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Los hilos de la vida

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Una Eva marrona con impronta de arrabal, títeres que recorren las calles de los recuerdos y una relación simbiótica entre madre e hija que cuestiona el mandato de la maternidad y el amor romántico. Propuestas teatrales para calentar el alma en estos inviernos.

Coghlan

Este unipersonal está inspirado en las vivencias de la infancia de  la actriz y titiritera Teresa Orelle. Situado en la época en que iba a la escuela primaria, entre los años 1976 y 1983, mezcla realidad y fantasía. Teresa retrata su cuadra y sus personajes, dialoga con ellos, “que fueron parte de la historia que elijo contar”.  También aparece un hecho que en julio de 1976 conmocionó al barrio: la masacre de los sacerdotes palotinos, en la parroquia de San Patricio. “Coghlan me permite, al desmitificar esos recuerdos, entender el de dónde vengo y reparar algunas vivencias del pasado, un diálogo con esos recuerdos y esas voces que me constituyen”.

El dibujo y la historieta negra son esenciales en su formación. Hizo grabado, y estudió en la Escuela de titiriteros del Teatro San Martín. Actualmente es docente en Educación por el Arte y actriz titiritera. “Dar vida a los titeres es correrse del foco y jugar con ellos en función dramática. Entra en juego la síntesis y lo sutil. En este espectáculo los tíiteres son muy sencillos, casi dibujos en movimiento. Es una técnica particular de esta puesta”.

El proceso de creación de “Coghlan” fue intenso y profundo, cuenta Teresa. Coincidió con su experiencia laboral en  la ex ESMA. “Esa sincronicidad aportó un universo particular en la creación de la historia donde el texto, la actuación y la investigación con los materiales fueron interactuando y dialogando hasta último momento”. Trabajó con la pregunta: “¿de dónde vengo?” como punto de partida y a partir de este eje primordial, “fueron brotando los recuerdos y emergió la imagen de la cuadra de mi barrio”.

MU Trinchera Boutique, Riobamba 143, CABA

Sábado 4 de junio, 20 hs

Espectáculo a la olla.

Link reservas: https://forms.gle/svPRJUsBSrXbu7fi7

@mu.trinchera


Eva furiosa

Los hilos de la vida

En un paisaje blanco, se erige un árbol de cuyas ramas se sostienen tres redondeces rojas que adivinamos manzanas. La elección del plástico como elemento principal de la escenografía no parece ser casual. La industria abusa del uso de este material dúctil y barato y en esta oportunidad su manipulación, lejos de ser basura, se transforma en belleza. De entre las bolsas de plástico que forman una especie de pequeña isla, emerge Eva. Con un vestido también plástico, irrumpe en la escena y sorprende. Es una Eva en soledad, invoca a Adán, pero él no aparece.

Esta Eva es diferente. En nada se parece a la pintada por Durero, ni a la de tantos pintores célebres que le han dado forma en una silueta blanca, grácil, de largos cabellos. Es marrona, grita y despotrica contra un mundo incomprensible y se parece más a la Eva descripta por el cantautor cubano Silvio Rodriguez, la que sale a cazar en celo, la que sale a buscar semillas, la que remonta vuelo y deja de ser costilla. Esta Eva furiosa no es la del principio de los tiempos sino la que ha transitado siglos, cuyos ojos han visto la desidia y la urgente necesidad de darlo vuelta todo.        

En un ejercicio de dramaturgia que consistía en escribir solo con palabras agudas, apareció el germen que luego se convertiría en esta obra teatral. En el imaginario de la directora, dramaturga y gestora cultural Sol Bonelli asomaron una serie de palabras que la trasladaban al lunfardo. Jesús y Satán también eran palabras agudas y en esa conjunción, se abrió un mundo vinculado a lo bíblico. El ejercicio devenido en obra fue escrito por Sol en 2019, la llamó “Herejía” y en plena pandemia lo compartió en el club de lectura que autogestionaron con la colectiva Autoras. Cuando ya era posible circular con otra asiduidad, propusieron un ciclo de monólogos de humor. Sol define su humor personal como ácido e irónico, por lo que no sabía bien qué material presentar. Releyó el texto y decidió que la protagonista tenía que ser Eva. “Esta señora nunca dio su versión de la historia. Que todos los demás personajes se callen”,  pensó Sol. En ese momento se armó en su cabeza este Edén que aparece en la obra, donde el árbol,  las manzanas, la serpiente, son de plástico. A diferencia de la Eva bíblica que aparece desnuda, esta Eva está vestida.

“Hay una gran critica a la humanidad —refiere Sol— a las reglas establecidas por la religión monoteísta, el dios patriarcal, a todo lo que la humanidad hizo mal. Eva lo plantea desde un futuro, que para ella es su presente, dice: ni un solo pez quedó en el mar sin un cacho de plástico en la boca”. Desdeña el rol de pecadora, desobediente, culpable de hacer trastabillar a Adán, que la religión le estampó sin piedad. Castigada a parir con dolor, la madre de la humanidad ironiza: me culparon a mí, pero ustedes fracasaron en todo, chicos. Sol: “Eva tiene una forma de hablar a lo Tita Merello, le da un aire de compadrita que te rescata de que sea todo una megatragedia.  Hay funciones donde la gente se ríe, hay funciones donde no vuela una mosca. Yo no sé qué pensaran los hombres que ven la obra, a mi me causa gracia pensarlo, criticar ese rol tan privilegiado y que todavia cuesta tanto deconstruir, el varón como jefe de familia, el patriarca al que hay que hacerle caso, el que sabe más”.

Cuando Sol escribía la obra pensaba en una actriz: Olave Mendoza. Sol y Olave trabajaron juntas en varias ocasiones y son amigas. Le resultaba atractiva la idea de que Eva estuviera “encarnada por una actriz chaqueña que tiene una actitud más arrabalera y tiene esto de una Eva sudaca y lunfarda. Eso me anclaba a una Eva en el sur del mundo, muy distinto a la Eva que conocemos. Eso no le gustó a todo el mundo, hay apego a esa Eva etérea y pálida”.  Lo que más le gustó a Olave es que fuera una Eva sin estereotipos, que no fuera la Eva curvilínea de pelo largo. “Esto es antagónico, es nuevo. Yo soy morocha, tengo un acento chaqueño, soy petisa. Hay algo de la imagen que habla por sí sola y eso fue lo que más me convocó”. Olave prestó atención a lo marginal, a los linyeras que suele ver y especialmente  a Marta Show, una artista callejera que vive en la zona del Congreso y junta bolsas de plástico. “Ella es artista, hay algo de Marta que  tomé, su mirada, fue mi inspiración. Hay algo de ella que me conmueve mucho”.  

Trasgredir y subvertir fueron  los desafíos que se planteó Sol y también reflexionar acerca de esa necesidad de la humanidad de “contarse cuentos para explicar una versión de la realidad”.  Parada en el desenlace de una época, Eva declara con hartazgo el fin, pero también abre una puerta. Esta vez, escupe su verdad, se aferra a la potencia de su esencia y propone otra mirada de lo simbólico y lo poético.

Teatro El Extranjero, Valentín Gómez 3378, CABA

Jueves 20.30 hs

@teatroelextranjero

@sol_bonelli

@olave.mendoza

La débil mental

Los hilos de la vida

Esta obra no da respiro. Cada frase es una catarata, o una explosión o un cachetazo. Basada en la novela del mismo nombre de la escritora argentina Ariana Harwicz, sostiene de principio a fin una tensión que no se puede esquivar, una caminata tambaleante por una cornisa bien angosta. La relación entre una madre y una hija, intensas, verborrágicas, inmersas en un nudo imposible de desatar. La madre que parió sin desearlo y la hija desamparada en su fragilidad viven en la alteración permanente, la compulsión al sexo y a los amores maníacos. 

La actriz y directora Cristina Banegas realizó la adaptación teatral de la novela de Harwicz junto a las actrices Ingrid Pelicori y Claudia Cantero. Convocó a Carmen Baliero para hacer la música de “La débil mental”. Carmen es compositora de música experimental, popular y compone para cine, danza y teatro y ya había trabajado para varias obras de Cristina Banegas.  La propuesta de dirigir le llegó a Baliero cuando Banegas no pudo encargarse. Aceptó el desafío de ahondar en ese particular vínculo: “Dirigir una obra que originariamente es literaria es complejo. Una obra teatral está pensada para voces y una obra literaria está pensada para ser leída y eso implica una voz interior que produce el lector o la lectora en el momento de encarar el  libro”.

La lucha de poder, los sentimientos que se dejan ver y los que están ocultos, la relación simbiótica que las atrae y las condena. Las define Carmen como “dos personas que van acumulando mecanismos y formas de comunicación bastante complejas donde nada es totalmente explícito. El trabajo con las actrices fue muy rico. Quería profundizar la relación entre ellas, que no se transformara en dos monólogos independientes sino que una cosa surgiera de la otra”.

El trabajo de la adaptación encarado por las actrices Ingrid Pelicori y Claudia Cantero junto a Cristina Banegas llevó tiempo y dedicación. “A medida que empezamos a ensayar se fue modificando muchas veces —cuenta Ingrid— tratando de preservar algunos procedimientos literarios, de encontrar el equivalente escénico y conservar lo poético. Buscamos aproximarnos a una teatralidad que incluyera algo de lo narrativo. Ese plano narrativo  tenía que preservarse pero tratando de que estuviera al servicio de una teatraidad muy viva y potente”. La crítica a mitos fundantes como la maternidad y el amor romántico fue uno de los aspectos que les resultó interesante de la obra literaria. Ingrid: “La obra los cuestiona de un modo muy brutal y al mismo tiempo lleno de humor y con una extraña ternura”.  En cuanto al personaje de la madre, Ingrid hace hincapié en la contradicción: “De pronto el desborde y al mismo tiempo el humor, el dolor, muchas aristas para investigar y al mismo tiempo para encontrarle una expresividad a ese mundo. Me parecía un lindo desafío sumergirme y ver qué expresión podía florecer de ese encuentro entre ese texto y yo, qué tipo de expresión nueva podia yo descubrir en mí que pudiera servir a contar el mundo de esa mujer”.  Suma Claudia Cantero: “La idea inicial a partir de la cual se empezó a hacer una adaptación tuvo que ver con una frase que le dice en un momento la madre a la hija: ´Dame un abrazo, yo te parí a vos pero vos me podrías haber parido a mí también, ¿no es cierto?´Nosotras pensamos que esta madre y esta  hija podrían ser una o la otra en cualquier momento, están demasiado ensambladas, es un vínculo donde no entra un tercero”. Con respecto a su personaje de la hija, Claudia trabajó sobre las escenas donde ella se encuentra con su amante y su desafío fue como expresar esa energía joven. “Hay algo todo el tiempo que da a entender que las dos son una, y tanto es así que el único tercero que aparece en la historia es eliminado, para que sigan siendo dos, esta madre y esta hija”

Área 623, Paco 623, CABA

Martes, 20 hs

@ladebilmentalteatro  

@arianaharwiczw 

@balierocarmen
@ingrid_pelicori  

@clauditacantero


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MU 215: Sin chamuyo

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MU 215: Sin chamuyo
Este número 215 de MU ☝️viene con doble tapa, que podría ser una frase: Sin chamuyo, a remarla.




MU 215: Sin chamuyo

Viaje a la vida en el Delta: Y la nave va

Mientras el gobierno nacional privatiza la principal vía navegable del país con un nivel de tráfico comercial gigantesco y opaco, quienes habitan el delta advierten sobre el impacto a una forma de vivir, al humedal que provee biodiversidad, y a una soberanía que se pierde río abajo. Viaje en barco de MU desde el bajo delta bonaerense, para conocer y escuchar a isleños, productores, docentes, ambientalistas y vecinos que resisten otra avanzada sobre un territorio en disputa.

Por Francisco Pandolfi




MU 215: Sin chamuyo

Gonzalo Giles, pensador y comunicador «disca»: Error en el sistema

Gonzalo Giles, activista del movimiento disca que resiste el ajuste.
Es mudo pero logra hacerse oír. Humor, creatividad y política:
“Necesitamos menos caudillos y más gente que construya”.

Es escritor, activista y referente de una generación que convirtió la experiencia de la discapacidad en una potencia de comunicación y acción. Ahora prepara un espacio propio para intervenir en política. Una conversación sobre prejuicios, salud mental, amores, liderazgo, y “lo disca” como una categoría desde la cual pensar –y reconstruir– un país. 

Por Sergio Ciancaglini




MU 215: Sin chamuyo

La dictadura en el delta: Los sonidos de El Silencio

La quinta El Silencio fue un centro clandestino en el que la dictadura escondió en 1979 a 40 personas secuestradas. ¿Cuánto se sabía y cuánto se callaba entre las islas y ríos del Delta? Un viaje a ese paisaje y a esa realidad: la alianza entre una vecina y una historiadora, lo que cuentan los sobrevivientes, los barcos de la muerte y la investigación de chicos de la zona, con sus preguntas y sus grabadores, para entender el pasado y mucho del presente.

Por Lucas Pedulla




MU 215: Sin chamuyo

Violencia policial en Constitución: La ley y el orden

La Policía de la Ciudad asesinó a Víctor Vargas (foto) disparándole tres balazos por la espalda. Intentó ocultar la verdad del crimen pero la investigación judicial detectó a los culpables y se abrió una causa sobre la relación entre la venta de drogas y la complicidad policial. ¿Quién era Víctor? Constitución como tierra de nadie y la violencia institucional contra prostitutas, travestis y quienes tratan de sobrevivir a la crisis de cada día.

Por Claudia Acuña




MU 215: Sin chamuyo

El «Woodstock ambiental» contra los agrotóxicos: De película

Alarmados por los pesticidas y sus efectos de contaminación ambiental y humana, estudiantes y un maestro de una escuela pública cordobesa empezaron a componer canciones. Convocaron tímidamente a artistas, y se sumaron más de 300. Ya hicieron tres discos y un recital en el campo. Una canción para mi tierra es el film que relata esa aventura que empezó en una comunidad, siguió por decenas de escuelas y tiene contagios en defensa del ambiente y la vida desde España hasta el Amazonas.

Por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Un biodrama del presente: Puta madre

La obra Putamadre muestra los mandatos, la soledad de las mujeres que crían solas, y una sociedad que las juzga antes de escucharlas. Lejos de la maternidad romántica, humor, amor y la historia real de una madre con su hijo todavía preso: ambos en escena, él a través de una filmación desde la cárcel. Lo que puede el arte para derrumbar prejuicios.

Por Evangelina Bucari




MU 215: Sin chamuyo

La Cogolla: Flor de cultivo

Yael Frida Gutman mezcla cabaret, transformismo, música y humor para hablar de cannabis, autogestión y libertad: una obra que crece desde hace cinco temporadas y convierte cada función en una celebración, una conversación y una invitación a pensar.

por María del Carmen Varela




MU 215: Sin chamuyo

Desentendimiento: Fingir demencia

Sabemos lo que pasa, pero no hacemos nada. La filósofa eslovena Alenka Zupančič escribió Desentendimiento-Una forma perversa de la razón en la crisis permanente, sobre ese rasgo que no es el “negacionismo” y que consiste en eso que llamamos “fingir demencia” (o normalidad). Las fake, el oscurantismo, y los que se creen por encima de la gente.

Por Franco Ciancaglini

MU 215: Sin chamuyo

Crónicas del Más Acá: Parlantes

Por Carlos Melone

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MU 214: Mujer maravilla

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Ella y sus dos hijos llevan glifosato en su sangre, al igual que muchos y muchas en
Pergamino, localidad contaminada por el agronegocio donde dieron batalla y hoy
protagonizan un juicio histórico contra productores y funcionarios. ¿Será justicia?




MU 214: Mujer maravilla

Ganar la vida: La historia de (no) ficción de Sabrina Ortiz

Su hijo Ciro tenía 120 veces más agrotóxicos que lo “admisible”. Su hija Fiamma, 100 veces más; ella, 58. Viven en Pergamino, llamada “la capital del veneno”, donde se encontraron pesticidas hasta en el agua de red. Bajo amenazas de muerte Sabrina inició una denuncia convertida en un juicio histórico que está por tener sentencia buscando terminar con la impunidad. La acompaña una abogada de lujo: ella misma se recibió como parte de su lucha, porque nadie se atrevía a representarla. No es una película sino un retrato de la Argentina actual: un modelo de contaminación, enfermedad y muerte, frente a la lucha de las comunidades que no se resignan a un presente tóxico.

Por Francisco Pandolfi




MU 214: Mujer maravilla

La calle criminalizada: El derecho a la protesta en la era Milei-Bullrich

El teatro antidisturbios del presente: descontrol de las fuerzas represivas, cientos de heridos, detenciones arbitrarias, armado de causas, y un proceso judicial que poco tiene de justicia. Los casos de Milton Tolomeo y Eneas Gallo, aún detenidos por protestar el día de la Ley de Reforma Laboral, hablan de la impunidad con la cual se maneja el gobierno con aval de jueces y fiscales. Lo cuentan ellos, sus familiares y defensas en esta investigación especial.

Por Lucas Pedulla




MU 214: Mujer maravilla

Década perdida: Marta Montero, mamá de Lucía Pérez

“Estamos como el día 1”. La frase de la madre de la joven asesinada en 2016 remite a aquel año: cuando denunciaron que dos narcofemicidas habían abusado y asesinado a su hija, hasta hoy, dos juicios después, pues la impunidad sigue consagrada. De motivar el Primer Paro Nacional de Mujeres a la decisión que tomó Marta ahora: estudiar abogacía. La injusticia como una tortura y la lucha como un tejido social que sigue en Mar del Plata, con un centro cultural, un bachillerato y un movimiento que no se amilana.

Por Evangelina Buccari




MU 214: Mujer maravilla

La Cordobaza: 3J y el Ni Una Menos en la provincia de Agostina

La undécima edición del Ni Una Menos llegó a Córdoba con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. La gente salió a la calle bajo la lluvia once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta. Cómo se busca justicia.

Por Bernardina Rosini




MU 214: Mujer maravilla

El modelo Redondo: El Indio Solari y la autogestión

¿Qué explica que una banda que rechazó las reglas de la industria se haya convertido uno de los fenómenos culturales más masivos de la Argentina? Desde la producción de sus discos hasta la organización de sus recitales, desde el vínculo con su público hasta la construcción de una comunidad capaz de sobrevivir a su propio fundador, la historia del Indio Solari y sus grupos también es la historia de una forma de crear, pensar, sentir y organizarse, con la autogestión como herramienta y filosofía de vida.

Por Francisco Pandolfi, Mariano Randazzo y Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Mundo Chueco: Jorge Chueco Romero, sacerdote de Ciudad Oculta

Es cura en Ciudad Oculta. Todos los miércoles acompaña el reclamo de jubilados en el Congreso, donde aguanta los palazos y el gas pimienta. No cobra la asignación de la Curia, sino que vive de su trabajo como obrero y albañil. Una “camicharla” entre los murales del barrio: qué hacer con la vida, Bergoglio, el Indio, el peronismo, y una lista de cosas importantes.

Por Sergio Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

El trava power: Las Simbióticas

Nacidas en las sierras cordobesas, mezclan cumbia, humor travesti y compromiso político. Entre canciones, risas y reflexión, sus integrantes reivindican la construcción de redes, la diversidad y la alegría como forma de resistencia.

Por María del Carmen Varela




MU 214: Mujer maravilla

Ser de luz: Nina Suárez

Acaba de sacar el disco El lado oscuro, donde enfrenta algunos fantasmas y ausencias familiares y amorosas, acaso dos versiones de lo mismo. Lo hizo con un power trío que se suena todo. Ella compone, canta y toca la guitarra de una manera conmovedora y que remite inevitablemente a su madre, Rosario Bléfari. Breve semblanza de una artista capaz de brillar con la oscuridad.

Por Franco Ciancaglini




MU 214: Mujer maravilla

Crónicas del más acá: GPS

Por Carlos Melone

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La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

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Córdoba llegó a la undécima edición del Ni Una Menos con una herida abierta y reciente: el femicidio de Agostina Vega, de 14 años, ocurrido días antes en la ciudad. La convocatoria no necesitaba más argumento que ese flequillo y esa mirada. Córdoba salió a la calle bajo la lluvia este 3J, once años después del grito que fundó esta fecha, con la misma urgencia y con la misma pregunta sin respuesta.

Por Bernardina Rosini

El trole que recorre los barrios del oeste de la ciudad viene casi lleno faltando dos horas para la marcha. El parabrisas anticipa el motivo: el rostro pequeño de Agostina Vega, 14 años. Era fácil intuir que será una marcha que desbordará una ciudad que expresa hartazgo. Nadie mira los barrios de Córdoba, nadie atiende a su gente. Los que ocupan los sillones más mullidos de las oficinas del poder local sobrevuelan las veredas estalladas, no las caminan. Los cordobeses respondieron muy bien a los discursos contra la casta porque describe con precisión algo que ya conocen de cerca: un Estado que administra con diligencia donde hay recursos e influencia, y que llega tarde, mal o nunca adonde no los hay.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

El flequillo y los ojos de Agostina. Fotos: lavaca.org.

Lo que no se puede creer

Son las 18 horas y comienza excepcionalmente puntual la undécima edición del 3J. Llueve, llueve, llueve, como si la meteorología comprendiera mejor de duelos que quienes toca narrarlos. Miguel y Elizabeth, los abuelos de Agostina, encabezan la multitud. De frente, el arco de cámaras y cronistas. Un grupo de sikuris hace una ofrenda a las víctimas de la fecha, queman hierbas y hacen sonar su música. Recién entonces todo empieza. Tres horas llevará recorrer las diez cuadras dispuestas a paso lento y apretado, bajo paraguas que cubren a propios y ajenos. Una mujer contempla desde el cordón y llora desconsolada: «Es la primera vez que vengo. Es la primera vez en una marcha. Yo no puedo creer lo que hicieron con esa niña.» Está junto a su hija de 19 años y no sabe si sumarse al recorrido. Llora y llueve. Desde una mesa que intenta protegerse del agua se reparten lienzos con los ojos serigrafiados de Agostina. Los ojos y su flequillo de nena.

Varones

Hay varios hombres presentes: padres con sus hijas, grupos de amigos, novios. «Con los pares que no tienen sensibilidad al tema, la conversación se vuelve muy estratégica, hay que evitar el choque frontal. Mi método es a través del interrogante, que puedan encarnar la pregunta», comparte Gonzalo, de 41 años.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Acompañando la marcha y una percepción sobre los varones: «Reconocer la miseria propia es difícil». ¿Cómo es el camino para llegar desde allí, al reconocimiento del problema? Fotos: lavaca.org

«Para cualquiera reconocer la miseria propia es difícil. El problema es que el varón no asimila. Pero si asimila, reconoce; si reconoce, cuestiona; si cuestiona, suelta; y si suelta, lucha. Son muchos procesos por delante». Un grupo de docentes toma esa misma dificultad para reclamar por la ESI. «Es un cambio que requiere tiempo, pero tenemos que empezar en serio hoy, y la ESI es la mejor herramienta para trabajarlo con los chicos. Insisten con diluirla, como mínimo», se lamenta Graciela, maestra de nivel inicial en una escuela de barrio Juniors.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

La familia encabezando la marcha en Córdoba. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

La marcha se detiene frente a grandes mosaicos fotográficos que vuelven a traer los ojos de Agostina. Su mirada se despliega ocupando todo el ancho de la calle. Todos quedan detrás de ella. Ya no existe la división entre quienes la conocían -y hablaban de su risa y sus anhelos- y quienes aventuraban, con violencia, sentencias sobre su sexualidad. Todos detrás de sus ojos. Todos debajo de la lluvia.

Dónde está Delicia

Se grita al cielo preguntando dónde está Delicia Mamaní Mamaní, la joven de 25 años desaparecida desde noviembre pasado, cuando salió de su hogar en el paraje rural Punta de Agua, Malagueño, con destino a la Escuela Normal Superior Dr. Alejandro Carbó en el centro de Córdoba, donde cursaba el segundo año del profesorado de Educación Primaria. También en este caso los primeros obstáculos surgieron en las propias dependencias estatales. La mamá de Delicia intentó hacer la denuncia en medio de una profunda barrera lingüística -el aymara es su lengua materna- y ninguna Unidad Judicial de la zona la recibió durante los primeros días clave. Ante la desidia, fue la comunidad educativa del Carbó la que asumió un rol activo: organizó movilizaciones, consiguió el patrocinio ad honorem de abogadas y logró judicializar la causa una semana más tarde. También en este caso, justicia a fuerza de organización y de calle.

Paula, del barrio Portal de Córdoba, lleva un maquillaje de lágrimas rojas. No lágrimas: llanto rojo, angustioso. Levanta un cartel que recuerda que hace once años el padre de su hija abusó de la niña. Su lucha nació en las mismas fechas que esta marcha, y también la falta de respuesta. «No sucedió nada. Hice denuncias, peritajes, pero él está recorriendo Europa y ya ves dónde estoy yo«.

Justicia sin apellido

Del otro lado del cartel, el nombre de una amiga: «Jessica Barrera, presente.» Una vecina a quien el ex novio mató metiéndose por la puerta trasera de su casa. Ella había hecho la denuncia. Tenía custodia policial en ese mismo momento. Luego buscó su nombre en los padrones de femicidios y no lo encuentro. A Paula la acompaña una amiga: «Me llevó toda la noche hacer la denuncia. Me dieron un botón antipánico y a mí me sirvió. Pero es cierto que estás ocho, diez horas esperando y quién sabe qué va a resultar después.»

Lo narrado por el fiscal Garzón en la conferencia de prensa días atrás no le resultó ajeno a nadie que alguna vez haya tenido que sentarse a esperar justicia sin apellido que lo respalde.

La marcha empieza a dispersarse, pero no hay un momento claro en que finalice. Simplemente ocurre, como todo lo que se sostiene once años: porque alguien decide seguir. No hay documento, no hay escenario al que llegar. Es con las de al lado, es detrás de los ojos de Agostina, es debajo del reparo ofrecido. Once años de marchar.

La marcha en Córdoba: detrás de los ojos de Agostina

Las mujeres de Córdoba ganando las calles, pese a la lluvia, y pese a todo. Fotos: Nany Palazzini /lavaca.org

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