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Seduciendo al capital: el MTD de La Matanza y sus alianzas con los empresarios

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Los integrantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de La Matanza son unos verdaderos osados. Comenzaron a cortar rutas en la provincia de Buenos Aires cuando el común de los bonaerenses no sabía qué era un piquete. “Por entonces, para parar el tránsito había que tirar un cana de culo, no es como ahora que se acuerda todo y los patrulleros desvían los autos 200 metros antes de la manifestación”, suele recordar Héctor Toti Flores, uno de los referentes de la organización. Años después, cuando esa medida de protesta se transformó en una acción cotidiana para reclamar planes sociales, el MTD los rechazó por considerarlos “una herramienta de dominación del sistema”. Y ahora, que empieza a ser un hábito la toma y el escrache de compañías multinacionales, la agrupación matancera se anima a realizar alianzas con algunos sectores empresarios.

En lo que va del año, el MTD de La Matanza estableció alianzas con el diseñador Martín Churba y empresas como Arciel y Casa Quintás. Ahora se relacionó con la Confederación General Económica. Carlos Giardino, ex gerente de Fate y antiguo negociador de la deuda externa, asesora a los piqueteros en el managment de su taller textil.
«Se abre una estrategia de recomposición de los lazos sociales y nosotros aprovechamos la coyuntura. El MTD tiene una necesidad de un salto cualitativo, de recomposición como trabajadores», dice Héctor Toti Flores, uno de sus referentes.
«La nuestra -agrega Flores- es una funcionalidad a conciencia, determinada por la relación de fuerza actual y por la necesidad de recomponer una fuerza social que juegue un rol activo en la toma del poder, que hoy no lo tenemos. El 19 y el 20 terminó siendo una derrota: ahora hay más planes que nunca».
El MTD rompió la alianza con Casa Quintás porque sentía que perdía autonomía y que la empresa les imponía a los militantes las reglas capitalistas que el movimiento rechaza. «Si nosotros pudiéramos trabajar de acuerdo a las formas de producción del capitalismo, cuatro horas y que eso alcance sería genial. El tema es que te hacen trabajar 12 horas para que otros vivan mejor. Nosotros confiamos en no correr ese peligro, confiamos en la capacidad colectiva de rechazar lo que no nos parezca», dice Flores.
Estas nuevas alianzas sirvieron al MTD para ser, según sus propias palabras, más confiables. Flores pone como ejemplo el jardín de infantes que inauguraron este año. «Es muy difícil que la gente te entregue su niño para que lo cuides y lo desarrolles. Si lo hace es porque creen en vos».

Los integrantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) de La Matanza son unos verdaderos osados. Comenzaron a cortar rutas en la provincia de Buenos Aires cuando el común de los bonaerenses no sabía qué era un piquete. «Por entonces, para parar el tránsito había que tirar un cana de culo, no es como ahora que se acuerda todo y los patrulleros desvían los autos 200 metros antes de la manifestación», suele recordar Héctor Toti Flores, uno de los referentes de la organización. Años después, cuando esa medida de protesta se transformó en una acción cotidiana para reclamar planes sociales, el MTD los rechazó por considerarlos «una herramienta de dominación del sistema». Y ahora, que empieza a ser un hábito la toma y el escrache de compañías multinacionales, la agrupación matancera se anima a realizar alianzas con algunos sectores empresarios.

En marzo de este año, el MTD participó de un emprendimiento textil junto al diseñador Martín Churba y las empresas Arciel y Casa Quintás. Lanzaron una línea de guardapolvos bajo el slogan «pongamos el trabajo de moda». Las prendas tenían una estética propia de Palermo Holywood y las presentaron en la feria Buenos Aires Fashion. Hace poco más de un mes, el taller de costura que el movimiento de desocupados tiene en el barrio La Juanita, de Laferrere, comenzó a trabajar con Carlos Giardino, un empresario de la Confederación General Económica (CGE), quien los asesora en el managment del emprendimiento. Mientras el MTD se declara anticapitalista, Giardino se asume liberal. El empresario, a quien los piquetes le parecen un abuso, fue negociador de la deuda externa bonaerense durante la gobernación del radical Alejandro Armendáriz, gerente de Fate electrónica y no dudó en despedir personal cuando consideró que era más rentable reconvertir tecnológicamente su compañía. » Esta es una alianza muy empírica -explica Flores-. Veníamos tratando de desarrollar emprendimientos desde un lugar pequeño: vendíamos lo que producíamos en la feria, teníamos un fuerte rechazo a trabajar a la façon y no queríamos revendedores que sacaran ganancias con nuestra producción. Pero nos dimos cuenta de que eso tenía un límite, sobre todo para el largo plazo. Este año inauguramos nuestro jardín de infantes y para sostenerlo necesitábamos obtener excedentes: la escala de trabajo que teníamos no servía. Por eso combinamos con otros sectores sociales, como Churba y la CGE. Se abre una estrategia de recomposición de los lazos sociales y nosotros aprovechamos la coyuntura. El MTD tiene una necesidad de un salto cualitativo, de recomposición como trabajadores. Claro, es una manera distinta de trabajar de la que teníamos hace diez años. Hay un sector muy grande que empieza a ver en la autogestión y el cooperativismo una salida distinta. Por ahí pasa nuestra postura, nos estamos insertando en el proceso de economía social».

– Más de un movimiento con los que compartían los cortes de ruta los va a acusar de reformistas o funcionales.

Cuando te acusan de reformista y uno no sabe que lo es, se hace difícil. Pero saberlo es bueno porque así no pueden trabajar sobre nuestra culpa. La nuestra es una funcionalidad a conciencia, determinada por la relación de fuerza actual y por la necesidad de recomponer una fuerza social que juegue un rol activo en la toma del poder, que hoy no lo tenemos. Hoy, desde el movimiento piquetero se puede generar un gran escándalo, pero no políticas. Para distintas lecturas, el 19 y 20 de diciembre parecía que comenzaba la mayor ofensiva, para nosotros fue una gran derrota: hubo más planes sociales que nunca. No logramos quebrar la política de dominación porque no teníamos política ni poder para influir en las decisiones más generales. Esa experiencia nos lleva a construir organización y lazos. Nosotros discutimos todo el tiempo las modalidades de nuestro taller, y no queremos cambiarlas, aún con estas nuevas relaciones. A lo mejor genera desconfianza en ellos y eso es un riesgo.

– Pero al final del recorrido, ¿la CGE habrá vuelto capitalista al MTD o los desocupados habrán convertido en revolucionarios a los empresarios?

Nos parece que hay un tiempo de construcción conjunta, donde todavía no está planteada la toma del poder ni la revolución. Es muy importante generar espacios de conocimientos. Nuestra estrategia es aprender como se gerencia emprendimientos para una mayor de calidad de vida de nuestros compañeros.

-¿No se trata de aprender a gerenciar con pautas capitalistas?

– En ningún momento queremos convertirnos en una empresa capitalista, para generar acumulación. Queremos una política de transformación de la vida de los compañeros. El desafío es que no nos fagociten. Intuimos que la economía social es un negocio para muchos. En este momento somos funcionales a ellos pero lo aceptamos porque no tenemos posibilidad de otra cosa.

-El MTD rechaza los planes sociales porque, dice, genera dependencia. ¿Estas alianzas no generan dependencia del capital?

Es relativa, depende de la postura que vayamos teniendo. Si Churba o la CGE nos marcara lo que tenemos que hacer, dependeríamos. Pero nosotros nos manejamos con absoluta automomía en las decisiones. Por eso ya hubo tensiones

-¿Cuáles?

– Se planteó una situación de dependencia con Casa Quintás y decidimos no seguir adelante. Eso nos atrasó bastante. Su forma de plantear el trabajo y sus precios era capitalista y nos coartaba nuestra autonomía. La relación se planteó de tal manera que volvíamos a depender, a ser empleados, con pautas organizativas impuestas por la empresa. Casa Quintas nos ofrecía la entrega de prendas para confección, pero exigían horarios de trabajo, una determinada cantidad de horas trabajadas, querían que hiciéramos una capacitación de cuatro o cinco meses sin cobrar nada o que la pagáramos con la guita que obtuvimos de los guardapolvos. Nos pareció exagerado. Primero, porque no nos salían tan mal las prendas. Después, por ahí sí teníamos que aprender a organizar la forma del trabajo, pero esa forma no es la que queríamos nosotros. Tal vez nos hayamos perdido un gran negocio. Pero no nos interesaba. Ahora esto no implicó que se lesione nuestra relación con Churba. No tuvo efectos de ruptura, si se congeló una posibilidad de hacer cosas. Churba nos ofreció capacitación, el sigue vendiendo nuestros guardapolvos. Para nosotros fue importante para encontrar límites. Ahora trabajamos con la CGE para ver si podemos vender los guardapolvos que hacemos directamente a algunas empresas.

¿Cómo se sintieron exponiendo en Buenos Aires Fashion, un mundo totalmente ajeno a ustedes?

En ese momento estuvimos en la consideración de otros sectores, repercutió mucho mediáticamente. Aprovechamos para propagandizar la propuesta del MTD, más allá de si conseguimos trabajo o no. Nosotros siempre lo vemos desde la integralidad del proyecto. Aunque, es verdad, nos sentimos un poco sapo de otro pozo. El mundo de la moda no es nuestro mundo, ni nos sedujo. Fuimos un solo día, hubo propuestas para ir a otras ferias de moda, pero no fuimos. No es nuestro lugar, no es por donde podíamos construir el taller. Más allá de que somos artistas: para sobrevivir hay que tener mucha creatividad. Aunque el balance fue positivo, no es esa nuestra aspiración.

-¿Y cómo es la convivencia con Giardina, el asesor de la CGE?

– Es muy divertido trabajar en el taller con él, por la diferencia. Es como un juego de ajedrez, donde todos tratamos de mover las piezas lo más ordenadamente posible. Como acá no hay quien gana sobre el otro, es bueno. Queremos lo que tiene el mundo empresario para ser sustentable el proyecto.

– Insisto, ¿eso no implica adoptar sus valores?

Creemos que no es la forma del capitalismo, sino la apropiación del capitalismo lo que hace daño. Si nosotros pudiéramos trabajar de acuerdo a las formas de producción del capitalismo, cuatro horas y que eso alcance sería genial. El tema es que te hacen trabajar 12 horas para que otros vivan mejor. Nosotros confiamos en no correr ese peligro, confiamos en la capacidad colectiva de rechazar lo que no nos parezca, porque pasa que a veces uno solo se embala y entra en el juego. Los domingos hacemos rondas para evaluar proyectos y la horizontalidad garantiza tener claros los límites. Es muy difícil trabajar con nosotros, porque todo lo tenemos consultar. Para ellos es terrible.

– ¿Cómo impactaron estas nuevas alianzas al interior del movimiento?

Como veníamos conversando hace mucho tiempo esta necesidad de búsqueda en distintos sectores, no causó confusión al interior y potenció enormemente el trabajo de base. En verdad, recién estamos cayendo. Al principio hubo mucha desconfianza. Nos preguntábamos que había detrás, por qué nos lo proponían. También hubo elucubraciones paranoicas. Algunos nos dijeron sinceramente que se trataba de marketing social, que con esta alianza ganaba empresario y nosotros podíamos sacarle provecho. Eso nos tranquilizo. También entendimos que en una política de alianzas ganan todos: la alianza es para potenciar a todos sus componentes. Es distinto que una coalición, que se realiza contra un enemigo común y revienta al dia siguiente de lograr el objetivo. Aunque claro, también es verdad que no todos se potencian de la misma manea. Pero acá no hay obsesión para sacar ventajas.

-¿Y en el barrio?

– Empezamos a ser creíbles. Aunque la gente viene con ideas confusas, algunos se acercan a buscar trabajo. Pero el jardín de infantes es el ejemplo más claro: es muy difícil que la gente te entregue su niño para que lo cuides y lo desarrolles. Eso ocurre porque confían en vos. Al principio, nosotros pensábamos que el jardín iba a ser para los hijos y los nietos de la gente del movimiento. Pero nos dimos cuenta que la distancia a veces era grande para muchos chicos de las familias de los militantes. Resulta que el 60 por ciento de los chicos que vienen al jardín son del barrio, la realidad nos modificó la idea que teníamos.

– ¿Recibieron críticas de otros movimientos?

Hasta ahora no recibimos muchas críticas serias, argumentadas. Otros movimientos no creen que esto se pueda desarrollar. Algunos estarán pensando que nos van a coptar y que vamos a volvernos reformistas. Algunos nos dijo: «Lo que ustedes hicieron hasta aquí es heroico, qué le vamos a decir» Como si hubiera un respeto por el camino recorrido pero lo de ahora se tratara de un nuevo rumbo. Pero la necesidad de una búsqueda propositiva está planteada como necesidad social. Si no, generaciones enteras estarán condenadas a la exclusión y la desaparición. Si sos un grupo marginal, si no tenés ningún tipo de influencia, dependés de la política de otro. El movimiento piquetero si no elabora propuestas va a ser una mera correa de transmisión.

Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

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MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Ley de Tierras y después: Cambio de tema

Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.

Por Claudia Acuña




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre

Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Atanor condenada por contaminación: La odisea

Más de 200 muertes en seis manzanas del Barrio Química, la contaminación probada del agua, aire y suelos, y el “daño irreversible” al Paraná en San Nicolás ratificado por la Corte Suprema bonaerense. La sanción económica es mínima para una multinacional (equivalente a dos camionetas) pero está por comenzar la causa penal a sus ejecutivos. Lo que cuentan el barrio y el abogado Fabián Maggi sobre este viaje de más de una década para que no haya impunidad.

Por Lucas Pedulla

Fotos: Sebastián Smok/lavaca.org




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Agroecología en Misiones: El libro de la selva

Una cooperativa agroecológica de quince familias produce alimentos sin químicos en medio de la selva misionera y muestra cómo cultivar de un modo sano y rentable. Unión Campesina, los secretos de la tierra, la casa de las semillas, y una decisión: hacer mucho y hablar menos. El método del Fukuoka misionero. ¿Cuál es la rueda que está girando?

Por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto

Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro

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Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.

Por Evangelina Bucari




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder

¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

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Zoe Hochbaum: Comerse el mundo

Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.

Por María del Carmen Varela

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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MU 213: Movete

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MU 213: Movete

Son personas que se organizan y se movilizan para defender derechos de toda la
sociedad. Son quienes sufren palos, gases y humillaciones por estar de pie. Quienes
crean respuestas donde hay impotencia y nuevas palabras para definir el futuro.
Nuestro homenaje: reunirlas y escucharlas.




MU 213: Movete

Mover el mundo: Cumbre de imprescindibles

Jubilados, discas, asambleístas ambientales, travas, familias víctimas de femicidios y el papá de Pablo Grillo: reunimos a quienes se movilizan y no abandonan la calle a pesar de los palazos y de la falta de respuestas. Quienes marcan una agenda por abajo que es a la vez un rumbo y un llamado a la acción, y también a la unidad. Frente a la dispersión, voces que hablan de un horizonte común, más acá de la política partidaria, para repensar la democracia y la forma en que resistimos.

Por Claudia Acuña




MU 213: Movete

Del dicho al hecho: Los crímenes de odio baten récords

En 2025 se produjeron 227 crímenes de odio contra personas de la comunidad LGTBIQ+: 60% más que el año anterior. El combustible: la violencia y discriminación desde el gobierno, empezando por el Presidente, y el desmantelamiento de políticas públicas. La precarización de la vida privada y lo que ocurre cuando el Estado se retira.

Por Evangelina Bucari




MU 213: Movete

Comunicacción: Unión de Medios Autogestivos

Siete medios de todo el país nos reunimos para crear transversalidad, proyectos y compartir ideas sobre cómo hacer periodismo en tiempos mileístas y más acá: el cooperativismo, las comunidades, el territorio, la agenda propia. ¿Cómo crear valor, generar puestos de trabajo y sostenerse cuando todo se cae? Lo que representan estos diarios, revistas, agencias y periodistas todoterreno que resguardan lo mejor del oficio, por fuera de Tik Tok y los streamings de turno.

Por Lucas Pedulla




MU 213: Movete

Ojos bien abiertos: Tadeo Bourbon, fotógrafo

Fue uno de los premiados por el World Press Photo por una imagen que podés ver en la página siguiente. La historia de Tadeo y de aquel día de marcha, represión, golpes y gas pimienta. De la moto, los casamientos y otros empleos, al contexto profesional y a la vez emocional que alimentó ese click al que llamó La Argentina de Milei.

Por Sergio Ciancaglini




MU 213: Movete

Alerta verde: MU en Misiones

Desde que asumió Milei, el precio que se paga a productores y trabajadores está desregulado. Cómo impacta esto en una industria ya precarizada, y lo que genera: éxodo rural, desarraigo, pobreza. Crónica de una época desde un territorio olvidado y en lucha.

Por Francisco Pandolfi




MU 213: Movete

Mondiablo: Juicios contra el Roundup de Monsanto/Bayer

Las pérdidas millonarias de Bayer por las demandas vinculadas al glifosato vuelven a poner en escena una historia que lleva décadas: evidencia científica, fraude corporativo, lobby político y daños sanitarios y ambientales a escala global. Mientras avanzan nuevos acuerdos judiciales y Trump sale al rescate de la compañía, el herbicida sigue presente en cuerpos, territorios y alimentos.

Por Anabel Pomar




MU 213: Movete

Anti algoritmo: Cineclub Mabuse

Hace 25 años que Uriel Barros proyecta películas en Súper 8 en festivales, centros culturales, escuelas, bares y espacios under. Una defensa artesanal y colectiva del cine frente a las plataformas, los algoritmos y el consumo individual. Terror, ciencia ficción, muñecos malditos y películas que todavía necesitan ser vistas.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Monte Hermosa: Josefina Lamarre

Editó el álbum Yin Yang y también le cantó (en contra) al amor extractivista. De la tevé en piyamas a la comedia musical, la perfomance, el Hotel Faena y las coplas chismosas. Lo que surgió de una ducha y la convivencia entre lo tanático, lo erótico y lo vital.

Por María del Carmen Varela




MU 213: Movete

Biblias.

Por Carlos Melone

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