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Relatos salvajes II: The Corona Story: tercera entrega de las cartas entre Argentina y Suecia

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«Suecia es como la Argentina, pero al revés», define la dramaturga América Vera-Zabala desde Estocolmo, refiriéndose al clima temporal pero también social respecto al coronavirus. De las historias desopilantes de los privilegiados en Argentina a la angustia de les niñes en cuarentena. La estrategia sueca de mantener abierto todo, firme y con cada vez más muertos. Tercera parte del intercambio con la fundadora de lavaca, Claudia Acuña.

Relatos salvajes II: The Corona Story: tercera entrega de las cartas entre Argentina y Suecia

Buenos Aires, Argentina, 25 de marzo de 2020

Querida América:

Voy respondiendo tus preguntas, que son muy movilizantes.

1) 24 de marzo: ¿qué hicimos para estar en las calles aún encerrados? Colgamos pañuelos blancos en los balcones y puertas de nuestras casas. Y a las 21 salimos a balcones y nos asomamos a las ventanas para aplaudir la memoria de los 30 mil desaparecidos. Fue una comunión, muy intensa.

2) ¿Cómo viven las infancias el encierro? En forma muy angustiante. Y en forma muy agotadora, las madres. Hoy hablamos de eso con una compañera de la cooperativa, de cómo su hijito volvió a orinarse en la cama y llora todo el día porque extraña a su amigues del colegio. Otra me contó cómo su hija de 8 años suspira ¿por qué? sin siquiera esperar respuesta, como desahogo. Tu pregunta disparó una idea. Estamos haciendo todos los días una transmisión en vivo desde la cuenta de Instagram de lavaca, nuestro pequeño aporte para construir un punto de encuentro. Hasta ahora hubo ópera y tango queer, clases de cocina con lo que tenés en la heladera, de baile y de maquillaje para marchas (el glitter aquí es una bandera del movimiento feminista), pero a partir de tu inquietud y nuestras realidades, comenzamos a diseñar un espacio para infancias. A Anabella se le encendió una idea: grabar preguntas de niñes y hacersélas responder a algún funcionario importante. ¿El Presidente? Veremos qué nos sale y si aporta algo.

3) Los ricos: los argentinos albergamos a una raza muy especial, que generalmente vive protegida por los barrios privados y espacios exclusivos, pero este virus nos ha permito que se expongan y el resultado es absolutamente revelador. Cito textualmente algunos ejemplos:

a) Apenas emitido el decreto de aislamiento social, miles de ejemplares de esta raza viajaron a la costa. En uno de los balnearios más exclusivos, Monte Hermoso, hubo colas de hasta dos horas en la ruta. Se trata de personas consideradas de riesgo, por los viajes que realizaron durante los meses de vacaciones y que así pudieron trasladar lo que trajeron de ese periplo hasta lugares que hasta ese momento habían permanecido protegidos, por estar desolados en esta época del año. En los controles, por ejemplo, el 19 de marzo detectaron a un conductor con fiebre. Tras detenido y controlado por médicos admitió que por su trabajo en una agencia de turismo había tenido contacto con turistas italianos, tras los cuales comenzó a sentir los síntomas del virus. No hay más noticias sobre él en los medios. Ahora el gobierno anunció que no pueden regresar: deben cumplir el aislamiento completo en esos balnearios. Han tenido que reforzar la presencia de guardavidas – que no suelen haber en esta época del año- porque son muchas las personas que igual salen a correr por las playas.

b) Hace dos días detuvieron a un empresario mientras violaba la restricción de aislamiento paseando en yate por las islas del Tigre. Se trata de uno de los principales accionistas de la aceitera más importante del país, que entró en concurso preventivo de acreedores tras dejar deudas impositivas multimillonarias. Ahora sus acreedores reclaman que el yate sea entregado como parte de pago.

c) Anteayer un empresario fue descubierto cuando intentó ingresar al barrio privado donde vive con su mucama escondida en el baúl del auto.

d) Hoy un conductor fue detenido cuando intentaba viajar a la costa alegando que tenía que hacerse cargo de su madre, muy mayor y enferma. En el techo de su camioneta 4×4 llevaba dos tablas de surf.

e) Tuvieron que custodiar con patrulleros policiales el ingreso a los barrios privados para que no ingresen clandestinamente jardineros y limpiadores de piscinas.

Son solo algunos ejemplos de esta especie de la raza humana que según se evidencia ya no puede hacerse cargo de limpiar el living de su casa, mantener el césped de su jardín o cuidar el agua de su piscina. Nos dejan así en claro que carecen de capacidades básicas, y además, en términos de política sanitaria sueca, que no comprende el concepto de “responsabilidad personal” en el sentido empático, solidario, social. Quizá detectar esta especie, reconocer sus limitaciones, investigar el origen de esta mutación y crear el lenguaje necesario para que comprenda la situación, los peligros, y las consecuencias que este comportamiento sembró a lo largo del planeta nos permita detener el proceso de depredación que encarnan. No hay vacuna para esto, pero es urgente.

Nunca pensé, ni por un segundo, ni en ninguno de los múltiples medios en los que trabajé, hacer periodismo para comunicarme con esta raza. Gran error: es estratégico hoy encontrar la forma de transmitirles la noticia: paren.

PD) La información que nos llega por parte de funcionarios es que mañana se anuncia la extensión del aislamiento social obligatorio hasta el 13 de abril.

Relatos salvajes II: The Corona Story: tercera entrega de las cartas entre Argentina y Suecia

Estocolmo, Suecia, 26 de marzo

Claudia: acá el virus nos está poniendo a prueba.

Ayer el director de los hospitales en Estocolmo en una entrevista dijo que “la tormenta” llegó a Estocolmo.

Ayer, en un solo día, hubo 18 muertos en la región de Estocolmo.

Así hoy, 26 de marzo, a las 14:48 tenemos 2.806 personas que han dado positivas al test de Covid-19. Ojo: en Suecia no hacemos tests a todo el que quiera hacérselo, así que probablemente hay mucha más personas infectadas con el coronavirus.

De esas 2.806 personas, 66 en total han muerto, 24 en las últimas 24 horas.

Hasta que todo esto comenzó no tenía ni idea de que en Suecia había algo que ahora llaman “epidemiólogo del Estado”. Bueno: Anders Tegnell es ahora la persona más famosa de este país. Lo interesante de él es que se expresa, se mueve, y se viste como una persona que nunca en su vida haya ni escuchado hablar de “entrenamientos mediáticos” ni consultores de relaciones públicas. Es un experto que responde los que puede, incluso algunas veces responde “no sé” (!), trata de evitar demasiadas especulaciones, y es muy firme en sus convicciones. Reitera: la estrategia sueca es la correcta.

Así que nosotros seguimos trabajando en casa si podemos, evitando transporte público si podemos, no viajando si podemos. Tenemos carteles por todos lados que nos dicen que debemos de lavarnos las manos durante 20 segundos con agua caliente, que por favor NO salgamos si tenemos el mínimo síntoma de resfrío y que por favor NO visitemos a gente anciana. Y mantener siempre una distancia de un metro con respecto a otras personas. La única restricción hasta ahora es que no puede haber eventos con más de 500 personas, pero la gente dejó de ir a eventos con menos gente, así que los teatros cerraron (ya te contaré en otra carta de mi obra, que se canceló) , los partidos de fútbol también, los museos grandes cerraron, etc., etc.

Me hizo reír mucho las historias que me cuentas sobre los ricos. Tu carta ya es un pitch para Relatos Salvajes II: The Corona Story. Lo que los ricos hacen acá no lo sé. En sueco existe una palabra que es muy usada: lagom. La traducción sería “moderada”, pero eso no es ni cerca lo que verdaderamente se quiere decir con lagom. Acá nadie hace nada demasiado loco. Quizá, porque no queremos tener demasiadas restricciones.

Por el momento no hay plan para cambiar la estrategia, ni cerrar las fronteras ni las escuelas y jardines maternales, ni poner gente sana en quarentena. Un par de días atrás llegó la segunda restricción: estar tomando bebidas en el bar está prohibió. Y hoy los periódicos informan que existen discusiones de poner a todo Estocolmo con restricción de movilidad . No sé si es verdad o si la Agencia de Salud Pública es tan inteligente que dejó trascender eso para que la gente de Estocolmo tenga miedo y dejen de ser “tan boludos” : probablemente sería esta la expresión que hubiera utilizado una agentina. Porque la clase media alta de Estocolmo lo que está haciendo ahora mismo es irse a esquiar. Slalom, en el norte de Suecia. Ahí las últimas semanas, aunque tenían toda la información sobre la pandemia, se encontraban en lo que se llama el “after ski” para tomar cerveza juntos. Resultado: gente joven comenzó a tener síntomas del virus.

Suecia es como Argentina, pero al revés. Nuestra zona fría, con muchos bosques, minas y terreno desierto, en el norte, y al sur, más poblado, un poco menos frío. Aunque la variación de clima y fauna no es tan variada como en Argentina. Así que la clase media se va de Estocolmo al norte para tener nieve y a sus casas de verano en la costa este u oeste, en el sur, por ejemplo por la zona donde la serie de Wallander tiene lugar. Esto está creando irritación y cólera, pero muy “lagom” o sea: a nadie le da ataques como a Ricardo Darín en Relatos Salvajes.

Vamos a ver cómo se desarrolla todo. Mucho desempleo, mucho miedo al futuro, mucha angustia. Además ayer hubo una noticia que fue muy fuerte para mí: una asociación de doctores con raíces en Somalia contaron que varias de las personas muertas en Suecia por este virus son de ese país. Y ahí comenzó una pequeña discusión sobre etnia, en vez de clase. Pero sobre eso y el racismo en Suecia será la próxima carta.

Besos.

PD: Qué alegría la idea de un espacio para infancias!

Relatos salvajes II: The Corona Story: tercera entrega de las cartas entre Argentina y Suecia

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




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El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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