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Stallman, las Madres: software libre y derechos humanos

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Richard Stallman, el más carismático orador del software libre (+ info) y creador del proyecto GNU, visitó la Argentina en agosto de 2004. Su agenda de presentaciones fue organizada por lavaca junto a Diego Saravia –integrante del foro Hipatia y padre del programa Ututo- y Vladimir Di Fiore, habitual colaborador de nuestra cooperativa e integrante de Solar, una de las organizaciones que promueve el software libre en nuestro país. Stallman cumplió con el programa –que incluyó una entrevista con el ministro de Educación Daniel Filmus y una multitudinaria presentación en el Centro Cultural de la Cooperación-, con una única excepción: se negó a dar una charla en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo. Interpelado por lavaca, Stallman se justificó diciendo que Federico Heinz y Beatriz Busaniche, de la Fundación Vía Libre, le habían aconsejado que no lo hiciera para preservar al software libre de definiciones políticas.
Tiempo después, cuando Stallman se cruzó en Venezuela con Claudia Korol, por entonces responsable de la carrera de Educación Popular de esa Universidad –que se había preparado especialmente para recibirlo-, le detalló que para convencerlo de lo inconveniente de su participación le habían enviado una copia de la carta que Hebe Bonafini escribió en oportunidad del atentado de las Torres Gemelas. Y aunque se le señaló lo malintencionado del recorte de la información proporcionada –ubiquemosnos: gobierno de George Bush, Ley Patriótica, opositores tildados de terroristas- Stallman señaló a Vía Libre como su entidad de confianza. Luego, la puso al frente de la versión latinoamericana de su Fundación.

Stallman, las Madres: software libre y derechos humanos

Richard Stallman


Desde entonces hasta hoy la comunidad latinoamericana mantuvo una dura polémica sobre este tema puntual que comienza a saldarse ahora con la carta abierta de la Fundación Software Libre de América Latina donde pide formalmente disculpas. “Nunca debemos recomendar que los oradores de Software Libre eviten un lugar donde serán bienvenidos y escuchados, y nunca debemos intentar dividir un proyecto comprometido con los valores del Movimiento del Software libre”.
Las disculpas demoraron cinco años y se hicieron explícitas por varios motivos. El principal fue que varios e importantes integrantes del movimiento latinoamericano no dejaron de exigirlas en todos estos años. Para ellos, el incidente marcaba un punto de inflexión en una comunidad donde conviven diferentes visiones sociales y políticas, basándose en dos principios fundadores: ética y colaboración. ¿Qué había cambiado para que por primera vez un grupo conspire contra la actividad propuesta por otro, sin plantearlo abiertamente en los foros, otra de las características claves del movimiento?
La segunda es que, tal como señala la Carta Abierta de la Fundación, a sólo un año de su creación los miembros fundadores escogidos por Stallman abandonaron la conducción con un coro de acusaciones sobre el manejo de fondos y prebendas. Pero fundamentalmente por el motivo central que originó esta polémica: de qué lado estar.
Cinco años después, el movimiento de software libre latinoamericano creció y se fortaleció desde abajo y desde los bordes. A punto tal, que hoy su vocero político en la cumbre del MERCOSUR ha sido el gobierno paraguayo. La experiencia brasileña es otro fuerte referente, así como el trabajo que varios miembros del movimiento hicieron en Venezuela para impedir el boicot a su industria petrolera desde los centros de control informáticos norteamericanos. Se trata de algunos ejemplos que revelan el impacto que llega a tener el invisible trabajo cotidiano realizado junto a quienes pueden transformar la realidad. Desde los escenarios, en cambio, las banderas de software libre sólo han servido como criadero de un rentable oficio: el de oradores profesionales. Un proceso que convierte a militantes sociales en expertos buscadores de financiamiento para organizar “programas” de entretenimiento mediático: foros, charlas, debates.
El prójimo
En paralelo, la multinacional encargada de privatizar las nuevas tecnologías avanzó sin grandes resistencias en su estrategia local. Microsoft no se dedicó a perseguir a los millones de usuarios que en sus hogares usan copias de sus programas, sino a atraparlos a granel, a través de acuerdos con el Estado, en todos sus niveles: nacional, provincial y municipal. Lo logró, con el tradicional estilo Corleone: haciéndoles una propuesta que no pudiesen desechar. El método consistió en ordenar operativos en dependencias oficiales. Una vez comprobado in situ el uso de copias de su software, los forzó a firmar acuerdos millonarios y de largo plazo. Un ejemplo: el 19 de agosto de 2003, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mediante el decreto 1844,  formaliza un acuerdo con Microsoft por 1.269.966,92 dólares, a cambio de la que la empresa retire su demanda por el uso de copias de su software registrada en un operativo que ordenó en la Comisión Municipal de la Vivienda. Para entender los modales que utiliza esta empresa, basta leer el punto 6.6 de este acuerdo: “Ninguna de las partes revelará dichos términos y condiciones, ni el contenido de ninguna de las conversaciones que conllevaron a ellos, a ningún tercero, salvo que tal revelación sea exigida por ley o por mandato judicial”.
Las provincias de Buenos Aires, Río Negro y Salta, el ministerio de Educación y el de Economía también suscribieron distintos tipos de acuerdo con Microsoft.
Ahora, la empresa decidió arremeter contra otros grupos. No parecen elegidos al azar. En el último mes llegó una intimación al Cels (Centro de Estudios Legales y Sociales) y a la CTA solicitando la comprobación de las licencias del software, bajo amenaza de iniciar acciones legales.

La acción represiva cobró impulso en los dos últimos años con el desembarco de la oficina local de la Business Software Alliance (BSA), una  organización “creada para promover los objetivos de la industria del software y sus socios del hardware”, según anuncia en su página www.bsa.org, desde donde alienta a denunciar a empresas que utilizan copias de software. Solo durante los primeros seis meses de 2009, la BSA promovió 28 allanamientos policiales y 72 diligencias judiciales en empresas argentinas. “El material incautado asciende a los 3.385.200 pesos y 18 personas fueron procesadas por ser consideradas responsables del delito de defraudación contra la propiedad intelectual”.
Uno de los abogados contratados por la BSA es el doctor Antonio Millé, titular de la Cátedra de Derecho de Autor de la Universidad Católica y asesor de la ONU. Su frase preferida sintetiza su mix de fe: “
Hay que entender que un programa es una propiedad del prójimo”.

Una oportunidad

Cuando la empresa XTech recibió una de las intimatorias cartas de BSA surgió la idea: iniciar una campaña para una migración masiva hacia el software libre. La iniciativa es impulsada desde la Cámara Argentina de Empresas de Software Libre (Cadesol) que envió a 9.000 pymes una carta donde le proponen “si querés ahorrar y de paso sacarte de encima el problema de las licencias, migrá a software libre”.

La ofensiva de BSA parece, entonces, una excelente oportunidad para que la comunidad del software libre local reconozca aliados y enemigos para dar la batalla que le da sentido: combatir la privatización del conocimiento y construir una sociedad libre.  Quizá el mensaje de que la libertad de conocimiento es un derecho humano está aún tiempo de ser lanzado.

Más info sobre el software libre y sus batallas
Carta Abierta de la Fundación:
“A SOLAR, Hipatia, Madres de Plaza de Mayo, UTUTO, y sus miembros; a otras organizaciones, proyectos y activistas de Software Libre y de Derechos Humanos; y a todo a quien corresponda:
FSFLA es acusada de actos en Argentina que son incompatibles con nuestros valores y compromisos públicos. Las acusaciones están mal dirigidas: fueron hechas por primera vez hace más de 4 años atrás, contra unos pocos que luego se volvieron miembros fundadores de FSFLA, los cuales ya no están en FSFLA. No podemos juzgar la disputa entre otros, pero si hubiéramos existido como ahora, ciertamente no nos hubiéramos comportado como se alega. Nunca debemos recomendar que los oradores de Software Libre eviten un lugar donde serán bienvenidos y escuchados, y nunca debemos intentar dividir un proyecto comprometido con los valores del Movimiento del Software libre.
FSFLA fue fundada en noviembre de 2005. Un año más tarde, diferencias internas insuperables forzaron un reinicio. De la gente que fue inicialmente acusada, ninguno quedó. Hemos adoptado una nueva constitución e invitamos activistas de Software Libre de toda América Latina para a unirse a nosotros.
Lo que sea que haya ocurrido antes de la fundación de FSFLA, no fue aprobado por FSFLA. No hubo discusión alguna acerca de esos temas dentro del equipo de formación de FSFLA antes que ellos alegadamente ocurriesen. Por nuestra constitución, nadie representa a FSFLA sin una decisión formal para aprobar esto. Si nuestro nombre fue usado, fue sin autorización. Negamos cualquier relación con lo que sea que haya pasado. Nuestros actuales valores y compromisos públicos no nos permitirían actuar como se alega: si preguntan, recomendaríamos y decidiríamos contra dichos actos atribuidos a algunos de nuestros fundadores.
A pesar de que no participamos, reconocemos y lamentamos los retrocesos y conflictos que sucedieron las dudas acerca de si Richard Stallman debiera dar una conferencia en la Universidad Popular de Madres de Plaza de Mayo, en 2004, y los alegados intentos de dividir el proyecto UTUTO, a principios de 2005. Nuestra constitución nos obliga a valorar avances a largo plazo para la Libertad de Software por sobre cualquier otra cosa. Esto es el opuesto de los actos alegados.
Estamos por nuestros compromisos a nuestra constitución, por nuestra misión y los valores éticos, morales y sociales que son las fundaciones del Movimiento del Software Libre. Prometemos ayudar y apoyar la promoción de los ideales y principios de la Libertad de Software a personas y entidades, sin considerar sus inclinaciones políticas, incluyendo movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos como Madres de Plaza de Mayo, junto con cualquier comunidad de Software Libre que acepte nuestra cooperación para ese fin. Respetamos y apoyamos la unidad del proyecto UTUTO, el primero en crear una distribución 100% Libre de GNU/Linux, y de cualquier otro proyecto comprometido con los valores del Movimiento del Software Libre.
Instamos a las partes involucradas a intentar resolver pacíficamente los conflictos que queden y poner fin a las hostilidades que dañan al Movimiento del Software Libre. Reafirmamos nuestro deseo e invitación para mayor cooperación junto, con y entre todas las comunidades, organizaciones y activistas en la promoción de la Libertad de Software”.
Fundación Software Libre América Latina

Protesta social

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

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Un miércoles tranquilo en la ronda de jubilados en Congreso, que despierta dudas ante la necesidad de hacer “un poco más de bochinche”. Como homenaje al Día del Jubilado (domingo pasado) hubo un puesto de hamburguesas y choripanes de la UTEP. “El hambre es desesperante” dijo una de las mujeres que servía a esa cola ampliada con gente de la calle en busca de qué comer. Historia de cómo sobrevivir a una jubilación hiper mínima (porque encima se arrastra una deuda). Los alfajores, las medias, y la salud encontrada en el gesto de movilizarse. 

Por Lucas Pedulla   Fotos Juan Valeiro/lavaca.org

A sus 76 años, Luis Relinque tiene que vender medias para llegar a fin de mes.

–Si no trabajo, no como.

Y para comer tiene que trabajar, aunque hace once años que está jubilado. El único día que no sale a vender por la zona de Once es el miércoles, cuando camina las diez cuadras que separan su casa –Remedios de Escalada, sur del conurbano bonaerense– de la parada del 37 que lo deja en el Congreso de la Nación. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Luis y la batalla cultural.

El dato, que solo en esta Argentina pareciera naturalizarse, lo explica fácil:

–Soy jubilado de la mínima. Cobro $400.000 limpios, justos. El mismo día de cobro pago la luz, el gas, el agua y con todo lo que tengo me quedan limpios, justos, $210.000. Si no trabajara, son $7.000 por día hasta el mes siguiente. ¿Cómo hacés?

La pregunta flota mientras alrededor se dispone la movilización de cada miércoles. La Rama de Trabajadoras y Trabajadores de Espacios Públicos de la UTEP (gremio de la economía popular), llamada “Lxs Parrillerxs”, puso un puesto para regalar choripán y hamburguesas por el Día del Jubilado, que fue el domingo. Se sumó mucha gente de la calle: “El hambre es desesperante”, dice una señora mientras corta el pan. Sobre la vereda se acomodan trabajadoras y trabajadores de la ANSES, que denuncian una “sangría por goteo” en el organismo encargado de las jubilaciones y pensiones: el Gobierno abrió un plan de retiros voluntarios, el segundo del año. Un trabajador dice a lavaca: “En el anterior se fueron más de 1.000 personas. Muchos agarran porque están muy endeudados. La idea es que quede un ANSES chico, si es que queda”. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
La evolución de las variables económicas.

Por su parte, Luis tendría que estar cobrando un poco más: en septiembre la mínima llegó a $498.633,20, contando el bono de $70.000, congelado hace 30 meses: según el Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA), si fuera por movilidad Luis y cinco millones de jubilados y jubiladas más tendrían que percibir un bono de $223.148. Pero Luis cobra solo $400.000 limpios porque está endeudado: hace ocho años sacó un crédito.

–Se me cayó un árbol del fondo de casa en la cabeza. Tuve derrame cerebral. También me hizo pelota la rodilla: hoy tengo una prótesis. Mirá vos, es la misma rodilla que la policía me reprimió en una marcha el año pasado: la tengo peor. Me queda este año de crédito, así que espero para fin de año terminar de pagarlo y poder cobrar un poquito más.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Gadalupe y otros discas acompañando la marcha de jubilados.

Por eso todos los días –salvo los miércoles– sale a vender tres pares de medias a $1.000: camina mirando a todos lados para que los “parásitos con uniforme” no le decomisen la mercadería, como viene ocurriendo en la ciudad de Buenos Aires bajo la gestión de Jorge Macri. Antes Luis vendía alfajores y podía hacerle algún regalo a su nieta de 13 años, o darse un gustito como ir al teatro. Pero los alfajores subieron tanto que ya no es negocio. Cuenta que la idea de las medias le llegó mirando la televisión. 

–Veía a tanto operador político en la tele que pensé: si las medias me salen lo mismo que un chupetín, quizá la salida a esta crisis sea chupar medias, en serio te digo.

Luis habla y piensa con mucho humor, pero siempre aclara que lo dice en serio. Cuenta que fue la primera persona que puso un boliche gay en provincia de Buenos Aires – “Chelovecos, en 1974”–, que también tuvo una tanguería y que por muchos años se dedicó a cocinar en su casa para geriátricos o centros de jubilados. Como siempre trabajó por su cuenta, pudo jubilarse con una parte de aportes y otra de moratoria.

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas
Congreso con atención de coiffeurs para jubilados y gente de la calle.

–Hoy el Gobierno la cortó, pero la moratoria ayudó mucho. Conozco gente que nunca aportó y ahora te dice: “Cristina chorra”. Bueno, entonces devolvé la jubilación o donala a un comedor. 

A diferencia de lo que dijo el presidente Javier Milei tras su discurso en Naciones Unidas en Nueva York, a Luis –como argentino– no le salen dólares por las orejas. Es una de las tantas razones por las que no se pierde ningún miércoles.

–Hace unos años me quedé viudo. Me pasaron todas, pero yo le aconsejo a la gente mayor que venga a la marcha. No sólo como protesta, sino porque es bueno para uno. Es una cuestión de salud. A mí me ayudó mucho porque me olvidé de mí: me acuerdo más de la madre de Milei que de mí. En serio, te digo. Algunos jubilados me dicen: “No, mejor me voy a hacer un estudio al médico”, pero es como un coche en el mecánico: algo siempre te van a encontrar. No digo que esté mal, ojo, pero hay gente que está todo el día en la casa mirándola por televisión y pensando en sí mismo. Con hacer un cartel o pensar alguna cosita, ya la cabeza se me despeja. 

Marcha de jubilados: medias, bochinches y ningún dólar en las orejas

La semana pasada, Luis trajo el “Desodorante Javo”, con una característica premium: “Te deja seco las 24 horas”. ¿Qué significa ese humor en la lucha de cada miércoles?

Luis es crítico:

–Yo vengo porque la jubilación me alcanza nomás para diez días. Me gustaría que hagamos un poco más de bochinche. Acá nos encerraron. Venimos y damos una ronda: no tenemos nada para festejar pero damos la vuelta olímpica como si fuéramos campeones. Luego, a casa. Hay que ir al Obelisco, a Corrientes. Acá no nos ve nadie. No estoy en contra, porque nos encontramos, pero haría un poco más de calle. Lo único que falta es que nos pongan mesas y nos hagan jugar a las damas: para eso voy a la plaza de mi barrio. En Lanús me preguntan: “¿Luis, no marchan más?”. 

La marcha –la ronda a la que Luis pide más bochinche– está por empezar.

¿Qué espera?

–Mirá, el día que no pueda caminar más ni vivir a medias, me amenazo al Presidente así me vienen a buscar: ya averigué que no me sacan la jubilación, me llevan en cana, y al menos tengo una lamparita para leer algún libro y amigos que me traerán algún sanguchito de miga. Lo mismo que haría en casa lo hago allá. En serio, te digo. 

¿Hay opción B?

–Que cambie el Gobierno. Eso daría un poquito de esperanza. La primera medida tendría que ser darnos un aumento. De mínima. Esta lucha que hacemos va a pasar a la historia como algo que era necesario hacer. El que no labura ni lucha, no come. 

Hincha de Independiente y fanático de Manal, Luis se despide y se mete a la marcha.

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Revista Mu

MU 216: Qué, cómo y cuándo cambió todo

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Ley de Tierras y después: Cambio de tema

Durante meses el gobierno logró imponer los temas, los tiempos y las preguntas. Hasta que una discusión sobre la tierra parió otra cosa. Lo que apareció detrás y después de ese debate no es –solo– una disputa jurídica ni económica, sino una pregunta más profunda sobre la soberanía, la identidad y el futuro. De César Aira a Peter Thiel, una lectura de la actualidad para crear lo que falta.

Por Claudia Acuña




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Viaje a la vida en el Paraná II: En modo Costa Pobre

Los incendios y el dragado que rompen el ecosistema, los countries ocupándolo todo, el extractivismo de arena para el fracking, las privatizaciones, la contaminación masiva, la indolencia estatal: el Paraná debería ser un río de todos, pero parece un río de nadie. Navegación desde Escobar hasta las Lechiguanas, pasando por Costa Pobre, barrio popular amenazado, que simboliza mucho de esta historia. Voces e imágenes de quienes siguen defendiendo la vida del aire, el suelo, el agua y la justicia.

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Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Atanor condenada por contaminación: La odisea

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Agroecología en Misiones: El libro de la selva

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Delia Tedín, decoración, política y clases altas: Mucho gusto

Con tupido árbol genealógico y privilegios de cuna, aprendió el valor de la diversidad y la rebeldía frente a un ambiente que “olía a odio”. Eligió su propia vida como decoradora, sin perder nunca de vista el contexto social. Sus pasiones: fomentar el trabajo y la creatividad del país, y combatir la idea de que las personas tienen la culpa si les va mal en estos tiempos. Conversación sobre bombas, estupidez, poder, Nerón y el arte de mantener los ojos abiertos.

Por Sergio Ciancaglini

Fotos: Juan Valeiro

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Carne de cañón: las víctimas travestis-trans de la dictadura

A 50 años del golpe de Estado, el Archivo de la Memoria Trans reunió en un libro testimonios individuales, relatos colectivos y el registro del Juicio Brigadas, el primero que toma como víctimas del terrorismo de Estado a mujeres travestis trans. El libro no habla solo de violencia, sino también del humor, la amistad, la resistencia y las formas que ellas inventaron para poder seguir vivas. Pistas sobre dónde encontrar claves para el futuro.

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El libro La nueva oligarquía: Tecnopoder

¿Quién gobierna el mundo? ¿Qué transformaciones y deformaciones de la democracia se están intentando? ¿Qué pasa con la soberanía? ¿A quién hay que vigilar? Temas de La nueva oligarquía, del sociólogo argentino Ariel Goldstein y editado por Marea. Aquí, fragmentos que invitan a su lectura para bucear varios dilemas del presente.

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Zoe Hochbaum: Comerse el mundo

Actriz, bailarina, escritora, productora: 27 años, una nueva película y un programa de radio. Zoe puede oscilar entre la comedia con flamenco, los monstruos literarios y la reconstrucción de los vuelos de la muerte. El homenaje al radioteatro, y el ejercicio de la amistad como salvavidas para los tiempos en los que la realidad parece querer fagocitarnos.

Por María del Carmen Varela

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org




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Crónicas del Más Acá: Rambo al sur

por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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