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Pueblos originarios

Alerta mapuche: lo que sigue vigente de la “Ley de Invio…”

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La Confederación Mapuche de Neuquén celebró la caída de varios capítulos de la llamada “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada” en el Senado, a la cual uno de los senadores (José Mayans) re-definió como “Ley Invio” por los recortes que tuvo que hacer el gobierno para lograr aprobarla. Pero queda aún pendiente la sanción en Diputados, que el gobierno busca demorar tras la derrota sufrida la semana pasada. Por eso la CMN emitió este comunicado, de valor crucial por lo que revela y por el silenciamiento al cual son sometidas las comunidades originarias tanto por parte del gobierno como del llamado “sistema de medios” en general ante el ninguneo, el racismo y las usurpaciones de las cuales suelen ser víctimas. En el informe mapuche se detalla el fondo extractivista de lo que se quiere aprobar, la situación de las expropiaciones, los desalojos express (también para inquilinos urbanos), y los beneficios para terratenientes y latifundistas como parte del menú oficialista que sigue en pie, frente al cual las comunidades originarias proponen mantenerse movilizadas. Al presentarlo plantearon: “Bajaron dos capítulos de la Ley de Tierras. Fue una derrota para Milei. Pero lo que quedó sigue siendo una amenaza directa para el Pueblo Mapuche y los pueblos originarios: menos trabas para desalojar, más facilidades para privatizar. El mensaje es claro: ni desalojos ni sentencias ilegales nos sacan del territorio”.

Aquí, el breve documento completo.

SE GANÓ UNA BATALLA.

LA LUCHA POR LA TIERRA Y EL AGUA SIGUE.

Se dio un enorme paso. Retirar el capítulo de la Ley de Tierras Rurales y el capítulo de la Ley de Manejo del Fuego fue una derrota para el gobierno de Milei. Pero lo que quedó de la ley es igual de nocivo para la mayoría de la sociedad y especialmente para los pueblos originarios:

1. LEY DE EXPROPIACIONES: La expropiación es una de las posibles soluciones de fondo al despilfarro de tierra pública que significaron los remates que desde la conquista del desierto han vendido la tierra con las comunidades indígenas dentro. Dificultar la expropiación al punto de querer asegurar la usura de los terratenientes, es poner más palos en la rueda para dar salida a los conflictos.

2. DESALOJOS EXPRESS en jurisdicción federal.

Facilitar más aún los desalojos es una amenaza a los inquilinos, a las fábricas recuperadas, pero fundamentalmente pone en riesgo a quienes Argentina le adeuda históricamente la seguridad jurídica sobre sus tierras: el campesinado y los pueblos originarios. Que los desalojos sean la única acción estatal para los conflictos territoriales que el Estado creó en las más de 2.000 comunidades indígenas que hay en Argentina, no es más que alargar el conflicto. Los recientes casos de “comunidad Mbya Guaraní Puente Quemado II” en Misiones y la comunidad Diaguita Calchaquí Las Pailas en Salta dejan un mensaje muy claro. Ni con sentencias ilegales, ni desalojos violentos van a lograr sacarnos de nuestros territorios.

3. Nuevo REGISTRO DE PROPIEDAD INMUEBLE: basta leer este capítulo para reconfirmar que es una ley solo para los grandes terratenientes y latifundios. No menciona a los pueblos originarios, ni a los campesinos. Tampoco se nombra cómo se va a garantizar la inscripción de la propiedad comunitaria indígena. Solo facilidades para seguir privatizando la tierra.

EN RESUMEN: Es una ley realizada a la medida de la Sociedad Rural, las grandes corporaciones y las empresas como las del senador Benegas Lynch, que se dedican a vender tierra a capitales extranjeros.

El esquema de negocios de Milei es profundamente extractivista: necesita de la tierra, el agua, y que cada territorio sea vaciado de población. Buscan arrasar a quienes viven en los lugares desde generaciones o tiempo inmemorial. Basta escuchar los discursos racistas en la sesión de anoche de la senadora Márquez y de la nefasta Patricia Bullrich para que no queden dudas: vienen por el Pueblo Mapuche y los pueblos originarios. Vienen por la población rural y por la población de los que ellos llaman “el interior del País”.

Alerta mapuche: lo que sigue vigente de la “Ley de Invio…”
Nadia Márquez y Mario Cervi, libertarios en el Senado representando (?) a Neuquén.

Si ante esta situación la pregunta que les surge es: “¿Entonces que se debería hacer?” La respuesta es corta y contundente: Suspender cualquier tipo de entrega de títulos de tierras y concesiones hasta garantizar la POSESIÓN y la PROPIEDAD COMUNITARIA INDIGENA. Crear una ley que ordene un mecanismo claro de demarcación, registro y protección de los territorios.

Es una de las grandes deudas que tiene la Democracia.

La movilización de los afectados por esta posible Ley debe continuar para que no sea aprobada en la cámara de Diputados. A seguir organizándonos en amplia unidad, respetando la diversidad que existe en el país.

MARICIWEW MARICIWEW! Diez veces Venceremos!

Confederación Mapuche de Neuquén

Pueblos originarios

Mapumundi: una cartografía de la situación mapuche

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Lefxaru Nawel es ciudadano argentino de nacionalidad mapuche, werken (vocero) de la comunidad, abogado, profesor universitario, rockero y papá, entre otras cosas. Fue uno de los detenidos en julio por reclamar que se cumplan las leyes. Su mirada sobre el gobierno de las corporaciones, Occidente, el fin del cinismo, los cascarudos, el racismo y el odio, el progreso, el fracking, la pobreza, el agua, Vaca Muerta, la democracia y algunos datos sobre las utopías y el futuro. Por Sergio Ciancaglini.

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El show de Bullrich que no fue, la reivindicación mapuche que sigue

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La comunidad mapuche Pailako abandonó por su cuenta la lof para evitar que el operativo de desalojo desmedido se transformara en violencia y banalización mediática. Desplantaron así al gobernador de Chubut, al presidente de Parques Nacionales y a la propia ministra de Seguridad, presentes en el lugar. 

Para los integrantes de la lof Pailako, la persecución barre sus derechos ancestrales sobre un territorio que sus familias habitaron por cinco generaciones, mucho antes de la creación del Parque Los Alerces, en 1937. En 2020, la comunidad realizó una recuperación territorial para, valga la redundancia, recuperar también una forma de vida.

Qué pasó, y qué no. Todo lo que había desde entonces, hasta hoy. Y el mensaje que dejó la comunidad en el lugar, para que vieran las autoridades.

Por Francisco Pandolfi

30 días, ni uno más ni uno menos. Desde el martes 10 de diciembre de 2024 –fecha en la que Javier Milei firmó el decreto que eliminó la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras indígenas, vigente desde 2006 y que suspendía los desalojos a los pueblos originarios– hasta hoy, jueves 10 de enero de 2025, cambió el año pero pasó solo un mes. Hasta hoy, que se consumó el primer destierro de una comunidad ancestral: la lof Pailako, dentro de lo que hoy es el Parque Nacional Los Alerces, en la provincia de Chubut, en el país Argentina, territorio que previo al genocidio indígena fue propiedad comunitaria del pueblo nación mapuche tehuelche.

Sin embargo, los distintos poderes no pudieron obtener la foto del desalojo que buscaban: la comunidad mapuche Pailako abandonó el predio que había recuperado en 2020 dentro de Los Alerces, horas antes de que esta mañana comenzara el despliegue –desproporcionado e inútil–  de fuerzas de seguridad (más de 40 vehículos con agentes de la Policía Federal y Gendarmería, sumado a la presencia de la ministra Patricia Bullrich; el presidente de Parques Nacionales, Cristian Larsen; el gobernador de Chubut, Ignacio Torres y el intendente de Esquel, Matías Taccetta) para desalojar a una lof compuesta por cinco familias, tras la orden judicial del juez federal de Esquel Guido Otranto. 

El show debe seguir

El camino lo allanó el presidente con uno de sus tantos decretos. Y la crónica ya estaba anunciada desde hacía una semana. En noviembre, el fiscal Otranto había suspendido el proceso de desalojo porque los plazos procesales no se habían cumplido, pero la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia revocó la decisión tras el decreto presidencial. Con la luz verde del gobierno nacional, Otranto (el mismísimo juez recusado en el caso de desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado) ordenó la expulsión. El jueves pasado, personal de Parques Nacionales y la Policía Federal le notificó la decisión a la comunidad y le otorgó cinco días hábiles para la salida. Hoy se cumplía el plazo. Y hoy hubo show. 

Un show del que no pudieron ser parte como veedores organizaciones como la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos Esquel (APDH) y La Liga Argentina de Derechos Humanos, porque su solicitud en tiempo y forma ante el juez fue rechazada por “no formar parte del expediente”. Nora Rodríguez, de la APDH, sintetiza: “Sin embargo, el mismo juez aceptó que otras personas que tampoco son parte del expediente, sí estuvieran hoy, donde armaron un circo impresionante, como si fuera The Truman Show. Pero el desalojo como tal no existió, porque cuando llegaron no había a quien desalojar”. 

La comunidad desterrada

Para los integrantes de la lof Pailako, la persecución barre sus derechos ancestrales sobre un territorio que sus familias habitaron por cinco generaciones, mucho antes de la creación del Parque Los Alerces, en 1937. En 2020, la comunidad realizó una recuperación territorial para, valga la redundancia, recuperar también una forma de vida. Hasta hoy.

Había vacas, caballos, gallinas y abejas. Hasta hoy. Había huertas familiares –comunes entre varias rucas (casas)– y había una más grande, que la construían entre toda la lof. Hasta hoy. Había papa, haba, ajo, arvejas, trigo. También árboles frutales, como manzanas, ciruelas, guindas, frambuesas y frutillas. Hasta hoy. La comunidad habitaba menos de 2 mil hectáreas, de las 250 mil que ostenta el Parque Nacional Los Alerces. 

Hasta hoy. 

Horas previas a dejar su tierra, desde la comunidad le dijeron a lavaca: “Es otro ejemplo más de cómo el Estado argentino nos menosprecia en todo sentido. Nos han acusado de ser los responsables directos de los grandes incendios que ellos mismos han provocado en las últimas temporadas, nos acusan de violentos, de bárbaros, de no ser mapuche tehuelche, no reconocen nuestra preexistencia. Nos acusan de que nos escudamos detrás de banderas de los pueblos originarios sin ser parte. Nosotros impulsamos el dialogar frente a frente y nos negaron, como siempre. Esta decisión política solo demuestra el racismo estructural existente y un pensamiento ideológico de puro negacionismo a aceptar que pueda haber otra forma de relacionarse con la naturaleza. Y también clarifica que detrás de este desalojo hay un montón de intereses extractivistas que sólo traerán contaminación y deterioro de la mapu, a lo que siempre nos vamos a negar porque estamos a favor de la vida”. 

Democracia flaca

Gustavo Franquet integra la Gremial de Abogadas y Abogados, que defendió jurídicamente a la lof Pailako. Cuenta, con la ocupación de las fuerzas federales consumada: “Qué se puede decir que no esté a la vista. La costumbre de hacer grandes construcciones mediáticas, efectistas y efectivas porque ellos están convencidos que con este tipo de cosas, juntan votos. Montan un espectáculo donde la realidad no tiene mucha importancia”. En cuanto al proceso judicial: “Todo lo que plantean Parques Nacionales, y los gobiernos de Chubut y Nación, es mentira. Por ejemplo, que hubo diálogo, cuando ellos se negaron. Además, en el comunicado que lanza Parques, afirman ‘dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”, y se llevan por delante a una comunidad con un mando dictado por la dictadura y firmado por Videla. Expulsan a una lof mapuche violando todos los derechos internacionales que protegen a los pueblos originarios y a la propia Constitución Nacional. Lo que pasó hoy, habla de nuestra democracia, porque a más de 40 años sus órganos no fueron capaces de hacer una ley que tuviera en cuenta los derechos indígenas”. 

Sobre el retroceso en materia legislativa: “La ley de suspensión de desalojos que acaba de derogar Milei está en sintonía con lo que plantea permanentemente el Poder Judicial, que no es ni más ni menos que el pueblo mapuche no existe, que está muerto. Lo que nadie se hace cargo es que si se respeta a la cultura y al pueblo mapuche como una entidad viva, hay que garantizarle el acceso al territorio. Sin eso, todo es bla bla. Y circo. Y despliegue de la violencia y, como ellos orgullosamente lo dicen, una vuelta a Julio Argentino Roca a través de un Estado colonizador”.

El presidente de Parques Nacionales, Cristian Larsen y el gobernador de Chubut, Ignacio Torres no tuvieron la foto que querían, el juzgado federal informo que no había ninguna persona en el predio a desalojar en el Parque Los Alerces cuando se presentaron con la policía

originariosAR (@originariosar.bsky.social) 2025-01-09T15:09:44.720Z

Brotes verdes

Cuando irrumpieron las fuerzas policiales esta mañana, para sorpresa, no se encontraron con ninguna persona mapuche. Entre los borcegos, los chalecos, las armas, en esa soledad absoluta, se toparon con un cartel escrito a mano, con marcador, sobre una hoja A4, que dejó colgado la propia comunidad, para que las botas y los gobiernos lean: 

Acá permanecerán por siempre: 

nuestra gente antigua, nuestros brotes.

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Nota

Crónica de una causa armada: condenaron por “usurpación” a 7 integrantes de una comunidad mapuche

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Después de agradecer a la Gendarmería, «que nos facilitó las instalaciones» (ya que las audiencias se realizaron dentro de un Escuadrón de esa fuerza), la Justicia Federal condenó a 7 mujeres de la comunidad mapuche Lafken Winkul Mapu por una supuesta «usurpación» de hectáreas pertenecientes al Parque Nacional Nahuel Huapi. La comunidad plantea que se trató de una recuperación que incluso fue homologada por el propio juez Hugo Greca que ahora firmó la condena (y agradeció a Gendarmería). La síntesis de la ausencia de justicia según una de las abogadas: “Tenemos una Justicia armada a medida del poder, que no tiene que ver con los gobiernos sino con los grandes intereses turísticos y de la megaminería”. Pese a la condena, la prisión de las mujeres queda en suspenso. Lo que molesta en el sur, la postura de las condenadas y una causa armada que tiene en el medio otro crimen impune: el de Rafael Nahuel. La voz de una de las acusadas tras la sentencia: «Nos quiere cortar la vida y viene por todo. Acá estamos y acá estaremos nosotras, mujeres y niños, porque eso es lo que más les molesta: que sigamos resistiendo».

Por Francisco Pandolfi

Unos segundos antes del veredicto, se obsequiaron algunos agradecimientos, verbales y sin pudor.

“Primero a Gendarmería Nacional, que nos facilitó estas instalaciones. También al Comandante Principal García, jefe del escuadrón, y al Comandante Mayor Morales. Nos dieron comodidad, café, agua, nos mantuvieron bien”.

Ahora sí, después de las palabras de juez Hugo Greca (titular del Juzgado Federal de Coronel Roca), las condiciones parecían dadas para la lectura de una sentencia sobre un juicio exprés, que sólo tuvo tres audiencias. Exprés XXL. Exprés al cuadrado. Un juicio oral que arrancó el jueves pasado.

Que continuó el viernes y que finalizó hoy, con los últimos testimonios, los alegatos y con un fallo que se pronunció en un ámbito inapropiado: el escuadrón 34 de Gendarmería, en la ciudad rionegrina de Bariloche. Un salón que estuvo revestido para la ocasión: rodeado de un desmedido despliegue de efectivos de seguridad. 

La causa (armada)

Este lunes se juzgó a siete integrantes de la comunidad mapuche Lafken Winkul Mapu, por la usurpación de un predio de siete hectáreas del Parque Nacional Nahuel Huapi, en septiembre de 2017. Una rectificación a la palabra “usurpación” la hace la comunidad, porque plantea el quid de la cuestión: no lo llaman usurpación, sino recuperación. “Nos acusan de usurpar nuestro territorio”. Y explican: “Fue parte de una reivindicación ancestral con el objetivo principal de estar en el territorio donde está nuestro Rewe (sitio sagrado de conexión con otras energías) en donde la Machi (guía espiritual y sanadora del pueblo mapuche), se levantó hace siete años en la lof Lafken Winkul Mapu”.

En ese proceso de recuperación, el 25 de noviembre de 2017 fue asesinado uno de los integrantes de la comunidad: Rafael Nahuel recibió un disparo por la espalda, del grupo Albatros de la Prefectura Naval. Por ese crimen fueron condenados cinco prefectos a 4 y 5 años de prisión.

Antes de comenzar el juicio, desde la defensa que llevó adelante la Gremial de Abogados y Abogadas, habían anticipado: “La sentencia ya está redactada y firmada, de antemano. Vamos seguramente a una condena porque todo esto forma parte de una ofensiva instrumentada hacia el pueblo mapuche”. La presunción tenía un basamento evidente: la causa judicial la reactivó el actual gobierno nacional al erradicar un pacto preexistente que reconocía al Rewe como sitio sagrado. El juez Hugo Greca –el mismo que hoy dictó el veredicto– había homologado el acuerdo conciliatorio firmado en junio de 2023 entre Horacio Pietragalla, secretario de Derechos Humanos de la Nación en ese entonces, y Alejandro Marmoni, expresidente del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).

El fallo

En los alegatos, desde la Gremial exigieron la absolución, apoyándose en los tratados internacionales y las leyes nacionales que amparan los derechos mapuche. Y expresaron que el juez tenía “la oportunidad de aportar al proceso histórico”, así como abonar a “una solución dialogada y pacífica. Si hay condena, el conflicto territorial y de cosmovisión va a seguir”.

Sin embargo, luego de los agradecimientos a Gendarmería se escuchó “la condena de dos años de prisión cuya ejecución se dejará en suspenso” a Martha Luciana Jaramillo, María Isabel Nahuel, Yéssica Fernanda Bonnefoi, Romina Rosas, Mayra Aylén Tapia, Joana Micaela Colhuan y Gonzalo Fabián Coña, por considerarlos coautores penalmente responsables del delito de usurpación.

Crónica de una causa armada: condenaron por “usurpación” a 7 integrantes de una comunidad mapuche
El juicio se desarrolló dentro de un escuadrón de la Gendarmería Nacional. Foto Alejandra Bartoliche

La farsa actual

Gustavo Franquet es uno de los abogados defensores. Desde Bariloche le dice a lavaca: “Esta condena compromete internacionalmente al Estado, por violar todo tipo de tratados y convenciones nacionales e internacionales, inclusive la Constitución Nacional. Que los condenen por usurpación es negar su realidad de pueblo originario, es negar su propia existencia, es negar sus derechos particulares. Con esta resolución se ponen del lado colonialista, así que por supuesto que vamos a apelar, y si es necesario iremos hasta la Corte Suprema”.

Una de sus compañeras, Laura Taffetani, agrega sobre la resolución del juez Hugo Greca: “El juicio fue una farsa y forma parte de esta nueva versión de la Campaña del Desierto que venimos denunciando hace años. En las audiencias quedó claro el desequilibrio que hubo entre la querella de Parques Nacionales y la Fiscalía en comparación a nosotros. Todo lo que pidieron ellos fue todo lo que el juez condenó, excepto el tema del Rewe. El fiscal había pedido que los miembros de la comunidad no pudieran ir al lugar sagrado, y eso el juez no lo aceptó”. 

En relación a lo que muestra la condena: “Tenemos una Justicia armada a medida del poder, que no tiene que ver con los gobiernos sino con los grandes intereses turísticos y de la megaminería”.

Después de la sentencia, en la puerta del cuartel de Gendarmería se improvisó una ronda donde hablaron las mujeres mapuche, en medio de un viento bien patagónico  –de esos que no entienden de primaveras: “Aunque nos hayan condenado en suspenso, esta lucha no se termina acá, hay que seguir por el Rewe, por todos nosotros y por nuestros pichis (pequeños)”, dice María Nahuel. La Machi Betiana Colhuan Nahuel –que era una de las acusadas pero en la primera audiencia fue absuelta porque era menor en 2017–, continúa, con énfasis: “Esta lucha viene de nuestros ancestros y la continuaremos. No nos vamos a rendir, seguiremos firmes hasta que dejemos esta tierra. Otras comunidades se levantarán y vamos a resistir desde los distintos territorios”.

Romina Rosas fue la última en tomar la voz y en dar su propia sentencia: “No tenemos que bajar los brazos pese a que el winka (blanco invasor) nos quiere cortar la vida y viene por todo. Acá estamos y acá estaremos nosotras, mujeres y niños, porque eso es lo que más les molesta: que sigamos resistiendo, con nuestra verdad y con nuestras palabras”.

Crónica de una causa armada: condenaron por “usurpación” a 7 integrantes de una comunidad mapuche
Las mujeres detenidas, fuera del escuadrón, prenden el fuego.

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