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Todo software es político: las dudas sobre la boleta electrónica

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Con media sanción en Diputados, hoy comienza a discutirse en el Senado el proyecto de reforma electoral que busca la implementación de la Boleta Única Electrónica en todo el país a partir de las elecciones legislativas de 2017. lavaca dialogó con Diego Saravia, uno de los mayores expertos informáticos del país y habitante de Salta, donde ya se implementó el sistema. Saravia expondrá el jueves ante el Congreso sobre cuáles son las falencias ya probadas, y adelanta: «Quieren privatizar el sistema electoral y basarlo en el secretismo».

Todo software es político: las dudas sobre la boleta electrónica

El informático Diego Saravia en la Universidad de Salta. Foto: Nacho Yuchark.

“Se está construyendo un sistema de fraude electrónico”, sintetiza a lavaca Diego Saravia, ingeniero, docente de la Universidad Nacional de Salta (UNSA) y uno de los mayores expertos sobre informática en Argentina, sobre el tratamiento del proyecto de Cambiemos de reforma electoral que hoy comenzará a ser debatido en el Senado, y que busca la implementación de la Boleta Única Electrónica en todo el país a partir de las elecciones legislativas de 2017.

“100 años de experiencia argentina en material electoral se están tirando a la basura por nada”, sostiene Saravia, el primero en denunciar las irregularidades del sistema en Salta y que este jueves expondrá en la Cámara las principales falencias del proyecto propuesto por la alianza Cambiemos, que con el respaldo del Frente Renovador y el Bloque Justicialista había conseguido en Diputados la media sanción con 152 votos a favor y 75 en contra.

Sin embargo, la discusión en Senadores no parece sencilla para el oficialismo, ya que si el bloque FpV-PJ suma las voluntades de otros sectores, los dos tercios de los votos obligarán a Cambiemos a aceptar los cambios en la iniciativa, que entonces volvería a Diputados. Entre las principales críticas, la oposición subrayó que el nuevo sistema es vulnerable al fraude y exigió una serie de modificaciones. Entre ellas, la eliminación del chip RFID de la boleta (el que permite realizar el escrutinio electrónico) ya que no sólo puede ser leído a distancia sino, también, modificado: “Sólo basta tener un Smartphone”.

A su vez, la oposición exigió que la aplicación sea de manera “gradual” y que se tenga en cuenta un “plan de contingencia” por si la Cámara Electoral no aprueba el sistema propuesto.

El voto privatizado

“La boleta electrónica es una de las formas de instrumentar voto electrónico”, explica Saravia. “Está patentada por Magic Software Argentina (MSA): primero hay que discutir si vale la pena lanzar un sistema que una sola empresa puede instrumentar”. La Boleta Única Electrónica fue implementada en Salta y en la Ciudad de Buenos Aires, y en ambas la empresa que obtuvo la licitación fue MSA. “Y tampoco hay forma de que otra persona la gane: la patente la tiene MSA y ninguna otra puede presentarse. Por eso no están apareciendo otras: el sistema está bloqueado porque está pensado para sola empresa”.

-¿Qué significa eso?

-Se trata de una privatización del sistema electoral.

-¿Cuáles son las otras falencias del proyecto?

-Primero, la ley no fija cuestiones que son esenciales, como por ejemplo que el código fuente de todos los sistemas y el hardware sean de conocimiento público: sería clave para evitar controles de personas basados en el secretismo. Es un sistema que debe ser transparente, pero acá todo es oculto.

Saravia cuenta que, en el marco de un plan de auditoría para verificar el sistema en Salta, la Universidad contactó a expertos de una multinacional en Bélgica. “Todo muy serio. Llamamos a una multinacional muy conocida a nivel mundial, que audita bancos. La oposición presentó una nota para que arrancara a hacer su trabajo, pero el Tribunal Electoral de la provincia se la negó. Hubiera sido un instrumento muy importante a nivel mundial para acreditar el sistema, pero se perdió la oportunidad. Eso nos da la pauta de la que las cosas no están bien”.

Todo software es político: las dudas sobre la boleta electrónica

Pedro no es Juan

Saravia resume otro de los problemas: “El voto puede ser modificado por celular”. En las elecciones salteñas, a modo de fiscalización informática, Saravia demostró algunas de las irregularidades del sistema de MSA: con conocimiento del presidente de mesa, logró poner (junto a otras personas) en modo de mantenimiento a la máquina en que las personas debían votar. “Alguien nos pasó el dato que en determinada mesa iba a pasar algo con determinado código. Fuimos, hablamos con el presidente de mesa, le explicamos, lo hicimos y la máquina quedó en modo administrativo. En ese modo hay una opción que permite modificar la ubicación de la pantalla táctil en relación a la visual. ¿Qué quiere decir? Que yo voto a Juan, pero en realidad la pantalla se corre y voto a Pedro. Lo peligroso es que el software ya está diseñado para hacer eso. Hubo muchas denuncias que votaron a una persona pero salió otra. La cuestión, también, es que en Salta menos del 20 por ciento miraban lo que salió impreso”.

¿No termina pesando el conteo manual en lugar del informático? “Debería ser así, pero eso no funciona en la práctica porque se cuenta rápido. En Salta se contó electrónicamente”.

El efecto Sorianello

Saravia subraya que otra de las fallas –que también puede forzarse mediante un teléfono móvil- es que una persona puede cargarle a un mismo candidato muchos más votos de los verdaderamente emitidos. El cuestionamiento remite a Joaquín Sorianello, el informático que a diez días de las elecciones en la Ciudad denunció la filtración en la web de “los certificados SSL de las terminales que envían los datos desde las escuelas al centro de cómputos”. Esos certificados son los protocolos criptográficos que proporcionan la privacidad de la información en Internet. Sorianello se comunicó con la propia MSA para advertir de la falla, ya que esos datos estuvieron publicados en la web por “una deficiente configuración en sus servidores”.

¿Cuál era la gravedad del asunto? Sorianello explicó que se trataba de un “grave y crítico” error de seguridad del sistema, porque permitía a cualquier persona utilizar esos certificados para enviar resultados falsos del escrutinio o, también, transmitir una carga tan grande de datos que el sistema no pueda procesarlos. Un ejemplo: introducir más votos que personas en el padrón. ¿Cuál fue la respuesta? Dos días antes de las elecciones la división de delitos informáticos de la Policía Metropolitana allanó la casa del informático por orden de la jueza María Luisa Escrich, del Juzgado N°20 del Fuero Penal, Contravencional y de Faltas. La denuncia la activó la propia empresa MSA. La excusa: el temor a un posible “hackeo”.

Saravia: “Sorianello descubrió errores en el sistema de servidor, y como lo hizo de buena voluntad, avisó. El problema es que además de él hubo otras tres personas que también lo vieron, pero no avisaron. Fue el problema que también pasó en Florida, Estados Unidos, cuando hubo voto negativo para uno de los candidatos”. Diversos hackers denunciaron en aquella oportunidad los defectos del software de las máquinas de voto electrónico de la empresa Diebold que, según sostuvieron, permitieron el triunfo electoral de George Bush, ya que permitían cambiar el sufragio.

El apuro

-¿Cómo se explica el apuro de Cambiemos en aprobar el proyecto de ley?

-Parecen desesperados porque, si no, no ganan las elecciones. Están construyendo un sistema de fraude electrónico. Por eso están apurados, porque pueden hacer fraude y, además, lo puede hacer la empresa contratista. No pensemos en hackers externos, sino desde adentro. ¿Qué es lo lógico? Llamar a todas las universidades, expertos, técnicos, empresas, para que opinen y, recién después, hacer una ley de requisitos legales para implementarlo. Es decir, 100 años de experiencia argentina en elecciones se están tirando a la borda por nada.

-¿Qué ocurre en el mundo?

-No conozco casos en el mundo donde el sistema electrónico se haya implementado bien. Quizá lo más avanzado fue en Estonia, donde se puede votar hasta en Internet, pero aun así hubo dudas. Y el tipo de problemas que tienen son infinitamente menores a los que tenemos nosotros. Aun así, hay fallas. El tema del voto electrónico no es algo que esté bien visto entre los informáticos. Va a costar mucho superar un sistema mejor que el papel. No digo que sea imposible, pero sí tomarlo con calma, con tiempo. Una cosa es que Pedrito no pueda hackear el sistema; pero otra es que lo puedan hacer organismos de poder.

Quién es diego saravia:

Hack hacker

Qué pasó cuando se implementó el sistema en la ciudad:

Boleta electrónica: Oficialismos y empresas, una fórmula ganadora

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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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