra forma de trabajar -sostiene Fernanda- es muy diferente. Lo que vemos que le falta al feminismo es poder transmitir un mensaje de forma interesante, que guste, que llame la atención» .
« Accesible – interviene Magdalena- Prestamos mucha atención a lo estético. No solamente al contenido de lo que estamos diciendo sino a cómo lo estamos diciendo y en ese sentido creo que no le dijimos nada nuevo al feminismo «.
« Yo, en cambio, creo que si que le dijimos muchas cosas al feminismo «, retoma Fernanda. « De hecho en la primera acción que hicimos fuimos muy criticadas. El afiche no estaba firmado y entonces nos dijeron que no nos responsabilizamos de lo que hacemos «.
Fue el 8 de marzo de 2003. El colectivo tenía un mes de vida y se disponía con entusiasmo a acompañar la Marcha por el Día Internacional de la Mujer -desde Plaza de Mayo a la Librería de las mujeres- pegando carteles preparados especialmente para la ocasión. » El afiche era muy fuerte y significativo de lo no cerrado, ambiguo, difícil de digerir, y una de las mujeres de la marcha lo arrancó «, recuerda Magdalena. » Creo que Mujeres Públicas les hizo replantearse un montón de cosas con respecto a qué pasa cuando mujeres nuevas vienen con otra postura, otros aires «, contesta Fernanda.
Magdalena: » Hay una cosa de expulsión no intencional, como de ´esto ya lo discutimos hace 30 años, no vengas acá ahora con eso…´ Pero también me parece coherente. Son mujeres que la vienen peleando hace mucho. Y por otro lado genera que las mujeres que llegamos al feminismo ahora nos auto organicemos y eso esta bueno también. No nos quedamos ahí adentro peleando un espacio, sino que tomamos algunas cosas y hacemos la nuestra. Y así, sumamos al feminismo «.


Con el tiempo, » nuestra forma de laburo fue entendiéndose y ahí en más nuestra relación con el feminismo se hizo más fluída «, aclara Magdalena. También se relacionaron con los grupos de mujeres que no son «del feminismo» , como las organizaciones mujeres que trabajan dentro de diferentes MTDs, empresas recuperadas, organizaciones sociales o partidos políticos. Pero las Mujeres Públicas aseguran que no están ni de un lado ni del otro: » Nos sentimos vinculadas de distintas maneras con los distintos grupos, con el feminismo lo que compartimos es una ideología, principios, un tipo de discusión, y con las mujeres de los MTDs, de grupos barriales y organizaciones más de base, compartimos otras cosas. Es a estos lugares donde queremos que nuestras cosas lleguen para que aparezca la reflexión «, dice Magdalena.
Al indagar en los discursos feministas reaparece siempre el «cómo» de la comunicación de las Públicas. » El tema de trabajar con imágenes y con objetos es lo que por ahí es atractivo porque las mujeres se pueden relacionar desde otro lugar. No es un discurso, no es un libro «, dice Magdalena.
También, asegura Fernanda, el colectivo tiene una mirada y una práctica más autónoma que intenta reproducir: « Nosotras somos un grupo cerrado. Es decir somos las que estamos. Pero cuando otras mujeres se acercan les decimos: ´organícense ustedes, no les hace falta otra autoridad para que se organicen´, y muchas chicas ya lo están haciendo «, dice Fernanda .
A principio de año, en Enero Autónomo no había ninguna actividad de mujeres. Las Públicas y las representantes del MTD Solano se pusieron en campaña para organizar un taller. Allí, cada mujer contó sus experiencias. » En realidad fuimos a dar un taller de stencil y terminamos hablando del afiche mujer colonizada que ellas conocieron y habían estado usando para trabajar. Y me emocionó mucho escuchar a una mujer grande que dijo ´yo no hablaba´, esa cosa tan chiquita que puede ser hablar ella lo estaba diciendo de una forma que resultaba un paso enorme, gigante «, reflexiona Fernanda.
Relata Lorena:  » El último afiche que hicimos, que dice ¨ni grandes ni pensadores, frases idiotas¨, donde con la firma de Sócrates, Juan Pablo II u Oscar Wilde desfilan una serie de frases misóginas, da que hablar. Por ejemplo yo me enteré que la madre de una amiga mía había pegado el afiche en la cocina para una reunión familiar. La ocasión fue el primer cumpleaños de la hermanita y la madre lo puso ahí para que lo vieran los parientes -que son medio machistas, uno es golpeador- Y eso resultó todo un gesto. Le dijo a su hija -que es mi amiga- ´ahora entiendo porque vos pensás como pensás´. A esta mujer este afiche le hizo un quiebre. Le cayó una ficha. Cómo la hija entendía las cosas, por qué ella misma tenia que reivindicar esto y poder decirle algo a su familia. Y le hizo pensar en por qué no se lo estaba diciendo ella personalmente sino que era algo que hizo otra gente que ella lo ponía en la cocina y que venían todos los demás y lo miraban despavoridas. Ella estaba diciendo algo a través de un títere que era nuestro afiche. Eso me parece que es súper importante «, sintetiza Lorena.
Y agrega: «Tiene que ver en algo con esa cosa adolescente cuando uno pone un afiche de rock en la casa de los padres como provocación. Mujeres Públicas tiene que ver con esa energía adolescente desde un lugar provocador y reivindicatorio -como ese adolescente que reivindica su propia estética, su otra forma de ser no convencional- pero, a la vez, desde un lugar de madurez y pensamiento en relación al lugar de opresión que tenemos las mujeres y de cómo podemos decir las cosas. Por ahí yo no me puedo enfrentar con el primo de mi marido que es golpeador. pero te puedo poner eso ahí y en ese acto lo que estoy diciendo es ´a mi no me tocás´».
Está claro, entonces, que el afiche es mucho más que un afiche. Los temas que tratan son aborto, visibilidad lésbica, violencia contra las mujeres, entre otros, pero que tratan de enfocarlo no en base a la agenda tradicional: » Por ahí a alguna le pasó algo y viene y lo cuenta y lo charlamos y surge algo. Por ahí tenemos ganas de hacer algo más relajado y divertirnos y eso también importa .
Lorena: «Pero por ahí cuando te planteas el gran tema, la gran palabra, es cuando menos te surge» .
Es que Mujeres Públicas -el nombre es una burla a esto de que el hombre público es el político y la mujer pública la prostituta y además una abreviatura de «mujeres que trabajan el espacio público»- tiene la fuerza de vivir lo que denuncia o de denunciar las propias vivencias.
Para la marcha del orgullo, sostiene Magdalena siempre trabajan la visibilidad lésbica que es el tema que se impone. «Trabajamos un poco irónicamente, con humor, las ventajas de ser lesbiana. Con eso nos propusimos no caer en la victimización de las lesbianas. El año pasado hicimos la mancha lesbiana (con pelotas gigantes que decían»la mancha lesbiana te toca»). Y este año llevamos el Té digestivo «, enumera Fernanda. » Este sobrecito juega con el hecho de digerir o no la violencia contra las lesbianas. Pero se podría trabajar también para la violencia contra todas las mujeres «, piensa Magdalena.
Sobre marchas y contramarchas del orgullo, el colectivo tiene una postura clara y sencilla. Lorena:  «A mí me da lo mismo participar de una u otra. Entiendo esa faceta comercial o mediática que tiene la marcha, pero me parece que no es un problema que tengan los grupos sino los que lo ven y lo consumen como un producto. Además lo que dice nuestra acción lo dice en si misma, no hace falta darle un contexto macro político» .
Magdalena: «Además la violencia se ejerce contra las lesbianas que van a la marcha y las que van a la contra marcha y contra las que no van a ninguna marcha. Así que la historieta en este caso no corre «.  En cuanto a los tradicionales encuentros nacionales de mujeres, las públicas también tienen una postura. Fernanda:  «Más allá de las bajadas de línea de las católicas y de los partidos políticos que participan para bajar un casete sin importar que el taller sea de sexualidad o de otra cosa, el encuentro debe tomarse de acuerdo a lo que cada mujer se traiga. Por ejemplo, la participación del MTD Solano, que en un año fueron 3 y 150 al año siguiente. Le pega de manera diferente a cada mujer. Pero de todas maneras yo creo que ver tantas mujeres, de lugares tan alejados, es muy emocionante y muy poderoso. A nosotras nos interesa participar. Fuimos al último encuentro con un montón de cosas y estuvimos yendo a todas las escuelas como locas repartiendo, pegando distinto material, distintos afiches. Todo lo que pudimos llevar lo llevamos. A mi me pareció muy lindo entregar material a gente de Jujuy, Tucumán «.
Si se tiene en cuenta el caudal de soportes que realizan, la cantidad de acciones que hacen y las respuestas que reciben, pareciera ser un grupo de al menos diez mujeres. Sin embargo son tres. Y empezaron con cero pesos. Una vez que estuvieron seguras, se les ocurrió pedir financiación para poder imprimir más material y repartir cada vez más a las cada vez más mujeres que los requerían:  «La idea siempre fue hacer pequeñas cosas, no gastar mucha plata para poder distribuir más y para que también otros grupos pudieran empezar a hacer cosas propias. Entonces pedimos financiamiento y de las cuatro financiadoras de proyectos de mujeres a las que les pedimos, tres nos respondieron que sí «, cuenta Fernanda. «Sin esa plata no podríamos hacer esto en cantidad – advierte Magdalena- Mandamos cosas a Córdoba, a Neuquén, a la Mesa de Escrache, a una radio de la Mutual Sentimiento…
Lorena tira una última reflexión final sobre su trabajo:  «Por ahí vos ya sabes algo pero te crees que no lo podes ni hablar con una amiga… por ejemplo que abortaste. Pero de repente tu cuadra se llenó de afiches que no te condenan, que están diciendo yo también aborte. Deja de ser un silencio porque está empapelada toda la ciudad o al menos las tres cuadras de la ciudad que vos caminás «.


Para bajar afiches y otras acciones www.mujerespublicas.com.ar

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Perú: racismo, criminalización y disciplinamiento como trasfondo de más de 60 muertes

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Lavaca habló con dirigentes sociales y campesinas, que analizan la represión desatada tras la crisis institucional que dejó al menos 60 muertos, miles de heridos y centenares de detenidos, con imágenes de tanques entrando a la universidad pública incluidas. El rol del Congreso, la figura de Dina Boluarte, la raíz histórica, racista y clasista de la derecha peruana. La ligazón con la agenda extractivista con la desestabilización actual que busca criminalizar y disciplinar a las voces de comunidades y organizaciones sociales que denuncian la situación como «dictadura cívico-militar».  

Dina Boluarte tiene más muertos en Perú por la violencia institucional, que días de gestión.

Según la Defensoría del Pueblo de Perú al momento son al menos 56 los muertos por la represión, miles de heridos, y centenares de detenidos. Organizaciones sociales reportan, por su parte, más de 60 muertes. Todo ocurrió en menos de cincuenta días: desde que la vice Dina Boluarte asumió el Ejecutivo el 7 de diciembre de 2022, cuando fue detenido el entonces presidente Pedro Castillo. 

Mientras tanto las calles siguen siendo un escenario de marchas y repudios contínuos: solamente el martes 24 de enero la Defensoría del Pueblo registró 85 cortes de rutas nacionales, además de movilizaciones y bloqueos en 39 vías provinciales. 

¿Cómo interpretar lo que está ocurriendo?

Melania Canales es dirigenta social de la región de Ayacucho; diez de los muertos pertenecen a esa localidad. Además, es ex presidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú. Sintetiza así para lavaca los reclamos sociales de los cuales además fue protagonista: 

  • “Uno de los principales reclamos es que haya un referéndum para la Asamblea constituyente; existe hoy una Constitución de 1993, hecha por el dictador Fujimori, que ha privatizado todo en Perú: luz, agua, carreteras, pistas, empresas mineras. Esa es la Constitución que le da todo el poder al empresariado, es la peor Constitución de América Latina, el empresariado se lleva sus ganancias y no paga nada”.
  • ”Esta Constitución ha permitido que la salud y la educación sean un negocio. Prácticamente nos despoja de nuestros territorios colectivos de los pueblos y mujeres indígenas, y no nos permite la participación del pueblo organizado en espacios de poder de decisión. También nos criminaliza. Por eso exigimos referéndum y buscamos una nueva Constitución”.
  • “Pedimos también la renuncia de la traidora y asesina Dina Boluarte. Y la renuncia de la mesa directiva del Congreso”. 
  • “Y exigimos paz. Una paz con justicia. Eso exigimos en el Perú”. 

La Universidad atacada

A la cadena de violencia desde el gobierno se sumó la última semana la brutal represión en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) que incluyó el ingreso de 400 policías junto a fuerzas especiales con tanques que derribaron las puertas, disparos y gases lacrimógenos, y donde más de 205 estudiantes fueron detenidos.

Natali Durand es docente de antropología en la Universidad. Dos estudiantes de su clase fueron detenidos, y ella describe: “Ha sido un atropello a la autonomía de la Universidad. Los estudiantes habían abierto las puertas para alojar a las personas que estaban llegando de distintas regiones para marchar”. 

Desde todo el país llegaban delegaciones a lo que se denominó la Nueva Marcha de los Cuatro Suyos, y la Universidad funcionaba como alojamiento y espacio de encuentro y logística. Pero cuando entró la policía, explica Natali “quedaban pocos manifestantes, eran más los alumnos que se encontraban dentro de la Universidad, algunos en la toma, otros en la residencia universitaria, eso es muy preocupante porque entraron a la residencia universitaria”. Desde entonces parte de los docentes y estudiantes piden la destitución de la actual rectora Jeri Ramón. 

El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) condenó la represión y expresó que “la entrada de la policía a la sede universitaria es una violación flagrante de la autonomía”. Además rechazó la “decisión del gobierno de recurrir a la violencia para enfrentar la crisis en el país”. Y remató: “La actitud del gobierno del Perú se coloca al margen del respeto a los Derechos Humanos”.

La traición de Dina

¿Dónde se encuentra la semilla del actual conflicto?

Responde Natalí Durand: “Para entender la semilla de esto podríamos irnos hasta 200 años atrás, pero creo que ahorita lo más grave ha sido la descomposición política que tuvimos desde 2016 cuando el partido de la señora Keiko Fujimori (hija del ex dictador) ganó la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 2016 lo que se generó fue un desbalance de poder a favor del Ejecutivo”.

Sin embargo (o tal vez por eso mismo) el profesor y político Pedro Castillo, con el partido Perú Libre, ganó las elecciones en segunda vuelta a la misma Fujimori, y gobernó desde el 28 de julio de 2021 hasta la declaración de su “permanente incapacidad moral” por parte del Congerso, el 7 de diciembre de 2022. Castillo fue docente de escuela primaria, presidente del Comité de Lucha del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú (SUTEP) y encabezó la huelga docente de 2017.

El 7 de diciembre de 2022 Castillo fue detenido y destituido luego de 16 meses de gobierno. Horas antes había anunciado el cierre temporal del Congreso, pero ante esto sus propios ministros comenzaron a renunciar y a calificar la situación como un autogolpe. Con las fuerzas armadas y la policía en contra, el Congreso trató, una vez más, la moción de vacancia contra el entonces presidente bajo la acusación de “incapacidad moral”. Castillo fue detenido y destituido; juró entonces quien era su vicepresidenta, Dina Boluarte quien, entre otras cosas, tenía en el propio Congreso denuncias por presunta infracción constitucional que fueron rápidamente archivadas. 

Dice Natalí Durand: “Si bien es legítima sucesora, se había dicho que iba a renunciar y pedir elecciones. A su asunción la gente la asume como una traición. A su vez, en la derecha no la ven como parte: en el momento en que no le sirva más la van a soltar. Ahora ella les sirve porque el presidente del Congreso no puede ejercer funciones de presidente, tiene que llamar a elecciones en un periodo de 3 a 9 meses como máximo. Ella no quiere renunciar porque sabe que, si renuncia, la van a dejar sola y le espera un proceso judicial fuertísimo”. 

La actual presidenta no tiene bancada propia en el Congreso ni un partido que la apoye.

La pregunta entonces es quién tiene el poder hoy en Perú.

La voz desde las calles

Melania Canale, dirigenta social de la región de Ayacucho, remarca que la situación actual puso luz sobre el “racismo y el clasismo en nuestro país”. Sigue: “Perú ha sido el centro del colonialismo: cuando se creó la república peruana hace 200 años se hizo con los descendientes de los españoles, los ‘mistis’ y los criollos, y los pueblos indígenas y afro estuvimos ausentes. Entonces lo que vino fue una dominación de una clase media alta privilegiada. Hay una desigualdad grande, que se ha agudizado, los derechos se convirtieron en negocios, como la educación, la salud, y la participación política”. 

Melania define a Pedro Castillo como el primer “marrón” (por el color de su piel) que llegó a la presidencia. Y define: “Hemos sentido que al marrón no lo aguantaban”. A la actual presidenta la llama “la usurpadora”. Dice: “En estos momentos, aunque ella ganó junto a Castillo, representa a la derecha. El Congreso ha sido un obstáculo que a Pedro Castillo no lo dejó gobernar, siempre estaba ahí promoviendo su vacancia. Dina tenía una denuncia, pero la archivaron en el Congreso. Realmente esto se veía venir. Acá, la derecha política del Perú es una derecha arrastrada, que siempre se entrega por completo a la oligarquía” 

¿Tiene relación el problema con las agendas extractivistas? 

Está muy ligado. Hace poco una funcionaria de Estados Unidos ha dicho que en Sudamérica están el agua dulce, los minerales, el litio. Aquí están paralizadas varias mineras por los reclamos de las comunidades. Hay también contaminación de los ríos, de la tierra, mucha gente con metales pesados en la sangre, y además estos empresarios no dejan nada…

¿A qué atribuís la actual represión? 

Es una caza de brujas. En Ayacucho hay 8 detenidos dirigentes y dirigentas de organizaciones, los han llevado hasta Lima, acusados de terroristas. No somos asesinos, no somos terroristas. Están buscando descabezar a las organizaciones, meter miedo, criminalizar y perseguirnos, inventando fantasmas. No hay libertad en este país: por eso decimos que estamos viviendo una dictadura cívico militar. 

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Las cosas que hay que hacer para trabajar – Capítulo 1

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La nueva serie documental de lavaca: El mundo de la autogestión en Argentina a través de ocho capítulos sobre experiencias recientes de diferentes cooperativas que lograron recuperar empresas vaciadas o quebradas por las patronales. Dirigida por Patricio Escobar, autor de La crisis causó 2 nuevas muertes.

Dos mil personas que integran empresas recuperadas de toda la Argentina se reúnen en un acto histórico en la Aceitera La Matanza. ¿Qué buscan? Impulsar el proyecto de Ley de Recuperación de Unidades Productivas que facilite que cooperativas de trabajo pongan en marcha empresas quebradas o vaciadas por las patronales. El movimiento lleva 20 años sin ley, pero ha recuperado no sólo trabajo sino también dignidad y vida, con 400 fábricas en el país que dan trabajo en total a más de 14 mil obreras y obreros. Su lema: Ocupar, resistir y producir.

Las cosas que hay que hacer para trabajar Dirección: Patricio Escobar.
Producción integral de Cooperativa de Trabajo Lavaca: Claudia Acuña, Sergio Ciancaglini, Anabella Arrascaeta, Lina Etchesuri, Sebastian Smok, María del Carmen Varela, Franco Ciancagini, Lucas Pedulla.
Fotografía: Lina Etchesuri y Sebastian Smok. Cámara: Patricio Escobar, Guillermo Guevara, Sebastian Smok.
Música: Guido Donato y Tomás Lobov.
Edición: Damián Finvarb.

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Cuatro años de in-justicia por el femicidio de Carla Soggiu       

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En la Plaza de la Memoria de Pompeya, junto a vecinos, vecinas, otras familias víctimas de femicidios y organismos de derechos humanos del barrio, se recordó este domingo a Carla Soggiu frente al mural que hizo el barrio, a cuatro años del femicidio. Estuvo presente Alfredo Soggiu (foto) el padre de Carla. Sin culpables por el crimen, y sin siquiera un fiscal que lleve adelante la causa, la familia se transformó en querellante e impulsa que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía protegerla. El ex marido de Carla fue acusado por violación, pero el crimen sigue impune. La idea sobre quién cuida a lxs vecinxs.  

El acto en la Plaza de la Memoria de Pompeya (fotos: Ailín Soria)

“A pesar de que pasaron cuatro años cada día siento más injusta su partida, que le hayan quitado la vida. Tanto su pareja, como el gobierno de la Ciudad, como la justicia, todos la mataron un poco a mi hija”. 

Alfredo, papá de Carla Soggiu, está parado en la Plaza de la Memoria del barrio porteño de Pompeya, a cuadras de donde su hija murió. Desde ahí habla. Frente a él vecinos y vecinas que escuchan; a su lado, familiares de otras víctimas de femicidios; y en su espalda, el mural desde donde su hija mira al barrio junto a letras negras que dicen: verdad y justicia. 

Ni botón ni GPS

El 15 de enero de 2019, cuatro años atrás, Carla Soggiu pidió ayuda 5 veces apretando el botón antipánico que tenía después de haber denunciado a su pareja. Pese a que el sistema contaba con ubicación GPS, la empresa no pudo ubicarla. Carla estuvo desaparecida hasta que un barrendero encontró su cuerpo en el riachuelo. Según la autopsia, murió por “asfixia mecánica por sumersión”. 

Ella tenía un botón antipánico porque días antes, el 26 de diciembre de 2018, su ex pareja, Sergio Nicolás Fuentes, la secuestró, violó y golpeó brutalmente, con su hija menor como testigo. Carla tenía hidrocefalia, los golpes destrozaron la válvula. Cuando logró huir lo denunció ante la la Oficina de Violencia Doméstica, y le dieron el botón antipánico que días después no la protegió.  

Con el Poder Judicial en contra

Sergio Nicolás Fuentes fue condenado por la violación a seis años de prisión, pero la causa por el femicidio fue archivada, cuando la familia se enteró ya había pasado un año.

Pidieron entonces que la justicia porteña investigue por qué no funcionó el botón antipánico: el fiscal de primera instancia archivó el pedido.

Apelaron, el fiscal de Cámara también lo archivó.

Fue cuando alegaron que la Ley de Víctimas autoriza que se abra la investigación sin asistencia de un fiscal, y así lograron que se los acepte como querellantes.

En ese punto están ahora, sin fiscal el impulso de la causa depende de la familia. El objetivo es que se investigue la responsabilidad de Diego Santilli, por entonces Ministro de Seguridad porteño, por la falla en el sistema del botón antipánico que debía proteger a Carla.  

Dice Alfredo, papá de Carla: “Después de tanto tiempo de lucha, con el acompañamiento de un montón de gente incondicional, recién logramos meter una causa contra uno de los asesinos de mi hija. Más que nunca necesitamos el acompañamiento de todos, que nos ayuden a caminar. Por mis nietos, por mi señora, también por mí. Lo necesito, que me acompañen”. 

A su lado están Susana y Daniel, padres de Cecilia Basaldúa, víctima también de un femicidio y de un Poder Judicial que intenta garantizar impunidad en lugar de justicia. Susana explica: “Las familias sentimos mucha impotencia, esto no tiene que pasar más. Tenemos que luchar y acompañarnos porque es lo que nos hace fuertes”. Susana se detiene para nombrar a Roxana, mamá de Carla Soggiu que no está presente, se quedó cuidando a sus dos nietos, hijes de Carla, que hoy tienen 6 y 8 años. Sigue: “Nuestras hijas no pueden volver a la vida pero queremos que descansen en paz, y lo van a hacer cuando haya justicia”. 

Daniel (en el centro), y Susana, rodean a Alfredo, el padre de Carla Soggiu. (Fotos: Ailín Soria).

Vecinos cuidándose

Vecinos y vecinas del barrio forman un semicírculo para escuchar. Entre ellos están presentes los integrantes del Instituto de la Memoria de Pompeya, responsables de cuidar y crear la Plaza de la Memoria donde ocurre este ritual de abrazo hacia la familia. Además del de Carla hay murales dedicados a Ezequiel Demonty (el joven asesinado por la Policía en el Riachuelo), por la Noche de los Lápices, por Hebe de Bonafini, entre otros.

“La lucha se sostiene con amor, con alegría y con memoria”, dice Alberto, integrante del espacio, y cuenta que fue en 2006 cuando se propusieron visibilizar a les desaparecides del barrio, crearon la plaza, y empezaron a marchar juntos.

Pronto se dieron cuenta de cómo aparece la violencia institucional y estatal hoy, dice: “A veces reflota en estas formas: femicidios, travesticidios, desaparición de jóvenes en situación de calle. Los únicos que nos cuidamos somos los vecinos a los vecinos”. 

Luego, la foto de Carla se levanta alto y se grita presente, con su sonrisa y su mirada desde la pared.

Fotos: Ailín Soria.
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