Nota
La tarde gris de Cromañón
La lluvia hace a la espera aún más inquietante; los familiares y sobrevivientes, agrupados sobre la calle Lavalle a un costado de Tribunales, derrochan nervios, impaciencia, tristeza. Las pancartas con los nombres de las víctimas, sus zapatillas como símbolo, las flores, los abrazos y lágrimas, son el marco en el que se palpita el momento antes de la lectura de la sentencia. Sobre una escalinata, al pie de una de las puertas del palacio, Martín, hermano de una víctima, lamenta no poder estar en la sala del fallo. “No nos dejaron pasar porque no teníamos credencial. Además, la sala es bastante chica”, se justifica y reclama noticias a través de las rejas. Y pide, también, justicia.
Una música afloja la espera, la tensión del ambiente; tapa el silencio. Las cámaras de televisión llenan de cables la cuadra; los fotógrafos se hace su festín. De pronto, por los parlantes se anuncia la lectura de la sentencia: los familiares se abrazan, otros cierran los ojos, convocando a algún santo.
Llega el momento que esperan desde hace 5 años.
Los 20 años a Chabán se reciben con aplausos y gritos de aprobación; luego sigue el nombre del manager de Callejeros junto al del subcomisario Carlos Díaz: 18 años para cada uno; aplausos. El aire optimista cesa con la lectura de las penas para las ex funcionarias del gobierno porteño de Aníbal Ibarra, Fabiana Fiszbin y Ana María Fernández: 2 años de prisión. Se palpita lo peor: las penas van en baja – de las más altas a las más leves -, y la sentencia del grupo de Callejeros no ha sido leída. La absolución completa de la banda dispara primero insultos, luego violencia. La tristeza se vuelca en furia.
El círculo de abrazos formado para escuchar la sentencia se descomprime rápidamente. Algunos de sus integrantes se precipitan sobre la puerta a Tribunales que da Lavalle; hay gritos, empujones, insultos. Otra corriente de jóvenes encara hacia la calle Uruguay para intentar ir hacia el Congreso. Al menos quieren demostrar así su disconformidad. La mayoría de los padres eligen mantenerse al margen.
Llegan más efectivos policiales y comienzan los palazos; hay corridas y forcejeos. Un imponente camión hidrante que lanza colorante azul termina la faena: la policía forma un cordón y avanza hasta la esquina; todavía vuelan piedras.
Un puñado de padres se planta frente a la formación policial y llama a la calma. “Nosotros no apoyamos esta forma de reclamar”, clama Silvia, madre de Julián Rozengardt, víctima de Cromanón.
Un señor mayor teñido por el agua azul de la represión se queja de un golpe recibido. “¿Cómo está?”, pregunta sagaz un notero de C5N para las cámaras. “Cansado, me duele la espalda y muy triste por la muerte de mi hijo”, sintetizó.
El cordón policial se mantiene de telón de fondo. Detrás, padres, familiares y cámaras hablan, discuten, lloran. Amigos y hermanos gritan:
Policía, policía,
yo te quiero preguntar,
si a vos te matan un hijo,
de qué lado vas a estar.
Un efectivo se levanta el casco y al grito de los familiares, responde con una sonrisa sobradora.
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Primeras impresiones
¿Está decepcionado con el fallo?
-Absolutamente-, contesta rotundo Rodolfo Rozengardt, padre de Julián. Resumía, en esa palabra, el sentimiento generalizado de los familiares. “Usaron como chivo expiatorio a las figuras más polémicas y conocidas y dieron penas levísimas a los funcionarios del gobierno”.
La sentencia sobre Callejeros trajo, en cambio, ambivalencias. Por un lado, un grupo reunido en Plaza Lavalle pedía su absolución; los familiares y sobrevivientes, en cambio, los entendían culpables. “¿Cómo van a sentenciar al manager y no a la banda? ¿Cómo no van a juzgarlos si se comprobó que la propia madre de Fontanet – líder de la banda – hacía entrar bengalas al lugar?”, se pregunta Silvia mientras brillaban sus lágrimas. No hay respuesta.
En el momento de la lectura del fallo, allegados a Callejeros lanzaron papelitos como forma de festejo. Hubo entredichos con los familiares de las víctimas, insultos y la misma tensión dentro de la sala y afuera, en la vereda.
Pasadas las 17, la lectura del resumen de los fundamentos del fallo continuaba. Por la calle Talcahuano se animaban a salir los primeros familiares y amigos de la banda. Las lágrimas, en este caso, eran de alegría.
Sobre Lavalle, el cordón policial sigue firme. Los familiares, sobrevivientes y amigos, también: esperan el final de la lectura de los fundamentos para comenzar a marchar hasta República Cromañón.
La lluvia hace a la espera aún más inquietante.
El desgarro
Mientras los familiares de las víctimas repudian el dictamen que absuelve a los integrantes del grupo Callejeros y hace la vista gorda con los miembros del gobierno porteño, sobre la calle Talcahuano, los seguidores de la banda -congregados en la plaza Lavalle frente al Palacio de Tribunales- corean cánticos por la “salvación” de los músicos. En tanto, los policías cercan las cuatro calles (Uruguay, Lavalle, Talcahuano y Paraná) supuestamente para que los dos grupos no tuvieran posibilidad de choque.
La calle Lavalle está bloqueada. Un hombre corpulento, casi obeso, de pelo raso y remera blanca -que recuerda a los 194 chicos asesinados en República de Cromañon- desafía a los policías que, acorazados tras escudos y vallas, le impiden volver a reunirse con su familia. La distancia de media cuadra que los separa es un abismo, y el hombre, con toda su furia en el pecho y las manos cerradas, incita a los policías a la batalla. Angustiado, al borde de hundirse en el llanto, toma una de las tantas banderas que reclaman justicia, y el palo que sostiene el trapo – ahora convertido en lanza- estalla una y mil veces contra el hierro de las vallas. Su furia es inagotable; un grupo de personas igualmente desconsoladas lo tratan de contener mientras corre desaforado por la calle Talcahuano. Llega a las escalinatas de Tribunales, las trepa con desesperada destreza, y con la lanza otra vez en alto, se descarga contra los pórticos de la Justicia. Desde la plaza Lavalle, el grupo de jóvenes que gritaba por Callejeros ahora está atónito; la escena los descoloca. El blanco del hombre ha cambiado: su objetivo son los chicos que se acercaron a ver la gresca. Arroja el palo hacia ellos con la furia de un titán al grito de: “¡Ustedes son los que deberían haber muerto, hijos de puta!”. El arma se suspende rígida en el cielo y rasga el aire como una eterna jabalina.
El caos sigue, y los encontronazos son inevitables. Entre toda una muchedumbre que se agolpa en la esquina de Paraná y Talcahuano, se arruinan dos contricantes a puro cross izquierdo y derecho. El rostro de un policía con bigotes de manubrio, que descansa impasible sobre una valla, deja vislumbrar una mueca burlona. La disputa continúa ahora sobre la calle Paraná y hay un lío infernal de gente corriendo, llorando, gritando o implorando. Otros se golpean con una saña macabra. Nuestro hombre, llamémoslo ahora Ulises, cayendo al piso, grita agónico: “¡Van a volverse invisibles, ustedes también se van a morir!”. Es una escena desgarradora más que violenta, que pone en acto una dimensión de este dolor. El hombre no necesita el golpe que le da el policía, sino un abrazo.



Nota
Crece el reclamo docente en Chubut: “El sueldo no alcanza ni para comer”

Desde hace dos semanas la comunidad educativa autoconvocada está en las calles de toda la provincia exigiendo una suba salarial (el sueldo básico está apenas por encima de los 300 mil) y no “migajas”. Las mesas paritarias, las subas insignificantes y las palabras del ministro de Educación que colmaron la paciencia. El pan y el té que simula una cena, la falta de escucha de los sindicatos a las bases y un aviso: “Seguiremos en las calles hasta que el salario digno sea una realidad”.
Por Francisco Pandolfi. Fotos de Aníbal Aguaisol
–El sueldo no alcanza ni para comer.
Dora Palacios es profesora de Historia, preceptora y referente escolar en Trelew.
También es una de las –y los– miles de docentes chubutenses autoconvocados desde hace dos semanas en las calles de toda la provincia por un reclamo salarial que aún no tiene la respuesta esperada.
Un maestro de jornada simple, un preceptor, un profesor con 20 horas cátedras semanales tiene un sueldo básico de 304 mil pesos, que con los adicionales llega a 700 mil (con los aumentos prometidos en las últimas horas rondarán los 800). “Los alquileres en la Patagonia son altísimos, arriba de los 600 mil, y a eso hay que sumarle unos impuestos carísimos”, le cuenta a lavaca.
Enumera con la cadencia de quien tiene una carga enorme en la voz: luz, gas, agua, comida, vestimenta. De lo general va a lo particular: “Muchos docentes cuentan en las asambleas que no tienen un plato de comida en la mesa, que la cena es un pedazo de pan y un té, que les han cortado los servicios, que no tienen teléfono, que ya no pueden pagar el alquiler”. Y de lo particular a lo propio: “Otros estamos bicicleteando con la tarjeta, cobramos, pagamos, cobramos, pagamos, nos estamos endeudando permanentemente porque el sueldo no alcanza para comer”.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Salir a la calle
El salario docente de Chubut es el peor de la Patagonia y uno de los más bajos del país, junto a Buenos Aires, Mendoza, Entre Ríos, Misiones, La Rioja y Catamarca.
La primera manifestación surgió como surgen las cosas en Chubut, de forma exprés y cuando no se aguanta más. “Desde diciembre pasado la conducción de ATECh –la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut, el sindicato más grande– se arrogó el triunfo de la paritaria permanente, que para las y los trabajadores no significó ningún logro. Se reunieron varias veces con el gobierno pero no nos ofrecieron nada”.
La gota que rebalsó el vaso –o una cristalería completa– fue la reunión del 29 de abril en la que el gobierno provincial –al mando de Ignacio Torres y cuyo ministro de Educación es José Luis Punta– ofreció un incremento del 1,3%. Dora estaba en la vereda, esperando junto a cientos de docentes: “Quienes estábamos afuera solicitamos la renuncia de las conducciones sindicales por aceptar un aumento insignificante, tuvieron que huir del lugar. A partir de ahí salimos a la calle todos los días con diferentes acciones”.
Marcha de antorchas, festivales, ruidazos, ollas populares, feria de emprendedores, asambleas y movilizaciones masivas que tienen en vilo a la provincia y al gobierno. “El 23 de abril realizamos un hito histórico: un faltazo masivo sin que los gremios llamaran al paro”. El 29, en la reunión de conciliación obligatoria dictada por la secretaría de Trabajo, la concentración masiva fue reprimida con gases lacrimógenos por la Policía. ¿La respuesta popular? Otra movilización. Y carteles, muchos carteles:
- Docentes con sueldos indecentes.
- Al que miente le crece la nariz (con la imagen –retocada– del gobernador Torres)
- Basta de mentiras, amenazas y presión.
- Se busca por precarizar al docente (con la cara del ministro Punta).
- Salud mental es llegar a fin de mes.
- Ratas.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Migajas
Las protestas no sólo suceden en la capital, sino en toda la provincia: Trelew, Puerto Madryn, en la meseta, en Chacay Oeste, Gan Gan, Las Plumas, Paso de Indios. Otro mojón que colmó la paciencia fueron las palabras del ministro Punta: “Buscamos que ningún docente cobre menos de 800 mil, de una manera solidaria, casi”, dijo balbuceando una frase que la comunidad educativa lo tomó como una burla.
–No vamos a aceptar migajas. Mientras a los docentes nos ofrecieron un 1,3%, le aumentaron a su planta política un 200%. No hay dudas: plata hay, pero no quieren ponerla donde corresponde” –dice Dora, que hace 48 años nació en La Pampa y desde hace 45 fue adoptada por Chubut.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Ante la masividad del reclamo, este miércoles 6 de mayo hubo una nueva reunión paritaria donde el gobierno ofreció un 3,4% –valor del Índice de Precio al Consumidor (IPC) del mes pasado, más un 4%: o sea, una suba del 7,4%. En junio, un punto más y en julio otro punto más.
–No satisface nuestra demanda para nada, es un aumento en el bolsillo de entre 60 y 70 mil pesos que terminaríamos de cobrar en agosto. Es una tomada de pelo. Siento mucha bronca contra los sindicatos que nos dejaron sin respaldo y sin escucha; mucha bronca contra un gobierno que nos dice violentos, cuando violencia es tener un sueldo básico de 300 mil pesos.
Los sindicatos cuestionados que se sientan en la mesa paritaria son ATECh, SITRAED –sindicato paralelo alineado al gobierno–, UDA –Unión Docentes Argentinos–, SADOP –docentes privados– y AMET –magisterio de enseñanza técnica–.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Tres escuelas, tres turnos, muchas deudas
-Queremos estar en las aulas con nuestros estudiantes, pero no con sueldos de hambre.
Reafirma Dora, que estudió en la Universidad Nacional de la Patagonia y desde hace 17 años es profesora de Historia del nivel secundario, además de preceptora. Trabaja en tres escuelas y en los tres turnos, mañana, tarde y noche. Dice que volvería a elegir esta profesión, pese al salario que no alcanza y otros condicionantes: falta de insumos, condiciones dignas para trabajar, escuelas sin calefacción donde llueve adentro. Otro ejemplo que lo dice todo: “Usamos manuales de la provincia de Buenos Aires, no tenemos un diseño de currícula propia”.
¿Cómo sigue el curso de esta historia?
Organizados de manera autoconvocada, decidiendo en asamblea. No vamos a bajar los brazos hasta lograr un aumento del 100% del básico como mínimo y un sueldo de bolsillo de un millón y medio. Desde hace quince días exigimos paro por tiempo indeterminado y acá seguiremos: hasta que el salario digno sea una realidad.

Fotos de Aníbal Aguaisol /lavaca.org
Nota
MU 212: El fin de un mundo

MU en Tierra del Fuego: todo lo que se ve desde el sur del sur y nos ayuda a entender qué representa Argentina en el mapa geopolítico mundial. Un puerto intervenido, importaciones que matan a la industria, explotación sin control de recursos naturales. La puerta a la Antártida y el significado de Malvinas: lo que está en juego en tiempos de guerra.

El principio de todo: MU en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur
Javier Milei intervino el puerto de Ushuaia sin provocar un rechazo opositor visible. Un sitio clave en la geopolítica y a la vez una caja de 30.000 millones de pesos anuales que mezcla industria marítima, turismo, y la puerta a la Antártida. Los testimonios sobre la falta de control . Hablan el gobernador, funcionarios, trabajadores, ex combatientes. Trump y el misterioso avión, China y los acuerdos, Gran Bretaña adentro, la forma de la crisis y la resistencia contra el vaciamiento de un país.
POR FRANCISCO PANDOLFI

El industricidio: Crónica desde el polo fabril de Río Grande
Un predio lleno de fábricas vaciadas. Trabajadores organizados resistiendo al desempleo, la apertura de las importaciones y la reducción de aranceles de promoción en una provincia que de 16.000 obreros pasó a tener 6.400. Una política que golpea a empresas de todos los tamaños y rubros: tecnológicas, textiles, metalúrgicas, electrodomésticas y electrónicas. Y todo esto sin que todavía se aplique la reforma laboral. Las propuestas para que los propios trabajadores se hagan cargo de las empresas en crisis. Los gestos de solidaridad, las donaciones de quienes todavía tienen empleo, el bingo provincial y cómo se va recuperando desde abajo una idea de hermandad para enfrentar estos tiempos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

A contracorriente: La lucha fueguina frente a la industria salmonera
De espaldas a la sociedad y bajo presión del gobierno nacional, la Legislatura fueguina (la misma que en 2021 votó en contra) aprobó un proyecto que permite la instalación de megafactorías marítimas del salmón, uno de los productos que más se exportan al mundo. El impacto ambiental es conocido y hay un ejemplo cercano en la vecina Chile: peces hacinados, contaminación por antibióticos y heces, destrucción de otras especies, y una precarización total de las condiciones de trabajo. El cuadro de situación ante un “pescado químico”, la lucha de la asamblea, y el gobernador que responde sobre los principales contrapuntos.
POR FRANCISCO PANDOLFI

Agroecología en el principio del mundo: El modelo Panchito
Cultiva alimentos y medicinas en medio de temperaturas extremas, sin venenos y con semillas propias: “Una semilla viva significa una familia sana”, dice el productor agroecológico Francisco Pancho Barria. Cosechas asombrosas, zanahorias de 3 kilos, nabos de 12, acelgas de metro y medio de alto. Cómo volver posible lo inimaginable con ideas simples, ancestrales, trabajo a conciencia y sentimiento. La política para la foto, el lugar de los niños, la idea de agacharse, y los números que muestran que la vida sana es, además, rentable.
FRANCISCO PANDOLFI

La guerra invisible: la Antártida en la mira
Juan Rattenbach recoje el guante de su abuelo, autor del Informe Rattenbach que denunció a las jerarquías militares por los errores y delitos cometidos en Malvinas. El significado hoy, con Gran Bretaña ocupando el 25% de la superficie argentina. La Antártida y el Atlántico Sur en la geopolítica actual. El rol de Estados Unidos y China. El ataque a la industrialización fueguina. Dos cuestiones: ¿Cuál es nuestro centro geográfico? ¿Y cuándo nació el pueblo?
SERGIO CIANCAGLINI

Efecto Trump: Valeria Carbone y su mirada sobre EE.UU.
Es doctora y docente de la Cátedra de Historia de los Estados Unidos en la UBA y en la UNLP. Integra grupos de trabajo sobre EE.UU. en CLACSO y universidades en Alemania y México, además de coordinar programas de intercambio internacional. Y acaba de dictar un curso sobre el tema en MU. En esta entrevista explica las movidas de Trump intentando sostener un imperio en crisis en medio de una conflictividad que él mismo provoca o acompaña: Irán, China, Israel, petróleo, Ormuz, Venezuela, OTAN, Malvinas, Antártida. Y hasta el caso de Jeffrey Epstein.
POR LUCAS PEDULLA

Decolonizar el presente: Walter Mignolo y el pensamiento decolonial
En medio de conflictos geopolíticos, disputas culturales y crisis del modelo occidental, el pensamiento decolonial nos recuerda una serie de preguntas fundamentales. Aquí, una conversación breve y magistral sobre la esfera pública, la organización social y las formas de acción colectiva vistas desde una perspectiva para ampliar, o retomar, los horizontes propios.
POR CLAUDIA ACUÑA

Tierras raras: Florencia Levy, artista, y su trabajo sobre el litio
Trabaja con instalaciones visuales y materiales que representan y denuncian las distintas formas del extractivismo. Su trabajo sobre el litio es impactante, pero también investigó sobre el fracking en Vaca Muerta, el basurero del mundo en China y la relación entre el cáncer y el agronegocio en Entre Ríos, motivada por su padre oncólogo. Cómo hablar de temas que casi nadie conoce desde un video o una sala de exposiciones, y hacer algo para transformar miradas, sentimientos e ideas.
POR MARÍA DEL CARMEN VARELA
Patagonia rebelde
Crónicas del más acá por Carlos Melone.

Astrolo-guías: Elisa Carricajo y su nuevo libro sobre Tarot
Dramaturga, actriz y directora, plantea al Tarot como un objeto “popero” e invita a jugar y llenar de sentido ese lenguaje. Un modo de recuperar la espiritualidad capturada por el mercado, para sentir, entender y actuar en tiempos espantosos. Lo individual y lo comunitario. Los fantasmas y cómo imaginar un mundo mejor. Un libro que es un oasis y una invitación a re-pensar el arte y lo político, tirando las cartas.
POR FRANCO CIANCAGLINI
Documental a un año de la represión del 12 de marzo
Imagen sobreviviente: el fotógrafo, el hincha y la jubilada

El 12 de marzo de 2025, hinchadas de fútbol se autoconvocaron para acompañar la marcha de jubilados y jubiladas. Ese día la violencia desplegada por Patricia Bullrich hirió gravemente a Pablo Grillo, Beatriz Blanco y Jonathan Navarro. Este corto documental de Cooperativa Lavaca vuelve a esa jornada y a una imagen de solidaridad que sigue sobreviviendo.

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